Cólicos del lactante: la pesadilla de los padres

Cólicos del lactante, la pesadilla de los primeros meses

Cólicos del lactante: la pesadilla de los padres

Si vais a ser papás por primera vez, puede que uno de vuestros principales miedos sea si sabréis atender al bebé cuando llora. El llanto es la única forma que tienen los recién nacidos de expresarnos su estado de ánimo y sus necesidades.

Y, en ocasiones, no solo puede ser que no entendamos lo que nos quieren decir, sino que el llanto inconsolable puede llegar a sacarnos de quicio, desmoronando nuestra paz y descanso. No saber qué le pasa a un bebé que no para de llorar puede ser realmente desalentador e irritante.

Y si la causa son los cólicos del lactante puede llegar a convertirse en una auténtica pesadilla.

Es una situación muy común. El bebé llora, ha comido hace poco y comprobamos que tiene el pañal limpio. Creemos que no tiene sueño, ni frío, ni calor. El termómetro no indica fiebre… pero la criatura sigue llorando y llorando. Y de forma irritante.

Lo mecemos, probamos de darle más comida, le cambiamos el pañal limpio… pero nada le calma. Desesperados, al final, acudimos al pediatra y nos comunica lo que tanto nos temíamos: “[email protected] [email protected] sufre de cólicos del lactante”.

¿Qué son los cólicos del lactante?

Los cólicos del lactante son una dolencia que se puede sufrir a partir de las pocas semanas de nacer y que se alarga hasta el tercer o cuarto mes de vida y, en ocasiones, incluso hasta el sexto.

Se caracteriza porque el bebé tiene un llanto repentino, irritante e inconsolable, que se sucede sin ningún motivo aparente.

En ocasiones, este llanto va acompañado de rigidez corporal y de movimientos bruscos de piernas, que los bebés flexionan contra el abdomen.

Aunque algunos bebés sufren episodios puntuales de gases o de dolor abdominal, los cólicos del lactante pueden llegar a durar horas, empiezan repentinamente, se suceden todos o varios días a la semana y, normalmente, siempre a la misma hora. Los cólicos del lactante son una dolencia muy común, que afecta a muchos bebés.

¿Cuál es la causa del cólico del lactante?

Los pediatras desconocen exactamente cuáles son las causas de los tan temidos cólicos del lactante. En muchas ocasiones se ha señalado la intolerancia a la leche artificial como la culpable.

Pero no es verdad que los bebés que se alimentan con leche de fórmula sufran más cólicos del lactante que los que toman el pecho.

De hecho, si preguntáis a las mamás que apuestan por la lactancia materna y a las que dan el biberón, veréis que no hay una relación entre esta dolencia y el tipo de alimentación de sus [email protected]  Los cólicos del lactante afectan por igual a ambos.

Algunos expertos creen que se trata de una intolerancia a la lactosa o a otro alimento que pueda estar tomando la madre que da el pecho.

También hay quien asegura que los cólicos del lactante se suceden por una mala técnica en la alimentación que provoca que el bebé trague mucho aire durante la toma provocándole gases o que estén causados por un reflujo, a veces porque pasa muchas horas en posición horizontal en la cuna.

Incluso hay quien cree que los cólicos se deben a un aumento en la producción de hormonas del intestino que incrementa los movimientos intestinales o que simplemente son la consecuencia de un proceso de adaptación y maduración del sistema digestivo tras el nacimiento. Sea como fuere, nadie sabe exactamente por qué se suceden los cólicos del lactante y, de hecho, puede ser que no en todos los casos las causas sean las mismas, ni los cólicos tengan la misma intensidad.

Lo importante, ¿cómo reducir los cólicos del lactante?

A pesar de que no hay una solución definitiva y reconocida para acabar del todo con esta dolencia, hay prácticas que pueden ayudar a sobrellevar mejor la situación. Algunas de las recomendaciones de los expertos son las siguientes:

  • Cuando la causa de los cólicos puede ser la alimentación, se puede cambiar. Si el bebé toma leche de fórmula se le puede dar una leche hidrolizada que causa menos gases (siempre consultándolo con el pediatra). Si la alimentación se basa en la lactancia materna, la madre puede modificar su dieta eliminando algunos alimentos como el café, la soja, los huevos, el trigo o los lácteos que pueden estar causando una intolerancia al pequeño.
  • Ayudar al lactante a expulsar los gases después de comer es imprescindible para mejorar la digestión y evitar o reducir los cólicos del lactante.
  • Los masajes en la zona abdominal del bebé pueden ayudarle a hacer la digestión. En algunos cursos postparto enseñan cómo hacerlos. Se trata de masajear la zona en algunos momentos del día, no justo cuando se produce el cólico.
  • Sesiones de fisioterapia infantil. Cuando los cólicos del lactante son persistentes y prolongados, acudir al fisioterapeuta puede ayudar. Estos profesionales pueden realizar sesiones de manipulación vertebral suave o masajes infantiles específicos para ayudar a aliviar los síntomas de los casos más graves.
  • Colocar al bebé boca abajo, en posición horizontal y sobre un brazo, masajeando o golpeándole suavemente la espalda, ayuda a reducir las molestias en la zona abdominal, a expulsar los gases y a aliviar los dolores causados por los cólicos del lactante.
  • Las bañeras anticólicos. Aseguran que pueden reducir los cólicos del lactante. Son unos recipientes para bañar al bebé en un espacio que simula el interior del útero.
  • Biberones anticólicos. Existen biberones que reducen los cólicos porque ayudan a evitar que el bebé succione aire mientras realiza su toma. En el caso de la lactancia materna, hay que revisar bien si el bebé succiona de forma correcta y, en el caso de que no sea así, corregirlo.
  • Manzanilla. Esta hierba se puede dar sin problemas. Pero debemos tener cuidado con otras infusiones que pueden resultar perjudiciales para su salud. Se debe evitar siempre la miel y el azúcar.
  • Practicar el porteo y coger al bebé en brazos de vez en cuando puede favorecer que no pase tanto tiempo en posición horizontal y, por tanto, reducir así los gases y un posible reflujo. De esta forma también ayudamos a evitar los cólicos del lactante.
  • El colecho. Estar cerca del bebé durante la noche permite atender sus necesidades y los dolores causados por los cólicos del lactante. El contacto y el calor de los padres da seguridad al bebé y le ayuda a aliviar cualquier molestia.
  • En casos muy extremos, el pediatra (y solo el pediatra) podría llegar a recetar algún tipo de antiácido o probiótico.

El mejor antídoto contra los cólicos del lactante

Como ves, existen varios remedios para prevenir y calmar las molestias de los cólicos del lactante, pero ni se sabe su causa exacta, ni hay un tratamiento que los permita reducir al cien por cien en todos los casos. Así que si tu bebé sufre de cólicos y estos le producen llantos inconsolables… sin duda, el mejor antídoto para hacerle frente es la paciencia.

Lo más importante es recordarte que es pasajero. Los cólicos del lactante desaparecerán. Un día, sin darte cuenta, se habrán acabado.

Así que tómatelo como una etapa más en la que tu bebé te necesita porque lo está pasando mal. Un periodo que te servirá para conocer más a tu pequeño, a distinguir su llanto y a comprenderlo mejor.

No olvides que tú eres siempre su mejor medicina.

Источник: https://chavalines.es/colicos-del-lactante-la-pesadilla-de-los-primeros-meses/

Cólicos del lactante: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Cólicos del lactante: la pesadilla de los padres

Todos los padres que han tenido algún bebé con cólicos del lactante saben bien la pesadilla que pueden suponer y la impotencia que produce no saber cómo calmar el llanto del pequeño. Te explicamos por qué se produce

Según los criterios actuales que definen los trastornos gastrointestinales, se trata de un síndrome benigno que afecta a lactantes de menos de cuatro meses de edad que presentan paroxismos de irritabilidad, nerviosismo o llanto, que se inician sin causa aparente y que duran tres horas o más al día por lo menos tres días a la semana por un periodo de al menos tres semanas en bebés bien alimentados y sanos. No obstante, este tipo de llanto debe ser:

  • Cada episodio de cólico tiene un principio y un final claro y sin relación con lo que el niño estaba haciendo previamente
  • Es cualitativamente diferente al llanto normal (más intenso y alto)
  • Se trata de un lloro imposible de consolar.

Pese a todo ello, los neonatos afectados tienen un reflejo de succión normal y buen apetito, pueden regurgitar y sus heces son normales. Es conveniente, por tanto, consultar con el pediatra en el caso de que estos patrones cambien.

¿Cuáles son sus causas?

Las razones últimas del cólico del lactante se desconocen, aunque se manejan varias hipótesis. Una primera es la intolerancia a la leche de vaca, pero se sabe que los bebés alimentados con leche materna también los sufren.

Existen otros factores que se han manejado como posibles causas como hipersensibilidad a componentes de la dieta de la madre, gas intestinal excesivo, madres que fuman durante la lactancia, inmadurez del aparato digestivo o factores hormonales (hormonas del intestino que incrementarían demasiado la frecuencia e intensidad de sus movimientos intestinales). Se especula también con el propio temperamento del recién nacido o con otros factores como el estreñimiento, una alimentación excesiva, alteración de la flora intestinal o inmadurez del sistema nervioso central.

¿Cuáles son los principales síntomas?

Episodios de llanto enérgico e inconsolable, limitados en el tiempo, que suelen aparecer durante la tarde y noche y suelen acompañarse de movimientos bruscos, como comprimir las piernas contra el abdomen, estirarse o pataleo. También puede causar hinchazón abdominal.

¿Cómo se diagnostica?

La historia clínica detallada en la que se descarten otras posibles causas del llanto del bebé (solo el 5% de los casos que corresponden a la sintomatología tiene una causa orgánica) determinará como cólico del lactante los casos en los que los lloros fuertes del bebé duran tres horas o más al día por lo menos tres días a la semana por un periodo de al menos tres semanas. Asimismo se valorará que el bebé no tenga fiebre o gane poco peso, para descartar un posible trastorno gastrointestinal.

¿Cuál es el tratamiento?

No existen aún evidencias científicas de tratamientos definitivos contra el cólico del lactante.

Las investigaciones apuntan pautas como: fórmulas lácteas a base de proteínas extensamente hidrolizadas, fórmulas lácteas sin lactosa o a base de proteínas de soja, lactancia materna, fármacos como simeticona o diciclomina, terapia conductual, masajes y uso de probióticos.

Asimismo es importante el asesoramiento a los padres en el manejo de los síntomas (aprender a conservar la calma, identificar el problema y capacidad para aprender a manejar el estrés).

No existe una ‘hoja de ruta’ establecida que paute la dieta para evitar el cólico del lactante. Se sabe, en cambio, que el consumo de cafeína, chocolate, uso de tabaco o alcohol puede afectar en la lactancia materna y desencadenar o perpetuar el síndrome. Sucede lo mismo con el exceso de picantes.

No obstante hay que reconocer que no existen evidencias científicas definitivas en ninguno de los campos, aunque se aconsejan como parte de la terapia desde pautas conductuales (pasear con el bebé, baños, masajes, evitar contaminación ambiental) hasta dar el biberón en posición vertical y hacer que eructe con frecuencia mientras se alimenta y al terminar. Es importante, además, que las madres que estén amamantando intenten seguir una dieta sin alérgenos alimentarios frecuentes, como lácteos, huevos, frutos secos y trigo. También probar a eliminar posibles alimentos irritantes, como repollo o cebollas.

Источник: https://www.alimente.elconfidencial.com/bienestar/2019-11-04/colicos-del-lactante-causas-sintomas-diagnostico-y-tratamiento_1564208/

El cólico del lactante

Cólicos del lactante: la pesadilla de los padres

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Su bebé llora todas las tardes durante varias horas seguidas, y sus llantos le agotan hasta el punto de tener ganas de unírsele. ¿Qué puede estar alterando a su hijo?

Todos los recién nacidos lloran y se ponen inquietos a veces. Durante sus tres primeros meses de vida, los bebés lloran más que en ningún otro momento. Pero, cuando un bebé, que por lo demás está sano, tiene varios períodos a la semana de inquietud, llanto agudo y dificultad para que lo tranquilicen, es un signo de una afección conocida como «cólico del lactante».

El cólico se define como llorar durante más de tres horas al día, durante más de tres días a la semana durante por lo menos tres semanas. Pero los médicos le pueden diagnosticar esta afección a un bebé antes de llegar a ese punto. El cólico del lactante no suele tener importancia médica y acaba desapareciendo por sí solo.

Sobre el cólico del lactante

Se estima que hasta el 40% de todos los lactantes tienen cólicos. Suelen empezar entre la tercera y la sexta semana de vida y acaban cuando el bebé tiene entre tres y cuatro meses de edad. Si el bebé sigue llorando excesivamente después de esta edad, la causa de sus llantos podría ser otro problema de salud.

He aquí una serie de datos importantes sobre el cólico del lactante:

  • Los bebés con cólico del lactante tienen un reflejo de succión normal y buen apetito, se ven sanos (a pesar de los cólicos) y están creciendo bien. Llame al médico si su bebé no se está alimentando bien, no está ganando peso o no tiene un reflejo de succión lo bastante fuerte.
  • Los bebés con cólico del lactante pueden regurgitar de tanto en tanto, al igual que los bebés que no lo padecen. Pero si su bebé está vomitando y/o perdiendo peso, llame al médico. (El vómito consiste en expulsar el contenido estomacal con fuerza por la boca, mientras que regurgitar es un flujo suave en que el contenido estomacal sale de la boca.) Vomitar repetidamente no es un signo de cólico del lactante.
  • Los bebés con cólico suelen hacer heces normales (movimientos de vientre). Si su bebé tiene diarrea o sangre en las heces, llame a su médico.

Cómo tratar el cólico del lactante

No hay ningún tratamiento que, aplicado de forma aislada, se haya demostrado que haga remitir los cólicos. Pero hay formas de hacer que la vida sea más fácil, tanto para usted como para su bebé.

En primer lugar, si su bebé no tiene hambre, no intente seguir alimentándolo. En lugar de eso, trate de consolarlo: no estará «malcriando» o «mimando» al bebé por dedicarle su atención. También puede:

  • Mecerse en una mecedora con el bebé, pasearse llevando en brazos al bebé, probando diferentes posturas.
  • Intentar hacer eructar al bebé más a menudo durante las tomas.
  • Colocarse al bebé en el regazo, estirado boca abajo, y frotarle suavemente la espalda.
  • Colocar al bebé en un columpio o en una sillita provista de vibrador. El movimiento podría tener un efecto reconfortante sobre él.
  • Colocar al bebé en su sillita de seguridad en los asientos posteriores del coche y darle una vuelta en coche. La vibración y el movimiento del coche suelen tranquilizar a los bebés.
  • Ponerle música al bebé; algunos bebés responden positivamente al sonido, aparte de al movimiento.
  • Llevar a bebé a una habitación donde esté funcionando una secadora de ropa, una máquina de ruido blanco o una aspiradora. A algunos bebés les reconforta un ruido de fondo constante y a bajo volumen.
  • Algunos bebés necesitan una reducción de la estimulación ambiental. A los bebés de dos meses o menos, les puede ir bien que los envuelvan en una manta y los lleven a una habitación que esté en penumbra.

Cuidar de un bebé con cólicos puede ser sumamente frustrante, así que asegúrese de cuidar también de sí mismo. No se culpe a usted ni al bebé por el llanto constante: el cólico no es culpa de nadie. Intente relajarse, y recuerde que su bebé acabará superando esta fase.

Mientras tanto, si necesita desconectar de los llantos del bebé, hágalo. Probablemente sus amigos o familiares estarán encantados de cuidar del bebé cuando usted necesite tomarse un respiro.

Si no puede contar inmediatamente con la ayuda de otra persona, no pasa nada si deja un rato al bebé solo en su cuna mientras usted se toma ese descanso antes de intentar consolarlo de nuevo.

Si en algún momento tiene la sensación de que se quiere autolesionar o de que podría hacer daño al bebé, deje al pequeño en su cuna y pida ayuda de inmediato. No agite ni sacuda nunca a un bebé.

Si su bebé tiene fiebre igual o superior a 100,4 ºF.

(38 ºC), llora durante más de dos horas seguidas, no hay forma de consolarlo, parece no encontrarse bien, tiene diarrea o vómitos persistentes o está menos despierto o alerta que de costumbre, llame al médico de inmediato. También debería llamarlo si no está seguro de si los llantos de su hijo se deben al cólico del lactante o son el síntoma de otra enfermedad.

Revisado por: Rupal Christine Gupta, MD

Fecha de revisión: abril de 2016

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/colic-esp.html

▷ CÓLICOS del LACTANTE: Remedios y soluciones

Cólicos del lactante: la pesadilla de los padres

Una de las mayores pesadillas de los recién estrenados padres son los temidos cólicos del lactante. Si nunca hemos tenido un bebé que los haya sufrido, nos preguntaremos cuales son sus principales síntomas y qué remedios existen para tratarlos.

No lo dudéis, si vuestro bebé pasa varias horas al día llorando inconsolablemente y sin causa aparente sobre todo en horas nocturnas, si sacude mientras llora sus piernas flexionándolas sobre su abdomen, si los brazos de los padres no le tranquilizan, estamos ante un caso claro de cólico del lactante, una pesadilla no sólo para el bebé que los padece, sino para los padres e incluso vecinos.

Los cólicos del bebé suelen desaparecer de forma natural entre los tres y los cuatro meses de edad.

​Los casos más extremos de cólicos en bebés pueden prolongarse varios meses más, así que conviene que nos revistamos de paciencia, y busquemos todas las soluciones posibles que estén a nuestro alcance.

Muchos de los padres de bebés con cólicos suelen acabar desarrollando ansiedad, fatiga y estrés, ya que el llanto intenso del bebé durante la noche y durante horas, es una prueba de fuego para cualquier paciencia.

Qué son los cólicos del lactante

Pero, ¿qué son realmente los cólicos del lactante?No se sabe exactamente qué son ni cuál es su origen.

Existen diversas hipótesis que indican que podría tratarse de una inmadurez en el sistema digestivo, que se manifiesta con molestias y dolores en el abdomen.

También se achacan a la existencia de gases, rinitis, dermatitis atópica, asma, alergias alimentarias, etc.

Incluso hay teorías que exponen que los cólicos en bebés se deben simplemente al carácter del niño en cuestión, e indican que éste tendrá una personalidad fuerte e inquieta. Otros expertos asocian los episodios de cólicos con el estrés que acumula el bebé durante el día o la ansiedad por la separación de su madre, siendo en este caso el llanto una demanda de contacto o protección.

El cólico del lactante se define literalmente como el acto de llorar durante más de tres horas al día, durante más de tres días a la semana durante por lo menos tres semanas.

¿Por qué no debemos preocuparnos ante los cólicos?

Que nuestro bebé padezca cólicos durante los primeros meses de vida es algo normal y bastante habitual, por lo que no debemos preocuparnos. Casi la mitad de los lactantes padecen cólicos que suelen comenzar entre la tercera y la sexta semana de vida y suelen terminar cuando el bebé tiene entre tres y cuatro meses de edad.

Los bebés que padecen cólicos del lactante, a pesar de ellos, tienen un reflejo de succión normal y buen apetito, lo que hace que su desarrollo sea el correcto.

Hay que destacar que pueden regurgitar de vez en cuando, igual que los bebés que no los padecen, y que vomitar de forma brusca y repetida no es bajo ningún concepto un signo de cólico del lactante y si a tu hijo le ocurre esto deberás consultar con el pediatra.

También es importante saber, que los bebés que sufren de cólicos y a pesar de estos, suelen hacer heces normales, jamás el cólico provoca ni diarrea ni sangre en las heces. También en este último caso, si observamos estas anomalías, deberemos consultar con nuestro pediatra.

Síntomas de los cólicos del lactante

Los principales síntomas que suele mostrar nuestro bebé cuando padece cólicos del lactante son los siguientes:

  • El bebé presenta habitualmente dificultad para dormirse y su sueño no es profundo, lo que hace que se despierte con facilidad varias veces durante la noche.
  • El bebé llora de forma asintomática y muy intensa durante varias horas al día.
  • El cólico del lactante suele tener un comienzo repentino y a la misma hora del día, sobre todo por la tarde noche de 18 a 24 horas.
  • El bebé eructa poco y le cuesta evacuar las heces.
  • Durante el cólico, el bebé no responde a ningún tipo de estímulo relajante ni de distracción.
  • El bebé no padece diarrea ni ningún otro tipo de problema gastrointestinal.
  • Durante el cólico el bebé encoge las piernas, llora y expresa nerviosismo y rabia, su cara se enrojece y cierra los puños.
  • Su vientre está endurecido.
  • Durante el cólico el bebé está muy agitado, inquieto, molesto e irritable.

Cómo tratar los cólicos en bebés, los remedios más útiles

No hay ningún tratamiento que, aplicado de forma aislada, dé resultado contra los cólicos del lactante, pero existen diversas acciones que podemos llevar a cabo y que pueden ayudar en menor o mayor medida, tanto al bebé como a la tranquilidad de los padres. Veamos a continuación algunos de los remedios más útiles que podemos realizar una vez que hayamos descartado una posible enfermedad por parte del pediatra:

  • En el caso de que el bebé tome pecho, al mamar deberá introducir toda la areola en su boquita y la nariz deberá quedar despejada para que pueda respirar de forma normal.
  • También en el caso de alimentación a través de lactancia materna, la madre debe cuidar los alimentos que ingiere, ya que está demostrado que existen algunos que pueden generar más gases de lo habitual en el bebé.
  • En el caso de que alimentemos a nuestro hijo mediante biberones de fórmulas infantiles, hay que observar de qué manera asimila el tipo de leche que le estamos dando, para hacer los cambios necesarios cuando estimemos oportuno, ya que la alimentación podría estar relacionada con los cólicos.
  • Al terminar de tomar el pecho o el biberón es necesario incorporarle durante unos instantes hasta conseguir que eructe (no siempre lo hará porque no siempre coge aire al tragar), ya que expulsando el aire después de cada toma se sentirá mucho más aliviado.
  • Deberemos intentar mantener la calma para transmitir a nuestro hijo la mayor paz y sosiego posibles, que es lo que necesita durante el cólico.
  • El chupete puede ser un gran aliado ya que ayuda a tranquilizarle, ya que morder la tetina le ayudará a descargar la tensión que le produce el cólico.
  • El ambiente que creemos a su alrededor le ayudará a relajarse, luces tenues, silencio, música suave….
  • Realizar masajes en el vientre, mediante movimientos suaves y en el sentido de las agujas del reloj.
  • Los movimientos rítmicos para mecerle en brazos.
  • Una postura que les consuela mucho es colocar al bebé en el regazo, estirado boca abajo frotándole suavemente la espalda.
  • Colocar al bebé en un columpio o en una sillita con vibrador.
  • A algunos bebés les reconfortan los ruidos de fondo constantes y a bajo volumen.
  • En casos muy extremos debemos saber que existen medicamentos específicos para los cólicos del lactante llamados antiespasmódicos, que nunca son utilizados como primera opción sin antes haber agotado todos los recursos naturales y que siempre deben ser recetados por su pediatra o médico especialista.

Y como hemos dicho anteriormente, es muy importante que los padres puedan mantener la calma y estar lo más tranquilos posible. Si es necesario deberemos recurrir a la ayuda de algún amigo o familiar en determinados momentos. Tampoco pasa nada si dejamos un rato al bebé solo en su cuna mientras nos tomamos ese descanso antes de intentar consolarlo de nuevo.

Es conveniente que sepamos diferenciar el cólico del lactante de un posible problema de salud. Los cólicos nunca dan fiebre, así que si comprobamos que nuestro hijo tiene fiebre igual o superior a 38 ºC, que llora durante más de dos horas seguidas y no hay forma de consolarlo, o que padece de diarrea o vómitos, deberemos llamar al médico de inmediato.

Qué no se debe hacer ante un cólico del bebé

Ante la desesperación de los padres frente a los lloros intensos y prolongados de su hijo, es fácil que se tomen medidas que no son las más apropiadas con tal de que el niño deje de llorar. Veamos aquí algunas de las más comunes que se realizan y que no deberemos nunca tomar por muy desesperados que estemos:

Obligarle a comer

Jamás hay que obligar a comer al bebé pensando de forma incorrecta que sus intensos lloros son por hambre. El exceso de comida puede provocar incluso un mayor dolor y desasosiego.

En plena crisis es normal que el bebé se agarre al pezón o a la tetina para intentar calmar su dolor, pero como está muy nervioso, lo único que conseguiremos es que el niño trague más aire y que la tripa le duela aún más.

Cambiar dietas u horarios

No es bueno llevar a cabo cambios de dietas ni de horarios sin consultar antes con el pediatra, ni administrar al bebé remedios naturales como infusiones.

Anís estrellado

Proporcionarle como antiguamente se hacía, anís estrellado, ya que existen estudios médicos que relacionan la utilización de este tipo de anís con casos de intoxicación en bebés de corta edad.

Ponerle una sonda

Esto solo lo puede llevar a cabo un profesional en determinados casos para ayudarle a expulsar los gases, ya que si lo hacemos de forma incorrecta podemos llegar a causar una lesión al bebé. Nunca deberemos hacerlo por nuestra cuenta.

En los últimos años se ha desarrollado un método que ha ayudado a muchas familias a recuperar la paz en sus hogares, es el conocido por Método Rubio.

El Método Rubio consiste en dar elasticidad a todo el sistema digestivo del bebé a través de un masaje blando que se realiza con las manos, de forma muy delicada y suave, siendo un método completamente natural y no invasivo que no conlleva ningún tipo de riesgo para el bebé.

Se realiza, por osteópatas cualificados y como norma general, en dos sesiones: una primera que da elasticidad a la zona más externa del abdomen, y la segunda, una semana después aproximadamente, sobre la zona más profunda.

Cada sesión tiene una duración aproximada de 45 minutos, debiendo realizarse siempre con el bebé muy relajado y jamás mientras esté padeciendo un cólico.

Con este método, se ha comprobado que se consigue que desaparezcan los cólicos en el 90 por ciento de los casos.

A pesar de ser un método manual, hay que tener en cuenta que no cualquier persona puede llevarlo a cabo, por este motivo es muy importante escoger a la persona adecuada con los certificados que acrediten y avalen sus conocimientos, y si tenemos referencias de ella mucho mejor.

Pero, ¿cómo se realiza de forma detallada este innovador método? Para llevarlo a cabo el osteópata realiza ligeras presiones con los dedos sobre el abdomen del bebé, desde arriba hasta abajo, escuchando y esperando la respuesta de su cuerpo, desde la zona más superficial a la más profunda, penetrando por capas a medida que el cuerpo del niño les va permitiendo, hasta conseguir la relajación total del intestino.

El Método Rubio, además, mejora todas las funciones del niño relacionadas con el aparato digestivo, tanto el tránsito intestinal como la evacuación de heces y gases, consiguiendo una mejora en su bienestar general y aumentando la calidad y el tiempo de sueño. También ayuda a mejorar problemas como:

  • Reflujo.
  • Insomnio e irritabilidad.
  • Tortícolis.
  • Asimetrías faciales o craneales (plagiocefalia).

Источник: https://tusguarderias.com/blog/colicos-del-lactante/

Embarazo saludable
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