Cambios del flujo a lo largo del embarazo y el posparto

Flujo vaginal

Cambios del flujo a lo largo del embarazo y el posparto

Durante tu vida reproductiva, las glándulas dentro de una vagina saludable siempre secretan algo de flujo el cual, al irse moviendo por la vagina, además de servir como lubricante, arrastra también a la flora bacteriana normal de esa área y a las células muertas de las paredes vaginales.

El flujo normal es de aspecto lechoso, de color claro, no tiene un olor desagradable y es más abundante en el momento de la ovulación (cuando el óvulo sale del ovario) pero está presente durante todo el ciclo menstrual y tú lo notas en tu ropa interior o en el papel higiénico al limpiarte después de orinar.

Durante el embarazo tu cuerpo pasará por una serie de cambios fisiológicos y uno de ellos será en el flujo vaginal. En ocasiones, este es el primer signo de que estás embarazada. Es importante que conozcas estos cambios y que acudas a tu médico cuando te parezca que son anormales.

Lo que observas –desde el principio del embarazo- es una mayor cantidad de lo que se considera como flujo normal del embarazo o“leucorrea”, sin olor -o con un ligero aroma diferente al que estás acostumbrada.

Muchas mujeres se intrigan y hasta se sorprenden con el cambio, especialmente si antes del embarazo habían estado tomando anticonceptivos durante muchos años. Esto es porque la píldora anticonceptiva reduce la cantidad de flujo que una mujer tendría normalmente si se compara con un ciclo menstrual normal.

El incremento en la cantidad del flujo durante la gestación se debe en parte al aumento de las hormonas propias del embarazo y en parte al aumento de circulación sanguínea hacia la zona de la vagina y del cuello uterino que estimula la secreción de esa mucosa y es el medio natural que tiene el cuerpo para “dejar afuera” a las bacterias y evitar las infecciones.

La cantidad irá variando a lo largo del período de gestación al igual que su apariencia, posiblemente se vea más grueso y mucoso durante el 2do y 3er trimestre y aumentará hacia el final del embarazo cambiando nuevamente de aspecto, especialmente cuando te acercas al momento del parto.

Al inicio del embarazo, las secreciones del cuello uterino llenarán el canal que forma este cuello y crearán una barrera protectora para el bebé– es el llamado “tapón mucoso”. En el momento del parto, el cuello se empieza a adelgazar y a abrirse para dar paso al bebé y en ese momento se expulsa este tapón, esta descarga puede estar teñida con un poco de sangre.

No es patológico y se puede observar comúnmente asociado a horas o días previos al parto.

¿Cuándo debo de llamar al médico?

El flujo fisiológico o normal durante el embarazo no afecta al bebé ni a la madre, no debe de ser irritante ni te debe de rozar o dar comezón, cualquiera de estas molestias puede ser síntoma de infecciones vaginales que, cuando no son debidamente tratadas, pueden provocar un parto prematuro o eventualmente rotura prematura de la membrana amniótica (la que rodea al bebé), exponiendo así al bebé a los riesgos y dificultades propias del nacimiento prematuro.

Flujo anormal

¿Flujo o líquido amniótico? Cuando existe un flujo abundante y claro, es difícil que puedas distinguir si lo que tienes es nada más flujo o si se trata de líquido amniótico.

Hacia el final del embarazo es bastante común que el aumento en el flujo se acumule en la vagina durante la noche y se escurra cuando la embarazada se levanta en la mañana (este flujo es acuoso, de tipo mucoso o sanguinolento aún cuando apenas esté teñido de rosa) y te confundas creyendo que se rompió la bolsa amniótica. Si no estás segura, puedes ir al baño, vaciar tu vejiga y ponerte un protector. Si el líquido continúa saliendo durante las siguientes horas, entonces es probable que sí sea rotura de la bolsa.  Si no tienes todavía 37 semanas y tienes dudas, llama de inmediato a tu médico, esto puede ser una señal de parto pretérmino.

Si el flujo es no oloroso, de color blancuzco, de aspecto grumoso y te causa molestias como dolor al orinar o al tener relaciones sexuales, irritación o ardor en la zona genital, es probable que tengas una infección por hongos y es necesario que llames a tu médico para un correcto diagnóstico y tratamiento.  Generalmente se soluciona rápidamente y no son de riesgo para tu bebé. Lo importante es que no te automediques.

Vaginitis: es la infección o inflamación de la vagina que causa cambios en el flujo vaginal. Puedes notar un aumento en la cantidad acompañado de cambios en el color y olor.

La vaginitis ocurre cuando algo trastorna el balance de la flora bacteriana dentro de tu vagina y las causas principales pueden ser el mismo embarazo, la diabetes, los antibióticos, los baños de burbujas y las infecciones.

Infección bacterial: Si el flujo es de aspecto grisáceo y cuando se mezcla con el semen tiene un ligero olor a pescado, es probable que tengas un tipo diferente de infección vaginal, en este caso causada por bacterias.

Si el flujo es amarillento o verdoso, de tipo espumoso y con un desagradable olor, es probable que tengas una infección causada por tricomonas (una infección de transmisión sexual bastante común), que puede producir irritación y comezón en la vulva o vagina y mucha incomodidad para orinar o durante las relaciones sexuales.

Cuando el flujo tiene un olor desagradable y es de color amarillento, verdoso o grisáceo, puedes tener algún tipo de infección vaginal aún cuando no tengas otros síntomas.

En los casos de infecciones por hongos como la Cándida albicans que es causa de la “candidiasis” es importante tratarla antes del parto para evitar contagiar a tu bebé en el momento del parto, al pasar por el canal vaginal. El bebé se contagia de lo que se conoce como “algodoncillo” que aparece en la lengua y las mucosas de la boca.

Igualmente debes acudir a tu médico si el  flujo es de tono café o se ve sanguinolento. Esto puede ser un signo de que tienes un ligero sangrado. Esto es bastante común al principio del embarazo, sin embargo SIEMPRE debes mencionárselo al médico, puede ser señal de complicaciones en el embarazo.

Muy importante recordar

Su tienes una infección vaginal o hay presencia de hongos, tanto tú como tu pareja deberán recibir tratamiento, de otra manera el contagio será constante. Es importante que tengas un diagnóstico correcto para un tratamiento adecuado. Nunca te automediques, un mal tratamiento puede incrementar la infección.

¿Este flujo puede afectar a mi pareja de alguna manera?

A veces este flujo es causa de irritación en el pene de tu pareja, consulta con tu médico para ver si es necesario algún tratamiento especial. Generalmente es causado por mayor acidez de las secreciones vaginales y es transitorio.

¿Puedo hacer algo para cuidar mi higiene y disminuir el riesgo de infecciones vaginales?

Si el flujo no es causado por una infección, no hay nada que puedas hacer para disminuir la cantidad, pero puedes usar protectores delgados que te cambiarás con frecuencia. Este tipo de protección, no es recomendable para aquellas personas que generan irritación persistente. Cambiarte dos veces al día de ropa interior puede ser una solución para ti.

  • Nunca uses tampones, ya que pueden introducir gérmenes indeseables en la vagina, que pueden ser causa de infecciones vaginales serias, con riesgos de infección intrauterina.

Para mantener tu área genital saludable, trata de mantenerla limpia. Al ir al baño siempre sécate de adelante hacia atrás (así evitarás la contaminación fecal hacia la vagina).

  • Lávate perfectamente las manos cada vez que toques tu área genital.

Descansa todo lo que necesites y facilítale a tu cuerpo la lucha contra las infecciones.

Usa pantaletas o calzones de algodón, evita la ropa ajustada y los jeans y ropa de gimnasia de materiales sintéticos.

Evita los baños de burbujas, el papel higiénico con aroma y los jabones y aerosoles desodorantes. Evita también las duchas que pueden cambiar el balance normal de la flora de la vagina y aumentar así el riesgo de una infección vaginal.

Si vas a la playa o la piscina, cámbiate el traje  de baño después de nadar. La misma medida es aplicable a la ropa interior si has hecho ejercicio y sudado.

Lava la ropa interior con jabón de lavar neutro, en lugar del detergente común y dale un segundo ciclo de enjuague.

Si fumas, trata de dejar el cigarro durante el embarazo. Fumar te hace más proclive a tener una infección vaginal y además es dañino para tu futuro bebé.

Trata de comer un plato de yogurt diario. Contiene lactobacilos probióticos que pueden ayudarte a mantener un balance saludable de la flora bacteriana de tu vagina. No hay un estudio científico que pruebe esto pero es algo que puedes tratar.

Flujo después del parto

Nuevamente, no hay nada de qué preocuparte. La mayoría de las mujeres tendrán una pequeña cantidad de flujo 4 a 6 semanas después del parto. Este flujo recibe el nombre de “loquios” y se inicia siempre de color rojo y se va cambiando a rosa hasta café claro y termina en blanco amarilloso.

Este flujo está formado por sangre, moco y lo que resta del tejido de la placenta.

Su olor debe ser como el de una menstruación normal, sin embargo, si el olor es fuerte y la mujer tiene dolores en la parte baja del abdomen, esto puede ser signo de una infección uterina que los médicos llaman “endometritis” y que requiere tratamiento con antibióticos. Nunca te automediques, es importante que acudas a consulta médica.

Referencias

Источник: https://infogen.org.mx/flujo-vaginal/

Todo sobre el flujo vaginal en el embarazo

Cambios del flujo a lo largo del embarazo y el posparto

A lo largo del embarazo, las mujeres experimentan toda una serie de transformaciones en su cuerpo, algunas más acentuadas que otras, y que forman parte del propio proceso.

Uno de esos cambios, que es precisamente el que nos ocupa en este artículo, consiste en notar ciertas alteraciones en el flujo vaginal, algo muy común y que puede llegar a sorprender o incluso a preocupar si no se conocen las razones que lo causan.

Descubre qué provoca dichas alteraciones y en qué situaciones debes consultar a un médico para descartar o tratar dolencias.

Alteración del flujo vaginal

Durante el periodo de gestación se suele experimentar un aumento del flujo vaginal, así como también suele ocurrir que éste presente un tono más blanquecino.

Este cambio es totalmente normal y tiende a acentuarse a medida que nos acercamos a la fecha del parto, momento en que se expulsa el tapón mucoso que protege al feto de posibles infecciones.

A menos que existan otros indicios, no tienes de qué preocuparte.

Los cambios hormonales que se producen durante el embarazo llevan consigo diversas alteraciones, entre ellas la hipersecreción vaginal, es decir, el aumento del flujo.

Este proceso se debe a la descamación de la mucosa de la vagina.

De la misma manera que las células de la piel se encuentran en constante renovación, las células de la vagina actúan de un modo similar: al envejecer, son eliminadas y sustituidas por otras más jóvenes.

La descamación se intensifica durante embarazo gracias a la acción de las hormonas segregadas por la placenta; las células mucosas de la vagina forman capas blancas que, al unirse al flujo, se manifiestan en grandes pérdidas. Así es cómo se percibe la aparición de un flujo más abundante y de un color blanquecino.

¿Cuándo debemos ir al médico? ¿Flujo vaginal amarillo?

Aunque los cambios en el flujo con las características ya mencionadas son algo totalmente normal, existen determinados síntomas que te pueden avisar sobre una posible infección de hongos o sobre una vaginosis bacteriana:

  • Experimentar dolor y/o escozor al orinar.
  • Notar mal olor del flujo y/o una consistencia grumosa.
  • Sentir picor y/o irritación en la zona vaginal.
  • Comprobar un color amarillento o verdoso en el flujo.

En cualquiera de estos casos, es importante acudir al médico para descartar una infección vaginal o cualquier otro tipo de anomalía. Aunque el flujo vaginal puede mantenerse blanco y espeso, las molestias y el olor deben ser comprobados. 

Tanto la infección por hongos, como la vaginosis bacteriana, y a pesar de tener tratamientos distintos, se asemejan en la sintomatología. La candidiasis vaginal, por ejemplo, es otra de las afecciones que resulta bastante común durante el embarazo y qué se puede tratar para aliviar sus síntomas.

Es muy importante que bajo ningún concepto contemples la automedicación; en caso de duda, lo mejor es consultar con un especialista para que te proporcione el diagnóstico correspondiente y el tratamiento más adecuado.

Otra de las alteraciones que se puede detectar en el flujo es un cambio de color a tonos rosados o parduzcos: a pesar de que las razones de esta modificación pueden deberse a causas leves, también constituyen un motivo de consulta médica.  El manchado de sangre puede haber sido producido por la inflamación del cuello uterino, por una irritación provocada por las relaciones sexuales o por los cambios hormonales que se producen durante el embarazo.

Sin embargo, en el peor de los casos, esto puede constituir una señal de que existe una situación de riesgo. Por esta razón y para poder descartar un problema grave, lo mejor es visitar de inmediato a un especialista. 

Qué hacer si te molesta el flujo vaginal

Una vez especificados los cambios del flujo que se consideran comunes e inocuos durante el embarazo, existe la posibilidad de que te resulte algo incómodo. Si te molesta que sea tan abundante, puedes tomar algunas medidas para mitigarlo:

  • Evita lavar en exceso los genitales, ya que se puede producir una descamación mayor.
  • Procura mantener una buena higiene íntima y mantener la zona seca. También, es recomendable evitar el uso de papeles higiénicos perfumados o de aerosoles de higiene femenina.
  • Utiliza ropa interior de algodón y transpirable. Los pantalones y las prendas muy ajustadas pueden agravar la situación, igual que los tejidos de nylon y otros materiales sintéticos.
  • En ningún caso hay que proceder a realizar duchas vaginales, ya que éstas pueden aumentar el riesgo de infección.

Ahora que tienes toda la información, podrás entender mejor qué sucede en tu cuerpo en relación con el flujo vaginal durante la gestación, pero recuerda, que, ante la mínima duda, lo mejor es que preguntes a tu ginecólogo.

Fuentes:

Huggins-Cooper, Lynn, (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed. Nautilus.

Meisel, Lindsay, Flujo vaginal durante el embarazo: qué significa y cuándo acudir al médico, https://www.avawomen.com/es/avaworld/flujo-vaginal/

Ehram, Patricio, Flujo en el embarazo: ¿cómo debe ser?,https://www.planetamama.com.ar/nota/flujo-en-el-embarazo-como-debe-ser-…

Источник: https://www.clubfamilias.com/es/flujo-vaginal-embarazo

Cómo evitar infecciones después del parto

Cambios del flujo a lo largo del embarazo y el posparto

En los días que siguen al nacimiento de tu bebé, a la mayoría de mujeres os surgen muchas dudas respecto a la higiene. Este es un aspecto fundamental para evitar posibles infecciones después del parto .

El cuidado de la zona perianal deben realizarlo todas las mujeres cuidadosamente, hayan tenido parto o cesárea, tanto si tienen puntos como si no han sido necesarios.

En este sentido, el cuidado de los puntos se realiza igual, se haya tenido un desgarro o una episiotomía y deberás acudir a tu matrona del Centro de Salud durante la primera semana después del parto o la cesárea, o ante cualquier complicación o duda que se te presente.

A continuación, te damos las claves para prevenir complicaciones después del parto mediante el cuidado de las diferentes partes de tu cuerpo, prestando atención especial a la higiene de estas zonas y te damos las claves sobre algunas señales que pueden alertarte de una posible infección tras el parto, como pueden ser el flujo con mal olor después de la cuarentena.

Cómo lavar los genitales después del parto

La higiene posparto es uno de los hábitos que pueden generar dudas en las madres recientes. Hay que realizarlo teniendo en cuenta las siguientes pautas.

  • Es recomendable ducharse todos los días, pero no es aconsejable lavarse más de dos veces al día, ya que el exceso de higiene perineal puede alterar la flora natural de la piel y predispone a infecciones vaginales. Además, el exceso de humedad en la zona dificulta la cicatrización.
  • Antes de asear el periné debes lavarte las manos.
  • La higiene sólo debe ser externa, nunca se deben hacer lavados internos introduciendo agua o algún producto en el interior de la vagina. Por ese mismo motivo, debes evitar tomar baños de asiento (sentarse en el agua durante un rato), para evitar el reblandecimiento de la herida.
  • La zona se ha de asear sólo con agua templada y jabón neutro, preferiblemente con la mano y evitando el uso de esponjas que pueden hacer proliferar los gérmenes. Por tanto, no deben utilizarse sustancias antisépticas, ni antibióticos, ni desinfectantes, ni cicatrizantes, salvo que la matrona o el ginecólogo lo indiquen.
  • Lávate y sécate empezando por la vulva y acabando en la zona anal, a toques, presionando delicadamente en lugar de frotar. De este modo evitarás llevar hasta la vagina los microbios que suelen haber en la zona anal.
  • Para secarte utiliza una toalla suave. Cambia frecuentemente la toalla para que esté siempre limpia. No compartas tu toalla con nadie, y mucho menos la utilices para secar a tu bebé después de su baño.
  • No debes llenar el bidé para lavarte y después enjuagarte con el agua estancada en él: enjuágate con el agua que sale directamente del grifo o la ducha.

Otras recomendaciones para el cuidado íntimo tras el parto

Además de todo lo citado anteriormente, fundamental para evitar infecciones tras el parto, existen otra serie de cuestiones que debes tener en cuenta:

  • Exponer los genitales (o la herida de la cesárea) al aire ayuda a que se sequen los puntos y a la cicatrización de la herida. Un buen momento es mientras das pecho al bebé, tumbada en la cama. Para no manchar la cama, puedes colocar una toalla o emperedor en la cama y colocarte sobre ella.
  • No se recomienda utilizar el secador en la zona perineal de forma rutinaria, pues los puntos pueden quedar tirantes. Si se utiliza tiene que ser siempre con aire frío, y tras la recomendación de la matrona o ginecólogo.
  • Durante la cuarentena, evita los baños de asiento en casa, y los baños en la playa o la piscina.
  • Se recomienda la ropa interior de algodón, transpira más que la de licra, así como evitar la ropa interior y los pantalones muy ajustados.
  • Es aconsejable no mantener relaciones sexuales vaginales hasta que la herida esté cicatrizada (al menos en las 2-3 semanas tras el alta).

Indicaciones para ir al baño después de dar a luz

Además de la higiene íntima, hay otros aspectos que deberás tener en cuenta, en concreto, a la hora de ir al baño después del parto:

  • Cuando orines hazlo inclinándote hacia adelante, para evitar mojar los puntos.
  • Tras orinar o defecar, hay que secar y limpiar con papel higiénico, a toques, presionando delicadamente en lugar de frotar, y siempre de delante hacia atrás (de vagina hacia ano), para no arrastrar bacterias del ano a la vagina, que podrían causar infecciones.
  • No es aconsejable el uso de toallitas de celulosa, porque podrían provocar irritaciones, ni de algodón hidrófilo, porque podría quedarse pegado en la zona genital.
  • Tras la defecación se recomienda lavar la zona con agua y jabón, para asegurar la limpieza y evitar la infección de la herida

Secreciones y uso de compresas tocológicas

Es completamente normal que se produzcan secreciones después de dar a luz durante las primeras semanas, muy similares a las del flujo menstrual, que pueden variar en cantidad dependiendo de cada caso. Estas secreciones se conocen como loquios, y están compuestos por restos de moco vaginal, sangre, y otro tipo de desechos provenientes de las paredes vaginales.

Es por esto que lo más recomendable utilizar las compresas tocológicas de algodón, ya que son específicas para el uso posparto, y no contienen perfumes o aditivos que puedan causar alergia, o plásticos que favorezcan el aumento de temperatura, humedad y falta de aireación.

Es importante el cambio muy frecuente de compresa, para mantener la zona seca.

¿Cuándo deben alertarte las secreciones postparto?

En las secreciones posparto, deberás fijarte en tres factores fundamentales: color, olor y cantidad. En caso de que observes alguno de los siguientes indicadores, deberás acudir inmediatamente al médico:

  • Cantidad: Si repentinamente el flujo es muy abundante o aparece una hemorragia. Lo habitual, es que sea muy similar al flujo menstrual y, poco a poco, vaya disminuyendo a lo largo del periodo de cuarentena.
  • Color: El color va cambiando con el paso de los días, pasando de un rojo más brillante a un color amarronado hasta llegar a un aspecto más blanquecino. Por su puesto, no dejes de acudir al médico si tienes alguna duda o si detectas un flujo de color verdoso o amarillento, ya que este color sí está vinculado a posibles infecciones.
  • Olor: En el caso del último ejemplo, flujo verde o amarillento, suele ir acompañado de un mal olor. Esto debe alertarte de que la secreción no es normal. También deberás observar si sin llegar a aparecer un mal olor como tal, notas cambios en el olor del flujo tanto antes como después de pasar el periodo de cuarentena.

Otros síntomas que deben hacerte acudir al médico tras el parto

Es muy importante que acudas a urgencias siempre que notes algunos síntomas como sangrado superior a una regla, fiebre igual o superior a 38ºC, mal olor del flujo vaginal, bulto doloroso en las mamas, molestias o ardor al orinar, hinchazón o dolor fuerte en una pierna o fatiga excesiva. En ocasiones, estos síntomas pueden alertar de una infección en el útero tras el parto, una infección de orina o alguna otra complicación que se debe atajar a tiempo.

De la misma manera, también se deberá prestar atención al estado de los puntos tras la cesárea o parto natural, para evitar que pueda haber una infección. Algunos de los signos que deberán alertarte de que el curso de cicatrización de los puntos tras tener a tu bebé no es el adecuado, son algunos como enrojecimiento o endurecimiento, calor en la zona o dolor al tocar.

¿Te ha parecido útil esta información? Pues sigue navegando en nuestro blog para descubrir muchos más consejos de nuestro equipo médico.

Источник: https://www.hospitalmanises.es/blog/como-evitar-una-infeccion-tras-un-parto-o-cesarea/

Cambios del flujo a lo largo del embarazo y el posparto

Cambios del flujo a lo largo del embarazo y el posparto

Durante toda nuestra vida reproductiva las glándulas que se encuentran en el interior de nuestra vagina siempre producen algo de flujo para arrastrar a la flora bacteriana y a las células muertas de las paredes vaginales. En esos momentos, el flujo es de color claro, su olor no es desagradable y sólo es abundante en el momento de la ovulación y durante el ciclo menstrual.

En el caso del período gestacional, entre todos los cambios fisiológicos que pasa tu cuerpo se encuentra el flujo vaginal, que varía según la etapa del embarazo que te encuentres:

– En los primeros meses puede llegar a producirse un ligero sangrado que crea confusión con el inicio de la gestación. Se debe a la anidación del óvulo, es decir, significa que tu pequeño se está colocando en tu útero para poder desarrollarse en los próximos nueve meses. Suele durar un par de días.

– A lo largo del segundo trimestre puede que estas secreciones vaginales vayan acompañadas de sangre más adelante, concretamente de color marrón.

Esto sucede tras mantener relaciones sexuales o un examen ginecológico porque en esta etapa la zona se encuentra mucho más sensible. Si es de color rojo y te causa dolor, puede ser síntoma de aborto.

Debes visitar al ginecólogo para que resuelva tus dudas.

– En el último trimestre es muy probable que expulses el tapón mucoso -mucosidad espesa ligeramente manchada de sangre- que te indica la cercanía al momento del parto.

– Además, durante todo el embarazo es normal que el flujo sea mucho más abundante y espeso, lo que puede llegar a causar sensación de humedad constante.

– Durante el posparto  o puerperio casi todas las mujeres tienen una pequeña cantidad de flujo que suele durar poco más de un mes.

A este flujo se le conoce con el nombre de “loquios” y su color comienza siendo de color rojo hasta convertirse en blanco amarilloso. Su composición es de sangre, moco y lo que queda del tejido de la placenta.

Si su olor es fuerte y tienes dolores en la zona inferior del abdomen, puede ser síntoma de una infección uterina que hay que tratar con antibióticos.
 

¿Cómo saber si el flujo indica algún problema?

El exceso de flujo, llamado en medicina leucorrea, puede ser producido por alguna enfermedad o infección. Para comprobarlo, el médico tomará una muestra de flujo para realizar un cultivo y confirmar si contiene o no la presencia de bacterias, hongos o parásitos.

Además, existen otros síntomas que nos pueden indicar que existe algún problema, como flujo amarillento o verdoso, olor desagradable, picor, escozor, dolor al orinar…

Infecciones urinarias (cistitis o uretritis): prurito y ardor al orinar, dolor abdominal, escozor, dolor al mantener relaciones sexuales e incluso fiebre.

Enfermedades de Transmisión Sexual (gonorrea o clamidia): flujo espumoso, amarillo o verdoso, con mal olor.

Candidiasis o infección por hongos como la candida albicans: flujo muy espeso, blanco y acompañado de picores.
 

Causas que favorecen el exceso de flujo vaginal en el embarazo

– El lavado excesivo de los genitales

– El uso de ropa interior sintética no transpirable o muy ajustada

– El empleo de salvaslips

– El uso de tampones para recoger el flujo (asociado a infecciones por Staphylococcus aureus)

– El secado excesivo de las partes íntimas o mediante frotamiento
 

Consejos para evitar infecciones uterinas en el embarazo  

– Utiliza ropa interior de algodón que no sea muy apretada.

– Para la higiene externa de la vagina utiliza jabones de pH neutro.

– No utilices productos que contengan alcohol puesto que modifican el equilibrio natural de la flora vaginal.

– Observa a menudo cómo es tu flujo por si te puedes encontrar frente a una infección. Un color anormal, un olor fuerte o desagradable o picor vaginal indican una infección. 

– Seca bien la zona genital después de ducharte o de hacer pis. Lávate siempre de delante hacia atrás.

– Evita las duchas vaginales y los desodorantes.

– No uses salvaslips si no es necesario y evita el uso de tampones.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/cambios-del-flujo-a-lo-largo-del-embarazo-y-el-posparto-7803

Cambios en el flujo vaginal durante el embarazo

Cambios del flujo a lo largo del embarazo y el posparto

El embarazo es un periodo en el que se van a producir multitud de cambios en tu cuerpo. Uno de los más característicos, a nivel de tu aparato reproductor, va a ser el cambio en la cantidad y el tipo del flujo vaginal.

Al igual que el tipo de flujo normal de una mujer varía a lo largo del ciclo menstrual, durante el embarazo el aspecto, la textura y la cantidad pueden ir variando de un trimestre a otro.

Y ¿a qué se debe esto? Pues principalmente a los cambios en los niveles hormonales que se van produciendo durante el embarazo, que hacen que en algunas etapas éste sea más espeso y en otras, más fluido y abundante.

¿Cuál es la función del flujo vaginal?

El flujo o moco de la vagina tiene varias funciones, todas ellas de gran importancia. Una de las principales es proteger ante posibles infecciones ya que la vagina supone una puerta de entrada fácil para los microbios patógenos.

Para actuar como barrera de defensa, la vagina cuenta con una flora bacteriana que crea unas condiciones poco favorables para la entrada de otros organismos.

Gracias a la acción de unas bacterias denominadas lactobacilos, se mantiene un pH vaginal ácido que impide el crecimiento de otros gérmenes.

Otra de las funciones del flujo es mantener limpia la vagina de secreciones y restos celulares además de lubricarla y mantenerla húmeda. El que una mujer presente flujo vaginal es algo completamente normal y sano.

Durante el embarazo, debido a la acción hormonal, se va a producir un aumento en la producción de flujo (lo que se denomina leucorrea) y que éste sea más ácido de lo normal. Aunque esto es bueno para evitar la entrada de microorganismos en ella y que estos puedan llegar al feto, puede favorecer el que se produzcan más casos de hongos (candidiasis) en el embarazo.

¿Cómo saber si el flujo vaginal es normal o no?

Aunque sabemos que el aumento de las secreciones vaginales es algo completamente normal durante el embarazo es importante saber diferenciar cuando se debe consultar con un especialista.

En términos generales, si el flujo es de aspecto blanquecino (aspecto grumoso), no presenta mal olor y no va acompañado de otros síntomas como molestias en la zona, irritación o picor, podemos considerarlo como normal (aunque sea abundante).

Conforme el embarazo se aproxima a su etapa final, es normal ver que ese moco vaginal se vuelva más fluido y claro de lo habitual. En muchas ocasiones este hecho lleva a las mujeres a confundir estas secreciones con una fisura o rotura en la bolsa ya que las pérdidas de flujo líquido y claro hacen pensar que es líquido amniótico. De cualquier modo, ante la duda siempre se debe consultar.

Aspectos en el flujo vaginal que NO son normales

Cuando se produce una alteración en la flora normal de la vagina pueden aparecer infecciones como vaginitis, candidiasis y/o vaginosis bacterianas. Cada tipo de infección o problema va a hacer que el flujo cambie sus conforme a unas características concretas. Entre los aspectos anormales en el flujo podemos encontrar:

  • Flujo blanco pastoso y abundante (como yogur cortado)
  • Flujo grisáceo, con olor a pescado y que se adhiere a las paredes de la vagina.
  • Flujo de carácter espumoso amarillo-verdoso
  • Flujo de olor fuerte o maloliente independientemente de su apariencia.

Consejos ante el aumento de flujo vaginal durante el embarazo

  • Higiene externa diaria. Utiliza jabones de pH neutro.
  • No efectuar lavados o duchas vaginales ni utilizar productos como desodorantes vaginales o perfumes vaginales (sobretodo si llevan alcohol) ya que pueden trastornar el equilibrio natural de la flora vaginal lo cual puede llevar a favorecer el desarrollo de infecciones.
  • Utiliza ropa interior que sea de algodón (transpira mejor), que no comprima y si es necesario, cambiarla a menudo. Evita la ropa interior de fibra sintética.
  • Observa como es el flujo (la cantidad, el color, el olor o si ha variado drásticamente en los últimos días)
  • Vigila la aparición de signos/síntomas como picor o irritación en la zona, dolor, inflamación, molestias durante las relaciones de pareja, etc.
  • No usar pomadas o medicamentos sin consultar antes.
  • Ante la duda, consulta siempre con tu matrona/especialista.

>Si te ha gustado este artículo, te recomendamos que leas sobre la vaginosis bacteriana en el embarazo

Источник: https://www.matterna.es/cambios-en-el-flujo-vaginal-durante-el-embarazo/

Embarazo saludable
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