¿Cómo ayudar a mi hija maltratada?

Contents
  1. Cómo ayudar a los niños a enfrentar el hostigamiento
  2. Cómo identificar el hostigamiento
  3. Por qué los niños hostigan a otros
  4. Signos del hostigamiento
  5. Cómo ayudar a los niños
  6. Consejos para niños
  7. Cómo recuperar la confianza
  8. El novio de mi hija la maltrata ¿Qué podemos hacer?
  9. Pautas para padres y madres con hijas que sufren violencia de género
  10. 1. Vuestra hija os lo cuenta
  11. 2. No pide ayuda pero reconoce que tiene un problema de pareja
  12. 3. No reconoce que tiene dificultades y no quiere actuar
  13. Guías descargables con pautas para padres y madres con hijas que sufren violencia de Género
  14. Campaña para prevenir la violencia de género
  15. Teléfonos de Información gratuitos de atención a la mujer
  16. Teléfonos de información a la mujer dependiendo de la comunidad autónoma donde residas
  17. ¿Qué hacer si mi hija ha sido maltratada?
  18. Algunas de las razones por las cuales las jóvenes no cuentan a nadie sobre la violencia que sufren son:
  19. ¿Qué debo hacer?
  20. Señales de alerta y qué hacer si crees que tu hija adolescente puede estar siendo víctima de violencia de género
  21. Así es el maltrato en adolescentes
  22. Señales de alarma
  23. Perfil del maltratador y de su víctima
  24. Cómo pueden los padres gestionar el tema con su hija
  25. ¿Cómo ayudar a mi hija maltratada?
  26. ¿Qué podemos hacer como padres para evitar estas conductas destructivas hacia nuestros hijos?
  27. El maltrato puede ser hereditario: 5 formas de romper el ciclo de padres a hijos
  28. 1. Reconoce tu abuso
  29. 2. Reconoce el riesgo (y pide ayuda)
  30. 3. Establece barreras con la generación anterior
  31. 4. Celebra el éxito cuando llegue
  32. 5. Cuando te sientas vulnerable, examina tus motivos

Cómo ayudar a los niños a enfrentar el hostigamiento

¿Cómo ayudar a mi hija maltratada?

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Todos los días, Seth, de 10 años de edad, le pedía a su mamá cada vez más dinero para el almuerzo. Sin embargo, estaba más delgado que nunca y regresaba hambriento de la escuela. Lo que ocurría era que Seth le daba su dinero a un niño de quinto grado, que lo amenazaba con darle una paliza si no pagaba.

Kayla, de 13 años de edad, pensaba que todo estaba bien en su escuela nueva, ya que todas las muchachas populares eran muy amables con ella.

Pero luego se enteró de que una de esas muchachas había publicado rumores crueles sobre ella.

Esa noche, Kayla lloró hasta quedar dormida y comenzó a ir a la enfermería quejándose de dolor de estómago a fin de evitar encontrarse con las muchachas en el salón de estudios.

Desafortunadamente, el tipo de hostigamiento que experimentaron Seth y Kayla está extendido. En encuestas nacionales, la mayoría de los niños y adolescentes afirman que existe hostigamiento en las escuelas.

El hostigamiento puede transformar en una pesadilla para los niños algo como ir a la parada del autobús o al recreo, además de dejar cicatrices emocionales profundas. En situaciones extremas, puede implicar amenazas violentas, daño a la propiedad o lesiones graves.

Si su hijo es víctima del hostigamiento, usted quiere tomar cartas en el asunto para que termine la situación, de ser posible.

Además, existen maneras para ayudar a que su hijo enfrente las burlas, el hostigamiento o los rumores crueles, y a disminuir su impacto duradero.

Incluso si el hostigamiento no es el problema familiar en este momento, es importante hablar sobre el tema con sus hijos para que estén preparados si viven una situación semejante.

Cómo identificar el hostigamiento

En algún momento, algún hermano o amigo se burló de un niño. Generalmente, esto no es dañino cuando sucede en un contexto mutuo, de juego y armonía, y ambos niños lo encuentran gracioso. Sin embargo, cuando la burla causa daño, es constante y desagradable, cruza la línea, se transforma en hostigamiento y debe frenarse.

El hostigamiento es un tormento intencional que se da a nivel físico, verbal o psicológico.

Puede implicar desde golpes, empujones, insultos, amenazas y burlas hasta extorsiones para conseguir dinero y pertenencias. Algunos niños hostigan evitando a los demás o difundiendo rumores sobre ellos.

Otros usan los medios sociales o los mensajes electrónicos para burlarse de los demás o herir sus sentimientos.

Es conveniente tomar con seriedad el hostigamiento y no solo restarle importancia como algo que los niños deben «aguantar». Los efectos pueden ser graves y afectar el sentido de seguridad y autoestima de los niños. En casos graves, el hostigamiento ha contribuido a tragedias, como suicidios y tiroteos en escuelas.

Por qué los niños hostigan a otros

Los niños hostigan a otros por diversas razones.

A veces toman de punto a otros niños porque necesitan una víctima (alguien que parece más débil en el aspecto emocional o físico, o que simplemente actúa o parece diferente de alguna manera) para sentirse más importantes, populares o al mando. Algunos hostigadores son más grandes o más fuertes que sus víctimas, pero esto no siempre es así.

A veces los niños atormentan a los demás porque es ese el trato que han recibido.

Quizás crean que su comportamiento es normal porque ellos vienen de familias u otros entornos en donde a menudo todos se enojan, se gritan o se insultan unos a otros.

En algunos programas de televisión populares parece promoverse la maldad: eliminan a la gente mediante un proceso de votación, la evitan o la ridiculizan por su apariencia o falta de talento.

Signos del hostigamiento

A menos que su hijo le diga que está siendo hostigado, o tenga moretones o lesiones visibles, puede resultar difícil deducir si eso en realidad ocurre.

Sin embargo, existen algunas señales de alerta. Los padres podrían notar que los niños actúan diferente o parecen estar ansiosos, no comen, no duermen bien ni hacen las cosas que generalmente disfrutan. Cuando los niños están de mal humor, se irritan más fácilmente o comienzan a evitar determinadas situaciones (como ir a la escuela en autobús), puede deberse a alguien que los hostiga.

Si sospecha que su hijo está siendo hostigado pero no lo confiesa, busque oportunidades para sacar el tema de una manera más indirecta.

Por ejemplo, tal vez en un programa de televisión vea alguna situación que puede servirle para iniciar una conversación y preguntarle a su hijo qué opina sobre el tema o qué cree que debería haber hecho esa persona.

Esto puede dar lugar a preguntarle si alguna vez presenció o fue parte de una situación semejante. Quizás desee comentarle sobre otras experiencias suyas o de algún familiar a esa edad.

Permita que sus hijos sepan que si están siendo víctimas de hostigamiento o acoso, o si ven que eso le sucede a otra persona, es importante decírselo a alguien, sea usted, otro adulto (un maestro, un consejero escolar o un amigo de la familia) o a un hermano.

Cómo ayudar a los niños

Si su hijo le cuenta que lo están hostigando, escúchelo con calma y bríndele contención y apoyo. A menudo, los niños son reacios a contarles a los adultos sobre este tipo de situaciones porque se sienten avergonzados y culposos, o les preocupa que sus padres se desilusionen, se depriman, se entristezcan o reaccionen ante la situación.

A veces, los niños sienten que la culpa es de ellos, que si hubiesen mirado o actuado de otra manera, eso no habría sucedido. A veces temen que si quien los hostiga se entera de que comentaron la situación, esta empeore. A otros les preocupa que sus padres no les crean o que no hagan nada al respecto, o que les digan que se resistan cuando eso les genera temor.

Felicite a su hijo por hacer lo correcto al hablar con usted sobre el tema. Recuérdele que no está solo, que muchas personas son hostigadas en algún momento. Remarque que quien se comporta de manera inadecuada es quien hostiga, no el niño. Asegúrele a su hijo que descubrirán juntos qué hacer al respecto.

Informe a alguien de la escuela (el director, el personal de enfermería, o un consejero o maestro) sobre la situación. A menudo, estas personas pueden controlar y tomar medidas para evitar más problemas.

Dado que el término «hostigamiento» puede utilizarse para describir una amplia variedad de situaciones, no existe un enfoque generalizado. Lo recomendable en una situación puede no ser adecuado en otra.

Existen numerosos factores (por ejemplo, la edad de los niños involucrados, la gravedad de la situación y el tipo específico de conducta de hostigamiento) que permitirán determinar la mejor manera de proceder.

Tome la situación con seriedad si se entera de que el hostigamiento empeorará si la persona que adopta esta conducta se entera de que su hijo le comentó al respecto o si hay amenazas de daño físico. A veces, resulta conveniente acercarse a los padres del hostigador.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, los maestros o consejeros son la mejor opción como primer contacto.

Si puso en práctica esos métodos y aún desea hablar con los padres del hostigador, es mejor hacerlo en un contexto en el que un funcionario escolar, como un consejero, pueda mediar entre las partes.

En la mayoría de las escuelas existen reglas relacionadas con el hostigamiento y programas para evitarlo. Además, en muchos estados hay leyes y relamentos relacionadas con este tema. Infórmese sobre las leyes que rigen en su comunidad. En determinados casos, si le preocupa la seguridad de su hijo, quizás deba ponerse en contacto con autoridades legales.

Consejos para niños

Los padres pueden ayudar a sus hijos a enfrentar el hostigamiento en caso de que se encuentren en una situación de esta naturaleza. Algunos padres pueden querer decirles a sus hijos que tomen represalias.

Después de todo, usted se siente enojado porque su hijo sufre y quizás a usted le dijeron que «se defienda solo» cuando era un niño.

O quizás le preocupe que su hijo siga sufriendo en manos del hostigador y piense que tomar represalias es lo único que puede hacer para poner al hostigador en su lugar.

Sin embargo, es importante decirles a los niños que no respondan al hostigamiento con peleas o con más hostigamiento. Eso rápidamente puede pasar a la violencia, pueden generarse problemas y alguien puede salir lastimado. En su lugar, es mejor alejarse de la situación, salir con otras personas y avisarle a un adulto.

A continuación se enumeran algunas otras estrategias para analizar con los niños, que pueden mejorar la situación y hacerlos sentir mejor:

  • Evitar a la persona que los hostiga y utilizar el sistema de compañeros. Usar otro baño si hay un hostigador cerca y no acercarse al casillero si no hay otras personas en el lugar. Siempre estar acompañado para no encontrarse a solas con la persona que hostiga. Estar acompañado por un compañero en el autobús, en los vestíbulos o en los recreos, siempre que el hostigador esté cerca. Ofrecer hacer lo mismo por un amigo.
  • Contener la ira. Es natural que una persona hostigadora haga enojar a un niño, pero eso es lo que motiva a este tipo de personas. Las hace sentir más poderosas. Hay que practicar no reaccionar llorando, poniéndose rojo ni enojándose. Requiere mucha práctica, pero es una herramienta para mantenerse lejos del radar de un hostigador. A veces, resulta útil para los niños practicar estrategias para tranquilizarse como contar hasta 10, escribir cómo se sienten, respirar profundamente o alejarse. A veces, lo mejor es enseñarles a los niños a poner «cara de póquer» hasta que se encuentren a salvo (ya que sonreír o reírse pueden provocar al hostigador).
  • Se debe actuar con valentía, alejarse e ignorar al hostigador. Hay que decirle de manera firme y clara que deje de comportarse de esa manera, e irse. Practicar maneras para ignorar los comentarios dañinos, como no mostrarse interesado o enviar un mensaje de texto por el teléfono celular. Cuando se ignora al hostigador, se le resta importancia. Finalmente, es posible que el hostigador se aburra de tratar de molestarlo.
  • Decirle a un adulto. Los maestros, directivos, padres y el personal del comedor escolar pueden ayudar a detener el hostigamiento.
  • Conversar sobre el tema. Hablar con alguien de confianza, como un asesor, maestro, hermano o amigo. Pueden ofrecer algunas sugerencias útiles, e incluso si no es posible resolver la situación, quizás lo ayuden a sentirse menos solo.

Cómo recuperar la confianza

Sufrir hostigamiento puede dañar la confianza de un niño. A fin de recuperarla, sugiera a su hijo que pase tiempo con amigos que ejerzan una influencia positiva. Participar en clubes, deportes u otras actividades agradables genera fortaleza y amistades.

Escuche a su hijo en situaciones difíciles, pero también invítelo a que hable sobre las partes buenas del día y escúchelo con la misma atención. Asegúrese de que su hijo sabe que usted cree en él y que hará todo lo que pueda para ocuparse de las situaciones de hostigamiento que surjan.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

Fecha de revisión: julio de 2013

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/bullies-esp.html

El novio de mi hija la maltrata ¿Qué podemos hacer?

¿Cómo ayudar a mi hija maltratada?

Las últimas investigaciones muestran que la violencia de género ha aumentado en los últimos años entre los más jóvenes. Las víctimas de violencia de género menores de edad aumentaron un 15,4% con respecto al año anterior y este porcentaje es mayor en este último año.

Estos datos son solo el reflejo de miles de historias anónimas que sufren diariamente la crueldad de estos falsos amores.

Pautas para padres y madres con hijas que sufren violencia de género

Cuando un padre o una madre sospecha o descubre que su hija está siendo maltratada física o verbalmente se enfrenta a una situación que le produce mucho sufrimiento y desconcierto. Lograr que una adolescente o joven deje de sufrir violencia por parte de su pareja es un proceso complicado y largo en el tiempo.

A menudo muchas familias nos preguntáis: ¿Cómo puedo ayudar a mi hija maltratada?.  Normalmente las familias os encontráis ante tres posibles situaciones:

1. Vuestra hija os lo cuenta

Si se da esta situación es muy probable que la relación de violencia esté muy avanzada y ella tenga bastante miedo. Es fundamental que aunque la noticia os cause gran impacto, reaccionéis con eficacia, sin bloquearos y activéis las siguientes medidas:

  • Buscar ayuda profesional y pedir información en los distintos dispositivos especializados en Violencia de Género.
  • No la juzguéis por no pedir ayuda antes.
  • Resaltar la importancia de que ha pedido ayuda y ha mostrado confianza en vosotros o en alguien que la pueda ayudar.

2. No pide ayuda pero reconoce que tiene un problema de pareja

Esta situación es una de las más frecuentes. Las familias empezáis a daros cuenta que la relación de pareja tiene una conflictividad muy elevada. El entorno de la víctima empieza a ser consciente de los efectos nocivos de la relación, pero lo más probable es que ella no sea capaz de identificar la violencia de género todavía. Lo más recomendable:

  • Evitar confrontaciones. Normalmente en esta fase no aceptan ayuda para terminar la relación pero si para mejorar la relación de pareja.
  • Mostrar interés por cómo se siente ella y profundizar en cómo percibe las distintas situaciones.
  • Escuchadla siempre. Es importante que manifestéis comprensión y la dejéis hablar a ella.
  • Recomendarle que se dirija a un servicio especializado donde la van a ayudar a que las cosas vayan mejor, sin necesidad de que abandone la relación.

3. No reconoce que tiene dificultades y no quiere actuar

Si os encontráis en esta situación no dejéis que la frustración os domine. Tenéis que saber que salir de la violencia de género es un proceso difícil para la persona que lo sufre y necesita que la apoyéis incondicionalmente.

El objetivo durante esta fase es restaurar el clima familiar, porque es es muy probable que las relaciones entre vosotros/as estén muy deterioradas.

 Es fundamental recobrar la confianza, que vuestro hogar sea un sitio donde ella se sienta segura y tranquila.

Guías descargables con pautas para padres y madres con hijas que sufren violencia de Género

En los siguientes enlaces podrás descargar tres guías de consulta. Todas las guías han sido elaboradas por dispositivos especializados en intervención y tratamiento de mujeres víctimas de Violencia de Género:

Campaña para prevenir la violencia de género

Queremos terminar este artículo con 17 ilustraciones realizadas para una campaña de prevención de violencia de género en adolescentes mediante imágenes y frases.

Son imágenes impactantes que reflejan una de las realidades sociales más crueles de nuestra sociedad. Si te encuentras en esta situación recuerda que hay salida para la violencia de género. ¡Pide ayuda!

Teléfonos de Información gratuitos de atención a la mujer

El teléfono de información a la mujer 016 es un servicio telefónico de información y asesoramiento jurídico en materia de violencia de género. Los datos que te pedirán para acceder a este servicio son confidenciales. Se recogen únicamente con el objetivo de poder hacer estadísticas, perfiles generales de las usuarias y mejorar el servicio.

Teléfonos de información a la mujer dependiendo de la comunidad autónoma donde residas

  • Ámbito estatal: 016
  • Emergencias: 112
  • Recibe denuncias sobre publicidad sexista: 900 19 10 10
  • Personas con discapacidad auditiva: 900 116 016
  • Andalucía: 900 200 999
  • Aragón: 900 504 405
  • Baleares: 112
  • Canarias: 900 506 968
  • Cantabria: 942 214 141
  • Castilla y León: 900 333 888
  • Castilla-La Mancha: 900 100 114
  • Cataluña: 900 900 120
  • Ceuta: 900 700 099
  • Comunidad de Madrid: 012
  • Comunidad Valenciana: 900 580 888
  • Extremadura: 112
  • Galicia: 900 400 273
  • La Rioja: 900 711 010
  • Melilla: 952 699 214
  • Navarra: 948 206 604
  • País Vasco: 900 840 111
  • Principado de Asturias: 112
  • Región de Murcia: 968 357 244 / 620

Источник: https://tuteticontigo.com/pautas-para-padres-y-madres-con-hijas-que-sufren-violencia-de-genero/

¿Qué hacer si mi hija ha sido maltratada?

¿Cómo ayudar a mi hija maltratada?

Hace 11 años ya que la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres elaborada la guía «¿Qué hacer si mi hija ha sido maltratada?», donde Sonia Vaccaro, destacada psicóloga y habitual colaboradora de Tribuna Feminista, intentaba resolver algunos interrogantes antes las situaciones de violencia de género de personas cercanas en la familia.

La guía busca orientar y asesorar a las personas que conocen esta violencia para ayudar a superar la situación y prevenir otras situaciones de alto riesgo.

Vaccaro cuenta cómo la ha ido elaborando a través de la experiencia con padres, madres y amistades que se han dirigido a consultar al Servicio de Asistencia preocupados/as por la seguridad de una persona querida.

Todas estas personas compartían una característica común: se sentían confusos/as por no saber cómo ayudarla sin que ella se sintiera invadida u ofendida. También fue elaborada con el aporte de las jóvenes, víctimas de la violencia de su pareja, quienes nos enseñan cada día.

Las cifras alertan sobre casos de violencia de género en edades cada vez más tempranas:

–637 menores de 18 años han sido maltratadas a lo largo del 2015 (un 10,6% más).

–Un repunte del 4% en Andalucía en seis meses.

-O el amor romántico camuflando la violencia.

Con todos estos datos sobre la mesa, es importante volver a difundir algunas recomendaciones de la Guía de Vaccaro para tener en cuenta ante sospechas de violencia en mujeres jóvenes de nuestro entorno.

Algunas de las razones por las cuales las jóvenes no cuentan a nadie sobre la violencia que sufren son:

-El miedo a que las personas adultas subestimen lo que les ocurre. Temen a que no les den importancia.

-Creer que controlan (y controlarán) la situación.

-Creen conocerle a él y saber cómo llevarle.

-El miedo a tener que iniciar una acción judicial. La justicia parece un lugar reservado sólo para “cosas más graves”.

-El miedo a perder su libertad (una vez que los padres y madres se enteren de la violencia). Creen que serán controladas en todo momento.

-El miedo a la falta de confidencialidad. Creen que “todo el mundo” se enterará de lo que les ha sucedido.

-El temor a la presión de la familia y amistades para que se aleje del agresor cuando ella aún piensa que lo ama. Ella aún puede tener sentimientos contradictorios y no está decidida a poner fin a esa relación.

-La vergüenza frente a la familia y amistades que muchas veces alertaron del comportamiento violento del agresor. Admitir que tenían razón, que ella se ha equivocado puede ser muy duro.

-Preocupaciones por su estado inmigratorio o el de su familia. Si en la familia hay problemas de “papeles” temen que denunciar este hecho sea parte de un operativo mayor que llevará a la expulsión del país o similar.

-Vergüenza y temor por las repercusiones de un arresto. ¿Qué pasaría si lo arrestasen? ¿Sería ella la culpable? ¿Los amigos la despreciarían?

-El miedo a la reacción del agresor. A veces, éste la amenaza con una agresión mayor (hacia ella y/o hacia su familia) si lo denuncia o le promete que si no lo denuncia la dejará tranquila para siempre. Una de las tantas formas de manipulación que la víctima sufre por parte de su pareja, que es el agresor.

 

¿Qué debo hacer?

Si identifica algún signo de violencia en la relación de pareja de su hija:

-Trate de hablar con alguien del círculo de amistades cercano a ella que le pueda corroborar o desmentir lo observado.

-Acuda a un Servicio de Asistencia especializado en tratar la violencia de género, que tenga asistencia a mujeres jóvenes, allí podrá recibir información y ayuda para saber cómo ayudarla.

-Es muy importante que intenten establecer un diálogo y una buena comunicación con su hija.

Crear un clima de confianza donde hablar e intercambiar opiniones acerca de la violencia en las relaciones de pareja y de los modelos de pareja que ella considera “normales”, así como también acerca de las formas de resolver los conflictos en la pareja.

Un espacio donde poder expresar:

-Que los insultos y descalificaciones son malos tratos.

-Que el control y los celos NO son amor.

-Que los golpes y el maltrato NO son formas corrientes de resolver problemas en una pareja.

En la Guía, además, se pueden encontrar teléfonos, direcciones… así como otros recursos ante una situación de violencia de género.

Consulta aquí la guía completa.

Источник: https://tribunafeminista.elplural.com/2016/09/que-hacer-si-mi-hija-ha-sido-maltratada/

Señales de alerta y qué hacer si crees que tu hija adolescente puede estar siendo víctima de violencia de género

¿Cómo ayudar a mi hija maltratada?

Cuando escuchamos la palabra 'violencia' nos viene a la mente la violencia física, pero no solo son golpes o empujones. Al principio de las relaciones, y sobre todo en los primeros amores adolescentes, se manifiesta de manera más sutil, por lo que es posible que la joven que sufre el maltrato no sea consciente.

Así lo advierte el psicólogo Luis Antón, es igual de dañina, si no más. Así que Bebés y Más le ha pedido que nos explique qué señales pueden alertar a unos padres de que su hija adolescente puede ser víctima de violencia de género y qué pueden hacer para ayudarla.

El psicólogo de IPSIA aclara que «existen muchos tipos de violencia machista y que no tienen por qué implicar agresión física».

El estudio 'La percepción de la violencia de género en la adolescencia y la juventud', elaborado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, puso de manifiesto que «la violenciacontra la mujer en sus distintas manifestaciones pervive entre la juventud yla población escolar española».

«La violencia de control implica controlar los horarios de la pareja, impedir que vea a sus amistades, ponerla en contra de su familia o no dejarla salir con una determinada ropa».

De hecho, un 21% de las jóvenes de 16 a 19 años ve aceptable que su pareja «les controle», mientras que esta cifra baja a un 9,6% en edades superiores.

Eso significa que las chicas y chicos no consideran que el control sea un tipo de violencia de género, ya que, según el estudio, un 96% de las adolescentes y un 92% de los adolescentes la consideran violencia de género.

Así es el maltrato en adolescentes

La violencia más característica en las relaciones entre adolescentes implica, la mayoría de las veces, comportamientos que tienen como objetivo controlar y aislar a su pareja de amistades y familia, como por ejemplo:

  • Leer los mensajes privados de su novia.
  • Llamar constantemente por teléfono para preguntar con quién está, dónde se encuentra o qué hace.
  • Comprobar, incluso a través de geolocalización o de sus publicaciones en las redes sociales, si es verdad lo que su pareja le ha contado.
  • Intentos de aislamiento, no permitiendo que su pareja salga con amigos o que se relacione con ciertas personas.
  • Explosiones de celos, cada vez más frecuentes.
  • En algunos casos, también insultos, humillaciones, comentarios en las redes sociales o amenazas a través de mensajes privados.

Señales de alarma

Explica Luis Antón que «es muy probable que los adolescentes no sepan que ese control de la pareja es un error en la relación y que precisamente la víctima sea la última en enterarse».

Las jóvenes aceptan este tipo de comportamientos de control y celos, e incluso algunas lo perciben como una muestra de amor de su pareja.

Las chicas piensan: «Me llama mucho porque se preocupa por mí», «Se pone celoso porque me quiere».

A falta de experiencia personal y sin educación enfocada a la promoción de relaciones saludables, los jóvenes se fijan en las series y los realities de televisión, que muestran este tipo de conflictos pasionales en la pareja. Por eso, insiste el psicólogo, «es importante que los padres apuesten por la comunicación abierta con su hija para detectar posibles malos tratos».

En la gran mayoría de los casos se trata de la primera pareja que tienen y no saben identificar los actos del otro como violencia de género, y a veces lo confunden con amor.

Algunas señales que deben levantar sospechas son:

  • Cambios de comportamiento en la adolescente.
  • Síntomas de ansiedad.
  • Excesivo nerviosismo o alteración cuando suena el móvil.
  • Que deja de hacer cosas que antes le gustaban
  • Sale poco o nada con sus amigos de siempre.

Perfil del maltratador y de su víctima

Según explica Luis Antón, los agresores suelen ser chicos que puntúan en baja autoestima, satisfacción vital y en implicación comunitaria.

«Sí cursan alto en sintomatología depresiva y reputación ideal no conformista (rebeldes)», añade. Según el estudio 'Guerra en las Aulas', de Nora Rodríguez, parece ser que «estos maltratadores utilizan esa estrategia para conseguir reputación social, reconocimiento, fama y estatus».

Y atacan sobre todo, argumenta el psicólogo, «a chicas con grupos sociales y familiares menos enlazados, con autoestima baja, con problemas de imagen y dependencia emocional».

Cómo pueden los padres gestionar el tema con su hija

Tienen que ayudarle a que identifique el maltrato y el control, y que note los momentos que le quita de libertad y de las cosas que antes le gustaban hacer.

Deben ayudar a su hija a localizar esas manifestaciones de celos y hacerla entender que eso no es amor, sino control del agresor.

Sin duda, explica el psicólogo de Ipsia, se trata de una tarea difícil, ya que **normalmente los padres son conscientes del problema cuando el agresor ya ha hecho su trabajo de aislamiento*, convenciéndola que nadie la quiere como él.

De ahí la importancia, añade, de que «el trabajo de comunicación sea diario, sin tensar mucho la cuerda y que la relación padre-hija empeore aún más».

Si la situación es muy complicada, hay que tomar cartas en el asunto cuanto antes, asegura Luis Antón, quien apuesta por acudir a un psicólogo especializado en adolescentes como la opción más rápida.

El tratamiento apostará por lograr que la chica restaure sus redes sociales y de amigos, que retome sus actividades, con la intención de que descubra que su vida le va a gustar más sin el maltratador.

Y finaliza advirtiendo de la importancia de enseñarle cómo actuar en caso de que vuelva a ponerse en contacto con ella, ya que en ocasiones la víctima cree que su agresor puede cambiar y se plantea volver con él.

Fotos | iStock

En Bebés y Más | El uso frecuente de las redes sociales puede afectar la salud mental y emocional de las adolescentes, Cómo gestionar las discusiones con tu hijo adolescente, y no morir en el intento

Источник: https://www.bebesymas.com/ser-padres/que-hacer-crees-que-tu-hija-adolescente-puede-estar-siendo-victima-violencia-genero

¿Cómo ayudar a mi hija maltratada?

¿Cómo ayudar a mi hija maltratada?

El maltrato físico es cualquier tipo de acción por parte de los adultos responsables del cuidado y protección del menor, o compañeros de clase que le cause un daño físico o le pongan en riesgo de sufrirlo. Para ser considerado maltrato, no debe ser un hecho aislado, sino una situación que se produzca con frecuencia.

El maltrato psicológico es cualquier acción producida por los adultos responsables de velar por el cuidado y bienestar del menor en la que pueda existir violencia verbal contra el mismo. Al igual que ocurre con el maltrato físico, se puede dar también por compañeros de colegio y, para ser considerado como tal, debe ser una situación que se mantiene en el tiempo y no un hecho aislado.

El maltrato físico muchas veces se detecta cuando se observan moratones en el niño, incluso heridas, pero si tu hija está siendo maltratada es normal que no quiera contarlo, que lo esconda, incluso que le dé vergüenza.

Esta situación de maltrato puede darse por parte de otros niños, pero lo más frecuente es que se dé por parte de familiares o personas muy cercanas.

Para poder poner fin a esta situación los niños deben poder comunicarle a alguien mayor qué está ocurriendo, y para esto es importante que se cree un buen ámbito de comunicación, donde el niño tenga confianza y se sienta seguro.

El maltrato psicológico, por su parte, puede afectar de diferente manera a cada niño. Esta clase de maltrato comprende comportamientos como poner en ridículo, intimidar, insultar, rechazar o humillar a un niño y, aunque resulte difícil creerlo, es aún más frecuente que la violencia física.

El abuso emocional es una clase de maltrato silencioso cuyo actor suelen ser los padres.

Se le llama silencioso porque las marcas no pueden observarse a simple vista, pero las heridas provocadas por los insultos, las menospreciaciones, el rechazo y la humillación son profundas y pueden generar problemas de autoestima o inseguridad.

¿Qué podemos hacer como padres para evitar estas conductas destructivas hacia nuestros hijos?

Lo primero es tomar consciencia. Si sabemos que gritamos o decimos cosas hirientes, será más fácil evitar la conducta.

Lo segundo es respirar profundo antes de actuar, ponernos en el lugar del peque (la empatía es fundamental para evitar el maltrato) y, por último, si sentimos que estamos a punto de estallar, tomarnos un minuto a solas para recuperar la compostura.

Si este maltrato viene de otras personas, es necesario que los niños nos lo comuniquen rápidamente, escucharlos y entenderles, hacerles saber que no es culpa suya y acudir a un profesional si fuese necesario.

Si sospechas que tu hija puede estar sufriendo situaciones de maltrato en el colegio por parte de sus compañeros, es importante que mantengas la calma.

Habla con ella sobre sus preocupaciones y sobre su vida en el día a día en el colegio, transmitiéndole tranquilidad.

Si no actuamos con tranquilidad los niños no se atreven a contar sus problemas por miedo a nuestra reacción y por evitar angustiarnos, y por tanto no podremos ayudarles.

– Permanece atento a las señales de alerta. Si tu hijo está sufriendo acoso escolar es posible que evite ir a clase, esté más nervioso o retraído, presente síntomas psicosomáticos (dolor de tripa, cefaleas, vómitos, insomnio…), su material escolar desaparezca con frecuencia, pierda el interés por los estudios o el rendimiento baje súbitamente.

Para solucionar esta situación es importante que te pongas en contacto con el centro al que acude tu hijo para contarles qué está ocurriendo y que puedan poner en marcha medidas para acabar con ello.

Por otro lado, es posible que se produzcan situaciones de maltrato en las que se abuse sexualmente de los niños. El abuso sexual es una situación traumática que sufren muchos menores. Una situación de este tipo produce dolor y angustia.

Sin embargo, para poder proteger a los niños, es necesario que vosotros y ellos sepáis que existe el abuso sexual. En este sentido, tenéis que saber que la mayoría de los abusos a menores los cometen personas cercanas a su entorno. Son personas conocidas que tienen fácil acceso a ellos.

El silencio que rodea esta experiencia es lo que permite que la situación se siga manteniendo. Para evitar estas situaciones te damos algunos consejos:

– Es necesario que les enseñéis a decir “no” y que hay zonas de su cuerpo que solo pueden tocar ellos. Cuando los niños son pequeños, es necesario que aprendan a diferenciar una situación agradable de otra que no lo es.

Así mismo, a distinguir situaciones positivas de contacto de aquellas que son “raras” o les hacen sentir mal. Las zonas íntimas de su cuerpo pertenecen a su intimidad y nadie debe tocarlas. Si alguien quiere hacerlo, tiene que negarse y contarlo al adulto más cercano en quien confíe.

De la misma manera, nadie puede obligarle a tocar a otra persona o a presenciar escenas que le hagan sentir violento. Si eso ocurre, os lo tiene que contar.

– Es importante que les enseñéis a distinguir entre secretos buenos y malos. El abuso sexual suele estar rodeado de secretismo y culpabilidad.

Cuando una persona adulta quiere abusar sexualmente de un menor y no quiere que le descubran, utiliza al niño diciéndole que es un secreto entre ambos y que, si lo cuenta, algo malo le pasará a él o a su familia.

Por ello, es muy importante enseñar, sobre todo a los pequeños, a distinguir entre “secretos buenos”, como una sorpresa para un regalo, y “secretos malos”: cuando sientes que no estás bien callándote. Además, es necesario que les remarquéis que, ante este tipo de actuaciones, el único culpable es la persona que está obligándole a hacer algo que no quiere hacer.

– No pongáis en duda el testimonio de vuestro hijo cuando os dice que ha sufrido abuso sexual. Cuando un niño pequeño habla de abuso sexual no pongáis en duda porque algo le está pasando.

Para ella supone un gran esfuerzo hacerlo porque se siente mal.

Reforzadle lo valiente que está siendo al hablar sobre lo que le ha ocurrido y hacedle saber que vosotros, sus padres, vais a hacer cuanto esté en vuestra mano para protegerle.

– No culpabilicéis ni juzguéis a vuestro hijo cuando os esté contando lo que le ha ocurrido. Si vuestra hija os está contando que ha sido víctima de un abuso sexual, no le culpabilicéis por ello.

En ocasiones, los sentimientos desagradables que se pueden sentir al saber lo que ha ocurrido pueden haceros culpar a vuestro hijo o decirle lo que debería haber hecho. Pensad que ha pasado por una situación en la que, dependiendo de la edad, se ha podido sentir partícipe sin tener conocimiento o incluso viviendo algo desagradable y traumático.

Por ese motivo, lo que ahora necesita es sentir que vosotros le entendéis, apoyáis y protegéis. La única persona culpable en un abuso sexual es quien lo comete.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/psicologia-infantil/como-ayudar-a-mi-hija-maltratada-9987

El maltrato puede ser hereditario: 5 formas de romper el ciclo de padres a hijos

¿Cómo ayudar a mi hija maltratada?

Hace no mucho tiempo estaba aceptada la agresión física como forma de educación. Aceptada y aprobada por muchos padres y profesores. Hace menos tiempo, se rechazó de forma radical.

Pero esto ha provocado nuevos tipos de agresión como disciplina, como la agresión verbal, sin contar con los que aún piensan que a veces no queda otra que pegar a un hijo para que espabile.

Pero lo que sin duda ha perdurado es que el maltrato de padres a hijos, físico o verbal, es un ciclo muy difícil de romper.

Muchos estudios demuestran que los castigos físicos y verbales no son realmente eficientes a la hora de educar y pueden causar daños permanentes. Muchos de ellos provocan problemas físicos y de comportamiento que pueden arrastrarse hasta la edad adulta del niño e impedir un desarrollo emocional completo.

El grupo de Desarrollo Social de la Universidad de Washington ha completado un estudio que sugiere que los adultos que sufrieron abuso emocional y físico durante su niñez tienden a repetir el mismo patrón con sus hijos. Estos investigadores han encontrado que en muchos casos el ciclo del abuso se remonta hasta tres generaciones.

Susan Newman, psicóloga social, explica en su libro: Nobody’s baby now: reinventing your relationship with your mother and father, que los padres que intentan romper el ciclo de abuso con sus propios hijos se enfrentan a un tortuoso camino. Por eso, ofrece cinco consejos para romper el ciclo de maltrato de padres a hijos.

1. Reconoce tu abuso

Lo primero de todo, como ante cualquier problema, es identificar y reconocer que existe tal problema.

Las formas de disciplina cambian según la forma y el lugar, y algunas de las medidas que tomaron tus padres, aunque para ti no sean aceptables, no tienen por qué haber sido malas.

Por ello, debes mirar atrás de forma objetiva para racionalizar los patrones de tu educación e identificar los que hacen verdadero daño. Es importante que no entierres las emociones negativas, ya que estos sentimientos pueden manifestarse de otra manera y hacer a la larga todavía más daño.

2. Reconoce el riesgo (y pide ayuda)

Cuando una persona sufre un trauma continuo en algún momento de su vida, las cicatrices pueden ser más profundas de lo que parecen. El abuso cambia la forma que una persona reacciona ante ciertos eventos, especialmente ante el estrés.

Y cualquier persona que ha intentado alguna vez educar a un niño sabe que el estrés es una constante en todo el proceso. Un padre que ha recibido abuso puede responder ante una situación estresante con violencia, gritos o humillación verbal, especialmente delante de otros.

Para resolver esto, además de acudir a terapia, puede ser conveniente hablar con tu pareja, o incluso con un buen amigo, ya que puede ayudarte a relajar la tensión y a desarrollar estrategias para abordar este problema en particular.

No dudes nunca en pedir ayuda, especialmente si es a la persona que ha decidido compartir su vida contigo.

3. Establece barreras con la generación anterior

Terminar de raíz la relación con un padre es algo muy difícil y muy raro. Según los estudios, muchos hijos de padres abusivos mantienen algún tipo de contacto con sus padres.

Los abuelos son buenos e importantes para la educación de los hijos, especialmente en una sociedad tan familiar como lo es la española, pero deben respetar las decisiones de los padres sobre la educación de sus hijos.

Debes tener en cuenta que ahora el padre eres tú y que vas a ser el modelo más influyente para tus hijos. Si tus padres no son capaces de respetar eso y tus decisiones sobre tus hijos, es el momento de revaluar tu relación con ellos.

4. Celebra el éxito cuando llegue

Incluso en las mejores circunstancias, educar niños es todo un reto. Si además tienes que reparar décadas de malos padres, necesitarás mucho trabajo y valentía.

Por eso, cualquier éxito que consigas con tus propios métodos merece ser celebrado. Reforzará el vínculo con tus hijos y ayudará a sanar tu pasado.

Permítete estar orgulloso de haber seguido un camino distinto al que siguieron tus padres.

5. Cuando te sientas vulnerable, examina tus motivos

Los errores son un elemento común a todos los padres. Todos los cometemos, pero no todos esos errores influirán en la vida adulta de nuestros hijos. La solución es actuar con confianza y la esperanza de estar haciendo lo mejor para tus hijos.

Pero es difícil realizar estas elecciones con confianza cuando tu preocupación principal es cómo afectará al bienestar de tu hijo. Por ello, lo mejor es quitar la frustración y centrarse en la meta.

Esto simplificará tus emociones y te ayudará tomar las decisiones con objetividad.

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/terminar-maltrato-padres-hijos/

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