¿A qué edad empiezan a leer los niños?

¿A qué edad aprenden a leer los niños en España?

¿A qué edad empiezan a leer los niños?

Durante las vacaciones de navidad he recordado mediante un flash repentino de mi memoria, aquel peregrinaje por las jornadas de puertas abiertas de los colegios del Pueblucho Infernal el año en que debíamos escolarizar a mi bichilla.

Nuestro centro preferido a priori, fue descartado durante una entrevista personal con la directora por 2 puntos exactamente: allí no se admitían niños con pañales, porque en 35 años de historia ningún niño de 3 años se había orinado encima, jamás (la mía empezaría el colegio con 2 años y 10 meses y con 2 años y medio ni siquiera habíamos empezado la operación pañal, lo que nos generaba muchas dudas en este ámbito); y todos los niños de ese colegio sabían leer y escribir con 4 años. Ni un día más ni un día menos. Será porque soy de natural desahogado para esto de la crianza, pero este encorsetamiento de fechas tan estrictas me pareció tan poco razonable que ya no tuvimos nada más que hablar allí.

Acabamos en una comunidad de aprendizaje semi hippy donde los niños de 3 años podía mearse encima el tiempo que necesitaran, dormir la siesta si querían y aprender a leer sobre los 6 años, pero respetando el ritmo de cada uno.

Cuando mi mochuela empezó a mostrar habilidades con la lectoescritura durante P4, yo me emocioné muchísimo, porque pensé que sin forzar, sin haberle puesto esa edad como la fecha tope para que aprendiera, al final lo había logrado igualmente.

Pero no, ella aún no sabe ni leer ni escribir con 5 años, de ahí que me cuestione ahora a qué edad aprenden a leer los niños en España para descubrir que el proceso que sigue la mía es más que normal, aunque no vaya tan deprisa como exigía aquella escuela.

1. ¿Qué sabe escribir mi hija con 5 años?

Poca cosa y con unas rarezas… Por ejemplo, domina su nombre, las palabras comunes como papá, mamá y todas las palabras cortas con las letras más frecuentes, tipo caca, casa, gato, bebé… Cuanto más se alarga la palabra, más probabilidad de que cometa errores como saltarse letras.

Porque ella lo escribe todo de oídas: se va repitiendo a sí misma el sonido de cada una de las letras que cree que forman parte de la palabra en cuestión y tras familiarizarse con su sonido las transcribe.

Esto da lugar a las típicas faltas de ortografía, como saltarse un H porque no suena, o poner una B en vez de V, G en vez de J… Lo normal.

Pero también, el oído la lleva por unos derroteros curiosísimos en los que a ella la palabra “cena” le suena como “sina” y me compone unos textos por iniciativa propia que son de lo más originales. El tema del bilingüismo también hace de las suyas, al sonar diferente algunas consonantes en catalán y castellano.

2. ¿A qué edad aprenden a leer los niños en España?

Sé que a todos los padres nos encanta exagerar un poquito (o demasiado) las habilidades de nuestras criaturas, pero mi hija leer, lo que entendemos como leer, no sabe.

Para empezar, en su colegio sólo trabajan las letras mayúsculas, por lo que cuando se topa con minúsculas, algunas las distingue y otras son un jeroglífico para ella. En cuanto a las palabras de uso habitual (su nombre, mamá, papá, casa, nombres de sus compañeros, etc.) las puede leer de un tirón.

Pero si le das un texto o palabras sueltas ¡querrás morir antes de que logre avanzar 3 palabras! En su colegio la lectoescritura se aprende no por letras sino por su sonido, por lo que ella no deletrea (por ejemplo a la C no la llama CE, la llama KK), sino que va haciendo los sonidos sueltos que tendría cada letra si estuviera aislada, y de forma milagrosa, un rato después, enlaza todo lo que va verbalizando y lee la palabra. Me parece un proceso súper trabajoso, pero lo cierto es que puede leer casi cualquier palabra con este método, aunque a velocidad de tortuga, por lo que ni nuestra paciencia ni la suya dan para más de un par de palabras corridas. Y esto es lo habitual, ya que hasta los 6 años no van a hacerles sangre con el tema.

3. ¿Podemos motivarla en casa?

Actualmente, bastante poco. El primer día que le entregué unos cuadernillos de caligrafía durante un periodo de vacaciones, los cogió con mucha ansia y pensé que acabaría avanzando una barbaridad con la escritura.

Pero fue un oasis en el desierto y al día siguiente ya no tenía ningún interés por “trabajar tanto, mami, que me canso”.

Lo de obligarla queda descartado, porque no tenemos ninguna prisa, porque las cosas que se hacen de manera forzada nunca acaban bien, y porque curricularmente, hasta que no finalice 1º de primaria, con 6 años largos, no se espera de ella que tenga estas competencias.

Así es que a veces, con algún juego de plastilina, o coloreando o dibujando, o rellenado su calendario para saber en qué día vive, y qué eventos se aproximan, logramos que escriba alguna palabra, pero poco más.

También se ha aficionado a dejarnos mensajes secretos cuando quiere pactar algo, y esto sale de ella, que se va a buscar su libreta de hojas blancas y sus lápices para volver con una página arrancada y un misterio que descifrar. Tampoco los cuentos le inspiran para leer: ella quiere escuchar historias, muchas, cuanto más nuevas, mejor, y ser la encargada de pasar las páginas, pero no devanarse los sesos descifrando las palabras.

Vemos que hace avances poco a poco. A veces, pasan unas cuantas semanas sin que pongamos a prueba su aprendizaje en este terreno y nos sorprende con grandes progresos que ni siquiera sospechábamos.

Por eso, ahora incluso más que cuando buscábamos colegio, me sorprende que se sigan utilizando métodos tan estrictos para que los niños logren aborrecer la lectoescritura, frustrados por exigirles resultados demasiado pronto.

Como en tantas otras áreas de su aprendizaje, cada uno llevará su ritmo pero al final todos tendrán más o menos las mismas competencias. A mí me gusta pensar que la mejor parte de este tipo de conocimientos es que por mucho que tarden, una vez aprendidos ¡ya quedarán para siempre! No los van a desaprender.

Ahí tenemos a algunos vecinos europeos, que no se preocupan por iniciar a sus mochuelos en estas cuestiones hasta los 7 años y viven divinamente. ¿A vosotros os abruma que no sean pequeños genios ni excesivamente adelantados en estas materias? ¿Tenéis motivos para preocuparos por un estancamiento auténtico?

Источник: https://planeandoserpadres.com/2019/01/10/edad-aprenden-leer-ninos-espana/

¿Cuál es la edad idónea para aprender a leer?

¿A qué edad empiezan a leer los niños?

¿Cuál es la edad adecuada para aprender a leer? Es un interrogante cuya respuesta dependerá de las capacidades adquiridas por los niños y de su maduración. Apresurarse o presionarlos puede ser contraproducente e incluso generar frustración.

Lo primero: saber hablar

El primer requerimiento es que el niño tenga un dominio básico del lenguaje. Es decir, que sepa hablar y entender lo que escucha.

La madurez es otro aspecto que se debe considerar, ya que el niño puede no estar en condiciones de asimilar este tipo de aprendizaje. Por ende, para aprender a leer se requiere un desarrollo psicológico y cognitivo adecuado para iniciar este proceso.

Desde que comienzan los primeros sonidos hasta alcanzar la claridad en la expresión a través del lenguaje pasa un tiempo. Este será más o menos largo, dependerá de cada niño. El lenguaje escrito exige un desarrollo intelectual elevado y el niño debe ser capaz de afrontarlo.

¿Cuál es la edad mínima para aprender a leer?

A partir de los tres y hasta los cinco años de edad, pueden producirse los primeros contactos con el lenguaje escrito. Trazos, juegos, dibujos, conocer algunas letras o palabras —como nombres— pueden despertar el interés del niño por el lenguaje escrito. Reconocer algunos signos y comenzar a manejar el lápiz es más que suficiente a esa edad.

Lo habitual es iniciar al niño en actividades de lectoescritura a los seis años. Según sus capacidades en ese momento, podría adelantarse.

Las cuestiones a tener en cuenta para que un niño empiece a aprender a leer son:

  • Coordinación motora.
  • Organización visual.
  • Vocabulario amplio.
  • Capacidad para escuchar.
  • Interés por aprender.

¿La estimulación precoz es contraproducente?

En el mundo actual todo marcha más rápido, y los niños también. Esta es una era de constante estimulación, cada día más precoz.

Sin embargo, adelantar ciertos procesos puede ser contraproducente. La frustración puede aparecer y desencadenar problemas de comprensión y expresión que se manifiestan alrededor de los 12 años.

“Para aprender a leer se requiere un desarrollo psicológico y cognitivo adecuado”

Pasar del lenguaje oral al escrito implica un salto. De un sonido tras otro se cambia a un signo detrás de otro; esto puede ser confuso y demasiado abstracto para el pequeño.Como consecuencia, adelantar los procesos podría desmotivar al niño.

Tanto el método tradicional como el constructivista fijan en los tres años el período de inicio de la grafomotricidad. Esta práctica de movimientos de la escritura o de la enseñanza de palabras se aplica desde el período de la educación infantil.

La motivación es fundamental

La motivación es una responsabilidad de los padres y maestros y es la determinante para la consecución de los objetivos. Lo importante es que el niño no se sienta presionado. Cerca de los cinco años, el niño es capaz de adaptarse a las rutinas, desarrolla habilidades sociales, juega y trabaja en grupo. Todo se puede lograr, pero sin imposiciones.

La imitación es una práctica habitual en los niños. Pueden interesarse en la lectura o la escritura al ver a sus mayores hacerlo. Serán capaces, incluso, de reconocer e intentar reproducir las letras de su nombre o escribir una carta a los abuelos o a un amigo.

Según todo esto, entonces, ¿cuál sería la edad recomendada para empezar a leer? La respuesta a esta pregunta dependerá de la madurez de cada infante.

Cómo estimular su creatividad

Hay acciones que pueden ayudar al niño a iniciarse más temprano en el aprendizaje de la lectoescritura. Con estos simples actos podemos estimular su creatividad:

  • Leerle buenas historias. 
  • Mostrarle letras o juegos relacionados a las palabras.
  • Enseñarle libros con relieves, texturas o juegos.
  • Poner a su alcance materiales de dibujo y escritura.

“La imitación es una práctica habitual en los niños. Pueden interesarse en la lectura o la escritura al ver a sus mayores hacerlo”

Siempre el objetivo de estas acciones debe ser que el niño se divierta. De esta forma, se interesará de forma espontánea en el mundo maravilloso de la lectura, una herramienta que podrá mantener de por vida.

Un niño que se expresa y pronuncia bien las palabras y que comprende lo que se le dice está listo para aprender a leer. Si entiende conceptos tales como ‘abajo’, ‘arriba’, ‘antes’, ‘después’, ‘izquierda’ o ‘derecha’, el comienzo de la lectura será más fácil.

Cuando sea capaz de realizar trazos con su mano controlando la presión sobre el lápiz, el inicio puede ser inminente.

Desde la enseñanza de letras y oraciones, hasta propuestas que incentiven la imaginación y la creatividad, las opciones son variadas. Lo importante es acompañar a los niños teniendo en cuenta su propio ritmo y ayudarlos en este proceso sin presionarlos en ningún momento.

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Источник: https://eresmama.com/edad-idonea-para-aprender-a-leer/

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