Bebés y ruidos fuertes, tratamiento de la ligirofobia en niños

Ligirofobia (miedo a los sonidos fuertes): síntomas, causas y tratamiento

Bebés y ruidos fuertes, tratamiento de la ligirofobia en niños

La ligirofobia, también llamada fonofobia, es el miedo persistente e intenso a los sonidos fuertes o muy agudos. Suele presentarse en niños pequeños, aunque también es común en personas adultas que están constantemente expuestas a dichos estímulos.

Veremos a continuación qué es la ligirofobia y cuáles son sus principales síntomas y tratamiento.

Ligirofobia: miedo a los sonidos fuertes

La palabra “ligirofobia” se compone del griego “ligir” que quiere decir “agudo” y puede aplicarse a los sonidos de este tipo; y la palabra “fobos”, que significa “miedo”. En este sentido, la ligirofobia es literalmente el miedo a los sonidos agudos. Otro nombre con el que se conoce a este miedo es “fonofobia”, que se deriva de “fono” (sonido).

La ligirofobia es una fobia de tipo específico, ya que se caracteriza por un miedo a un estímulo en concreto (los sonidos fuertes o bien, los sonidos muy agudos). Este miedo puede presentarse ante la presencia del ruido, pero no necesariamente. También puede desencadenarse en una situación donde se anticipe que un sonido fuerte se presentará.

Esto es común por ejemplo en fiestas populares donde se utilizan petardos, coehetes o globos, o también en personas que tienen contacto prolongado con dispositivos electrónicos que pueden emitir sonidos agudos. Así mismo, puede aplicarse tanto a sonidos como a distintas voces o incluso a la voz propia.

En caso de ser persistente, la ligirofobia podría no tratarse de un miedo de origen psicológico, sino de un síntoma de hiperacusia, que es la disminución de la tolerancia de los sonidos naturales causada por afectaciones en la fisiología de oído.

Principales síntomas

La mayoría de las fobias específicas generan la activación del sistema nervioso autónomo, que es el encargado de regular los movimientos involuntarios de nuestro cuerpo, por ejemplo, los movimientos viscerales, la respiración, las palpitaciones, entre otros.

En este sentido, ante la presencia del estímulo que provoca la fobia, los síntomas que se desencadenan son principalmente hiperventilación, sudoración, aumento de la frecuencia cardiaca, disminución de la actividad gastrointestinal, y en casos concretos puede generarse un ataque de pánico.

En general dichas respuestas, que son características de los cuadros de ansiedad, son funcionales para nuestro organismo, en tanto que nos permiten defendernos de los estímulos nocivos. Pero, en otras circunstancias, estas respuestas pueden desencadenarse de manera no adaptativa, ante estímulos que no representan un daño real sino percibido.

Para poder considerarlo como una fobia, este miedo debe ser considerado como un temor irracional, es decir, debe generarse ante estímulos que por lo general no provocan temor, o bien, debe generar una respuesta de ansiedad desproporcionada ante el estímulo. La persona puede estar consciente o no de que su miedo es injustificado, no obstante, esto no le ayuda a disminuirlo.

Específicamente la ligirofobia se presenta con mayor frecuencia en niños pequeños.

Esto no quiere decir que a las personas adultas no les cause temor o alerta escuchar un sonido fuerte que se presenta de manera repentina, sino que la respuesta de ansiedad puede ser más intensa en los niños pequeños.

Finalmente, tal como puede ocurrir con otras fobias específicas, la ligirofobia puede generar conductas evitativas a espacios o reuniones sociales, lo que genera un malestar añadido.

Algunas causas

Las fobias pueden estar causadas por experiencias negativas directas ante el estímulo, pero no necesariamente. Según la gravedad y la frecuencia de dichas experiencias, la probabilidad de que se consolide una fobia puede cambiar.

Otros de los elementos que están involucrados en la consolidación de una fobia son el número de experiencias seguras previas con el estímulo, y también la poca frecuencia de la exposición positiva con el estímulo, posterior al evento negativo.

Así mismo, las fobias específicas se adquieren con mayor facilidad ante los estímulos que representan una amenaza directa para la supervivencia del organismo, por ejemplo, este es el caso de las enfermedades.

También puede aumentar la probabilidad de desarrollar un miedo intenso a los estímulos cuando estos generan una molestia fisiológica directa, que sería el caso de los sonidos intensos en la ligirofobia.

En el desarrollo de las fobias específicas también se encuentra involucrada la expectativa de peligro que tiene cada persona. Si está expectativa cuadra con la experiencia de la persona ante el estímulo, hay mayor probabilidad de que la fobia se desarrolle.

En el mismo sentido, se encuentran involucrados elementos como el aprendizaje condicionado de las respuestas de miedo, las habilidades de afrontamiento, el grado de apoyo social, y la información de amenaza que la persona ha recibido en relación al estímulo.

Tratamiento

Es importante considerar que muchas de las fobias específicas que desarrolladas en la infancia tienden a disminuir en la adolescencia y la adultez sin necesidad de tratamiento. Por otro lado, puede pasar que un miedo muy presente durante la niñez no desencadene una fobia sino hasta la adultez.

Si el temor al estímulo no sólo provoca una molestia, sino que está causando un malestar clínicamente significativo (impide a la persona realizar sus actividades cotidianas y genera respuestas de ansiedad desproporcionadas), existen distintas estrategias que pueden ayudar a modificar el acercamiento con el estímulo y reducir la respuesta desagradable.

Algunas de las más utilizadas son la desensibilización sistemática, las técnicas de relajación, las aproximaciones sucesivas a los estímulos que causan la fobia, la técnica de exposición vicaria o de modelado simbólico, el modelo participante, la exposición en vivo, las técnicas de imaginación y el reprocesamiento por medio de movimientos oculares.

Referencias bibliográficas:

  • Bados, A. (2005). Fobias específicas. Facultad de Psicología. Departamento de Personalitat, Avaluació i Tractament Psicològics. Universitat de Barcelona. Recuperado 20 de septiembre. Disponible en http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/360/1/113.pdf
  • Ligyrophobia. (2007). Common-phobias.com. Recuperado 20 de septiembre de 2018. Disponible en http://common-phobias.com/ligyro/phobia.htm

Источник: https://psicologiaymente.com/clinica/ligirofobia

▷ Ligirofobia: Qué es, síntomas, causas y tratamiento (2020)

Bebés y ruidos fuertes, tratamiento de la ligirofobia en niños

  • Ansiedad y fobias
  • 12 de septiembre de 2020

Algunas personas desarrollan miedos irracionales a todo tipo de cosas, ya sea a un animal, un objeto, una situación en concreto o a determinado estímulo; a este miedo irracional se le conoce como fobia.

Quienes desarrollan temor a los sonidos de gran intensidad o a aquellos que son muy agudos presentan ligirofobia, conocida también como fonofobia. Este tipo de fobia se presenta usualmente en niños, pero las personas adultas también pueden desarrollarla.

Si deseas obtener mayor información acerca de la ligirofobia, a continuación podrás conocer cuáles son sus síntomas, posibles causas y cómo tratarla.

¿Qué es la ligirofobia o fonofobia?

Como te venia contando, la ligirofobia o fonofobia es el miedo a los sonidos fuertes o agudos.

Si se analiza la palabra ‘ligirofobia’, se puede observar que deriva de las palabras griegas ‘ligir’ (agudo) y ‘fobos’ (miedo), por lo que la ligirofobia vendría significando miedo a los sonidos agudos.

Por su parte, la palabra fonofobia vendría siendo el miedo al sonido, ya que ‘fono’ significa ‘sonido’.

Miedo a los globos y otros sonidos fuertes

Quienes presentan este tipo de fobia suelen temerles a los sonidos fuertes, como lo pueden ser los fuegos artificiales o al sonido que hacen los globos al estallar. No obstante, el temor no solo aparece ante el estímulo del sonido, sino que puede presentarse antes, ya que la persona se anticipa a lo que escuchará.

Cabe mencionar qué, si bien la ligirofobia se caracteriza principalmente por ser el miedo a los sonidos fuertes o agudos, tiene múltiples variantes. Algunos personas con ligirofobia pueden temerles a diversos sonidos e incluso pueden llegar a tener miedo de escuchar su propia voz.

Este tipo de fobia es común que se presente en personas que están expuestas de forma frecuente a sonidos agudos emitidos por dispositivos electrónicos. Se debe tener en cuenta que, de ser persistente el problema, puede ser un indicio de hiperacusia, lo que significa que se ha desarrollado una afección en el oído, disminuyendo así la tolerancia a los sonidos.

¿Cuáles son los principales síntomas de la ligirofobia?

Los síntomas de la ligirofobia son exactamente los mismos que se presentan en otras fobias, con la diferencia de que estos se presentan ante el estímulo del sonido.

Cuando una persona con alguna fobia se expone a aquello que le causa temor, experimenta una activación de su sistema nervioso autónomo, el cual regula los movimientos involuntarios. Por este motivo, entre los principales síntomas de las fobias se hallan alteraciones las respuestas de ansiedad y pánico mediatizadas por un aumento frecuencia cardíaca.

Es así que, las personas que sufren ligirofobia, al estar en contacto con el estímulo que les atemoriza, pueden hiperventilar, sentir náuseas, presentar sequedad en la boca, tener el pulso acelerado, nervios en el estomago, presión en el pecho y demás. Otros síntomas frecuentes de quienes tienen alguna fobia son la ansiedad, la irritabilidad y las conductas de evasión frente al estímulo temido.

Fonofobia y miedo irracional

El miedo que experimenta una persona fóbica es irracional, ya que, aun a sabiendas de que aquello a lo que está expuesto no le causará daño, no puede evitar sentirlo.

De hecho, el miedo ha sido vital para la humanidad, ya que le ha permitido estar alerta ante posibles amenazas y ser precavida. No obstante, cuando la amenaza es inexistente, se convierte en un problema.

Las fobias consisten en un temor y miedo irracional que un individuo experimenta a causa de un estímulo o circunstancia que en realidad no representa ningún peligro o amenaza. Un fóbico experimentará gran ansiedad frente a aquello que le causa temor e incluso antes de exponerse directamente al estímulo; debido a esto, hará lo posible por evitar la situación que teme.

Esto es precisamente lo que mantiene el problema y lo cronifica.

¿Por qué se presenta esta fobia?

Son múltiples los factores que influyen en las posibles causas de la ligirofobia y cualquier otro tipo de fobia.

Habitualmente, las fobias pueden adquirirse debido a previas experiencias negativas.

Asimismo, si la persona ha tenido poco contacto con dicho estímulo después del evento negativo, y la mayoría de veces su experiencia no ha sido positiva, es más probable que desarrolle una fobia.

Cabe destacar que las fobias pueden desarrollarse de una forma más fácil cuando el estímulo realmente representa una amenaza o genera algún tipo de molestia o malestar físico directo. Los ligirofóbicos pueden temerles a ciertos sonidos por sentir cualquier incomodidad o molestia al exponerse frente al estímulo.

Otras causas de la fobia a los ruidos fuertes:

Otra posible causa por la cual se adquiere una fobia es la expectativa que el individuo tiene del peligro que puede representar el estímulo. Cuando la expectativa que se ha creado la persona concuerda con la experiencia negativa vivida, se afianza la creencia de que este estímulo representa un peligro, elevando la probabilidad de desarrollar una fobia.

Además de las posibles causas anteriores, factores como la información negativa recibida en relación al estímulo, conductas aprendidas por imitación, costumbres culturales, entre otros, también pueden influir en el desarrollo y/o adquisición de una fobia.

¿Cuál es su tratamiento?

La ligirofobia puede acarrear consecuencias negativas en la vida del individuo que la haya adquirido, ya que tratará de evitar constantemente enfrentarse a aquello que tanto le atemoriza.

Dependiendo del estímulo al que le tema, el individuo evitará fiestas, grandes eventos, los fuegos artificiales, conciertos y demás lugares en los que es posible que se presenten sonidos fuertes o agudos.

Este tipo de comportamiento podría afectar las relaciones sociales y laborales, pudiendo derivar en depresión. Debido a esto, resulta importante poder tratar la fobia que afecta a la persona. En el caso de los niños, es probable que la fobia disminuya a medida que vayan creciendo y no sea necesario tratarla.

Cómo superar la ligirofobia

Sin embargo, si el problema persiste, se pueden recurrir a múltiples estrategias para tratarlo. Las técnicas de relajación, la programación neurolingüística, la terapia cognitiva y las terapias graduales de exposición como la desensibilización sistemática, son algunos de los tratamientos más utilizados.

Generalmente, el tratamiento para las fobias consiste en exponer al individuo de manera gradual al estímulo que teme, siempre evitando que la persona escape o eluda la exposición. De este modo, el nivel de ansiedad que se experimenta irá descendiendo poco a poco, hasta que finalmente el individuo supere su fobia.

Referencias bibliográficas:

  • Torres, A. Tipos de fobias: explorando los trastornos del miedo.
  • Costa, C. I., & LLANES, D. (1988). ¿ Sabías que?.
  • Carrillo, F. J. M., & Antón, D. M. (1988). Escenificaciones emotivas: Una técnica para las fobias infantiles. Análisis y modificación de conducta, 14(41), 323-351.

Источник: https://grullapsicologiaynutricion.com/blog/ligirofobia-sintomas-tratamiento

Bebés y ruidos fuertes, tratamiento de la ligirofobia en niños

Bebés y ruidos fuertes, tratamiento de la ligirofobia en niños

La ligirofobia es el miedo irracional, intenso y persistente ante la presencia o anticipación de ruidos fuertes, como las explosiones, los petardos o el estallido de un globo. Si bien es normal que los niños se asusten al escuchar un ruido fuerte, estamos ante un problema o fobia cuando el oír un ruido provoca ansiedad y distorsiona la vida del niño.

Indice

¿Qué es la ligirofobia y cómo afecta al bebé?

Sobresaltarse al escuchar un ruido fuerte o llorar si se trata de un bebé al oír un petardo no es lo mismo que la ligirofobia. Esta última implica un miedo irracional y persistente que causa los siguientes síntomas:

1- Ansiedad al escuchar el ruido o al saber que va a suceder.

2- Miedo desproporcionado al escuchar ciertos ruidos fuertes.

3- Malestar o deterioro en otros ámbitos de la vida del niño a causa de este miedo.

4- En los niños este miedo se manifiesta mediante llanto, rabieta o inmovilidad total.

5- Las personas con este problema temen las fiestas en las que hay petardos o cohetes y pueden negarse incluso a asistir a ellas. Incluso pueden negarse a permanecer en una sala en la que haya globos por el miedo a que exploten.

6- Los síntomas físicos que acompañan al miedo son boca seca, respiración rápida, ritmo cardíaco acelerado, sudoración, náuseas o incapacidad temporal para hablar.

Los ruidos que normalmente causan este miedo en bebés (y adultos) son:

– Globos: El ruido que hacen los globos hinchados al explotarse suele ser una de las principales causas de temor de estas personas, tanto, que se ponen nervioso solo con ver los globos hinchados.

– Petardos: Otro ruido bastante desagradable y molesto, excepto para aquellas personas a las que les gustan los petardos. En las personas con ligirofobia, el simple hecho de oír un petardo puede causar un ataque de ansiedad.

– Fuegos artificiales: Otra causa bastante frecuente de ligirofobia.

¿Por qué el bebé tiene miedo a los ruidos?

El miedo no es una emoción negativa en sí misma, sino que nos permite ponernos a salvo en situaciones peligrosas y, por lo tanto, es conveniente sentir cierto grado de miedo ante para favorecer nuestra supervivencia y evitar accidentes.

Sin embargo, lo que no es positivo es que el miedo se convierta en fobia ya que, en ese caso, nos impide vivir nuestra vida, o ciertos aspectos de ella, con normalidad. En este caso, por ejemplo, acudir a fiestas o cumpleaños.

El miedo a los ruidos fuertes es un miedo habitual en bebés. Pero, normalmente, este miedo va evolucionando y desaparece a medida que el niño entiende de dónde viene ese ruido y que no es peligroso, en torno a los 3 años. Otro caso es que se siga sobresaltando al oír un globo estallar, por ejemplo, pero no sentirá ansiedad ni pavor.

En aquellos niños que este miedo no desaparecer al crecer, sino que aumenta, se convierte en fobia.

Normalmente la ligirofobia surge tras una experiencia traumática relacionada con un ruido fuerte o con alguno de los objetos antes mencionados. También es posible que el niño sea más miedoso de por sí y que sienta miedo ante muchas otras situaciones.

¿Cómo ayudar al bebé?

El papel de los padres es fundamental para evitar que un miedo evolutivo normal se convierta en fobia o para eliminarlo. Y es que la manera en la que los padres manejan los miedos infantiles es clave para evitar niños miedosos.

Por ejemplo, si las primeras veces que tu bebé se asusta ante algo, te pones nervioso y montas un drama, es posible que sus miedos aumenten. Mientras que si estalla un petardo cerca y le sonríes y le dices que no pasa nada, entenderá que no hay de qué temer y no desarrollará miedo ante ese objeto o ruido.

Además, es importante que nunca ridiculices los miedos de tu hijo y que siempre prestes atención a lo que te dice para que no se guarde sus sentimientos dentro, ya que eso puede hacer que aumente su sensación de miedo.

Debes hacerle ver, pero sin obligarle a tocar un globo o a estar cerca de un petardo, que no ocurre nada malo ni son peligrosos. Incluso puedes explotar un globo a cierta distancia suya para que vea que no te pasa nada malo.

Si os veis obligados a estar en alguna fiesta donde haya petardos o fuegos que le den miedo, dale la mano fuerte y quédate a su lado, lo más lejos posible de los ruidos, para evitar que le dé un ataque de ansiedad.

Si no hay forma de que este miedo a los ruidos fuertes vaya desapareciendo, acude a un especialista.

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/psicologia-bebe/bebes-y-ruidos-fuertes-tratamiento-de-la-ligirofobia-en-ninos-8224

Miedos normales en la infancia

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Es normal que los niños tengan miedo a veces. El miedo es una emoción que puede ayudar a los niños a ser cautos. Lo nuevo, lo grande, lo ruidoso o lo distinto pueden dar miedo al principio. Los padres pueden ayudar a los niños a sentirse seguros y a aprender a sentirse cómodos y tranquilos.

¿A qué le tienen miedo los niños?

Las cosas que asustan a los niños van cambiando a medida que ellos van creciendo. Algunos miedos son frecuentes y normales a determinadas edades.

Por ejemplo:

Los bebés sienten ansiedad ante los desconocidos. Cuando los bebés tienen entre 8 y 9 meses de edad, son capaces de reconocer los rostros de las personas con quienes conviven. Por eso, las caras nuevas les pueden provocar miedo, incluso la de una nueva niñera o la de un pariente. Pueden llorar o aferrarse a uno de sus padres para sentirse seguros.

Los bebés mayores y los niños de hasta 3 años de edad sienten ansiedad de separación.

En algún momento entre los 10 meses y los 2 años, muchos bebés empiezan a sentir miedo cuando se tienen que separar de unos de sus padres.

No quieren que sus padres los dejen en la guardería o solos en la cama a la hora de dormir. Pueden llorar, aferrarse a sus padres o tratar de mantenerse cerca de ellos.

A los niños pequeños les asustan cosas «irreales». Los niños de 4 a 6 años usan la imaginación y saben simular cosas o fingir. Pero no siempre son capaces de distinguir lo real de lo que no lo es. A ellos, los aterradores monstruos que se imaginan les parecen reales.

Tienen miedo de lo que pueda haber debajo de la cama o dentro del armario. Muchos niños tienen miedo de la oscuridad y de la hora de ir a la cama. Algunos temen tener sueños aterradores o pesadillas.

Los niños pequeños también se pueden asustar ante los ruidos fuertes, como los de los truenos o de los fuegos artificiales.

Los niños mayores tienen miedo de los peligros de la vida real. Cuando los niños tienen 7 años o más, los monstruos que hay debajo de la cama ya no los asustan (mucho) porque saben que no son reales. A esta edad, algunos niños empiezan a tener miedo de las cosas que les podrían ocurrir en la vida real.

Tal vez teman que haya una «hombre malo» en su casa. Tal vez tengan miedo de las catástrofes naturales de las que oyen hablar. Es posible que les asuste que les hagan daño o que una persona querida pueda morir.

Los niños en edad escolar también se pueden poner ansiosos por un trabajo escolar que tiene que presentar, las notas o la necesidad de encajar en su grupo de amigos.

Los preadolescentes y los adolescentes pueden tener miedos sociales. Su aspecto físico o el hecho de encajar en su grupo de pertenencia les puede generar ansiedad. Y también se pueden poner ansiosos o tener miedo antes de entregar un trabajo escolar, cambiar de escuela, hacer un examen importante o jugar un partido especial.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo cuando tenga miedo?

Cuando su hijo tenga miedo, puede ayudarlo haciendo lo siguiente:

  • Tranquilice a su bebé o a su hijo pequeño diciéndole: «Todo está bien. Estás seguro. Yo estoy aquí, a tu lado». Hágale saber que usted está ahí para protegerlo. Abrácelo y dígale palabras tranquilizadoras para ayudarle a sentirse seguro.
  • A medida que su hijo crezca, hable con él y escúchele. Esté tranquilo y transmítale tranquilidad. Ayude a su hijo a poner sus sentimientos en palabras. Ayude a su hijo a probar cosas nuevas.
  • Ayude a su bebé a acostumbrarse a una persona nueva mientras usted lo abraza y le permite sentirse seguro. En muy poco tiempo, esa nueva persona dejará de parecerle un desconocido.
  • Deje que su hijo de 1 a 3 años de edad se separe de usted durante breves períodos de tiempo al principio. Cuando usted necesite separarse de él, dígale que volverá, dele un abrazo, sonríale y márchese. Deje que su hijo aprenda que usted siempre vuelve.
  • Si su hijo pequeño tiene miedo de la oscuridad, desarrollen una rutina tranquilizadora para la hora de irse a dormir. Léale o cántele. Deje que su hijo se sienta seguro y querido.
  • Ayude a su hijo a afrontar sus miedos poco a poco. Por ejemplo, comprueben los dos juntos que no hay monstruos debajo de su cama. Con su presencia y su apoyo, deje que su hijo vea por sí mismo que no hay nada que temer. Ayúdelo a sentirse valiente.
  • Limite las imágenes, la películas y los programas infantiles que asustan. Estas cosas solo alimentan sus miedos.
  • Ayude a los niños y a los adolescentes a aprender a prepararse para los desafíos, como los exámenes o los trabajos escolares. Haga saber a su hijo que cree en él.

¿Son normales los miedos que tiene mi hijo o necesitamos más ayuda?

La mayoría de los niños saben afrontar sus miedos normales con la ayuda y el apoyo de sus padres. A medida que van creciendo, van superando los miedos que tenían cuando eran más pequeños.

A algunos niños les cuesta más y necesitan más ayuda para vencer sus miedos. Si los miedos son muy intensos y/o impiden que un niño lleve una vida normal, podrían ser un indicador un trastorno de ansiedad.

Hable con su médico si los miedos de su hijo:

  • parecen demasiado intensos o prosiguen más allá de la edad habitual
  • hacen que esté muy angustiado o que tenga rabietas o berrinches
  • impiden que su hijo lleve una vida normal, como ir a la escuela, dormir solo o estar separado de sus padres
  • le provocan síntomas físicos (como dolor de estómago, dolor de cabeza o ritmo cardíaco acelerado) o si su hijo nota que le falta el aire, se marea o tiene náuseas.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

Fecha de revisión: octubre de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/anxiety-esp.html

Solucionar Fobia a ruidos fuertes, petardos: Terapia Breve Estratégica

Bebés y ruidos fuertes, tratamiento de la ligirofobia en niños

Los pacientes con ligirofobia o fonofobia sienten un miedo irracional y desproporcionado ante los ruidos fuertes, la explosión de petardos, cohetes, globos cuando saben que van aparecer sin su control, de forma imprevista.

Por ello, cuando se avecina la fiesta de San Juan, las fallas valencianas o cualquier tipo de fiestas donde puedan haber fuegos artificiales, petardos, globos y objetos que puedan  ocasionar un ruido fuerte son situaciones muy angustiosas.

Por este motivo, he querido escribir esta entrada de blog. Primero de todo, para hacer visible este trastorno de ansiedad. Por otro lado, para daros consejos de cómo combatirla.

Por último, para aconsejar a los padres o familiares para poder ayudar a sus seres queridos a superar la fobia a los ruidos.

¿Qué es la ligirofobia?

Es un trastorno de ansiedad que se da cuando una persona percibe de forma aterradora los ruidos fuertes y los intenta evitar a todas las formas. Los síntomas normalmente apuntan a que siente que puede perder el control, enloquecer, es decir, sufrir un ataque de pánico o crisis de ansiedad si los escuchará, y más de forma repentina.

¿Cómo se crea esta fobia?

Desde la Terapia Breve Estratégica hemos analizado que curiosamente la persona se construye su problema a través de los intentos de solución para vencerlo. Y en el caso de la fobia a los petardos las principales soluciones intentadas que no funcionan y que crean está trampa son las siguientes:

  • Evitación. La persona evita totalmente ir a los sitios o vivir dónde pueda haber objetos o personas que puedan ocasionar ruidos fuertes. Cada vez que evitan la situación en un inicio se sienten aliviados por no tener que padecer ansiedad anticipatoria por el miedo a lo que sucederá, pero cuando pasa un tiempo se dan cuenta que evitando las situaciones que les dan miedo no sólo no resuelven el problema sino que cada vez tienen más terror a afrontar estas situaciones. Así que cada vez que evitan la situación por miedo, el pánico en vez de reducir aumenta. Por ejemplo: irse de viaje cuando hay fiestas donde hayan petardos o ruidos fuertes, cambiarse de casa, evitar bares, restaurantes, discotecas, discotecas, cambiar de casa, etc.
  • Búsqueda de protección: Pueden usar todo tipo de precauciones para intentar no oír los ruidos fuertes. Si lo consiguen les hará el mismo efecto que la evitación que hemos comentado. Pero la mayoría de personas consiguen disminuir la intensidad del ruido pero no en su totalidad, lo que acaba provocando es que la persona que usa las precauciones ésta mucho más pendiente de controlar que la precaución funcione y que o no escuche los ruidos o que no tenga ansiedad. Y más intenta no escucharlos y más los escucha. Más intenta tomar protecciones y más desprotegido se siente. La obsesión Por ejemplo: usar tapones para las orejas, poner insonorización en la casa, irse a dormir antes, tomar ansiolíticos, situarse en lugares de protección, etc.
  • Control: la mayoría de los pacientes que he ayudado me cuentan que cuando anticipan que puede haber un ruido fuerte o bien lo están padeciendo intentan de todas formas calmarse, tranquilizarse, relajarse pero que no lo consiguen. Frecuentemente explican que sienten miedo perder el control con mareos, náuseas, irritabilidad, etc. Y más intentan controlar estos síntomas de la ansiedad y paradójicamente más se descontrolan.
  • Pedir ayuda: esta estrategia es una de las más usadas en los niños. Cuando sienten el miedo, rápidamente corren a agarrarse a uno de sus padres para pedirles huir de esa situación. Si los padres no hacen un trabajo para que el niño afronte esa situación y la vaya normalizando, con las mejores intenciones de quererlo proteger y ayudar le pueden crear la fobia. Tener que recurrir siempre a alguien para no quedarse bloqueado ante una situación provoca a la persona mucha invalidez para realizar su vida diaria con normalidad.

Es importante saber  que cualquier persona que ante una situación particular trate de disminuir o controlar sus sensaciones corporales, evite y pida protección durante 6 meses desarrollará una fobia.

Si queréis ayudar a una persona a superar su fobia tenéis que tener muy presentes estos 4 puntos. Tenerlos presentes para que en la medida de lo posible dejen de hacerlos. Porque de lo contrario, cada vez que hacen alguna de las 4 acciones empeoran más su patología.

¿Cuál es el tratamiento para dar soluciónal miedo a los ruidos fuertes?

La Terapia Breve Estratégica es una psicoterapia idónea para el tratamiento psicológico este tipo de problemas.

En menos de 10 sesiones (o varias menos), conseguimos resolver la problemática y superar la ligirofobia.

Logramos que el paciente pueda sentir que él controla los ruidos porque sabe cómo controlar los efectos que le provocan, y deje de sentir que le dominan, le condicionan y le descontrolan su vida y su ser.

La terapia trata de inducir el cambio de forma natural.

Llevamos a la persona a que experimente situaciones aparentemente casuales, pero que están completamente planificadas por el psicólogo para que se conviertan en herramientas nuevas de solución.

Se trabaja con la idea de que lo primero es lograr construir soluciones y, que una vez encontradas, descubriremos el verdadero problema. Las soluciones nos explican el verdadero problema.

Disponemos de un protocolo de intervención que es el que más usamos en estos casos. El protocolo puede tener modificaciones según las soluciones intentadas disfuncionales que ha intentado cada sujeto poner en práctica para resolver por sí mismo el trastorno.

Cuando iniciamos un tratamiento lo primero que hacemos es definir la idiosincrasia de la fobia que padece cada uno de los pacientes que atendemos.

Luego, a través de estrategias comunicativas y relacionales y a través de prescripciones (experimentos, ejercicios hacer en casa), llevamos a la persona que deje de poner en práctica las soluciones intentadas, que no sólo no funcionan sino que crean la fobia.

Una de las prescripciones más importantes para solucionar esta fobia es la siguiente:

  • La técnica de la peor fantasía: que consiste en un entrenamiento gradual donde se enseña a amplificar los miedos para que paradójicamente se reduzcan, es como ir a la caza de los miedos, tocarlos y que desaparezcan.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo o familiar que la padece?

Para contestar esta pregunta y conseguir que la respuesta sea lo más útil posible para el lector voy a daros 3 trucos. Tres soluciones para ayudar a combatir el miedo a los petardos, explosiones, etc:

  1. Motívale para que conozca los objetos que producen esos ruidos fuertes. Ayudarle a familiarizarse con lo que tiene miedo en vez de evitarlo hará que supere su fobia sin darse cuenta. Así seguimos la estrategia de conducir al sujeto a conocer al enemigo para que pueda llegar a ser su amigo.
  1. Llévale a centrar la atención a identificar los tipos de ruidos, cuánto duran en el tiempo, que mida de 1 al 10 el nivel de malestar que le genera y otros indicadores. Esta estrategia es muy útil para conseguir que la persona delante la situación estresante donde presenta ansiedad evite intentar controlar los síntomas ansiosos que se disparan. Porque si lo hiciera podría precipitar un ataque de pánico. Por ello, inventarse cualquier tipo de distracción ayudaremos a la persona.
  1. Llévale a que imite de forma más fuerte el ruido que ha oído u oirá. En otras palabras, que grite: Le comentamos que frente a una situación que no pueda evitar las explosiones fuertes o ruidos que le molesten la única forma para que no padezca un ataque de pánico es seguir la indicación inicial. Con esta estrategia conseguimos varios efectos. Uno de ellos es que como debe de estar pendiente de imitar los ruidos obligamos al sujeto a afrontarlo. Y le pedimos que en vez de controlarse y relajarse pierda el control y haga el loco, que es justamente lo que no quería hacer. Así que provocamos el efecto paradójico de que menos miedo a perder el control siente. Además, con ésta solución les llevamos afrontar no sólo la fobia de los ruidos fuertes que provienen del externo, sino también de su propio ruido que genera al gritar. Encima, cuando ellos voluntariamente reproducen más fuerte el ruido liberan toda la tensión acumulada.

Júlia Pascual Guiteras. Psicóloga y psicoterapeuta oficial del Centro de Terapia Breve Estratégica del psicólogo Giorgio Nardone. Directora del Centro de Psicología en Barcelona.

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Источник: https://www.juliapascual.com/solucion-fobia-ruidos-petardos/

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