Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

Alergia a las proteínas de la leche de vaca – El Blog del Pediatra

Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

Por suerte, en la mayoría de los niños con APLV, ésta desaparece con la edad. Pero mientras esto sucede el bebé va a necesitar una alimentación sin NADA de proteínas de leche de vaca.

Punto clave para los padres, lo que no hay que hacer: si os parece que a vuestro bebé «le sienta mal» la leche, no empecéis a hacer cambios por vuestra cuenta.

Muchas veces me encuentro en la consulta un bebé de pocos meses, con síntomas bastante claros de APLV, que ha pasado primero por 2 o 3 cambios de marca de leche, luego le han dado una leche de las llamadas»digest», luego una sin lactosa,…

No hay que confundir la APLV con la intolerancia a lactosa. La intolerancia a la lactosa no es un alergia; es una incapacidad para digerir la lactosa,- el azúcar natural de la leche.

¿Qué síntomas produce la alergia a las proteínas de la leche de vaca?

La APLV puede producir tanto síntomas digestivos, como otros que no son digestivos.

Pero lo más importante para los padres son los síntomas que podéis observar en relación con las tomas. Un bebé con APLV puede tener unos síntomas que aparecen de inmediato, nada más tomar la leche. Estos pueden ser:

  • Vómitos y regurgitaciones frecuentes; que no hay que confundir con las regurgitaciones normales que casi todo lactante tiene. En el caso de la APLV las regurgitaciones, además de abundantes, suelen acompañarse de molestias. Pincha aquí para saber cómo distinguir las regurgitaciones normales.
  • Rechazo de la toma. Puede empezar a tomar con ganas (porque tiene hambre), pero enseguida suelta la tetina, se arquea hacia atrás, se queja, llora,…
  • Dolor abdominal, «cólico»,… Se queja, llora mucho, encoge las piernas,… Pero el llamado «cólico de lactante», solo en unas pocas ocasiones se debe a APLV; la mayoría de «cólicos» tienen otros motivos.
  • Erupciones de la piel: urticaria, ronchas rojizas,…
  • Angioedema: hinchazón de labios, cara,…
  • Reacción anafiláctica, con palidez, decaimiento, dificultad para respirar,… Esta reacción puede ser muy grave, pero por suerte no es frecuente.

Pero la APLV también puede producir otros signos y síntomas sin una relación directa con la toma; como son:

Cada bebé puede tener unos síntomas distintos, inmediatos y no inmediatos. Pueden aparecer unos sí y otros no, y en muy diferentes combinaciones.

Para complicarlo más aún, muchos de esos síntomas pueden tener otras causas.

¿Puede un niño que toma lactancia materna tener APLV?

La respuesta es que sí. Es raro, pero sí, puede ser.

Se ha visto que algunas fracciones de proteínas de la leche de vaca pueden pasar a la leche materna, y por tanto producir APLV.

¿Cómo se diagnostica?

La APLV se produce por una reacción del sistema inmune a algunas proteínas que están en la leche de vaca. Sobre todo, a la caseína, la alfa-lactoalbúmina y la beta-lactoglobulina. Pero esta reacción puede producirse por dos tipos de mecanismo diferentes:

  • La mediada por IgE, que es la que produce las reacciones alérgicas más «típicas». Las reacciones inmediatas a la toma suelen tener este mecanismo.
  • La no mediada por IgE, que tiene mecanismos inmunológicos más complejos, y también menos conocidos.

La APLV IgE mediada suele ser más fácil de diagnosticar, con análisis de sangre, o con una prueba cutánea. Teniendo muy en cuenta que una prueba negativa no excluye la alergia mediada por IgE.

La APLV no mediada por IgE, no tiene actualmente pruebas de laboratorio que se utilicen para el diagnóstico en la práctica diaria. De momento, los test que existen son para uso en investigación, y/o todavía está por comprobar su validez científica.

Así que, en muchos casos la mejor prueba diagnóstica es, tras una cuidadosa valoración de los síntomas que tiene el niño, la eliminación de las proteínas de la leche, y observar la mejoría o desaparición de los síntomas. Y en algunos casos, puede que se requiera una prueba de provocación, reintroduciendo las proteínas de la leche para comprobarlo.

En el caso de un bebé con lactancia materna, se probaría a retirar las proteínas de la leche de la alimentación de la madre. Pero nunca retirar la lactancia.

El tiempo que hay que esperar para ver la mejoría puede ir de unos pocos días a varias semanas, dependiendo del tipo de síntomas. Por ejemplo, en el caso de vómitos o rechazo de las tomas, la mejoría se puede observar en unos pocos días; pero en el caso del déficit de hierro, o de falta de ganancia de peso, habrá que valorarlo tras varias semanas.

El proceso de diagnóstico y seguimiento de la alergia a las proteínas de la leche de vaca es complejo.

Si se confirma la APLV, ¿con qué se alimenta al bebé?

Si el bebé toma lactancia materna, se elimina de la alimentación de la madre la leche de vaca y derivados. Ternera puede comer. Tampoco se recomienda sustituirla por otras leches; de cabra, oveja,… ya que tienen proteínas muy parecidas a las de la leche de vaca.

En el bebé que toma leche artificial, se le da una leche «especial»: una fórmula hidrolizada. Esta es una leche en la que se han descompuesto las proteínas en fragmentos más pequeños (hidrolizado) para que no produzcan alergia.

Actualmente, no se recomiendan la leche de soja porque el bebé con APLV con frecuencia desarrolla alergia a la soja también.

¿Hasta cuándo tiene que estar con una leche especial?

Depende de cada niño y sus síntomas. Pero como mínimo unos 6 meses.

En los casos de síntomas alérgicos más graves, y en los mediados por IgE se mantiene más tiempo. Estos suelen estar con dieta exenta de proteínas de leche de vaca hasta los 18 meses o más.

Insisto: los padres no debéis intentar por vuestra cuenta ningún cambio de leche «para ver si mejora». Si vuestro hijo tiene algún síntoma que pueda ser debido a una APLV consultad con el pediatra.

*Más información para padres:

Web para pacientes de la SEICAP: Alergia a la leche de vaca

*Referencias destacadas:

Diagnostic Approach and Management of Cow’s-Milk Protein Allergy in Infants and Children: ESPGHAN GI Committee Practical Guidelines. Journal of Pediatric Gastroenterology & Nutrition 2012; 55: 221-229

Treatment of Cow’s Milk Protein Allergy. Pediatr Gastroenterol Hepatol Nutr 2014; 17: 1-5

Guidelines for the diagnosis and management of cow’s milk protein allergy in infants. Arch Dis Child 2007; 92: 902-908

Источник: https://pediatragabiruiz.com/alergia-proteinas-leche-vaca/

Alergia a la proteínas de la leche de vaca: síntomas y tratamiento

Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

Para identificar si el bebé tiene alergia a la proteínas de la leche de vaca, se debe observar con atención los síntomas que surgen luego de tomar la leche que son comezón en la piel, vómitos intensos y diarrea. Estos síntomas suelen repetirse cada vez que el niño ingiere la leche.

La leche suele ser el primer alimento que los niños reciben, lo cual indica que es el primer antígeno alimentario con el que se entra en contacto, siendo la mayor causa de reacciones adversas en la infancia. 

A pesar de que también pueden surgir en adultos, la alergia a la leche normalmente se inicia durante la infancia y tiende a desaparecer después de los 4 años de edad. Cuando surgen los síntomas se debe acudir a un pediatra para que evalúe al niño y realice el diagnóstico de la enfermedad, de manera de iniciar el tratamiento para no perjudicar el crecimiento del niño. 

Síntomas de la alergia a la leche

Dependiendo de la gravedad de la alergia, los síntomas pueden aparecer minutos, horas o días después de la ingestión de leche. En los casos más graves, hasta el contacto con el olor de la leche o con productos de cosmética que tienen leche en la composición pueden hacer que los síntomas surjan, estos son: 

  1. Enrojecimiento y comezón en la piel;
  2. Irritabilidad y llanto; 
  3. Vómitos intensos;
  4. Diarrea;
  5. Heces con presencia de sangre;
  6. Estreñimiento;
  7. Comezón alrededor de la boca;
  8. Hinchazón de los ojos y los labios;
  9. Tos, sibilancias al respirar o falta de aire.

Como alergia a la proteína de la leche de vaca puede causar disminución del crecimiento debido a la mala alimentación, siendo importante buscar al médico cuando existe la presencia de estos síntomas.

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico de la alergia a la leche de vaca es fundamentalmente clínico, a través de la evaluación de los síntomas y antecedentes médicos y familiares. También es posible el diagnóstico a través de:

  • Hematología completa: donde se puede evidenciar un aumento en los eosinófilos (aunque no es muy específico porque puede estar asociada a otras enfermedades). Cifras mayores de 6% y de 450 eosinófilos / mm3 sugieren alergia;
  • Determinación de Ig E sérica total: este examen mide la cantidad de anticuerpos de IgE en la sangre, la cual es una proteína producida para atacar los antígenos como bacterias, virus y alérgenos. Cuando está elevado sugiere que es posible que haya una alergia, sin embargo, otras enfermedades también lo pueden elevar por lo que no es muy específico.
  • Determinación de Ig E sérica específica: Permite determinar los alérgenos más frecuentes y específicos para ciertos alimentos, siendo que cuando es alergia a la proteína de la leche de vaca el valor es de 15 kUa/L y en niños menores de 1 año 5 kUa/L.
  • Las pruebas cutáneas o prick test son unas pruebas que se realizan sobre la piel, inyectando una cantidad mínima del posible alérgeno con el objeto de identificar si causa una reacción alérgica o no. En caso de que el alérgeno desencadene una reacción en la piel se considera que el individuo tiene alergia a esa sustancia.
  • Prueba por provocación oral: A través de ella se obtiene el diagnóstico confirmatorio de la alergia, debido a que consiste en ingerir la leche y se evalúa la aparición de los síntomas, sin embargo, es una prueba que debe ser realizada a nivel clínico por los riesgos que conlleva y se debe realizar cuando todos los otros métodos de diagnóstico no consiguen identificar cuál es el alimento que está provocando la alergia. 

Cabe acortar, que en los niños menores a 1 año de vida con alergia a la proteína de la leche de vaca, no suelen mostrar resultados positivos en las pruebas de laboratorio de IgE para determinar la alergia.

Es importante recordar que el diagnóstico de una alergia alimentaria no es fácil, puede demorar hasta 4 semanas en ser confirmado, ya que depende de la gravedad de la alergia, de la velocidad con que los síntomas surgen y desaparecen y de el tiempo en que se tarde en descartar los posibles alimentos que puedan estar causando la alergia.

Cómo se realiza el tratamiento 

El tratamiento para la alergia a la leche de vaca se realiza retirando la leche y sus derivados de la dieta, estando prohibido el consumo de alimentos cuyos ingredientes contengan leche como las galletas, tortas, pizzas, salsas y postres. Es posible sustituir esta proteínas por otros alimentos como carne, pollo y huevo.

En el caso de niños menos de 6 meses que reciben leche materna exclusivamente, se debe continuar con dicha indicación y omitir los lácteos y sus derivados de la dieta materna. 

En aquellos que no reciben lactancia materna y se alimentan a través de fórmulas lácteas se recomienda el uso de fórmulas hidrolizadas, parcialmente hidrolizadas u oligoméricas, esto significa que las proteínas están «pre-digeridas o parcialmente digeridas» facilitando su absorción a nivel intestinal y evitando la reacción alérgica, esta leche especial debe ser indicada por un nutricionista o por el pediatra y algunos ejemplos son: Nutramigen, Neocate, Isomil 1, Althéra, Nutribén hidrolizada y Alfaré. Vea más sobre la lactancia artificial.

Lo ideal es acudir con un nutriólogo para que realice una evaluación e indique un plan nutricional adecuado a las necesidades individuales de cada bebé o niño.

Vea con más detalle cómo es el tratamiento nutricional para la alergia a las proteínas de la leche de vaca.

¿El bebé puede tener alergia a la leche materna?

Los bebés que se alimentan sólo con leche materna también pueden presentar síntomas de alergia a la leche, pues parte de la proteína de la leche de vaca consumida por la madre pasa a la leche materna, causando alergia en el bebé.

En estos casos, la madre debe evitar consumir productos con leche de vaca, consumiendo otras alternativas como leche de soya o de coco preferiblemente enriquecidos con calcio.

¿Cómo saber cuándo es intolerancia a la lactosa?

Para saber si el bebé presenta alergia o intolerancia a la lactosa, es necesario observar los síntomas, pues en la intolerancia a la lactosa aparecen sólo síntomas de una mala digestión como aumento de los gases, cólicos intestinales y diarrea, mientras que en la alergia a la leche también surgen síntomas respiratorios y en la piel.

Además de esto, se debe llevar al bebé o al niño al médico para que indique la realización de los exámenes nombrados anteriormente para confirmar el diagnóstico, además de una prueba de intolerancia a la lactosa para descartar. 

También es importante recordar que las posibilidades de que el bebé tenga alergia o intolerancia a la leche de vaca son mayores cuando los familiares cercanos como los padres o abuelos, también tienen el problema.

¿Cómo diferenciar los cólicos en el bebé de una alergia a la leche?

Para diferenciar los cólicos normales de la alergia a las proteínas de la leche se deben observar los síntomas, pues los cólicos no aparecen después de todas las tomas y causan dolor e incomodidad más leves que la alergia.

En la alergia, los síntomas son más graves y además de los problemas intestinales, también incluyen irritabilidad, cambios en la piel, vómitos, dificultad para respirar, hinchazón de los labios y en los ojos.

Источник: https://www.tuasaude.com/es/alergia-a-la-proteina-de-la-leche-de-vaca/

Consejos para saber qué comer con alergia a la proteína de la leche

Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

La alergia a la proteína de la leche de vaca es un trastorno más habitual de lo que creemos y que no para de crecer.

Según los datos aportados en el marco de la I Jornada de Salud y Nutrición Infantil de la Cátedra Salud y Nutrición Infantil Nutrinfant, de Nutribén, celebrada el pasado 20 de noviembre en Madrid, en las últimas décadas, la prevalencia de alergias alimentarias ha aumentado de manera significativa y sólo en España se sitúa ya en el 7,4 por ciento, siendo la alergia a la proteína de la leche de vaca una de las más representativas situándose entre el 2 y el 3 por ciento

«La reacción alérgica a esta proteína ocupa el segundo lugar después del huevo, que afecta a entre un 2 y un 3 por ciento de los niños y antes que el pescado«, detalla Josefa Barrios, del Servicio de Pediatría y Gastroenterología Pediátrica del Hospital Universitario de Fuenlabrada, en Madrid. 

Luis Echevarría, de la Unidad de Alergia y Neumología Pediátrica del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés, en Madrid, confirma este aumento tal y como ha demostrado un reciente estudio realizado en su unidad y centrado en el seguimiento de una cohorte de recién nacidos y hasta los 3 años de edad. En él vieron un incremento de las alergias en general y no sólo alimentarias.   

La razón de este aumento no está clara, como tampoco lo está la causa de que aparezcan estas alergias.

Según Barrio , «parece más frecuente en países industrializados«, pero «no se sabe el por qué», señala Echevarría, «sólo que es multifactorial«.

El modo de vida occidental que tenemos en España, añade el experto, «influye, así como la contaminación, el procesado de los alimentos…».

Además, «un procedimiento quirúrgico tan actual como la cesárea ha hecho que la prevalencia de alergias en niños se duplique, por lo que este sería otro factor más añadir a las posibles causas».

¿Cómo sé que mi hijo es alérgico?

La alergia a la proteína de la leche de vaca, como su propio nombre indica, está directamente relacionada con la ingesta de esta proteína. «Se trata de una reacción adversa derivada de una respuesta inmune específica y reproducible tras la ingesta de alimentos que contengan este ingrediente«, describe Barrios.

Como la lactancia materna, normalmente, se mantiene 4 meses desde el nacimiento del niño, «es a partir de ese momento cuando empiezan a aparecer los primeros síntomas, coincidiendo con la introducción de las fórmulas adaptadas«, indica Echevarría.

Aunque, como apunta Barrios, «también puede producirse en niños alimentados con lactancia materna exclusiva». 

La buena noticia es que tiene un buen pronóstico ya que se trata de un trastorno que «tiende hacia la curación«, sostiene el experto. De hecho, «apenas un 10 por ciento de los afectados la siguen manteniendo en la adolescencia y suele desparecer antes de los 2 o 3 años de edad». 

A pesar de esto, durante el tiempo que se está con la enfermedad es muy molesto para el niño y para sus padres y puede llegar a ser grave, «aunque sólo de forma puntual, si el niño reacciona con una anafilaxia que puede suponer una alteración respiratoria», indica Echevarría. 

Los síntomas dependerán del tipo de alergia a la proteína de la leche de vaca ya que existen dos: las Ige mediadas y las no Ige mediadas. En la primera, que es la más común, «los síntomas aparecen de forma inmediata y tras las primeras administraciones del alimento implicado», explica Barrios.

Los síntomas más típicos en esta tipología «suelen ser cutáneos, como una urticaria o hinchazones que pican«, detalla Echevarría, «también pueden ponerse los ojos rojos y aparecer síntomas digestivos como vómitos o dolor abdominal. Todo esto hace que los niños estén más irritables».

  

En el caso del tipo Ige no mediada, el diagnóstico es más complicado porque los síntomas no aparecen inmediatamente.

«Suelen ser digestivos pero más leves y no tan agudos ni tan relacionados en el momento con la toma de la proteína, ya que aparecen a las horas de su administración», explica Echevarría.

«Surgen entre 1-48 horas después y los síntomas son digestivos como vómitos o diarrea», apunta Barrios. Otros signos son «que el niño no engorda o que está más irritable», indica el experto del centro de Leganés. 

Demasiados productos con leche de vaca

Como en la mayoría de las alergias, el tratamiento consiste en la retirada del alérgeno, sin embargo, en el caso de la proteína de leche de vaca, hacer esto no es tan sencillo como parece.

«Todos los lácteos, por lógica, tienen proteína de leche de vaca, incluídas las leches sin lactosa y las leches de otros mamíferos«, señala Barrios, pero, además, existen en el mercado muchos otros alimentos procesados que lo contienen aunque, a simple vista no lo parezca. 

Entre ellos están:

  • Todos los derivados lácteos, como yogures, quesos, cuajadas, natillas, helados, margarinas que no sean exclusivamente vegetales.  
  • Algunas bebidas, como batidos, zumos y horchatas.   
  • Productos de bollería y pastelería, como galletas, bollos, pan de molde, chocolate con leche y en polvo, turrones, etc.  
  • Algunos potitos de pescado, carne, verduras (homogeinizados con leche), papillas y cereales.  
  • Grasas (margarinas, mantequilla, nata) y proteínas animales.  
  • Caseinatos, B lactoglobulina, alfalactoalbumina.   
  • Pescados ahumados ó en conserva.  
  • Carnes precocinadas con salsa.  
  • Determinados embutidos, como jamón york, chorizo, salchichón, mortadela, salchichas frankfort.   
  • Colorantes E101 ( riboflavina ó lactoflavina).  
  • Emulgentes: E480 (estearil 2-lactílico ácido) E481 (Estearoil-2- lactilato sódico) E 482 (Estearoil – 2- lactilato cálcico) – Espesantes H4511 (caseinato cálcico), H 4512 (caseinato sódico) H4513 (caseinato potásico)   
  • Conservantes: E 270 (ácido láctico), si es de origen animal (estaría permitido si es sintético y se garantiza la no presencia de proteínas de leche de vaca).   
  • Acidulantes: E325 (lactato sódico) E326 (lactato potásico), E 327 (lactato cálcico).  
  • Emulsionantes: E472 b (esteres lácticos de mono y diglicéridos de los ácidos grasos) y E 478 (esteres mixtos de acido láctico y acido graso alimenticio con glicerol propilengicol). Nutrientes : E-585 (lactato férrico).

Otras opciones de tratamiento

Aunque no existe tratamiento farmacológico, tal y como informa Barrios, «en los últimos años se está avanzando mucho en la inducción a la tolerancia vía oral a alimentos con la exposición precoz a los mismos de forma continuada».

Esto, según indica, «tiene su utilidad en los pacientes con alergia persistente, ya que les cambia la calidad de vida el hecho de poder tomar, al menos, trazas o pequeñas cantidades de lácteos».

Según los datos de la unidad en la que trabaja Echevarría «esta técnica logra que el 90 por ciento de los niños alérgicos toleren la proteína.

A los 4 meses de instaurar la inmunoterapia oral con leche de vaca «los niños son capaces de tomar 200 cl de leche (el equivalente a un vaso) y sin síntomas». 

En cuanto a los lactantes que comiencen con reacciones y que no se sometan a esta técnica, «existen opciones en el mercado como las leches extensamente hidrolizadas obtenidas a partir de la leche de vaca y que son una buena opción para los seis primeros meses», informa Barrios.

A partir de esta edad «se pueden administrar sin problema, bebidas de soja o de arroz adaptadas a los lactantes», eso sí, «siempre eligiendo aquellas con la cantidad de calcio, fósforo y nutrientes necesarios para cubrir las necesidades de la alimentación del pequeño«, concluye. 

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/bebe/2018/12/09/consejos-comer-alergia-proteina-leche-168440.html

En español

Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

Casi todos los bebés están inquietos en algunos momentos. Pero hay algunos que están demasiado inquietos porque son alérgicos a la proteína de la leche de vaca, que además constituye el principal componente de la mayoría de las leches artificiales comercializadas para lactantes.

La alergia a la leche la pueden padecer personas de todas la edades; de todos modos, se trata de un tipo de alergia que abunda más en los lactantes (la padecen entre el 2% y el 3%), aunque la mayoría de ellos la supera con le edad.

Si cree que su hijo padece alergia a la leche, hable con el pediatra sobre la posibilidad de probar reemplazar leche artificial elaborada sin leche de vaca y de los lácteos en general.

La alergia a la leche ocurre cuando el sistema inmunitario interpreta equivocadamente que la proteína de la leche es una sustancia peligrosa, contra la que se debe defender el organismo.

Esto inicia una reacción alérgica, que puede hacer que el bebé se ponga inquieto e irritable, se le revuelva el estómago y presente otros síntomas.

Muchos de los niños que son alérgicos a la leche de vaca también reaccionan a la leche de cabra y a la de oveja, y algunos también son alérgicos a la proteína de la leche de soja.

Los lactantes amamantados son menos proclives a desarrollar una alergia a la leche que los alimentados con leche artificial. Los investigadores no acaban de entender por qué algunos desarrollan este tipo de alergia y otros no, aunque se cree que en muchos casos la alergia tiene un importante componente genético.

Generalmente, la alergia a la leche desaparece por si sola cuando el niño tiene entre 3 y 5 años, aunque hay algunos niños que no la superan con la edad.

La alergia a la leche no es lo mismo que la intolerancia a la lactosa. Esta afección, que consiste en la incapacidad para digerir el azúcar lactosa que contiene la leche, es muy poco frecuente en los lactantes y mucho más frecuente en los niños mayores y los adultos.

Diagnóstico de alergia a la leche

Si sospecha que su hijo podría ser alérgico a la leche, llame al pediatra. Este les preguntará sobre los antecedentes familiares de alergias e intolerancias alimentarias y practicará una exploración física al bebé.

No hay ninguna prueba de laboratorio especifica que permita diagnosticar con precisión la alergia a la leche, de modo que lo más probable es que el pediatra de su hijo solicite varias pruebas para poder emitir un diagnóstico y para descartar cualquier otro problema.

Aparte de los análisis de heces y de sangre, es posible que el pediatra también solicite una prueba cutánea.

En esta prueba se introduce una cantidad reducida de la proteína de la leche bajo la superficie de la piel del niño utilizando una aguja.

Si se forma una roncha (o habón), significa que el niño podría ser alérgico a la leche. En tal caso, el pediatra le indicaría que evitara alimentarlo con este alimento.

Es posible que el pediatra también solicite una prueba de provocación oral si la considera segura. Esto implica hacer que el bebé consuma leche en la consulta del pediatra y luego esperar unas pocas horas para observar cualquier reacción alérgica que pudiera ocurrir. A veces los médicos realizan esta prueba para confirmar el diagnóstico de alergia.

Tratamiento de la alergia a la leche

Si su hijo es alérgico a la leche y usted lo está amamantando, es importante que limite la cantidad de lácteos que usted ingiere, puesto que la proteína de la leche que provoca la reacción alérgica puede pasar a través de la leche materna. Tal vez le convenga hablar con su médico o con un dietista sobre fuentes alternativas de calcio y otros nutrientes de importancia vital que pueden sustituir nutrientes de los lácteos.

Desde el año 2006, existe una ley conforme la cual todos los fabricantes de productos alimenticios envasados que se venden en EE.UU. deben especificar claramente si los alimentos contienen leche o productos derivados de la leche dentro del listado o bien junto al listado de ingredientes.

Si alimenta a su hijo con leche artificial, es posible que el pediatra le recomiende cambiar a una leche artificial elaborada con soja. Si su hijo no tolera la soja, es posible que el pediatra le indique que debe cambiar a una leche artificial hipoalergénica, en la cual las proteínas han sido descompuestas en partículas, de modo que es menos probable que desencadene reacciones alérgicas.

Existen dos tipos principales de leches artificiales hipoalergénicas:

  1. Leches artificiales o fórmulas extensamente hidrolizadas: contienen las proteínas de la leche de la vaca descompuestas en pequeñas partículas, de modo que son menos alergénicas que las proteínas completas de las leches artificiales ordinarias. La mayoría de los lactantes alérgicos a la leche toleran este tipo de substituto, pero hay algunos bebés que siguen presentando reacciones alérgicas cuando la consumen.
  2. Leches artificiales o fórmulas basadas en aminoácidos, que contienen proteínas en la forma más simple posible (los aminoácido son los componentes básicos de las proteínas). Son recomendables en aquellos casos en que la afección no mejora a pesar de haber cambiado a una leche artificial extensamente hidrolizada.

Leches artificiales inseguras

También existen fórmulas “parcialmente hidrolizadas” en el mercado. De todos modos, estas fórmulas no se consideran realmente hipoalergénicas y pueden provocar importantes reacciones alérgicas.

Las leches artificiales para lactantes disponibles en el mercado estadounidense actual están aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.

(FDA, por sus siglas en inglés) y elaboradas mediante procesos sumamente especializados que no se pueden reproducir en el entorno doméstico.

La leche de cabra, la leche de arroz o la leche de almendra no son seguras ni recomendables para un lactante.

Cambiar de leche artificial

Una vez haya cambiado de leche artificial para alimentar a su bebé, los síntomas de la alergia deberían remitir en un plazo de dos a cuatro semanas. Lo más probable es que el pediatra le recomiende seguir alimentándolo con leche artificial hipoalérgenica hasta que cumpla su primer año y que luego vaya introduciendo de forma gradual la leche de vaca en su dieta.

Si tiene alguna duda o hay algo que le preocupa sobre la alergia a la leche, hable con el pediatra de su hijo.

Revisado por: Archana Mehta, MD y Sheelagh M. Stewart, RN, MPH
Fecha de revisión: octubre de 2011

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/alergia-a-la-leche-en-bebs/

Embarazo saludable
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