Citomegalovirus y embarazo

Citomegalovirus

Citomegalovirus y embarazo

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El citomegalovirus está estrechamente relacionado con los virus que causan la varicela  y la mononucleosis (o «mono»). Las infecciones por citomegalovirus son muy frecuentes, y la mayoría de nosotros es probable que tengamos una en la vida.

La mayoría de las personas infectadas por este virus no presentan síntomas o solo presentan síntomas leves. En los niños sanos, una infección por citomegalovirus es muy raro que sea grave.

Los síntomas que provoca suelen ser leves y pasajeros.

Pero el citomegalovirus puede causar problemas en un bebé que nace de una madre que ha contraído este virus durante el embarazo y en aquellas personas cuyo sistema inmunitario está debilitado.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de una infección por citomegalovirus?

Los síntomas de una infección congénita por citomegalovirus varían. La mayoría de los bebés que nacen infectados no suelen presentan síntomas después de nacer. Aquellos que los presentan, pueden:

  • nacer de forma prematura
  • tener bajo peso al nacer
  • presentar ictericia
  • tener el bazo o el hígado agrandados
  • presentar microcefalia (cabeza pequeña)
  • tener dificultades para alimentarse

Estos bebés se exponen a un mayor riesgo de desarrollar problemas auditivos, visuales, neurológicos y del desarrollo.

Hasta los bebés sin síntomas evidentes corren el riesgo de presentar pérdidas auditivas congénitas. Una infección por citomegalovirus es la causa más frecuente de pérdidas auditivas de origen no genético al nacer.

Las infecciones por citomegalovirus que ocurren después de la etapa neonatal no suelen causar enfermedades graves. Aunque algunos niños pueden desarrollar pulmonía, hepatitis (inflamación del hígado), o una erupción.

Los niños mayores o los adolescentes que contraen una infección por citomegalovirus pueden presentar síntomas similares a los de la mononucleosis, incluyendo cansancio, dolores musculares, dolor de cabeza, fiebre, e hígado y bazo agrandados. Estos síntomas tienden a ser leves y solo suelen durar entre dos y tres semanas.

A aquellas personas que hayan recibido trasplantes de órganos o que tengan sistemas inmunitarios debilitados, el citomegalovirus les puede provocar infecciones graves. En la gente que padece el SIDA (o que ha contraído el VIH) , la infección por citomegalovirus le puede afectar los pulmones, el sistema nervioso, el tubo digestivo y los ojos, pudiendo llegarle a provocar la ceguera.

¿Cuánto dura una infección por citomegalovirus?

La infección por citomegalovirus no siempre causa síntomas. En el caso de haya síntomas, su duración puede variar. Esto dependerá de cómo haya ocurrido la infección y de la edad y el estado general de salud del paciente.

Por ejemplo, una grave infección prenatal por citomegalovirus puede causar problemas del desarrollo y dejar secuelas de por vida. Pero una infección por citomegalovirus en un adolescente puede durar solo entre dos y tres semanas y no dejar ninguna secuela.

Cuando una persona ha contraído la infección, el virus del citomegalovirus permanece en su cuerpo en estado latente (inactivo). Se puede «reactivar» semanas o años después.

En gente con el sistema inmunitario muy debilitado (como la que padece el SIDA, o la que está recibiendo quimioterapia), la reactivación del citomegalovirus les puede causar enfermedades graves.

De todos modos, la mayoría de la gente no volverá a desarrollar síntomas de la infección por citomegalovirus.

¿El citomegalovirus es contagioso?

Sí. El citomegalovirus se puede contagiar de varias formas diferentes.

Cualquier persona que haya contraído una infección por citomegalovirus, incluso si no presenta síntomas, la puede contagiar a otras personas.

Pero, para que se produzca el contagio, se requiere el contacto íntimo porque el virus solo se puede contagiar a través de la saliva, la leche materna, los fluidos vaginales, el semen, la orina y las heces.

En EE.UU., aproximadamente el 1% de los bebés contraen una infección por citomegalovirus antes del nacer. Esto ocurre porque la madre se infectó por primera vez con este virus o se le reactivó la infección durante el embarazo. Una madre infectada puede transmitir el virus al niño antes, durante y después del parto.

El citomegalovirus también se puede contagiar en las guarderías y los centros de preescolar, donde se puede transmitir fácilmente mediante el contacto directo o a través de juguetes contaminados.

El virus también puede estar presente en la sangre donada y en los derivados de la sangre, pudiendo provocar infecciones por citomegalovirus en las personas que se someten a trasplantes de órganos o a transfusiones de sangre. Pero se llevan a cabo tratamientos preventivos en los pacientes que se someten a trasplantes de órganos, y los bancos de sangre siguen procedimientos para impedir que el citomegalovirus entre en la sangre y sus derivados.

¿Cómo se diagnostica una infección por citomegalovirus?

Los médicos pueden hacer el diagnóstico al detectar el virus en muestras de secreciones de la garganta, orina, sangre u otros tejidos o fluidos corporales. Los análisis de sangre también permiten detectar anticuerpos, que son parte de la respuesta del sistema inmunitario a una infección por citomegalovirus. A veces se utilizan otras pruebas.

¿Cómo se trata una infección por citomegalovirus?

No hay ningún tratamiento específico ni recomendado para aquellas personas que contraigan una infección por citomegalovirus pero, por lo demás, estén sanas.

Pero una infección por citomegalovirus puede ser grave y de riesgo vital en:

  • recién nacidos infectadpos antes de nacer
  • receptores de trasplantes de órganos
  • personas que están recibiendo tratamiento para el cáncer
  • niños con graves trastornos del sistema inmunitario, como el SIDA

Estas personas se pueden tratar con medicación antiviral administrada por vía intravenosa (VI), generalmente en un hospital.

Los medicamentos antivirales administrados por vía oral también se pueden utilizar en casa una vez la infección está bajo control y el paciente está estable.

Puesto que los medicamentos antivirales pueden tener importantes efectos secundarios, los médicos los utilizan con mucha precaución, sobre todo en los niños.

En los receptores de trasplante de médula ósea, el fármaco antiviral ganciclovir administrado por VI puede ayudar a combatir las infecciones por citomegalovirus. En casos raros, se administra la inmunoglobulina anticitomegalovirus (Ig-CMV) antes de recibir un trasplante de órganos.

¿Se pueden prevenir las infecciones por citomegalovirus?

En la actualidad, no existe ninguna vacuna para prevenir las infecciones por citomegalovirus. Lavarse las manos a conciencia y con frecuencia puede ayudar a reducir el riesgo de infección. Esto es especialmente importante para:

  • las mujeres embarazadas
  • mujeres que podrían quedarse embarazadas
  • el personal que trabaja cuidando niños
  • cualquier persona que suela entrar en contacto con los niños

También es una buena idea no compartir cubiertos y otros utensilios para comer con niños pequeños y evitar el contacto íntimo con cualquier persona que tenga la infección.

Una madre que tenga una infección por citomegalovirus no debe dejar de amamantar a su bebé. Se cree que las ventajas de la lactancia materna superan los riesgos de contagiar el citomegalovirus al bebé, quien sería poco probable que desarrollara algún síntoma en el caso de que se infectara.

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/cytomegalovirus-esp.html

El citomegalovirus y embarazo

Citomegalovirus y embarazo

Hace un mes aproximadamente una Malamadre nos contaba su historia en ‘Ellas opinan’. Su buenhijo Gonzalo nació con parálisis cerebral debido a una infección congénita llamada Citomegalovirus. Fueron muchas dudas las que surgieron en torno a este virus,  que muchas Malasmadres desconocían. Hoy nuestra colaboradora y matrona Gara Bourgón ha preparado un post para aclararlo todo. 

*Podéis seguirla en ,  y en su BLOG.

Hoy vamos a hablar de un tema del que una Malamadre muy valiente nos habló hace unas semanas, y que ha generado mucho interés: la infección por Citomegalovirus. ¡Un abrazo fuerte para Sandra y su campeón Gonzalo!

Es un tema del que no se habla mucho, pero que tiene una gran importancia, por lo que voy a tratar de orientarlo hacia el aspecto más práctico para hacerlo fácil de entender. ¡Vamos allá!

¿Qué es el Citomegalovirus?

El Citomegalovirus (CMV) es un herpesvirus (de la misma familia que el virus que causa el herpes genital o la varicela) muy extendido: entre el 30 y el 100% de los adultos se infectan por este virus en algún momento de su vida. Sin embargo, en general, no nos enteramos de la infección ya que suele ser asintomática o dar síntomas leves.

Una vez se produce la infección por el virus, éste tiene la capacidad de mantenerse latente en el organismo, reactivándose en algunas ocasiones a lo largo de la vida. El mayor problema está en el momento de la “primoinfección” (la primera vez que nos infectamos), ya que si ocurre durante el embarazo, es cuando puede haber más problemas.

La forma de contagio del CMV es a través de la saliva, orina, semen, secreciones vaginales y leche materna. También puede pasar a través de la placenta y llegar al feto.

¿Qué es la infección por CMV congénita?

Cuando el feto se infecta por el CMV a través de la placenta estaríamos hablando de una infección congénita. La infección por citomegalovirus (CMV) es la infección congénita más frecuente en los países desarrollados, y en Europa las tasas de infección están entre el 0,3 y el 0,6% de los recién nacidos.

La infección congénita puede producirse si la mujer embarazada se contagia por primera vez durante el embarazo o si ya se había contagiado pero el virus se reactiva durante la gestación.

La mayoría de los casos ocurren por primoinfección y presentan más problemas: el 40% de los fetos se infecta y un 10% presenta síntomas al nacer.

Si el virus se reactiva durante el embarazo, el porcentaje de infección fetal es mucho menor, y la gran mayoría serán asintomáticos.

También hay que tener en cuenta que la gravedad de la infección es mayor en el primer y en el segundo trimestre de embarazo, pero la posibilidad de transmisión al feto es mayor en el tercero.

¿Cuáles son las consecuencias de la infección por CMV congénita?

Al contrario que la infección por CMV en adultos, una infección congénita puede producir el fallecimiento del bebé o dejar importantes secuelas.

Las más frecuentes, en caso de presentarse, son sordera, retraso psicomotor y alteraciones visuales.

Por otro lado, no siempre aparecen las secuelas en el momento del nacimiento, sino que pueden presentarse a largo plazo en un bebé que en principio había nacido asintomático.

¿Cómo puedo saber si estoy infectada?

Las sociedades científicas no recomiendan la realización de analíticas de detección de este virus de forma sistemáticadurante el embarazo.

Son varias las razones (es una enfermedad muy frecuente en la población general y no hay un tratamiento específico), por lo que no se haría de forma rutinaria a todas las gestantes, sino sólo a aquellas que presenten alteraciones clínicas o ecográficas compatibles con la enfermedad.

En el caso de confirmarse, habría que hacer una amniocentesis para ver si ha llegado el virus al feto y llevar un control de embarazo muy estrecho y en un módulo de Alto Riesgo Obstétrico.

¿Cómo puedo evitar la infección?

Este punto es el más importante de todo el post. Las mujeres que no han sido infectadas previamente por el CMV tienen el riesgo de infectarse por primera vez durante el embarazo, con las posibles consecuencias que ya hemos comentado. Por ello, debemos saber qué medidas tomar para disminuir al máximo el riesgo de contagio.

Como ya comentamos, el virus se transmite mediante contacto directo con secreciones corporales (orina, semen, secreciones vaginales y leche materna). La parte “buena” es que el virus se destruye fácilmente con calor, el jabón, detergentes y desinfectantes.

El mayor factor de riesgo es el contacto con niños pequeños, así que todas las Malasmadres con hijos en edad preescolar que acuden a guardería deben tenerlo en cuenta. También aquellas que trabajen con niños (en guarderías, hospitales, canguros…).

Veamos qué consejos podemos seguir para disminuir el riesgo de contagio:

  1. El primero y más importante: ¡¡Lavado de manos frecuente y correcto!! El lavado de manos es fundamental para evitar la transmisión de cientos de “bichos”, no sólo del CMV. Por tanto, lavado con agua y jabón, especialmente después del contacto con secreciones corporales (saliva, cambio de pañales, etc.).
  2. No compartir cubiertos ni vasos con niños pequeños. Tampoco botellas de agua o refresco, ni objetos de higiene, como el cepillo de dientes.
  3. No besar a los niños en labios o mejillas.
  4. Higiene adecuada de juguetes y otros objetos que puedan entrar en contacto con la saliva de los niños.

¿Y si me infecto durante la lactancia?

El porcentaje de infección de lactantes infectados por CMV si éste virus se encuentra en la leche materna es muy bajo, y tan sólo el 4% presenta síntomas, en general muy leves y que ni siquiera necesitan tratamiento.

En el caso de prematuros parece que los síntomas podrían ser más graves y requerir tratamiento, pero en cualquier caso la frecuencia es muy baja y no deja secuelas.

Por tanto, la lactancia materna no está contraindicada para los lactantes nacidos a término (no prematuros) cuya madre es seropositiva para CMV (es decir, que tiene o ha tenido la infección), ya que los beneficios de la leche materna superan los riesgos.

De todas formas, si aún así no os termina de convencer, podría congelarse la leche previamente a administrarla, y de esta manera, se reduciría mucho más el ya de por sí bajo riesgo (si te quedas con dudas, te sugiero que consultes la web de www.e-lactancia.org, y si quieres profundizar en el tema del post, te dejo la fuente principal del mismo: Baquero-Artigao, F. Citomegalovirus congénito: ¿es necesario un cribado serológico durante el embarazo? Enferm Infecc Microbiol Clin 2010;28:363-9).

Espero que con este post haya quedado más clara la importancia de este virus, y en especial cómo podemos prevenir la infección.

Y sobre todo un consejo: ¡no obsesionarse! El embarazo, como todas sabéis, es un período que pasa volando, y que deberíamos disfrutarlo todo lo posible, sin añadir más estrés al que ya tenemos.

Por lo tanto, tomar precauciones sí, pero permitámonos disfrutar de nuestro embarazo sin miedo.

Источник: https://clubdemalasmadres.com/citomegalovirus-embarazo/

Infección por citomegalovirus en embarazadas

Citomegalovirus y embarazo

El citomegalovirus pertenece a la familia de los virus que causan el herpes. Es el virus que se transmite con más frecuencia a los bebés durante el embarazo.

¿Qué sintomas presenta la infección?

La mayoría de las personas no saben que lo tienen, ya que rara vez causa síntomas. Los signos de infección son similares a los de la mononucleosis: fiebre, ganglios inflamados y dolor de garganta. También puedes sentirte cansada y adolorida.

¿Cómo es el contagio?

La infección por citomegalovirus se produce a través del contacto directo con fluidos del organismo de una persona infectada tales como saliva, orina, heces, semen, secreciones vaginales, sangre, lágrimas y leche materna.

Las personas trasplantadas también pueden ser contagiadas por este mecanismo. Puedes infectarte, por ejemplo al compartir cubiertos, y al besar en la boca a una persona infectada o tener relaciones sexuales con ella.

También puedes infectarte de citomegalovirus al tocar un fluido infectado y después tocar tu boca o nariz.

Durante el embarazo, se puede transmitir el virus a través de la placenta o cuando el bebé está en contacto con fluidos infectados durante el parto o, más tarde, a través de leche materna infectada.

La mayoría de los bebés que contraen el citomegalovirus durante el parto o a través de la lactancia (especialmente los bebés nacidos a término) presentan pocos síntomas o ninguno. Por esto las madres infectadas pueden tener un parto vaginal y, en la mayoría de los casos, amamantar a sus bebés.

El 50 por ciento de las mujeres ya tienen anticuerpos del citomegalovirus antes de quedar embarazadas, lo cual quiere decir que ya habían padecido esta infección en algún momento.

El citomegalovirus permanece latente en tu cuerpo después de la infección inicial, pero se puede reactivar si tu sistema inmunitario está debilitado, y provocar lo que se conoce como citomegalovirosis recurrente.

¿Cómo es la transmisión del citomegalovirus al bebé?

El riesgo de transmitir el virus al bebé durante una infección recurrente es muy bajo y el riesgo de complicaciones graves es más bajo aún.

Por lo tanto, si contrajiste citomegalovirosis por primera vez por lo menos seis meses antes de concebir, el riesgo para tu bebé es muy pequeño.

Sin embargo, si te infectas por primera vez durante el embarazo, las posibilidades de transmitir la infección a tu bebé son mucho más altas.

Consecuencias de la infección por citomegalovirus en bebés

La mayoría de estos bebés no presenta ningún síntoma al nacer y no desarrollará ningún problema relacionado con esta condición más adelante.

Sin embargo, algunos bebés que padecen citomegalovirus congénito están muy enfermos al nacer y acaban con una serie de problemas a largo plazo.

Otros parecen estar bien al principio pero después desarrollan pérdida de la audición y otras complicaciones relacionadas con la infección meses, e incluso años después.

Pruebas para el diagnóstico del citomegalovirus

Hay análisis de sangre que pueden descartar el citomegalovirus, pero a muchas mujeres embarazadas no se los hacen. (Ni el CDC, ni el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología los recomienda.

) Pero bajo ciertas circunstancias te harán un análisis, por ejemplo si un ultrasonido muestra algún síntoma que podría estar relacionado con la infección, si tienes síntomas propios del citomegalovirus, o si sospechas que has estado expuesta al virus recientemente.

Si un análisis revela que has contraído una infección recientemente, te harán un ultrasonido detallado para ver si el bebé o la placenta tienen algún problema.

Tratamiento de la infección por citomegalovirus en bebés

No hay tratamiento disponible, pero es importante detectarlo durante la gestación de cara al tratamiento precoz de los recién nacidos infectados tras el parto.

El citomegalovirus puede infectar casi todas las partes del cuerpo y tener las distintas manifestaciones que a continuación detallamos:

  • Retinitis (inflamación de la retina), se caracteriza por la pérdida de la agudeza visual o por puntos ciegos en los ojos y, si no se trata, puede producir ceguera.
  • Colitis: es una inflamación del colon que produce diarrea, pérdida de peso, pérdida del apetito y fiebre.
  • Encefalitis y poliradiculopatía: puede infectar el cerebro y el sistema nervioso por medio de una encefalitis o inflamación cerebral o por una inflamación de los nervios.

Medidas de prevención de la infecicón por citomegalovirus

  • Las medidas que puedes tomar para evitar la infección son:
  • Lavado de manos frecuente, sobre todo si tocas los pañales de un niño o la saliva.
  • No besar a niños menores de 6 años en la boca o en la mejilla. Puedes besarlos en la cabeza o darles un abrazo.
  • No compartas alimentos, cubiertos para comer o vasos con niños pequeños.
  • Tenga cuidado con los objetos desechables. Al desechar los pañales, pañuelos y otros artículos que han sido contaminados con fluidos corporales, tenga cuidado de no tocar las manos en la cara hasta después de lavarse bien las manos.
  • Si tú o tu pareja no mantienen una relación estable, practica sexo seguro utilizando condones de látex y evitando el sexo oral.
  • Si trabajas en una guardería pregunta si pueden cambiar tus responsabilidades para que tengas menos contacto con niños pequeños, especialmente niños de 1 a 2 1/2 años. Si no es posible, lleva un cuidado especial con las medidas higiénicas. Por ejemplo, utiliza guantes de látex desechables al cambiar pañales, quítatelos inmediatamente al terminar y lávate las manos con agua y jabón.

• Más información: contigomesames.mad@quironsalud.

es
Correo de consulta NO MÉDICA, respuesta en plazo aproximado 72 horas.

Источник: https://www.quironsalud.es/hospital-madrid/es/cartera-servicios/ginecologia-obstetricia/unidad-obstetricia/informacion-gestantes/infeccion-citomegalovirus-embarazadas

CITOMEGALOVIRUS DURANTE EL EMBARAZO

Citomegalovirus y embarazo

El citomegalovirus, conocido también por la sigla CMV, es un virus de la familia del Herpes, extremadamente común, capaz de provocar una infección llamada citomegalovirus.

En algunas poblaciones, principalmente en los países en desarrollo, el número de adultos que ya han tenido contacto con el virus se acerca al 100%.

Inclusive en países como Finlandia y Estados Unidos, el porcentaje de adultos infectados por el CMV es superior al 80%.

A pesar de ser un virus altamente contagioso y con altísimas tasas de infección entre la población, el hecho es que la mayoría de las personas ni siquiera desconfía que ya fue contaminada con el citomegalovirus. Esto ocurre porque la citomegalovirosis es una infección muy blanda, prácticamente asintomática, en la mayoría de las personas que poseen un sistema inmunológico sano.

Si en los individuos sanos el CMV es prácticamente inofensivo, lo mismo no puede ser dicho para pacientes inmunosuprimidos o mujeres embarazadas. La infección por el CMV durante el embarazo no suele causar síntomas en la madre, pero es muy peligrosa para el feto, ya que está asociada a un mayor riesgo de malformaciones congénitas o grave infección en los primeros meses de vida.

En este artículo vamos a explicar las consecuencias de la infección por el citomegalovirus durante el embarazo. Vamos a abordar también las formas de transmisión del virus, lo que significan las serologías IgG e IgM para el citomegalovirus y lo que se puede hacer cuando una madre se contamina en la gestación.

Citomegalovirus en el embarazo

Como ya se mencionó en la introducción del artículo, el gran problema de la infección por el citomegalovirus durante el embarazo no es en relación a la salud de la madre, sino el riesgo de complicaciones para el feto.

Hay dos formas de tener citomegalovirus. La más común es la llamada infección primaria, que ocurre cuando un individuo que nunca tuvo contacto con el CMV se contamina por primera vez. La segunda forma es a través de la reactivación de una infección antigua.

Una vez infectado, nuestro sistema inmunológico crea anticuerpos que logran neutralizar el virus, impidiendo su replicación.

Sin embargo, al igual que ocurre con otros virus de la familia del herpes, el virus se neutraliza, pero no se elimina totalmente del organismo.

Si a lo largo de los años el paciente presenta algún debilitamiento de su inmunidad, el CMV puede lograr reactivarse, volviendo a multiplicarse.

El riesgo de infección del feto es mucho mayor en los casos de infección primaria durante el embarazo que en los de reactivación del virus.

En realidad, mientras que el 40% de los bebés de madres que tuvieron la infección primaria durante el embarazo nacen contaminados por el CMV, solamente el 1% nace contaminado cuando la madre previamente contaminada presenta una reactivación del virus en la gestación.

Transmisión

La gran mayoría de los bebés infectados por el citomegalovirus es contaminada durante el embarazo, pues el virus es capaz de multiplicarse en la placenta e infectar al feto.

Sin embargo, hay otras formas de contaminación del bebé, como por ejemplo durante el parto vaginal, debido al contacto con sangre y secreciones maternas, o durante los primeros días de vida, por transmisión del virus a la leche materna.

En relación a la madre, la contaminación se da como en cualquier otro individuo.

El citomegalovirus se puede encontrar en varias partes del organismo, incluyendo orina, sangre, secreciones de las vías aéreas, secreciones vaginales, semen, heces, lágrimas y leche materna.

De esta forma, la transmisión puede ocurrir a través de relaciones sexuales, contacto cercano debido a la transmisión a través de las vías respiratorias, donación de sangre, alimentos preparados con manos mal higienizadas, etc.

Hay evidencias de que el CMV de las secreciones respiratorias puede sobrevivir en el ambiente por períodos variables, dependiendo de la superficie. Por ejemplo, el CMV puede permanecer viable en metal y madera por una hora, en vidrio y plástico por tres horas, y en goma, paño y galleta por hasta seis horas.

Síntomas de citomegalovirosis congénita

Los síntomas de la infección congénita por el CMV dependen de la vía de transmisión y del trimestre de gestación que ocurrió la contaminación. Cuanto menor es la edad gestacional, mayores son las posibilidades de lesiones graves del feto.

El 90% de los bebés infectados durante el embarazo nacen sin ningún signo o síntoma. Sin embargo, hasta el 15% de estos niños que aparentemente no presentan problemas pueden tener pérdida auditiva progresiva, que la mayoría de las veces es unilateral, pero también puede acometer los dos oídos.

Los programas de clasificación auditiva en los primeros días de vida pueden ser capaces de identificar precozmente algunos de estos recién nacidos infectados por el CMV.

Sin embargo, la pérdida auditiva asociada a la infección congénita por citomegalovirus  puede surgir solamente después de varios meses o años.

Aproximadamente el 10% de los recién nacidos infectados congénitamente por el citomegalovirus ya presenta síntomas de la infección desde el nacimiento.

Además de la pérdida auditiva progresiva, las otras manifestaciones precoces del CMV en los recién nacidos son: bebés de tamaño pequeño, hepatoesplenomegalia (aumento del tamaño del hígado y del bazo), anemia, petequias y púrpura (pequeñas manchas violáceas en la piel) e ictericia (piel amarillenta).

Al menos dos tercios de los recién nacidos con infección congénita por CMV sintomática tendrán implicación neurológica, incluyendo microcefalia, convulsiones, anormalidades cerebrales y dificultades de alimentación. Los cambios oculares graves también son muy comunes.

Los bebés contaminados al final del embarazo o durante el parto suelen nacer sanos, pero pueden desarrollar los primeros síntomas del citomegalovirus a partir de la 3ª semana de vida. Algunos bebés, sin embargo, tardan hasta 6 meses para presentar los primeros signos y síntomas de la citomegalovirosis.

Como el bebé en los primeros años de vida posee un sistema inmunológico muy inmaduro, se encuentra muy susceptible a tener una forma grave de citomegalovirosis. Entre los problemas posibles, se encuentran lesiones del hígado, anemia, neumonía y colitis necrosante.

Diagnóstico en la madre: ¿qué son IgG e IgM?

Serología es el nombre del examen utilizado para identificar la presencia de determinados anticuerpos en nuestra sangre. La serología es un método indirecto de identificar una infección.

Una vez que solamente podemos desarrollar anticuerpos contra gérmenes que ya nos han contaminado, tener serología positiva contra el CMV, por ejemplo, significa que el paciente ha tenido citomegalovirosis en algún momento de la vida (aunque la enfermedad ha sido completamente asintomática).

La serología busca dos tipos de anticuerpos, la inmunoglobulina G (IgG) y la inmunoglobulina M (IgM).

Cuando entra en contacto por la primera con algún microbio, el sistema inmunológico produce de forma relativamente rápida, dentro de algunos días, anticuerpos del tipo IgM. El IgM es un anticuerpo de fase aguda, presente durante la fase activa de la infección.

Después de la curación, el sistema inmunológico pasa a producir otro tipo de anticuerpo, el IgG. El IgG es un anticuerpo de memoria, utilizado por el organismo para impedir que el paciente vuelva a infectarse por el mismo microbio.

Por lo tanto, tener IgM circulando en la sangre es una señal de enfermedad en fase aguda, mientras que tener IgG reactivo indica que el paciente ha tenido la enfermedad en el pasado y ahora se encuentra inmune a la misma.

En la mayoría de las infecciones, la lógica de los anticuerpos IgM e IgG es simple, como acabamos de explicar. En la citomegalovirosis, sin embargo, la situación es un poco más compleja.

En el caso de la infección por el citomegalovirus, los primeros anticuerpos del tipo IgM surgen dentro de 2 semanas y pueden tardar hasta 12 meses para desaparecer.

Esto significa que una mujer embarazada de 2 meses puede hacer la serología, encontrar anticuerpos IgM positivos, pero no ha sido infectada por el CMV durante el embarazo, pero sí meses antes.

Si la gestante no ha tenido síntomas, es difícil saber si la infección por el CMV es reciente o ha ocurrido desde hace algunos meses.

La dosificación de los anticuerpos IgG ayuda poco a aclarar esta situación. Los primeros anticuerpos IgG surgen cerca de 3 semanas después de la infección, aumentan de concentración durante algunas semanas y luego se estabilizan, permaneciendo detectables para siempre en la sangre.

Por lo tanto, si la gestante hace dos dosis de IgG con 4 semanas de intervalo y el valor aumenta cerca de 4 veces de una a otra, esto es una señal de infección reciente.

Por otro lado, si los valores de IgG reactivo son similares a 4 semanas de intervalo, esto significa un IgG ya en fase estable, lo que indica infección antigua.

Pero la confusión aún no ha acabado. En los pacientes con reactivación del CMV, los títulos de IgM e IgG pueden elevarse de la misma forma que ocurre en la infección primaria. Por lo tanto, si la situación serológica previa de la gestante no es conocida, el hecho de tener un IgM reactivo no ayuda mucho, pues esto puede significar:

  1. Infección antigua, que ocurrió hace varios meses, pero que todavía tiene IgM positivo circulante.
  2. Infección primaria reciente y, por lo tanto, con riesgo de problemas para el feto
  3. Reactivación de un CMV antiguo, situación que acarrea un riesgo más bajo de complicaciones para el bebé que la infección primaria.

Por los motivos explicados anteriormente, muchos obstetras no piden de rutina la serología contra el citomegalovirus si las gestantes son completamente asintomáticas.

En realidad, a pesar de que la serología puede crear alguna confusión, sobre todo si viene con IgM positivo, puede ser útil en la situación opuesta, es decir, cuando la gestante tiene un IgM negativo y un IgG positivo.

En este caso, esto significa que la embarazada ya ha tenido CMV en el pasado, con un riesgo muy bajo de desarrollar el citomegalovirosis durante el embarazo.

Diagnóstico en el bebé

En las embarazadas con citomegalovirosis comprobada por la serología, el segundo paso es intentar identificar la infección del feto por medio de exámenes prenatales no invasivos, como la ultrasonografía.

La ultrasonografía tiene la ventaja de ser de fácil realización y ampliamente disponible. Esta técnica, sin embargo, sólo logra detectar los casos más graves, con anomalías obvias, lo que ocurre en apenas un porcentaje pequeño de los casos.

Los hallazgos ultrasonográficos más frecuentementes en la infección fetal por citomegalovirus incluyen:

  • Restricción del crecimiento fetal.
  • Dilatación de los ventrículos cerebrales.
  • Ascite (agua en la barriga).
  • Calcificaciones intracraneales.
  • Anormalidad del volumen de líquido amniótico.
  • Microcefalia.
  • Hidropesía fetal (edemas en el feto)
  • Derrame pleural (agua en la pleura).
  • Calcificaciones en el hígado.

Un examen de ultrasonido normal puede tranquilizar a la madre, pues descarta los casos más graves de malformaciones, pero no descarta totalmente el riesgo de problemas después del nacimiento.

Tratamiento

No hay tratamiento comprobadamente efectivo que impida la ocurrencia de enfermedad en el feto si la madre se contamina con CMV durante el embarazo. También no hay la forma de predecir si la infección provocará algún problema en el feto.

Afortunadamente, en la inmensa mayoría de los casos, incluso cuando la madre se contamina en el primer trimestre, los bebés nacen sanos. Sólo 10 a 20% desarrollan complicaciones.

Referencias

Источник: https://www.mdsaude.com/es/embarazo/citomegalovirus-embarazo/

Embarazo saludable
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