¿A qué edad dejan de ser bebés?

Niños pequeños (1 a 2 años)

¿A qué edad dejan de ser bebés?

Las habilidades como dar el primer paso, sonreír por primera vez y mover la mano para saludar se denominan indicadores del desarrollo. Los indicadores del desarrollo son las acciones que la mayoría de los niños pueden hacer a una edad determinada. Los niños alcanzan estos indicadores en la forma de jugar, aprender, hablar, comportarse y moverse (por ejemplo, gatear, caminar o saltar).

Durante el segundo año de vida, los niños pequeños se mueven por todas partes, y están más conscientes de sí mismos y de su alrededor. También aumenta su deseo de explorar nuevos objetos y su curiosidad por otras personas.

En esta etapa, los niños pequeños mostrarán mayor independencia; comenzarán a tener conductas desafiantes; se reconocerán en las fotos o en el espejo e imitarán los comportamientos de los demás, especialmente de los adultos y niños mayores.

Los niños pequeños que comienzan a caminar deben ser capaces de identificar los nombres de personas y objetos conocidos, formar frases y oraciones simples, y seguir instrucciones y órdenes sencillas.

Estas son algunas cosas que usted, como padre, puede hacer para ayudar a su hijo pequeño en esta etapa:

  • Léale a diario.
  • Pídale que le busque objetos, o que le nombre objetos o las partes del cuerpo.
  • Participe con él en juegos de asociación, como en los que debe clasificar figuras por su forma y hacer rompecabezas sencillos.
  • Anímelo a explorar y a probar cosas nuevas.
  • Contribuya a su desarrollo del lenguaje hablando con él y completando palabras que comience a decir. Por ejemplo, si su pequeño dice “bib-e”, usted puede contestar: “Sí, eso es un biberón”.
  • Fomente la independencia que está adquiriendo dejándolo que se vista y coma por sí solo.
  • Reaccione más a los comportamientos positivos del niño que cuando tenga que castigarlo por comportamientos negativos (los castigos, como no dejarlo hacer nada, deben ser muy breves). En lugar de eso, dígale o muéstrele lo que debería haber hecho.
  • Vayan juntos al parque o den un paseo en autobús para fomentar en el niño la curiosidad y su capacidad para reconocer objetos comunes.

La seguridad de los hijos es lo primero

Dado que su hijo se va a mover más por todas partes, también se enfrentará a más peligros. Las situaciones peligrosas se pueden dar rápidamente, así que vigile a su hijo constantemente. Estos son algunos consejos para la seguridad de su hijo en crecimiento:

  • NUNCA deje a un niño pequeño solo cerca del agua (por ejemplo, la bañera, piscina, estanque, lago, bañera de hidromasaje o el mar) sin supervisión. Coloque cercas alrededor de la piscina. El ahogamiento es la principal causa de muerte o de lesiones en este grupo de edad.
  • Bloquee las escaleras con puertas o cercas pequeñas. Cierre con llave las puertas que conduzcan a sitios peligrosos, como el garaje y el sótano.
  • Asegúrese de que su casa sea segura para niños pequeños colocando tapas de seguridad en todas las tomas de corriente.
  • Mantenga los electrodomésticos de la cocina, las planchas y los calentadores lejos del alcance del niño. Coloque las asas de las ollas apuntando hacia atrás.
  • Guarde los objetos punzantes, como tijeras, cuchillos y bolígrafos, en un lugar seguro.
  • Guarde bajo llave los medicamentos, los productos de limpieza y los venenos.
  • NO deje a su hijo pequeño solo en ningún vehículo (ya sea automóvil, camión o camioneta), ni siquiera por un instante.
  • Guarde las armas en un lugar seguro, lejos del alcance del niño.
  • Mantenga la sillita de seguridad en el automóvil viendo hacia atrás todo el tiempo que pueda. De acuerdo con la Administración Nacional de Seguridad Vial, es la manera más segura de transportarlo. Su niño deberá viajar en la sillita de seguridad del automóvil viendo hacia atrás hasta que alcance la altura o el peso máximo permitido por el fabricante de dicho asiento. Una vez que su hijo supere el límite para utilizar esa sillita de seguridad, ya podrá viajar en otra que mire hacia adelante y que cuente con un arnés.

Cuerpos saludables

  • Dele a su hijo agua y leche sola en lugar de bebidas azucaradas. Después del primer año, cuando su bebé lactante comience a comer una variedad y una cantidad mayor de alimentos sólidos, la leche materna seguirá siendo un complemento ideal de su alimentación.
  • Es posible que su hijo se ponga muy caprichoso e inconstante para comer. Los niños pequeños necesitan menos comida porque no crecen tan rápido. Es mejor no pelear mucho sobre lo que comen. Ofrézcale una selección de alimentos saludables y déjelo escoger lo que quiera. Siga intentando con nuevos alimentos; puede tomar tiempo para que comiencen a gustarle.
  • Limite el tiempo que su hijo pasa frente a pantallas electrónicas. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) recomienda que los niños menores de 2 años no sean expuestos a pantallas electrónicas.
  • Le parecerá que su hijo está en constante movimiento, caminando, pateando, trepando o saltando. Deje que sea activo, así mejorará su coordinación y se volverá más fuerte.
  • Asegúrese que su hijo duerma la cantidad recomendada cada noche. Niños de 1 a 2 años: de 11 a 14 horas cada 24 horas, incluyendo siestas.

Источник: https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/childdevelopment/positiveparenting/toddlers.html

Calendario orientativo: El desarrollo del bebé desde que nace hasta los 18 meses

¿A qué edad dejan de ser bebés?

Durante el primer año y medio de vida de un niño ocurren muchísimos cambios.

En tan solo algunos meses pasa de ser un bebé completamente dependiente de sus padres, que duerme la mayor parte del día, a convertirse en un niño activo capaz de realizar algunas tareas de forma autónoma.

En esta etapa también experimenta un importante salto a nivel psicológico y social, que marcará el inicio del posterior desarrollo de su personalidad.

El bebé de 0 a 3 meses

Durante el primer mes de vida el bebé pasa casi todo el día durmiendo, solo se despierta cuando tiene hambre o se siente incómodo. Sus músculos aún están muy débiles por lo que es incapaz de sostenerse por sí solo o de agarrar con sus manos los juguetes u otros objetos.

No obstante, es probable que sostenga el dedo de su madre mientras esta lo amamanta o cuando lo tiene en brazos, un gesto que le tranquiliza y le hace sentir más seguro. En estas semanas el llanto es su única forma de comunicación, a través del cual también expresa sus necesidades.

A partir del segundo mes de vida el bebé ya pasa más tiempo despierto y se interesa por descubrir lo que sucede a su alrededor. Lo que más llama su atención suelen ser los colores vivos, los ruidos fuertes y el movimiento de los objetos.

En este momento ya es capaz de sonreír, lo hace como respuesta a otras sonrisas o para demostrar que le agradan los juegos o la compañía de otra persona.

También está preparado para hacer movimientos más enérgicos y mantener la cabeza levantada durante unos instantes.

Para el tercer mes, el pequeño comienza a familiarizarse con el fenómeno causa-efecto, comprende que si toca algunos juguetes estos pueden hacer sonidos y encender luces.

También empieza a descubrir algunas partes de su cuerpo, por lo que es normal que le preste una atención especial a sus manos y pies y que juegue con ellos.

En este momento ya es capaz de levantar su cabeza cuando lo llaman o mirar algo que le interese, aunque todavía tiene un bajo tono muscular por lo que le costará mantenerse en la misma posición durante mucho tiempo.

El bebé de 4 a 6 meses

Al cumplir los cuatro meses, el bebé empieza a ser más sociable, no quiere estar solo ni un minuto por lo que recurrirá a todos los métodos que conoce para llamar la atención de los adultos.

A esta edad ya se orienta mejor cuando escucha un ruido y empieza a desarrollar su capacidad para emitir sonidos vocales.

También es capaz de sentarse, siempre y cuando le sostengan por detrás, y si le enseñan un objeto o juguete intentará cogerlo.

Para el quinto mes ya empieza a expresar sus deseos con más claridad, no solo se comunica a través del llanto sino que también usa todo su cuerpo, aparta la cabeza cuando algo no le agrada o patalea cuando está contento.

Sus movimientos son más coordinados y se mueve con más rapidez, ya apoya sus brazos y levanta la cabeza para mirar a su alrededor. En cuanto al lenguaje, es capaz de articular algunas sílabas e imitar algunos de los sonidos que escucha.

A los seis meses sus extremidades ganan fuerza, puede sostener el biberón con ambas manos y voltearse.

A partir de este momento empiezan a salir sus primeros dientes, por lo que ya es hora de comenzar a introducir en su dieta nuevos alimentos además de la leche materna.

A los seis meses ya muestra algunas de sus emociones, se enfada si no puede alcanzar el juguete u objeto que quiere y sonríe a carcajadas cuando juegan con él.

El bebé de 7 a 9 meses

A los 7 meses el bebé ha alcanzado un mayor control sobre sus movimientos, es capaz de mantenerse sentado sin caerse y a veces intentará ponerse en pie.

A esta edad ya gateará, por lo que si quiere un juguete irá arrastrándose a buscarlo.

También comenzará a explorar el entorno que lo rodea, de hecho, es probable que se lleve a la boca todo lo que encuentre, es su forma para reconocer los objetos.

A los 8 meses el pequeño ya conoce su nombre y cuando lo pronuncian voltea la cabeza para buscar a quien lo llama.

A lo largo de estos meses ha aprendido a reconocer a las personas más cercanas, además de sus padres, aunque todavía se comporta de forma tímida ante quienes no conoce.

Para este entonces ya dirá algunas sílabas y es probable que, si ha recibido una buena estimulación, diga su primera palabra.

A partir de los 9 meses la coordinación motora se perfila, el pequeño ya puede agarrar y sostener objetos con sus manos durante bastante tiempo.

Cuando gatea lo hace con más rapidez y sigue intentando ponerse en pie, apoyándose en los muebles que encuentra a su paso.

A esta edad, sus dientecitos ya están brotando por lo que es probable que se muestre incómodo la mayor parte del tiempo.

El bebé de 10 a 12 meses

En esta etapa el bebé ya gatea por toda la casa, se ha convertido en un auténtico explorador que toma todo lo que encuentra a su paso y que abre todos los cajones para curiosear.

Ya se puede poner de pie sosteniéndose a un mueble y puede moverse gateando por toda la casa.

En el décimo mes ya pasa gran parte del día despierto, aunque sigue durmiendo la siesta, lo cual le aporta un extra de energía para mantenerse activo el resto del tiempo.

Para el undécimo mes es capaz de buscar los objetos que le piden y si sus padres le dejan, empezará a comer solo, al menos los alimentos que puede agarrar con las manos. A esta edad se empieza a interesar por las historias que le narran y por los dibujos de los libros de cuentos, lo cual se debe a que su cognición se está desarrollando.

Al cumplir su primer año de vida el pequeño ya es capaz de mantenerse en pie e incluso puede dar algunos pasos sin la ayuda de un adulto. Ya dice mamá y papá y entiende muchas de las cosas que se le dicen, aunque todavía no puede seguir órdenes complejas.

A esta edad sus padres y quienes le rodean pueden entender prácticamente todo lo que expresa ya que aunque todavía no sabe hablar, recurre a diversos recursos extraverbales para hacerse entender.

A nivel físico-motor se ha desarrollado muchísimo y su equilibrio y coordinación han mejorado bastante.

El bebé de 13 a 18 meses

En esta etapa el bebé sigue con sus progresos, tiene movimientos más precisos y músculos más fuertes.

De hecho, ya no solo puede andar por toda la casa y mantenerse en pie sino que también se agacha para recoger cualquier objeto del suelo.

A esta edad empieza a imitar todo lo que hacen los padres y, aunque sigue necesitando su atención y cuidados, comenzará a apegarse a algunos juguetes, un proceso que le ayuda a ganar en autonomía.

A los 16 meses ya puede nombrar y señalar algunos objetos y reconoce la mayoría de las partes de su cuerpo.

También es capaz de utilizar la cuchara, pasar las páginas de un libro y empezará a hacer sus primeros garabatos, que serán la antesala de la escritura.

En este momento empieza a interactuar con otros niños de forma consciente y disfruta cuando tiene un pequeño compañero de juego, un indicador de que sus habilidades sociales se siguen desarrollando.

Cuando el bebé cumple los 18 meses ya será capaz de saltar y subirse a los muebles. Su equilibrio aún no es perfecto, pero sus movimientos son mucho más coordinados.

Su desarrollo emocional va más lento que sus avances físicos, sin embargo, ya expresa emociones como el enfado, la alegría y la tristeza y puede transmitirles a los demás su cariño o rechazo.

Imprime nuestro calendario para saber la evolución de tu bebé mes a mes

Источник: https://www.etapainfantil.com/calendario-orientativo-desarrollo-bebe-hasta-18

¿Cuándo entienden los bebés el

¿A qué edad dejan de ser bebés?

Hace unos días, con el fin de explicar un poco por qué no debemos abusar del «No» y cómo podemos hacer para evitarlo y conseguir incluso mejores resultados, os hablé de por qué no hay que decir tanto lo que no pueden hacer y sí podemos decirles lo que pueden hacer. Puede parecer raro que funcione más desviarles la atención que decirles que «No», pero es que según la edad de la que hablemos, es muy posible que ni siquiera entiendan nuestra negación.

En la revisión de los nueve meses pregunto a los padres si sus hijos ya entienden el «No».

En teoría, a esa edad, sólo el 50% de los bebés lo comprenden, pero la mayoría, por no decir todos, me dicen que: «sí, lo entiende perfectamente», al que algunos añaden un «pero no me hace ni caso».

Así que para hablar un poco más del «No» y para que entendamos un poco más todos por qué no nos hacen caso, vamos a ver hoy cuándo entienden los bebés el «No».

La Tabla Haizea-Llevant es un registro que, en base a estudios realizados con bebés de diferentes edades, nos dice cuándo empiezan a hacer una cosa u otra y, por lo tanto, nos marca más o menos cuándo es normal que hagan algo y cuándo podría ser demasiado tarde.

La tabla nos da siempre tres cifras, la primera es cuándo hace algo concreto el 50% de los bebés estudiados, la segunda cuándo lo hace el 75% y la tercera cuándo lo consigue el 95%. El 5% restante de niños que no lo hacen son los que deben ser valorados por si es normal que tarde en hacerlo o por si pudiera haber algún problema del desarrollo.

A los nueves meses, como digo, se empieza a preguntar a los padres si los bebés, cuando les dices que no pueden hacer algo, lo entienden. Esto es si al decirles «no te metas esto en la boca» o «no, no… no toques eso», el niño se detiene.

Según la Tabla Haizea-Levant el 50% de los niños comprenden una prohibición cuando tienen 8,3 meses, el 75% lo entiende cuando tienen 10,4 meses y el 95% de los niños ya lo entienden cuando tienen 14,8 meses.

Es decir, hasta los 15 meses no se puede decir que casi todos los niños entienden una prohibición.

¿Pero qué entienden en realidad?

Ahora bien, ¿qué es lo que entienden? Porque como dicen muchos padres, le dices que no, se detiene un momento, pero luego se ríe y sigue haciéndolo. Claro, si un padre es capaz de comprender qué es lo que su hijo entiende en realidad, no habrá mayor problema en ello.

Si en cambio cree que le entiende perfectamente, pues depende.

He oído a padres explicarlo como si se tratara de un desafío: «me reta, me pone a prueba y lo sigue haciendo», padres que toman medidas: «pero le pego en la mano y así lo deja de hacer» y padres que toman medidas drásticas «pero no le digo nada, dejo que meta los dedos en el enchufe, que ya sé que el diferencial salta».

Claro, ahí es cuando hay que dejar las cosas un poco claras, porque una cosa es que sepan que «No» es una palabra que quiere decir algo a evitar, un «para un momento», y otra muy diferente es que tengan clarísimo por qué les decimos que no.

Imaginad que vais por la calle caminando tranquilamente cuando alguien os dice «No, no, ¡no!». Os detenéis, miráis alrededor buscando el peligro, miráis detrás por si habéis pisado algo que no debíais y al no ver nada extraño miráis a la persona para que se explique.

Si se explica, sabréis por qué os decía que no, pero si no lo hace, buscaréis la cámara oculta, pensaréis que le falta un tornillo y seguiréis caminando tratando de encontrar la explicación a lo que acaba de suceder.

¿Por qué seguís caminando? ¿Por qué no le hacéis caso? Pues porque no entendéis por qué os dicen que no.

Un niño de 8 meses o un niño de 15, cuando entienden la palabra «No» la mayoría, es capaz de saber que quiere decir algo, pero no es capaz de entender todo lo que viene después. Quizás porque no entiende nuestra explicación, quizás porque no es capaz aún de razonar.

Si tiene 4 años, le dices «No, cariño, no puedes tocar un enchufe ni meter nada porque te da la electricidad y hace mucho daño» y cada vez que vea uno sabrá que si se acerca y lo toca, le puede dar la electricidad. Es capaz de razonar, de pensar en la consecuencia y de evitarlo.

Pero un niño de 15 meses no entiende bien el mensaje, no es capaz de memorizarlo y por eso lo adaptamos y hacemos eso de «¡No! Daño, pupa, ¡ay!», todo ello mientras ponemos nuestro dedo en el enchufe y lo alejamos rápidamente como si nos hubiera pasado algo, poniendo cara de dolor ficticio.

Eso sirve para el momento, el niño a otra cosa, mariposa, pero si lo dejas, en un rato ya no recordará nuestra gran actuación merecedora de un premio y su curiosidad le llevará de nuevo a tocar eso que no puede tocar. No es capaz de razonar el mensaje.

No es capaz de ver más allá y entender la consecuencia. No es capaz de crear en su mente la escena del «qué pasará si hago esto». Él solo lo hace a ver qué pasa.

Poco a poco, a medida que las cosas suceden, a medida que sus actos tienen consecuencias, a medida que entienden más el lenguaje y lo van interiorizando, a medida que maduran, son más capaces de entender lo que es estar bien y estar mal, qué es el daño, el dolor, dónde pueden sufrirlo y dónde no, cuáles son los sitios seguros y cuáles no, cuáles son las consecuencias de hacer algo y de no hacerlo y con todo ello van interiorizando el mensaje, el nuestro, o el que ellos mismos se crean (que a veces aprenden ellos las cosas sin necesidad de que expliquemos nada).

Si alguien nos dice «No, no, ¡no!» por la calle, y al detenernos vemos un agujero en el suelo que no habíamos visto, no harán falta más palabras.

O si nos dicen «no sigas, que acaban de pintar y te mancharás», no hará falta aproximarnos a ver si de verdad nos manchamos. Lo entendemos. Pues con los niños pasa igual.

Tienen que ser capaces de hacer ese razonamiento y los bebés de 8 meses, y los de 15, tienen aún poca capacidad de razonar.

¿Qué hacemos entonces?

Pues lo mismo que hacemos siempre: hablar y explicar las cosas, no dejarlos solos porque sabemos que aunque digamos que no, lo van a intentar.

Obviamente, no pegarles, castigarles ni pensar que nos están retando, o que son «muy malos» porque no nos hacen caso, porque ni son métodos adecuados para ninguna edad ni tienen sentido alguno cuando no es eso lo que está sucediendo.

Vigilarles, estar pendientes de ellos, acompañar el «No» de un cambio: «no puedes tocar esto, lo quito de tu alcance», «no puedes tocar esto, vamos a otro sitio» y te lo llevas a hacer otra cosa, y explicarles por qué no se puede. Con paciencia, y con el tiempo, llegará un día en que entenderán por qué no se puede hacer o tocar aquello que no queremos que toquen o hagan.

Pero se enfada, se tira al suelo y llora..

Pues claro, así son los niños.

Si quiere hacer una cosa, le dices que no y no es capaz de entender por qué no, ¿cómo no se va a enfadar? ¿No te enfadarías tú si el día que vas a coger vacaciones en el trabajo te dijeran que no y el motivo fuera absurdo? Porque yo me tiro al suelo y me pongo a patalear como un niño de dos años, y luego salgo a la calle y me quedo en una esquina enfadado, que no me muevo ni aunque mis compañeros de trabajo se escondan en la siguiente esquina para hacerme creer que siguen caminando.

Pues ellos igual, no lo entienden y por eso se enfadan. Por eso los padres tenemos que hacer uso de nuestras armas más valiosas, el diálogo, la paciencia y los abrazos calentitos.

Con cariño, les explicamos por qué no, por qué no es posible, cuál es el riesgo, el motivo y les ofrecemos nuestros brazos mientras les sugerimos, como hablamos el otro día, qué es lo que sí podemos hacer, que seguro que será tan o más divertido que lo que él quería hacer.

Fotos | Thinkstock
En Bebés y más | ¿Y no le crearemos un trauma?: los niños necesitan padres, El castigo es un método poco educativo, ¿Un cachete a tiempo?‏

Источник: https://www.bebesymas.com/desarrollo/cuando-entienden-los-bebes-el-no

La comunicación y su hijo de 1 a 3 meses

¿A qué edad dejan de ser bebés?

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Este es un período emocionante para los padres, porque los bebés de esta edad hacen verdaderos avances en la comunicación.

Usted y su bebé disfrutarán de «conversaciones» bidireccionales, donde intercambiarán sonrisas y exclamaciones de asombro y admiración.

Y la personalidad de su pequeño se empezará a poner de manifiesto a medida que se vaya convirtiendo en un miembro más activo y más alerta de la familia.

Cómo se comunican los bebés

El llanto sigue siendo el principal medio de comunicación de los bebés durante muchos meses. Aparte de hacer que sus padres sepan que necesitan algo, también pueden llorar cuando se sienten saturados por todas las imágenes y sonidos que les llegan del mundo que los rodea.

A veces los bebés lloran sin un motivo claro. Siempre y cuando su hijo no esté enfermo o no le duela algo, intente no preocuparse demasiado si su bebé llora y usted no lo puede consolar de inmediato.

Su bebé responderá al sonido de su voz, tranquilizándose, sonriendo o activándose emocionado mientras mueve brazos y piernas. Los bebés de esta edad empiezan a sonreír con regularidad a su madre y a su padre, pero pueden necesitar un tiempo para ser simpáticos con personas menos conocidas, como sus abuelos. Lo más probable es que su bebé no sonría ni sea amistoso con los desconocidos.

Ahora, los bebés están descubriendo su capacidad para vocalizar: ¡En poco tiempo, tendrá una máquina de gorjear y de balbucear en casa! Algunos bebés empiezan a emitir algunos sonidos vocálicos (como «ah-ah» u «ooh-ooh») en torno a los 2 meses de edad.

Su bebé «hablará» con usted con una variedad de sonidos, y también le sonreirá y esperará su respuesta, respondiendo a las sonrisas que reciba con más sonrisas. Es posible que su bebé hasta llegue a imitar las expresiones faciales de sus padres.

¿Qué debería hacer?

A su bebé le encanta oír la voz de sus padres, de modo que háblele, balbucéele, cántele y gorjéele durante estos primeros meses. Responda con entusiasmo a los sonidos y sonrisas de su bebé. Explique a su bebé lo que observe o haga y también lo que esté haciendo usted. Nombre objetos familiares cuando los toque o se los dé al bebé.

Aproveche el «habla» especial de su bebé para llevar una «conversación» con él. Si oye que su bebé emite un sonido, repítalo y espere a que le conteste con otro sonido. Estará enseñando a su bebé valiosas lecciones sobre la entonación, las pausas, el ritmo y la alternancia de turnos cuando hablamos.

También le estará enviando el mensaje de que su bebé es lo bastante importante como para que lo escuchen. No lo interrumpa ni mire hacia otro lado cuando le esté «hablando» su bebé: muestre que le interesa y que su pequeño puede confiar en usted.

Los bebés de esta edad parecen responder mejor a las voces femeninas, que tradicionalmente se asociaban al consuelo y al alimento. Por eso, la mayoría de la gente aumenta la frecuencia de su voz y exagera el habla cuando se dirige a un bebé.

Está bien porque los estudios indican que el hecho de que los adultos utilicen el «habla infantil» cuando se dirigen a un bebé no retrasa el desarrollo del habla del pequeño, pero combínela con algunas palabras adultas de uso habitual y con una buena entonación.

Aunque pueda parecer que es muy pronto, ya está sentando las bases para la primera palabra de su bebé.

A veces, los bebés no están de humor para hablar o vocalizar; hasta un bebé necesita su propio espacio y desconectar de tanto en tanto de toda la estimulación que lo rodea.

En estas situaciones, los bebés pueden apartar la vista, cerrar los ojos o ponerse inquietos o irritables. Si le pasa a su bebé, déjelo estar o bien intente abrazarlo.

Habrá momentos en que usted habrá colmado todas las necesidades de su bebé pero, aún y todo, él seguirá llorando. No se desespere. Es posible que su bebé esté sobreestimulado, tenga gases o ventosidades o tenga demasiada energía acumulada en su interior y necesite sacarla con un buen llanto.

Es habitual que los bebés tengan un período de inquietud aproximadamente a la misma hora cada día, generalmente entre el atardecer y la media noche.

Aunque todos los bebés lloran y se muestran inquietos, cuando un lactante que parece estar sano llora más de tres horas al día, más de tres días por semana y durante un mínimo de tres semanas, se dice que padece una afección llamada cólico del lactante.

Puede ser muy irritante y preocupante para los padres, pero lo bueno es que es de corta duración: la mayoría de los bebés superan los cólicos cuando alcanzan los 3 o 4 meses de edad.

Intente consolar y tranquilizar a su pequeño. Algunos bebés se calman con el movimiento, como que los mezan o que los paseen por la habitación, mientras que otros responden bien a los sonidos, como la música suave o el zumbido de una aspiradora. Puede tardar algún tiempo en averiguar qué es lo que calma más a su bebé durante estos períodos de estrés.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Hable con el médico si su bebé parece llorar durante períodos inusualmente largos de tiempo o si le parece que su llanto suena raro. Él lo tranquilizará o bien buscará un motivo médico del malestar de su bebé. Es probable que no haya nada malo, y el hecho de saberlo lo ayudará a relajarse y a mantener la calma cuando su bebé esté inquieto.

Durante esta etapa, los bebés suelen alcanzar los siguientes hitos evolutivos en lo relativo a la comunicación:

  • prestar atención a las caras y a las cosas que los rodean
  • sonreír a la voz de sus padres
  • sonreír ante el contacto social
  • gorjear y emitir sonidos cuando se les habla
  • imitar algunos sonidos y algunas expresiones faciales

Tenga presente que los bebés se comunican siguiendo ritmos diferentes, del mismo modo que maduran físicamente siguiendo su propio ritmo. No suele haber motivos para preocuparse, pero hable con el médico si tiene alguna duda o hay algo que le preocupa sobre las habilidades lingüísticas o la audición de su bebé.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: junio de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/c13m-esp.html

¿A qué edad dejan de ser bebés?

¿A qué edad dejan de ser bebés?

Hace nada salías del hospital con tu bebé en brazos. Era tan pequeño… Los meses han pasado y ese pequeño ha crecido y se ha desarrollado a un ritmo asombroso. Cada vez ves más acciones controladas y razonadas, y puede que te dé incluso miedo que esta etapa se esté acabado. ¿Cuándo un bebé pasa a ser niño?

Índice

De recién nacido, a bebé y a niño

Entre el nacimiento y el año de edad, los bebés crecen y se desarrollan a un ritmo asombroso. Aprenden a sonreír, darse la vuelta, sentarse, saludar, aplaudir, levantar objetos, gatear, balbucear y algunos incluso pueden comenzar a decir algunas palabras.

Aprenden a relacionarse con sus familiares y sus nuevos amigos y a confiar en ellos y, a menudo, comprenden más de lo que son capaces de comunicar. Los bebés disfrutan de la música, el movimiento y los juegos simples como el escondite.

Al final de este período, muchos bebés se ponen de pie y caminan agarrándose a los muebles o de forma completamente independiente. Por lo general, también triplican su peso al nacer.

Los bebés se desarrollan a ritmos diferentes y es normal que alcancen hitos a edades muy diferentes. Sin embargo, si te preocupa el desarrollo de tu bebé, consulta con un pediatra.

Los bebés son fáciles de ‘’manejar’’. Duermen, hacen caca, comen, sonríen y sí, lloran. Con los bebés, eso es todo. Más adelante terminan creciendo, se sientan, y luego se arrastran, y en el momento más inesperado te das cuenta de que tu bebé ya es un niño pequeño.

 

¿Qué nos indica que ya no son bebés?

¿Qué fue de ese bebé que se tambaleaba, bebía de un biberón y solo balbuceaba y ahora es un niño pequeño en toda regla, que camina y habla, aparentemente en un abrir y cerrar de ojos? ¿Cómo ha pasado tan rápido el tiempo?

La transición del bebé es rápida, y muchos padres no saben que esto es algo normal desde el punto de vista del desarrollo.

Hay una serie de hitos y cambios clave que un bebé atravesará a medida que se convierta en un niño. Algunos de ellos son:

– Te imita: te copia en todo y esto es una buena oportunidad para que comiencen a coger hábitos. Si tú lees el periódico puede que coja un libro, si estás llevando ropa a tender, querrá sacar cosas de la lavadora… Estas acciones son juegos para ellos y les hacen sentir más mayores.

– Dormir no es lo que era: en algún momento, el niño saldrá de su cuna o mostrará señales de que está listo para dormir en una cama de tamaño completo. Y esto requiere comenzar el proceso de sueño nuevamente.

Debido a que tu hijo ya no está confinado a los cuatro lados de la cuna, puede (¡y lo hará!) saltar de la cama cuando quiera. A menos que el bebé número dos esté en camino, no hay razón para apresurar la mudanza. Puede suceder en cualquier momento entre los 18 meses y los 3 años.

Pero si el niño pequeño pronto se convertirá en hermano mayor, es mejor comenzar esta transición antes de que llegue el hermano pequeño para que el niño no sienta que está siendo desplazado.

– Las rabietas por razones concretas: las rabietas por hambre o sueño quedan atrás y empieza a desarrollarse un estado de ánimo fuerte.

Después de unos cuantos enfados, los niños se dan cuenta de qué tácticas funcionan y cuáles no.

Los nuevos enfados vienen por quitarles un juguete, reñirles por hacer algo mal, obligarles a comer algo que no les gusta… al fin y al cabo, ahora son más conscientes con ellos mismos.

– El bebé quiere más independencia: atrás quedan los días en que el bebé era una extensión más de tu cuerpo. Ahora ya sabe desenvolverse en ciertas situaciones y no te necesita para todo.

Puede jugar solo a la vez que desarrolla un mayor sentido de las cosas y crea sus propias normas.

¿No te suena eso de “a esto se juega así y no así”? El niño está creando su carácter a la vez que empieza a ser más independiente.

– Cambios a la hora de ir al baño: los niños pueden comenzar a aprender a ir al baño a los 18 meses. La mayoría de los niños pequeños aprenden entre los 2 y 4 años.

Saber cuándo empezar a quitar el pañal se basa en la preparación física y emocional, el ajuste nunca debe estar guiado por la edad o la presión de los compañeros y la sociedad. Cada niño y padre difiere en términos de preparación.

Estate preparado para muchas pruebas y errores e, inevitablemente, un lío aquí y allá (¡y en todas partes!).

– Son más analíticos: a medida que los niños pequeños crecen, se vuelven más inquisitivos y analíticos. Ya no es «Escucho un ruido», es «¿Qué está provocando todo ese ruido?».

En lugar de golpear los juguetes en la mesa, crean una historia con ellos, a menudo imitando las cosas que haces.

Los niños pequeños pueden eventualmente estar más interesados ​​en juguetes complejos como rompecabezas, bloques de construcción y manualidades. ¡Es la era de explorar!

Con todo esto, es importante puntualizar que no debemos forzar al bebé a dejar de serlo para ser niño, hay que estimularlo para favorecer su desarrollo pero sin presiones.

Podría decirse que los grandes cambios, los que suponen independencia y son más notorios, se ven de manera clara a los 18 meses.

Aquí es cuando vemos a esos pequeños hombrecitos y mujercitas comenzar a dejar su faceta de bebé e irse desarrollando de distinta manera.

Aun así, cada bebé sigue sus propios tiempos, unos andarán antes y otros más tarde, unos conseguirán hablar antes y a otros les costará algo más… Hay que tener paciencia y no frustrarse, ya que hacerlo podría provocarles rabietas. Lo mejor es jugar e interactuar con ellos, estimularlos para que vayan desafiando sus límites poco a poco con sus juguetes favoritos, pero, sobre todo, mientras juegan y lo pasan bien.

Es importante tener en cuenta que existe una amplia gama de comportamientos que se consideran normales cuando se trata del desarrollo de tu hijo desde que es un bebé hasta que es un niño pequeño. La clave es la coherencia entre todos los cuidadores directos del bebé (madre, padre, abuelos…): si uno no le deja coger un objeto porque es peligroso, ninguno debe dejárselo.

La nueva etapa del desarrollo de tu hijo

Ver crecer a tus hijos asusta. Aún más al principio, cuando el crecimiento es más acelerado y avanzan a pasos agigantados. A medida que los bebés entran en su segundo año de vida, se vuelven más móviles e independientes, explorando todo lo que pueden acceder. Casi todos los niños caminan a los 18 meses.

También están aprendiendo a hablar, a identificar e imitar a las personas que los rodean y a seguir instrucciones sencillas. A medida que crecen, aprenden a expresar más emociones, a hablar en frases y oraciones y pueden ayudar a vestirse y prepararse para el día.

Disfrutan de juegos, canciones y rimas simples, y pueden comenzar a aprender sus colores, formas y alfabeto.

Al igual que las pequeñas esponjas, los niños pequeños absorben todo, por lo que la memorización es bastante fácil. Todavía necesitan dormir mucho y pueden tomar una siesta o dos durante el día, así como dormir de 10 a 12 horas por noche.

A los 3 años, el niño promedio suele alcanzar entre el 53% y el 57% de su estatura adulta.

Los niños pequeños tienen mucha curiosidad, pero se pueden frustrar mucho si les dicen que no puede hacer algo, ya que aún no entienden que puede ser peligroso para ellos.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/meses-del-bebe/a-que-edad-dejan-de-ser-bebes-11737

Embarazo saludable
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