Andar, los primeros pasos del bebé

Andar, los primeros pasos del bebé

Andar, los primeros pasos del bebé

Empezar a andar es uno de los momentos más especiales en el desarrollo de un bebé, tanto para él como para sus padres. Marca un punto y aparte en su evolución.

Adquiere más autonomía y podrá moverse solo por la casa, con lo que traerá de cabeza a sus padres ya que ahora es el momento de experimentar y no estarse quieto ni un segundo. La mayoría de los bebés dan sus primeros pasos a los 13 meses, aunque cada niño evoluciona a un ritmo diferente.

Estimula a tu hijo para enseñarle a andar, pero nunca le fuerces ni le obligues a hacer más de lo que puede.

Indice

Evolución de los primeros pasos del bebé

– 8-9 meses: Comienza a gatear. (Algunos bebés no gatean nunca y comienzan a caminar sin pasar por la fase del gateo). Gateando el niño entra en contacto con el ambiente que le rodea. Ahora el pie deberá moverse sin verse apretado, apoyándolo en superficies flexibles y sensibles que le sirvan de ayuda en su labor de experimentación.

– 10 meses: Gatea a gran velocidad y, si le sujetas de pie, levanta una pierna.

– 11 meses: Es capaz de andar si le coges de una mano. Caminará solo si empuja un carrito lo bastante estable, o bien se sujetará a los muebles para estabilizarse.

A pesar de que el pie es fisiológicamente plano hasta los tres años, con los primeros pasos recibe un conjunto de estímulos que favorecen el desarrollo muscular, además de contribuir a la formación del arco plantar.

– 13 meses: Comienza a andar solo y sin ningún tipo de ayuda. Es muy importante que lo haga sobre superficies irregulares, que estimulan la planta de forma continua.

– 18 meses: Controla por completo el proceso de andar. Cambia de sentido con facilidad y anda de lado y hacia atrás.

– 24 meses: Comienza a correr, aunque no dominará este ejercicio hasta los 3 años.

Recuerda siempre que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, no debes forzarlo si aún no está preparado para ello y no olvides tenerlo a tu vista para evitar accidentes.

¿Cómo camina el bebé?

Al principio de este proceso, el niño camina con las piernas separadas y los pies apuntando hacia fuera. Esto le hace avanzar balanceándose de lado a lado, por lo que pierde el equilibrio con facilidad.

Poco a poco, y tras muchas caídas, el niño aprende a estabilizar su andar juntando más las piernas, colocando los pies paralelos, dando pasos más cortos y utilizando los brazos para equilibrarse.

Esto le impide sujetar cosas con las manos mientras camina.

Hasta el final del segundo año todavía tropieza usualmente. Para levantarse apoya primero las manos y estira los brazos, luego levanta el culito mientras coloca las piernas flexionadas debajo del cuerpo, entonces las estira y levanta el tronco.

¿Cuándo el bebé empieza a controlar el proceso de andar?

Al principio, tu hijo se caerá continuamente. No debes alarmarte cada vez que esto pase, ya que la mayoría de las veces no le ocurre nada.

Aunque sí deberás tener cuidado con los muebles y las esquinas con los que pueda tropezar. Perder el equilibrio es fácil durante el aprendizaje.

Generalmente, a partir de los 18 meses controlará el proceso de andar y no necesitará los brazos para equilibrarse, con lo que ya podrá llevar objetos en las manos.

¿Qué otras habilidades motrices logra el bebé en esta etapa?

Poco a poco consigue empujar juguetes y tirar de ellos, dar patadas a una pelota, ponerse de puntillas, agacharse a recoger un objeto del suelo, bailar, etc. Aún faltan algunos meses para que aprenda a subir y bajar escaleras. Hasta entonces, necesitará la ayuda de un adulto y, si está solo, las subirá a gatas y las bajará deslizándose sobre el estómago.
 

Ejercicios para estimular el aprendizaje

Ayúdale a dar pasos hacia delante: Al principio los niños aprenden a caminar a lo largo de un mueble, agarrándose a él. Una vez que lo ha logrado, puedes comenzar a llevarlo tomándolo de la mano. Sitúate detrás de él, sujeta sus manos, empújalas directamente hacia delante y el niño empezará a dar pasos. Poco a poco disminuye tu ayuda.

Ponlo de pie sin apoyos. Coloca a tu lado un sillete o una caja de unos 20 cm de altura y ofrécele un juguete inclinándote muy poco de manera que sólo puede alcanzarlo poniéndose de pie. Una vez que ha gateado hacia el sillete, aprenderá a apoyarse en él arrodillándose inicialmente y luego se pondrá de pie para coger el juguete.

Enséñale a que abra cajones. Permite al niño jugar con un cajón pequeño y fácil de abrir que esté a su altura. Llénalo de juguetes que le gusten, deja que los saque y los vuelva a meter y cierra de nuevo el cajón. El niño intentará ponerse de pie para abrir el cajón.

 

El calzado perfecto

Para asegurar que los pies de nuestros hijos se desarrollen debidamente es esencial que el calzado sea del tamaño adecuado. El primer paso para encontrar el calzado perfecto es medirle los pies adecuadamente. Para ello, hay que tener en cuantro cuatro puntos esenciales de la medición:

– ¿Es la talla correcta? Se comprueba la longitud.

– ¿Es el ancho correcto? Se comprueba el ancho y la profundidad.

– ¿Se queda sujeto? Se comprueba el ancho en la parte trasera, el tobillo, el empeine, el arco y la sujeción del talón.

– ¿El niño camina con confianza?

Es vital que se realicen comprobaciones regularmente para asegurarse de que el calzado siga cuidando adecuadamente de los pies de tu hijo. La medición se debe volver a comprobar a las 6 semanas, ampliando gradualmente el plazo hasta hacerlo cada 4-5 meses cuando el niño tenga 5 años.

Consejos para favorecer el aprendizaje de andar

Para estimular su desarrollo y ayudarle en el proceso, puedes seguir una serie de pautas y recomendaciones muy útiles:

1. Cuidado con las caídas. Una caída o un golpe fuerte en los primeros intentos puede crearle inseguridad y miedo. Los golpes son inevitables, aunque la mayoría no suelen tener consecuencias graves.

Tu actitud ante la caída es fundamental porque el niño notará si te preocupas o no, si te asustas, y de estas reacciones dependerán sus miedos. Por lo general no hay que dar importancia a las caídas en las que no le ocurre nada.

Atenderle siempre, pero no hacer de ello un drama.

2. Evita la sobreprotección. Es importante dejarle experimentar, probar cosas nuevas, que se caiga las veces necesarias, dejarle la máxima libertad posible. Eso sí, intenta hacer de tu casa un lugar seguro de entrenamiento: elimina todos los obstáculos y muebles que le puedan causar un golpe grave.

3. Estimúlale jugando. El juego debe ser el motor de su aprendizaje, que el niño se divierta aprendiendo.

Introduce la música en sus primeros pasos, realiza ejercicios con él (flexiones de piernas, agacharse y levantarse, dar saltitos, etc.).

Saltar sobre un cojín, el sofá o la cama les encanta y estimula su sentido del equilibrio (ten cuidado porque pueden hacerse daño. Sujétale de las manos).

4. Los primeros pasos, descalzo. Andar descalzo, asido por una mano, ayuda a estimular la capacidad de agarre de los dedos. Si hace frío, recuerda ponerle calcetines antideslizantes. Es bueno que camine por superficies irregulares como la arena, la hierba…

5. Aplaude cada progreso que realice. Anímale, pero no le presiones ni le obligues a hacerlo rápidamente.

 

¿Cómo mantener los pies del bebé siempre sanos?

Además de usar el calzado adecuado, hay otras muchas formas de ayudar a tu hijo a tener unos pies sanos:

– Lavar y secar: Los pies se deben lavar y secar meticulosamente a diario para evitar infecciones como el pie de atleta (hongos).

 – Recortar las uñas de los pies: Las uñas se deben recortar habitualmente y siempre rectas, incluso si están creciendo ligeramente curvadas. Es esencial mantener las uñas cortas ya que si son demasiado largas pueden crear puntos de presión y esto puede conducir a tener uñas encarnadas.

– Los calcetines adecuados: Los calcetines también deben estar correctamente ajustados.

Los que quedan demasiado sueltos pueden enrollarse provocando así puntos de presión y ocasionalmente ampollas y callos.

La combinación perfecta es la de los calcetines de la talla adecuada, fabricados con fibras manuales (al menos un 50% de lana o algodón), con la talla idónea de zapatos.

 

Ampolla

Definición:

Acumulación de líquido de aspecto claro entre las capas superficiales de la epidermis. Suelen tener más de 0,5 centímetros. Cuando poseen un tamaño menor se las suele llamar «vesículas».

Síntomas:

Dolor

Tratamiento:

Generalmente se curan solas. Para evitar que se rompa la ampolla, ésta puede cubrirse con una venda o apósito protector. Si aparece pus o algún otro signo de infección se debe consultar a un médico inmediatamente.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/meses-del-bebe/andar-los-primeros-pasos-del-bebe-712

Movimiento, coordinación y su hijo de 1 a 2 años

Andar, los primeros pasos del bebé

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Andar es el principal logro de los niños de esta edad, una habilidad que mejorarán mucho durante el próximo año.

A medida que va mejorando la movilidad de los niños, también lo hacen sus capacidades para investigar lugares adonde antes no podían llegar. De nuevo, eche un vistazo a toda su casa desde el punto de vista de su hijo y póngala a prueba de niños teniendo en cuenta las nuevas habilidades de su hijo.

¿Cómo se mueve mi hijo?

Aunque algunos niños dan sus primeros pasos en torno al momento en que cumplen un año, la mayoría de ellos aprenden a caminar bien en los meses que siguen a su primer cumpleaños.

Los niños que empiezan a andar lo hacen de una forma particular, tambaleándose; mantienen las piernas muy separadas entre sí y parecen dudar en cada paso que dan, tambaleándose lateralmente mientras van avanzando.

Unos 6 meses después de dar sus primeros pasos, los niños desarrollan un paso más natural, manteniendo las manos a ambos lados del cuerpo (en lugar de llevarlas por delante para mantener el equilibrio) y se desplazan llevado los pies más cerca entre sí, en vez de llevarlos separados. También tienden a mover los pies de una manera más parecida a la de la conducta de andar, apoyando primero el talón y luego los dedos de los pies.

Durante estos primeros meses de práctica, la mayoría de los niños tiene algunas caídas, que forman parte del proceso de aprender a andar. Usted no puede proteger a su hijo de todas las caídas, pero puede reducir su riesgo de lesionarse garantizando que sus áreas de exploración sean seguras, por no contener esquinas cortantes ni bordes afilados u otros peligros.

Cuando ya lleve un par de meses andando, su hijo se empezará a sentir más seguro al caminar y será capaz de asumir nuevos retos, como recoger objetos del suelo y llevarlos a otros lugares, desplazar o arrastrar juguetes o subir escaleras.

Hacia mediados o finales de su segundo año de vida, es posible que su hijo aprenda a correr, empiece a patear pelotas y pruebe a lanzar pelotas con las manos. Cuando tenga dos años, es posible que su hijo ya sepa saltar sin moverse del sitio.

¿Cómo puedo motivar a mi hijo?

Dele a su hijo muchas cosas para ver y para hacer. Den paseos por su patio, jardín, o por el vecindario, o llévelo a jugar a un parque de su localidad. En casa, puede construir una carrera de obstáculos para su hijo con almohadones o cajas y animar a su hijo a caminar, trepar y gatear. Cómprele varias pelotas para que las patee y las lance.

Los expertos recomiendan que los niños:

  • hagan un mínimo de 30 minutos al día de actividad física estructurada (guiada por un adulto), como ir a un parque, dar un paseo, o asistir a una clase de juegos para padres e hijos
  • hagan un mínimo de una hora de juego libre y no estructurado al día, donde puedan explorar y jugar con juguetes
  • no estén inactivos durante más de 1 hora seguida, salvo cuando duerman
  • dispongan de áreas interiores y exteriores que cumplan los requisitos de seguridad en todas las actividades que lleven a cabo

A medida que van mejorando sus habilidades físicas, los niños también aprenden a usar más las manos. Entre los juguetes y materiales que potencian el uso de las manos, se incluyen los siguientes:

  • papel y ceras de colores
  • esculpir con plastilina
  • apilar juguetes para construir estructuras que luego se pueden derribar
  • hacer rompecabezas sencillos

¿Cuándo debería llamar al médico?

El desarrollo infantil normal tiende a seguir ciertos patrones. Las habilidades básicas que desarrollan los bebés sirven para sentar las bases de las habilidades de los niños de cara al futuro. Pero el tiempo que tardan en desarrollar esas habilidades puede variar considerablemente entre los niños.

Informe al médico de su hijo si:

  • no anda y ya ha cumplido los 18 meses
  • no hay una evolución en la manera de andar después de llevar varios meses caminando
  • solo camina sobre las puntas de los dedos
  • no sabe subir escaleras incluso cuando alguien le da la mano o se agarra de algo

El hecho de que un niño no alcance los hitos evolutivos cuando toca no significa necesariamente que tenga un problema. Hable con el médico de su hijo si tiene dudas o preguntas sobre su desarrollo.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: junio de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/move12yr-esp.html

Aprender a andar: cómo son los primeros pasos del bebé

Andar, los primeros pasos del bebé

¿Cómo son los primeros pasos del bebé?, ¿cómo transcurre el proceso natural que le lleva a aprender a andar?, ¿qué calzado debe utilizar al principio?, ¿los andadores están recomendados?…

Son muchas las preguntas que se nos plantean cuando llega el momento en que nuestro bebé va a aprender a andar, y demasiadas las veces que las respondemos con “el consejo de la vecina” (amiga o familiar, da igual).

Foto: Beatriz Muñoz López

Por eso, hemos recurrido a una auténtica profesional en este campo,Lorena Galiano Osáez, Podóloga de Clínica Salus, que nos regala este contenido fantástico repleto de información de calidad y buenos consejos para la etapa en la que nuestros bebés comienzan a caminar.

Esperamos que os guste.

La marcha humana

La marcha humana es un proceso aprendido que está influenciado por numerosos factores medioambientales.

Etapas en su desarrollo

Existen distintas etapas en su desarrollo como: reptación, gateo, marcha asistida y marcha independiente.

Foto: Beatriz Muñoz López

No todos los bebés pasan por la etapa del gateo, y en un principio no hay que alarmarse. La marcha independiente se consigue hacia los 12-18 meses. Y no será hasta los 5-7 años que su marcha se asemeje a la de los adultos.

Hablamos de marcha asistida cuando el bebé comienza a desplazarse apoyándose en sillas, sofá u otros muebles. El niño aprende solo, a través de su propia iniciativa e interés por descubrir su entorno.

Es lo que llamamos “libertad de movimiento”.

Mejor nos olvidamos de los andadadores o tacatás…

No están recomendados los andadores, tacatás u otros. El uso de estos dispositivos además de aumentar el riesgo de caídas y accidentes domésticos no permiten el propio desarrollo y aprendizaje del niño. Obligan al bebé a mantener una postura y soportar un peso para el que su sistema musculoesquelético aún no está preparado.

Recordad que alcanzar estas etapas no es una carrera contrareloj: Un niño está preparado para caminar cuando sea capaz de levantarse por sí sólo del suelo y sin ayuda.

Foto: Beatriz Muñoz López

Calzado para los primeros pasos

El pie desde el nacimiento hasta aproximadamente los 8 meses tiene mayor sensibilidad exteroceptiva que la mano.

A través de sus pies los bebés empiezan a conocer su entorno: intentan tocar las cosas con los pies, se los llevan a la boca, patalean, incluso pueden tocarse las orejas con los talones.

Y es muy importante que el niño tenga esa libertad de movimiento. Por lo que no se debe calzar al niño hasta que inicie la marcha. Los zapatos limitan esta posibilidad de experimentar.

Cuando son muy pequeños al llevarlos de paseo se le pondrán unos calcetines o patucos para protegerlo del frío o de la humedad. No deben emplearse zapatos con suela rígida que son incómodos para el lactante, les limitan su rango de movimiento y con los que pueden hacerse daño con punteras duras al patalear.

El calzado ideal para el niño que da sus primeros pasos debe ser un calzado que proteja el pie a la vez que respete la amplitud de movimiento y la sensibilidad. Se recomienda que estén fabricados con piel suave, sin punteras ni suelas duras, contrafuertes o refuerzos rígidos. Están desaconsejados los calzados abotinados.

Hacia los dos o tres años, cuando el niño ha ganado coordinación y equilibrio puede utilizar calzado que se asemeje más a los del adulto.

Foto: Beatriz Muñoz López

Cómo Podóloga y como madre mi consejo es que, en casa y siempre que se pueda, el niño esté descalzo, así permitimos el desarrollo de la propiocepción del pie, y eso va a hacer que ellos se relacionen con el entorno, que tomen conciencia de su postura y será beneficioso para el aprendizaje y desarrollo normal del movimiento.

Foto: Beatriz Muñoz López

En guardería o en zonas que haya más peligro de golpes, caídas de objetos sobre sus deditos, frío… aconsejo un calzado flexible pero que tenga suela de goma antideslizante y que proteja los dedos (tipo attipas o similar).

Este tipo de zapato debe estar ajustado al pie del bebé: si le está un poco grande pierden estabilidad y si le está pequeño es molesto en los dedos.
Cuando ya caminen para la calle lo ideal es un calzado de piel suave o de algodón que transpire, con suela de goma flexible que permita el movimiento del pie, reforzado en la zona del talón.

Si tiene puntera de goma suave mejor (evitaremos golpes directos sobre los dedos que puedan afectar a sus uñas). De nuevo, recordemos: evitar los abotinados.

“Mi niño anda raro, se cansa, tropieza…”

Una de las preocupaciones de los padres durante los primeros años de desarrollo del niño es la percepción anormal de la apariencia del pie y una marcha atípica. Muchos de los niños considerados “torpes” o que no les gusta el deporte, en realidad tienen una forma de andar que les dificulta esto.

No debemos olvidar que el niño está en fase de desarrollo, crecimiento y formación constante, y por esto las alteraciones que pueda presentar se pueden consolidar y hacerse permanentes en la etapa adulta.

Foto: Beatriz Muñoz López

Las alteraciones más comunes son la marcha de puntillas y caminar con los pies hacia dentro: aunque estos procesos suelen mejorar espontáneamente, en otras ocasiones son el reflejo de algún problema neuromuscular. Por ello es importante acudir a un profesional sanitario cuando veamos alguna anomalía en la marcha de nuestro pequeño.

Los niños son un grupo de población vulnerable a los estímulos externos, por ello es imprescindible el control periódico, una evaluación precoz de la marcha y del pie de un niño puede evitar muchas patologías en la edad adulta.

Foto: Beatriz Muñoz López

Tener un buen apoyo plantar y una marcha fisiológica garantizará un mejor desarrollo psicomotriz del niño y favorecerá su actividad física y el interés por la práctica deportiva.

Caídas frecuentes y torpeza al caminar sin motivo aparente, dolores plantares y cansancio prematuro del niño nos deben alertar para consultar al podólogo.

Si queréis contactar con Lorena, podéis hacerlo en Clínica Salus, en Calle Primavera nº24 (Granada), o llamando al 640 03 18 33.

Y si buscáis un calzado apto para los primeros pasos, os recomendamos los Attipas, que podéis encontrar en Porteo Feliz, en Paseo del Salón nº4 (Granada).

Источник: https://somoslittle.com/primeros-pasos-bebe-aprender-andar/

Zapatos para bebé: si no puedes evitarlos, elige los mejores

Andar, los primeros pasos del bebé

Seguro que has oído alguna vez:

Es bueno calzar al bebé tan pronto como sea posible para proteger sus pies y ayudarle en sus primeros pasos.

También es posible que hayas escuchado esto otro:

Es mejor que vayan descalzos o que usen un calzado minimalista.

Dos visiones contrapuestas y un nuevo quebradero de cabeza para los padres.

Hoy sabemos que la información que nuestros pies reciben durante los primeros años de vida es más que importante. Es crucial para nuestro desarrollo motor y cerebral. Eso ya nos da una pista acerca del calzado más conveniente.

En este artículo exploraremos la filosofía de pies descalzos, si el calzado infantil tiene algún beneficio y veremos calzado interesante para los primeros pasos.

Zapatos para los primeros pasos: ¿nos la han colado?

Si has entrado en alguna tienda de zapatos infantil, te habrán dicho que los zapatos para bebés ayudan a desarrollar la musculatura del pie y que previenen futuros problemas al andar. Y, como nos ha pasado a muchos padres, te habrán hecho dudar.

Quieren hacerte creer que tu hijo necesita unos zapatos para caminar seguro. Pero algunas campañas van más allá… Ciertos fabricantes aseguran que usar sus zapatillas durante el gateo ayudan a los niños a aprender antes a andar… ¡Como si tuvieran alguna prisa!

¿¿Biogateo?? Gatear o andar son procesos de maduración y de poco sirve intentar acelerarlos. Salvo en casos aislados, no tenemos ningún motivo para dudar de que el propio niño conseguirá andar por su propio pie (nunca mejor dicho) y sin la ayuda de sus maravillosos zapatos. Aún así, seguirán con su discurso:

Para sus primeros pasos, es mejor que lleve el tobillo sujeto y que el talón esté firme para ayudarle a coger una buena postura.

Y yo me pregunto: ¿qué pasaba antes de que sus zapatos se inventaran? ¿Todos los niños tenían problemas de postura al andar? Poco probable.

Si utilizamos zapatos con refuerzos para sostener el peso del cuerpo estamos limitando el desarrollo de los músculos de pies y tobillos. Precisamente por eso no les ponemos muñequeras cuando empiezan a gatear… ¿La alternativa? Al igual que dejamos sus muñecas libres para que gateen, deberíamos dejar sus pies descalzos siempre que sea posible.

En condiciones normales, nada mejor que sus pies descalzos para enfrentarse al desafío de dar sus primeros pasos. Eso es lo que parecen confirmar los estudios realizados al respecto.

Efectos del calzado en bebés y niños

La recomendación de dejar a los niños descalzos durante sus primeros pasos no es nueva. Hace más de 20 años, la revista Pediatrics publicó una revisión en la que apuntaba que el desarrollo óptimo del pie ocurre en un ambiente descalzo. Dice, además:

  • Que la única función de los zapatos debería ser proteger el pie de lesiones e infecciones.
  • Que el calzado rígido y compresivo puede causar deformidad, debilidad y pérdida de movilidad.
  • Que la selección de zapatos para niños debe basarse en el modelo de pies descalzos (calzado minimalista).

De hecho, tenemos indicios de que el uso prolongado de calzado convencional, en niños de 3-8 años, altera la morfología del pie y el tipo de pisada, un efecto no deseado (estudio, estudio).

Y en niños más mayores, el uso habitual de calzado reduce el ángulo del arco del pie (estudio), pudiendo provocar problemas futuros de rodilla o tobillos (detalle).

Los bebés no tienen formado el arco, pero su correcta formación depende de que dejemos que su pie se desarrolle libremente. Y las zapatillas rígidas convencionales van en el sentido opuesto.

Además, descalzar a los bebés tiene otros muchos beneficios. Los bebés que suelen ir descalzos desarrollan mejores capacidades cognitivas. Veamos por qué.

Pies descalzos y capacidades cognitivas

La podóloga Isabel Gentil elaboró un impactante estudio en el que analizó las etapas de desarrollo cognitivo en los bebés. Vamos a repasar los puntos más destacados.

Los primeros 18 meses de vida del bebé son clave. Durante esta etapa se producen los mayores cambios a nivel neurológico ya que el sistema nervioso central del niño tiene mucha plasticidad. A partir de entonces, los cambios neurológicos avanzan a menor velocidad:

Cambios a nivel neuronal en los bebés (fuente)

Además de la genética, el desarrollo cognitivo depende de estímulos sensoriales del entorno. En este sentido, los pies del recién nacido tienen una gran sensibilidad táctil exteroceptiva (estímulos externos al cuerpo). Mucho mayor que la de las manos.

En sus primeros meses los bebés utilizan los pies para recolectar información del mundo exterior. Habrás notado que se los lleva a la boca con frecuencia, donde las terminaciones nerviosas sensitivas son mayores. Si encerramos sus pies estamos dificultando el aprendizaje del entorno.

Para empezar a andar, el niño necesita la información que ha recibido de la planta del pie (propiocepción) y de las articulaciones para coordinar movimientos y lograr el equilibrio.

Por eso, no debes perder la oportunidad de poner en contacto sus pies con superficies irregulares. Estos estímulos táctiles, de diferentes presiones y texturas del terreno, desarrollan la propiocepción. Son una bomba para su aprendizaje. Además, mejoran la posición de las articulaciones y refuerzan la musculatura de los pies. ¡Sus pies son todoterrenos!

Algunos niños cuyos pies no han estado expuestos a terrenos irregulares o a diferentes texturas, pueden experimentar cierto rechazo. El motivo suele ser el uso prolongado de zapatos rígidos y con mucha suela. Este es el resultado, un tanto cómico…

No podremos evitar que nuestros hijos lleven calzado. Pero, cuando eso ocurra, deberíamos usar un calzado que simulara al máximo las condiciones de ir descalzo. 

Por suerte, ese calzado existe.

El zapato ideal para los primeros pasos

A estas alturas deberías saber que el zapato ideal para empezar es… ¡ninguno! Normalmente, sus primeros pasos los dará en casa o en un terreno bajo control, así que es una buena oportunidad para dejar sus pies libres.

En caso de que el frío te impida descalzarlo, puede usar algunos calcetines con parte antideslizante (como estos). También le pueden servir para la fase de gateo.

Cuando sea el momento de salir a terrenos con más peligros (como el parque), el primer zapato para tu bebé debería seguir la filosofía de pies descalzos. Algunos consejos:

  • La suela debería ser antideslizante y suficientemente gruesa para protegerlo de posibles peligros, pero lo suficientemente fina como para que perciba las irregularidades del terreno.
  • El zapato debería ser ligero y no interferir en la movilidad natural del pie y del tobillo. Los refuerzos/ayudas entorpecen el desarrollo de la musculatura, debilitándola. También es importante que la parte delantera de los dedos sea ancha, para que no los oprima.
  • En cuanto al material del zapato, se suele recomendar la tela porque es muy flexible, transpirable y en su proceso de fabricación no se usan agentes químicos (cromo o níquel) como ocurre con el cuero. Sin embargo, si la piel está libre de agentes químicos irritantes, es más resistente.

Advertencia: muchos fabricantes no especifican si la piel ha sido tratada con agentes químicos. Si tienes dudas, busca otros que sí lo especifiquen o una alternativa en tela.

En resumen:

Ejemplos de zapatos minimalistas para bebés

Tal vez no lo sepas, pero existe una tendencia actual a usar zapatillas minimalistas (para hacer deporte o pasear) en los adultos. De hecho, yo mismo uso estas zapatillas para pasear o entrenar. Afortunadamente, esta tendencia se está extendiendo también al mundo de bebés y niños.

Una forma rápida de identificar una zapatilla minimalista es la siguiente: la punta y el talón de la zapatilla deben poder doblarse hasta casi tocarse:

Estas son algunas marcas interesantes que he encontrado para los primeros pasos (la mayoría hasta la talla 22):

  • ZapatoFEROZ: son los zapatos que elegimos para nuestro hijo. Al estar hechos con materiales naturales, su piel se desgasta rápido en exteriores, especialmente en la zona de la puntera. Para minimizar este problema, han optado por reforzar la puntera en todos sus modelos.
  • Attipas: se basa en un calcetín con una suela flexible y están pensadas para interiores. Nosotros probamos este modelo, pero a nuestro hijo no le fue muy bien. Se las quitaba con facilidad y el pie le sudaba bastante.
  • Collegiens: muy parecidas a las Attipas. Zapatillas estilo calcetín para interior. Algunos padres comentan que transpiran mejor.
  • Mamis&Minis: tienes modelos de tela y de piel. Son recomendables para interiores ya que no tienen suela antideslizante para las tallas pequeñas (15-20).
  • Bobux SoftSole: es de las marcas más reconocidas (y caras). Al menos en sus tallas más pequeñas (18-22) puedes encontrar calzado minimalista.

Las marcas anteriores te servirán para encontrar zapatos para los primeros pasos de tu bebé. Una vez superados los 1,5-2 años, es complicado encontrar calzado que sea tan flexible. Algunos modelos que se ajustan a esta filosofía (con ciertas limitaciones) que he encontrado: Pablosky Step Easy o estas Nike Free.

Conclusión

Los zapatos para bebés deberían ser un complemento de protección, no un instrumento que les aísle del medio y limite su desarrollo cognitivo.

Además de posibles problemas morfológicos o articulares, encerrar los pies de nuestros hijos es poner barreras a su aprendizaje. En la medida de lo posible, deberías evitar el calzado cuando empiezan a andar. Además:

  • Durante los 18 primeros meses de vida, el cerebro de los niños es más plástico. Los pies son una puerta de entrada a estímulos que favorecen el desarrollo de la inteligencia. Déjaselos en libertad el mayor tiempo posible para que saque rendimiento a sus capacidades cognitivas. Para el frío, usa unos calcetines antideslizantes.
  • Cuando tengas que ponerle calzado, elige uno minimalista (lo más próximo a ir descalzo) para que siga percibiendo estímulos del entorno y refuerce la musculatura de pies y tobillos. Y esta filosofía sigue siendo válida también en la edad adulta.

Para terminar, te propongo que de vez en cuando practiques un juego con tus hijos que ayudará a estimular sus sentidos (y los tuyos si te animas a participar

Источник: https://padresrebeldes.com/zapatos-bebe/

Sus primeros pasos: ¡empieza a andar!

Andar, los primeros pasos del bebé

Empezar a andar supondrá un antes y un después en la vida de nuestro hijo. Por regla general, el inicio de la marcha autónoma, aunque, a veces, aún requieran un poco de ayuda, suele ocurrir en torno a los 12-13 meses y se considera normal hasta los 15, o incluso hasta los 18. Más allá de esa edad sería motivo de consulta.

La edad a la que los bebés dan sus primeros pasos varía mucho de un niño a otro:

  • Unos intentan ponerse de pie a los siete meses y a los nueve corren a toda velocidad.
  • Otros, por el contrario, no se dan su primer paseo sin ayuda hasta cumplir el año.
  • Los hay que están tan cómodos gateando que no tienen como prioridad hacer un esfuerzo excesivo y se lo toman con mucha más calma.
  • Es muy curioso y enternecedor ver a nuestro pequeño andar por primera vez. Entre lo que le abulta el pañal y la falta de práctica al principio, la simpática imagen que tendremos de sus primeros pasos será caminando con las piernas separadas y los pies apuntando hacia fuera, en un vacilante balanceo de lado a lado que en más de una ocasión le hará dar con el culete en el suelo.
  • Tras muchas caídas y con una inquebrantable fuerza de voluntad, nuestro bebé aprenderá a estabilizar la marcha. Para ello, juntará las piernas cada vez más, colocará los pies en paralelo y dará pasitos más cortos. Al mismo tiempo, utilizará los brazos para guardar el equilibrio.
  • Un bebé está listo para caminar cuando se pone de pie por sí mismo y empieza a dar espontáneamente sus primeros pasos, aún tambaleantes, buscando apoyo en los muebles o la pared. Normalmente, su intención es acercarse a la madre o a sus objetos más querido.
  • El propio niño nos indicará a través de sus movimientos si está preparado o no. Forzar este proceso es inútil e incluso contraproducente. Si le obligamos, el niño empezará a caminar por responder al deseo de los padres, pero con mucho menos equilibrio y seguridad que si hubiera conquistado la postura por sí mismo.
  • No es recomendable ponerle a andar si todavía no es capaz de estirar las piernecitas, solo porque nos parezca que ya es el momento o por competiciones absurdas con otros niños.
  • Aprender a caminar es un complejísimo proceso que requiere fuerza, habilidad, equilibrio y una postura adecuada. El niño no podrá hacerlo correctamente hasta que sus piernas, glúteos y tobillos estén firmes y la musculatura de la espalda esté completamente fortalecida

Para caminar, el niño debe lograr una postura erecta. Desde esa nueva posición cambia completamente su perspectiva del mundo, hasta ahora reducida a la cuna, la silla o los brazos de mamá.

Al erguirse, adquiere la posición humana por excelencia (que es la que ha visto en sus padres y en los adultos que le rodean).

Y, además, liberará las manos, que le servirán de gran ayuda las primeras veces que se lance a caminar.

Una vez conseguido, lo fundamental es mantener el equilibrio. Para ello cuenta con el apoyo de sus manitas, que le ayudarán a reequilibrarse cuando vaya a caer. La marcha se iniciará cuando maduren estos dos factores: el equilibro y la confianza en los apoyos.

A nivel psicológico también se inicia una auténtica revolución. Al tener autonomía, el niño es capaz de explorar su entorno y acercarse a los objetos y las personas que llaman su atención.

Llega a espacios a los que antes solo accedía en brazos de sus padres (y aunque él no quisiera). Ya no espera para recibir las atenciones que necesita, sino que él mismo puede ir a buscar a su madre o alejarse de ella.

Ahora descubrirá que hay libertad, pero también límites.

  • Cuando empieza a andar, el niño necesita ejercer su nueva habilidad para desarrollarse. Comienza una época difícil para los padres. Ya no es posible tenerle tan controlado como antes y no podemos pretender negarle el mundo ahora que lo ha descubierto.
  • No es que de repente nuestro angelito se haya vuelto un diablillo, es que descubrir todo lo que puede hacer él solito es fascinante para él. Aún no conoce el miedo y su afán será probar todo lo que le llame la atención. Por eso tendremos que estrechar la vigilancia y evitar los peligros potenciales. Establecer algunos límites, le ayudará a estrenar su libertad sin hacerse daño.
  • Es muy importante aprender a decirles 'no' cuando sea necesario. Frases como 'ahí no se entra', 'eso no se toca', 'eso no se hace', 'no vayas allí', pondrán los límites precisos a su nueva aventura.

El hecho de comenzar a gatear muy pronto no quiere decir que el niño vaya a caminar antes. Hay bebés que se sienten tan cómodos con esta manera de desplazarse que no tienen prisa por aprender a caminar

Anda de puntillas, ¿es un problema?

Les pasa a muchos niños. Suele ser una etapa transitoria, hasta que comienzan a apoyar alternativamente el talón y los dedos. Es habitual que lo hagan hasta los 18 meses, pero si continúan caminando de puntillas más allá de los dos años, podría deberse a alguna anomalía muscular o nerviosa que es necesario tratar

¿Es necesario haber gateado primero?

Normalmente, la fase previa a caminar es el gateo. Andar a cuatro patas fortalece los músculos y favorece la coordinación de brazos y piernas. Sin embargo, hay niños que no han gateado nunca y eso no les ha supuesto ningún problema a la hora de aprender a caminar

¿El taca-taca es perjudicial?

Sí, incluso puede ser peligroso. Obliga a los niños a ir en una posición artificial semierguida e inestable en la que no ejercitan el sentido del equilibrio.

Los pequeños no controlan sus propias posibilidades de reequilibrase ni de reorganizar su postura, adquieren velocidades excesivas y llevan un apoyo que no van a tener cuando caminen solos.

En algunos países están prohibidos.

Asesora: Mary Ángeles Cremades, directora del Centro Auconturier de Ayuda Psicomotriz y Psicología Infantil de Madrid.

El desarrollo en niños de 1 a 2 años

Источник: https://www.serpadres.es/1-2-anos/educacion-estimulacion/articulo/primeros-pasos-del-bebe-aprender-a-andar

Cómo ayudar a nuestro hijo en sus primeros pasos

Andar, los primeros pasos del bebé

Los primeros pasos de un bebé implican la puesta en marcha de miles de conexiones neuronales y la maduración del área cerebral que alberga la psicomotricidad humana. Esta adaptación está programada en los genes humanos para que un bebé pueda caminar en torno a los 12 meses.

La primera palabra y el primer paso en solitario son hitos en la vida de un niño que sus padres suelen recordar de por vida. Se asemejan al pistoletazo de salida de un camino que le llevará a su desarrollo como persona adulta. Cuando el bebé comienza a andar, su mundo se expande de manera considerable. Ya no es tan dependiente de sus padres y despierta su vena exploradora.

La capacidad de movimiento autónomo abre al niño todo un mundo de posibilidades para investigar, descubrir y aprender.

No obstante, cada niño lleva su propio ritmo a la hora de comenzar a andar. “Los hay que dan los primeros pasos con 10 meses y otros con año y medio.

Cada niño es diferente, pero entre los padres es inevitable comparar el ritmo de desarrollo de su hijo con el de otros niños de su entorno, lo que les causa preocupación innecesaria, ya que se trata de una consulta habitual a los pediatras”, comenta Guadalupe del Castillo, pediatra y miembro de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).

Causas por las que el niño/a se resiste a andar

Algunos motivos por los que los niños pueden retrasar el inicio de sus primeros pasos son:

La prematuridad. Se considera normal que los niños que nacen antes del tiempo previsto y habitual de gestación comiencen a andar más tarde, ya que su edad se contabiliza a partir del momento en que les hubiera tocado nacer.

El miedo es una de las causas más habituales por las que un niño preparado para caminar no acabe de soltarse a dar sus primeros pasos solo.

“No obstante, lo que sí debe hacer el niño es ser capaz de ponerse de pie y sujetarse con 12 meses, aunque todavía no ande solo.

Si no camina hasta el año y medio, pero no existe retraso en ningún otro área de su desarrollo, como la comunicación, no hay motivo para preocuparse”, explica la pediatra.

El gateo es la antesala de los primeros pasos en solitario del niño. Pero no siempre es así. Hay bebés que optan por andar y luego gatear.

No obstante, sí es recomendable el gateo porque el niño adquiere más autonomía, fortalece músculos de brazos y piernas de cara a andar y desarrolla su capacidad espacial.

Para motivar al niño a gatear, se pueden poner juguetes en el suelo a cierta distancia para que intente alcanzarlos, ayudarle a realizar los movimientos de gatear con cuatro apoyos e incluso hacerlo para que el niño lo vea y pueda imitar los movimientos.

Errores y aciertos con los niños que comienzan a andar

  • El método clásico de coger al niño/a de las manos desde detrás para ayudarle a andar es una buena manera para que el pequeño ejercite las piernas y coja confianza de cara a dar sus primeros pasos.
  • Los parques de juego para bebés son utensilios recomendables en la fase en la que el niño comienza a andar y a ponerse de pie. Se puede sujetar con facilidad para levantarse y andar de manera segura, sin riesgo de caídas que le provoquen dolor.
  • Los riesgos de los andadores para los niños son varios, ya que no desarrolla la tan recomendable fase del gateo, se fuerza la estructura ósea del bebé, pues el momento de intentar ponerse de pie y andar viene marcado por el propio proceso evolutivo del niño, y hay peligro de accidentes como caídas por las escaleras y riesgo de que el niño/a acceda a lugares peligrosos donde pueda ingerir objetos, quemarse o caerse.
  • Los zapatos para los niños que comienzan a andar son solo recomendables en la calle. En casa, es mejor que caminen descalzos, ya que apoyan mejor la planta del pie y descubren mejor sus puntos de apoyo y equilibrio.
  • Caminar de puntillas o con las piernas muy abiertas es un proceso por el que pueden pasar algunos niños que comienzan a andar debido a que están en proceso de aprender a caminar con seguridad. Pero es cuestión de tiempo que estas peculiaridades desaparezcan cuando el niño afianza su evolución con respecto a sus comienzos como caminante.
  • Acompañar, disfrutar y celebrar los avances del niño en su recorrido para caminar en solitario es el mejor estímulo para que lleguen los primeros pasos.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2017/07/10/mamas_papas/1499680781_568075.html

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