Bullying en niños de 4 a 6 años

Claves para reconocer el acoso escolar

Bullying en niños de 4 a 6 años

Insultos, burlas, peleas, empujones, ninguneos, robos de material escolar… Son situaciones a las que se enfrentan a diario los niños que padecen acoso escolar en nuestro país.

Los casos de bullying se han disparado en España en los últimos tiempos más de un 75%, una cifra que podría ser altamente superior si todos los escolares que lo sufren se atrevieran a dar el paso y confesarlo públicamente.

Y no nos encontramos ante un problema menor o una “cosa de niños”. Además de afectar en una etapa fundamental de la vida como es la infancia, sus efectos pueden alterar nuestra forma de ser de forma permanente.

“El acoso durante la infancia deja una marca en la personalidad que se está formando clave, que influye en el desarrollo de las emociones, conductas y pensamientos del futuro adolescente y adulto.

Si el problema del bullying se detecta a tiempo, el niño podrá ser el adulto que hubiera sido sin este incidente e incluso puede salir fortalecido”, explica el psicólogo Jorge López Vallejo.

Cómo nace el acoso escolar

Las escenas son muy similares en la mayoría de los casos. Un niño se erige como líder iniciando un acoso que, poco a poco y con el apoyo del resto del grupo, va ensañándose con uno o varios compañeros. Y es ahí donde está una de las claves del bullying actual, en la pertenencia al grupo.

Los niños actúan amparados por el colectivo, un hecho que justifica su crueldad y que les da la excusa perfecta para continuar con su actitud –“todos lo hacen, ¿por qué yo no?”–; algo que, por otra parte, no se atreverían a hacer de forma individual.

Poco a poco se va entrando en un círculo vicioso difícil de romper, pues los acosadores se van alimentando con la sumisión y el silencio de la víctima y experimentan un extraño regocijo que les anima a continuar con sus rutinas.

Y no hace falta llegar a la agresión física; basta en muchos casos con el insulto permanente, la burla, la humillación… para hacer mella en el carácter del niño elegido como víctima.

Síntomas de que un niño sufre bullying

La comunicación con nuestros hijos y la confianza con ellos es fundamental para que se sienta con el valor necesario para contarte que está siendo acosado.

No obstante se estima que más de la mitad de los pequeños que padecen acoso no llegan a confesarlo por miedo o vergüenza.

Es por eso que resulta fundamental que estés atento a algunos síntomas que se repiten en muchos niños:

  • Se queja por las mañanas de todo tipo de dolores para no ir al colegio, llegando incluso a vomitar.
  • Pierde el apetito o come compulsivamente.
  • Tiene dificultades para conciliar el sueño y, cuando se duerme, se despierta a menudo no consiguiendo descansar.
  • Dice con frecuencia que ha perdido alguna de sus pertenencias o llega a casa con ellas rotas.
  • Su rendimiento escolar desciende y tiene dificultades para concentrarse, hacer los deberes o estudiar.
  • Tiene frecuentes cambios de humor: se enfada exageradamente, llora, está irritable, no quiere contar lo que le pasa…
  • Empieza a mojar la cama por las noches cuando ya controlaba perfectamente los esfínteres.

Cómo actuar si tu hijo sufre acoso escolar

Como comentábamos antes, tener una comunicación fluida con nuestros hijos es fundamental para estar al tanto no sólo de si nuestro pequeño sufre acoso, sino también de cualquier otro problema que le pueda inquietar.

  1. Escúchale atentamente, mostrando tu interés por lo que le pasa en el cole todos los días. Pregúntale qué ha hecho, qué ha aprendido, con quién ha jugado en el recreo y, si le notas algo triste o cabizbajo, recuérdale que estás ahí para ayudarle y comprenderle y que puede contarte todo lo que quiera.
  2. No trivialices con el tema ni repitas tópicos como “eso nos ha pasado a todos”, “a mí también me insultaban en el cole”, “ya será menos” o “seguro que tú también les dices algo”. Tu hijo te está mostrando sus sentimientos más profundos, lo mínimo que puedes hacer es escucharle y darle la importancia que merece. Tampoco alientes en él conductas vengativas del tipo “pues defiéndete” o “si te pega, devuélvesela”. Se trata de superar el problema, no de convertir a tu hijo en alguien que no es. 
  3. Habla con su profesora para saber si ella también ha notado algo y, de no ser así, pídele que preste especial atención a tu hijo durante unos días y que lo haga de forma sutil. No se trata de que permanezca a su lado todo el día para que no le acosen, sino de que observe desde la distancia las actitudes de los acosadores.
  4. Si se confirma que tu hijo está sufriendo bullying, habla con la dirección del centro para que se inicie el protocolo de acoso escolar. Las consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas cuentan con un estricto código de actuación en esta materia que debe respetarse al dedillo y comenzar a aplicarse tan pronto como sea posible.
  5. No intentes hablar con el acosador ni con sus padres, pues sólo podrías empeorar la situación. Si hablas con el niño puede que aumente su ira contra tu hijo y se agrave el acoso y si lo haces con los padres, quizá ni sepan que su niño está actuando así. Deja que sea la dirección del centro quien contacte con ellos y les informe.
  6. Anima a tu hijo a realizar alguna actividad en la que destaque o que le guste especialmente, así mejorará su autoestima.
  7. La terapia psicológica ayuda mucho a los niños que padecen acoso y les enseña a lidiar con su ansiedad, sus miedos y la angustia que les generan las relaciones sociales.

¿Y si mi hijo es el acosador?

Para ningún padre es sencillo saber que su hijo está infringiendo un daño a alguno de sus compañeros.

Piensa que cuando un niño actúa de esta forma es porque algo le pasa: hay algo en su entorno que le desestabiliza, quiere llamar la atención porque tiene algún tipo de carencia, no se siente a gusto en el colegio por algo… Como en el caso del niño acosado, lo fundamental es escucharle e intentar descubrir por qué actúa así, no enfadarse y seguir los consejos de la dirección del colegio. Habla con tu hijo y explícale de forma pausada que no está bien actuar así, que es una situación que te entristece y que no te gustaría pensar que él pudiera pasar por lo mismo. Además, ofrécele ayuda psicológica para que supere el problema.

Laura Jiménez

Источник: https://www.guiadelnino.com/educacion/escuela-infantil-y-colegio/claves-para-reconocer-el-acoso-escolar

Cuando las víctimas tienen ocho años: el acoso escolar se ceba en Primaria

Bullying en niños de 4 a 6 años

Cada tarde, cuando el hijo de Lola llega a casa, trae en la mochila una agresión diferente: “Un día son insultos, otro patadas, otro que no le ha dejado hacer un examen, otro que le ha dicho que huele mal… Todo lo que te puedas imaginar”. Ahora tiene once años, pero lleva sufriendo acoso por parte de otro compañero desde los ocho, cuando entró en su colegio actual.

El primer síntoma fue la bajada de notas.

Pasó un tiempo hasta que le contó a su madre por qué se estaba cerrando poco a poco en sí mismo: “Me decía que había un niño en su clase que tenía muchas quejas, que le mandaban siempre a dirección, pero nunca me dijo que la razón era que la tomaba con él. Hasta que un día se echó a llorar en clase y me llamaron del colegio”, cuenta. “Una noche me la tiré entera sentada en la puerta de su habitación porque me dijo que le gustaría dejar de existir. Me puse en lo peor”.

De 2012 a 2018, el porcentaje de niños entre 6 y 13 años que sufrieron acoso ha pasado del 36% al 44%

A pesar de su temprana edad, el hijo de Lola ya sabe lo que es el miedo a ir a clase, evitar salir al recreo a jugar o querer abandonar sus hobbies porque le llamen “maricón”. No es el único, el bullying se concentra cada vez más en las primeras etapas educativas.

Los niños, apuntan los expertos, quieren hacerse los mayores antes, también en la violencia. Las cifras del ministerio de Interior lo confirman: mientras en 2012 el porcentaje de niños entre 6 y 13 años que sufrieron acoso estaba en el 36%, en 2018 llegó al 44%.

“Hemos notado un repunte de casos en 3º y 4º de primaria, es decir cuando tienen entre 8 y 9 años. Los niños se fijan más en los modelos de los adultos y falla la educación en valores en casa.

Mucha gente sigue viendo normal que dos niños se peguen para solucionar sus problemas y todavía hay padres que les dicen ‘no te dejes pegar por nadie: si te pegan, pegas’”, explica María José Fernández, presidenta de la Asociación Madrileña Contra el Acoso Escolar (AMACAE).

También Javier Rouco, profesor en el colegio Rosalía de Casto, en A Coruña, ha notado cómo los comportamientos de los alumnos en el patio se saltan etapas. “Cada vez encontramos más actitudes de adolescentes en los niños.

Desde vestirse como adultos a la preocupación por las relaciones amorosas o el sexo, la hipersexualización de las niñas… Se establecen otro tipo de relaciones, en las que se reflejan estereotipos como la violencia y la competitividad, que es lo que deriva en acoso”.

Lo ocultan por “no preocupar”

La reacción ante el bullying cuando se da en edades tan tempranas, apunta Fernández, es diferente a la de otras etapas madurativas: “Tienen menos herramientas para salir del agujero, muchas veces no saben explicar lo que les pasa.

Hace poco tuvimos el caso de una niña de ocho años que era un cielo, y se metían con ella por ser rumana. Solo sabía decir que estaba triste porque los niños le trataban mal.

Le preguntamos con un muñeco por qué sentía tristeza y empezó una conversación con él: le dijo todo lo que le llamaban, que era mentirosa, que no le invitaban a las cosas porque hablaba rumano… Al final se lo regalamos para que le contase todo como a un amigo, se convirtió en un refugio seguro. A la semana ya era como otra niña, pero para eso tienes que saber actuar”.

En el colegio el acoso se dirige al que es físicamente diferente. En la secundaria entra más la personalidad y el carácter

Los más pequeños suelen tener miedo a contar a sus padres lo que les pasa por “no preocuparles”, apreciación en la que coinciden todos los expertos, mientras que los adolescentes se lo guardan más por vergüenza. Sin embargo, es fundamental la comunicación y confianza previa que tenga la familia para que el menor se abra.

Pero no sólo la manera de recibir el acoso es distinta con la edad, también la actitud del acosador varía.

La psicopedagoga Ana Roa, ha detectado diferencias cuando el acoso se produce entre niños en etapa escolar, y los que lo hacen en la secundaria: “Mientras están en el colegio, el acoso se dirige al que es físicamente diferente: el que lleva gafas, el que es más gordito… En la secundaria entra en juego más la personalidad y el carácter, por ejemplo, si es gay o más tímido…, porque es cuando se van definiendo más”.

Uno de los testimonios que recoge Amnistía Internacional en el informe ‘El Acoso Escolar en España’, presentado esta semana es clarificador sobre ese rechazo al que es “diferente”.

La madre de Dawa, un niño adoptado nacido en Etiopía, relata lo siguiente: “Un día, cuando era pequeño, se cayó y se hizo un arañazo. Se dio cuenta de que por debajo su piel era más clara. ‘¡Borra el color, mamá!’ […] Trataba todo el tiempo de que el grupo lo aceptara.

La batería, la guitarra, correr, el judo, escuchar música… Disfruta de todo eso. Pero en el colegio fingía que le encantaba el fútbol”.

Del patio de recreo al ciberbullying

El recreo es por excelencia el lugar más temido por los niños que sufren bullying. “Las víctimas de acoso se quejan de que el patio y el comedor son momentos complicados.

En las clases están más controlados, aunque con una mirada también te puedan acosar, pero los picos suelen darse ahí”, explica el profesor Rouco. Las dinámicas de recreo tampoco ayudan.

Según el docente la onmipresencia del futbol desplaza y margina a los que no disfrutan persiguiendo un balón, como le pasaba a Dawa.

El problema que explica en parte la bajada de edad del acoso, es que ya no se queda sólo de puertas para adentro. El uso extendido de las nuevas tecnologías en edades cada vez más tempranas traslada el bullying a casa.

Por eso, desde el área de Participación Ciudadana de Policía Nacional, explican que han tenido que bajar las edades de algunas charlas de prevención de acoso que imparten en los centros. “El regalo estrella a los diez años son los móviles.

Ese ha sido el punto de inflexión en el acoso, y que ha hecho que intentemos prevenir su aparición más pronto”, explica la subinspectora Cortez.

El regalo estrella a los diez años son los móviles. Ese ha sido el punto de inflexión

La Fundación Anar lleva 25 años atendiendo un teléfono de ayuda a la infancia y adolescencia, y desde el pasado octubre también el teléfono contra el acoso, al que pueden llamar víctimas y familiares.

Según sus informes, la media de acoso presencial se sitúa en los 10,9 años, aunque baja a los 9,8 en el caso de la primera agresión.

Una de cada cuatro llamadas que reciben se relaciona con el ciberbullying, donde los insultos y ofensas acaparan el 67,9% de las agresiones, mientras que en el acoso presencial, el 78% de las veces se producen agresiones físicas, motivadas sobre todo por “el ser percibido diferente”.

“El 90% de los casos presentan consecuencias psicológicas graves, por eso es importante prevenir cuanto antes. Lo más grave es que se cronifique la situación, que lleven tres años así y no se solucione. Eso tiene mal pronóstico”, explica Diana Díaz, directora del teléfono de ANAR.

Si el acoso se produce cuando son pequeños, lo más normal es que sean los padres los que recurren a este recurso.

Para identificarlo les dan varias claves, como observar si bajan sus notas, si cambia su comportamiento, si le falta habitualmente material escolar, ropa o comida o si somatiza dolores y síntomas los domingos, antes de empezar la semana.

“Si no lo tratas a tiempo, se van a llevar el trauma a la vida adulta. Aprehenden la indefensión y se convierten en adultos inseguros, con problemas, depresiones...

Al principio no sabes por qué, pero cuando escarbas ven que es derivado de los problemas del colegio, aunque hayan pasado ya 15 o 20 años”, explica María José Fernández de AMACAE.

“Pero tampoco hay que olvidarse de la parte agresora, que puede convertirse con el tiempo en un delincuente o el que maltrata a su novia o te acosa en el trabajo”.

Fallan los protocolos

En el colegio de Lola, la madre que encabezaba este reportaje, todos los padres están de su parte. También el equipo docente, que ha solicitado que se cambie al niño de centro, ante la imposibilidad de reeducarle tras expulsiones y todo tipo de intervenciones.

Sin embargo, la Comunidad de Madrid, donde viven, dice que al tratarse del único colegio del pueblo no es posible el traslado, aunque sí se haya hecho en otras ocasiones. “A mi hijo no le voy a cambiar, porque es la víctima.

El acosador va diciendo que es el puto amo, porque nadie le regaña y lo único que le hacen es expulsarle para que se vaya a casa a jugar a la Play. Así que cada vez que vuelve sigue igual”, se queja Lola.

El 96% de las llamadas no pasan a Inspección Educativa, según Amnistía Internacional

En todas las comunidades se han desarrollado distintos protocolos para atender los casos de acoso. Sin embargo, en la mayoría es el propio centro el que se audita a sí mismo y el que decide si, efectivamente, suma un caso de bullying a su reputación, o no. “No sirven de nada, están pensados de manera reactiva, no preventiva”, se queja Fernández.

Para Amnistía Internacional, estos protocolos también son inútiles cuando no hay violencia física, porque no se activan.

Según sus datos, el 96% de los acosos no son reportados a la Inspección Educativa, a pesar de que de las 25.000 llamadas que se recibieron en 2017 al teléfono contra el acoso, 7.

500 eran posibles casos de acoso escolar. En 2018, hasta noviembre se recibieron 15.500, de las cuales 5.500 eran casos posibles.

De hecho, los porcentajes que dan las instituciones tampoco coinciden con la mayoría de los estudios. “No es posible decir cuántos niños sufren acoso escolar a día de hoy.

Según inspección educativa lo sufren un 0,03% de los alumnos, frente al 4, 5 o 6% que dicen los estudios más serios”, denunció esta semana Koldo Casla autor del informe de Amnistía.

Según la organización, el bullying es un problema “de derechos humanos” en el que el gobierno de España se está fallando en su detección y actuación.

En algunos centros de secundaria se han puesto en marcha programas de mediación entre iguales en los que son los menores los que intervienen entre sus compañeros para solucionar situaciones de acoso.

Sin embargo, esta medida es más complicada de implantar cuando se baja de edad. “En nuestro colegio lo que estamos haciendo son diálogos grupales, preguntando al alumnado posibles soluciones.

Y ellos lo tienen claro: avisar de lo que ocurre cuanto antes, y hablar y conocer al otro”.

Источник: https://www.elconfidencial.com/espana/2019-06-08/acoso-escolar-primaria-bullying-menores_2061038/

Cómo detectar si a tu hijo le hacen bullying en la escuela — Mejor con Salud

Bullying en niños de 4 a 6 años

El bullying o acoso escolar es uno de los problemas más comunes hoy día en las escuelas. Debido a esto, hay que estar muy atentos a las señales que podrían indicar que los niños están sufriendo este problema. El bullying es un comportamiento de hostigamiento, maltrato físico o psicológico que se produce entre los escolares de manera reiterada.

Desgraciadamente, este tipo de comportamiento es cada vez más frecuente. Incluso, se empieza a ver ya desde los grupos clase donde los niños tienen entre 3 y 6 años de edad.

Por esta razón, es muy importante estar prevenidos y saber detectar los principales síntomas de alguien que sufre bullying pues, a menudo, pasan totalmente desapercibidos.

Esto es así porque, muchas veces, las víctimas sienten vergüenza o culpa por lo que les pasa, y muestran reparos a la hora de solicitar ayuda.

¿Cómo saber si mi hijo es víctima de bullying?

Es fundamental educar a nuestros hijos desde edades tempranas en los valores del respeto, la amistad, la confianza. Y, enseñarles a no responder con agresión si alguien los agrede.

Deben saber que pueden contar todos sus problemas y expresar sus sentimientos, dudas o miedos a sus padres, hermanos o familiares. Deben sentir que en su familia pueden encontrar todo el apoyo que necesiten. Si no tenemos una buena comunicación con los niños, nunca nos vamos a poder dar cuenta si están siendo víctimas de acoso escolar.

Los niños pueden tener miedo y no atreverse a contarlo en la casa. Podrían sentir vergüenza. De ahí que sea tan importante que los mayores observemos ciertas conductas o comportamientos que pueden ser señales de que algo no marcha bien en el colegio o con sus amigos.

1. No quieren asistir a clase

Suelen inventar malestares para no asistir a la escuela. Sin embargo, al llevarlos al médico, su salud está en perfecto estado. Así las cosas, es necesario animarlo a que diga la razón por la que no quiere ir al colegio. Se trata de generar confianza para que exprese de manera verbal qué es lo que le incomodao por qué se siente mal.

2. Cambios en su comportamiento

  • Son cambios que se dan lentamente y van afectando poco a poco su personalidad. Empiezan a no querer hablar con los amigos de siempre ni con la familia cuando antes eran niños extrovertidos.
  • Se pone nervioso cuando tiene que ir al colegio, empieza a presentar cambios de humor y está triste.

3. En ocasiones, puede sufrir ataques de ira, violencia o verse muy irritable

En los chicos adolescentes es muy difícil a veces distinguir estos comportamientos y notarlos como señales de alarma, ya que en la adolescencia son habituales. No obstante, debemos estar atentos por si el detonante de estos cambios fuera el acoso.

4. Pierden el material escolar o prendas de ropa

Comienzan a perder objetos personales o material escolar. Los acosadores utilizan muchas veces este sistema como medio de intimidación.

5. Piden dinero en casa

El chantaje es uno de las prácticas más habituales entre los acosadores. Iñaki Piñuel, experto en violencia psicológica y acoso y profesor de la Universidad de Alcalá, explica que la mayor parte de las veces el acoso que sufren los escolares es psicológico. Por este motivo, el síntoma más común es el psicosomático.

6. Síntomas psicosomáticos

El niño puede presentar diferentes síntomas a nivel físico aunque el acoso sea psicológico. Entre los más frecuentes, encontramos:

  • Alteraciones del sueño.
  • Malestar al levantarse.
  • Mareos y dolores de cabeza.
  • Temblores y palpitaciones.
  • Problemas digestivos y desórdenes de la conducta alimentaria.

 7. Cambios en el rendimiento escolar

Podría comenzar a desinteresarse por los estudios, como consecuencia de la falta de concentración y atención.

¿Qué actitud deben tomar los padres frente al bullying que pueden estar sufriendo sus hijos?

Si hemos detectado que nuestro hijo es víctima de bullying, en primer término, no hay que culpabilizarle a él. Tampoco, a nosotros mismos.

  • Que haya ocurrido ese problema no significa que seamos peores padres. El niño debe sentir confianza y seguridad en su casa y debe haber un buen clima.
  • El niño debe saber que no está solo y que siempre puede pedir ayuda, y que va a ser escuchado.
  • Si comprobaste que lo están acosando, debes mantener la calma. No le demuestres preocupación. El niño tiene que ver en tu rostro determinación, optimismo y entereza.
  • Es importante acudir al colegio hablar con la persona responsable. Ella nos podrá ayudar a buscar un profesional para poder solucionar el conflicto.
  • Hay que mantener una relación de comunicación con la escuela para poder contar con su apoyo. Solo en colaboración mutua, podemos ayudar a nuestros hijos a superar esta situación. Para ello, es sumamente importante educarlos en la no agresión.
  • Se debe dar mayor énfasis a la tolerancia, a la amistad y al respeto mutuo para que sean adultos responsables y libres.
  • El hogar es la principal soporte de amor y de la educación de los hijos. Es allí donde aprenden valores y conductas.

Debemos ser conscientes de ello y evitar las confrontaciones, así como la agresión física y verbal, para que ellos no la imiten.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/detectar-hijo-le-hacen-bullying-la-escuela/

Bullying en niños de 4 a 6 años

Bullying en niños de 4 a 6 años

El bullying es lo que conocemos como el acoso físico o psicológico al que someten a un alumno sus compañeros de forma continuada. Se comportan con él cruelmente con el único objetivo de someterlo y asustarlo. El bullying implica la repetición constante de burlas y agresiones que puede además provocar la exclusión social de la víctima.

Indice

¿Qué es el bullying?

El bullying en niños de edades comprendidas entre cuatro y seis años es conocido como bullying preescolar, y aunque es cierto que el bullying en sí es más habitual en los últimos años de primaria y en los primeros de secundaria, actualmente es común que aparezca también en los años de educación infantil donde, además, es mucho más difícil de reconocer.

Hoy en día el problema del bullying infantil o preescolar es algo de lo que la mayoría de los padres no son conscientes porque no creen que este pueda comenzar tan pronto. Sin embargo, según los expertos sí es posible.

Estos afirman que los niños antes de los tres años no tienen la habilidad cognitiva de sentir empatía, y por ello cuando hacen que otro niño sufra es porque no se están dando cuenta de lo que están haciendo. Pero la cosa cambia cuando el niño de cuatro o cinco años hace bullying a sus compañeros.

En este caso, el niño ya puede sentir empatía hacia los demás y ya es consciente también del daño que hace.

Se pueden reconocer diferentes tipos de bullying que con frecuencia se dan a la vez, como son el bullying físico con empujones, patadas o agresiones con objetos; el verbal (insultos, motes, menosprecios en público, etc.

) que suele ser el más habitual; el psicológico, que mina la autoestima del niño y fomenta la sensación de temor y, por último, el social que es el que pretende aislar al niño del resto del grupo y compañeros.

Normalmente este tipo de comportamientos se deben a que el niño o niños que hacen bullying a otro han podido ser objetos de este comportamiento en casa, desean llamar la atención o incluso puede que simplemente les guste la sensación que se crea cuando hacen daño a otro niño.

No obstante, hay que tener en cuenta que identificar el bullying resulta una tarea algo compleja, pero lo es mucho más cuando este acoso comienza a una edad tan temprana ya que lo más habitual ahí es que los niños en las escuelas y colegios “se peleen”.

Por eso, como padres es importante observar bien y prestar suficiente atención al niño para identificar si esa “mini-pelea” (por llamarlo de alguna manera) es mutua y se hace porque está jugando con sus compañeros o si, por el contrario, es solamente él quien recibe las agresiones, las patadas o los insultos.

Cada vez es más frecuente encontrarse en las aulas casos de bullying y, aunque “lo más común” es que comience a observarse en las aulas de primaria, según los expertos debe ser desde infantil, es decir, en torno a los tres y los seis años, cuando se debe empezar a trabajar en la prevención de este tipo de maltratos.

Y tanto padres como profesores tienen la obligación de estar informados sobre lo que ocurre cada día en los colegios y por consiguiente en las aulas para prevenir o saber actuar, en cualquier caso, tanto si el niño es víctima de bullying como si es él quien hace bullying a otros niños o compañeros de la escuela.

Algunos indicios de que tu hijo sufre bullying en el colegio

– Ya no tiene ganas de ir a la escuela (y antes sí)

– Pone excusas para no ir al colegio ni a las actividades extraescolares

– Ya no quiere estar con el amigo o amigos con los que jugaba

– Llega a casa con algún rasguño o herida pero no sabe cómo se lo pudo hacer

– Se vuelve introvertido y en muchas ocasiones está deprimido

¿Qué se puede hacer en este caso?

Es tan complejo el bullying preescolar que en la mayoría de las ocasiones es necesario que los padres conozcan algunos consejos y recomendaciones que puedan servir para ayudar a su hijo víctima del bullying:

1. Hablar y escuchar. Normalmente la única forma que existe para averiguar si el niño está siendo víctima de bullying o no es hablando con él.

Siempre hay que intentar que sea él quien cuente a los padres lo que le sucede y ellos simplemente deberán escuchar sus historias y sentimientos, pero sin juzgarle, ya que si se le critica o se le regaña lo más probable es que pierda toda la confianza que estaba intentando depositar en ambos. También se puede optar por hacerle algunas preguntas para intentar averiguar qué es lo que realmente le han hecho.

2. No minimizar la situación.

En la mayoría de las ocasiones, los padres cometen el error de pensar que eso de las peleas simplemente es cosa de niños, pero como decíamos anteriormente, y aunque sea habitual que los niños se peleen, no siempre estamos en lo cierto y es mejor prevenir que curar. Por eso cuando el niño diga que alguien constantemente le molesta en clase hay que escucharle y no pasar por alto este asunto.

3. Enseñar. Como el bullying es algo que sucede a diario, aunque muchos padres no son conscientes de ello, lo ideal es que el niño sepa actuar por sí mismo siempre (sufra o no sufra una situación de acoso).

Es decir, decirle que debe ser fuerte y que, en el caso de sentirse amenazado por otro compañero, le haga ver al niño “bully” que no le afecta su comportamiento.

En situaciones de ese tipo lo único que debe hacer es avisar a un adulto.

4. Ayudar. Otra cosa fundamental es que los padres nunca cojan miedo de que su hijo se vaya con otros amigos ya que, de hecho, es muy recomendable que en el caso de que el niño ya haya sido víctima de bullying tenga otros compañeros y amigos con los que jugar pues esto le permitirá desarrollar de nuevo habilidades relacionales.

5. Actuar.

Si la situación de bullying continúa y en el colegio no se han tomado las medidas necesarias tras conocerse el problema está claro que lo único que queda es involucrarse presionando hasta que dicha situación cambie.

Siempre se podrá contactar con alguna asociación como la Asociación Española para la Prevención de Acoso Escolar (AEPAE) o también hablar con los padres del niño o los niños que hacen bullying.

Foto: Freepik.com

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/psicologia-infantil/bullying-en-ninos-de-4-a-6-anos-9104

Víctimas de bullying con cuatro años: el acoso escolar en edad preescolar

Bullying en niños de 4 a 6 años

Alrededor del 17 por ciento de los niños sufre algún tipo de acoso escolar, y no es sólo cuestión de niños mayores. Es un una situación que se da en niños de todas las edades, se registran casos desde los tres años hasta la adolescencia, la mayoría entre los 11 y los 13 años.

El bullying en edad preescolar, bullying temprano o acoso a edades tempranas es infrecuente, pero es una situación que puede darse. Por más pequeños que sean, el acoso escolar no es «cosa de niños» y los centros deberían tomar medidas contundentes para frenarlo ante el mínimo signo de posible acoso hacia un compañero.

Acabamos de conocer un caso de bullying a un niño de cuatro años que nos ha estremecido por varios motivos.

En primer lugar, por la corta edad del niño, en segundo, porque el centro no ha hecho nada para proteger al menor a pesar de la insistencia de los padres.

Y por último, porque al ser llevado a juicio, la Generalitat solo fue condenada a pagar 3.800 euros de indemnización a la familia del alumno.

Los hechos sucedieron entre los años 2013 y 2016, desde que el niño cursaba preescolar (P4) en la escuela Pla de Mar, en el barrio de Coma-ruga, en El Vendrell (Baix Penedès) hasta primero de primaria, es decir entre los cuatro y los seis años, cuando fue trasladado a otro centro. La sentencia sostiene que hay indicios suficientes de que el menor sufrió un acoso «continuado».

Los padres notaron cambios de carácter en su hijo, quien incluso pidió apuntarse a clases de defensa personal. Y a pesar de que la familia se entrevistó con la dirección del centro en varias ocasiones, no se aplicaron medidas contundentes ni se informó de la situación a las familias de los acosadores.

Según el juez es «preocupante e insólito» que el centro «no activara un protocolo de actuación contra un posible acoso escolar de un menor pese a la insistencia de la madre». Ni siquiera cuando denunció dos episodios concretos de «violencia».

Señales de alerta de acoso en niños pequeños

Tal vez las autoridades del colegio no consideraron que en niños tan pequeños pudiera darse una situación de acoso, pero a esas edades ya pueden darse algunas señales particulares, aparte de los que pueden darse a cualquier edad, como por ejemplo:

  • Rechaza ir al colegio o hacer excursiones o actividades en grupo.
  • Hace comentarios sobre que un niño le molesta o que «fulanito» ya no es su amigo. (Aunque este es un comportamiento habitual entre niños pequeños).
  • Se quejan de dolor de cabeza o de barriga sin motivo aparente.
  • Comienza a aislarse del grupo, se aparta en una esquina, no participa.
  • Emite opiniones negativas sobre sí mismo: «soy tonto», «soy feo»
  • Se vuelve introvertido y tímido.

Pequeños acosadores en preescolar

El acoso escolar en niños pequeños no es habitual (la mayoría de los casos suceden en niños mayores), sin embargo, puede producirse a cortas edades. Puede darse en forma de exclusión, apartando al niño de resto del grupo, de insultos, o de violencia física (golpes y palizas).

A estas edades es difícil detectarlo, ya que los niños están aprendiendo a relacionarse con los demás y es frecuente que peleen, discutan e incluso peguen. Sin embargo, cuando estos comportamientos son reiterados y van dirigidos siempre al mismo niño, es una señal de alerta que no se puede pasar por alto.

¿Hay mala intención?

Hay expertos que sostienen que no se puede hablar formalmente de bullying en niños pequeños, ya que el factor intencional en edades tan tempranas es subjetivo.

Antes de los tres años los niños no tienen desarrollado el concepto de empatía, por lo que aunque deben ser corregidas las conductas violentas hacia otros niños, no son realmente conscientes de las consecuencias de su comportamiento.

Es a partir de los cuatro años, cuando el niño ha desarrollado su autoconsciencia y es capaz de valorar las consecuencias de sus actos. Es decir, ya sabe cuando ha actuado mal.

A esta edad, pueden presentarse actitudes agresivas y constantes hacia otros compañeros.

Puede haber premeditación de ir en contra de un niño y actitudes de liderazgo agresivas hacia otros niños.

Qué hay detrás de un niño acosador:

No debemos olvidar que hablamos de niños pequeños que pueden estar viviendo circunstancias especiales que le lleven a actuar de la misma forma con sus compañeros.

  • El niño recibe un mal ejemplo de padres, familiares u otras personas de su entorno.
  • Exposición a vídeos o programas de televisión con mensajes negativos.
  • Desensibilización hacia el dolor ajeno, falta de empatía.
  • Aceptación cotidiana de la violencia.

Como padres, no debemos permitir jamás que un niño se burle de otro ni mucho menos el uso de la violencia. Aunque son espontáneos y puede que no lo hagan con mala intención, es esencial enseñarles desde pequeños a ser tolerantes, empáticos y respetar a los demás. Y por supuesto, educar con el ejemplo.

Si crees que tu hijo puede estar sufriendo acoso en preescolar, habla con él, no minimices sus emociones y actúa cuanto antes poniéndolo en conocimiento de profesores y autoridades del centro. El bullying a edades tempranas debe ser atajado a tiempo, tanto en el acosador como en el acosado, para evitar males mayores.

En Bebés y más | Cómo detectar si tu hijo sufre acoso escolar, Lou, el genial cortometraje de Pixar sobre el acoso escolar que nos invita a la reflexión

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Cómo distinguir los 4 diferentes tipos de acoso escolar y sus síntomas

Bullying en niños de 4 a 6 años

En los últimos años el bullying se ha convertido en un fenómeno que se quiere combatir en todos los colegios del mundo.

Aunque ha existido desde siempre parece que en los últimos años se ha extendido en los centros escolares.

Los padres y los profesores tenemos que saber distinguir los diferentes tipos de acoso escolar para poder detectar si un menor lo está sufriendo y poner soluciones lo antes posible.

El bullying es un fenómeno que se caracteriza por el acoso y/o intimidación del abusador sobre la víctima dentro del ámbito escolar. El acosador disfruta sintiéndose superior al acosado y disfruta con su sufrimiento.

Su repetición constante puede perjudicar a la víctima de muy diversas formas hasta el punto de que puede llegar a suicidarse.

Detectarlo cuanto antes es fundamental para la víctima pero no nos olvidemos de la importancia de conocer las pautas de prevención para evitar llegar a esta situación.

Casi un 6% de los niños y niñas españoles han tenido relación con alguno de los tipos de acoso escolar en el centro, pero el papel que juegan es diferente, según se explica en la Guía para padres de la CEAPA.

  El 90% ha sido testigos de una conducta de este tipo en su entorno, el 30% han participado en alguna ocasión ya sea como víctima o como agresor. Entre el 25% y el 30% de los alumnos de primer ciclo de la ESO afirma haber sido víctima alguna vez de agresiones.

El 34, 6% de los alumnos reconoce que no pediría consejo a su profesor o profesora en caso de encontrarse en una situación de violencia. Sólo 1 de cada 3 de los que lo sufren son capaces de denunciarlo.

Causas del acoso escolar

El bullying se puede dar en cualquier centro privado o público y se manifiesta por causas personales o familiares. Una de las causas personales más habituales es la baja autoestima del acosador que le lleva a sentirse superior al acosado. Entre las causas familiares destacan los problemas entre los padres ya sean económicos o de relación.

Las víctimas de acoso escolar pueden sufrir distintos efectos psicológicos negativos. Cuanto antes se detecte, más pronto se le podrá ayudar.

Una investigación realizada en 2014 en King’s College London descubrió que los efectos psicológicos negativos que sufren las personas con bullying permanecen durante 40 años después de haber sido víctima, pueden ir desde el estrés, la ansiedad y la depresión, así como trastornos psicosomáticos o problemas de socialización.

Los 4 tipos de acoso escolar que existen

Normalmente es muy difícil distinguir, por los profesores o los padres, que un niño está sufriendo bullying. Según el Centro Nacional Contra el Bullying (NCAB) existen cuatro tipos de acoso escolar diferentes.

1. Bullying verbal

El acosador se dirige al acosado con insultos, amenazas, bromas crueles o frases excluyentes sobre su apariencia, condición sexual, raza o discapacidad. Por ejemplo cuando un menor se mete con otro por su obesidad o cojera. Estos niños suelen mostrarse ausentes, malhumorados o mostrar falta de apetito.

2. Acoso físico

Se trata de comportamiento agresivo e intimidatorio por parte del acosador, que incluye patadas, golpes, zancadillas, bloqueos o empujones. Por ejemplo un niño que empuje a otro o que le ponga la zancadilla en el recreo.

Es difícil de detectar pero suelen mostrar golpes, moretones o marcas que pueden esconder a los padres. También pueden tener frecuentemente tener dolores de cabeza o de estómago que les impiden acudir al colegio.

3. Bullying social

Es más complicado de detectar porque suele ocurrir a espaldas de la víctima. Suele ocurrir cuando la víctima es olvidada por sus compañeros.

El acosado siente que es invisible en clase, el comedor o las clases extraescolares. Las víctimas suelen aislarse y evitar juntarse con el resto de compañeros.

Suele ser más habitual entre las chicas y sus consecuencias pueden ser peores que el bullying físico.

4. Cyberbullying

Debido al auge de las nuevas tecnologías y en particular de las redes sociales, algunos niños se sienten acosados por estos medios. El acosador puede difundir falsos rumores, bromas desagradables, fotos inconvenientes o mentiras causando un gran malestar a la víctima.

Normalmente suele afectar a menores que se conectan a Internet o que son usuarios de móvil o tablet. Suele afectar al sueño, provoca dolores de cabeza  y falta de interés por acudir al centro escolar.

También se puede caracterizar por comentarios machistas o desagradables sobre  la víctima en las redes sociales, suplantar su identidad o presionar a ésta para que haga algo que no quiere como por ejemplo hacerse una foto provocativa.

El bullying puede causar graves problemas psicológicos y marcar para siempre las relaciones afectivas de la víctima. La víctima intentará no acudir a lugares donde se puede encontrar con el acosador como por ejemplo la escuela.

Detectar cualquiera de estos tipos de acoso escolar suele ser complicado para los padres y los profesores.

Pero si nos damos cuenta de que nuestro hijo no quiere acudir al colegio o instituto, no se quiere relacionar con sus compañeros o muestra marcas constantes de algún tipo de conflicto como moretones o golpes, tenemos que encontrar cuanto antes una solución. Los efectos del acoso escolar para nuestros hijos pueden ser decisivos para su felicidad futura.

ConsejosPsicologíaAcoso escolar – Bullying Para profesores

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/distinguir-tipos-acoso-escolar-bullying/

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