¿Cómo afecta la infección urinaria en el embarazo?

Infección de orina en el embarazo

¿Cómo afecta la infección urinaria en el embarazo?

El 5-10% de las mujeres gestantes presenta infección de orina, siendo la causa de ingreso hospitalario de las embarazadas, pues las complicaciones, aun cuando no se presentan síntomas, pueden ser importantes: desarrollar una pielonefritis (infección renal), que el parto pueda ser prematuro y que el neonato presente bajo peso al nacer.

infección de orina

  • Haber tenido con anterioridad infecciones urinarias de repetición.
  • Haber sufrido piedras en el riñón.
  • Haber tenido hijos con anterioridad.
  • Presentar diabetes tipo 2.
  • Tener malformaciones uroginecológicas.
  • Sufrir enfermedades neurológicas que afectan a la micción.   

Además, los cambios fisiológicos propios del embarazo incrementan aún más el riesgo de sufrir infección de orina.

La causa más frecuente de las infecciones de orina durante la gestación, aproximadamente en un 85% de los casos,  es la proliferación de la bacteria Escherichia coli, aunque también pueden deberse a otros microorganismos: enterococos, estafilicocos, etc.

Tipos de infecciones de orina en el embarazo

En el caso del embarazo existe un factor que hace recomendable la realización de un cultivo de orina sistemático en el transcurso del primer trimestre.

Se trata de la posible existencia de lo que se denomina una bacteriuria asintomática, que se produce en el 2-10% de las embarazadas y que se caracteriza por una importante colonización bacteriana de la orina sin que ello suponga la existencia de los síntomas habituales de la infección de orina.

Se ha podido constatar con la experiencia clínica es que el 25% de estas mujeres, en el caso de no ser tratadas con antibióticos pueden desarrollar una pielonefritis aguda, es decir, una infección que afecte al riñón y cuyas complicaciones pueden ser graves, entre ellas la de desarrollar una insuficiencia renal. Este riesgo es aun más importante si la infección está producida por la bacteria Streptococo Agalactiae, que se asocia a un mayor riesgo de una inflamación de las membranas (placenta y corion) y sepsis neonatal precoz, dos cuadros clínicos muy graves que pueden comprometer la vida de la madre y el feto.

La cistitis aguda, por otra parte, se produce en un 1,5% de las gestantes y sus síntomas más habituales son:
   

  • Una micción frecuente, a veces dolorosa y generalmente con sensación de urgencia.
  • Problemas para vaciar vejiga.
  • Ocasionalmente fiebre y dolor en la zona superior del pubis o en la lumbar.   

La pielonefritis aguda afecta al 1-2% de las mujeres embarazadas y con mayor frecuencia se produce en el segundo o tercer trimestre.

Puede afectar a uno o los dos riñones y se manifiesta con fiebre, náuseas, vómitos y dolor en los costados y la espalda, pero lo habitual es que no se tengan los síntomas habituales de la cistitis.

En algunos casos puede requerir la hospitalización de la paciente si el tratamiento ambulatorio ha fracasado en los tres primeros días, supera los 38º de fiebre, está deshidratada, ya ha tenido una pielonefritis previa, existe una amenaza de parto prematuro o se ha producido un cuadro de sepsis.

Tratamiento de la infección de orina en el embarazo

En términos generales el tratamiento de la infección de orina es siempre antibiótico, atendiendo al microorganismo causante de la infección. Puede ser necesaria la realización de un antibiograma si la pacientes es alérgica a algún tipo de antibióticos o ha desarrollado resistencia a los mismos.

Si se producen dos o más infecciones de orina durante el embarazo (infección recurrente), cabe la posibilidad de que el médico recomiende mantener un tratamiento antibiótico con carácter preventivo durante el resto del embarazo e incluso una semanas después del parto.

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Tratamiento de la infección de orina en el embarazo

¿Cómo afecta la infección urinaria en el embarazo?

Las infecciones del tracto urinario son las complicaciones más frecuentes del embarazo llegando a afectar entre el 5 y el 10% de todas las gestaciones.

La alta prevalencia de las infecciones de orina durante la gestación se debe a los cambios físicos y funcionales que se producen durante el embarazo en las vías urinarias: aumenta el volumen de la vejiga, disminuye el tono vesical y uretral, aumenta el pH de la orina, existe un enlentecimiento en la evacuación urinaria, aumenta el reflujo vésicoureteral y aumenta la secreción urinaria de glucosa y estrógenos. Todos estos factores contribuyen a que la mujer embarazada sea mucho más susceptible a las infecciones de orina que las que no lo están.  El causante del 85% de las infecciones de orina es una bacteria llamada Escherichia coli.

La clasificación de  la infección urinaria durante el embarazo las divide en tres tipos: Bacteriuria asintomática, Cistitis y Pielonefritis aguda

Es la existencia de bacterias en la orina sin que la gestante note ningún síntoma. 

  • Se diagnostica mediante un urocultivo (cultivo de la orina) que debe realizarse a toda embarazada en la primera visita al ginecólogo. Si el cultivo de orina demuestra la presencia de más de 100.000 UFC/ml se diagnostica de una infección de orina y bacteriuria asintomática. Esta infección de orina, aunque no produzca síntomas, debe tratarse porque está demostrado que entre el 20-40% de todas las bacteriurias asintomáticas no tratadas producen pielonefritis aguda. Además, una bacteriuria asintomática no tratada puede conllevar a una parto prematuro o un recién nacido de bajo peso.
  • El tratamiento indicado  como primera opción de la bacteriuria asintomática es la amoxilicina junto con ácido clavulánico vía oral 3 veces al día durante 7 días. Como tratamiento de segunda opción puede administrarse fosfomicina 3 gramos en una sola dosis.
  • A las gestantes que han tenido una bacteriuria asintomática, después de tratarlas hay que repetirles el urocultivo de forma mensual aunque éstos sean negativos. En el caso de que en algún momento el cultivo de orina vuelva a ser positivo se volverá a tratar a la gestante con antibióticos.
  • Ante una persistencia de cultivos de orina positivos, se deberá estudiar a la paciente después del parto para descartar anomalías de las vías urinarias o litiasis renal.

Cistitis 

Es una infección de orina primaria que no se desarrolla a partir de una bacteriuria asintomática previa.

  • En todos los casos se presenta clínica, siendo los síntomas más frecuentes el dolor al orinar (disuria), hacer muchas micciones de escasa cantidad (polaquiuria), necesidad urgente no controlable de orinar (síndrome miccional), dolor suprapúbico, orina maloliente y/o sangre en la orina (hematuria).  
  • La mayoría de las cistitis están producidas por Escherichia coli, seguida de la Klebsiella y el Proteus.   
  • El diagnóstico, además de por la clínica, se hace a través de un análisis de orina que muestra piuria y un urocultivo que muestra más de 100.000 UFC/ml.
  • El tratamiento indicado  como primera opción de la cistitis es la amoxilicina junto con ácido clavulánico vía oral 3 veces al día durante 7 días. Como tratamiento de segunda opción puede administrarse fosfomicina 3 gramos en una sola dosis.  

Pielonefritis aguda 

Es el tipo de infección de orina más grave durante el embarazo, ya que se trata de una infección de orina de las vías excretoras urinarias altas y del parénquima renal.

  • Suele aparecer en el tercer trimestre y con frecuencia es la consecuencia de una bacteriuria asintomática no tratada o mal tratada. Las gestantes con más factores de riesgo de padecer pielonefritis aguda son las que tienen malformaciones en las vías urinarias o están inmunodeprimidas.  
  • La clínica es similar a la de la cistitis: dolor al orinar (disuria), hacer muchas micciones de escasa cantidad (polquiuria), necesidad urgente no controlable de orinar (síndrome miccional), dolor suprapúbico, orina maloliente y/o sangre en la orina (hematuria). Además de esta clínica exista una alteración del estado general con fiebre, sudoración, escalofríos y dolor intenso en la región lumbar.
  • El diagnóstico confirmativo es un análisis de orina con leucocituria, proteinuria y hematíes y un urocultivo que muestra más de 100.000 UFC/ml.
  • Ante un cuadro de pielonefritis aguda, se debe ingresar a la gestante en el hospital e iniciar el  tratamiento con antibióticos intravenosos. Los antibióticos de primera opción son la amoxicilina y el ácido clavulánico durante 14 días. Si remite la fiebre, pueden administrarse los antibióticos por vía oral.
  • Durante el ingreso se realizarán controles al feto con monitorizaciones y ecografías, ya que la existencia de pielonefritis aguda en la gestante implica un riesgo de bacteriemia y sepsis lo que ensombrece el pronóstico fetal.  

Como conclusiones, es importante recordar que una infección urinaria en el embarazo conlleva un mayor riesgo de parto prematuro, de recién nacidos de bajo peso y un aumento de la mortalidad perinatal.

A toda gestante deberá realizarse un urocultivo en la primera visita del embarazo, ya que el tratamiento correcto de la bacteriuria asintomática elimina casi todas las complicaciones maternas y fetales.

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Источник: https://www.natalben.com/enfermedades-relacionadas-con-el-embarazo/infeccion-orina

Así es la infección de orina en el embarazo

¿Cómo afecta la infección urinaria en el embarazo?

Durante el periodo de gestación se producen toda una serie de alteraciones en el cuerpo de la mujer, algunas de las cuales producen molestias de diferente grado. Las infecciones de orina son muy comunes durante el embarazo y los motivos que las causas son diversos.

Los propios cambios hormonales o el peso que ejerce el útero sobre la vejiga pueden tener como consecuencia este trastorno que, aunque no suele derivar en complicaciones graves, requiere ser tratado. A continuación, te explicamos más en profundidad qué provoca una infección urinaria y cómo podemos prevenirla.

¿Por qué son tan comunes durante el embarazo?

Por regla general, las infecciones de orina son más habituales en las mujeres que en los hombres debido a las características anatómicas del aparato urinario femenino.

La uretra es más corta y está más próxima a la vagina, de manera que la transmisión de gérmenes desde el exterior hasta la vejiga se produce con mayor facilidad.

Además, también se encuentra más cerca del ano, otra fuente de gérmenes.

Durante el embarazo se suman toda una serie de condicionantes que incrementan las posibilidades de contraer una infección urinaria. Por ejemplo, el incremento de algunas hormonas como la progesterona (hormona del embarazo), hace que se produzca una mayor relajación de los músculos del área de la vejiga, provocando que los procesos se ralenticen y favoreciendo las infecciones.

Además, el aparato urinario sufre un desplazamiento debido al crecimiento del útero, lo que complica el vaciado de la vejiga y facilita que las bacterias viajen a los riñones. El aumento del flujo vaginal, la disminución de la acidez de la orina y el aumento de la glucosa, son otros síntomas propios del embarazo que allanan el camino a las infecciones.

Con tal de mantener a raya este trastorno, cada trimestre del embarazo es necesario realizarse un análisis de orina (urocultivo). Evidentemente, si notas algún síntoma, es importante acudir al médico. Sin embargo, los síntomas no siempre se manifiestan de forma clara, de modo que es a través de estas pruebas rutinarias cuando se pueden detectar y tratar con presteza.

Síntomas y tratamiento de las infecciones urinarias

Aunque, tal y como hemos indicado, los síntomas de una infección de orina no siempre resultan claros, las señales más comunes son las siguientes:

  • Notar ardor o dolor al orinar.
  • Tener la necesidad de ir al baño mucho más frecuentemente.
  • Tener la sensación de no vaciar la vejiga tras orinar.
  • Detectar sangre en la orina.
  • Sentir dolor o contracciones en la parte baja del vientre.
  • Padecer escalofríos, sudores y/o fiebre.
  • Ver alteraciones en la orina (aspecto turbio, mal olor).
  • En caso de que la infección llegue a los riñones, puedes notar dolor en la parte baja de la espalda.

En caso de que un especialista confirme el diagnóstico, en general recomienda iniciar la toma de antibióticos cuanto antes. Una infección no tratada, o mal curada, puede expandirse a otras partes del cuerpo o dar lugar a pielonefritis, es decir, la infección de las vías urinarias superiores.

No obstante, no debes alarmarte; las infecciones urinarias tratadas a tiempo suelen curarse sin provocar mayores problemas ni afectar a la salud del bebé.

¿Cómo prevenir una infección urinaria?

Como siempre, es mejor prevenir que curar, de manera que queremos darte algunos consejos para ayudarte a evitar las infecciones de orina en el embarazo:

  • Bebe unos dos litros de líquidos al día. El agua será tu mayor aliado, pero los zumos, las sopas o las infusiones también son maneras saludables de hidratarte.
  • Reduce la ingesta de cafeína y azúcar.
  • Toma alimentos ricos en vitamina C.
  • Trata de orinar en cuanto sientas ganas e intenta vaciar bien la vejiga.
  • Orina antes y después de mantener relaciones sexuales.
  • Tras hacer tus necesidades, asegúrate de limpiarte siempre de delante hacia atrás. De esta manera, evitarás arrastrar los gérmenes desde la zona del ano a tu vagina.
  • Mantén una buena higiene íntima evitando productos que puedan alterar el pH como determinados jabones o desodorantes íntimos.
  • Usa ropa interior de algodón y cambia de muda varias veces al día para evitar la humedad.
  • No utilices pantalones muy ajustados.

El embarazo ya es de por sí un periodo en el que se sufren muchos cambios a nivel físico, por lo que evitar las infecciones de orina, te ahorrará las molestias que ocasiona para y así llevar mucho mejor esta etapa. 

Fuentes:

Zorrilla, Francisco. ¿Cómo prevenir las infecciones de orina en el embarazo? Consulta con tu ginecólogo. Recuperado de

http://www.consultatuginecologo.com/infecciones-orina-embarazo/

Cabello, Pablo. Infecciones de orina en el embarazo. Matterna. Recuperado de

Infecciones de orina en el embarazo

Источник: https://www.clubfamilias.com/es/infeccion-urinaria-embarazo

Infección urinaria durante el embarazo: prevención y síntomas

¿Cómo afecta la infección urinaria en el embarazo?

Aunque durante el embarazo podemos seguir con nuestra vida y rutina normal si el médico nos indica que todo se encuentra marchando bien, debemos estar atentas a cualquier síntoma raro y acudir a nuestras revisiones médicas.

En el embarazo cada cierto tiempo los ginecólogos nos piden un análisis de orina. Esto lo hacen para asegurarse de que no tengamos una infección en vías urinarias, pues si no se atiende debidamente, podrían traer consecuencias. Te comparto cuáles son los síntomas y las maneras de prevenirlas.

La infección en vías urinarias es la infección más frecuente durante el embarazo, ya que entre un 4 y 10% de las mujeres gestantes la padecen.

Existen diferentes tipos de infecciones urinarias, pues las vías urinarias comienzan desde los riñones hasta la uretra, pudiendo ocurrir la infección en cualquier parte de ellas.

Una de ellas es la cistitis o infección de la vejiga, que suele ser común en mujeres que tienen entre 20 y 50 años y son sexualmente activas.

Otra, que es más grave que una cistitis, es la infección en los riñones, también llamada pielonefritis.

También hay un tercer tipo de infección llamada bacteriuria asintomática, en la que no presentas ningún síntoma. Si no se trata puede aumentar el riesgo de una infección en los riñones, ocasionando parto prematuro, bajo peso al nacer o incluso mortalidad perinatal.

¿Por qué son tan comunes durante el embarazo?

Durante el embarazo aumenta la posibilidad de padecer una infección de orina debido a diversos factores:

  • El alto nivel de la hormona progesterona relaja el tono muscular de los uréteres, los tubos que comunican riñones y vejigas, haciendo que el flujo de orina sea más lento.
  • La vejiga pierde tono muscular durante el embarazo, por lo que es más difícil vaciarla por completo cuando vas al baño, lo que te puede hacer propensa al reflujo, que es cuando la orina vuelva a subir hacia los riñones.

Por consecuencia, la orina tarda más tiempo en recorrer las vías urinarias y salir, lo que puede ocasionar que las bacterias se multipliquen y provoquen una infección.

¿Cuáles son los síntomas?

Aunque como en todo lo relacionado con el embarazo los síntomas pueden variar en cada mujer y también varían de acuerdo a la infección. En el caso de una cistitis o infección en la vejiga, los síntomas incluyen son los siguientes:

  • Dolor, molestia o ardor al orinar.
  • Dolor o ardor durante las relaciones sexuales.
  • Molestia pélvica o dolor en la parte inferior del vientre.
  • Necesidad muy frecuente o incontrolable por orinar, incluso cuando hay poca orina en la vejiga.
  • Orina turbia o con mal olor. También podría presentarse sangre en la orina.

En el caso de una infección en los riñones los síntomas incluyen:

  • Fiebre alta, que puede ser acompañada con escalofríos, temblores o sudores.
  • Dolor en la parte baja de la espalda o en el costado debajo de las costillas. Puede ser en uno o ambos lado, o también en el abdomen.
  • Náuseas y vómitos.

También pueden aparecer los síntomas de la infección en la vejiga. Es importante mencionar que de padecer algunos de los síntomas de infección en los riñones debes buscar atención médica de manera inmediata.

Lo habitual para tratar una infección en vías urinarias son los antibióticos orales, por lo que debes seguir las indicaciones de tu médico y completar el tratamiento para asegurarse de que hayas eliminado todas las bacterias. En el caso de la infección en los riñones es probable que te ingresen en el hospital para vigilarles de cerca a ti y a tu bebé, pues este tipo de infección aumenta la posibilidad de tener un parto prematuro.

¿Cómo podemos prevenir una infección urinaria?

Aunque no hay una manera de prevenir al 100% una infección en vías urinarias, sí que puedes reducir la probabilidad de contraer una con las siguientes recomendaciones:

  • Bebe mucha agua. Aunque seguramente en el embarazo vas al baño con mucha mayor frecuencia que antes, es muy importante que no te prives de tomar agua. El aumento de líquidos contribuye a aumentar la cantidad de orina, lo que ayuda a depurar el cuerpo de toxinas.
  • No te aguantes las ganas de ir al baño. Aunque sientas que podrías ser la campeona de 100 metros al baño, es sumamente importante que orines con frecuencia y te asegures de vaciar completamente la vejiga al hacerlo.
  • Cuidar la higiene íntima durante el embarazo es muy importante. Mantén limpia el área genital con jabón suave y agua, evita los productos de higiene femenina y los jabones fuertes. Éstos podrían irritar la uretra y los genitales, convirtiéndolos en un lugar ideal para el cultivo de las bacterias. Recuerda que las duchas vaginales no deben usarse durante el embarazo.
  • Limpia tu área genital antes y después de tener relaciones sexuales.
  • Toma arándano rojo. Según el Centro de Investigaciones sobre Fitoterapia y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) la ingesta del arándano rojo americano puede reducir los episodios de infecciones de orina a la mitad, por lo que se recomienda su uso para tratar las infecciones de orina recurrentes, ya que potencia la capacidad diurética del organismo.

Recuerda que ante el primer síntoma de una posible infección en la orina debes llamar o acudir a tu médico para que te hagan los análisis necesarios y te receten el tratamiento adecuado.

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En Bebés y más | Cómo prevenir infecciones vaginales durante el embarazo

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/infeccion-urinaria-durante-el-embarazo-prevencion-y-sintomas

Infección de orina en el embarazo: causas, síntomas y tratamientos

¿Cómo afecta la infección urinaria en el embarazo?

Las infecciones urinarias son, después de las respiratorias, las enfermedades más frecuentes en la población española. Pero son aún más frecuentes durante el embarazo. Se trata de un trastorno que afecta más a las mujeres que a los hombres.

Según estudios elaborados por especialistas en urología, ginecología y medicina general, una de cada tres mujeres sufrirá, como mínimo, una infección urinaria a lo largo de su vida. Esta enfermedad tiene una incidencia mayor durante el embarazo.

Se considera que, en este período, las mujeres tienen el doble de posibilidades de padecer una infección de orina. Ante esta circunstancia, es necesario prestar una atención especial a este tipo de patología, sobre todo por los posibles problemas que puede ocasionar, no sólo a la futura mamá, sino también al bebé.

Veamos, pues, en qué consiste este trastorno, cuáles son sus síntomas, así como algunas recomendaciones que te ayudarán a prevenir su aparición.    

Síntomas de la infección de orina en el embarazo

Cuando la afección se produce en la vejiga (cistitis), los principales síntomas de la infección de orina son:

– Sensación de ardor al orinar.

– Micción dolorosa (disuria).

– Necesidad frecuente de orinar, aunque la vejiga esté vacía (polaquiuria).

– Dolor en la parte baja de la pelvis.

– Orina turbia y maloliente.

– Sangre o pus en la orina (hematuria).

Si la infección tiene lugar en los riñones (pielonefritis), los síntomas característicos son:

– Escalofríos y fiebre.

– Dolor de espalda.

– Vómitos, fatiga y debilidad.

Ante la presencia de alguno de estos síntomas, es fundamental que acudas lo antes posible a un especialista. Él es quien debe diagnosticar el tipo de infección urinaria y determinar el tratamiento más conveniente en cada caso.

– Aunque existen diversos microorganismos causantes de las infecciones urinarias, como bacterias, hongos, parásitos y virus, se considera que, en el 80% de los casos, tanto la cistitis como la pielonefritis están provocadas por la Escherichia Coli, una bacteria que se aloja, de forma habitual, en el intestino.

La infección de orina es la complicación infecciosa más frecuente durante el embarazo. Los cambios anatómicos y fisiológicos que sufren las vías urinarias durante la gestación parecen ser los factores principales que predisponen a este tipo de dolencia.

– El riesgo de sufrir esta enfermedad aumenta gradualmente a lo largo de los nueve meses. No obstante, la incidencia es mucho mayor en las gestantes de más edad, en las primerizas y en las mujeres que tienen embarazos sucesivos en intervalos muy cortos de tiempo. Y, sobre todo, en aquellas pacientes que hayan padecido anteriormente una infección de este tipo.

Tratamientos para la infección de orina en el embarazo

El tratamiento adecuado para este tipo de patología consiste en el uso de antibióticos, normalmente durante un período de siete días.

En el caso de pacientes que sufran infecciones recurrentes, es posible que el especialista decida aplicar un tratamiento continuado, que puede llegar a prolongarse incluso hasta el momento de dar a luz.

Nunca inicies un tratamiento sin consultar a un experto, ya que la automedicación podría crear resistencias bacterianas y complicar la infección, siendo, así, mucho más difícil de curar.

Aparte del tratamiento farmacológico, es importante que tengas en cuenta algunos consejos alimenticios, tales como aumentar el consumo de líquidos o evitar las comidas picantes, y que adoptes una serie de medidas higiénicas, por ejemplo, lavar y secar bien la zona genital después de cada micción.

Otros consejos para tratar la infección de orina

– Bebe dos litros de agua​ diarios (unos 8-9 vasos).

– Orina con frecuencia; nunca retengas el pipí.

– Utiliza ropa interior de algodón y evita las prendas sintéticas y demasiado ajustadas.

– Después de defecar, límpiate siempre de delante hacia atrás. Así, los restos fecales no entrarán en la uretra.

– No te sientes con un traje de baño mojado durante mucho tiempo.

– Bebe un vaso de agua antes del acto sexual y orina al finalizar.

 – Acude al médico ante la aparición de los primeros síntomas.

Arándanos para tratar las infecciones de orina

Los hospitales Quirón y General Universitario de Valencia han realizado un estudio en el que se afirma que el arándano rojo puede reducir las infecciones urinarias. El estudio ha comprobado que, tras un tratamiento de tres a seis meses con un compleme­nto alimenticio de arándano rojo, de dispensación farmacéutica, se consigue reducir las infecciones sintomáticas.

Las propiedades del arándano rojo se atribuyen a sus proantocianidinas. Se trata de un grupo de compuestos polifenólicos presentes en la mayoría de plantas, especialmente en algunos frutos.

Según Francisco Sánchez Ballester, coautor de la investigación, «son las proantocianidinas de tipo A las que disminuyen la adherencia de la bacteria Escherichia coli a las paredes de las vías urinarias». La dosis óptima de proantocianidinas para prevenir los episodios de cistitis es de 118 miligramos al día.

Con ello, se consigue disminuir en un 75% el número de infecciones urinarias después de tres meses de ingesta de estos productos y de hasta el 93% seis meses después.

A diferencia de los antibióticos, el arándano rojo americano está exento de efectos secundarios de consideración. Asimismo, puede tomarse durante periodos prolongados, tanto para la prevención como para el tratamiento de la cistitis. En este último caso, incluso, en combinación con los antibióticos.

«Sin embargo, para garantizar su eficacia y seguridad, es imprescindible que sean dispensados con el consejo de un profesional y que los preparados se presenten en una forma farmacéutica que facilite la dosificación como cápsulas, comprimidos o sobres», advierte Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid.

(Te interesa: Enfermedades en el embarazo)

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/enfermedades/enfermedades-en-el-embarazo/infecciones-urinarias-1231

¿Por qué es frecuente la cistitis en el embarazo? Síntomas y tratamiento

¿Cómo afecta la infección urinaria en el embarazo?
¿Por qué es frecuente la cistitis durante el embarazo?3.8 (75.65%) 46 voto[s]

La cistitis es una infección urinaria que ya de por si es más frecuente en las mujeres por sus características anatómicas.

Sin embargo, existen circunstancias como el embarazo, en las que esta patología puede afectarlas en mayor medida.

De hecho, según un estudio reciente publicado en Journal of Obstetrics and Gynaecology las infecciones del tracto urinario son las infecciones bacterianas más comunes durante esta etapa.

Según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), las infecciones del tracto urinario (ITU) pueden llegar a afectar al 5-10% de todos los embarazos.

Esto es debido a las modificaciones anatómicas y funcionales que tienen lugar durante la gestación, como el aumento del volumen vesical y la disminución del tono vesical y uretral como consecuencia de la progesterona, la hormona que se segrega en el embarazo.

También tienen lugar el aumento del pH de la orina, una menor capacidad de defensa del epitelio urinario o el incremento de la secreción urinaria de estrógenos.

Las infecciones del tracto urinario (ITU) pueden llegar a afectar al 5-10% de todos los embarazos.

Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)

Otra circunstancia que puede favorecer las infecciones urinarias durante esta etapa es el aumento de tamaño del útero que se produce de forma progresiva durante los nueve meses y va a provocar que la vejiga se comprima y se favorezca la aparición de residuo posmiccional. Además, habrá una menor actividad del sistema inmune que hará que la mujer sea más tolerante ante la agresión de bacterias causantes de infecciones.

Síntomas de cistitis en el embarazo

Debido a la alta prevalencia de las ITU durante el embarazo, los ginecólogos realizan un urocultivo a todas las mujeres embarazadas durante el primer trimestre con el objetivo de detectar la posible presencia de bacterias en la orina, en ausencia de síntomas clínicos, lo que se conoce como bacteriuria asintomática. En muchos casos la bacteriuria asintomática es previa al embarazo y su prevalencia es de entre el 2 y el 11%, según datos de la SEGO. Suele ser más habitual en mujeres multíparas (que hayan tenido varios partos) o con infección urinaria previa, siendo mayor el riesgo cuando coexisten enfermedades como la diabetes.

Su detección en las primeras semanas del embarazo es fundamental para administrar un tratamiento lo antes posible que evite su evolución y comporte un riesgo para la salud, tanto de la mujer como del feto.

De hecho, según la SEGO, entre el 20 y el 40% de las bacteriurias asintomáticas no tratadas evolucionan a pielonefritis aguda.

Su tratamiento consistirá en la administración de antibióticos en cualquiera de los trimestres en los que sea detectada, sobre todo en aquellas embarazadas que tengan circunstancias especiales de riesgo como las que tienen tendencia a sufrir infecciones urinarias, las que tienen alguna malformación genital o urinaria o las que puedan estar inmunodeprimidas. Siempre será el antibiótico menos peligroso para la mujer y el feto.

Causas y factores de la cistitis en el embarazo

  • Aumento del pH de la orina.
  • Menor actividad del sistema inmune.
  • El aumento de tamaño del útero comprime la vejiga y permite la aparición de residuo posmiccional.
  • Modificaciones anatómicas y funcionales en el cuerpo de la mujer durante la gestación.
  • Cambios hormonales: incremento de la secreción urinaria de estrógenos y secreción de progesterona durante el embarazo.

La orina en el embarazo y la cistitis

La cistitis, considerada una infección urinaria primaria que no deriva de una bacteriuria asintomática, se observa en el 1,5% de los embarazos, según datos de la SEGO. Se caracteriza por la presencia de disuria, polaquiuria, micción urgente, acompañado a menudo de dolor suprapúbico, orina maloliente y en ocasiones hematuria.

En el 95% de los casos de infección es monomicrobiana y el germen responsable más frecuente es la bacteria Escherichia coli (E.coli).

Es más común durante los primeros tres meses (primer trimestre) de embarazo y en la etapa final, y habitual entre las gestantes primerizas, las de más edad, y en aquellas que tienen diferentes embarazos en cortos espacios de tiempo.

La cistitis es una infección urinaria común durante el primer trimestre y en la los últimos meses del embarazo, y habitual entre las gestantes primerizas, las de más edad, y en las que tienen diferentes gestaciones en poco tiempo.

Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)

Prevenir las infecciones urinarias durante el embarazo

Para prevenir la aparición de infecciones urinarias como la cistitis durante el embarazo, será fundamental mantener una actividad constante de los riñones, por lo que es necesario vaciar la vejiga por completo y con cierta frecuencia.

El hecho de acumular orina residual por no completar el vaciado puede contribuir a la contaminación bacteriana y, por tanto, incrementar el riesgo de infección.

Para poder tener unos riñones activos es importante beber la suficiente cantidad de agua que permita aumentar el volumen de orina, como unos dos litros diarios.

Arándano rojo para prevenir la bacteriuria asintomática durante el embarazo

Otra opción que contribuye a prevenir la agresión de bacterias a las paredes del tracto urinario puede ser la toma de preparados a base de extracto de arándano rojo americano.

Así, un estudio publicado en Journal of Alternative and Complementary Medicine permitió demostrar que las cápsulas de extracto de arándano rojo americano pueden ser un medio potencialmente efectivo para prevenir la bacteriuria asintomática durante el embarazo, tras analizar los efectos de esta terapia en un grupo de mujeres embarazadas.

Además, en el análisis no se observaron casos de cistitis. Estos efectos se pueden explicar por el contenido en proantocianidinas (PAC) del arándano rojo americano, que tienen capacidad antiadhesiva para impedir que las bacterias causantes de infecciones urinarias -como la cistitis- actúen en las paredes del tracto urinario.

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Arkopharma es un laboratorio farmacéutico que no comercializa ni vende, a día de la presente declaración, vía web ningún tipo de producto a consumidores finales, ni desde esta ni desde cualquier otra página web. Sin perjuicio de lo anterior, podrá aparecer en la página web información sobre dónde encontrar complementos debidamente referenciados.

Información útil para pacientes:

Fuente:

Urinary tract infection during pregnancy: current concepts on a common multifaceted problem.

Pilot Study to Evaluate Compliance and Tolerability of Cranberry Capsules in Pregnancy for the Prevention of Asymptomatic Bacteriuria.

¿Por qué es frecuente la cistitis durante el embarazo? was last modified: julio 23rd, 2019 by comsalud

Источник: https://cistitisderepeticion.com/embarazo-sintomas-tratamiento-infeccion-urinaria/

¿Cómo afecta al bebé una infección urinaria en el embarazo?

¿Cómo afecta la infección urinaria en el embarazo?

Si la infección se produce durante el embarazo, puede traer graves consecuencias para la mamá y el bebé.

La infección urinaria está provocada por la invasión de microorganismos en el sistema urinario (uretra, vejiga y riñón); es una de las patologías más comunes en el embarazo, aunque no está del todo claro que exista una relación directa entre estar embarazada y desarrollar una cistitis.

Y es que las infecciones urinarias no tratadas elevan el riesgo de parto prematuro y contracciones prematuras. También pueden causar crecimiento intrauterino retardado, elevar el riesgo de rotura prematura de membranas y, en algunas ocasiones, se ha llegado a relacionar con casos de muerte fetal.

Además, eleva el riesgo de que el bebé nazca con bajo peso y con anemia. Por eso, es importante conocer los síntomas principales y acudir al médico cuanto antes, así como realizarse revisiones periódicas.

Tipos de infección urinaria

Hay diferentes tipos de infecciones de las vías urinarias, las cuales mencionamos a continuación:

– Cistitis o infección de la vejiga:

A menudo las bacterias se detienen en la vejiga y se multiplican ahí, causando una inflamación y los típicos síntomas de la cistitis como:

– Necesidad frecuente o incontrolable de orinar, incluso cuando hay muy poca orina en la vejiga.

– Dolor, incomodidad o ardor al orinar y posiblemente durante las relaciones sexuales.

– Molestia pélvica o dolor en la parte inferior del vientre – Mal olor en la orina o se nota diferente y turbia, posible presencia de sangre. Esta infección es muy común entre mujeres sexualmente activas que tienen entre 20 y 50 años.

– Infección en los riñones o pielonefritis:

Las bacterias también pueden desplazarse desde la vejiga por el tracto urinario a través de los uréteres hasta los riñones, causando una infección ahí. La infección en los riñones, también llamada pielonefritis en medicina, es la complicación médica grave más común durante el embarazo. Esta infección puede extenderse hasta la corriente sanguínea y poner tu vida en peligro. Una infección en los riñones también puede tener consecuencias graves para el bebé. Aumenta el riesgo de que se presente un parto prematuro o de que el bebé que nazca con bajo peso, y se ha asociado con un mayor riesgo de muerte fetal o muerte al nacimiento. Si se muestran señales de una posible infección en los riñones se debe buscar atención médica inmediatamente. Los síntomas a menudo se presentan de forma repentina e incluyen:

– Fiebre alta (a menudo con temblores, escalofríos o sudores).

– Dolor en la parte baja de la espalda o en el costado bajo tus costillas, en uno o ambos lados, o posiblemente en el abdomen.

– Náuseas y vómitos.

– Bacteriuria asintomática:

El tener bacterias en las vías urinarias y no presentar ningún síntoma es conocido como bacteriuria asintomática. Esta condición generalmente no causa problemas y a menudo desaparece por sí sola. Sus síntomas son:

– Ardor al orinar

– Secreción
 

¿Qué se puede hacer para evitar contraer una infección en las vías urinarias?

– Beber mucha agua: procurar tomar 10 vasos de agua aproximadamente de 250 mililitros diariamente

– No aguantar las ganas de orinar

– Buen aseo, mantener el área genital limpia con jabón suave y agua

– Antes y después de mantener relaciones sexuales, limpiar el área genital.

– Evitar los productos de higiene femenina en aerosol o en polvo ya que estos puedan irritar la uretra y los genitales y convertirlos en un caldo de cultivo para las bacterias. Si se presentan alguno de estos síntomas, es necesario acudir al médico para recibir un tratamiento adecuado el cual sea seguro tanto para la madre como para el feto.

Tratamiento contra las infecciones urinarias

El tratamiento normal en la mayoría de los casos consiste en la administración de antibióticos.

La elección del medicamento dependerá del germen que la cause, del momento del embarazo, de la salud de la madre y de los efectos potenciales que pueda tener en el bebé.

Una vez terminada la administración del antibiótico, se realizará otro análisis para cerciorarse de que la infección ha sido curada.

Pielonefritis

Definición:

Infección del riñón producida en general por bacterias.

Síntomas:

Sus síntomas son fiebre, dolor lumbar, escalofríos, eliminación de orina turbia o con restos de sangre, piel enrojecida, vómitos, náuseas, fatiga, malestar general, etc.

Tratamiento:

Antibióticos para tratar la infección.

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/como-afecta-al-bebe-una-infeccion-urinaria-en-el-embarazo-9515

Embarazo saludable
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