¿A qué edad empiezan los jóvenes su sexualidad?

¿Cómo desarrolla la sexualidad un adolescente?

¿A qué edad empiezan los jóvenes su sexualidad?

Durante la adolescencia, los impulsos sexuales hacen que se busque el contacto con el otro sexo y surjan las primeras relaciones y sentimientos amorosos.

¿Qué es la sexualidad en la adolescencia?

La sexualidad en la adolescencia es aquella en la que el joven se desarrolla física y mentalmente, adquiriendo los caracteres sexuales secundarios (los que no tienen que ver con el órgano reproductor, como la nuez en los hombres o el ensanchamiento de las caderas en las mujeres) y desarrollando el pensamiento maduro; pero también despierta un comportamiento sexual, se transforma en un ser sexual.

La sexualidad no sólo tiene que ver con el acto de reproducirse, sino que representa la generación de deseos, sentimientos, fantasías y emociones, es decir, el desarrollo de una identidad sexual, que se puede definir como aquella parte de la identidad del individuo que le permite reconocerse y actuar como un ser sexual.

Etapas del desarrollo de la sexualidad

Al igual que el desarrollo físico y mental, la sexualidad se forma gradualmente y necesita pasar por una serie de etapas antes de completarse.

Los cambios que se producen en la sexualidad pueden enmarcarse dentro de las etapas de la adolescencia y la pubertad, ya que las transformaciones físicas y mentales condicionan sobremanera el desarrollo de la sexualidad y de la identidad sexual:

  • Adolescencia temprana (11-13 años): Durante esta etapa, que se caracteriza por la velocidad de los cambios físicos en el adolescente, el joven se encuentra aún lejos del deseo sexual adulto, por lo que se presenta como una fase de autoexploración (a menudo a través de la masturbación), debido a los nuevos cambios físicos y psíquicos que experimenta (como la aparición de los primeros impulsos sexuales y de la espermarquia o primera eyaculación), y también de exploración del contacto con el otro sexo.  
  • Adolescencia media (14-17 años): El adolescente ya está casi completamente desarrollado, sus órganos sexuales están listos para la reproducción y el deseo sexual se incrementa. En esta fase se desarrolla una sensación de invulnerabilidad y fortaleza que inducen al joven a comportarse de una forma narcisista. Se empieza a buscar el contacto habitual con el otro sexo y pueden llegar las primeras relaciones sexuales. El adolescente no sólo responde a sus impulsos sexuales, sino también a su narcisismo, es decir, pone a prueba la propia capacidad de atraer al otro. También se considera que durante esta etapa se produce el auge de las fantasías románticas.Las relaciones sociales fuera del entorno familiar, especialmente con amigos, empiezan a tener preponderancia, por lo que el adolescente contrapone los valores y la educación sexual recibida de sus padres con la de sus amigos (en muchas ocasiones llenas de mitos derivados de la poca o nula experiencia sexual), lo que puede acarrear riesgos, si a esto se suma que el adolescente aún no ha desarrollado del todo el pensamiento abstracto y en algunas ocasiones le cuesta pensar en las consecuencias de sus actos. Además, al no haber desarrollado por completo el pensamiento adulto, el adolescente utiliza los sentidos para expresar sus emociones.  
  • Adolescencia tardía (17-21 años): El adolescente se ha desarrollado por completo, física y psíquicamente. La capacidad de pensar en abstracto y de ser consciente de las consecuencias futuras de los actos hace que el joven pueda mantener relaciones sexuales maduras y seguras. El deseo ya no sólo responde a un estímulo o pulsión sexual, sino que el adolescente, ya adulto, comienza a buscar otros valores en sus relaciones sociales, como la confianza o la reciprocidad.  

La importancia de recibir una buena educación sexual

La pubertad y el desarrollo sexual son etapas de cambios constantes, donde el deseo y los impulsos sexuales dominan a una parte racional que no está del todo desarrollada.

Recibir una buena educación sexual es muy importante, no sólo a corto plazo, es decir, para que el adolescente supere sin riesgos sus etapas de maduración física y psíquica, sino también para establecer el comportamiento sexual que tendrá el joven cuando sea adulto.

Durante la adolescencia, el joven está expuesto a riesgos que se deben evitar mediante medidas preventivas:

  • La sexualidad entra dentro de la intimidad: Las relaciones sexuales pertenecen a la intimidad de las personas, por lo que no es necesario compartir los detalles sobre las mismas, a no ser que se quiera hacer. Los padres y el entorno no deben presionar al adolescente.  
  • Desarrollo de habilidades sociales y de autocontrol: Los impulsos sexuales dominan a los racionales durante la adolescencia, sobre todo al comienzo de la fase de adolescencia media, donde el joven ya ha desarrollado por completo sus órganos sexuales pero no el pensamiento adulto. La educación debe proveer al adolescente de conocimientos que le permitan desarrollar conductas y comportamientos sexuales correctos.  
  • Informar: Es vital dotar al adolescente de la información necesaria sobre los riesgos que traen las relaciones sexuales sin protección (embarazo precoz, Enfermedades de Transmisión Sexual, etcétera), así como de los beneficios que reporta practicar sexo seguro.  

Ver también:

¿Cómo hablo de sexo con mi hijo adolescente?

El sexo no aumenta el riesgo de sufrir un ataque al corazón

Problemas con el alcohol en la adolescencia

  • Google +
  • E-mail
  • Imprimir

Dorada al horno

Ver noticia destacada

El equipo de CuidatePlus evaluará su a; en el caso de que pueda ser contestada por nuestros especialistas, le ofreceremos una respuesta en un plazo máximo de 10 días. Si su consulta es urgente, le recomendamos que acuda a su médico.

El equipo de CuidatePlus se reserva el derecho de descartar aquellas as que no considere ajustadas estos objetivos.

Enviar a

Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/adolescencia/diccionario/sexualidad-adolescencia.html

La sexualidad de los adolescentes

¿A qué edad empiezan los jóvenes su sexualidad?

La adolescencia representa una delicada etapa de transición entre la niñez y la edad adulta, en la que los jóvenes desarrollan su personalidad y construyen su identidad.

Es precisamente en este periodo en el que los jóvenes comienzan a sentir curiosidad acerca de su naturaleza y de su orientación sexual.

La cuestión de la sexualidad en los adolescentes abre un amplio debate en torno al reconocimiento de estos como seres sexuales.

La adolescencia

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el término «adolescente» hace referencia a aquellas personas entre 10 y 19 años, mientras que el término «joven» se debe emplear para aquellas personas entre 15 y 24 años.

Anteriormente, la adolescencia era considerada como un fenómeno propio del mundo occidental. En cambio, actualmente, el fenómeno de la adolescencia está ampliamente reconocido y se ha convenido en que se trata de una fase del desarrollo por la que pasan todos los seres humanos.

La adolescencia es un periodo de transición físico, psicológico, emocional y social en el que se completa la construcción de la personalidad y en el que el joven busca crear su propia identidad mediante la exploración de nuevos terrenos, incluido el universo sexual.

Derecho a la sexualidad y a la reproducción

Uno de los principales problemas ligados a esta transición de la niñez a la edad adulta es la sexualidad. La maduración física que tiene lugar durante la pubertad provoca que el adolescente tome conciencia de su sexualidad y, simultáneamente, le atribuye un nuevo estatus social, particularmente, en las relaciones con sus padres y con sus semejantes.

Sin embargo, existe una percepción distinta de este nuevo estatus social según los contextos culturales y sociales.

De este modo, la concepción que cada sociedad tiene de la adolescencia influye en el significado de la sexualidad, así como en el margen de decisión que se les reconoce a los jóvenes con respecto a su identidad sexual y a las actividades sexuales que se les permiten realizar.

No obstante, la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de 1989 reconoce a los menores de 18 años con el estatus de ser humano teniendo sus propios Derechos del Hombre.

Durante la conferencia sobre la población y el desarrollo de la ONU (celebrada en El Cairo en 1994 y en Nueva York en 1998) y durante la IV conferencia sobre mujeres como seres humanos (organizada en Beijing en 1995), se declaró que los jóvenes tenían derecho a la sexualidad y a la reproducción.

Datos estadísticos

La edad media en la que se mantiene la primera relación sexual varía según el país y según el continente, en función del contexto social.

Determinados factores —tales como las prácticas habituales existentes en algunas sociedades como, por ejemplo, los matrimonios infantiles (o matrimonios precoces), el turismo sexual, o incluso la frecuente incidencia de violaciones— desempeñan un papel determinante en la vida sexual de los adolescentes.

A día de hoy, apenas se realizan estudios a nivel global acerca de la preponderancia de la sexualidad en los adolescentes. Los análisis realizados no son recientes y su ámbito de estudio se aplica principalmente a nivel local o nacional.

Un estudio internacional muestra que el 11 % de las niñas y niños (de los países en vías de desarrollo) y el 22 % de las niñas (de América Latina y el Caribe) de entre 15 y 19 años tienen su primer encuentro sexual antes de los 15 años.

En el continente europeo, el estudio más reciente al respecto se remonta a los años 2009 y 2010 y sus resultados se publicaron en 2011.

Este estudio, un estudio comparado realizado por la OMS en 35 países europeos sobre las tendencias sexuales de los alumnos de 15 años, revela que el 26 % de este grupo de población ya ha mantenido relaciones sexuales.

A pesar de que se haya constatado una disminución en el número de relaciones sexuales precoces en las zonas industrializadas, se aprecia un aumento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Conductas de riesgo

Los adolescentes con una actividad sexual «precoz» suelen asociarse con conductas de riesgo como el consumo de drogas y alcohol, la prostitución o el abandono escolar, entre otros.

No obstante, ningún estudio parece establecer un vínculo entre la sexualidad y este tipo de conductas.

Los factores determinantes pertenecen, en su mayoría, al contexto familiar y ambiental, a las malas compañías, etc.

Sin embargo, el hecho de mantener relaciones sexuales sin protección y/o con diferentes personas comporta una serie de riesgos graves y de consecuencias tales como la contracción de enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la sífilis, la gonorrea, la clamidia o el VIH o embarazos precoces no deseados. Según la OMS, cerca de 15 millones de adolescentes son padres cada año.

El VIH y el SIDA representan un peligro mortal para los adolescentes en los países en los que la incidencia de estas enfermedades es mayor. Los últimos datos estadísticos indican que 5.400.000 jóvenes conviven con el VIH, de los cuales un 40 % tienen entre 15 y 24 años.

Dentro de este rango de edad, el riesgo de infección parecer ser más elevado en el caso de las mujeres que en el de los hombres.

Esto se debe a que el riesgo de violaciones y de actos de violencia sexual tanto dentro como fuera del seno del matrimonio, sobre todo en los casos de matrimonios infantiles o precoces, es mayor en el caso de las mujeres.

Anticonceptivos y aborto

Los anticonceptivos más empleados entre los jóvenes son el preservativo y la píldora anticonceptiva. No obstante, una gran parte de los jóvenes no utiliza ningún método anticonceptivo o adopta métodos inadecuados sobre todo debido a la falta de información y al acceso limitado a los servicios de educación sexual y reproductiva.

El riesgo de embarazo precoz es mucho mayor que el de embarazo en la edad adulta. Las complicaciones durante el embarazo y durante el parto representan una de las causas principales de muerte en las adolescentes de entre 15 y 19 años.

El índice de abortos o de interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) no es homogéneo ya que el número de mujeres que recurren a esta práctica varía según el contexto sociocultural.

Si bien la mayoría de los casos de IVE en adolescentes se realiza en secreto y clandestinamente, la OMS estima que este número oscila entre 1 y 4 millones de casos al año y que los motivos que les llevan a abortar son muy diversos: vergüenza, pobreza o la falta de acceso a métodos anticonceptivos.

En lo que respecta a los países en vías de desarrollo, la OMS también revela que existe un elevado índice de abortos insalubres realizados por personas sin experiencia médica en unas condiciones de higiene lamentables y particularmente peligrosas. Se estima que estas intervenciones ascienden a 2.500.000 al año, de las cuales un 14 % se practica a adolescentes y jóvenes menores de 20 años.

Abstinencia

La abstinencia se ha convertido en un mensaje de prevención con gran difusión.

Esta campaña invita a los adolescentes y jóvenes a abstenerse de realizar cualquier tipo de actividad sexual (tanto por completo como parcialmente) al menos hasta el matrimonio.

Los defensores de la abstinencia afirman que es el único método que garantiza una protección completa frente a las ETS y frente a los embarazos precoces no deseados.

No obstante, la prevención basada en la abstinencia priva a los adolescentes en cierta manera de sus derechos a la sexualidad y a la reproducción. La imposición de una única opción implica la pérdida de la libre elección de los adolescentes como seres sexuales debidamente reconocidos a nivel internacional.

Responsabilidades de los Estados

El reconocimiento de los adolescentes y de los jóvenes, como seres humanos por derecho propio, responsabiliza a los Estados del cumplimiento y de la aplicación de los derechos a la sexualidad y a la reproducción, conforme a la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CDN), con respecto a los países que lo hayan ratificado.

Un primer paso podría ser aceptar a los adolescentes y a los jóvenes menores de 18 años como seres sexuales. Para ello, convendría que los jóvenes fueran conscientes de sus derechos y que los Estados, las ONG, las comunidades y los padres tomaran en consideración muy seriamente las necesidades y las opiniones de los jóvenes.

La Observación General (OG) n.

º 4 (2003) del Comité Internacional de los Derechos del Niño insta a los Estados Partes a respetar las obligaciones contenidas en los artículos 3 (interés superior del niño), 17 (acceso a información y materiales destinados a promover el bienestar social, espiritual, moral y de la salud física y mental) y 24 (derecho a disfrutar de servicios médicos y de reeducación) de la CDN.

Es el deber de los gobiernos atender a los adolescentes y a los jóvenes favoreciendo el acceso a información relativa a la salud sexual y reproductiva y facilitando los medios para acceder a los métodos anticonceptivos y a los servicios sanitarios a través de campañas de prevención contra las ETS, el VIH, el SIDA y los embarazos precoces.

Los programas de prevención se deben efectuar con la participación activa de los adolescentes tanto en su elaboración como en su puesta en marcha.

De este modo, se podrían lanzar mensajes e información adaptada a los derechos y a las necesidades específicas de los adolescentes que hacen frente a determinados tabúes tales como la homosexualidad, la marginación de las madres adolescentes y de los jóvenes que han contraído ETS, incluidos el VIH y el SIDA.

El comité insta a que los países adapten la difusión de las campañas de prevención a través de la colaboración con escuelas, asociaciones juveniles, grupos religiosos y comunitarios, medios de comunicación (televisión, radio, periódicos, revistas, Internet, etc.) y a través de las distintas formas de manifestación cultural (cine y teatro, entre otros).

Traducido por Elena Parral Rodríguez Revisado por Lilia Bonilla González Aragón
  • OMS: Salud de los adolescentes (en inglés)
  • Informe de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo. United Nations, New York 1995 (en inglés)
  • Informe de la mesa redonda sobre salud sexual y reproductiva de los adolescentes. UNFPA, New York, 1998 (en inglés)
  • Base de datos mundial UNICEF (2010) (en inglés)
  • OMS, Determinantes sociales de la salud y el bienestar entre los jóvenes. Política de salud para niños y adolescentes, n.6/2012 (en inglés)
  • Equipo de tareas interinstitucional (IATT) sobre los niños y el VIH y el SIDA. Orientación Global sobre el VIH y los Jóvenes. UNFPA, 2008 (en inglés)
  • UNICEF, La situación de los niños en el mundo, 2011 (en inglés)
  • OMS, Servicios de Salud Amigables a los Adolescentes: Una Agenda para el Cambio. 2002 (en francés)
  • OMS, Aborto inseguro: Estimaciones mundiales y regionales de la incidencia de abortos inseguros y la mortalidad asociada. 6ª ed. Ginebra, 2008 (en inglés)
  • Comentario General del Comité CRC N ° 4 (2003): Salud y desarrollo de los adolescentes en el contexto de la Convención sobre los Derechos del Niño (en inglés)

Источник: https://www.humanium.org/es/la-sexualidad-de-los-adolescentes/

La sexualidad en las diferentes etapas de la vida y en situaciones especiales

¿A qué edad empiezan los jóvenes su sexualidad?

Este periodo, que ocupa aproximadamente la horquilla entre los 11 y los 19 años, está plagado de cambios muy significativos en el desarrollo de la persona. Cobran una significativa importancia el entorno social, sus normas y los modos de afrontar y resolver los conflictos propios del desarrollo.

La pubertad es un periodo bisagra que queda solapado entre la infancia y la juventud. Su inicio ocurre entre los 11 y 13 años, tanto para las niñas como para los niños. En términos biológicos, la pubertad se refiere a la fase en la que los niños y niñas presentan su desarrollo sexual.

Después llegan los cambios mentales y psicológicos, necesarios para afrontar la vida adulta. Conviene distinguir al adolescente de los adultos y de los niños. No son 'niños grandes', ni 'adultos inmaduros'.

Son adolescentes que requieren de especial atención, debido a que empiezan una etapa de grandes expectativas en la que adquieren su propia identidad. Si el inicio de la pubertad comienza antes de los 8 años, se considera prematuro. Si no llega hasta los 14 años, se califica como tardío. En ambos casos conviene consultar con el médico.

En la adolescencia se produce la disonancia entre qué valores asumir como propios, cuáles rechazar y cuáles conservar de los recibidos por el padre y la madre

Este periodo es especialmente delicado, y sobre todo individual. Si bien cada persona es un sujeto diferente, en esta fase la distinción es exponencial por la gran variabilidad en el desarrollo en chicos y chicas de la misma edad.

En un mismo grupo, en algunos aspectos homogéneo, conviven chicos y chicas de aspecto completamente aniñado con otros con las características sexuales secundarias plenamente desarrolladas: vello sexual, cambio de voz, senos desarrollados, menstruación…

Esto puede hacer que el adolescente pase por un periodo en el que si está muy alejado del modelo de su grupo de referencia se encuentre incómodo o desplazado.

Para acompañarle en esta etapa es fundamental entender, o al menos intentar entender lo que sucede y, en la medida en que se pueda, reconducir las dificultades, las dudas e incluso la rebeldía al campo de la normalidad y la naturalidad

Los cambios físicos

Los primeros cambios fisiológicos durante el inicio de la pubertad se presentan con relación a la estatura, cerca de dos años antes en las niñas que en los niños. El crecimiento definitivo comienza en torno a los 10 años en las niñas y a los 12 años en los niños.

Se experimenta un pico de crecimiento cada dos años y supone ganar entre 7,5 y 10 centímetros de altura cada año. A la mayor altura se suman transformaciones en el tamaño de los huesos, lo que produce cambios en la fisonomía de la persona.

Con la primera menstruación, o al término de un pico de crecimiento, empiezan a actuar las diferentes hormonas femeninas o masculinas. Estas hormonas son las causantes de los cambios sexuales secundarios.

La evolución física en las niñas, al igual que en los niños, incluye la aparición de vello púbico y axilar, y cambios de coloración en la zona genital. Las glándulas que producen el sudor están más activas, lo que supone mayor sudoración.

Llega el crecimiento de los senos y algunas veces es más prominente el de una mama que el de la otra. Esto no debe ser signo de preocupación porque, con el tiempo, el tamaño se iguala en ambos senos. El pubis se ensancha y las manos se alargan.

Cerca de un año después de iniciado el crecimiento de los senos, se experimenta un aumento de estatura, antes de aparecer la menarquia o primera menstruación, que convierte a la mujer en fértil a todos los efectos. Durante las primeras reglas es normal que los ciclos menstruales sean irregulares.

Así, pueden comprender entre 24 a 34 días, presentar una duración entre 3 y 7 días, y no aparecer todos los meses. El dolor menstrual o dismenorrea es poco común con la primera menstruación, pero suele aparecer durante la adolescencia.

Después de la primera regla, la niña sigue creciendo tanto en talla como en el tamaño de sus senos, y el vello púbico se hace más aparente y grueso. También hay cambios en la voz, aunque no de manera tan notable como en los niños. Todo el período de crecimiento dura entre 4 y 5 años. A su término, el cuerpo está completamente desarrollado.

Las relaciones sexuales pertenecen a la intimidad de las personas, y no tenemos obligación de compartirlas con los demás salvo si queremos o necesitamos hacerlo

Con los primeros años de la adolescencia llega la madurez sexual de los niños. Aparece el pelo en el área púbica, sobre las axilas y la 'barba'. Además, cambia la voz.

El cuerpo de los niños se prepara para la madurez sexual con la producción de hormonas masculinas en cantidades abundantes, que causan el agrandamiento de los testículos y el oscurecimiento del escroto. Por lo general, el primer cambio que vive el niño es la aparición de pelo ralo alrededor de la base del pene. Sucede antes de un pico de crecimiento.

Si en estos meses hay leve aumento de las glándulas mamarias no es motivo de preocupación, pero conviene estar atento para asegurarse de que desaparecen a los pocos meses.

Aunque el pene puede tener erecciones desde la infancia, la primera eyaculación de semen se produce cuando se cumplen los dos años del inicio de la pubertad, o cuando el pene ha crecido y ha alcanzado su tamaño definitivo. Puede suceder en una masturbación, de manera espontánea con una fantasía sexual o durante la noche en una eyaculación nocturna.

Más tarde, el pelo empieza a aparecer en las axilas y en el rostro. La laringe crece y hace más visible la nuez o «manzana de Adán», de manera simultánea al cambio en el tono de la voz, un proceso que a veces produce «gallos» al hablar. La duración del crecimiento puede prolongarse durante 5 años, tiempo en el que los testículos siguen aumentando, y el pene se torna más grueso.

Cambios psico-sexuales

  • Aparece un interés por el atractivo físico del otro.
  • También un interés por cuidar y resaltar el propio atractivo.
  • Se afianza la tendencia a la relación y al vínculo con determinadas personas.
  • Toma cuerpo la función psicológica del impulso sexual.
  • El mundo emocional busca expresarse a través de los sentidos.
  • Aparecen conductas tendentes a obtener placer (en relación con el otro, o a través de la autoestimulación).

Los cambios físicos sufridos en la adolescencia, unidos a un interés creciente por saber de sexo y, en consecuencia, por la adquisición de unos conocimientos e información (muchas veces errónea) sobre sexualidad, hacen que se vaya formando una nueva identidad.

En este periodo se sale del seno familiar para ir entrando y compartiendo el mundo de los iguales, con lo que supone el choque de las creencias transmitidas en la familia sobre sexo y sexualidad con las que otros adolescentes y los medios de comunicación (incluyendo Internet) le aportan.

Así, se plantea la disonancia entre qué valores asumir como propios, cuáles va a rechazar y cuáles conservar de los que ha recibido de sus padres. Todo ello se manifiesta a través de lo cambiante de su humor, de su irascibilidad y de ciertas reacciones irracionales, que son la expresión del conflicto interior que está viviendo.

El inicio de las relaciones sexuales

Una duda que comparten adultos y jóvenes es cuándo se deben iniciar las relaciones sexuales, más si éstas incluyen el coito, lo que implica riesgo al embarazo y mayor peligro de contagio de enfermedades de transmisión sexual. Preocupa en especial el cómo saber el momento adecuado para iniciarse.

Aunque, en realidad, los comienzos son muy paulatinos: cogerse de la mano, un beso en la cara o en la boca, caricias… No obstante, al final la duda se concreta en saber cuál es la edad buena para empezar las relaciones sexuales completas.

Lo ideal es que se llegue a ese momento preparado psicológicamente y que tanto el protagonista como sus progenitores y educadores lo interpreten como un acto de responsabilidad y libertad.

Por lo tanto, la respuesta a esa duda no se puede reducir a ofrecer una edad para iniciarse, porque el criterio cronológico no siempre se corresponde con la madurez afectiva. La respuesta supone un análisis de la situación que comprende diferentes factores.

En primer lugar, el adolescente debe analizarse a sí mismo y descubrir cuál es su actitud personal ante el sexo, así como si es responsable para asumir las consecuencias de mantener relaciones sexuales con otra persona.

Debe ser lo suficientemente maduro o madura como para adquirir una protección adecuada para prevenir un embarazo y enfermedades de transmisión sexual. Pero también hay que ser maduro para hacer frente a unas respuestas emocionales y complejas, muy importantes para definir el futuro comportamiento.

Se inician los desengaños amorosos, el enamoramiento, la necesidad del otro.

Después llega el análisis del otro, es decir, de la persona con la que se va a tener relaciones. Hay que estar seguro de que ofrece confianza y respeto. Debe ser una persona adecuada con la que compartir la intimidad, y a la que se llega desde la plena libertad, no con el propósito de satisfacer los deseos del otro sin conocer los propios.

Para terminar, merece la pena reflexionar sobre la familia, el entorno y el grupo.

Las relaciones sexuales pertenecen a la intimidad de las personas, y por ello no hay obligación de compartir con los demás detalles sobre ellas, salvo si se quiere hacer o se necesita hacerlo; mucho menos seguir los dictámenes de los otros sobre el ejercicio de la sexualidad.

Los amigos lo son en la medida en que respetan al prójimo y no le llevan a hacer cosas que no quiere o no está seguro de querer. A los padres y madres, por lo general, les costará entender a sus hijos como seres sexuales. Esto resulta comprensible pero no debe empujarles a coartar la libertad de sus hijos.

Источник: https://sexoysalud.consumer.es/etapas-de-la-vida/en-la-adolescencia

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: