Bebé feliz, adulto sano

Niños emocionalmente sanos adultos más felices

Bebé feliz, adulto sano

Hay que educar a niños emocionalmente sanos, para que se conviertan en adultos felices y maduros. Para ello, es fundamental el papel de la familia.

Desgraciadamente, existen muchas familias disfuncionales, en las cuales el diálogo respetuoso es casi inexistente.

En estos casos, la comunicación se basa en gritos, imposiciones, utilización de términos descalificadores, etc.

De modo que los pequeños que crecen en este entorno lleno de tensiones, disgustos e incomprensión, difícilmente logran gestionar las emociones de una manera eficiente.

Niños emocionalmente sanos, adultos más felices

Gestionar las emociones significa tener la capacidad de comprenderlas, aceptarlas y captar lo que estas transmiten. De este modo, las emociones representan una ayuda y no un conflicto o un obstáculo a la hora de perseguir los objetivos personales.

Así, desarrollar la inteligencia emocional sirve para afrontar adecuadamente todo tipo de situaciones. Esto, no quiere decir que molestarse sea algo negativo, es normal que a veces uno se enfade, pero la forma en que se reacciona ante los eventos es lo que define si realmente se ha adquirido, o no, el autocontrol.

Manejar una comunicación con el tono adecuado y aprender a ponerse en el lugar del otro, son aspectos que se deben considerar, si uno quiere manifestar un alto nivel de inteligencia emocional. El hecho de comprender a los demás y de sentirse en armonía con uno mismo, permite enfrentarse mejor ante las adversidades de la vida cotidiana.

Es por ello, que, los niños que desarrollar la inteligencia emocional desde los primeros años de vida, se convierten en adultos más felices.

En este sentido, cabe destacar que el papel de los padres es primordial para la formación y el crecimiento óptimo de los hijos.

Pues, son ellos los principales encargados de guiar y orientar a los pequeños en el día a día, enseñándoles a percibir el mundo que les rodea por medio de los sentidos y de las propias facultades.

Por lo tanto, todo adulto debería ser capaz de desarrollar una inteligencia emocional que sirva de ejemplo, desde el núcleo familiar, para facilitar un desarrollo sano en los niños y para que sean capaces de potenciar sus propias habilidades sociales. La estimulación y contención adecuadas durante esta primera etapa de la vida dará como resultado un futuro saludable a nivel físico, psicológico y emocional.

Niños emocionalmente sanos: ¿cómo expresan la inteligencia emocional?

¿Cómo saber si un niño desarrolla la inteligencia emocional de una forma saludable? A continuación, presentamos algunos comportamiento que suelen manifestar los pequeños emocionalmente sanos: 

  • Tienden a relacionarse en forma espontánea y positiva con personas de cualquier edad.
  • Tienen una expresión corporal que transmite felicidad y entusiasmo.
  • Están dispuestos a escuchar y a considerar opciones u opiniones diferentes a las suyas.
  • Exteriorizan sus sentimientos y expresan afectos de forma natural y espontánea.
  • Son respetuosos con los deseos y sentimientos de los demás.
  • Manejan la impulsividad correctamente.
  • Resuelven situaciones problemáticas con bastante facilidad.
  • Son capaces de expresar e intercambiar las propias opiniones e ideas con asertividad.

Por supuesto, para valorar la existencia de estas conductas, hay que tener en cuenta la edad y el desarrollo madurativo del pequeño.

¿Observas que tu hijo realiza alguna de estas actitudes de un modo frecuente? Si es así, puedes sentirte satisfecho con la educación que le estás proporcionando. En caso contrario, quizás sea el momento de replantearte algunos aspectos de la metodología de crianza, pues algunas dinámicas familiares podrían estar afectando a ciertas áreas del desarrollo emocional del niño.

Así, si sientes que, como padre o madre, no lo has estado haciendo bien hasta ahora, no te preocupes en exceso. Ya que, siempre es un buen momento para aprender y mejorar, reconociendo e identificando los errores, para poder rectificarlos.

¿Cuál es tu papel como madre o padre?

Para criar a niños emocionalmente sanos, como madre o padre, debes practicar una comunicación sana y positiva en el hogar, armándote de paciencia y voluntad para lograr un mayor acercamiento y armonía en la forma de relacionarse entre todos los miembros de la familia.

«En todas las maneras concebibles, la familia es un vínculo con nuestro pasado y nuestro puente hacia el futuro.»

-Alex Haley-

Los niños tienen derecho a crecer dentro de una familia donde prime el entendimiento y respeto mutuo. De manera que estos adquieran ciertas herramientas relacionadas con la inteligencia emocional, que los capaciten para enfrentarse a cualquier situación que se les presente en la vida, por más complicada que sea, y para que, en definitiva, sean felices.

Tomemos consciencia sobre esto, ya que si deseamos un mañana mejor para nuestros hijos, es ahora cuando debemos involucrarnos e intervenir.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/ninos-emocionalmente-sanos-adultos-mas-felices/

La necesidad del afecto de los padres para la felicidad futura del hijo

Bebé feliz, adulto sano

Aunque los padres siempre estemos ocupados y estresados, si queremos que nuestros hijos sean sanos y felices necesitamos dedicarles nuestra atención a diario. Esa atención no es decirle que sí a todo. Sino detenernos, centrarnos en ellos y darles una importante dosis de amor y afecto. Ellos necesitan sentir que les queremos y escuchar cómo se lo decimos.

El afecto de los padres tiene un impacto positivo para toda la vida de los hijos.

  Este tipo de afecto también se ha vinculado a una mayor autoestima, un mejor rendimiento académico, una mejor comunicación entre ambos y menos problemas de comportamiento y psicológicos.

Por el contrario, los niños que no reciben afecto por parte de sus padres tienden a sentirse más alienados, hostiles, agresivos y antisociales.

Esto lo apoyan varias investigaciones que destacan la relación directa entre el afecto recibido en la infancia con la salud, la felicidad en el futuro de los niños y el éxito.

Psicólogos investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke monitorizaron el afecto y el nivel de atención de la madre de 500 bebés hasta que fueron adultos. Treinta años después se les entrevistó sobre su salud emocional.

Los adultos cuyas madres mostraron afecto «positivo» eran mucho menos propensos que los demás a sentirse estresados o a tener problemas de ansiedad, así como menos probabilidades de mostrar hostilidad o interacciones sociales angustiosas.

Así mismo, descubrieron que los bebés con madres más afectuosas crecen y son más felices, resilientes y con menos problemas de ansiedad. Otra conclusión a la que llegaron estos investigadores es que la oxitocina podría ser responsable de este resultado.

Esta hormona se libera en los momentos en que una persona se siente querida y en conexión con otras personas. Se ha demostrado que la oxitocina puede ayudar a los padres a vincularse con sus hijos, lo que les da un sentido de confianza y apoyo.

Un estudio de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA, que va en la misma línea de conclusiones también demostró el impacto negativo de la falta de afecto y como influye en los niños, tanto mental como físicamente. Los científicos piensan que el afecto de los padres en realidad puede proteger a las personas contra los efectos nocivos del estrés infantil.

Por último, un estudio de la Universidad de Notre Dame mostró que los niños que reciben afecto físico de sus padres eran más felices como adultos. Fueron encuestados más de 600 adultos sobre cómo se criaron y la cantidad de afecto que sintieron.

Los adultos que habían recibido más afecto en la infancia mostraron menos depresión y ansiedad, por el contrario aquellos que no lo habían sentido tuvieron problemas sociales, de relación con otras personas e incluso de salud mental.

Consejos para transmitir afecto a nuestros hijos

Por lo tanto los padres tenemos que ser concientes de que nuestros hijos necesitan sentir este afecto desde el primer día de su vida y seguir demostrándolo incluso en la adolescencia. Aquí os vamos a dar unos sencillos consejos para todos los días y que resulte efectivo.

1. Abraza a tu bebé

Desde el primer momento en que una madre o un padre sostiene a su hijo en brazos debe intentar transmitir su cariño.

Hay que sostenerlo en brazos y acariciarlo para que su piel sienta nuestra piel. Olvida todos esos consejos sobre que se puede acostumbrar a los brazos.

Los niños necesitan sentir nuestro amor desde el primer día y aunque no entiendan lo que les decimos, empecemos a expresarlo.

2. Momentos de calidad cuando va creciendo

Cuando va creciendo nuestro hijo necesita seguir sintiendo nuestro cariño incondicional.

Una buena idea es dedicar todos los días un rato a una actividad divertida como bailar o algún juego tonto y divertido. Si estás cansado, tal vez leer un cuento adaptado a su edad sea una buena idea.

Encontremos unos 20 minutos al final del día, y que sean en exclusiva para él. Dándole nuestra completa atención y escucha.

3. También en la adolescencia

Nuestros hijos necesitan sentir nuestro cariño incluso en la adolescencia cuando ya evitan cualquier contacto físico. Antes de irse al colegio, cuando llegan a casa y antes de acostarse podemos darles un buen abrazo.

Digámosle que somos nosotros los que necesitamos ese abrazo, seguro que no se resisten. Incluso cuando les regañamos por algo que han hecho mal podemos poner la mano en su hombro para que sepan que les queremos siempre. Es necesario decírselo, «aunque no estoy de acuerdo con lo que has hecho, te quiero.

Eso no lo cambia nada.» Somos incondicionales y tienen que sentirlo ahora más que nunca.

4. Enséñales a ser positivos

Si desde pequeños les enseñamos a ser positivos y valoramos su esfuerzo, nuestros hijos sentirán nuestro apoyo constante. Saber buscar los puntos positivos siempre será una buena enseñanza.

Equivocarse es parte del camino de la vida, es normal que las cosas no salgan a la primera. La resiliencia les ayudará a adaptarse a los cambios y superar cualquier caída.

Formemos la perspectiva que los fracasos son necesarios para aprender y nos sirven para entender lo que no funciona.

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-afecto-felicidad-hijo/

Cómo criar a un hijo feliz, en 7 pasos

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Uno de los mayores deseos de un padre es que su hijo crezca sano, feliz y tenga un gran éxito en todas las facetas de su vida. Pero educar a un niño no siempre es fácil, y puede ocurrir que, muchos progenitores, en un intento de darles todo a su hijos, abusen de la sobreprotección y terminen mimando a sus hijos.

Un niño feliz no es aquel que tiene la casa llena de juguetes y al que todo se le consiente, porque los regalos en exceso pueden causar que un hijo crezca malcriado. Cuando se quiere tanto En este sentido, el comportamiento de los padres y su manera de educar sus hijos va afectar a la personalidad futura de éstos y a su bienestar y felicidad a lo largo de su vida.

  • Artículo relacionado: “Los 8 consejos básicos para no malcriar a tu hijo”

Cómo criar a un hijo feliz

Ser un buen padre no es darle todo lo que un hijo, incluso sus caprichos, ni dejarse llevar por sus exigencias y su manipulación. Sino que un buen padre ofrece a sus descendientes una educación que les ayude a convertirse en personas emocionalmente fuertes para el futuro y preparadas para los buenos y malos momentos que la vida les va a deparar.

Si eres padre y quieres saber qué puedes hacer para que tu hijo crezca feliz, en las siguientes líneas encontrarás 10 consejos para que tu hijo crezca emocionalmente sano.

1. Enséñale a tolerar la frustración

En la vida no todo es de color de rosa. Hay momentos buenos y momentos malos que nos toca vivir. Para crecer como personas debemos de ser capaces no solamente de disfrutar de los buenos momentos que la vida nos presenta, sino que debemos saber lidiar con aquellas situaciones que no son tan agradables.

La tolerancia a la frustración es una de esas habilidades que nos permiten hacer frente a la vida y que son esenciales para solucionar problemas y aprovechar los malos momentos para crecer como seres humanos. Desarrollar la tolerancia a la frustración es desarrollar la resiliencia y la capacidad de superar los problemas.

Las personas con baja tolerancia a la frustración son vulnerables al dolor emocional, son impulsivas y tienen dificultades para adaptarse a entornos cambiantes.

Por tanto, es importante educar en valores como el esfuerzo, ser coherentes y dar ejemplo, poner límites a tus hijos, entre otros comportamientos que puedes encontrar en nuestro artículo “Cómo enseñar a tus hijos a tolerar la frustración, en 6 pasos”.

2. Reconoce la perspectiva de tu hijo y empatiza con él

Los pequeños también sienten emociones. De hecho, Paul C. Holinger, profesor de psiquiatría del Centro Médico Rush-Presbyterian-St.

Luke's en Chicago, identificó nueve “señales” que los pequeños emplean para comunicar sus sentimientos.

Y es que los padres podemos llegar a comparar los sentimientos de los pequeños con los de los adultos, dejando de lado que su desarrollo mental se encuentra en fases iniciales.

El autor argumenta que cuando un hijo golpea a un hermano o lanza juguetes significa que está angustiado y esa es su forma de expresión. Aunque su reacción puede parecer desproporcionada, reconocer las señales que nuestro hijo nos envía ayuda enormemente a tratarle de manera apropiada. Empatizar con tu hijo es clave para generar confianza y ser un buen padre.

3. Comunícate y escucha a tu hijo

Si bien reconocer las emociones de tu hijo y empatizar con él es positivo para su felicidad, también lo es comunicarse y escuchar lo que tiene que decir. Los niños necesitan sentirse importantes y queridos, por lo tanto es bueno escuchar lo que tienen y comunicarse apropiadamente con tal de manifestar la confianza y estrechar el vínculo de afecto.

4. No cedas ante los berrinches

Puede parecer que ceder a los berrinches es la mejor opción para que nuestro hijo se sienta bien, pero esto es una manera de reforzar conductas negativas.

Si cedemos a los berrinches, le estaremos dando a entender que puede conseguir lo que quiera si pega pataletas o llora.

No dar todo de entrada puede ser una buena alternativa para que nuestro hijo comience a valorar las cosas.

5. Pasa tiempo con tu hijo

Los hijos deben notar que los padres sienten amor hacia ellos, porque la figura parental es necesaria para el desarrollo saludable de un hijo. Pasar tiempo con los hijos es enriquecedor para ambas partes, lo que acrecienta la confianza entre ambos. Lee cuentos a tu hijo, juega con él, enséñales cosas nuevas, llévale de excursión y diviértete a su lado.

6. Establece límites

Establecer límites puede parecer malo, pero es necesario que los niños tengan algo de disciplina para aprender que la vida tiene límites y no pueden hacer lo que quieran en el momento en que quieran, y así sean conscientes de lo que deben hacer y hasta dónde pueden llegar. No es bueno ser un padre excesivamente permisivo, porque los niños necesitan tener un patrón por el cual guíen su comportamiento.

7. Elogia sus logros

Para que un niño sea feliz debe tener una autoestima y autoconfianza elevadas, que le permitan hacer frente a los momentos menos agradables de la vida. Las personas solemos destacar los momentos malos de nuestros hijos, pero también debemos de elogiar aquellas conductas que son positivas, con la intención de darles feedback y como manera de premiar lo que hacen bien.

Источник: https://psicologiaymente.com/desarrollo/como-criar-hijo-feliz

Embarazo saludable
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