Cómo actuar ante una madre tóxica

Madres tóxicas: cómo tratarlas

Cómo actuar ante una madre tóxica

Las madres tóxicas pueden minar nuestra autoestima y provocar conflictos constantes. Saber identificarlas, mejorar la comunicación y buscar soluciones para mejorar la relación es posible.

Madre no hay más que una pero, a veces, esta figura no es del todo como nos gustaría que fuera o como nos han vendido que debería ser y acaban siendo madres tóxicas que hacen muy difícil una relación sana.

Al fin y al cabo, las madres también son personas con sus virtudes y defectos, sus experiencias vividas y su personalidad y no son perfectas, aunque ponerlo sobre la mesa a veces suponga romper un tabú.

Pero, ¿qué es una madre tóxica? ¿qué consecuencias tiene en nuestra vida? ¿cómo afrontarlas?

Cuando hablamos de relaciones tóxicas habitualmente aludimos a amistades o a parejas sentimentales y la recomendación más habitual es alejarnos de ellas pero en el caso de las madres tóxicas o de hermanos, suegras o familiares esa no parece ser una opción siempre muy viable. Veamos qué se puede hacer para ser consciente de la situación y asumirla de la mejor forma.

Cómo saber si tu madre es tóxica

El primer paso sobre cómo saber si tu madre es tóxica es pensar en cómo ha sido la relación en el pasado y en la actualidad, cómo ha influido en nuestra personalidad y comportamientos y cómo lo sigue haciendo.

No hay que dudar del amor de una madre pero muchas veces, tras una actitud tóxica se esconde una falta de autoestima, una notable inseguridad y un profundo miedo a la soledad evitando que sus hijos sean autosuficientes para que no se vayan de su lado.

Las madres son un pilar fundamental en la formación de los niños desde, incluso, antes de nacer. Con la lactancia, el apego, las prácticas de crianza y la educación se forman las bases cognitivas, emocionales y de comportamiento del futuro adulto, que interactúan con la personalidad y carácter propio del niño.

Así pues, las relaciones tempranas del niño/madre son de importancia vital para la construcción de la mente humana.

En ellas, se presupone el amor, el cariño, la formación de valores, el desarrollo personal, el impulso a la socialización, la independencia y todos los recursos que necesita el menor para convertirse en adultos en sociedad.

Pero no siempre es así y no siempre esos valores y relaciones son positivas y favorables.

Las características de las madres tóxicas se basan en que estas proyectan voluntaria o involuntariamente aspectos negativos que limitan el bienestar de sus descendientes, vuelcan sus miedos e inseguridades, manipulan sus emociones, ponen sobre ellos la responsabilidad de su felicidad como madre e incluso se aferran a un total control de su vida sin dejar que se desarrollen libremente.

Lógicamente, no todas estas reacciones sirven para saber si tu madre es tóxica ya ni todas las madres son iguales ni provocan los mismos efectos, siempre dependen del momento, la intensidad, de si son continuadas en el tiempo, del contexto y del tipo de persona. No obstante, estas son algunas de las señales de una madre tóxica pero hay muchas más.

Tipos de madres tóxicas

Existen muchos tipos de madres tóxicas aunque cada una puede mostrar varias de las características de las demás o todas a la vez.

No obstante, como hemos comentado, adoptar alguna de las características que comentamos a continuación no significa toxicidad en sí pero sí que es necesario valorar en su conjunto los efectos que ha causado en el desarrollo de la personalidad del hijo y cómo afecta en la vida diaria y en las relaciones con el entorno, consigo mismo y con los demás.

Madres sobreprotectoras

Las madres sobreprotectoras no dan suficiente valor a las capacidades de sus hijos tanto a la hora de llevar a cabo una tarea, un trabajo, estudiar o una función como a la hora de defenderse de posibles peligros o dificultades. Estas actitudes parten de un espíritu controlador y de la propia inseguridad de la madre. Algunas frases de madres tóxicas en este sentido pueden ser “déjame hacer eso que tú no sabes”, “no eres capaz”, “ten cuidado, no me fío”.

Este tipo de características de las madres tóxicas pueden causar una baja autoestima y falta de seguridad en sí mismo del hijo desde pequeño que arrastrará cuando sea adulto. También se le presentan dificultades para afrontar nuevos retos y salir de la zona de confort.

Madres controladoras

Este tipo de madres tóxicas controladoras muestran necesidad de control tanto su propia vida como la de sus hijos. Controlan sus amistades, sus hábitos, su forma de vestir, de desenvolverse y todo lo que les rodea.

Esta personalidad controladora crea seguridad en la madre y se crece en la creencia de que es una forma de amor y de querer el bien para su descendiente, llegando incluso a traspasar ciertos límites de intromisión, celos y envidia cuando son adultos.

De pequeños este control implica también sobreprotección y debilidad en los niños, que les provoca inseguridades e inferioridad así como anular la capacidad de tomar sus propias decisiones de forma autónoma.

Algunas de las frases de madres controladoras suelen ser del estilo a “yo quiero lo mejor para ti”, “te equivocarás si no haces lo que te digo”, “con quién vas, dónde, cuándo volverás, llámame enseguida”.

Madre manipuladora emocional

Las madres manipuladoras son más habituales de lo que creemos.

Normalmente se trata de mujeres que no están satisfechas con su vida, tienen miedo a no ser queridas o a perder su rol maternal por lo que quieren atraerlos mediante la dependencia afectiva, el chantaje emocional o la coacción. Saben cómo utilizar las emociones y las palabras para conseguir sus objetivos aunque en ello esté el juego la felicidad o bienestar de los demás.

Además, una madre manipuladora emocional tiende a ser muy crítica, a ser mentirosa, a infravalorar las virtudes de los hijos y a maximizar los defectos poniendo siempre el foco en lo que se hace mal y echando en cara la posible (o imaginada) ausencia de dedicación y cariño.

Un ejemplo de ello es no valorar lo que se hace por ella y transmitir que es su obligación. Cuando se es niño, no sentirse validado o no sentirse suficientemente bueno para su madre puede dejar una huella imborrable en el pequeño como sentimientos de culpa o necesidad de aprobación de los demás.

Dentro de las madres manipuladoras emocionales también se pueden englobar las madres victimistas que utilizan la queja para llegar a sus hijos y que estos les presten atención casi a la fuerza.

Una madre victimista se recrea en su vida difícil, su salud delicada o que ha tenido mala suerte como otra forma más de manipular para conseguir sus objetivos y minar, muchas veces sin querer, la voluntad e independencia de los demás.

El pesimismo extremo también es otra forma que desarrollan estos tipos de madres tóxicas.

Madre tóxica narcisista

Una madre tóxica narcisista cumple las características propias del Trastorno de personalidad narcisista que se centra en el egocentrismo y un alto amor propio así como una poca empatía hacia sus descendientes. Además, busca siempre ser el centro de atención, se preocupa por las apariencias y necesita sentirse admirada como una madre modelo que lo hace todo a la perfección.

Las madres narcisistas nunca están satisfechas y por muchos que los hijos se esfuercen difícilmente encontrarán palabras de admiración o de consuelo por sus madres que siempre minimizarán o ridiculizarán las preocupaciones de sus descendientes en comparación a las suyas.

Este tipo de madres tóxicas consideran a sus hijos como una extensión de ellos y vuelcan sobre ellos todas sus ambiciones, proyecciones no cumplidas y aspiraciones, sin importar cómo se sientan o qué quieran en su vida.

Por otro lado, también pueden llegar a ser extremadamente destructivas, tanto con sus hijos como con las personas que les rodean, ya sea pareja o amigos.

Familia tóxica: características

Aunque estamos hablando del caso de las madres tóxicas, este efecto se puede dar en cualquier miembro de la familia como el padre, los abuelos o los hermanos.

Tener una familia tóxica implica que existan patrones de comportamiento que causan problemas emocionales o bien que se han asumido roles disfuncionales entre los distintos miembros a lo largo de los años y que han marcado el crecimiento de los niños y su formación como adultos.

Como en el caso de las madres, las características de una familia tóxica residen también en los conflictos constantes, la ausencia de todo tipo de diálogo, la manipulación, las mentiras y los engaños y las estrategias perjudiciales para conseguir algo como el chantaje. Todas estas formas de relacionarse pueden llevar a un aislamiento o distanciamiento total de la familia así como a situaciones que no permiten llevar una vida tranquila y con el máximo bienestar.

Otra situación también que puede darse es tener una familia política tóxica o una suegra tóxica que haga difícil la relación e incluso que perjudique seriamente a la pareja. Tanto en el caso de las familias tóxicas como en el de las suegras tóxicas o demás familiares, la solución al problema pasará por seguir los mismos pasos que comentamos a continuación.

Cómo salir de una madre tóxica

El primer paso para salir de una madre tóxica es darse cuenta de que lo es.

Los hijos de padres tóxicos habitualmente cargan con pesos que no les corresponden y que han modulado su personalidad de una determinada forma.

Asimismo, en las situaciones más extremas, estos hijos pueden desarrollar algún tipo de trastorno o de desorden afectivo que les haga aún más difícil enfrentarse a sus dificultades.

Así pues, una vez analizados los tipos de madres tóxicas que existen, si descubrimos que nos encontramos en alguno de los casos, conviene centrarse en la solución y algunas de ellas son:

  • Mejorar la comunicación: hablar de los posibles conflictos y de cómo nos sentimos ante ellos de una forma sincera y practicando la escucha activa también hacia la otra parte.
  • Ejercitar la asertividad: reconocer los derechos propios, aprender a decir no, a marcar los límites y a defenderlos de una forma clara y directa sin miedo a las posibles consecuencias.
  • Asumir el rol que toca: como hijo o hija, no hacer en ningún caso de padre o madre ni de protector. Esto implica también no no sobrecargarse con responsabilidades que no corresponden.
  • Evitar la dependencia emocional: fomentar la autoestima y las decisiones propias asumiendo el papel de adulto responsable de su propia vida y de los pasos a tomar en cada fase.

Ayuda profesional para mejorar la relación

Si con todo esto no se consigue salir de una madre tóxica, el siguiente paso para ello es buscar la ayuda profesional de un psicólogo especializado en terapias familiares que ayude a recolocar los roles y las relaciones dentro de la familia, concretamente entre la madre y el hijo o la hija. Una de las fórmulas más efectivas es la terapia familiar sistémica, en la que se trabaja conjuntamente con los miembros para lograr resolver los conflictos de forma colaborativa.

La terapia familiar concibe a la familia como un conjunto, un sistema en el que cada uno interactúa con los demás. Para ello, el psicólogo fomenta la comunicación y la empatía para entender el malestar que genera en los demás determinadas actitudes y que se puedan resolver tanto los problemas individuales como interpersonales entre la madre y los hijos.

En el proceso de la terapia, y dependiendo de las necesidades y profundidad de cada caso, es posible que tengan lugar sesiones tanto conjuntas como individuales tanto para analizar a cada miembro por separado como para poner en común diferentes perspectivas y emociones compartidas.

En el caso de que la madre tóxica, por ejemplo, no accediese asistir a terapia, siempre es conveniente realizarla individualmente para así aprender a tratarla, cambiar los aspectos que no nos gusten de nuestras propias actitudes y poder afrontar la relación de una forma más sana y que no suponga estrés y ansiedad.

En cualquier caso, tener una madre tóxica es un problema así que lo mejor para llevar una vida plena y una relación feliz es intentar resolverlo de la mejor forma aceptando y afrontándolo con todas las dificultades.

Las informaciones publicadas por MundoPsicologos.com no sustituyen en ningún caso la relación entre el paciente y su psicólogo. MundoPsicologos.com no hace la apología de ningún tratamiento específico, producto comercial o servicio.

Источник: https://www.mundopsicologos.com/articulos/madres-toxicas-como-tratarlas

Relación tóxica con tu madre ¿Cómo superar la ansiedad que vives?

Cómo actuar ante una madre tóxica

Saber mejorar las relaciones tóxicas familiaresno es fácil y en todos los casos son situaciones que nos cuesta abandonar, aun sabiendo que resultan dañinas. Cuando pensamos en las llamadas relaciones tóxicas traemos a nuestra mente una relación de pareja mal gestionada. Pero también se pueden dar entre los miembros de una familia, entre compañeros de trabajo e, incluso, entre amigos.

En este artículo te vamos a dar algunas pautas para superar la ansiedad por relación tóxica con tu madre, pero antes vamos a definir el concepto.

Lo primero que debes preguntarte, antes de interesarte por dejar una relación tóxica, es cuándo y por qué una relación puede estar resultando tan dañina.

Un gran indicador para saber si la relación con tu madre es de este tipo, es si te sientes mal cuando estáis juntas.

 Si te sientes manipulada y haces o dices cosas que no quieres, si estás deseando alejarte pero no eres capaz… son señales de alerta.

En tales casos, la relación supone un sufrimiento para ti y, seguramente, también para ella, que intentará llegar siempre un poco más lejos en la manipulación. El desgaste emocional es tan grande que puede desembocar incluso en síntomas físicos, como aumento de la presión arterial y jaquecas. Y, también, en problemas como el estrés o la ansiedad.

Cómo identificar si tienes una relación tóxica con tu madre

Aprender a identificar el comportamiento de tu madre es imprescindible para afrontar la situación y caminar hacia una relación aceptable entre ambas.

Es importante destacar que cuando hablemos de dejar una relación tóxica con tu madre, no necesariamente se trate de abandonar por completo el contacto con tu madre o con el resto de tus familiares, sino que es posible redefinir la forma en la que os relacionáis para que sea más sana. Estos son algunos de los indicios que te pueden ayudar para saber si la relación entre vosotras es tóxica.

Personalidad muy controladora

Es la característica más visible de las madres tóxicas, la cual no se limita al hecho de la educación sobre sus hijos, sino que se prolonga durante la edad adulta. Si a tu madre no le convence tu capacidad para decidir sobre tus propios asuntos, quizá está intentando que sigas su criterio a la hora de tomar tu camino en la vida.

Esta forma de comportarse puede producir ansiedad y terminar minando tu autoestima y tu determinación para ser autónoma, un paso imprescindible para alcanzar la madurez.

Suele darse con más frecuencia en los casos de madres solteras que han educado solas a sus hijos.

Si te parece que es tu caso, debes encontrar la forma de superar la ansiedad por relación tóxica y construir una vida a tu medida.

La proyección sobre su hija

Una madre tóxica tiende a considerar que tú, como descendiente, eres una continuación de su propia vida y que, por tanto, debes alcanzar las metas que ella no alcanzó.

En realidad este deseo de proyección lo sufren tanto los padres como las madres, y no solo en la familia monoparental.

Se da por hecho que los hijos, al haber tenido más y mejores recursos educativos, deben llegar a cotas sociales más altas.

En este esquema, es vital aprender la forma de romper una relación tóxica que a la larga te pondrá en una situación muy dolorosa: tendrás que olvidar tus sueños para reparar las frustraciones de tu madre.

Desconfianza del entorno

Las madres tóxicas asumen que solo ellas son una buena influencia sobre sus hijos, por lo que el resto de relaciones son inapropiadas e, incluso, dañinas. De esta forma, en muchas ocasiones, tanto amigos, como compañeros y parejas pasan a formar parte del grupo de indeseables que rodean a sus hijos y que nada bueno les van a aportar.

Cuando los hijos son pequeños, la madre puede utilizar su autoridad para impedir al niño relacionarse con las personas que ella considera inapropiadas.

Pero en el caso de personas adultas, cuando la autoridad ya no se ejerce de la misma manera, tu madre intentará desacreditar a cualquier persona que tengas cerca y que sea importante para ti, creándote un enorme sentimiento de frustración y posiblemente, de ansiedad.

Es vital aprender a cortar estos comportamientos y afrontar la ansiedad por una relación tóxica de esta naturaleza porque, de lo contrario, acabarás con un entorno muy limitado en el que, encima, las pocas personas que estén ni siquiera las hayas elegido tú.

Indiferencia hacia ti

Es otra forma de toxicidad en la relación entre madres e hijas. La excesiva indiferencia de la madre por todo lo que acontece en la vida de sus hijos puede ser causa de frustración constante. No solo no muestra interés por tus problemas, tus logros o tu vida en general. Tampoco muestra ganas de gestionar los roces familiares ni cualquier otro aspecto relacionado contigo.

Esta situación te puede provocar el mismo nivel de ansiedad que en el caso de una madre controladora, y tendrás que aprender a reconocer los signos de toxicidad en la relación de la misma forma.

Cómo dejar una relación tóxica con tu madre sin aislarte de toda tu familia

Antes de pasar a los consejos, es importante destacar que, si te encuentras en las situaciones anteriores, debes reconducir la relación y pedir ayuda si no te sientes segura de poder hacerlo sola. Aquí te vamos a ofrecer algunas herramientas para que puedas trabajar el vínculo con tu madre, sintiéndote libre y bien.

#1.- Toma distancia de ella

Si la relación está muy deteriorada por años de tensión, lo mejor es tomar distancia física, al menos en un primer momento. De esta forma podrás analizar tu relación sin tener la presencia constante y asfixiante de tu madre y sin sus indicaciones sobre cómo debes pensar, sentir y actuar.

Pero si optas por esta solución debes ser consciente de los efectos colaterales que puede acarrearte. En nuestra sociedad los valores familiares todavía están muy arraigados y romper definitivamente con tu madre puede ser motivo de vergüenza social y aislamiento del resto de la familia.

En cualquier caso, no tiene por qué ser una solución definitiva, puede ser temporal hasta que aclares tus ideas y recuperes la estabilidad emocional para establecer cómo dejar una relación tóxica sin consecuencias devastadoras para tu futuro. Únicamente en los casos más severos esta solución será irreversible.

Una de las características de las madres tóxicas es que el sacrificio que supone para los hijos seguir manteniendo contacto con sus madres a veces es tan pesado que la única opción es cortar el contacto con ellas. Por muy dolorosa que pueda resultar esta salida, el sufrimiento irá disminuyendo a medida que pase el tiempo y te acostumbres a la nueva situación.

#2.- Mediando con tu madre

En este caso el esfuerzo será muy grande, no sólo por tener que ser tú quien sepa cómo eliminar una relación tóxica tan peculiar sino porque sobre ti recaerá establecer los límites en vuestra relación. Esta mediación será posible solo si la relación tóxica no se encuentra en un límite extremo o si tu madre tiene realmente miedo de perderte.

Puedes contar con la ayuda de un profesional que te guíe en el camino de la recuperación para, posteriormente, acudir con tu madre a él. El mediador ayudará a modificar los canales de comunicación entre vosotras y a desbloquear los puntos difíciles de la relación, logrando que ambas os sintáis mejor.

También podéis optar por pedir a un familiar cercano a ambas que os ayude y medie entre vosotras, para evitar una ruptura total. Pero muchas veces esto no es posible por dificultad para ser imparcial.

Qué objetivos se consiguen con la mediación

  • Fomentar el diálogo adulto y resolver las diferencias de forma conjunta.
  • Ampliar la comprensión de las dos sobre los deseos y preferencias de la otra persona.
  • Cambiar la actitud de control por parte de tu madre sobre tu vida y tus opciones. Una mediación bien resuelta ayudará a que entienda cuáles son tus capacidades y tus preferencias en la vida, distintas a las de ella.
  • Dar las herramientas necesarias a ambas para fortalecer la relación sobre una base de respeto y aceptación.
  • Ofrecer soluciones concretas y ejercicios para trabajar determinados aspectos que sean especialmente dolorosos o motivos de conflicto.

Cómo se lleva a cabo esta mediación

Aunque, como hemos dicho anteriormente, la mediación la puede realizar una persona que sea de confianza para las dos, si la relación es muy difícil lo mejor es acudir a un profesional. Mediante un protocolo estructurado y en sesiones periódicas, os ayudará a reconducir vuestra relación favoreciendo la comunicación y estableciendo acuerdos que deben ser respetados por la partes.

En la siguiente sesión se revisarán estos acuerdos y se hará un balance de cómo ha sido la relación desde la sesión anterior.

Si ambas estáis motivadas a salvar la relación madre-hija y a conseguir que esta sea satisfactoria para las dos, la solución del mediador es, a nuestro juicio, la más recomendable.

#3.- Aprendiendo a aceptar a tu madre

Si te interesa saber cómo abandonar una relación tóxica por la vía de aceptar las particularidades de tu madre, en este caso, debes intentar restar importante a lo que diga o a lo que haga. Es la opción más difícil de las que te hemos presentado, pero quizás la única viable en el caso de una madre dependiente, anciana o con la que compartes vivienda.

Siempre hay salida

Puedes tener la sensación de estar en una situación sin salida, ya que no puedes optar por ninguna de las soluciones que te hemos planteado anteriormente. Tu madre no está en disposición de acudir a un mediador y no puedes, por los motivos que sean, distanciarte físicamente de ella.

Aunque pueda parecer complicado e irreal, si tu situación es la que hemos visto tienes que hacer un esfuerzo por transmitirle cómo te afecta lo que ella hace y dice sobre tu vida. Sincérate e intenta ser tú la parte mediadora en vuestra relación, para conseguir una relación menos dañina y así trabajar en la aceptación.

Pero que decidas aceptar a tu madre como es no significa que tenga derecho a comportarse contigo de forma opresora. Ni a tener hacia ti un trato déspota. Debes trabajar el no sometimiento a sus caprichos o a sus manipulaciones. Su infelicidad es suya y no debe interferir en la tuya, así que no dejes que descargue sobre ti su propia frustración.

Si decides aceptar la forma de ser de tu madre en vez de romper la relación con ella estás en tu derecho, pero debes poner unos límites y obligarte a respetarlos y hacer que ella los respete.

Si una vez leído el artículo tienes claro cuál debe ser tu camino a tomar con respecto a la relación con tu madre, te animamos a que lo hagas con fuerza y con determinación, sin dejarte envolver en el chantaje emocional.

 Aprender a superar la ansiedad por relación tóxica es complicado y, si lo necesitas, no dudes en buscar apoyo emocional en tu entorno o en un profesional.

Ellos pueden colaborar contigo para que aprendas a desarrollar una relación saludable y satisfactoria.

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Источник: https://therapychat.com/es-es/relacion-toxica-con-tu-madre-como-superar-la-ansiedad-que-vives/

​Madres tóxicas: estos 12 rasgos las vuelven insoportables

Cómo actuar ante una madre tóxica

En el ámbito de la familia existen todo tipo de personas que, en ciertos casos, pueden convertir la educación durante nuestros primeros años de vida en una experiencia muy negativa.

Y es que no hay ninguna ley natural según la cual la relación con madres y padres tanga que ser fácil. Muchas veces, el contexto en el que se vive, o bien experiencias duras vividas en el pasado, hacen que el modo en el que interactuamos con algunos familiares se tuerza. En esta caso hablaremos de un fenómeno que puede ser conocido como «madres tóxicas».

¿Cómo son las madres tóxicas?

Las madres, a causa de su rol tradicional de cuidadoras que aún se conserva en muchos países y en parte también por el vínculo especial de apego que establecen con los hijos durante la lactancia, son un elemento fundamental en este aspecto, y su influencia en la crianza suele ser más determinante que la de los padres. 

Esas madres tóxicas que lo son de manera voluntaria o involuntaria y que, movidas por el amor o el propio interés, transforman la educación de algunas personas en un calvario, pueden dejar una marca en las personas criadas por ellas.

Se trata de personas que establecen un vínculo negativo con sus hijos o hijas, hasta el punto de hacer que acciones que en principio pueden fundamentarse en el amor y el afecto se transformen en una correa que limita la libertad y el bienestar del prójimo.

A pesar de lo que pueda parecer, la responsabilidad de que la relación no sea buena no tiene por qué ser completamente de la madre. Las relaciones son carreteras de dos sentidos, y por muy malo que pueda parecer un vínculo, muchas veces las dos personas involucradas podrían estar haciendo algo para mejorarlo.

Ahora bien, lo que caracteriza a las madres tóxicas es que, si bien en ocasiones no son las culpables de la mala relación al 100%, a los hijos o las hijas el sacrificio de tener que cargar con esta relación puede suponer una losa tan pesada que, a pesar de poder buscar maneras de mejorar la situación, esa opción resulta inasumible, porque requeriría sufrir mucho durante más tiempo. Por eso, muchas veces la situación lleva a la pérdida de contacto.

Madres tóxicas voluntaria o involuntariamente: sus características

Saber identificar los casos en los que alguien se comporta como una madre tóxica es muy importante para ponerle freno a la situación y hacer que esta persona adulta re-aprenda a educar de manera adecuada.

 Estas son algunas de las señales que pueden ser útiles a la hora de identificarlas. No todas tienen por qué darse a la vez, pero ofrecen una pauta sobre su comportamiento.

1. Fijación con los roles de género

Algunas madres tóxicas lo son porque sienten que deben pasar a sus hijas el legado cultural de lo que se supone que representa ser mujer. Es por eso que, sin darse cuenta, presionarán a sus hijas para que adopten una actitud sumisa ante los hombres y para que conciban las tareas del hogar como una responsabilidad suya (independientemente de sus preferencias reales). 

Normalmente las figuras paternas tóxicas extremadamente conservadoras no se preocupan tanto en educar a sus hijas en este sentido, sino que dejan esta tarea a las madres.

2. La ilusión del «príncipe azul»

Un problema derivado del anterior es que las madres tóxicas de perfil muy conservador educan a sus hijas en la idea de que no serán felices sin un hombre a su lado

De este modo, se las educa para que sientan tristeza y pesar si por el motivo que sea se encuentran solteras durante un tiempo que estiman excesivo, y llegan a involucrarse en relaciones de pareja simplemente para escapar de la soltería.

3. Personalidad controladora

Esta es una característica de las madres tóxicas que se plasma en su modo de educar a hijos e hijas. En estos casos, las madres acostumbran a dar por supuesto que como figura materna deben tener la máxima responsabilidad de la educación de sus hijos e hijas, hasta el punto de que estos últimos no tengan ninguna capacidad de decisión sobre lo que hacen. 

Por supuesto, se trata de una idea muy perjudicial que alimenta una dinámica de relaciones en la que cualquier elección debe pasar por la madre, dejando a los pequeños sin la posibilidad de aprender a ser autónomos y aprender de sus aciertos y errores.

4. La proyección sobre los hijos e hijas

Esta es una característica que comparten tanto las madres tóxicas como sus análogos masculinos: la tendencia a creer que su descendencia ha de llegar a ser el «yo ideal» que ellos nunca llegaron a ser.

Es por eso que, en ocasiones, muchos padres y madres apuntan a sus hijos a una cantidad tal de actividades extraescolares que estos últimos terminan exhaustos y sin tiempo ni ganas que dedicar a lo que les gusta de verdad.

Además, como las madres tóxicas y los padres tóxicos perciben a su descendencia teniendo en cuenta siempre el hecho de que pertenecen a una generación, se plantean esto como una carrera contra el tiempo: quieren hacer que sus hijos sean perfectos en el mínimo tiempo posible. Por eso, en ocasiones, empiezan a «entrenar» ciertas capacidades de estos cuando son muy pequeños, antes de los 7 u 8 años, y les obligan a seguir practicando a lo largo de los años.

5. El desconfiar de los amigos

Algunas padres tóxicas pueden llegar a asumir tanto el rol de mujer protectora que prohíben a sus hijos e hijas entablar una amistad con personas que consideran sospechosas, aunque sea por su simple apariencia.

Esto, por supuesto, produce una frustración intensa en los pequeños, que pueden aprender que las amistades se llevan en secreto, creando así un cerco entre el círculo de amistades y la familia que en la vida adulta puede conllevar el aislamiento de este último.

Además, en algunos casos, los criterios por los cuales se establece que un amigo o amiga es aceptable llega a ser una muestra de racismo, con lo cual se inculcan a su descendencia este esquema mental discriminatorio ya desde sus primeros años.

6. Actitud pasivo-agresiva

Las madres tóxicas no se adaptan al hecho de que el modo en el que tratan de educar sea rechazado totalmente, y seguirán intentando comportarse como al principio, sin aprender de la experiencia. 

Lo que sí suele cambiar es su estado de ánimo, que acostumbra a pasar a ser el de una persona frustrada que renuncia a cambiar de estrategias para ver si se obtienen mejores resultados. Normalmente, en estos casos en necesaria la ayuda de otra persona para que estas madres vean con perspectiva que su malestar puede ser mitigado intentando cosas nuevas.

7. Indiferencia

Existen madres que, en vez de ser controladoras, son exactamente lo contrario. En muchas ocasiones disfrazan de permisividad lo que en realidad es indiferencia o pocas ganas de gestionar choques de intereses entre ellas y los pequeños. 

El resultado de esto suelen ser pequeños que presentan el Síndrome del Emperador y, de adultos, personas indefensas en la vida adulta, que caen fácilmente en la frustración y con baja tolerancia a las situaciones generadoras de ansiedad.

8. Sobreprotección

La sobreprotección tiene mucho que ver con la personalidad controladora, pero se da a través del miedo a que los hijos o hijas afronten los retos propios de la vida adulta. Esta manera de relacionarse con los hijos e hijas da incentivos para no tomar la iniciativa y mantenerse dentro de la zona de confort.

9. Mentalidad competitiva

Este es otro de los rasgos característicos de las madres tóxicas que tienen que ver con la proyección; en este caso, se intenta mostrar ante los ojos de todos que los hijos o hijas de una misma son mejores que los del resto, ya sea comprándoles más cosas, poniéndoles más presión para que estudien, etc. Esto puede tener que ver con el miedo a que los hijos estén desprotegidos en su vida adulta e independiente, pero desgasta mucho psicológicamente. 

Lo importante es que no se obra para satisfacer las necesidades reales de los pequeños, sino para conseguir estatus social a través de ellos.

10. Uso habitual de la violencia para castigar

La utilización habitual de los métodos de castigo basados en la violencia, ya sea física o verbal mediante insultos, es uno de los fenómenos más dañinos que puede darse en el seno familiar. No solo causa sufrimiento en los momentos puntuales en los que sea plica, sino que además alimenta la desconfianza, el resentimiento y el miedo.

11. La alienación parental

El hecho de intentar volver a los hijos contra un miembro de la familia, normalmente el otro progenitor tras una separación o divorcio, es una de las formas de manipulación con consecuencias más graves. Por supuesto, puede darse tanto en padres como en madres.

12. La intromisión

Incluso dentro de las familias, la intimidad es importante. No saber respetar eso genera mucho malestar a la larga.

Referencias bibliográficas:

  • Bowlby, J. (1977). The making and breaking of affectional bonds. The British Journal of Psychiatry, 130(3): pp. 201 – 210.
  • Fassin, Eric. (2002). La nature de la maternite: pour une anthropologie de la reproduction. Journal de anthropologues.
  • Fehr, B., Russell, J. (1991). The Concept of Love Viewed From a Prototype Perspective. Journal of Personality and Social Psychology.
  • Peusner, Pablo (2009). Crítica de la noción de familia en El Sufrimiento de los niños. Letra Viva, Buenos Aires.

Источник: https://psicologiaymente.com/psicologia/madres-toxicas

Madres tóxicas

Cómo actuar ante una madre tóxica

Investigaciones realizadas demostraron que desde el embarazo los bebes perciben en el útero los sonidos del exterior y las emociones de la madre. Por eso, es muy importante que sepamos detectar a las madres tóxicas. Pues los bebés estarán influenciados por esa toxicidad que poseen.

En el estado de gravidez algunas mujeres, dependiendo del ambiente emocional en la concepción, desarrollan sentimientos de rechazo al bebé, los cuales pueden incrementarse si se presenta la depresión post natal. Siendo esta en la mayoría de los casos una situación pasajera.

La diferencia entre una persona feliz que desarrolla su potencial y otra que duda a veces la encontramos en su niñez.

¿Por qué algunas madres son madres tóxicas?

Una explicación puede ser que también ellas fueran maltratadas en la infancia, donde aprendieron que el mundo es por definición un lugar inseguro.

De esta manera la conducta de estas madres fue modelada por el mismo trato que ahora dispensa a sus hijos.

Curiosamente, cuando eran objeto de maltrato, algunas se decían a sí mismas que jamás procederían con sus hijos de ese modo.

Entonces, ¿por qué actúan así? Porque es una conducta inconsciente. Aquello que más detestaron se vuelve una conducta automática. Fue lo que aprendieron.

Las madres tóxicas son controladoras. Usan las comparaciones y la humillación pública como método de control. Así la sometieron a ella. Cuando la madre procrea más hijos, dependiendo de la posición que se ocupe, ella se identificará con uno de ellos dirigiendo su preferencia en menosprecio de los otros.

Allí es donde aparece la comparación  No hay arma más destructiva que la injusta comparación. Exaltando a uno, disminuyendo al otro. Tiene como ganancia, tener un aliado entre los hijos que se ponga de su parte. Necesita formar alianza con otros miembros de la familia para ejercer el control.

La manipulación es otra cara de la conducta tóxica en los progenitores. La madre suele colocarse de victima para generar sentimientos de culpa en su hijo o hija. En especial cuando éstos como adultos toman decisiones autónomas

Las madres tóxicas aún tratan a su hijos como si siguieran siendo niños, negando el rol de adultos que poseen. El control puede ir desde la elección de la ropa, el color, estilo, hasta la forma de hablar. Volviéndose más critica la situación cuando deciden formar familia. Quieren dictar cátedra en la familia de sus hijos.

Cómo criar a los nietos, cómo debe preparar la comida y hasta el momento en que deben o no concebir hijos. Por supuesto, la elección de la pareja es un detonante de discordia en muchos casos, pues suelen desaprobar esa decisión.

¿Actúan así únicamente porque lo aprendieron en la infancia? Pues no. Detrás de esa conducta, se esconde el miedo al abandono o a la soledad. Situación que ocurre tiempo después cuando los hijos no logran colocar el limite a su espacio familiar e individual.

Con el control y la toxicidad se obtiene lo que más temen: la soledad.

En el caso de los hijos únicos, o con alguna enfermedad o condición de discapacidad, la situación se torna en un pase de factura. Es un recital de: por ti deje, hice, me sacrifique, etc. Se cuestiona al hijo por no pensar como ella.

¿Cómo actuar ante esta situación?

Primero es importante reconocer que se requiere ayuda profesional. Porque las heridas infligidas, si no son tratadas, tienen un altísimo porcentaje de extenderse a los hijos propios. Se tiene que romper el ciclo de toxicidad.

Además, es recomendable en la medida que la situación econímica lo permita, poner una distancia física entre el progenitor controlador y el hijo o la hija.

Hay que admitir que cuando el hijo adulto aún depende económicamente de la madre es difícil colocar límites.

Sin embargo, es importante mantener la independencia usado otras habilidades y no asumir que un tipo de dependencia obliga a asumir otras.

Por otro lado, hay que reconocer que la situación económica en algunos países no permite, que incluso profesionales puedan pagar el arrendamiento de una vivienda si están solos.

Aquí es importante el trabajo psicológico porque al detectar la manipulación: después de un intervalo de indignación ante la confrontación con la realidad es habitual que se produzca en el progenitor la liberación del peso de la culpa.  Cuando reconocemos la manipulación nos podemos proteger y romper el lazo.

Por ello, si es tu situación busca ayuda profesional. No discutas, solo aumentas la frustración, la rabia y el dolor. Se asertivo. Rompe el circulo y no repitas el guion. Pongamos fin a las madres tóxicas.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/madres-toxicas/

Embarazo saludable
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