Ayuda a tus hijos a resolver sus problemas solos

9 pasos para enseñar a nuestros hijos a resolver problemas

Ayuda a tus hijos a resolver sus problemas solos

Todos tenemos problemas a lo largo de nuestra vida, y los niños no están exentos de ellos. Aunque sus problemas puedan resultar minúsculos para nosotros, son muy importantes para ellos. Es imprescindible que aprendan de pequeños a lidiar con situaciones así.

Aquí te dejamos 9 pasos para enseñar a tus hijos a resolver problemas.

Los problemas pueden ser tanto algo interno, como alguna situación particular de ellos que no sepan resolver, como con un tercero (y sea una o varias personas). Dichas situaciones pueden generar emociones negativas como estrés, discrepancia entre las distintas partes o posibles enfrentamientos.

Una de las principales cosas que debemos enseñarles es que siempre esmejor buscar una solución que resuelva la situación en forma positiva para todas las partes involucradas. Esto le permitirá mantener una buena relación con los otros y buscar siempre la satisfacción mutua ante los conflictos.

Además, debemos hacerles entender que no es necesario (ni preferible) ser agresivo. Dicho comportamiento sólo generaría más inconvenientes y alejaría la posibilidad de encontrar una pronta solución.

¿Qué puedo hacer para favorecer la resolución de problemas?

Puedes seguir algunos consejos para que la resolución sea de forma positiva:

  • Da ejemplo de resolución de conflictos: puedes utilizar de ejemplo a personas que conozca o incluso situaciones de algún programa o película. Lo importante es que sea lo suficientemente claro.
  • Aumenta su autoestima: deben saber cuánto valen y aprender a valorarse. Esto permitirá que se sientan capaces de resolver los problemas por sí mismos.
  • Genera debates: intercambiar opiniones y debatir de forma pacífica con otras personas le permitirá incorporar la idea de que no siempre alguien tiene la razón, de que no podemos estar de acuerdo en todo y que es importante aceptar lo que el otro piensa sin sobresaltarnos ni reaccionar mal.
  • Da consejo: son niños, no lo saben todo, y necesitan tu consejo. A medida que vayan creciendo les será más fácil resolver ciertas situaciones. Pero siempre debes brindarle tu consejo y apoyo.

Actividad física, supervisión y juegos

Debéis tener muy en cuenta estos tres aliados:

  • La actividad física permite al niño expresarse físicamente; ellos también sufren de estrés.
  • La supervisión de su comportamiento es muy importante, ya sea por parte de los padres o tutores, o algún adulto responsable; alguien debe indicarle qué es lo que está bien y qué es lo que está mal.
  • Finalmente, jugar con ellos es una forma de enseñarles de forma indirecta. Ten presente que ellos siempre están atentos a lo que pasa a su alrededor, absorben todo y lo incorporan. ¡No olvides dar siempre el ejemplo!

9 pasos para enseñar a nuestros hijos a resolver problemas:

  • Identifica el problema: Para poder resolverlo primero debes saber cuál es y entenderlo.
  • Analiza la situación: Una vez identificado el problema, debes analizar qué es lo que lo genera. Entender la causa ayudará a resolverlo.
  • Permite expresar al niño cómo se siente ante ese problema: entender sus sentimientos ante las situaciones será de gran ayuda para saber cómo es mejor resolver una situación.
  • Permite expresar las necesidades de todas las partes que están involucradas: Todos tienen voz ante un conflicto, y es importante que todos sean escuchados.
  • Genera un brainstorming (lluvia de ideas): Busca formas creativas de solucionar el problema. Cuanto más se exprese el niño, mejor será. Esto le permitirá buscar sus propias soluciones a medida que va creciendo. Mientras sea muy pequeño, deberás ayudarle sugiriendo diferentes alternativas.
  • Analiza las ideas generadas en el paso anterior: Analiza los pros y los contras de todas esas ideas y la viabilidad de cada una. Ayuda a tu hijo a razonar sobre ellas; con el tiempo aprenderá a hacerlo sólo.
  • Elige la mejor solución entre todas las opciones: Después de haberlas analizado ya estarán en condiciones de tomar la decisión.
  • Implementa la idea: Elegir una opción no sirve de nada si no lo llevas a cabo, así que debes enseñarle al niño que debe realizar la opción elegida.
  • Analiza los resultados: Después de implementar la solución escogida, recuerda hacer un seguimiento de ello y ver los resultados obtenidos. Esto le permitirá aprender a hacerse responsable por sus actos y sus elecciones.

Источник: https://eresmama.com/9-pasos-ensenar-nuestros-hijos-resolver-problemas/

Enseña a tu hijo a resolver conflictos

Ayuda a tus hijos a resolver sus problemas solos

Nadie se libra de vivir situaciones conflictivas. Estas se dan en todos los ámbitos y edades y tarde o temprano nuestros hijos van a tener que enfrentarse a ellas.

 Los conflictos pueden suponer desde un malentendido con un compañero o profesor en clase, una diferencia de opiniones con sus amigos o incluso algún problema que tengan con ellos mismos, ya que existen los llamados ‘conflictos internos’ que muchas veces crean dudas personales que hay que saber atajar.

Enseñar a nuestros hijos a resolver conflictos no es una tarea fácil, ya que en muchas ocasiones ni nosotros mismos, los padres, estamos preparados para hacerlo. Como mejor aprenderá nuestro hijo a resolverlos es siguiendo nuestro ejemplo y nuestros consejos sobre cómo poner algo de objetividad al asunto para poder resolverlo más eficazmente.

Buscar la razón del conflicto

En primer lugar, debemos buscar la raíz del conflicto. Conocer el por qué estamos en una determinada situación y comprender qué nos ha llevado hasta ella.

Sabiendo el origen del conflicto ya tenemos mucho ganado para su solución, ya que podemos prevenirlo o actuar de una forma diferente la próxima vez.

A veces la razón del conflicto puede deberse a un simple malentendido y reaccionar para solucionarlo a tiempo puede evitar que el conflicto vaya a más.

Ejemplo práctico: Un amigo de nuestro hijo deja de contar con él porque un día bajó a jugar y no le avisó. Este típico conflicto puede solucionarse con una simple disculpa a tiempo y no dejar que se pierda esa amistad. Como padres, debemos dar soporte y consejo a nuestro hijo sobre qué pasos seguir si quiere que la situación se resuelva.

Enfrentarse al conflicto

Hemos de enseñar a nuestros hijos que no sirve de nada huir de un determinado problema, ya que éste seguirá ahí y, aunque muchas veces puedan obviarlo a corto plazo, es muy probable que otro conflicto igual o similar se repita a largo plazo, momento en el que tampoco van a saber arreglarlo. La única forma es enfrentarse a él, no solo para poner remedio al actual conflicto, sino también para ir aprendiendo y obteniendo herramientas de vida para solucionar los futuros conflictos que se presentarán en sus vidas.

Ejemplo práctico: En el caso de una pelea con un compañero o profesor de clase, nuestro hijo y la otra parte deberán buscar lo que originó el malentendido (por ejemplo, que le habló de malas maneras en caso del amigo o le puso en ridículo delante de compañeros en el caso del profesor) y hablarlo tras ello, viendo lo que ha hecho mal cada parte y lo que les ha llevado a esa situación. Solo de esta manera podrán comenzar a construir una solución, viendo además en lo que puede mejorar cada parte.

No podemos evitar los conflictos

También es bueno hacer que nuestros hijos entiendan que los conflictos no se pueden evitar, que forman parte de la vida diaria y del proceso de madurez de cada persona. Lo importante no es evitar el conflicto, ya que muchas veces no será posible, sino saber gestionarlo para encontrar una solución.

En este proceso también aprenderemos que, en algunas ocasiones, una parte pone más que la otra para solucionar el conflicto, o cederá más que la otra para llegar a un acuerdo o solución. Aquí es donde entra de nuevo la madurez que irán adquiriendo los niños durante su crecimiento emocional. Si quieren avanzar, muchas veces tendrán que ser poco o nada egoístas para solucionar sus problemas.

Conflictos internos, un trabajo personal

No estar contento con las notas, no sentirse bien físicamente, estar insatisfecho con el círculo de amigos que tiene…serán algunos de los conflictos internos que irán apareciendo en la vida de nuestros hijos mientras crecen y se relacionan.

En estos casos también debemos buscar el origen del problema y enfrentarnos a él para atajarlo, pero en este caso la solución estará en ellos mismos y en plantearse qué es lo que deben hacer para que el conflicto personal desaparezca, y no en los demás.

Ejemplo práctico: ¿Qué no están contentos con sus notas? Pues pueden intentar cambiar su técnica de estudio o dedicarle más tiempo, además de buscar ayuda externa si lo necesita.

¿Qué nuestro hijo no se siente bien físicamente? Deberá cuidar su alimentación y plantearse cuál es su deporte favorito para comenzar a sentirse mejor…y así sucesivamente con los conflictos que vayan apareciendo.

Trasladar nuestra experiencia de vida a los hijos

Ayudar a nuestros hijos en la gestión de los conflictos no es fácil, pero tampoco imposible. Como adultos debemos guiarles, ofrecerles nuestro apoyo y trasladarles nuestra experiencia de vida y lo que hemos aprendido resolviendo nuestros conflictos para llegar a la mejor solución posible.

Desde Supertics seguimos la máxima de ¡No preocuparse, sino ocuparse! ;)

Источник: https://www.supertics.com/blog/ensena-a-tu-hijo-a-resolver-conflictos

Tres pasos para enseñar a nuestros hijos a resolver problemas

Ayuda a tus hijos a resolver sus problemas solos

La técnica de resolución conjunta de problemas permite encontrar entre ambas partes una solución satisfactoria tanto para padres como para hijos, sin necesidad de que haya vencedores ni vencidos. Tu hijo podrá participar en la elección de la solución, se sentirá respetado y comprendido y se involucrará en la decisión tomada.

El mejor momento:

Cuando todos estáis en calma, en frío, y podéis controlar las emociones.

Método:

  1. Hablar de tus necesidades y de las suyas, así como de vuestros sentimientos.
  2. Buscar soluciones conjuntamente sin evaluarlas.

    Tan solo escribir todo lo que se os ocurra, sean practicables o no.

  3. Decidir entre ambas partes cual es la solución o soluciones más interesantes, las que son más respetuosas con todas las necesidades y dificultades, desechando las que no interesen.

Beneficios:

  • Tu hijo ha participado en el acuerdo y lo ha aceptado, por lo tanto es más probable que funcione que si la decisión la han tomado los padres unilateralmente.
  • Es un buen método para conocer las dificultades que tienen los hijos, dificultades que a menudo ignoramos o nos esconden los verdaderos motivos del conflicto.
  • Todos salen ganando: tu hijo no quedará frustrado porque ha de obedecer “porque lo dices tú” y no acabará ganando porque no cederás por cansancio a su tozudez.
  • La familia aprende a negociar, sin que ello sea sinónimo de perder la autoridad. Tu hijo aprenderá a hacer concesiones, a proponer ideas creativas, a “ponerse en la piel de los demás”, contribuyendo a su maduración y a la maduración de la familia en general.

Un ejemplo práctico:

Enrique, 13 años. No consigue mantener en orden su cuarto. Las peleas son diarias con sus padres. La mejor manera para que cambie de actitud es involucrarlo en el problema.

  • Madre: Casi a diario por la mañana tu habitación tiene tu ropa sucia por el suelo, los libros desordenados, las camisas amontonadas en la silla, los zapatos con barro (describe el problema)… Me preocupa que no puedas controlar tus propias cosas y que además tu hermano aprenda de este descontrol. Siento que no eres respetuoso con el resto de la familia (primer paso: hablar de nuestros sentimientos).
  • Enrique: ¡No está tan desordenado!
  • Madre: También entiendo que estás cansado por la mañana y apenas te queda tiempo para ordenar tu habitación. Tienes muchas cosas que hacer y ordenar tu cuarto no es tu prioridad (primer paso, hablar de las necesidades de tu hijo).
  • Enrique: Es que me acuesto muy tarde haciendo deberes… Y los días de fútbol estoy muy cansado.
  • Madre: Comprendo… Sin embargo, es un asunto importante no solo para ti sino también para los demás ya que todos vivimos bajo el mismo techo y tu descontrol no solo afecta a tu cuarto sino también a la cocina o al cuarto de baño, por ejemplo. ¿Cómo te sentirías si al ir a estudiar a tu mesa estuviera llena de ropa y trastos de tu hermano? Así se siente él…
  • Enrique: No hay para tantooo….
  • Madre: ¿Qué tal si pensamos en una solución que satisfaga a todos? (Segundo paso: buscar soluciones conjuntas, sean válidas o no)
  • Enrique: ¡Vale! La mejor solución es que no entres a mi habitación..
  • Madre: De acuerdo. ¿Qué más?
  • Enrique: Podrías decirle a Miguel (su hermano de 10 años) que limpiara mi cuarto por mi.
  • Madre: Ja,ja, dudo que quiera colaborar… ¿Qué tal otra solución más realista?
  • Enrique: Vale. Puedo levantarme 10 minutos y ordenar. Pero el problema es que no tengo sitio en el armario para todo.
  • Madre: Entonces se me ocurre que podría ayudarte una primera vez a ordenar contigo el armario para conseguir el espacio suficiente.
  • Enrique: Eso estaría bien. Ya que tú me ayudas con el armario, yo intentaré hacerme cada día la cama. Pero solo estirarla ¿vale?
  • Madre: ¿Crees que sería útil ponerte una estantería nueva para que pudieras tener espacio para tus libros?
  • Enrique: ¡Eso es genial! Y que Miguel no entre sin mi permiso a mi cuarto. Muchas veces él es quien me desordena los libros.
  • Madre: Uhmm, ¿cómo podríamos solucionar eso?
  • Enrique: No sé, le daré algunos de los libros que ya no leo para ver si se monta su propia biblioteca y ya no me molesta. 
  • Madre: ¡Buena idea! Ahora la ropa sucia. ¿Cuál es el problema para no tirarla al cesto de la lavadora?
  • Enrique:  ¡Es que el cesto está muy lejos y como no lo veo, se me olvida. ¿Puedo colocar el cesto de la ropa sucia más cerca de mi cuarto, junto al pasillo? Así me acordaré de tirarla al cesto por la noche. Y si me dejas tener la caja de limpiar los zapatos en mi cuarto de baño en lugar del lavadero, también podría limpiar un día a la semana los zapatos del colegio. Tú podrías ayudarme con el barro de los deportivos los días de lluvia.
  • Madre: Lo apunto. ¿Qué más?
  • Enrique: Sí, que no me gustaría que vinieras cada día a mi habitación para controlar cómo la he dejado. Apunta que solo te pasarás los domingos.
  • Madre: Me parece sensato. ¿Algo más? ¿No? Pues miremos nuestra lista.

Ahora lee en voz alta todo lo que han dicho, las valoran, eliminan las que no son operativas y hace una nueva lista con las medidas tomadas por consenso (tercer paso: elegir las estrategias más válidas para la situación).

  • Madre: Hemos quedado que:
    – Te levantarás 10 minutos antes cada día para ordenar tu habitación.
    – Yo te ayudaré una tarde a organizar el armario para que tengas espacio suficiente para mantenerlo ordenado y con la ropa en su sitio.
    – Harás cada día tu cama, aunque sea estirándola.
    – Colocaremos una estantería nueva para que puedas colocar todos los libros que ahora están amontonados en tu mesa y en la mesita de noche
    – Le pasarás a tu hermano aquellos libros que ya no leas para que él tenga su propia biblioteca.
    – Colocarás el cesto de la ropa sucia cerca de tu cuarto y te limpiarás los zapatos en tu baño una vez a la semana.
    – Yo te ayudaré con el barro de los zapatos los días de lluvia.
    – Papá o yo supervisaremos tu cuarto los domingos. ¿Qué te parece la lista? ¿Crees que podremos llevarla a cabo?
  • Enrique: Probemos…puede que funcione… ¡Gracias, mamá!

Te sorprenderá ver un gran cambio de actitud en tu hijo cuando al acercarte no buscas castigos sino ayudarle a solucionar sus problemas. A veces, como en el ejemplo, es un proceso largo, pero merece la pena dedicar 15 minutos a solucionar definitivamente un problema que a veces se cronifica o empeora.

A partir de aquí, valora sus esfuerzos por mantener las estrategias. Observa dónde falla y vuelve a hacer resolución del conflicto intentando buscar nuevas soluciones a aquellas que fallaron.

Por ejemplo, si Enrique se hace la cama, tira la ropa a lavar pero continua con el armario muy desordenado, valora sus mejoras y reflexiona junto a él sobre la mejor estrategia para mantener el armario ordenado: quizás tiene demasiada ropa, quizás deba aprender a doblarla de otra manera que ocupe menos, quizás debe trasladar parte del contenido…

Un problema es el mejor material para ayudar a nuestros hijos a detectar el error y buscar las mejores estrategias resolutivas. Ante una situación conflictiva, lápiz y papel y resolución de problemas

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos

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Источник: http://www.solohijos.com/web/tres-pasos-para-ensenar-a-nuestros-hijos-a-resolver-problemas/

Embarazo saludable
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