¿Cómo actuar frente a una huelga de lactancia?

¿Qué puedo hacer si mi bebé rechaza el pecho?

¿Cómo actuar frente a una huelga de lactancia?

Los bebés nacen para mamar, ellos esperan una teta y biológicamente la necesitan, como mínimo, durante su primer año de vida. Para sobrevivir hay que mamar y no hay razón para dejar la teta. Pero hay bebés que de un día para otro (normalmente entre los 8 meses y el año) dejan de mamar, y no quieren saber nada del pecho, lo rechazan.

Para las madres es una sensación terrible que un bebé se niegue a mamar.

Cuando no queremos que dejen el pecho, y la idea del destete no nos apetece, evidentemente nos angustiamos y lo que hacemos es intentar poner más al bebé en el pecho, ofrecerle más veces e insistir para que mame.

Es una desesperación total que lleva a ser demasiado insistente y que puede ser contraproducente si lo que queremos es que el bebé vuelva a mamar.

Vamos por partes. En primer lugar, si el bebé rechaza el pecho a esa edad, podemos considerar que esta reacción se parece más a una “pausa” que al fin de la lactancia ya que el destete natural suele producirse a partir de los dos años y medio, y no tan pronto. Por lo tanto, podríamos hablar de “huelga de lactancia” y necesitamos saber porqué el bebé ha iniciado una huelga a esta edad.

Las opciones más habituales por las que un bebé rechaza el pecho son:

Enfermedad o malestar de la bebé

  • Dolor en un oído o en ambos: el movimiento que debe hacer el para succionar le puede resultar tremendamente doloroso y que deje de mamar para no sentir este dolor.
  • Malestar en la garganta o aftas en la boca: cualquier lesión en la boca resulta dolorosa cuando la leche materna, llena de componentes antibacerianos, cae sobre las heridas. El bebé siente una molesta picazón que hace que rechace el pecho.
  • Mocos / congestión nasal: cuando un bebé mama respira a la vez. Si tiene la nariz tapada no puede hacerlo y no puede mamar con facilidad, lo que hace que se desespere y pueda rechazar el pecho.

Todas estas situaciones, una vez superadas, pueden seguir causando rechazo al bebé, que por miedo al dolor no quiere ni intentar mamar.

Situaciones relacionadas con la madre o con la situación familiar:

  • Un grito de la madre, por ejemplo por un mordisco: en muchas ocasiones, los bebés reaccionan así después de un mordisco si la madre se asusta, hace un grito o hace mala cara.

    Parece imposible que bebés tan pequeñas puedan darse cuenta de estas cosas pero se dan cuenta y reaccionan evitando la situación.

  • La vuelta al trabajo: también la separación de la madre, cuando vuelve a trabajar o por otras causas, puede producir que el bebé deje de mamar temporalmente, que reaccione con desprecio cuando la madre regresa y no quiera mamar bajo ningún concepto.
  • Confusión tetina / pezón

Por lo tanto, en primer lugar, habría que pasar por el pediatra y hacer una revisión completa al bebé* para asegurarnos de que no hay nada físico que dificulte la lactancia, así como valorar nuestra situación y si ha habido algún cambio significativo.

¿Cómo conseguimos que nuestro bebé vuelva a mamar?

Bueno, una vez se ha producido la situación de huelga o rechazo y si no queremos acabar con la lactancia, nos ponemos manos a la obra.

Como os decía, no conviene, bajo ningún concepto, forzar al bebé o quererlo ganar por hambre. Hay que seguir ofreciendo alimentación complementaria, si toma, y extraerse leche y ofrecérsela como sea. Jamás debemos dejar al bebé sin comer, porque eso no hará que vuelva a mamar. ¡El pecho es una opción para los bebés, no una obligación!

Podemos invitar al bebé a mamar, lo importante es que el bebé se acerque al pecho porque quiere.

Nos enfocamos en 2 cosas: la proximidad con el pecho y buscar la risa del bebé.

Tenemos varias “técnicas de seducción”, se pueden ir realizando todas o elegir una, o ir probando cuál es la que mejor os hace sentir.

La técnica de la bañera

Hay que preparar la escena: luz suave, agua calentita, música de fondo (cita romántica total)… Y meterse con el bebé en la bañera, no para que mame (repito), sino para que se “enamore”, para que disfrute, se ría, para que se deleite con la situación del placer de jugar contigo… Intenta que se ría mucho, muchísimo.

Con un único remojón no suele bastar, así que habrá que repetirlo tantas veces como sea posible.

La técnica de la cama

El piel con piel de madre y bebé es siempre un gran recurso en estas situaciones. ¡Tiene que ser divertido! Hacer cosquillas, besos en la barriga, perseguirse, reír… Y todo con el mismo propósito: ¡DISFRUTAR!

Muchos bebés ríen tanto que se olvidan de la huelga de teta y se lanzan alborozados el pecho. OJO: a veces lo hacen unos segundos para volver a rechazar el pecho, por lo tanto, ¡hay que seguir jugando!

La técnica del sofá

Para hacer esta técnica hay que ponerse al bebé piel con piel, leer cuentos o jugar… Hay que crear también el ambiente cálido y tenue como el de la bañera y resistir la tentación de ofrecer el pecho.

Hay que tener mucha paciencia y repetir las veces que la madre crea necesarias. Las situaciones de rechazo pueden ser largas y hay que tener MUCHA paciencia ¡a veces, duran un mes! Por lo tanto, hay que perseverar.

*Existen otras razones por las que el bebé podría rechazar el pecho, desde el embarazo de la madre a la manera en la que ofrecemos alimentación complementaria. En este enlace puedes encontrar más información.

Источник: https://blog.lactapp.es/rechaza-pecho-lactancia/

Embarazo saludable
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