Bebés con Asperger

Contents
  1. Las emociones y las conductas
  2. Sobre el síndrome de Asperger
  3. Signos y síntomas
  4. ¿Cuál es la causa del síndrome de Asperger?
  5. Diagnóstico del síndrome de Asperger
  6. Tratamiento del síndrome de Asperger
  7. Ayudar a su hijo
  8. El futuro de su hijo
  9. Síndrome de Asperger en el niño: qué es
  10. ¿Qué causa el Asperger?
  11. Síntomas de sospecha de Asperger
  12. Otros síntomas menos frecuentes
  13. Como se realiza el diagnóstico de Asperger
  14. Diagnóstico diferencial
  15. Cuál es su tratamiento y seguimiento
  16. Pronóstico
  17. Enlaces recomendados
  18. Síndrome de Asperger en niños
  19. Factores neurobiológicos
  20. Herencia y genética
  21. Componente medioambiental
  22. Esfera de intereses y actividades muy reducida
  23. Problemas en la comunicación
  24. Retraso en el desarrollo psicomotor y trastornos del comportamiento físico
  25. Escasas habilidades sociales
  26. Alteraciones en el control emocional
  27. El tratamiento del síndrome de Asperger
  28. 10 síntomas para identificar el síndrome de Asperger en niños
  29. 1. Fijación en una sola actividad
  30. 2. Hablar como un “pequeño profesor”
  31. 3. Dificultad para interpretar las señales sociales
  32. 4. Necesidad de rutinas
  33. 5. Rabietas emocionales
  34. 6. Falta de empatía
  35. 7. No entienden las sutilezas del habla
  36. 8. Lenguaje corporal insólito
  37. 9. Retraso en el desarrollo motor
  38. 10. Sensibilidad sensorial
  39. Niños y Asperger: cómo detectar el síndrome y qué hacer
  40. Síntomas del Síndrome de Asperger en niños
  41. Descarga nuestra guía gratuita: Las áreas de la psicología y la aplicación de las nuevas tecnologías
  42. ¿Cómo se puede facilitar la escolarización de un niño con Asperger?
  43. El tratamiento del Síndrome de Asperger
  44. ¿Qué puedes hacer en el día a día si tu hijo tiene Síndrome de Asperger?

Las emociones y las conductas

Bebés con Asperger

El síndrome de Asperger es un trastorno neurobiológico que forma parte de un grupo de afecciones denominadas trastornos del espectro autista. La expresión “espectro autista” se refiere a un abanico de trastornos del desarrollo que incluyen tanto el autismo como otros trastornos de características similares.

La expresión “trastornos del espectro” se refiere a que los síntomas de cada uno de ellos pueden aparecer en diferentes combinaciones y en distintos grados de severidad: dos niños con el mismo diagnóstico, a pesar de tener en común ciertos patrones de comportamiento, pueden presentar una amplia gama de habilidades y de capacidades.

Como consecuencia, se suelen utilizan expresiones de carácter general, como “autismo con bajo funcionamiento”, “autismo con alto funcionamiento”, “tendencias autistas” o “trastorno generalizado del desarrollo” para describir a niños cuyos comportamientos que se sitúan dentro de este espectro. Los niños con síndrome de Asperger comparten muchos síntomas con los que padecen un “autismo de alto funcionamiento”.

Los niños son tres a cuatro veces más proclives que las niñas a tener síndrome de Asperger. Puesto que en la actualidad se están detectando casos leves con mayor frecuencia que en el pasado, la incidencia de este síndrome parece estar aumentando. De todos modos, como ocurre con lo demás trastornos del espectro autista, se trata de un síndrome difícil de diagnosticar y de tratar.

Sobre el síndrome de Asperger

El trastorno debe su nombre a Hans Asperger, un pediatra vienés que, en 1944, describió por primera vez una serie de patrones de comportamiento que él había observado en algunos de sus pacientes, mayoritariamente de sexo masculino.

Asperger observó que aquellos pacientes, a pesar de presentar una inteligencia y un desarrollo del lenguaje normales, tenían graves deficiencias en las habilidades sociales, no sabían comunicarse eficazmente con los demás y presentaban problemas de coordinación.

Según la Coalición para el Síndrome de Asperger de EE.UU., el síndrome de Asperger aparece más tarde que el autismo o, por lo menos, se detecta más tarde. Muchos niños se diagnostican después de haber cumplido 3 años y la mayoría de los afectados se diagnostican cuando tienen entre 5 y 9 años.

El síndrome de Asperger se caracteriza por la presencia de interacciones sociales deficientes o inadecuadas, obsesiones, patrones del habla extraños y otras peculiaridades o rarezas características.

Los niños con síndrome de Asperger a menudo muestran poca expresividad facial y tienen dificultades para leer el lenguaje corporal de los demás; pueden implicarse en rutinas obsesivas y presentar una sensibilidad inusual a los estímulos sensoriales (por ejemplo, les puede molestar una luz que a los demás no les afecta, pueden taparse los oídos para no oír los ruidos fuertes del entorno o pueden preferir llevar prendas de ropa de un solo tipo tejido).

En general, las personas que padecen síndrome de Asperger son capaces de funcionar adecuadamente en la vida cotidiana, pero tienden a ser inmaduras desde el punto de vista social y la gente las suele ver como personas raras o excéntricas.

Entre otras características del síndrome de Asperger, se incluyen el retraso motor y la torpeza, así como el hecho de presentar intereses limitados y preocupaciones peculiares. Los adultos con síndrome de Asperger tienen problemas para mostrar empatía hacia los demás y siguen presentando dificultades en sus interacciones sociales.

Los expertos afirman que el síndrome de Asperger sigue un curso continuo y normalmente dura toda la vida. De todos modos, los síntomas pueden ir y venir a lo largo del tiempo y los servicios de intervención precoz pueden ser de gran utilidad.

Signos y síntomas

Puesto que los síntomas del síndrome de Asperger suelen ser difíciles de distinguir de los que aparecen en otros problemas del comportamiento, lo mejor es que un médico u otro profesional de la salud evalúe los síntomas de su hijo. No es nada raro que a un niño le diagnostiquen primero un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) antes de diagnósticarle de síndrome de Asperger.

Los niños con síndrome de Asperger pueden presentar los siguientes signos y síntomas:

  • interacciones sociales mínimas o inadecuadas
  • conversaciones que siempre tratan sobre sí mismos en vez de los demás
  • lenguaje “programado”, “robótico” o repetitivo
  • falta de “sentido común”
  • problemas para leer, escribir y con las matemáticas
  • obsesiones sobre estímulos complejos, como determinados patrones visuales o determinadas melodías
  • capacidades cognitivas no verbales entre normales a por debajo de la media, mientras que sus capacidades cognitivas verbales suelen ser entre normales y por encima de la media
  • movimientos torpes (niños patosos)
  • comportamientos y gestos peculiares o extraños

Es importante tener en cuenta que, a diferencia de los niños con autismo, los que tienen síndrome de Asperger pueden no presentar ningún retraso en el desarrollo del lenguaje y suelen tener buena gramática y un vocabulario desarrollado a edades tempranas. De todos modos, es típico que presenten trastorno del lenguaje, ya que tienden a ser excesivamente literales y tienen problemas en el uso del lenguaje en contextos sociales.

Los niños con síndrome de Asperger no suelen presentar retrasos evidentes en el desarrollo cognitivo. A pesar de que pueden tener problemas para concentrarse y organizarse y presentar capacidades bien desarrollados en algunas áreas y deficitarias en otras, su inteligencia se suele encontrar en la media y a veces o por encima de la media.

¿Cuál es la causa del síndrome de Asperger?

Los investigadores y los expertos en salud mental todavía siguen investigando sobre las causas del autismo y del síndrome de Asperger. Muchos creen que el patrón de comportamiento que caracteriza al síndrome de Asperger puede tener muchas causas.

Las investigaciones apuntan a la posibilidad de que las anomalías cerebrales entre las causas de este síndrome, ya que con técnicas de imagen se han detectado diferencias estructurales y funcionales en regiones específicas del cerebro de niños afectados por este síndrome.

También parece haber un componente hereditario en el síndrome de Asperger, y las investigaciones indican que en algunos casos este síndrome se puede asociar a otros trastornos mentales, como la depresión y el trastorno bipolar.

Contrariamente a la incorrecta asunción que hacen algunas personas sobre este trastorno, el síndrome de Asperger no está provocado por carencias emocionales ni por el tipo de educación recibida.

Puesto que algunos de los comportamientos que presentan algunas personas con síndrome de Asperger pueden ser vistos por los demás como faltas de educación deliberadas, mucha gente asume erróneamente que el síndrome de Asperger es el resultado de una mala educación por parte de los padres de los afectados, algo que es absolutamente falso. Se trata de un trastorno neurobiológico cuyas causas todavía no se acaban de entender por completo.

En la actualidad no es posible curar este trastorno; los niños con síndrome de Asperger se convierten en adultos con síndrome de Asperger. Pero muchos llevan vidas plenas y felices, y la posibilidad de lograr este objetivo se ve favorecida si la educación, el apoyo y los recursos son los adecuados.

Diagnóstico del síndrome de Asperger

El síndrome de Asperger puede ser muy difícil de diagnosticar. Los niños con esta enfermedad tienen un funcionamiento normal en muchos aspectos de la vida, de modo que es fácil atribuir sus extraños comportamientos simplemente a que son “diferentes”.

Los expertos afirman que una intervención precoz, que englobe tanto aspectos educacionales como sociales, llevada a cabo en un momento en que el cerebro todavía está en proceso de desarrollo, es sumamente importante para un niño afectado por este síndrome.

Si su hijo presenta algunos de los síntomas y comportamientos típicos del síndrome de Asperger, es fundamental que pida ayuda a su pediatra. Es posible que este les remita a un profesional de la salud mental o a otro especialista para que haga una evaluación más detenida del niño.

Para que el especialista pueda emitir un diagnóstico sobre su hijo, tendrá que llevar a cabo una evaluación “psicosocial” completa.

Esto incluirá una entrevista a los padres sobre cuándo se identificaron los síntomas del niño por primera vez, el desarrollo de la motricidad y del lenguaje, así como otros aspectos de la personalidad y del comportamiento del niño (actividades favoritas, hábitos inusuales, preocupaciones, etc.).

Se hará un énfasis especial en el desarrollo social, incluyendo los problemas pasados y actuales del niño en lo relativo a las relaciones sociales y al desarrollo de las amistades. Normalmente se realiza una evaluación psicológica y de las habilidades comunicativas del niño para identificar las áreas donde presenta mayores deficiencias.

Tratamiento del síndrome de Asperger

Puesto que el síndrome de Asperger puede cursar con patrones de comportamiento y problemas muy diferentes entre los afectados, no existe ninguna pauta tratamiento “típica”. De todos modos, en función de cuáles sean sus puntos fuertes y débiles (o de sus antecedentes evolutivos), los niños con síndrome de Asperger se pueden beneficiar de los siguientes tratamientos:

  • información y entrenamiento para los padres
  • intervencion educacional especializada para el niño
  • entrenamiento en habilidades sociales
  • terapia del lenguaje
  • entrenamiento en integración sensorial para los niños más pequeños, normalmente llevada a cabo por terapeutas ocupacionales, en la cual los niños se desensibilizan ante los estímulos a los que son excesivamente sensibles
  • psicoterapia o terapia cognitivo-conductual para los niños mayores
  • medicación

El hecho de que todas las personas que cuidan de su hijo se involucren en su tratamiento será de gran ayuda para él.

Los profesionales de la salud que atienden a su hijo deberían estar informados de lo que hacen los demás y usted a menudo se encontrará actuando como el “director general” de toda la escena.

Los profesores, canguros, otros miembros de la familia, los amigos cercanos y cualquier otra persona que cuida de su hijo también deberían involucrarse en el proceso.

Es importante saber que hay muchas personas que pueden proporcionar asistencia a su hijo. La clave está en pedir ayuda lo antes posible y encontrar el programa adecuado para el niño. Los niños con síndrome de Asperger pueden experimentar grandes avances con el tratamiento y la educación adecuados.

Ayudar a su hijo

Aunque el síndrome de Asperger plantea desafíos tanto a los niños afectados como a sus padres, usted puede ayudar a su hijo en su proceso de adaptación y ofrecerle su apoyo de muchas formas diferentes:

  • Busque programas educacionales y de formación para padres. Usted es el primer maestro de su hijo y seguirá siendo una figura clave fundamental para favorecer su desarrollo.
  • Enseñe a su hijo las habilidades necesarias para cuidar de sí mismo. Aprender estas habilidades ayuda a los niños a desarrollar la máxima independencia.
  • Puesto que no siempre es fácil reconocer la presencia de el síndrome de Asperger, avise a los demás de que su hijo tiene necesidades especiales. En calidad de padre, es posible que deba asumir el papel de educador cuando trate con los profesores, el personal médico y otros cuidadores de su hijo.
  • Busque un programa orientado a tratar las necesidades específicas de su hijo o las áreas donde presenta mayores deficiencias. La Sociedad Americana del Autismo (ASA, por sus siglas en inglés) anima a los familiares a que hablen con el director del programa para determinar si su currículum atiende las cuestiones específicas de su hijo.
  • Elija programas y tratamientos especiales que se centren en los resultados a largo plazo y que tengan en cuenta los niveles evolutivos de los niños.
  • Recuerde que su hijo forma parte de la unidad familiar y que sus necesidades se deben sopesar con las de los demás miembros de la familia.
  • Busque apoyo para usted y para los otros miembros de su familia. Usted no podrá ayudar a su hijo si no atiende sus propias necesidades emocionales y corporales. Es posible que se organicen grupos de apoyo en hospitales o centros de salud mental de su localidad. De todos modos, en EE.UU., existe una gran variabilidad entre los diferentes estados en lo relativo a los tipos de servicios que ofrecen el gobierno y otros programas para niños con trastornos del espectro autista y sus familias.

El futuro de su hijo

En la actualidad, existen pocos centros dedicados específicamente a niños con síndrome de Asperger.

Algunos niños asisten a escuelas ordinarias donde sus progresos dependen en gran medida del apoyo y del estímulo de sus padres, cuidadores, profesores y compañeros de clase.

De todos modos, hay otros que asisten a escuelas especiales para niños con autismo o con trastornos del aprendizaje.

Mucha gente con síndrome de Asperger puede funcionar bien en la mayoría de los aspectos de la vida, de modo que esta afección no tiene que impedir que su hijo se pueda desenvolver bien en el mundo académico y social.

Es posible que, si a su hijo le diagnostican síndrome de Asperger, usted se sienta abrumado y profundamente desalentado. De todos modos, recuerde que el equipo de tratamiento de su hijo les podrá ofrecer un gran apoyo y aliento, tanto a su hijo como a su familia.

Revisado por: Rhonda S. Walter, MD
Fecha de revisión: enero de 2012

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/sndrome-de-asperger/

Síndrome de Asperger en el niño: qué es

Bebés con Asperger

Los trastornos del espectro autista (TEA) se caracterizan por una alteración en la forma de comunicarse con los demás, en el uso del lenguaje y en la interacción social. Además, estos niños presentan intereses muy restringidos y comportamientos repetitivos.

El síndrome de Asperger viene a ser un TEA de intensidad leve. Aunque las dificultades de base son iguales, el grado de afectación es claramente diferente.

Su inteligencia suele ser normal, sus síntomas menos intensos y con el apoyo necesario pueden lograr la autonomía en la adultez.

Se calcula que lo sufren entre 3 y 7 de cada 1000 niños y es más habitual en los niños que en las niñas.

¿Qué causa el Asperger?

El Asperger no está causado por ningún tipo de alimentación ni de vacuna; ni tiene nada que ver con una educación inadecuada. Su base es biológica y hay un componente hereditario. Por ello es frecuente que existan más casos de TEA, de diferente intensidad, en una misma familia.

En el síndrome de Asperger hay diferencias en la estructura y la función de algunas regiones específicas del cerebro. Esto parece ser debido a una alteración de la migración de las neuronas en el feto, que causaría anomalías en la comunicación entre las neuronas que controlan el pensamiento y el comportamiento.

Síntomas de sospecha de Asperger

Los niños con síndrome de Asperger suelen presentar los siguientes signos y síntomas:

  • Tienen pocas habilidades sociales y escasa relación con los niños de su edad, así como  dificultades para tener amigos.  
  • Muestran dificultades para mantener el ritmo normal de una conversación: no establecen un buen contacto ocular, sus gestos y expresiones de la cara son poco apropiadas para la situación o no son conscientes de los sentimientos e intenciones de los otros.  
  • Suelen tener conversaciones y actividades restringidas a determinados temas (sólo de dinosaurios, de trenes, de ajedrez…).  
  • Usan un lenguaje perfecto, formal, incluso pedante (como “pequeños profesores”), pero sin el ritmo, entonación, emoción o pausas que facilitan su comprensión.  
  • Interpretan literalmente el lenguaje. Por eso no entienden las bromas, ironías, ni las metáforas.  
  • No toleran cambios en sus rutinas y estas alteraciones les generan mucha ansiedad.  
  • Son niños «torpes» en cuestiones motoras: tardan en andar, montar en bicicleta, correr…

Otros síntomas menos frecuentes

  • Memoria inusual para detalles. Recuerdan todas las paradas de un tren, los números de teléfono de una guía…  
  • Balanceo o movimientos repetitivos en situaciones de mucha ansiedad y que les cuesta manejar.  
  • La mayoría de los síntomas se presentan en la primera infancia, aunque pueden pasar desapercibidos hasta que las exigencias sociales son más intensas.  
  • Si su hijo/a presenta varios de los síntomas o comportamientos descritos, hable con su pediatra.

Como se realiza el diagnóstico de Asperger

El proceso se inicia por la sospecha de los padres o por la detección del pediatra de Atención Primaria en una revisión rutinaria.

El pediatra recogerá los síntomas actuales y pasados del niño, los hitos de su desarrollo motor, del lenguaje y de lo social. Acto seguido, y si hay sospecha de este síndrome, lo derivará a un psiquiatra infantojuvenil, que hará una evaluación más completa con dos elementos:

  • Entrevista a los padres para saber cuándo se identificaron los síntomas por primera vez. Cómo fue el desarrollo motor, del lenguaje y del comportamiento del niño (rutinas, ocio habitual, respuesta en contextos sociales concretos…).  
  • Evaluación psicológica y de las habilidades comunicativas. De esta forma podrá conocer las áreas donde el grado de deficiencia del menor es más acusado.

Diagnóstico diferencial

Hay que distinguir el síndrome de Asperger de otras patologías que limitan la comunicación del niño, como son:

– La discapacidad intelectual.

Trastornos sensoriales, como la sordera.

Trastornos específicos del lenguaje (TEL). Son dificultades para la adquisición y el uso del lenguaje por alteraciones profundas en la comprensión.

El desarrollo del lenguaje es muy inferior al de los niños de su edad, por lo que tienen problemas para relacionarse con los demás y en los estudios.

La principal diferencia con los TEA es que tienen ganas de comunicarse, de compartir emociones; entienden la comunicación no verbal (gestos, miradas, tono de voz); y suelen mejorar mucho con el tiempo y los apoyos adecuados.

Trastornos de la comunicación social (pragmático). Es una alteración en la utilización social del lenguaje como medio de comunicación. Se caracterizan porque no son capaces de modificar la conversación según el contexto, no respetan las normas en la conversación, no entienden lo que no se dice de forma explícita…

Cuál es su tratamiento y seguimiento

El tratamiento del síndrome de Asperger debe ser llevado a cabo por un equipo multidisciplinar integrado por psiquiatras, psicólogos, neurólogos, trabajadores sociales, logopedas, educadores… y todo ello junto con la familia.

Este trastorno no tiene cura, pero con los apoyos adecuados se puede alcanzar una buena calidad de vida. Por todo ello, se recomienda que el niño reciba ayuda precoz.

Inicialmente en Centros de Atención Temprana y después en un colegio acorde a sus necesidades. Lo ideal es un centro educativo ordinario con maestros con experiencia en estos pacientes, aulas de integración y apoyos.

Es importante que las familias expliquen las necesidades y rutinas de sus hijos a los maestros y profesores, logopedas y demás cuidadores.

En casa, es importante asegurar un ambiente estable y predecible (en el que se mantengan siempre las mismas rutinas). Usar fichas con imágenes puede facilitar a estos pequeños el aprendizaje de normas y actividades. Dividir las tareas en varias partes. Usar un lenguaje sencillo, claro y concreto. Fomentar su autonomía…

Asimismo, es recomendable:

  • Enseñarles habilidades sociales y de comunicación: cómo empezar una conversación, cómo responder a un halago, cómo expresar sus necesidades….  
  • Fomentar el refuerzo positivo. El halago y el premio en lugar del castigo.  
  • Explicar a los hermanos y familiares del menor como relacionarse con el niño.  
  • A veces pueden requerir terapia psicológica para ayudarle a manejar sus emociones, la ansiedad y sus comportamientos inadecuados ante situaciones sociales.

Pronóstico

En la edad adulta, las personas con Asperger mantienen sus dificultades sobre todo en el entorno social y en la relación con sus iguales. Su aspecto e inteligencia son normales. Pueden llegar a hacer un trabajo y ser independientes en el futuro. Y algunos de ellos pueden tener habilidades especiales en áreas de su interés.

Enlaces recomendados

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/nino/2019/02/01/sindrome-asperger-nino-169515.html

Síndrome de Asperger en niños

Bebés con Asperger

De cada 1.000 niños, entre 3 y 7 son diagnosticados con el síndrome de Asperger.

Se trata de un trastorno neurobiológico del desarrollo que afecta el área de la comunicación y se incluye dentro de las alteraciones del espectro autista.

Fue descubierto en 1944, por el pediatra vienés Hans Asperger, y desde entonces se ha podido apreciar que es más frecuente en los niños, los cuales tienen entre 3 y 4 veces más probabilidades de desarrollar este trastorno que las niñas.

Por lo general, el síndrome de Asperger tiene un comienzo temprano en la infancia, a los 3 años ya se evidencian los primeros síntomas. Sin embargo, la Coalición para el Síndrome de Asperger de Estados Unidos estima que gran parte de los casos son diagnosticados entre los 5 y 9 años pues a esta edad los síntomas son muy evidentes.

Factores neurobiológicos

Uno de los factores implicados en el desarrollo del Síndrome de Asperger son las alteraciones neurobiológicas del desarrollo. Así lo confirman los estudios de neuroimagen más recientes que han encontrado anomalías en varias regiones corticales y subcorticales.

De hecho, más del 20% de los niños con Síndrome de Asperger muestran macrocefalia y un elevado porcentaje presenta además una disminución de las células de Purkinje en el cerebelo, displasia en el tronco encefálico y en la oliva, señales de disgenesia cortical y neuronas más pequeñas en el sistema límbico.

También se han encontrado cambios en la densidad sináptica, en las minicolumnas de la corteza frontal de asociación y en la composición de los receptores nicotínicos. Estas anomalías afectan los procesos de desarrollo primario tales como la migración neuronal, la muerte celular programada, la sinaptogénesis y la neurogénesis.

Asimismo, se han hallado diferencias sustanciales en las estructuras bioquímicas del cerebro de los niños con Síndrome de Asperger, en comparación con el cerebro de niños que no tienen esta condición.

Por ejemplo, se ha apreciado una concentración mayor de creatinina, fosfocreatinina y colina, moléculas que participan en importantes funciones nerviosas como el metabolismo energético, la densidad neuronal, el metabolismo de fosfatos y el intercambio de membranas.

Estos cambios afectan el funcionamiento ejecutivo del cerebro, sobre todo en los aspectos relacionados con la comunicación, las habilidades sociales y el desarrollo emocional.

Herencia y genética

Hoy se conoce que los genes juegan un papel importante en los trastornos del espectro autista como el Síndrome de Asperger, mucho más que en cualquier otra alteración de índole neuropsiquiátrica.

De hecho, el grado de heredabilidad es superior al 90% y las probabilidades de que el siguiente hermano esté afectado por el trastorno son 50 veces mayores respecto al resto de la población.

Sin embargo, hasta el momento no se han podido identificar los genes específicos involucrados en el Síndrome de Asperger, aunque se conoce que se trata de un trastorno genéticamente complejo en el que probablemente intervienen diversas mutaciones génicas.

Por ejemplo, se sabe que las alteraciones más frecuentes se producen en el cromosoma 15, específicamente en la región 15q11-13, así como en los cromosomas sexuales (lo que explica la desproporción del Síndrome de Asperger en niños y niñas).

De manera similar, se han encontrado variaciones génicas en ENGRAILED2, un gen relacionado con el desarrollo del cerebelo; en el cromosoma 17q del gen del transportador de serotonina; en el gen UBE3A y en el cromosoma 15q11-13 de varios genes vinculados al sistema gabaérgico.

Componente medioambiental

Otra de las hipótesis acerca de la etiología del Síndrome de Asperger indica un componente medioambiental. Algunos científicos creen que el desarrollo cerebral se modifica debido a la acción de sustancias tóxicas.

Uno de los sospechosos es el timerosal, una sustancia que se puede encontrar en los dentífricos, en algunos medicamentos y en productos de limpieza.

Se trata de un tiosalicilato que contiene además, etilmercurio y, aunque se sabe que no tiene transportadores hacia el cerebro y que se descompone con rapidez, muchos expertos suponen que puede estar involucrado en el desarrollo del Síndrome de Asperger.

Asimismo, existe evidencia de que la exposición a productos químicos como la talidomida y el ácido valpróico puede desempeñar un rol importante en la etiología del trastorno.

De hecho, se ha encontrado que un 5% de los niños de embarazadas expuestas a la talidomida presentan síntomas autistas, una proporción que resulta casi 30 veces superior en comparación a los niños de las madres que no se expusieron a esta sustancia.

Sin embargo, también existen muchos niños y madres que han estado expuestos a estos productos y no han desarrollado el síndrome, lo que lleva a los expertos a suponer que los factores medioambientales influyen en la aparición del Síndrome de Asperger pero no resultan determinantes sino que son tan solo un factor desencadenante.

Esfera de intereses y actividades muy reducida

Los niños con el síndrome de Asperger se concentran y obsesionan en un solo tema u objeto, ignorando prácticamente todo lo demás. Por lo general, sus temas de interés suelen ser extraños y fuera de lo común como por ejemplo: los horarios de los medios de transporte, los directorios telefónicos o coleccionar objetos de escaso o nulo valor.

También es común que estos niños se apeguen a las rutinas y son muy poco tolerantes ante los cambios y los imprevistos. Además, suelen desarrollar rituales o repiten compulsivamente movimientos inusuales, como dar vueltas sobre sí mismo o mover una mano. Estos movimientos les hacen sentir más seguros y confiados.

Problemas en la comunicación

Aunque los niños con síndrome de Asperger no suelen tener dificultades en el lenguaje y la expresión verbal, es frecuente que tengan problemas en la comunicación ya que no comprenden las normas que la rigen. Por ejemplo, no sostienen la mirada, prestan poco interés al discurso de otras personas o no comprenden las bromas y no captan los mensajes en sentido figurado.

En muchos casos, usan un lenguaje pedante y formal, recurriendo a un extenso e innecesario vocabulario. Sin embargo, les resulta difícil comprender las conversaciones demasiado largas o las preguntas complejas. Por eso, a veces cuando no comprenden simplemente cambian el tema de conversación de manera brusca, sin tener en cuenta el interés de su interlocutor.

Retraso en el desarrollo psicomotor y trastornos del comportamiento físico

Muchos niños con el síndrome de Asperger manifiestan signos evidentes de un retraso psicomotor por lo que a menudo son tildados de “raros”.

Es usual que tarden más tiempo que el resto de los niños en aprender movimientos básicos como agarrar una pelota, ir en bicicleta o subirse a un mueble.

Asimismo, suelen ser un poco torpes al caminar y al realizar algunas actividades cotidianas.

Por otra parte, tienen una escasa coordinación motriz que les dificulta realizar actos sencillos como abotonarse una camisa, vestirse o atarse los cordones de los zapatos.

En algunos casos pueden manifestar manierismos motores estereotipados y repetitivos, como sacudir o girar los dedos o contorsionar el cuerpo.

Ocasionalmente, también pueden hacer muecas o presentar espasmos y tics faciales que pueden acentuarse con el paso del tiempo.

Escasas habilidades sociales

A diferencia de otros trastornos del desarrollo como el autismo, los niños con síndrome de Asperger tienen cierta capacidad para relacionarse con los demás pero no les gusta hacerlo por lo que es usual que se retraigan y aíslen.

Eso se debe a que no disfrutan particularmente del contacto social y a que tienen dificultades para reconocer las emociones de los demás y responder con empatía.

También es usual que eviten el contacto con los niños de su edad y prefieran jugar solos.

Alteraciones en el control emocional

Otro de los síntomas más frecuentes del síndrome de Asperger en la infancia son las dificultades para regular las emociones. Los niños con este trastorno suelen manifestar más rabietas que el resto de sus coetáneos y lloran con facilidad. Además, no suelen ser muy empáticos, lo cual se debe a que les cuesta reconocer los sentimientos de quienes les rodean.

El tratamiento del síndrome de Asperger

No existe un único tratamiento para el síndrome de Asperger, lo que puede funcionar para un niño, puede no ser eficaz para otros.

Sin embargo, existen diferentes terapias enfocadas a estimular las habilidades del niño.

La terapia cognitiva, por ejemplo, ofrece buenos resultados para que el niño aprenda a manejar sus emociones, la conducta obsesiva y los movimientos repetitivos.

Asimismo, se suele emplear con excelentes resultados la fisioterapia y la terapia ocupacional, en aras de estimular las destrezas motoras y resolver los problemas sensoriales, y la logopedia y el entrenamiento en habilidades sociales para fomentar las interacciones y la comunicación con los demás.

No obstante, en sentido general, mientras antes comience el tratamiento, mejor.

Источник: https://www.etapainfantil.com/sindrome-asperger

10 síntomas para identificar el síndrome de Asperger en niños

Bebés con Asperger

El Síndrome de Asperger es una perturbación neurológica de la familia de los trastornos del espectro autista que afecta de tres a siete niños por cada 1.000 aproximadamente.

    Debido a que cada niño exterioriza un conjunto diferente de síntomas, no existe una checklist precisa de los comportamientos necesarios para el diagnóstico.

  En cambio, existen muchas conductas que pueden ser signos de este síndrome.

Aquí se revisan 10 de los comportamientos más comunes que se pueden observar y son de utilidad para todos aquellos que posiblemente convivan con un niño que tenga esta condición.

1. Fijación en una sola actividad

Es común que los niños con Síndrome de Asperger se centren en solo uno o escasos intereses y lo hagan durante horas y horas.   Los niños parecen obsesionados con algo, como puede ser coches, muñecas, libros de cuentos, por lo cual juegan y les dedican una cantidad de tiempo que parece exagerada.

2. Hablar como un “pequeño profesor”

En algunos casos los niños Asperger suenan como si fueran pequeños sabios, pueden tener habilidades verbales avanzadas, pero debido a su componente de espectro autista, su discurso puede estar centrado en un tema que les obsesiona y del cual quieren hablar todo el tiempo, otro aspecto es que su forma de hablar resulta ser muy formal, más de lo normal para su edad y en ocasiones prefieren hablar con adultos.

3. Dificultad para interpretar las señales sociales

Otro signo clave son las dificultades sociales y es el motivo por el cual se consulta más frecuente en busca de ayuda.

Para los niños con asperger descifrar el lenguaje corporal puede resultarles complicado, así como esperar su turno para realizar una actividad o sostener una conversación.

El trabajo grupal en la escuela suele ser muy difícil de asumir, ya que se les dificulta esperar su turno para participar y no tienen la facilidad para aceptar otros puntos de vista que no concuerden con el suyo propio, lo cual dificulta sostener una conversación de dos vías.

Por esta razón y por otros motivos los niños con Asperger suelen resultar aislados de sus compañeros.

Lee también: Impacto familiar del Trastorno del Espectro Autista

4. Necesidad de rutinas

Los niños Asperger frecuentemente necesitan rutinas diarias de lo contrario todo les puede resultar confuso, ducharse a las 8:30 am, desayuno a las 9 am, almuerzo a las 12, cena a las 6, acostarse a las 9:30pm …   la vida muy bien estructurada.

Salirse de la rutina para ir de compras o simplemente salir casualmente, causa un caos y es necesario anunciar este cambio de planes inclusive con días de anticipación para no generar malestar en ellos, aunque se trata de incluir un evento nuevo, es probable que no logren asimilarlo finalmente y sea mejor retirarlo.

5. Rabietas emocionales

Muchos niños con el síndrome de Asperger no pueden manejar sus emociones adecuadamente, cuando se abruman emocionalmente pueden hacer pataletas, los padres lo pueden percibir como una incapacidad para controlar las emociones cuando la situación está fuera de control.

6. Falta de empatía

Otro signo del síndrome de Asperger es una aparente falta de empatía hacia los demás, la incapacidad para reconocer los sentimientos, deseos y necesidades de los otros, pueden parecer como si vivieran en su propia burbuja.

7. No entienden las sutilezas del habla

Los niños con Asperger pueden tener dificultad para comprender lo que trasmite el cambio de tono y acento de la voz de los demás, pueden darle un sentido literal a las palabras y ser incapaces de entender el sarcasmo, las ironías, y el doble sentido, son incapaces de distinguir cuando se les habla en serio o se está bromeando, creyendo todo lo que se les dice así sea inverosímil.

8. Lenguaje corporal insólito

Pueden presentar inexpresión facial, posturas inusuales, ausencia total de contacto visual o fijar inapropiadamente la mirada.

Lee también: 6 Mitos acerca del síndrome de Asperger desmentidos

9. Retraso en el desarrollo motor

En ocasiones se puede presentar pobres habilidades motoras o retardos en habilidades básicas motrices, tales como insertar, recortar, pegar o la escritura manual, en las habilidades con la mano y el pie como andar en bicicleta.

10. Sensibilidad sensorial

Algunos niños con Síndrome de Asperger poseen una mayor sensibilidad sensorial, por lo cual pueden fácilmente ser sobre estimulados por ciertas sensaciones, como luces, ruidos fuertes o irritabilidad a las diferentes texturas.

Si usted sospecha que su hijo puede tener el síndrome de Asperger, el mejor camino a seguir es consultar con un experto el cual realizara una evaluación profesional, no se desanime, un diagnóstico de Asperger no es el final del camino, sino el inicio de un camino diferente al de sus compañeros “neurotípicos”, no olvide que muchos personajes geniales como Albert Einstein, Isaac Newton, y músicos destacados como Syd Barrett, fundador de Pink Floyd tienen los síntomas para ser considerados con el Síndrome de Asperger.

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Niños y Asperger: cómo detectar el síndrome y qué hacer

Bebés con Asperger

Según la definición de la Confederación de Asperger de España, el síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del autismo y que tiene efectos sobre las relaciones sociales, la comunicación, la capacidad para aceptar los cambios y la poca flexibilidad en la forma de pensar. Vamos a analizar la relación entre los niños y el Asperger, cómo se puede detectar la enfermedad y qué se puede hacer.

Síntomas del Síndrome de Asperger en niños

Aunque los síntomas pueden variar de un niño a otro, en general se pueden destacar los siguientes aspectos que nos pueden ayudar a saber si puede existir o no un Síndrome de Asperger:

  • El niño no disfruta del contacto social y muchas veces prefiere estar solo.
  • No juega con otros niños de la misma edad y tiene pocas amistades.
  • Es muy competitivo y su objetivo es ganar siempre que juega.
  • No es tolerante a la frustración.
  • Sus reacciones emocionales (ira, tristeza, alegría, enfado), a veces, son desproporcionadas.
  • Entiende lo que le dicen de forma literal.
  • Le gusta la rutina y la repetición de actividades, cualquier cambio le altera.
  • En ocasiones realiza movimientos repetitivos con las manos o con el cuerpo.
  • Tiene intereses muy focalizados en determinadas actividades.

Por lo tanto, las áreas afectadas por el Asperger son las siguientes:

  • Las relaciones sociales. Un niño con Asperger tiene pocas habilidades sociales, no detecta las emociones, por lo que tiene respuestas emocionales que pueden ser inadecuadas para un momento determinado. Son personas muy inocentes por lo que pueden ser objeto de burlas en el colegio, por ejemplo. Les gusta estar solos aunque a algunos niños con Asperger la soledad les produce frustración y a otros no.
  • La comunicación verbal y no verbal. El lenguaje a utilizar con los niños con Asperger debe ser sencillo, con palabas que puedan entender con facilidad y sin utilizar metáforas porque entenderán todo lo que les digas de forma literal. A veces, los niños con Asperger memorizan frases y luego las utilizan en otro contexto, pero ese contexto no es el idóneo. Por otra parte, la mirada del niño puede se fija y es difícil que tengan un contacto visual con quién les habla.

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  • Obsesiones concretas. Los niños con Asperger suelen tener determinadas obsesiones que pueden estar relacionadas con la colección de un determinado objeto o con los horarios del autobús, entre otras muchas cosas.

    La obsesión suele ser intensa, pero puede cambiar de objeto a lo largo del tiempo.

  • Rutinas inflexibles. Un niño con Síndrome de Asperger se acostumbra a una determinada rutina u horario y le cuesta mucho salir de ella.

    Esperan que las cosas se hagan siempre igual y se muestran inflexibles ante cualquier cambio.

¿Cómo se puede facilitar la escolarización de un niño con Asperger?

Antes de nada tanto los padres del niño como los profesores del centro al que vaya a acudir el niño, tiene que tener información suficiente sobre el Síndrome de Asperger y sus características, ya que no es lo mismo que el autismo.

Las acciones que se pueden realizar para facilitar la escolarización del niño son, entre otras, las siguientes:

  • Apoyar al niño para que socialice con sus compañeros y participe en las actividades colectivas.
  • Enseñar al niño las normas de conducta en sociedad para que sepa utilizarlas.
  • Aportar educación afectiva para que sepa reconocer emociones y demostrarlas.
  • Ayudarle en sus problemas de motricidad, si los tiene, poniendo en práctica actividades que ayuden a superar esos problemas.
  • Fomentar las habilidades de comunicación y de conversación, para que el niño sea capaz de tener una interacción social normal.

La educación de un niño con Síndrome de Asperger puede hacerse en una escuela específica o en una ordinaria, pero en este segundo caso se le deberá facilitar apoyo y ayuda para que puedan cubrirse sus necesidades y se sienta integrado en el colegio.

El tratamiento del Síndrome de Asperger

Es posible que el tratamiento que se utiliza para un niño no sea efectivo para otro, pero existen determinadas terapias que pueden mejorar las habilidades de un niño con Asperger y son las siguientes:

  • La terapia cognitiva, le ayudará a gestionar sus emociones, a reconocer las emociones de los demás y a mejorar su relación con otras personas.
  • La fisioterapia le puede ayudar en los problemas de motricidad que tenga.
  • La terapia ocupacional también puede favorecer sus habilidades motoras.
  • El entrenamiento de habilidades sociales también puede ayudar al niño con Asperger a mejorar sus relaciones con otras personas.

En general, lo más aconsejable es diagnosticar y tratar el Asperger cuanto antes.

¿Qué puedes hacer en el día a día si tu hijo tiene Síndrome de Asperger?

En el día a día los padres también pueden ayudar mucho al niño con Síndrome de Asperger, por ejemplo, con las siguientes acciones:

  • Habla con el niño de forma sencilla, sin utilizar un lenguaje rebuscado ni complicado.
  • No plantees muchas opciones al niño cuando le des a elegir, procura que haya solo 2 o 3 opciones.
  • Debes establecer límites de tiempo a los que se puedan dedicar a hacer lo que les gusta, para evitar que se enfoquen solo en eso y se aíslen.
  • Si le quieres dar al niño instrucciones para hacer algo debes hacerlo de forma muy simple, incluso utilizando fotos o dibujos.
  • Prepárale ante cualquier cambio. Algo tan sencillo como irse de vacaciones y cambiar de lugar durante unos días puede alterar al niño con Asperger, por lo que tendrás que prepararle para el viaje, contarle los detalles e ir preparando la salida unos días antes.
  • Reconoce sus avances. Ante cualquier avance que realice el niño, es necesario que expreses tu reconocimiento y que le hagas ver que estás contento y lo ha hecho bien.
  • Recuerda que es un niño como cualquier otro, que simplemente tiene necesidades especiales y que necesitará toda tu paciencia y comprensión.

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia

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