¿Cómo ayudar a mi bebé a expulsar las flemas?

Contents
  1. 8 Formas de expulsar las flemas de forma simple y natural
  2. 1. Realizar gárgaras con agua y sal
  3. 2. Colocar aceite esencial de eucalipto en el pecho
  4. 3. Jarabe de miel con berro
  5. 4. Jarabe de gordolobo y anís
  6. 5. Tomar té de limón con miel
  7. 6. Jarabe de altea con miel
  8. 7. Realizar nebulizaciones con agua caliente
  9. 8. Beber 2 litros de agua
  10. Qué puede causar flemas
  11. Cómo sacarle las flemas a un bebé • Neumólogo Pediatra
  12. ¿Qué es la flema?
  13. ¿Cómo sacarle las flemas a un bebé?
  14. ¿Cómo sacarle las flemas a un bebé con perilla?
  15. ¿Cuándo consultar con el médico?
  16. 5 maneras efectivas de eliminar los mocos de tu hijo — Mejor con Salud
  17. ¿Por qué aparecen los mocos?
  18. ¿Qué pasa con los mocos en bebés y niños?
  19. ¿Cómo eliminar los mocos?
  20. 1. Lava las fosas nasales
  21. 2. Usa aspiradores nasales con precaución para eliminar los mocos
  22. 3. Mantén al niño hidratado
  23. 4. Procura un ambiente húmedo
  24. 5. Mantén el hogar limpio
  25. Eliminar los mocos para que no se acumulen
  26. Mi bebé tiene flemas, ¿qué hago?
  27. ¿Qué hago con las flemas de mi bebé?
  28. ¿Cuáles son los mecanismos automáticos de eliminación de moco y flemas?
  29. ¿Cómo podemos ayudar al bebé a expulsar las flemas?
  30. Autor/a
  31. Tos en bebés y niños: remedios caseros para aliviarla
  32. ¿Qué tos hay que tratar?
  33. ¿Qué hay que saber acerca de los jarabes para la tos?
  34. ¿Cuáles son los métodos naturales para tratar la tos?
  35. Uso de la miel para tratar la tos
  36. Uso de la cebolla cortada para aliviar la tos
  37. ¿Y los humidificadores?
  38. Hidratación y suero fisiológico
  39. ¿Cómo ayudar a mi hijo a expulsar las flemas?
  40. ¿Qué son las flemas?
  41. Síntomas y acumulación de flemas en los bebés
  42. ¿Cómo se puede ayudar al bebé a expulsar las flemas?
  43. ¿Hay tratamiento farmacológico para las flemas?

8 Formas de expulsar las flemas de forma simple y natural

¿Cómo ayudar a mi bebé a expulsar las flemas?

La acumulación de flemas en la garganta suele ocurrir cuando se tiene una gripe, un resfriado o una alergia, ya que en estas situaciones es común que la garganta se inflame y se irrite, haciendo que el moco se quede acumulado en esta región.

Para facilitar la expulsión de las flemas se debe intentar disminuir la irritación o hidratar más el moco, de manera que sea más fácil de expulsarlo cuando se tosa y evitando que se quede pegado a las paredes de la garganta. 

Algunos métodos fáciles que permiten la salida de las flemas son: 

1. Realizar gárgaras con agua y sal

Las gárgaras son muy fáciles de hacer y ayudan a aliviar la irritación de la garganta porque la sal ayuda a atraer más agua hacia las paredes de la garganta, creando una barrera que además de hidratar también protege contra el polvo que puede causar mayor irritación en las mucosas. 

Para realizar estas gárgaras se debe:

  1. Mezclar 1 cucharada de sal en medio vaso de agua tibia;
  2. Mezclar bien el agua hasta que la sal se disuelva completamente;
  3. Colocar la mezcla en la boca e inclinar la cabeza hacia atrás;
  4. Hacer gárgaras con el agua por lo menos durante 30 segundos;
  5. Repetir las gárgaras hasta que toda el agua se haya terminado.

Esta técnica genera un alivio rápido y, por esto puede ser usada siempre que haya incomodidad de 3 a 4 veces por día. 

2. Colocar aceite esencial de eucalipto en el pecho

El aceite esencial de eucalipto es una forma natural de liberar el moco que se encuentra atrapado en la garganta y en los pulmones, debido a que abre las vías respiratorias y alivia la irritación en la garganta, mejorando el malestar causado por la acumulación de secreciones.

Para usar el aceite esencial se deben mezclar de 1 a 2 gotas de eucalipto con una cucharadita con aceite de coco u otro aceite vegetal, a continuación debe restregar la mezcla en el pecho. Al inicio de esta técnica puede causar una ligera sensación de tos, pero con el tiempo se va reduciendo y va aliviando la irritación y la inflamación en la garganta.

En la mayoría de los casos, el uso de aceite esencial de eucalipto diluido en otro aceite vegetal no provoca irritación en la piel, sin embargo, si surge enrojecimiento o comezón en la región, se aconseja lavar la piel con agua y evitar el uso del aceite esencial.

3. Jarabe de miel con berro

Un excelente remedio casero para facilitar la expectoración y ayudar a eliminar las flemas, es el jarabe casero de miel, berro y propóleo, que deben ser preparados de la siguiente manera:

Ingredientes

  • 250 ml de jugo puro de berro;
  • 1 taza de té de miel de abejas;
  • 20 gotas de extracto de propóleo.

Modo de preparación

Preparar 250 ml de jugo de berro en la licuadora, luego se debe agregar 1 taza de miel y llevar a fuego lento hasta que la mezcla obtenga consistencia de jarabe. Dejar que la mezcla se enfríe y añada 5 gotas de propóleo.

Se recomienda tomar 1 cucharada de este remedio 3 veces por día, mientras se mantenga la flema.

4. Jarabe de gordolobo y anís

Este jarabe de gordolobo, conocido también como verbasco, además de facilitar la expectoración, ayuda también a reducir la tos y la inflamación de la garganta, ayudan a lubricar y a disminuir la irritación de las vías aéreas. Para preparar debe:

Ingredientes

  • 4 cucharaditas de extracto de gordolobo;
  • 4 cucharaditas de extracto de raíz de altea o malvavisco;
  • 1 cucharada de extracto de anís;
  • 1 cucharada de extracto de tomillo;
  • 4 cucharaditas de extracto de llantén;
  • 2 cucharaditas de extracto de regaliz;
  • 100 ml de miel.

Los extractos a utilizar se pueden adquirir en tiendas por internet o tiendas de productos naturales. 

Modo de preparación

Esterilizar una botella de vidrio con tapa, agregar todos los extractos y la miel, mezclar bien con una cuchara estéril.

Se recomienda ingerir 1 cucharada de este jarabe 3 veces por día, y debe ser consumido hasta 4 meses después de su preparación. 

5. Tomar té de limón con miel

El limón tiene la capacidad de romper las moléculas del moco, haciéndolo más líquido y más fácil de eliminar, y la miel ayuda a crear una capa protectora en la garganta, reduciendo así la irritación de la mucosa. De esta forma este té es una excelente manera de aliviar la sensación de que hay algo atascado en la garganta. 

Para tomar este remedio casero se deben mezclar 2 cucharadas de jugo de limón con 1 taza de agua hirviendo, a continuación se debe agregar 1 cucharada de miel, mezclar y beber cuando esté tibio. Vea otros remedios caseros que le ayudarán a aliviar el dolor de garganta.

6. Jarabe de altea con miel

Este jarabe facilita la expectoración y posee acción diurética, ayudando también a lubricar y disminuir la irritación de las vías respiratorias. Para prepararlo es necesario:

Ingredientes

  • 600 ml de agua hirviendo;
  • 3,5 cucharaditas de flores de Altea o Malvavisco;
  • 450 m de miel.

Modo de preparación

Comenzar por preparar un té utilizando el agua hirviendo y las flores de Altea. Para esto, basta con colocar las flores en una tetera y añadir el agua hirviendo. Tapar y dejar reposar durante 10 minutos. Pasado ese tiempo, cuele la mezcla y añada los 450 ml de miel y lleve a fuego bajo. Deje la mezcla en el fuego durante unos 10 a 15 minutos y pasado este tiempo retire y deje enfriar.

Se recomienda tomar 1 cucharada de este jarabe 3 veces por día, de acuerdo con los síntomas presentados.

7. Realizar nebulizaciones con agua caliente

Las nebulizaciones son excelentes para hidratar la mucosa de la garganta, pero también para fluidificar las secreciones que se encuentran atrapadas en la garganta, haciendo con que puedan ser eliminadas con mayor facilidad. 

Para hacer esto se recomienda:

  1. Colocar 1 a 2 litros de agua hirviendo en un balde;
  2. Colocar una toalla por encima de la cabeza, tapando el balde también;
  3. Respirar el vapor que sale del balde.

Sin embargo, este procedimiento también puede realizarse con un nebulizador, en el cual el vapor es liberado y se aspira a través de una mascarilla que se coloca en el rostro.

En el agua se pueden mezclar algunas gotas de aceite esencial de eucalipto, para aliviar la irritación y disminuir la tos, en caso esté presente. Conozca 4 tipos de nebulizaciones que pueden ser hechas para tratar problemas respiratorios.  

8. Beber 2 litros de agua

Aunque sea un consejo más simple, es uno de lo más eficaces para aliviar las flemas acumuladas en la garganta, ya que hidrata las secreciones que están atrapadas, permitiendo que sean eliminadas a través del reflejo causado por la tos. No necesariamente debe ser agua, lo importante es la ingestión de líquidos como tal, pudiendo beber también tés o agua de coco. 

Si tiene dificultad en beber agua, vea en el vídeo a continuación algunas técnicas para facilitar la ingesta de agua durante el día:

Qué puede causar flemas

La flema es causada por el exceso de moco en la garganta, lo cual puede ocurrir por irritación de la garganta o alergia. Algunas de las causas más frecuentes son:

  • Gripe o resfriado;
  • Alergia;
  • Bronquitis;
  • Inflamación de la laringe o faringe;
  • Sinusitis;
  • Neumonía.

Algunos signos que indican que esta acumulación está siendo causada por otros problemas y que es necesario acudir al hospital son la presencia de flema de color amarillento o verdoso, dificultad para respirar, dolor de garganta o fiebre baja. Vea qué significa el color de la flema. 

Por lo que si las flemas acumuladas en la garganta no mejoran al cabo de 3 días se debe acudir al médico general o al neumonólogo, para identificar si existe algún problema que tenga que ser tratado con medicamentos específicos. 

Источник: https://www.tuasaude.com/es/como-sacar-las-flemas/

¿Cómo ayudar a mi bebé a expulsar las flemas?

¿Buscas como sacarle las flemas a un bebé? Las flemas en los bebés pueden estar en la mucosa nasal , así como en la garganta. Si las flemas se encuentra en los conductos nasales puede ser sacadas fácilmente. Pero, si el moco se encuentra en la garganta, es mas difícil sacarlo, además de que causa irritación.

Las flemas pueden ocasionar problemas respiratorios en los bebés y causar incomodidad, especialmente cuando se trata de comer o dormir. La causa principal del desarrollo de flemas en un bebés o los niños es debido a diferentes tipos de infecciones virales, como lo son la gripe y el resfriado.

Sacarle las flemas a un bebé es necesario cuando una enfermedad hace que el cuerpo produzca más moco del normal y cuando la tos no es suficiente para deshacerse de la mucosidad. Cómo sacarle las flemas a un bebé puede no ser tan sencillo, pero te decimos algunos consejos que te pueden ayudar.

¿Qué es la flema?

La flema es una sustancia espesa y pegajosa que todos tenemos no solo en la garganta, si no también en la nariz, senos paranasales, pulmones y tracto gastrointestinal.

La flema o moco tiene un propósito importante en el cuerpo.

Protege a los tejidos, atrapa sustancias no deseadas como las bacterias y polvo que entra al cuerpo, contiene anticuerpos y enzimas que ayudan al cuerpo a reconocer bacterias, virus para atrapar y matar a invasores del cuerpo.

Cuando el cuerpo esta sano, el moco suele ser delgado y menos perceptible. Cuando el cuerpo esta enfermo las flemas pueden espesar y se hacen más perceptibles.

La flema es una parte normal del sistema respiratorio, pero si se padece de flema en exceso pueden ser incomodo

¿Cómo sacarle las flemas a un bebé?

  1. Medicamentos de venta libre. No deben de ser utilizados en niños menores de 4 años, ya que estos medicamentos pueden tener efectos perjudiciales en los bebés. Por lo tanto, se debe de evitar el uso de expectorantes de venta libre.
  2. Aumentar la humedad de la habitación.

    El uso de un humidificador es una de las mejores manes para humedecer las fosas nasales de los bebés, y así poder diluir las flemas de la garganta y nariz para ayudar a la respiración. El humidificador crea humedad en la garganta y nariz para que el bebé pueda toser el moco.

    Si no tiene un humidificador, puede crear vapor en el baño mediante el uso del agua caliente de la ducha, llevar al bebé al baño para que este pueda respirar la humedad del aire, o pueden crear humedad en la habitación mediante una olla de agua hirviendo.

  3. Uso de perilla y solución salina.

    El uso de solución salina y la perilla pueden ayudar a despejar las vías nasales de un bebé y facilitar la respiración.

¿Cómo sacarle las flemas a un bebé con perilla?

Apriete la perrilla para sacarle el aire y crear un vacío, sostenga la perilla apretada e inserte suavemente la punta en la fosa nasal. Libere lentamente la perilla para aspirar el moco. Limpie la perilla y repita el proceso en la otra fosa nasal.

Si su bebé sigue congestionado después de algunos minutos, puede probar con la aplicación de unas gotas salinas en las fosas nasales e intentar de nuevo la succión con la perilla. Aplique la solución salina y espere unos segundos para introducir la perilla.

No succione la nariz del bebé más tres veces al día, ya que puede irritar su revestimiento, y no utilice gotas salinas más de 4 días seguidos, ya que puede secar el interior y empeorar la situación.

Para sacarle las flemas a un bebé con perrilla, debe de hacerlo muy suavemente, ya que si realiza un proceso muy agresivo, los tejidos nasales del bebé pueden inflamarse, y hasta sangrar.

Limpie las perrilla con agua y jabón tibia después de su uso. Apriete la perilla para insertar agua con jabón y agite. Enjuague bien, repitiendo el proceso con solo agua tibia hasta que no quede jabón en la bombilla.

¿Cuándo consultar con el médico?

Padecer de flemas de vez en cuando o por motivos de un resfriado o gripe pueden no ser motivo de preocupación. Es importante saber que el cuerpo produce flema en todo momento. Si la flema ya es algo habitual y ocasiona malestares, es posible que necesite de acudir con el médico. Hay algunas condiciones que pueden causar exceso de flema, como:

Si su hijo esta presentando problemas respiratorios por consecuencia de las flemas, es importante consulte con un médico . Además, informe de la aparición de síntomas como:

  • Dolor de pecho
  • Sibilancias
  • Moco con sangre
  • Dificultad para respirar

Источник: https://alvaradoneumologopediatra.mx/como-sacarle-las-flemas-a-un-bebe/

5 maneras efectivas de eliminar los mocos de tu hijo — Mejor con Salud

¿Cómo ayudar a mi bebé a expulsar las flemas?

Los mocos forman parte del mecanismo de defensa del organismo contra los virus y las bacterias que pueblan el aire. Sin embargo, una mucosidad excesiva en bebés o niños, que no pueden o no saben como expulsarlos, es molesta. Por eso, los padres tienen la misión de ayudarlos a eliminar los mocos.

Los mocos y la flema en exceso dificultan la respiración; con lo cual, los niños pasan malas noches y tienen peores días. Se sienten mal y con ellos también sus padres, que no saben qué hacer.

Lo primordial si esto sucede es acudir al médico o pediatra familiar para que les realicen una revisión. En esta línea, algunas acciones también son beneficiosas para aliviar esta sensación o prevenirla con anterioridad. ¡Toma nota!

¿Por qué aparecen los mocos?

Los mocos y las flemas provienen de las vías respiratorias. La diferencia es que los primeros son expulsados por la nariz y las segundas, por la boca. Según explica un artículo publicado por The Nemours Foundation, estas mucosidades son segregadas para defender al organismo de agentes externos como virus, bacterias y partículas irritantes que entran por la nariz.

Los gérmenes se quedan adheridos a estas mucosidades y pueden ser eliminados. De esta manera, el organismo evita que proliferen y se produzcan infecciones.

Cuando un hijo se enferma de las vías respiratorias, aumenta la producción de moco para combatir la infección. Pero no hace falta que el niño esté enfermo para que se presenten mocos y flemas. Estos se generan de forma preventiva; ya que el organismo detecta que hay factores ambientales perjudiciales y los genera para defenderse.

¿Qué pasa con los mocos en bebés y niños?

Bebés y niños pequeños no saben sonarse bien. Por eso, mientras crecen y aprenden, es común que segreguen un poco más de moco del que pueden eliminar. Y su organismo reacciona ante este exceso de mucosidad tosiendo y estornudando.

Como bien se explica en un artículo publicado por la Revista El Farmacéutico, la tos es el mecanismo utilizado por el cuerpo para movilizar y expulsar la mucosidad de los pulmones. Por eso, hay que permitir que los niños tosan antes de recurrir a medicamentos. Eso sí, vigilando que esta no provoque molestias ni dificulte su calidad de vida.

En el caso de los bebés, las flemas les hacen sufrir arcadas, incluso vómitos. Asimismo, las diarreas también suelen ser comunes en períodos de mucosidad excesiva; ya que el bebé se traga las flemas y las expulsa a través de las heces.

En cualquier caso, los problemas se presentan cuando los mocos se acumulan. En este sentido, se pueden desencadenar dificultades para respirar, sinusitis (inflamación de los senos paranasales) o sorderas producidas por otitis (inflamación del oído debida, sobre todo, a una infección).

¿Cómo eliminar los mocos?

Los mocos no se eliminan de forma definitiva porque, en cuanto son expulsados, las mucosas respiratorias vuelven otra vez a formarlos.

No obstante, existen algunos métodos que, aprobados antes por un especialista, contribuyen a evitar la acumulación y a limpiarlos de forma puntual. Además, cabe decir también que los adultos saben cómo sonarse la nariz y cómo expulsar la flema. Pero, en el caso de bebés y niños, hay que ayudarlos.

Leer también: 8 soluciones naturales para aliviar la otitis o inflamación de los oídos

1. Lava las fosas nasales

Lavar las fosas nasales con suero fisiológico o solución salina es el método más utilizado y eficaz para ayudar a los bebés y los niños a eliminar los mocos. Además, no irrita ni tiene efectos secundarios.

Lo mejor es utilizar una solución en spray o aerosol, aunque también se puede administrar con goteros. Eso sí, hay que evitar el uso de jeringuillas porque es más difícil calibrar la presión con la que sale el líquido y se puede ocasionar un mal mayor.

Para aplicar el líquido:

  • Acuesta al bebé o al niño de lado y aplica el suero fisiológico en el orificio nasal que queda hacia arriba.
  • Luego, tumba al niño hacia el otro lado y repite el procedimiento en el otro orificio.
  • Puedes calentar el envase de suero fisiológico con las manos antes de aplicarlo para que el líquido resulte menos molesto.

2. Usa aspiradores nasales con precaución para eliminar los mocos

Si bien lo ideal es no abusar de estos instrumentos, las peras o aspiradores nasales funcionan bien después de lavar las fosas con el suero fisiológico. Estas son de utilidad para eliminar los mocos que se encuentran en la nariz, pero no sirven para las flemas.

Por otro lado, la “Guía de 2020 para madres y padres de bebés prematuros tras el alta hospitalaria” advierte que:

  • Es recomendable ablandar la mucosidad espesa antes de aspirar la zona.
  • Hay que usar las peras con precaución para no dañar la mucosa nasal.

Por eso, esperar a que el moco sea expulsado de forma natural después del lavado es lo más recomendable.

3. Mantén al niño hidratado

El agua alivia el malestar que ocasiona la mucosidad excesiva en bebés y niños. Esto es porque los líquidos ayudan a hidratar la garganta, que suele resecarse cuando la nariz está congestionada. Además, también licuan las flemas que son tragadas; evitando que se acumulen y pasen a los oídos.

Por este motivo, hay que incentivar la ingesta de agua en los niños. Aunque también pueden tomar jugos de frutas naturales que incrementen sus defensas, como aquellos hechos con naranja y limón.

Por otro lado, la mejor forma de tener hidratado a un bebé es con lactancia materna. El sistema inmunitario de la madre, además, ayuda al bebé a defenderse de la infección; con lo cual, el beneficio es doble: hidratación e inmunización.

4. Procura un ambiente húmedo

Los ambientes húmedos contribuyen a mejorar la congestión nasal y la tos. Por ende, es posible utilizar un humidificador en la habitación, pero hay que tener la precaución de limpiarlo a diario para evitar que proliferen hongos y bacterias.

Siguiendo los métodos tradiciones, también puedes preparar un baño caliente al niño o meterlo en una habitación donde has colocado una olla con agua caliente y algunas hierbas como eucaliptos, menta o malva. Eso sí, procura que el niño respire ese vapor de agua sin acercarse demasiado.

Según un estudio avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), algunas madres utilizan el vaho que producen esas plantas para ayudar al niño a eliminar los mocos, pero hay que tener sumo cuidado con el calor. No dejes al niño solo mientras se aplica este remedio natural y consulta antes a un especialista; sobre todo, si hay problemas alérgicos o respiratorios.

5. Mantén el hogar limpio

La acumulación de polvo en una zona genera el ambiente ideal para aumentar la producción de mocos. Así que limpia a diario, tratando de no levantar el polvo. Para ello, evita el uso de escobas, aspiradoras o ventiladores; lo mejor es usar un paño humedecido.

Por otro lado, almohadas, cojines y peluches pueden también acumular polvo. Evalúa cuántos de estos objetos debes conservar, con qué frecuencia los debes lavar o cuáles debes ser descartados.

También es importante que evites el uso de productos de limpieza abrasivos; ya que suelen expeler gases que irritan las vías respiratorias. En esta línea, el vinagre blanco es la mejor opción natural para eliminar gérmenes y bacterias en el hogar.

Te interesa leer: Combate la congestión nasal con estos 5 remedios naturales

Eliminar los mocos para que no se acumulen

Aunque es bueno no obsesionarse con los mocos, hay que actuar con decisión para evitar que se acumulen. Como has comprobado, la tos, el agua o la limpieza son aliados naturales para ayudar al hijo a aliviar la congestión. Eso sí, evita automedicar a bebés y niños con mucolíticos de venta libre en las farmacias.

Si los mocos, la flema y la tos son persistentes y ocasionan malestar, consulta con el pediatra. El médico especialista es quien puede hallar si hay una razón de mayor peso que esté causando la mucosidad excesiva, y te aconsejará el mejor método para eliminar los mocos.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/5-maneras-eliminar-los-mocos/

Mi bebé tiene flemas, ¿qué hago?

¿Cómo ayudar a mi bebé a expulsar las flemas?

Los bebés de pocos meses tienen mocos y flemas bastante a menudo, incluso aunque no estén resfriados.

Las mucosidades son en realidad un mecanismo de defensa muy eficaz de su organismo, que está empezando a fortalecerse frente a los virus.

De esta forma limpian las vías aéreas de gérmenes (son expulsados al exterior adheridos a ellas) y evitan que proliferen.

Sin embargo, tienen el inconveniente de que a los bebés les suele ser difícil expulsar las flemas, porque aún no tienen el reflejo de toser por sí solos y aclararse la garganta. Además, las flemas en los bebés suelen estar casi siempre acompañadas de congestión.

Aunque pueden resultar tremendamente incómodas (sobre todo cuando se acompañan de tos y respiración ruidosa o rápida), generalmente suelen ser inofensivas. Así que si el pediatra te dice que tu hijo está sano, no te agobies porque tenga mocos y flemas cada dos por tres. Pero, eso sí, aprende a quitarle estas mucosidades para que pueda respirar mejor.

¿Qué hago con las flemas de mi bebé?

Esta pregunta, desde mi punto de vista, tiene trampa. Si alguien, sin ver a su peque en directo, me pregunta qué puede o debe hacer con las flemas de su bebé, tendré que preguntarle: ¿a qué te refieres, cuando hablas de flema? Y es que cuando hablamos de flemas, nos podemos estar refiriendo a mocos. Pero:

  • Mocos en general, principalmente de nariz.
  • Mocos en la garganta.
  • Mocos en los bronquios.

Cuando ya tenga claro en qué zona se está generando la flema, otra pregunta que haría es si estas flemas están siendo un estorbo grande o no están molestando demasiado. Tenemos que pensar que, como mamíferos que somos, nuestro sistema respiratorio produce mucosidad a lo largo y ancho de nuestra mucosa.

La mucosidad que producimos para proteger nuestro sistema respiratorio de las agresiones externas de virus y bacterias y de partículas de polvo, humo y contaminación, así como para humedecer el aire que inspiramos, es necesaria en las dosis adecuadas.

Es decir, que el moco en sí no es malo. Y aunque tengamos un exceso de moco en algún momento, llegando a formar flemas, nuestro cuerpo, que es muy sabio, tiene mecanismos para evacuarlo.

¿Cuáles son los mecanismos automáticos de eliminación de moco y flemas?

El aire, al pasar a través de las vías aéreas y los cilios (una especie de escombritas en la superficie de las mucosas), nos ayudan a llevar el moco de nariz hacia la garganta y el moco de pulmón también hacia la garganta. Es decir, en condiciones normales, las flemas de todos los mamíferos se evacuan por el sistema digestivo. Sí. Nos comemos los mocos.

Así que si no molestan demasiado, si el bebé puede dormir y comer bien, no debemos tocar las flemas. El sistema respiratorio se encarga de producir el moco que se necesita y se evacua de forma natural.

Ahora bien. Si las flemas o el moco taponan la nariz totalmente, si las flemas se quedan en garganta y producen tos excesiva, si las flemas se encuentran en el pulmón de manera desmesurada; si el bebé no duerme bien o no come bien a causa de la presencia de flemas, deberemos actuar.

¿Cómo podemos ayudar al bebé a expulsar las flemas?

Si las flemas están en la garganta o en la nariz, las instilaciones de poca cantidad de suero por cada fosa nasal (entre 0.5 y 2.

5ml de cada lado, dependiendo de la edad y de la cantidad de moco), haciendo que se lo traguen; y unas cuantas maniobras de DRR (Desobstrucciones Rinofaríngeas Retrógradas) pueden ser de mucha ayuda para liberar el paso del aire.

Descubre cómo ayudar a tu peque a respirar mejor con los consejos de una fisioterapeuta respiratoria en el Seminario Online «Mocos fuera».

Las DRR se hacen tratando de cerrar la boquita del bebé durante la inspiración, favoreciendo que sorban los mocos. A menudo tosen justo después de cada repetición de la técnica para poderse tragar el moco que se ha movido (en el seminario «Mocos fuera» os explico en vídeo cómo hacerlo).

Si las flemas están en el pulmón, lo mejor es visitar a un fisioterapeuta especializado en aparato respiratorio para que valore su estado y le aplique técnicas de fisioterapia respiratoria para evacuar el moco. En caso de que a menudo tenga flemas en el pulmón, os irá enseñando cómo hacerlo en casa para que seáis cada vez más autónomos.

Y por último, además de sacar el moco que vayáis encontrando (siempre y cuando moleste) podéis aumentar la ingesta de líquido en la medida de lo posible, para hacer más líquidas esas flemas y se muevan mejor (en el caso de bebés que ya no estén con lactancia materna exclusiva).

Aunque sea incómodo y molesto en ocasiones, el moco es, en realidad, una sustancia fluida y normal producida por muchos tejidos de nuestro cuerpo. Actúa como una capa hidratante y protectora para evitar que algunos órganos importantes se sequen. Es más, también actúa de “trampa” para algunas sustancias irritantes, como el polvo, el humo o incluso las bacterias.

Autor/a

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/flemas-del-bebe/

Tos en bebés y niños: remedios caseros para aliviarla

¿Cómo ayudar a mi bebé a expulsar las flemas?

En plena época de gripe y de resfriados, los niños están sufriendo ya los síntomas más típicos de estos virus: tos, mocos y en algunos casos fiebre.

Para la fiebre, que es un síntoma y no una enfermedad, tenemos ya algunas guías para actuar con sentido común; para los mocos, nada mejor que sacarlos con suero fisiológico o similar (o con el pañuelo si ya saben); y para la tos, vale la pena saber cuándo hacer algo y cuándo no, y tener en cuenta que hay algunos remedios naturales para la tos que nos pueden ser útiles.

Antes de entrar en materia es importante definir qué es la tos, para que entendáis que lo habitual es que sea mejor no hacer nada por evitarla.

La tos es un mecanismo de defensa que tiene como objetivo expulsar algo del cuerpo, normalmente algo que ha llegado a las vías respiratorias por error, o algo que sería mejor que no estuviera ahí, como la mucosidad. Con esto quiero decir que la tos tiene la finalidad de expulsar el moco, y por eso no se considera un problema, sino un beneficio en el proceso de curación.

Los tipos de tos que puede tener una persona son:

  • Tos seca: cuando no mueve el moco ni expulsa nada. Sucede porque hay una inflamación en las vías respiratorias y el cuerpo cree que hay algo que expulsar. Es una tos molesta que, al no ser eficaz, sí podría intentar paliarse o disminuirse de algún modo.
  • Tos laríngea o de perro: también conocida como tos ronca. Es una tos característica de aquellas afecciones que suceden allí donde están las cuerdas vocales, es dolorosa y puede incluso dificultar la respiración al limitar el paso del aire por la inflamación.
  • Tos productiva o tos blanda: es la tos que acompaña el movimiento del moco. Al toser el niño se escucha cómo está moviendo las flemas en su sistema respiratorio, llevándolas al exterior o habitualmente hacia la garganta para que el niño las trague. Esta tos es muy útil y se recomienda permitir que suceda, no limitarla.
  • Tos convulsa: que es la manera de hablar de los «ataques de tos». Si suceden de repente, podría ser a causa de algún objeto que el niño ha aspirado, y que está intentando expulsar. Si sucede dentro del cuadro de una enfermedad, puede ser signo de tos ferina, que puede ser grave en los más pequeños y requiere visita médica.

¿Qué tos hay que tratar?

Dicho esto, la única tos que debería considerarse tratar es la tos seca, porque es molesta y no ayuda demasiado a nada.

Si la tos es productiva lo ideal es no hacer nada, para que el niño pueda ir moviendo el moco, aunque si por la noche no descansa por dicha tos, el pediatra podría considerar la posibilidad de indicar algún jarabe antitusivo o recomendar algún método natural.

¿Qué hay que saber acerca de los jarabes para la tos?

Tal y como explicamos hace un tiempo, los jarabes para la tos están contraindicados en niños menores de dos años porque pueden provocar convulsiones, taquicardia, disminución de los niveles de conciencia e incluso la muerte.

Por esta razón, la agencia del medicamento de EE.UU. (FDA) recomienda no utilizar dichos jarabes en menores de cuatro años, y sobre todo no hacerlo en menores dos años, según leemos en la página de la Asociación Española de Pediatría EnFamilia. En Canadá, de hecho, parece que van un poco más lejos y recomiendan que no se usen en menores de 6 años.

Y es que se consideran poco efectivos para tratar la tos y relativamente peligrosos si se dosifican erróneamente o si se utilizan con niños pequeños.

¿Cuáles son los métodos naturales para tratar la tos?

Una vez el niño está tosiendo, si se considera oportuno tratar la tos y no se puede o no se quiere hacer uso de jarabes antitusivos, se puede hacer uso métodos naturales, como son la miel y la cebolla.

Uso de la miel para tratar la tos

La miel es relativamente efectiva para tratar la tos (parece ser mejor que el placebo, aunque algo peor que algunos jarabes antitusivos) y por eso se puede utilizar en niños mayores de 12 meses. Esto es así porque la miel puede contener esporas contaminadas de C. botulinum y hasta el año de vida es peligroso darlo a los bebés.

El tema está en darla mezclada con un poco de leche o agua caliente, teniendo en cuenta el cepillado de dientes posterior (y evitando eso de mojar el chupete con miel).

Uso de la cebolla cortada para aliviar la tos

El método de la cebolla cortada en la habitación es uno de los «remedios de la abuela» que todo el mundo conoce, que la mayoría dice que funciona, pero que no está avalado por datos científicos.

Es decir, no hay estudios que digan que funciona para algo, pero tampoco que digan que no lo hace, así que mientras se demuestre una u otra cosa, y dado que es un método seguro, se suele recomendar porque mucha gente explica que les va bien.

El método consiste en cortar una cebolla en dos o más trozos y situarla en un plato cerca de donde el bebé o niño duerme, para que pueda respirar el gas que emite al ser cortada (sulfóxido de tiopropanal, conocido como factor lacrimógeno). Dicho gas es el que nos hace llorar cuando la cortamos, y según la teoría a los niños les hace «llorar la garganta», de manera que queda más humedecida, menos reseca y por lo tanto tienen menos tos.

¿Y los humidificadores?

Otro posible método natural es utilizar elementos que aumenten la humedad en la habitación donde duerme el bebé, pero su uso es controvertido. En casos de tos seca porque el ambiente sea seco, los humidificadores pueden ayudar, y en caso de moco, podrían ayudar a que las secreciones sigan siendo líquidas y el niño las pueda sacar mejor.

Sin embargo, hay que limpiarlo y secarlo bien todos los días para evitar que se contamine de bacterias o moho y acabe siendo peor el remedio que la enfermedad. Además, un uso excesivo puede provocar humedades y moho en las paredes y techo de la habitación, y podría ser contraproducente para la salud del bebé.

Por otro lado, si la tos tiene como causa una bronquitis o es de origen asmático, el uso de un humidificador está contraindicado.

Hidratación y suero fisiológico

Para ayudar a que el niño tosa menos, lo ideal es que pueda ir sacando la mucosidad que le genera el resfriado, y para ello es importante que esté bien hidratado (no hace falta que beba incluso si no tiene sed, pero sí que vaya tomando líquidos) y que tenga posibilidad de ir sacando los mocos, normalmente con los llamados «lavados» con suero fisiológico, que le ayudarán a respirar mejor y probablemente a toser menos, al tener menos mocos que mover.

Fotos | iStock
En Bebés y más | El niño tiene tos, ¿cuándo ir al pediatra?, Repitamos todos: «La fiebre es nuestra amiga»‏, Se confirma lo que recomiendan las abuelas: la miel es un gran remedio para la tos

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¿Cómo ayudar a mi hijo a expulsar las flemas?

¿Cómo ayudar a mi bebé a expulsar las flemas?

Es común que los bebés y niños presenten flemas y mocos de forma recurrente y no se deba a una enfermedad. La mucosidad es un sistema de defensa que tiene el organismo para combatir la reproducción de virus y bacterias.

Indice

¿Qué son las flemas?

Las flemas son una sustancia pegajosa que procede de las vías respiratorias y se expulsa a través de la boca. Pueden ocasionar problemas para respirar e incomodidad al comer o dormir.

El cuerpo las desarrolla para intentar proteger y limpiar las fosas nasales. Aunque la misión de las flemas es muy importante, si el niño tiene mucosidad excesiva puede estar incómodo.

Además si tiene mucha cantidad de flemas pueden hacer que se le inflame el oído medio (otitis). 

En resumen, cumplen otras funciones: 

– Hidratar las fosas nasales y vías respiratorias.

– Proteger, envolver y neutralizar sustancias extrañas como polvo, smog, que quieran entrar a nuestro organismo.

– Destruir gérmenes gracias a la acción de la lisozima, la cual cumple con una acción antibacteriana.

El frío, los resfriados y malestares en la garganta o las vías respiratorias hará que aumente la producción de mucosidad como medida para combatir una infección.

Síntomas y acumulación de flemas en los bebés

Es más común que los bebés o niños segreguen más moco ya que no son capaces de sonarse ni escupir las flemas y, así, la acumulación de esta mucosidad en las vías respiratorias provoca estornudos, tos y dificultad para respirar, mientras que las flemas que llegan a la garganta hacen que el menor sufra mucha molestia y en algunos casos, episodios de vómito.

La diarrea también puede presentarse ya que el exceso de mucosidad provoca que el bebé las trague y las expulse a través de las heces.

La tos es otro de los síntomas más comunes que se pueden presentar ya que esta funciona como un mecanismo de defensa para movilizar la mucosidad que se aloja en los pulmones y expulsarla.

¿Cómo se puede ayudar al bebé a expulsar las flemas?

Lavado con suero fisiológico: es la solución más empleada para ayudar a los bebés a expulsar el moco. Es una solución salina formada por agua y sal en proporciones similares a los fluidos de nuestro cuerpo, por tal motivo no irrita ni tiene otros efectos. También nos ayudará a hidratar la mucosa nasal y reducir la sequedad.

Comúnmente se utiliza en spray o aerosol y la manera de administrarlo es recostar al bebé de lado y aplicarlo en el orificio nasal que queda arriba. Algunos recomiendan calentar un poco el bote con nuestras manos ya que les resulta menos molesto.

Para limpiar el otro orificio es necesario colocar al bebé del lado contrario y repetir el proceso.

Es importante mencionar que no es necesario introducir el aplicador hasta el fondo ya que podemos lastimar las fosas, basta con apoyarlo en el borde del orificio.

Aspiradores nasales: suelen ser de gran utilidad para succionar y extraer los mocos pero no las flemas. Deben usarse con suma precaución ya que se puede dañar la mucosa nasal; se recomienda usar después de haber aplicado el suero fisiológico para una mayor efectividad. Al igual que le has limpiado la nariz, lo mejor que puedes hacer es limpiarle las flemas.

Los niños pequeños no saben expectorar y al toser las flemas se le quedan en la boca y se las vuelven  a tragar. Para ayudar a expulsar las flemas no intentes hacerlo con el dedo ya que podrías hacerle daño en el paladar. Enrolla una gasa estéril en le dedo índice y sujétala bien con el pulgar y métesela con cuidad en la boca.

La flema se pegará a la basa y será más fácil quitáserla. 

Hidratación: el incremento de líquidos ayuda a disolver las flemas y tragarlas evitando que se acumulen y a hidratar la garganta que en ocasiones suele resecarse.

Si le estás dando el pecho a tu bebé ofréceselo con frecuencia para mantenerlo hidratado, si está con alimentación complementaria ofrécele agua.

También se recomienda permanecer en ambientes húmedos ya que mejora la congestión nasal y la tos y darle una ducha le ayudará a descongestionar y expulsar de mejor manera los mocos y flemas. Hay que procurar que el bebé no esté en lugares cargados de humo.

Comer: no se le debe forzar a un bebé ya que la congestión nasal y las flemas pueden causar inapetencia, nauseas y vómitos en tu hijo.

Si finalmente decides forzarlo a comer seguramente el niño acabe vomitando. Lo que puedes hacer es que si está acostumbrado a comer 5 comidas copiosas al día, ofrecerle 6 o 7 pero más pequeñas.

De esta manera no tendrá na sensación de ahogo ni sudara tanto a la hora de comer.

Purificadores/ humidificadores: puede ser una alternativa más, siempre y cuando se tenga en ellos una limpieza diaria para evitar la reproducción de hongos y bacterias.  Tampoco se deben echar plantas esenciales en el agua ya que podrían irritar las vías respiratorias del bebé y empeorar las cosas.

Si tu bebé es recién nacido y tiene flemas, este puede atragantarse. En este caso hay que poner al bebe boca abajo sobre el antebrazo y darle palmaditas suaves, esto le ayudará a expulsar las tan molestas flemas.

Masajes: existen distintos masajes que ayuden a mover las flemas y expulsarlas. 

Si tu bebé presenta mucosidad en exceso u otro tipo de malestares relacionados es importante acudir al médico ya que podría tratarse de un resfriado o alguna infección respiratoria y es probable que este recomiende medicamento.

¿Hay tratamiento farmacológico para las flemas?

Los pediatras de hoy en día no están a favor de recetar mucoliticos a los bebés. Esto es porque, aunque facilitan la disolución de la mucosidad y favorecen su expulsión, también incrementan la secreción de moco, estableciendo así un círculo vicioso difícil de romper.

Además no conviene medicar en exceso a los bebés si no es estrictamente necesario. Medicar al bebé cada vez que tiene mocos o flemas puede ser más nocivos para él que tener mucosidades.

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