Bebés y gusanitos, ¿son malos para su salud?

Baby led weaning o alimentación complementaria dirigida por el bebé

Bebés y gusanitos, ¿son malos para su salud?

El “baby led weaning” (BLW)  ofrece los siguientes beneficios:

  • El bebé participa de las comidas familiares, lo que facilitará que pruebe una mayor diversidad de alimentos y más integración.
  • Es un método que enseña a través del ejemplo y por ello la familia deberá planificar alimentos saludables, así que siguiendo este método es probable que mejore la alimentación de toda la familia.
  • Favorece las habilidades motoras y la autonomía del bebé.
  • Permite estimular más los sentidos del bebé al descubrir por él mismo, distintos sabores, texturas, colores y olores.
  • Fomenta la independencia temprana del bebé y se convierten en niños menos “quisquillosos” con la comida o niños malos comedores.
  • Los bebés determinan a la velocidad que comen, y por lo tanto disfrutan más de la comida, sin sufrir imposiciones o asociaciones negativas con la comida.
  • Al no obligarlos a comer o a terminar el plato, más adelante estarán dispuestos a probar nuevos alimentos en el futuro  y el momento de comer se convierte en una situación agradable para el bebé.
  • Favorece la adquisición de buenos hábitos alimentarios que logran evitar el sobrepeso y/o obesidad en el corto y largo plazo.
  • Al no utilizarse prácticamente “cereales para bebés”, “yogures infantiles”, “gusanitos”, etc. el bebé no consume azúcares añadidos o exceso de sal (ingredientes que también suelen incorporar las papilas industriales….) y que se deben evitar tanto en el primer año de vida como en los restantes.

Precauciones

Entre los posibles riesgos del BLW, estarían el riesgo de deficiencia de energía, deficiencia de hierro y de asfixia o ahogo (aunque muchos padres lo practican con éxito); por estas razones, en la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, se llevó a cabo un estudio llamado BLISS con el objetivo de lograr mejoras en el BLW y se llegó a la conclusión que:

Para evitar la deficiencia de energía y hierro en cada comida se debe ofrecer un alimento proteico (no dar más de 30-40 g de carne o pescado al día o bien un huevo pequeño diario y legumbres), un farináceo (arroz, pasta, pan, cuscús…), y una verdura y/o una fruta. Para aumentar el aporte de energía también podemos usar en cada comida el aceite de oliva y/o el aguacate .

Para paliar el riesgo de asfixia o ahogo se aconseja evitar aquellos alimentos que pueden producir atragantamiento como frutos secos enteros (que sí pueden ofrecerse molidos), uvas enteras, palomitas, maiz, biscotes, trozos de manzana o zanahoria cruda, etc. que podrán ser consumidos en estas formas a partir de los 3 años de edad.

Hay que diferenciar asfixia (atragantamiento total) de las arcadas que son habituales en los bebés ya que tienen muy sensibles los reflejos que hacen que cualquier cosa que alcance la parte posterior de la lengua o la garganta le produzca dichas arcadas o tos. Pero así van aprendiendo que pueden y que no pueden tragar.

 El proceso es sencillo si le ofrecemos comida blanda que pueda aplastar con la lengua y el paladar, o las encías.

Igual de relevante es no dejar solo al bebé, por lo que siempre deben comer acompañados.

Recomendaciones para poner en marcha el Baby Led Weaning

El bebé debe cumplir unas condiciones previas:

  • Desarrollo psicomotor adecuado: puede mantenerse sentado (con apoyo) y con la cabeza erguida, es capaz de coger cosas y llevárselas a la boca; y ya no presenta el reflejo de extrusión (con el que empuja con la lengua hacia afuera cualquier sólido), que suele desaparecer entre los 5 y 6 meses.
  • El bebé muestra interés por la comida.

Otras recomendaciones

Además, se debe evitar cualquier tipo de miel por el riesgo de botulismo, los pescados azules grandes (atún, emperador, lucio..) por el contenido de mercurio y los vegetales  de hoja verde, como espinacas o acelgas, hasta el año de edad (aunque no pasa nada si los come en muy pequeña cantidad) por su contenido en nitratos.

La lactancia materna o artificial (si la primera no es posible) sigue siendo la principal fuente de energía por lo que no debe interrumpirse.

Entre los 6 y los 8 meses la energía que les debemos aportar proveniente de la alimentación complementaria es de 1/5 del total y el resto de energía se la ofreceremos en forma de leche.

Mientras que entre los 9 y los 11 meses el 50% del aporte calórico deberá venir de la alimentación complementaria y el otro 50% de la leche, aproximadamente.

La incorporación de nuevos alimentos no debe seguir un orden estricto, pero se debe hacer de una manera progresiva, y en pequeñas cantidades, en caso de antecedentes de alergias alimentarias se debe dejar un intervalo de unos 2-3 días para cada alimento alergénico (pescado, huevo, soja…) y observando cómo lo tolera. Para el resto de alimentos la incorporación se puede hacer de forma diaria y simultáneamente.

En cualquier caso se deben tener presente las  siguientes recomendaciones:

  • La lactancia materna o artificial (si la primera no es posible) sigue siendo la principal fuente de energía por lo que no debe interrumpirse.
  • La incorporación de nuevos alimentos se tiene que hacer de una manera progresiva, lenta y en pequeñas cantidades, respetando un intervalo de algunos días (entre 3 y 5 días, por ejemplo) para cada nuevo alimento y observando cómo se tolera.
  • Puede ofrecerse fruta, verdura, farináceos (arroz, pasta, pan, etc.), legumbres, aceite de oliva de acuerdo al apetito del bebé y no dar más de 30-40 g de carne o pescado al día o bien un huevo pequeño diario.
  • Se aconseja más bien chafar los alimentos que triturarlos, así como evitar aquellos alimentos que pueden producir atragantamiento como frutos secos enteros (que si pueden ofrecerse molidos), uvas, palomitas, trozos de manzana o zanahoria cruda que podrán ser consumidos en estas formas a partir de los 3 años de edad.
  • Los niños van adquiriendo destrezas manuales para alimentarse solos, beber de un vaso o una taza cogidos con las dos manos y pueden comer lo mismo que el resto de la familia, con algunas pequeñas adaptaciones, como, por ejemplo, cortar los alimentos en pequeñas porciones y permitir que cojan la comida con los dedos o se la coman con la cuchara.

Conclusiones

El BLW es positivo para crear buenos hábitos alimentarios desde la infancia ya que respeta las señales de saciedad del bebé, ya que no se le obliga a comer y le permite descubrir el sabor y textura original de cada alimento.

Además orienta a toda la familia hacia una alimentación más saludable. Si deseáis  ponerlo en práctica, pero tenéis algún tipo de duda, podéis contactar con un dietista nutricionista o profesional sanitario con experiencia en el BLW.

Una buena adquisición de hábitos alimentarios en la infancia es fundamental para lograr un óptimo estado de salud en la vida adulta y por eso la práctica del Baby Led Weaning puede ser muy positiva.

Источник: https://www.alimmenta.com/dietas/baby-led-weaning-alimentacion-complementaria-dirigida-bebe/

Ocho alimentos que tu bebé puede empezar a comer con las manos

Bebés y gusanitos, ¿son malos para su salud?

Hemos hablado varias veces de los beneficios de que el niño, desde que comienza a comer alimentos sólidos a los seis meses, lo haga con sus propias manos.

Los purés no son una buena manera de establecer una primera relación del bebé con la comida. Se cree que porque son fáciles de comer son lo mejor, pero no es así.

Se mezclan los sabores de los alimentos, y al dárselos triturados, el bebé no estimula la masticación cuando ya empieza a estar preparado para ello a partir de la salida de los primeros dientes.

Además, luego suele resultar difícil que deje de comer puré para pasar a los sólidos.

Por tanto, una de las recomendaciones de esta forma de alimentación conocida como Baby Lead Weaning, es que el niño pase directo de la teta a los macarrones, sin parar en el puré.

Es decir, de la leche materna a los sólidos, pero como aún no saben manejar los cubiertos, hacen uso de sus mejores herramientas: sus manos, las cuales además son mucho más estimulantes al entrar en contacto con la temperatura y la textura de los alimentos.

Te damos entonces una lista de ocho alimentos que tu bebé puede empezar a comer con las manos.

Verduras

Puedes ofrecerle a tu bebé las verduras cocidas y cortadas para que las cojan con sus manos. Las mismas que utilizas para hacer el puré, ofréceselas de esta forma.

Por ejemplo, la patata, la zanahoria, el zapallo, el calabacín, el brócoli y la coliflor, que además le parecerán de los más divertidas por su particular textura.

También puedes darle tomate (quitándole la piel), judías verdes, boniato y cebolla.

A partir de los seis meses pueden comer todas las verduras aunque la Agencia Española de Seguridad Alimentaria recomienda, por precaución, no dar espinacas ni las acelgas como plato único a los bebés antes del primer año de vida. por su contenido en nitratos.

En caso de incluir estas verduras antes del año, hay que procurar que el contenido de espinacas y/o acelgas no sea mayor del 20% del contenido total de la ración de comida.

Entre 1 y 3 años se recomienda no dar más de una ración de estas verduras al día y evitar su consumo en niños que presenten infecciones gastrointestinales.

Pan

Desde que empiezan con la alimentación complementaria, a los seis meses los bebés pueden empezar a comer alimentos con gluten. Se recomienda introducirlo en pequeñas cantidades (por ejemplo, uno o dos cacitos de cereales o una galleta al día) y aumentar su consumo gradualmente. Al principio hay que estar atentos para observar cómo le sienta y si le produce algún tipo de reacción.

A partir de los seis meses puedes empezar a ofrecerle un trozo de pan para que lo chupe y rechupe. Aunque no tenga dientes, al entrar en contacto con la saliva lo irá deshaciendo poco a poco.

Legumbres

Las legumbres también se pueden empezar a ofrecer a los seis meses y constituyen una parte muy importante de la dieta por su aporte nutricional. Lentejas, garbanzos, habas, guisantes… Los pequeños se divertirán intentando cogerlas con sus deditos contribuyendo a la motricidad fina.

Las legumbres combinadas con verduras nos dan un montón de posibilidades para incluir en recetas del día a día, tanto como acompañamiento o como plato principal.

Pasta

Nada más divertido para un bebé que tener enfrente un plato de pasta sin cubiertos.

Hay pasta de formas muy variadas así que puedes ir probando. Lo más recomendable es empezar con los macarrones o espirales, que son más grandes para cogerlos con sus manitas, y cocerlos hasta que estén blandos, no al dente. Haz la prueba. Se lo pasará en grande.

Huevo cocido

A partir de los 6 meses, puedes comenzar a ofrecerle huevo duro o huevo cocido. Ni crudo ni poco hecho para prevenir el riesgo de salmonelosis.

Lo más alérgico es la clara, así que ofrécele primero la yema en pequeñas cantidades y unos días después el huevo entero.

Fruta

La fruta es muy estimulante para el bebé por su colorido y sabor dulce. Prepárale platos atractivos con trocitos de fruta de varios colores cortados de diferentes formas.

Para comenzar, es ideal hacerlo con un plátano que es muy fácil de comer. También con manzana cocida (cruda es demasiado dura) y pera cortadas en trozos s o ralladas, y la fruta de gajo, como la mandarina o la naranja, puedes sujetarla tú y dejar que que el bebé chupe la pulpa.

Pescado

El bebé también puede comer con la mano trocitos de pescado, siempre revisando antes que no tenga ninguna espina.

El pescado es un alimento cuya introducción se recomendaba retrasarse hasta los 9-12 meses debido a que puede causar alergia y a que contiene algunas sustancias tóxicas nocivas para bebés pequeños, pero las nuevas recomendaciones permiten introducirlo a partir de los seis meses cuando se inicia la alimentación complementaria.

Se inicia con el pescado blanco, que tiene menos grasa, o azul, alternándolo con otras carnes.

Carnes

Al igual que el pescado, las carnes no conviene triturarlas dentro del puré pues hace que se entremezclen todos los sabores.

A partir de los seis meses se pueden comenzar a introducir las carnes blancas (pollo, pavo, conejo) por ser más fáciles de digerir y más adelante, el cordero, la ternera y el cerdo. Aquí tienes más información.

Al principio debes quitarle la piel para evitar ahogamientos y cortar la carne en trocitos.

Como veis, hay vida más allá de los purés. Existe todo un mundo de alimentos sólidos que el bebé puede comenzar a comer con sus propias manos a partir de seis meses, siempre complementando la leche, idealmente leche materna, que sigue siendo su principal alimento.

Anímate a ofrecerle a tu bebé los alimentos de esta forma. Es mucho más práctico para todos, ya que no hay que prepararle una comida diferente a la del resto de la familia, y estaréis estableciendo una relación más sólida del bebé con sus primeros alimentos, lo cual repercutirá en una mejor alimentación.

En Bebés y más | Jugar con la comida estimula el desarrollo cognitivo del bebé, 'El niño ya come solo', un buen libro sobre baby-led weaning, Dejarlos que coman solos y que elijan los alimentos

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/ocho-alimentos-que-tu-bebe-puede-empezar-a-comer-con-las-manos

¿Les doy gusanitos a mis hijos?

Bebés y gusanitos, ¿son malos para su salud?

Gusanitos, esos delicados palitos amarillos, ligeros y aparentemente inofensivos.

Muchos padres y madres los adoran, porque tienen el poder de aplacar rabietas, callar a los niños en público… pero también tienen un lado más oscuro.

Incrementan el consumo de sal y calorías de tus hijos más de lo que crees y acostumbran su paladar a sabores intensos.

Hoy me he decidido a criticar a estos snacks sacándolos a la palestra, a pesar de que muchos los consideréis neutros desde el punto de vista nutricional, ya que su consumo está altamente asociado a la etapa infantil. Espero abrir vuestros ojos y conseguir que los sustituyáis por alimentos verdaderos y nutritivos, allá voy! (deseadme suerte :S)

Contenido de sal

Este tema no te resultará desconocido. Seguro que sabes que no es bueno abusar de la sal, y mucho menos empezar a hacerlo desde la infancia. El consumo de sal está asociado a la hipertensión y esto aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales.

Sus efectos se acumulan en el tiempo, por eso es más frecuente observar estos eventos en personas mayores, pero eso no significa que no haya que tomar medidas desde el nacimiento.

En general, solemos tener cuidado con la sal que ingieren nuestros hijos hasta los 2 años de vida o así, para luego dejar de prestarle atención (igual que hacemos con la sal que tomamos los adultos) (Butte, 2010).

Debes saber que si tus hijos prefieren los sabores salados (esto empezará a ocurrir alrededor de los 2 o 3 años), tendrán más probabilidad de desarrollar hipertensión. Más claro aún, la ingesta de sal en los primeros meses de vida afecta a la tensión arterial que tendrá el niño pasados 15 años! (Geleijnse, 1997).

La OMS recomienda que los adultos no superen los 2 gramos al día de sal, y para los niños reduce este límite en proporción a sus necesidades de energía, lo que equivale a menos de 1 gramo para un niño de 2 años si se consideran 2500 Kcal para un adulto y 1000 para el niño.

Eso sí, siempre cuanta menos sal, mejor, porque recuerda que ese es el límite máximo.

Si quieres reducir la ingesta de sal en la familia, añade menos a las comidas de forma progresiva, está demostrado que en unas semanas lograréis reducir la sal que tomáis sin notarlo en el sabor (Girgis, 2003).

Pues bien, una bolsa de gusanitos estándar de las de hoy en día (35 gramos) tiene desde 0,3 hasta 0,8 gramos de sal según la marca (aquí puedes ver un análisis muy completo hecha por la OCU de gusanitos y pajitas de patata).

Para comparar, te diré que las patatas fritas de bolsa tienen desde 0,3 hasta 0,7 gramos de sal por ración de 30 gramos.

Como ves, no hay diferencia entre ambos productos… todos son snacks, ninguno adecuado para tomar con asiduidad y menos aún desde la niñez, ¿no te parece?

Si un niño pequeño se come una bolsa de gusanitos, ya habrá llegado más o menos a la mitad de la ingesta de sal máxima permitida para el día.

Calorías

Vamos ahora a la parte que más nos preocupa, las calorías y su potencial efecto sobre el peso corporal.

Una bolsa de gusanitos de 35 gramos tiene alrededor de 170 Kcal (seguro que tienes curiosidad así que te lo cuento, una bolsa de 2 Aspitos tiene 24 Kcal, es menos, pero no te confíes porque sigue teniendo sal y demasiado sabor). Para que te hagas una idea comparando con otros alimentos:

  • 1 Croqueta: unas 180 calorías y puede que algo menos de sal (esto es por supuesto muy variable según el tamaño y los ingredientes).
  • 1 Plátano (100 gramos): unas 85 Kcal.
  • 1 Manzana (200 gramos): unas 90 Kcal.
  • 1 Melocotón (150 gramos): unas 45 Kcal.
  • Puñado de uvas pasas (30 gramos): unas 90 Kcal.
  • 5 picos de pan integral (8 gramos): unas 30 Kcal.

Es decir, la bolsita de gusanitos tiene las mismas calorías que 2 plátanos, o 2 manzanas, o 3 melocotones, o 2 buenos puñados de uvas pasas, o 28 colines integrales…

Con esta comparativa puedes llegar a la conclusión más evidente, lo mejor es ofrecer fruta entre horas, tiene muchos nutrientes, agua, nada de sal ni azúcar añadido, y menos calorías.

No quiero explotar el tema de las calorías, porque puede llegar a obsesionar.

Tan sólo lo recalco porque es muy posible que más tarde, a la hora de la comida “de verdad” el niño no tenga hambre y rechace los alimentos saludables que se sirven en la mesa para toda la familia. Lo que me lleva al siguiente punto, porque no solo importan las calorías y la sal, hay otros agentes algo más “invisibles”…

Sabores intensos

Uno de los ingredientes que no falta en este tipo de productos horneados y fritos es el glutamato. Este compuesto es un aminoácido que todos nosotros tenemos formando parte de nuestro cuerpo en las proteínas.

Pero, además, es un potenciador del sabor que ha dado lugar nada menos que al reconocimiento del quinto sabor después del dulce, el salado, el amargo y el ácido: el umami.

Es el mismo sabor que se suele quedar después de comer comida china o setas, se considera el “sabor” de las proteínas.

Lo podrás reconocer entre los ingredientes como glutamato, glutamato monosódico, MSG, o el aditivo E-621. Está totalmente permitido y se considera inocuo para la salud en las dosis adecuadas, sobre todo cuando forma parte de alimentos (Mallick, 2007).

NO OBSTANTE, el fuerte sabor que proporciona a los productos en los que está presente tiene un gran poder sobre el consumidor. Este aditivo, en conjunción con la sal y el azúcar, en las proporciones idóneas, es capaz de provocar una especie de adicción.

No somos capaces de dejar la bolsa a medias. ¿A que te ha pasado? A los niños también. Y claro, después de zamparse la bolsa con el hambre acumulada por el juego en el parque o una tarde de paseo, a la hora de la cena pues como que no tiene tanta hambre.

Y tú piensas, pero si sólo se ha comido unos inocentes gusanitos! …

Bolsas gigantescas

Como último aspecto, tengo que hablar del tamaño de las bolsas. No voy a negar que no comiera gusanitos cuando era pequeña, lo hice. Eso sí, de forma ocasional (una vez al mes o así).

Pero me comía una bolsita de las de antes, de 12 gramos, en lugar de las de ahora, que tienen el triple como mínimo… No puedo evitar sentir enfado cada vez que veo que todos los productos superfluos van en paquetes cada vez más grandes, 2×1, 20% gratis, tamaño familiar, formato MAXI…

Está claro que los vendedores prefieren vender más cantidad, ya que la van a cobrar, claro. El problema es que el niño no sabe parar a mitad de bolsa! (ya hemos hablado del poder adictivo de estos productos).

Por supuesto, la bolsa se puede dividir en varios paquetitos si lo prevemos en casa por ejemplo, pero ya tendremos para 3 o 4 veces, en lugar de para una, por lo que el consumo ocasional se convierte en habitual.

Además de que no me creo que haya mucha gente capaz de comprar el paquete el día de antes para no abrirlo en el momento ante la presión de los niños y repartirlo luego, guardando el sobrante para dentro de 3 semanas.

¿Tú qué crees?

En fin, solo ponte en la piel de un niño pequeño, que siempre prefiere sabores interesantes, dulces, salados, y que no sabe qué es bueno o no para su salud porque esa no es aún su responsabilidad.

No le hagas el mal favor de ponerle estas bolsitas por delante. Que ya se encargarán ellos de detectar su presencia a grandes distancias, con su visión de X-babys y de gritar quiero, quiero! O má, má! (más, más para quien no entienda el idioma bebé).

Yo recomiendo paciencia, distracción y alternativas saludables.

En casa optamos por salir de casa siempre con algo de fruta y un puñado de colines integrales, los frutos secos aún no son una opción para nosotros porque el peque es muy jovencito y solo tiene 5 dientes (jaja!).

¿Qué les das tú cuando quieren picar entre horas? ¿Te cuesta evitar los gusanitos? ¿Cuáles son tus estrategias de disuasión? Comparte tu experiencia conmigo y las demás mamis y papis, ya que este es un tema un poco difícil de llevar y todo consejo es bienvenido!

Источник: http://nutrinenes.com/gusanitos

Aspitos – Mama al Cuadrado

Bebés y gusanitos, ¿son malos para su salud?

Cita Posted on enero 27, 2016 Actualizado enn noviembre 24, 2017

Ayyyyyyy como pasa el tiempo!!! Hace nada me estaba pegando con los mellis para pasar de la leche a la papilla y ya estamos entrando en la fase de comer comida de mayores, no vale jo …

Pero en fin, es ley de vida y contenta debo de estar de que los mellis se estén criando fuertes y sanos aunque cada vez sean menos bebes.

Pues bien, después de pasar recientemente por esta etapa, como siempre, aquí os dejo lo que hemos aprendido …

Lo primero, pasad de la gente …

Si como lo estáis oyendo, la gente está obsesionada con que los niños coman comida semitriturada o casi entera desde bien temprano.

Cada niño es un mundo y probablemente a algunos bebés no les guste la comida triturada y les vaya mejor con la semitriturada o directamente machacada, pero señores, ni todos los niños son iguales ni todos los niños están preparados en un momento dado para hacer eso. Así que por favor, ¡¡no insistaaaaaaan!!

Así que cuando escuchéis el famoso, ¿pero todavía no mastica?, no le deis ninguna importancia. A mi me llevan diciendo eso desde que los míos tienen 7 meses … – mis hijos no mastican, pero la mamá muerde … eso le comenté a la última que pregunto …

Hace unos meses me prometí a mi misma pasar de la gente con todo lo relacionado con bebés y aunque aún sigo teniendo algunas crisis de efervescencia mental provocadas por algún desafortunado comentario, digamos que me tomo con bastante «frialdad» el asunto ….

¿Cuándo empezar a ofrecer comida entera?

A partir de los 10 u 11 meses, hay niños que lo piden antes, otros después, nuestros mellis se empezaron a interesar por la comida que nosotros teníamos en el plato incluso por las tapas que comíamos por ahí … ¡si es que ya desde que estaban en la tripa apuntaban maneras de tragones!! … Así que a día de hoy no podemos comer nada delante de ellos sin compartirlo.

Por esta razón es importante, que ya desde que empezamos a introducir los primeros alimentos sólidos, papillas, cereales etc …  hagamos participes a los bebés del momento de la comida de los mayores.

En este post, hablaba de ello hace unos meses: Antes de iniciar la alimentación complementaria: Adaptación a nuevos sabores y situaciones.

De esta forma, podremos ver claramente, cuando se empiezan a interesar y quieren explorar nuestra comida.

También a través del rechazo a otros formatos de comida, por ejemplo en papilla, podemos probar si comida menos triturada podría interesarles más y ser este el indicador de que debemos pasar a la siguiente etapa.

Lo importante es no empeñarse en ofrecer comida entera cuando los bebés ni lo han pedido ni están preparados. Solo conseguiremos que rechacen la comida.

Y es que en este sentido la horquilla es muy grande: hay bebés como mi sobrino que con 9 meses ya masticaba y por ejemplo la mitad de la clase de Guille y de Nico con 13 y 14 meses aun no lo hace o lo hace con dificultad y no pasa absolutamente nada.

¿Cómo empezar a ofrecer comida entera?

Lo que solemos hacer es metérsela directamente en la boca muchas veces, pero a nosotros nos ha funcionado genial dársela directamente en la mano, eso no quita que a otros les guste más las comida, por ejemplo, machacada.

Al dársela directamente en la boca a veces la rechazan porque no identifican bien que es, el trozo puede ser demasiado grande o pequeño … dándosela en la mano ellos pueden explorar la comida, acercársela a la boca, probarla poco a poco hasta perder la incertidumbre sobre el alimento …

Por otro lado, es normal que al principio rechacen el alimento entero, se medio atraganten un poco o tengan un leve vómito de lo que han medio «mordisqueado». Es porque al no estar acostumbrados a masticar digamos que el proceso de deglución de la comida está en «entrenamiento» y causa ese efecto. No os desaniméis, solo son las primeras veces y aprenderán poco a poco.

Otra cosa muy diferente es que se esté obligando al niño a comer comida entera antes de estar preparado, con lo cual es recomendable no provocar este tipo de situaciones porque podemos llevarnos un susto.

¿Qué comida entera ofrecer al principio?

Estos son algunos ejemplos de alimentos por los que empezar:

Pan: un clásico de todos los tiempos. Un trocito de pan es un buen comienzo. Ofrecer trozos de pan para que los agarre con la mano y pueda ir experimentando con el alimento. Mejor al principio pan que no tenga la corteza muy dura.

Galletas: Las galletas Maria de toda la vida (evitad galletas con miel o digestivas). s un alimento que en contacto con la saliva se ablanda en seguida y es también muy cómodo para que los bebés «practiquen» la tarea de masticar.

Trozos de fruta madura: que el bebé pueda coger con la mano y llevarse a la boca. Lo malo de esto, es que la fruta se les resbala de las manos. Pero bueno, con un poco de ayuda se consigue.

Aspitos y gusanitos: aunque nutricionalmente no tienen ningún valor, sino todo lo contrario, su textura es genial para aprender a masticar sobre todo por la «pasta» que se forma con estos productos al contacto con la saliva … cuando un niño aprende a tragar eso, está preparado!! Lo malo de esto, que como se lo des en la mano los míos al principio los estrujaban y lo ponían todo perdido, me he llegado a tirar una hora quitando aspitos de las sillas del carro gemelar!!

Y para finalizar, hacer hincapié en que no os agobiéis si vuestros peques llegados a una determinada edad no mastican. Cada niño tiene sus tiempos y hay que respetarlos. Si tenéis cualquier duda sobre esto lo mejor consultarlo con vuestro pediatra quien sabrá mejor que nadie lo que el niño necesita.

Así que nada de hacer caso a madres, suegras, cuñadas, vecinas y demás personas que pasan por ahí … solo sirve para que te pongan la cabeza como un bombo y encima cabrearte, así que ni caso.

¡¡¡¡Buen provecho pequeñines!!!

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Источник: https://mamaalcuadrado.com/tag/aspitos/

Bebés y gusanitos, ¿son malos para su salud?

Bebés y gusanitos, ¿son malos para su salud?

En cuanto los bebés tienen la capacidad de chupar y morder, los padres recurren a los gusanitos o aspitos para calmarles cuando lloran, controlar una rabieta o entretenerlos en las esperas o las comidas en restaurantes. Sin embargo, aunque puedan parecer inofensivos ya que están hechos de maíz natural, contienen más grasas y sal de las que debemos dar a nuestros hijos, especialmente bebés.

Indice

¿Por qué los gusanitos no son un alimento recomendado para un bebé o un niño?

Si bien es cierto que los gusanitos contienen menos grasas y sal que otros snacks o aperitivos salados, siguen teniendo mucha más cantidad de ambos de lo que es beneficioso para la salud de un bebé o niño.

Hay que tener en cuenta que los gusanitos se elaboran a base de maíz, al que se añade aceite o grasa vegetal y sal.

– Sal: Los expertos recomiendan un consumo máximo de sal a los niños entre 1 y 3 años de 2 gramos al día, de entre 4 y 6 años de 3 g y los que se encuentran entre los 7 y 10 años de 5 gramos.

Un consumo excesivo de sal está asociado a la hipertensión y el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales. Sus efectos se acumulan en el tiempo, por eso hay que limitar el consumo de sal toda la vida, no solo en menores de 12 meses.

Es curioso cómo muchos padres cocinan las comidas de sus hijos sin nada de sal, pero luego les ofrecen gusanitos u otros productos que contienen más sal de la recomendada para ellos.

Según un estudio de la OCU publicado por la revista Consumer, las cantidades de sal en 8 productos de gusanitos y pajitas analizados variaba entre poco más del 0,7% hasta casi el 3,2%.

La legislación establece para estos productos un máximo de un 5% de sal sobre sustancia seca, por lo que todos respetan la ley, pero la cantidad de sal de muchos de estos snacks es ciertamente excesiva ya que pueden llegar a aportar hasta 0,42 gramos de sal, teniendo en cuenta que estos aperitivos no son la única fuente de sal en la alimentación infantil, con lo que contribuye a superar el límite de 2 gramos marcado por los expertos.

Si un niño pequeño se come una bolsa de gusanitos, ya habrá llegado más o menos a la cuarta parte de la ingesta de sal máxima permitida para el día.

– Grasas vegetales: Cuando hablamos de grasas no sólo importa la cantidad de grasa que contiene un alimento, sino también el tipo de grasa (las saturadas, como es sabido, son las menos saludables).

En las marcas de gusanitos analizadas en el estudio anteriormente citado, las grasas provenían de aceites vegetales (girasol y soja), por lo que no contienen colesterol y predomina en ellos la grasa insaturada (buena) sobre la saturada (mala), ya que ninguna usaba aceite de palma en su composición.

No obstante, su porcentaje de grasas saturadas también era alto, con porcentajes que van desde el 10 al 17% en los gusanitos y en torno al 45% en las pajitas.

En cuanto a las grasas trans, todas las marcas contenían cantidades ínfimas de este tipo de grasa que tiene la capacidad de aumentar el colesterol malo en la sangre y reducir el bueno, en ningún caso superior al 1%.

– Calorías: Estos snacks aportan entre 450 y 540 calorías cada cien gramos debido a su escaso contenido en agua, a que los ingredientes fundamentales (maíz o patata) son ricos en hidratos de carbono, y a la grasa vegetal o aceite que se emplea para freírlos u hornearlos.

Esto implica que si los niños consumen snacks antes de las comidas pueden ver reducido su apetito y perjudicar así la calidad nutritiva de su dieta. Además, al ser tan sabrosos y salados, convierten en insípidos platos saludables (como verduras, ensaladas o pescados), por lo que luego pueden mostrar rechazo a la hora de comer estos alimentos.

– Aditivos: Además, en cinco de las ocho muestras se detectó glutamato, un conocido aditivo potenciador del sabor, etiquetado como aditivo E-621, permitido pero innecesario en productos de calidad. Ninguna superaba el límite permitido por ley, pero casi todas las bolsas de gusanitos lo incluyen.

Este potenciador del sabor ha dado lugar al reconocimiento del quinto sabor después del dulce, el salado, el amargo y el ácido: el umami, considerado el “sabor” de las proteínas.

Se considera inocuo para la salud en las dosis adecuadas, pero el fuerte sabor que proporciona, junto con la sal y el azúcar, en las proporciones idóneas, es capaz de provocar una especie de adicción.

Por eso a todos se nos va la vista cuando vemos una bolsa de gusanitos o snacks salados y nos cuesta dejarla a medias, a pesar de sentirnos llenos. Algo que también les pasa a los más pequeños de la casa.

Todo esto supone que los gusanitos no sean tan inocuos como pensábamos, aunque es cierto que son menos malos para la salud que otros snacks. Sin embargo, lo mejor es que se los ofrezcas a tu hijo solo muy de vez en cuando y no de manera habitual.

Además, cuando lo hagas, evita las bolsas grandes y dale alguna bolsa pequeña de gusanitos o divide las grandes en varias porciones para que no se llene a gusanitos.

¿Qué alternativas saludables se pueden ofrecer al niño?

Si tu hijo tiene hambre entre horas, ofrécele aperitivos sanos! Existen muchas opciones donde elegir:

– puñado de frutos secos si ya es mayor para poder comerlos

– una pieza de fruta

– un yogur

– un trocito de queso

– verdudas como zanahorias, tomatitos o apio

– un huevo duro

– palomitas de maíz sin sal ni azúcar

– etc.

Foto: Creado por Nensuria – Freepik.com

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Embarazo saludable
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