¿A qué edad se puede tener relaciones sexuales?

30-40 años, el rango de edad en el que más sexo se practica

¿A qué edad se puede tener relaciones sexuales?

A mayor edad, mayor conocimiento de nosotros mismos y de nuestro cuerpo. Por este motivo, no es de extrañar que el rango de edad en el que más sexo se practica, a diferencia de lo que se pueda pensar, es entre los 30 y los 40 años.

Así lo señala un estudio realizado por la empresa de juguetes sexuales Lelo, entre más de 10.000 personas de diferentes países, incluido España.

Son los que mantienen un mayor número de encuentros sexuales, seguidos de cerca por el grupo de 25 y 30 años.

Valerié Tasso, sexóloga, investigadora francesa y embajadora de la firma, explica a CuídatePlus “que se trata de una sexualidad adultista”.

Para ella, el dato es lógico, “puesto que a estas edades nos conocemos mejor por dentro y por fuera y sabemos lo que queremos, por lo que mantenemos más relaciones sexuales”.

Sin embargo, considera que enmascara algo negativo y es que “todavía queda mucha educación sexual y muchos mitos que desterrar” ya que en la encuesta no aparece la franja de edad superior a los 50-60 años.

En su opinión, “este resultado evidencia, en gran medida, el estigma que sufre la mujer con menopausia”, siendo ésta “la mejor época para tener relaciones sexuales porque es cuando las parejas no tienen tanta presión y tienen una visión más amplia de su cuerpo. Además, coincide con que la mujer suele estar más liberada”.

En esta etapa, “las parejas pueden disfrutar más y tener una salud sexual más plena ya que no se limitan a la penetración”.

Desde siempre “se ha pensado, y se sigue pensando, que una relación sexual es sólo la penetración y se asocia a los genitales, cuando esto no es así.

Puedes mantener una relación sexual completa sin penetración”, recuerda. “Las caricias y otro tipo de estímulos deben considerarse como relación sexual”.

Al igual que la estimulación de otras partes del cuerpo femenino como el clítoris o lo que ella denomina “el gran desconocido”.

Los hombres y las mujeres creen que “la vagina es por donde se obtiene el orgasmo y no es así porque el órgano sexual de la mujer es el clítoris”.

Según el estudio, tan solo el 1 por ciento de los encuestados asegura no haber llegado nunca al orgasmo o haberlo hecho de forma esporádica. Este dato, que puede ser positivo, Tasso lo pone en duda. Ella habla de un porcentaje mucho mayor.

“Aproximadamente entre el 25 o el 30 por ciento de personas no ha llegado nunca al orgasmo”, sobre todo mujeres. Este fenómeno llamado “anorgasmia, suele afectar más a las féminas y la razón principal es el desconocimiento del cuerpo femenino y, de nuevo, la falta de educación sexual”.

Para romper con esto “hablar de sexo en la escuela o en la familia es clave”.

Estrés y el móvil

Como sexóloga considera el sexo como algo terapéutico, de hecho, tener orgasmos “es un buen antiestrés y antidepresivo”. Para ello, existen juguetes sexuales o aparatos que ayudan a lograr este objetivo estimulando la zona del clítoris que “tienen función terapéutica porque ayuda a la mujer a conocer su cuerpo y a darse placer que es terapéutico y antiestrés”.

Algo paradójico, teniendo en cuenta que es justamente el estrés lo que más se interpone en las relaciones sexuales.

Según el estudio de Lelo, entre los factores que perjudican y lastran el deseo sexual está el estrés, concretamente para el 57,46 por ciento de los encuestados esto es lo que más les afecta.

Después viene la preocupación por la imagen, algo que concierne al 30 por ciento y un 20 por ciento de los participantes eligieron los teléfonos móviles como el mayor culpable de la falta de apetito sexual.

Estos datos “son importantes y aportan mucha información sobre todo para aconsejar qué hacer”.

El mejor consejo de la sexóloga para tener relaciones satisfactorias es “evitar cualquier interferencia durante el acto sexual”, y, al contrario de lo que ocurre, “ver el sexo como un desestresante”. Y es que, según asegura la experta “mantener relaciones sexuales y llegar al orgasmo ayuda a que el estrés desaparezca, así como los problemas de insomnio al dormir más relajados y descansados”.

¿Qué postura gusta más a los españoles?

Atendiendo a las posturas preferidas por los españoles para mantener relaciones sexuales, según el estudio más de la mitad de los encuestados se decantaron por el perrito, concretamente el 50,41 por ciento, seguido de la amazona (cuando la mujer se pone encima del hombre), con el 38 por ciento de los encuestados; y por el clásico misionero, con el 34 por ciento. Finalmente, el 17 por ciento eligió la práctica del 69 como postura favorita.

Otro dato que recoge el estudio es el relacionado con el tipo de pareja que se prefiere.

En este punto, el dato más llamativo para la sexóloga es que un porcentaje elevado, “3 de cada 10 prefieren una pareja dominante, es decir, a alguien que tenga el control, mientras que 2 de cada 10 participantes se decantan por una pareja tierna y paciente”.

A juicio de Tasso esta dato es la muestra de que “buscamos a alguien que nos guie para dejarnos llevar. Es una forma de decir que estamos cansados de tomar decisiones. Para ello, buscamos a alguien que nos diga qué tenemos que hacer durante el acto sexual”.

¿Si me masturbo mucho perderé el deseo sexual por mi pareja?

Otro dato interesante que refleja el estudio es el relacionado con la masturbación. Según el estudio, 6 de cada 10 encuestados manifiesta practicarla un par de veces a la semana, seguido por un par de veces al mes (2 de cada 10) y varias veces al día (1 de cada 10).

Para Tasso, estos porcentajes son elevados y demuestran que poco a poco “se ha roto el mito de que la masturbación es algo tabú y que está mal visto, sobre todo en la mujer”.

Además de esto, muchas parejas consideran que “masturbarse habitualmente es algo que va en contra de las relaciones de pareja en relación a la creencia de que cuanto más lo sexo practicas menos deseo sexual tendrás hacia tu pareja”.

En opinión de la sexóloga, “esto no es real. De hecho la realidad es lo contrario”. El deseo sexual “se activa y alimenta practicándolo, y la masturbación es una buena vía para hacerlo”.

Además, ésta es una de las prácticas que los sexólogos recomiendan en consultas para “alimentar el deseo sexual o para remontarlo cuando está muy bajo.

Es una forma de despertar la imaginación sexual y erótica”.

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/sexualidad/pareja/2019/02/20/30-40-anos-rango-edad-sexo-practica-169684.html

La sexualidad en la edad avanzada | National Institute on Aging

¿A qué edad se puede tener relaciones sexuales?

Muchas personas quieren y necesitan tener una relación cercana con los demás a medida que envejecen. Para algunas personas, esto incluye el deseo de continuar una vida sexual activa y satisfactoria. Con el envejecimiento, eso puede significar adaptar la actividad sexual para amoldarse a los cambios físicos, de salud y de otro tipo.

Hay muchas maneras diferentes de tener relaciones sexuales y de logar una sensación de intimidad, solo o con una pareja. La expresión de su sexualidad podría incluir muchos tipos de contacto íntimo o estimulación. Algunos adultos pueden optar por no participar en la actividad sexual, y eso también es normal.

Aquí exploramos algunos de los problemas comunes que los adultos mayores pueden enfrentar con la sexualidad.

El envejecimiento normal trae cambios físicos tanto en los hombres como en las mujeres. Estos cambios a veces afectan la capacidad de tener y disfrutar de las relaciones sexuales.

Una mujer puede notar cambios en su vagina. A medida que las mujeres envejecen, la vagina puede acortarse y estrecharse. Las paredes vaginales pueden volverse más delgadas y un poco más rígidas.

La mayoría de las mujeres tendrán menos lubricación vaginal, y puede tomar más tiempo para que la vagina se lubrique naturalmente. Estos cambios podrían hacer que ciertos tipos de actividad sexual, como la penetración vaginal, sean dolorosos o menos deseables.

Si la sequedad vaginal es un problema, usar un lubricante a base de agua o condones lubricados puede hacer que la penetración sea más cómoda.

Si una mujer está usando terapia hormonal para tratar los calores súbitos (sofocos) u otros síntomas de la menopausia, es posible que desee tener relaciones sexuales con más frecuencia que antes de la terapia hormonal.

A medida que los hombres envejecen, la impotencia sexual (también llamada disfunción eréctil o DE) se vuelve más común. DE es la pérdida de la capacidad de lograr y mantener una erección. La DE puede hacer que un hombre tarde más en lograr una erección.

Su erección puede no ser tan firme o tan grande como solía ser. La pérdida de la erección después del orgasmo puede ocurrir más rápidamente, o puede tomar más tiempo antes de que otra erección sea posible.

La DE no es un problema si ocurre de vez en cuando, pero si ocurre con frecuencia, hable con el médico.

Hable con su pareja sobre estos cambios y sobre cómo usted se está sintiendo. El médico puede tener sugerencias para ayudar a que las relaciones sexuales sean más fáciles.

¿Qué causa los problemas sexuales?

Algunas enfermedades, discapacidades, medicamentos y cirugías pueden afectar su capacidad de tener y disfrutar de las relaciones sexuales.

Artritis. El dolor en las articulaciones debido a la artritis puede hacer que el contacto sexual sea incómodo. El ejercicio, los medicamentos y posiblemente la cirugía de reemplazo de articulaciones pueden ayudar a aliviar este dolor. Descansar, baños tibios y cambiar la posición o el momento de la actividad sexual pueden ser útiles.

Dolor crónico. El dolor puede interferir con la intimidad entre las personas mayores. El dolor crónico no tiene que ser parte del envejecimiento y a menudo puede ser tratado. Sin embargo, algunos medicamentos para el dolor pueden interferir con la función sexual. Siempre hable con el médico si tiene efectos secundarios de cualquier medicamento.

Demencia. Algunas personas con demencia muestran un mayor interés en la sexualidad y la cercanía física, pero es posible que no puedan juzgar qué comportamiento sexual es apropiado.

Las personas con demencia severa pueden no reconocer a su cónyuge o pareja, pero aún así desean tener contacto sexual y pueden buscarlo con otra persona. Puede ser confuso y difícil saber cómo manejar esta situación.

En este caso también puede ser útil hablar con un médico, enfermera o trabajador social con adiestramiento en el cuidado de personas con demencia.

Diabetes. Esta es una de las enfermedades que pueden causar disfunción eréctil en algunos hombres. En la mayoría de los casos, el tratamiento médico puede ayudar.

Se sabe menos sobre cómo la diabetes afecta la sexualidad en las mujeres mayores.

Las mujeres con diabetes son más propensas a tener infecciones vaginales por hongos, las cuales pueden causar picazón e irritación y hacer que las relaciones sexuales sean incómodas o indeseables. Las infecciones por hongos pueden ser tratadas.

Enfermedad cardiaca. El estrechamiento y endurecimiento de las arterias puede cambiar los vasos sanguíneos de manera tal que la sangre no fluye libremente. Como resultado, los hombres y las mujeres pueden tener problemas con los orgasmos.

Tanto para los hombres como para las mujeres, puede tomar más tiempo excitarse, y para algunos hombres, puede ser difícil lograr o mantener una erección.

Las personas que han tenido un ataque al corazón, o sus parejas, pueden temer que tener relaciones sexuales cause otro ataque. Aunque la actividad sexual generalmente es segura, siempre siga los consejos del médico.

Si sus problemas cardíacos empeoran y tiene dolor en el pecho o dificultad para respirar incluso mientras descansa, es posible que el médico quiera cambiar su plan de tratamiento.

Incontinencia. La pérdida del control de la vejiga o el escape de orina es más común a medida que las personas, especialmente las mujeres, envejecen.

La presión extra en el vientre durante las relaciones sexuales puede causar un escape de orina. Cambiar las posiciones o vaciar la vejiga antes y después de las relaciones sexuales puede ayudar con esa situación.

La buena noticia es que la incontinencia generalmente puede ser tratada.

Derrame cerebral. La capacidad de tener relaciones sexuales a veces se ve afectada por un derrame cerebral. Un cambio en las posiciones o algunos dispositivos médicos puede ayudar a las personas con debilidad continua o parálisis a tener relaciones sexuales. Algunas personas con parálisis de la cintura para abajo aún pueden alcanzar orgasmos y sentir placer.

Depresión. La falta de interés en las actividades que solía disfrutar, como la intimidad y la actividad sexual, puede ser un síntoma de depresión. A veces es difícil para una persona saber si está deprimida. Hable con el médico; la depresión puede ser tratada.

Cirugía. A muchos de nosotros nos preocupa tener cualquier tipo de cirugía; puede ser aún más problemático cuando se trata de los senos o del área genital. La mayoría de las personas vuelven al tipo de vida sexual que disfrutaban antes de la cirugía.

La histerectomía es una cirugía para extirpar el útero de una mujer debido a dolor, sangrado, fibromas u otras razones. A menudo, cuando una mujer mayor tiene una histerectomía, también se le extirpan los ovarios.

Decidir si someterse a esta cirugía puede hacer que las mujeres y sus parejas se preocupen por su futura vida sexual.

Si le preocupa cualquier cambio que pueda sufrir con una histerectomía, hable con el ginecólogo o cirujano.

La mastectomía es una cirugía para extirpar todo o parte del seno de una mujer debido al cáncer de seno. Esta cirugía puede causar que algunas mujeres pierdan su interés sexual, o puede hacer que se sientan menos deseables o atractivas para sus parejas.

Además de hablar con el médico, a veces es útil hablar con otras mujeres que se han sometido a esta cirugía. Los programas como el llamado «Recuperación a su Alcance» de la Sociedad Americana Contra el Cáncer pueden ser útiles tanto para los hombres como para las mujeres.

Si desea restaurar su seno (reconstrucción), hable con el médico o cirujano oncólogo.

La prostatectomía es una cirugía que extirpa toda o parte de la próstata de un hombre debido al cáncer o a una próstata agrandada. Puede causar incontinencia urinaria o disfunción eréctil. Si necesita esta operación, hable con el médico sobre sus preocupaciones antes de la cirugía.

Medicamentos. Algunos medicamentos pueden causar problemas sexuales.

Estos incluyen algunos medicamentos para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos, tranquilizantes, medicamentos para la enfermedad de Parkinson o para el cáncer, supresores del apetito, medicamentos para problemas mentales y medicamentos para las úlceras.

Algunos pueden conducir a la disfunción eréctil o dificultar la eyaculación en los hombres. Algunos medicamentos pueden reducir el deseo sexual en las mujeres o causar sequedad vaginal o dificultad en lograr excitación y orgasmos. Consulte con el médico para averiguar si hay un medicamento diferente que no tenga este efecto secundario.

Alcohol. Beber demasiado alcohol puede causar problemas de erección en los hombres y retardar el orgasmo en las mujeres.

¿Soy ya demasiado mayor para preocuparme por las relaciones sexuales seguras?

La edad no lo protege de las enfermedades de transmisión sexual. Las personas mayores que son sexualmente activas pueden estar en riesgo de contraer enfermedades como sífilis, gonorrea, infección por clamidia, herpes genital, hepatitis B, verrugas genitales y tricomoniasis.

Casi cualquier persona que sea sexualmente activa también corre el riesgo de contraer el VIH, o sea, el virus que causa el SIDA. El número de personas mayores con VIH/SIDA está aumentando.

Usted está en riesgo de contraer VIH/SIDA si usted o su pareja tienen más de una pareja sexual, si está teniendo relaciones sexuales sin protección, o si usted o su pareja comparten agujas o jeringas.

Para protegerse, use siempre un condón durante las relaciones sexuales que incluyen penetración vaginal o anal.

Los hombres necesitan tener una erección completa antes de ponerse un condón.

Hable con el médico sobre las formas de protegerse de todas las enfermedades e infecciones de transmisión sexual. Hágase chequeos y pruebas con regularidad. Hable con su pareja. Una persona nunca es demasiado mayor para encontrarse en una situación de riesgo.

¿Las emociones pueden jugar un papel?

A menudo la sexualidad es un delicado equilibrio de cuestiones emocionales y físicas. La manera en la que una persona se siente puede afectar lo que puede hacer y lo que quiere hacer.

Muchas parejas mayores encuentran mayor satisfacción en su vida sexual que cuando eran más jóvenes.

En muchos casos, tienen menos distracciones, más tiempo y privacidad, no se preocupan por causar un embarazo y disfrutan de una intimidad mayor con una persona que ha sido su pareja de por vida.

A medida que envejecemos, nuestros cuerpos cambian, incluyendo nuestro peso, piel y tono muscular, y algunos adultos mayores no se sienten muy cómodos con sus cuerpos envejecidos.

Los adultos mayores, tanto los hombres como las mujeres, pueden preocuparse de que sus parejas ya no los encuentren atractivos. Los problemas sexuales relacionados con el envejecimiento como los mencionados anteriormente pueden causar estrés y preocupación.

Esta preocupación puede dificultar que una persona disfrute de una vida sexual plena.

Las parejas mayores enfrentan las mismas tensiones diarias que afectan a las personas de cualquier edad. También pueden conllevar preocupaciones adicionales de enfermedad, jubilación y cambios en el estilo de vida, todo lo cual puede ocasionar dificultades sexuales.

Hable abiertamente con su pareja y trate de no culparse a sí mismo o culpar a su pareja. También puede ser útil hablar con un terapeuta, ya sea solo o con su pareja. Algunos terapeutas tienen adiestramiento especial para ayudar con problemas sexuales.

Si siente cambios en la actitud de su pareja hacia las relaciones sexuales, no asuma que es porque ya no está interesada ​​en usted o en una vida sexual activa. Hable con su pareja sobre la situación.

Muchas de las cosas que causan problemas sexuales en los adultos mayores pueden ser remediadas.

¿Qué puedo hacer?

Hay cosas que usted puede hacer por sí mismo para lograr una vida sexual activa y placentera. Si tiene una pareja con la que ha estado por mucho tiempo, tome tiempo para disfrutar el uno del otro y para entender los cambios que ambos están enfrentando.

No tenga temor de hablar con el médico si tiene un problema que afecta su vida sexual. El médico puede sugerir un tratamiento. Por ejemplo, la dificultad sexual más común en las mujeres mayores es el coito doloroso causado por la sequedad vaginal.

El médico o un farmacéutico pueden sugerirle que use lubricantes o humectantes vaginales de venta libre. Los lubricantes a base de agua son útiles cuando se necesitan para hacer que el sexo sea más cómodo. Los humectantes se usan regularmente, cada 2 o 3 días.

O bien, el médico podría sugerir un tipo de estrógeno vaginal.

Si el problema es la disfunción eréctil, a menudo se puede manejar y quizás incluso revertir con medicamentos u otros tratamientos.

Hay píldoras que pueden ayudar, pero no deben ser utilizadas por hombres que toman medicamentos que contienen nitratos, como la nitroglicerina. Las píldoras tienen posibles efectos secundarios.

Tenga cuidado con los suplementos dietéticos o herbales que prometen tratar la disfunción eréctil. Siempre hable con el médico antes de tomar cualquier hierba o suplemento.

Los problemas físicos pueden cambiar su vida sexual a medida que envejece. Si es soltero, salir y conocer gente nueva puede ser más fácil más tarde en la vida cuando está más seguro de sí mismo y de lo que quiere.

Si está en una relación, usted y su pareja pueden descubrir nuevas formas de estar juntos a medida que envejecen. Hable con su pareja o parejas sobre sus necesidades.

Puede encontrar que las muestras de cariño, como abrazarse, besarse, tocarse y pasar tiempo juntos, pueden ser justo lo que necesita, o pueden ser un camino hacia una mayor intimidad y hacia las relaciones sexuales.

Lea sobre este tema en inglés. Read about this topic in English.

Para más información

Источник: https://www.nia.nih.gov/espanol/sexualidad-edad-avanzada

Los jóvenes españoles tienen su primera relación sexual completa a los 17 años

¿A qué edad se puede tener relaciones sexuales?

La edad media en la que se inician las relaciones sexuales en España se sitúa en los 16,7 años y llega a los 17 para las relaciones sexuales con penetración.

La Encuesta nacional sobre sexualidad y anticoncepción entre los jóvenes españoles, que recoge las respuestas de los jóvenes de entre 16-25 años, refleja que los jóvenes priorizan la anticoncepción a la protección contra las enfermedades.

La consulta ha sido realizada, a instancias de la Fundación Española de Contracepción (FEC), de la SEC (Sociedad Española de Contracepción) por la empresa Sigmados.

Más de la mitad de los jóvenes (52%) utiliza el preservativo, al que sigue el uso de la píldora (22,8%) y la marcha atrás (4,2%). Un 28,4% no utiliza ningún método, aunque en el 21% la razón es que no mantiene relaciones. Un significativo 6,2% no utiliza ningún método pese a mantener relaciones sexuales.

Además, uno de cada cuatro jóvenes afirma que no usa el preservativo en todas las ocasiones – más los hombres y los más jóvenes (16 a 18 años). De los que no lo usan siempre, dicen hacerlo por confianza o conocimiento en la otra persona (37,9 y 31%) o por no ver el peligro (29,1%).

La principal razón porque no se usan anticonceptivos es en el sexo oral (59,1%, aunque esta práctica sí puede contagiar infecciones de transmisión sexual). No disponer de ellos (24%) o falta de tiempo fruto del deseo inconrolado (18,2%) son las siguientes causas. Solo el 71,3% de los jóvenes que usan preservativo prefieren este método para evitar riesgos de embarazo a la vez que de ITS.

Dos de cada 10 jóvenes utilizan la marcha atrás como método anticonceptivo, más entre los más jóvenes y menos según avanza la edad.

El sexo, a partir de los 16,7 años

Globalmente, la edad media de inicio en las relaciones sexuales es de 16,7 años, aunque son los más jóvenes de entre 16 y 18 años quienes empiezan antes (a los 15,66 años), edad que sube a los 16,73 entre 19 y 21 años y a los 17,53 entre los 22 y 25 años.

La edad de la pareja con la que estos jóvenes mantuvieran su primera relación sexual completa se sitúa un año y medio por encima de la suya. Las chicas refieren menos satisfacción de la primera relación sexual. Solo el 30% lo considera así, frente al 55% de los chicos.

Son ellos también quienes más reconocen iniciar las relaciones sexuales – el 67,9% – frente al 24,9% que dice que el primer paso lo da su pareja. Sin embargo, cuando se pregunta a las mujeres el 52,6% afirma que es su pareja quien inicia la relación, y el 33,1% dice que es ella quien las inicia.

El 32,4% de los jóvenes responde que durante los últimos meses no han mantenido relaciones sexuales. El 20,6% afirma que ha mantenido relaciones una vez a la semana, el 17,7% afirma que ha mantenido dos
relaciones a la semana, el 13,7% refiere tres relaciones semanales. El 15,5% señala haber mantenido cuatro ó más relaciones a la semana.

Tres de cada cuatro jóvenes se declara heterosexual

El 76,4% de los jóvenes se considera heterosexual, el 11,5% bisexual y el 7,5% homosexual. Un 0,4% se autocalifica de asexual.

La orientación homosexual es del 11% entre los hombres frente al 3,7% en las mujeres. Por el contrario, el 15,7% de las mujeres se consideran bisexuales, frente al 7,3% entre los hombres.

La orientación homosexual se incrementa con la edad, pasando del 5,3% entre los jóvenes de 16 a 18 años, al 9,4% entre los que tienen de 22 a 25. No influye la edad del entrevistado.

La bisexualidad apenas se considera ente los menores de 19 años, superando el 10% entre los mayores de esa edad.

La píldora del día después

El 71,1% de los jóvenes no ha tenido que recurrir nunca al uso de la píldora del día después frente al 25,6% ha tenido recurrir alguna vez a este método, cifra que se amplía al 29,7% cuando son las mujeres quienes responden.

Por edades, el 14,4% de los jóvenes de 16 a 18 años la ha utilizado alguna vez. Esta cifra se incrementa hasta el 19,9% entre los de 19 a 21 y llega al 34,1% entre los jóvenes de 22 a 25 años.

Por término medio, en el último año los jóvenes han utilizado 1,49 veces la píldora del día después.

1,30 en el caso de los menores de 18 años, 1,65 cuando se trata de los jóvenes de 19 a 21 años y 1,47 entre los de 22 a 25 años de edad.

La ruptura del preservativo es la razón del uso de la píldora en el 68,5% de las ocasiones, mientras que en el 22,7% de las veces se debió a una mala práctica y un 5,2% el olvido de la píldora.

La información, de internet y los amigos

Casi la mitad de los jóvenes dice que las fuentes de información más adecuadas sobre sexualidad son internet (47,8%) y los amigos (45,5%), por delante de los profesores (28%), la madre (23,1%) o el padre (12,4%). El 12,1% no ha recibido información.

El 72% de los jóvenes ha recibido formación específica y reglada sobre temas de sexualidad, circunstancia que se incrementa entre los más jóvenes (78,7%). No hay diferencias entre chicos y chicas.

Aunque parece más frecuente entre los más jóvenes (78,7% frente al 72 % de la media global). Para el 68,5%de los jóvenes considera que la formación que ha recibido sobre sexualidad no es suficiente.

El discurso coincide en que la información referente a la sexualidad es escasa, hay poca continuidad en la información y está mal tratada: Los consultados estiman que es puntual, escasa, no longitudinal y que no se actualiza cuando realmente se precisa.

Encuentran en los soportes tecnológicos (Internet, ,…) la primera opción de acceso a la información, y contrastan esta opinión con sus amigos.

Hay cierto pudor para tratar estos temas en el ámbito familiar, lo mantienen como última opción y sólo en caso de emergencia o situaciones límites.

Источник: https://www.elindependiente.com/vida-sana/2019/09/27/los-jovenes-espanoles-tienen-su-primera-relacion-sexual-completa-a-los-17-anos/

Embarazo saludable
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