Antojos en el embarazo. Cómo afrontarlos

Síndrome de Couvade y la ayuda del padre durante el embarazo

Antojos en el embarazo. Cómo afrontarlos

Durante los nueve meses de gestación el padre tiene un papel fundamental. Tal vez sea la madre quien lleve al bebé en su interior, pero el padre debe de ayudar en todo lo lo posible. En ocasiones, los padres se involucran tanto que llegan a sufrir el Síndrome de Couvade.

El pequeño gesto de ir los futuros padres juntos a la consulta médica ya hace que se cree un vínculo familiar más fuerte, ambos padres estarán informados de cómo evoluciona el embarazo. Además, el padre se sentirá más involucrado ya que, vive las mismas emociones que la madre, la entiende mejor.

¿Cómo puede ayudar el padre?

Detalles tan pequeños como preparar la ropa y habitación del bebé de manera conjunta, ya puede ser gran ayuda para el embarazo. Las mujeres necesitan más atención que nunca durante los meses, es importante que descansen y no hagan un sobre esfuerzo. Ayudar en las tareas del hogar o el cuidado de otros hijos si se tuviesen, puede ser de gran utilidad.

Como bien hemos dicho antes, mantenerse informados con todo lo relacionado sobre el embarazo es una gran ventaja, acudir a la consulta con tu mujer estando presente en los controles médicos regulares es algo que le hará sentir anímicamente mejor, se sentirá arropada en todo momento.

La asistencia a las clases de preparación al parto es cada vez más frecuente. Allí aprenderás cómo ayudar a tu mujer a relajarse cuando el parto esté próximo, cómo debe respirar cuando lleguen las contracciones. Al estar informado sobre el desarrollo del embarazo y el parto, serás capaz de afrontarlo con calma y de ayudar a su pareja.

A medida que avanzan los meses y el feto crece, el padre puede también comenzar a relacionarse con su hijo. A través del tacto, acariciando el vientre de su pareja, bien mediante la voz.

Hacia la mitad del embarazo, el oído del feto está suficientemente desarrollado como para oír ruidos del exterior de la madre y, entre esos ruidos, la voz del padre es una de las que reconocerá después de nacer.

9 consejos para ayudar durante el embarazo

  1. Brinda todo el apoyo posible a tu pareja. Acompáñala a todas las visitas prenatales que puedas y a realizarse los estudios.
  2. Coméntale al médico si en tu familia hay alguna enfermedad que se haya transmitido de generación en generación.

    Asegúrate de que tu pareja conozca tu historial médico si no puedes asistir con ella a consulta.

  3. Asegúrate de que asista con regularidad a sus controles y siga las instrucciones del médico para que permanezca lo más sana posible.
  4. Entiende que ahora ella se concentra en lo que ocurre en su cuerpo y sus emociones.

    Infórmate de cómo se siente en cada etapa.

  5. Lee libros sobre el embarazo y coménta con ella tus observaciones.
  6. Es importante saber que en el primer trimestre la mujer necesita descansar más, puede tener náuseas y vómito a cualquier hora así como cambios de ánimo importantes.

  7. En el segundo trimestre generalmente desaparecen las náuseas y su nivel de energía mejora mucho. Ambos podrán sentir los movimientos del bebé.
  8. En el tercer trimestre realmente le costará más trabajo realizar sus actividades cotidianas y caminar con rapidez.
  9. Cambios en el estilo de vida: Ambos pueden mejorar su alimentación, procurar suficiente descanso y ejercicio. Evitar que otros familiares fumen cerca.

¿Qué es el síndrome de Síndrome de Couvade?

El síndrome de Couvade es un tipo de trastorno psicológico, provoca en algunos hombres síntomas similares a los del embarazo cuando su pareja va a tener un bebé. Actualmente no se conoce la causa exacta qué provoca este síndrome, se cree que puede tener que ver con un exceso de empatía hacia el embarazo de la mujer.

Síntomas comunes

Este síndrome no suponen ningún peligro importante para la salud de los hombres que lo padecen, el síndrome de Couvade no está considerado como un problema grave.

  • Náuseas y vómitos, especialmente por las mañanas.
  • Cambios de humor, mayor irritabilidad y aumento de la sensibilidad emocional.
  • Antojos y repulsión por comidas y olores específicos.
  • Cambios bruscos en el peso, tanto aumento como pérdida.
  • Problemas intestinales, como diarrea, flatulencia o dolor de estómago.
  • Dolores abdominales, parecidos a una contracción.

Источник: http://www.vitafertilidad.com/blog/actualidad/sindrome-de-couvade-ayuda-padre-durante-embarazo.html

La salud sexual

Antojos en el embarazo. Cómo afrontarlos

(Coping With Common Period Problems)

A veces, tener la menstruación puede ser doloroso, literalmente doloroso. La mayoría de las chicas tienen que lidiar con el síndrome premenstrual, los dolores menstruales y el dolor de cabeza en torno a la llegada de la menstruación. Generalmente se trata de algo completamente normal y no hay ningún motivo para preocuparse.

Aquí encontrarás información sobre qué problemas menstruales son frecuentes y normales y cuáles podrían indicar que te ocurre alguna otra cosa.

¿Qué es el síndrome premenstrual?

El síndrome premenstrual (SPM) es la expresión que abarca tanto los síntomas físicos como los emocionales que manifiestan muchas chicas y mujeres justo antes de tener la menstruación cada mes. Si padeces el síndrome premenstrual, puedes experimentar lo siguiente:

  • acné
  • hinchazón
  • cansancio
  • dolor de espalda, sobre todo en la parte de los riñones
  • senos sensibles o doloridos
  • dolor de cabeza
  • estreñimiento
  • diarrea
  • antojos de comida
  • depresión o decaimiento
  • irritabilidad
  • cambios de humor
  • problemas de concentración
  • dificultad para afrontar el estrés
  • sentirse tensa
  • problemas de sueño

El síndrome premenstrual suele ser peor durante la semana o las dos semanas previas al inicio de la menstruación y suele desaparecer en cuanto esta comienza.

¿Por qué algunas chicas padecen el síndrome premenstrual?

Los médicos no han identificado la causa exacta del síndrome premenstrual, pero muchos creen que está relacionada con los cambios que tienen lugar en las concentraciones hormonales.

Después de la menstruación, las cantidades de estrógeno y de progesterona (hormonas femeninas) aumentan en el organismo. Luego, en torno a una semana antes del inicio de la menstruación, las concentraciones de ambas hormonas empiezan a disminuir.

Se cree que estos cambios hormonales son los que generan los síntomas del síndrome premenstrual.

No está claro por qué algunas chicas padecen el síndrome premenstrual y otras no lo padecen. Es posible que las que lo padecen solo sean más sensibles a los cambios en las concentraciones hormonales. También hay otras teorías. Por ejemplo, hay quien cree que nuestra dieta puede influir en cómo nos encontramos, sobre todo durante las dos semanas previas a la menstruación.

Por suerte, es posible adoptar algunas medidas para aliviar los síntomas del síndrome premenstrual.

Seguir una dieta equilibrada con mucha fruta y verdura fresca y reducir la ingesta de alimentos procesados como las patatas fritas y las galletas saladas pueden ayudar.

Quizá también te interese reducir el consumo de sal (la sal favorece la retención de líquidos y puede hacer que te sientas más hinchada) y, lo creas o no, también te ayudaría beber una mayor cantidad de agua.

Elimina la cafeína de tu dieta (puede ponerte nerviosa y ansiosa) y duerme mucho. Ingerir suficiente calcio y tomar un complejo vitamínico cada día también te puede ayudar. Además, el ejercicio físico diario y las técnicas de relajación, como la meditación, ayudan a algunas chicas.

En lo que respecta a la medicación, los analgésicos (medicamentos contra el dolor) que se venden sin receta médica, como el ibuprofeno, alivian el dolor de cabeza y de riñones. Pero, para síndromes premenstruales muy fuertes, ve al médico, quien podrá recetarte otros medicamentos y/o pastillas anticonceptivas para aliviarte.

Así mismo, informa a tu médico de inmediato si te sientes muy deprimida o piensas en hacerte daño.

¿Por qué tienen dolores menstruales algunas chicas?

Muchas chicas tienes dolores menstruales (también conocidos como espasmos abdominales o uterinos) durante los primeros días de la menstruación.

Lo más probable es que estos dolores se deban a las prostaglandinas, unas sustancias químicas fabricadas por el organismo que provocan la contracción de la musculatura uterina.

La buena noticia es que estos dolores solo suelen durar unos pocos días. Pero, si los tienes, hay medicamentos, como el ibuprofeno, que los pueden aliviar.

El ejercicio también te puede ayudar a encontrarte mejor, posiblemente porque libera endorfinas, unas sustancias químicas del organismo que hacen que te sientas bien. Darte un baño caliente o ponerte una compresa caliente o una manta eléctrica sobre el vientre no te quitarán por completo el dolor, pero pueden ayudar a que tus músculos se relajen un poco.

Si tienes espasmos muy fuertes que te impiden ir a clase o salir con tus amigos o si los medicamentos que se venden sin receta médica no te alivian, ve al médico para que te aconseje al respecto.

¿Por qué no tengo periodos menstruales regulares?

A partir del momento en que una chica empieza a menstruar, es posible que su cuerpo tarde unos cuantos años en desarrollar un ciclo menstrual regular. Incluso entonces, lo que se considera regular varía: la duración del ciclo menstrual en las chicas oscila entre 21 y 45 días.

Los cambios en las concentraciones hormonales pueden acortarte la duración del período menstrual un mes (a solo dos o tres días, por ejemplo) y alargártela (a siete días, por ejemplo) el mes siguiente.

Es posible que un mes no menstrúes, que tengas dos menstruaciones casi seguidas o que tengas una menstruación muy abundante o una tan poco abundante que casi no la notes.

(De todos modos, si mantienes relaciones sexuales y no te vino la menstruación, deberías ir al médico, al ginecólogo o a un centro de planificación familiar para asegurarte de que no estás embarazada).

Con tantas irregularidades, es muy difícil hacer planes. Intenta registrar el día en que te vino tu última menstruación y cuenta con que podrías volver a menstruar unas cuatro semanas después de aquel día.

Si te preocupa que te pueda venir la menstruación de repente en la escuela mientras llevas puesto ese vestido que tanto te gusta, basta con que te asegures de ir bien preparada.

Lleva una compresa o un tampón en tu mochila y ponte un protector diario para las primeras gotas.

En lo que respecta al periodo menstrual, el cuerpo de cada chica tiene su propia cronología (a menudo imprevisible) para irse regulando.

Si tu menstruación no ha adquirido un ritmo relativamente previsible tres años después de empezar a menstruar o si tenías ciclos regulares pero has dejado de tenerlos o tienes dos faltas seguidas, pide hora con el médico para saber si tienes algún problema.

¿Por qué no tengo la menstruación todavía?

Cada persona atraviesa la pubertad a su propio ritmo. Algunas chicas empiezan a menstruar a los ocho o nueve años, y otras no lo hacen hasta los 15. Todo dependerá de tus hormonas, y de las de tu familia.

¿Quieres adivinar cuándo tendrás tu primera menstruación? Pregunta cuándo la tuvieron tu madre y tus abuelas (tanto la materna como la paterna). El inicio de la pubertad está relacionado, en parte, con la genética. Por lo tanto, aunque no haya ninguna garantía de que vayas a seguir sus pasos, tus parientes más cercanos pueden darte una pista sobre cuándo empezarás a menstruar.

Un factor que puede retrasar la pubertad, y también la menstruación, es el ejercicio físico excesivo (generalmente en forma de carreras de fondo, ballet o gimnasia) combinado con una dieta inadecuada.

Para que el ejercicio se considere excesivo, no basta con jugar a fútbol dos o tres veces por semana o hacer gimnasia de vez en cuando siguiendo un vídeo.

Para que un exceso de ejercicio te pueda retrasar la llegada de la menstruación, tendrías que entrenar a fondo durante varias horas diarias la mayoría de los días de la semana sin ingerir suficientes calorías, vitaminas ni minerales.

A no ser que el ejercicio excesivo te haya retrasado la llegada de la menstruación, no habrá nada que puedas hacer para acelerar el proceso. Si ya has cumplido 15 años y todavía no has empezado a menstruar, ve al médico.

Él te revisará y hasta es posible que también te haga un examen ginecológico y que te mande a hacer un análisis de sangre para determinar tus concentraciones hormonales.

Hay distintos tipos de tratamientos, dependiendo de cuál sea la causa del retraso de la menstruación.

Aunque te pueda parecer extraño, casi todo lo que rodea a la menstruación es complemente normal. De todos modos, hay algunas afecciones pueden ser más graves. Si sospechas que podrías padecer alguno de los siguientes problemas, consulta a tu médico para que te aconseje.

Ausencia de la menstruación

Amenorrea es el término que utilizan los médicos para referirse a la ausencia de la menstruación. Las chicas que ya han cumplido 15 años y todavía no han empezado a menstruar pueden padecer una amenorrea primaria, habitualmente provocada por un desequilibrio hormonal o por problemas del desarrollo.

También existe otra afección llamada “amenorrea secundaria” en la que una chica que tenía menstruaciones normales deja de menstruar durante por lo menos tres meses seguidos. Las concentraciones bajas de la hormona liberadora de gonadotropina (HLG), que controla la ovulación y el ciclo menstrual, suelen provocar este tipo de amenorrea.

El estrés, la anorexia, la pérdida o la ganancia de peso, interrumpir la toma de pastillas anticonceptivas, las afecciones tiroideas y los quistes en los ovarios son ejemplos de otros factores que pueden desequilibrar tus concentraciones hormonales. Para que todo vuelva a su curso, tu médico te podría recomendar un tratamiento hormonal.

Si padeces una afección médica que afecta a tu ciclo menstrual, su tratamiento te ayudará a resolver este tipo de problemas.

Como ya hemos mencionado, el exceso de ejercicio físico combinado con una dieta inadecuada también puede provocar una amenorrea secundaria.

Hacer menos ejercicio y seguir una dieta equilibrada que contenga más calorías te ayudarán a corregir este problema, pero asegúrate de hablar antes con tu médico.

Menstruaciones muy abundantes

Menorragia es el término que los médicos utilizan para referirse a las menstruaciones extremadamente abundantes y largas. La menorragia no solo es menstruar más de lo habitual durante uno o dos días.

Las chicas que la padecen empapan al menos una compresa o tampón por hora durante varias horas seguidas, tienen coágulos de sangre del tamaño de una moneda grande, o mayores, o periodos menstruales de más de siete días de duración.

Pueden tener que llevar una compresa y un tampón al mismo tiempo y/o necesitan cambiarse de compresa por la noche.

La causa más frecuente de la menorragia es un desequilibrio entre las cantidades de estrógeno y progesterona del organismo. Debido a este desequilibrio, el endometrio, que es la mucosa que recubre el interior del útero, crece continuamente. Luego, cuando el cuerpo elimina el endometrio durante la menstruación, el sangrado es muy abundante.

Puesto que muchas chicas tienen desequilibrios hormonales durante la pubertad, la menorragia es frecuente en la adolescencia. Otras posibles causas de la menorragia incluyen las afecciones tiroideas, los trastornos sanguíneos y las inflamaciones o infecciones de la vagina o del cuello uterino.

Para averiguar la causa del sangrado excesivo, es posible que el médico haga un examen ginecológico a su paciente, así como una citología y/o un análisis de sangre. Si padeces menorragia, esta se puede tratar con hormonas, otros medicamentos o extirpando el tejido endometrial que está provocando el sangrado excesivo.

Menstruaciones sumamente dolorosas

Dismenorrea es el término médico que se utiliza para referirse a las menstruaciones muy dolorosas. La dismenorrea primaria (menstruaciones dolorosas que no están provocadas por una enfermedad u otra afección) es más habitual en la adolescencia que la dismenorrea secundaria (menstruaciones doloras provocadas por una enfermedad u otro tipo de afección).

La culpable de la dismenorrea primaria es la prostaglandina, la misma sustancia química que provoca los dolores menstruales. A veces, la prostaglandina puede provocar náuseas, vómitos, dolor de cabeza y de riñones, diarrea y dolores menstruales muy fuertes.

Afortunadamente, estos síntomas solo suelen durar uno o dos días. Los médicos suelen recetar medicamentos antiinflamatorios para tratar la dismenorrea primaria. Al igual que con los dolores menstruales, el ejercicio físico, las bolsas de agua caliente y las pastillas anticonceptivas pueden procurar algún alivio.

Algunas de las afecciones más habituales que pueden provocar una dismenorrea secundaria son las siguientes:

  • la endometriosis: una afección donde el tejido que normalmente solo se encuentra en el interior del útero empieza a crecer fuera del él
  • la enfermedad inflamatoria pélvica: un tipo de infección bacteriana que suele estar provocada por una enfermedad de transmisión sexual
  • fibromas o crecimientos fuera del útero, dentro de él o en sus paredes

Todas estas afecciones requieren que un médico las diagnostique y que las trate de la forma adecuada.

¿Qué hago si sospecho un problema?

Cuando tengas dudas sobre tu menstruación o sobre cualquier otro aspecto relacionado con tu desarrollo, habla con tu médico. Esto es especialmente importante si detectas algún cambio en tu ciclo menstrual. Aunque la mayoría de los problemas relacionados con la menstruación no suelen tener importancia, siempre es mejor prevenir.

Ve al médico si:

  • Te sientes muy deprimida o desesperada o has pensado en hacerte daño. Hay una forma grave del síndrome premenstrual que causa estos síntomas y que requiere de ayuda inmediata.
  • Has cumplido 15 años y todavía no has empezado a menstruar. El médico te examinará para determinar por qué no tienes la menstruación todavía.
  • Dejas de tener la menstruación o tus ciclos son muy irregulares después de haber sido regulares durante un tiempo. Esto podría indicar un desequilibrio hormonal o un problema con la alimentación.
  • Tus menstruaciones son muy abundantes o largas o las tienes más a menudo que cada 21 días. Si pierdes mucha sangre, podrías padecer anemia (escasez de glóbulos rojos en la sangre) y sentirte muy débil y cansada.
  • Tus menstruaciones son muy dolorosas. El médico intentará determinar la causa y te tratará para hacértelas más llevaderas.

Lo más probable es que tus menstruaciones dolorosas o irregulares no sean nada por lo que debas preocuparte. Pero, si tienes algún problema, cuanto antes te ocupes de él y recibas tratamiento, más rápido te sentirás bien nuevamente.

Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: enero de 2014

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/cmo-afrontar-los-problemas-menstruales-ms-frecuentes/

Antojos en el embarazo. Cómo afrontarlos

Antojos en el embarazo. Cómo afrontarlos

Durante el embarazo, las necesidades de los distintos nutrientes aumentan para asegurar el correcto desarrollo de nuestro bebé. Es importante que durante este período mantengamos una dieta equilibrada para cubrir todas aquellas necesidades que se van a presentar.

Índice

¿Por qué aparecen los antojos en el embarazo?

En general, los antojos del embarazo comienzan al final del primer trimestre, tienden a alcanzar su punto máximo en el segundo trimestre y luego tienden a disminuir a medida que termina el tercer trimestre.

Los antojos durante el embarazo son muy frecuentes, apareciendo en un porcentaje altísimo de mujeres. Hay quien defiende que los antojos son consecuencia de un déficit de nutrientes, o incluso que puede haber una causa hormonal detrás de todo ello, al estimular los receptores del gusto y del olfato, pero ninguna teoría ha encontrado la causa.

– Cambios hormonales: las hormonas pueden afectar a la experiencia sensorial de la comida, al sentido del olfato y al estado de ánimo, todo lo cual determina qué tipo de alimentos te apetecen.

– Cambios sensoriales: muchas mujeres embarazadas desarrollan especialmente el sentido del olfato, lo que puede condicionar las comidas que te apetecen.

– Cambios en las necesidades nutricionales: las mujeres embarazadas tienen una mayor necesidad de nutrientes como calcio y hierro. Por ello, es posible que sientan antojo de alimentos ricos en estos ingredientes.

– Placer: muchas veces simplemente anhelamos aquellos alimentos que nos brindan una sensación de bienestar, como los dulces, para sentirnos mejor en estos momentos tan complicados.

Debemos prestar especial atención a los antojos, para ver qué es lo que nos pide nuestro cuerpo: si nos pide consumir más carne roja, o más fruta, o más lácteos, no podemos descartar que sea realmente una necesidad de algún nutriente que necesitemos, por lo que podemos aumentar el consumo de estos productos.

Sin embargo, si lo que nuestro cuerpo nos está pidiendo es chocolate, dulces, helados, que no nos van a aportar nada productivo a nuestro embarazo, deberemos evitarlos y analizar en el momento en que se producen. A lo mejor la causa de ese antojo es una bajada de azúcar porque llevas muchas horas sin comer.

 

Consejos para evitar los antojos no saludables

Un antojo de vez en cuando nos lo podemos permitir, tanto embarazadas como no, si contamos con que de vez en cuando es una vez a la semana. Pero lo más importante de los antojos es evitar esa bajada de azúcar que te va a pedir comer.

Para ello, debemos hacer 5 o 6 comidas diarias, sin saltarnos ninguna, para mantener así los niveles de glucosa en sangre estables y que no aparezca la necesidad de comer más. Debemos hacer un desayuno completo, media mañana ligera, comida con todos los nutrientes, merienda igual que la media mañana y cena similar a la comida.

Antes de acostarse también conviene tomar un vaso de leche o un yogur e incluir mucha fruta y verdura en su alimentación. 

Aunque tengas antojos, tienes que recordar que estás embarazada y que todo lo que tú comas le llega a tu bebé. Es por ello que debes cuidar tu alimentación y hacer ejercicio de manera regular.

La clave está en encontrar el equilibrio, disfrutar de la comida sana y de vez en cuando darse un capricho de forma consciente.
 

¿Cuáles son los antojos más raros?

A la hora de hablar de antojos raros, la lista es infinita. Algunas embarazadas mezclan alimentos de sabores dulces y salados poco comunes, como pepinillos con helado o galletas de chocolate con patatas fritas. Otras, optan por añadir salsas a todas sus comidas, sin reparar en si los sabores  van a ir bien juntos o no: kétchup, mostaza, salsa de yogur…

También es normal ver que muchas embarazas consumen productos “para niños” que quizá ya no consumían, como yogures batidos, gelatinas, cereales de colores…

Otra posibilidad es desear comidas que no son fáciles de encontrar en ese momento del año, como calabazas en primavera.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/alimentacion-embarazo/antojos-en-el-embarazo-como-afrontarlos-5210

Cómo superar un aborto espontáneo

Antojos en el embarazo. Cómo afrontarlos

Un aborto espontáneo es una situación dura por la que atraviesan muchas mujeres.

La forma de afrontarlo va a depender mucho de cómo seamos pero lo que sí es cierto que hablarlo con alguien de confianza puede hacernos mucho bien.

Hoy nuestra colaboradora y coach Leonor Cabrera toca este doloroso tema y nos ofrece herramientas para llevarlo de la mejor manera posible. Y no lo olvides, tómate tu tiempo.

* Podéis seguirla en @Leonor_Cabrera, @centroviventi y en su BLOG.

Con los abortos espontáneos pasa algo parecido a los suicidios: no se habla de ello. Se da por hecho que, al no haber aún un bebé, no hay pérdida, cuando ni mucho menos es así. La pérdida está, existe y el dolor por esa pérdida golpea a la madre y a la pareja de forma directa.

Ese dolor puede aparecer de muchas formas. Como una sensación de vacío, como una sensación de tristeza o incluso como una culpa irracional con pensamientos del tipo “si no hubiera hecho esto o aquello tal vez no habría pasado” o “tendría que haber hecho esto o aquello” para que no hubiera pasado.

Abismo y vacío absoluto

Lo cierto es que ha pasado y que, por mucho que demos marcha atrás, ese bebé no va volver.

Todos los proyectos que habías hecho en torno a ese buenhijo, a cómo ibas a criarlo, cómo se iba a llamar, las elucubraciones de cómo iba a ser, ya no están, así de, un plumazo.

Un sangrado, una visita al ginecólogo y un seco “no hay latido” que te coloca delante de un abismo y del vacío más absoluto.

Habrá alguien que te diga que es mejor pasar página rápido, buscar otro bebé ya, ser positivos, pero es posible que tu cuerpo diga lo contrario y esté más pendiente de la ausencia que de aquello que está por venir.

Saber que una de cada cinco mujeres sufre un aborto espontáneo durante los primeros tres meses puede aliviar tu cabeza, pero no tu corazón, y plantearte que si ha sucedido algo así es porque venía mal tampoco evita el enfado.

El silencio no ayuda

El telón de silencio que puede instalarse en torno a ello tampoco ayuda.

Con los abortos pasa algo parecido a los suicidios: mejor no hablar de ello, cuando igual lo que a ti te apetece es hablar de la ausencia, del vacío, de eso que estás sintiendo o del sentimiento contradictorio que te inunda cuando tu mejor amiga se ha quedado embarazada y no sabes identificar si estás alegre, triste o enfadada cuando la ves con su barriga cada vez más grande.

Llegará la fecha en la que tendría que haber nacido ese bebé, harás cuentas y es posible que vuelvas a caer en que no está, que ese dolor sordo e irracional en forma de ausencia sigue ahí aunque estés llevando una vida normal y que hay algo dentro de ti que se siente también un poco muerto y que necesita calor para reanimarse.

¿Qué hacer cuando nos sucede todo esto?

  1. Lo primero es dar espacio a todas estas emociones, por contradictorias y locas que parezcan. Un aborto es una pérdida y como tal necesita un proceso de duelo, de llorar la pérdida y de vivir las emociones.

    Es recomendable buscar la ayuda de un profesional, un psicólogo o un terapeuta, de alguien que te pueda acompañar en este proceso, con quien puedas hablar, expresar tus emociones y sacar todo el dolor y la rabia que pueden andar por ahí.

  2. Rodéate de personas con las que puedas hablar de ello, que no le resten importancia a lo que estás sintiendo y que no te apremien a estar bien. Como todo duelo, un aborto necesita un tiempo para pasar página y para llegar a la aceptación.

    Es habitual que al sufrir un aborto espontáneo se instale un muro de silencio alrededor y la gente que está cerca de ti actúe como si no hubiera pasado nada, pero sí que ha pasado algo. Si necesitas hablar de ello, hazlo. Di cómo te sientes, lo que te sucede, habla de la ausencia y permítete estar mal delante de quienes te quieren.

  3. Dale su lugar a ese bebé no nacido. Desde un punto de vista sistémico es muy importante que ese bebé tenga su lugar. Aunque no llegó a nacer, sí que fue durante un tiempo. Fue parte de tu familia y, como tal, debe tener su espacio.

    Puedes plantar un árbol que lo simbolice, encender una vela el día de su concepción, en la fecha que hubiera nacido o el día de la pérdida o hacer algún ritual de despedida.

    Puedes escribirle una carta a ese bebé no nacido en la que le expreses tu amor y tu dolor por su pérdida, escribir un post en el que compartas tu experiencia… Lo que a ti te sirva para darle ese lugar.

  4. Apoyáte en tu pareja.

    El otro buenpadre o la otra buenamadre también lo está pasando mal, también nota la ausencia y, aunque no llevara a ese bebé en sus entrañas, está pasando por algo muy parecido a lo que tú pasas. Habla con tu pareja, permítete llorar con ella. Pasar por todas estas emociones juntos os unirá aún más. Hacerlo en solitario es posible que os separe.

  5. Tómate tu tiempo. Escucha a tu cuerpo y tómate tu tiempo para buscar un nuevo embarazo. Es posible que creas que la manera de superarlo es poniéndote ya de nuevo a la tarea, pero lo cierto es que tu cuerpo sabe sobre esto más que tu cabeza y lo mejor es escucharlo. ¿Qué te pide? ¿Cuál es su necesidad?

¿Has pasado por esta experiencia? ¿Cómo la has vivido? ¿Qué te ha ayudado a superarlo?

Источник: https://clubdemalasmadres.com/como-superar-un-aborto-espontaneo/

Embarazo saludable
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