¿Cómo ayudar a mi hijo en una separación?

¿Cómo explicar al niño la separación de sus padres?

¿Cómo ayudar a mi hijo en una separación?

Cuando una relación de pareja deja de funcionar, se abre un proceso de cambio.

Estos procesos de separación son dolorosos y, en algunos casos, traumáticos. Tanto para padres como para hijos.

Los padres no sólo tienen que hacer frente a su propio duelo, sino que también, tienen que ayudar a sus hijos a entender todo lo que ocurre. Explicar los cambios a los niños, les facilitará un mejor afrontamiento de la separación de sus padres.

Si te encuentras en medio de una separación, este post es para ti. Porque te voy a ofrecer algunos consejos para que sepas:

  • Cómo explicarle a tu hijo que papá y mamá se separan.
  • Cuáles son  las conductas más frecuentes que suelen mostrar los niños cuando sus padres se están divorciando.

Cómo viven los niños la separación de sus padres

Para los niños es difícil entender que sus padres se separan. Por ello, es esperable que los cambios en las rutinas familiares afecten a su estado de ánimo, y a sus conductas.

Durante el proceso de asimilación de la separación, tu hijo podría mostrar algunas de estas reacciones:

  • Miedo al abandono por parte del progenitor que se va de casa.
  • Agresividad tanto con vosotros, los padres, como con los amigos.
  • Aumento de los enfados y las pataletas.
  • Tristeza y retraimiento, que provocan que le cueste expresar sus sentimientos.
  • Culpabilidad por la separación.
  • Fantasías sobre su capacidad de volver a unir a la familia.

La paciencia y la comprensión serán tus mejores armas para ayudar a tu hijo.

Tú estás en una etapa de tu vida muy complicada, pero no olvides que el mundo que hasta ahora conocía tu hijo se desmorona. Y eso le provoca inseguridad y miedo.

Prepara el momento para hablar con tu hijo

Explicarle a tu hijo que os separáis no es sencillo, pero es muy beneficioso para él.

Le das la oportunidad de entender qué ocurre y le aseguras que ambos progenitores seguís queriéndole igual, aunque no viváis todos juntos.

Pero para que esa comunicación sea efectiva, y consiga reducir el trauma de la separación, hay que prepararla. No vale con ponerse delante del niño y soltar lo primero que se te pase por la cabeza. Así sólo conseguirás pasarlo peor.

10 consejos para explicar a tu hijo la separación

  1. Prepara una conversación con todos los miembros de la familia presentes: los dos progenitores y todos los hijos.
  2. Utiliza un lenguaje sencillo y claro, con explicaciones cortas. Habla con respeto del otro progenitor para no herir los referentes emocionales de tu hijo.
  3. Transmite calma y serenidad.

    No sólo con lo que dices, sino también con tus gestos y tu tono de voz.

  4. Explica que es una decisión definitiva y tomada por ambos progenitores. No des la opción a una futura reconciliación, puesto que eso alimentará la imaginación de tu hijo, y no le dejará asimilar de una forma adecuada la separación.

  5. Aclara a tu hijo cómo será la nueva situación: con quién va a vivir, cómo serán los fines de semana, en qué van a cambiar sus rutinas…
  6. Haz hincapié en que nadie tiene la culpa y menos tu hijo.
  7. Insiste en que, a tu hijo, lo vais a seguir queriendo igual que siempre.
  8. Ayúdale a expresar sus emociones de enfado o tristeza. Pregúntale qué piensa y qué siente.
  9. Procura no cambiar mucho sus rutinas. Mantener algunos de sus hábitos le aportará seguridad porque podrá anticipar lo que va a pasar.
  10. Responde a todas sus preguntas. Utiliza la escucha activa para que tu  hijo se sienta acogido.

Algunos padres creen que después de ese día en que les explican a sus hijos que se van a divorciar, ya está todo hecho. Pero no es así.

Como siempre te digo, los niños necesitan tiempo para comprender y asimilar. Así que, es normal que tu hijo se muestre más enfadado o triste que de costumbre. Lo importante es que permanezcas atento a esas reacciones, para poder ayudarle a entender lo que está ocurriendo.

Durante este proceso de asimilación, y hasta que las nuevas rutinas se establezcan como hábitos, algunas de las acciones que puedes llevar a cabo para ayudar a tu hijo son:

  • Facilitar la relación del niño con el otro progenitor. De este modo se aliviará la sensación de abandono y se mantendrán sus referentes emocionales.
  • Conservar las opiniones positivas que tiene tu hijo hacia el otro progenitor. Es una forma de favorecer que no pierda el vínculo afectivo.
  • Compartir las tareas y preocupaciones de tu hijo. Así crecerá sintiéndose protegido y querido por ambos padres.
  • Noutilizar a tu hijo como espía o mensajero. No lo involucres en tus peleas, porque eso le causará mucho dolor y desconcierto.

Recuerda que los niños sufren con el divorcio de sus padres, pero no son ellos los que se divorcian. Tu hijo debe quedar al margen de las cuestiones relacionadas con la separación.

Sé comprensivo con sus emociones, y poco a poco verás que la normalidad se instaura de nuevo en casa.

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Espero que este artículo te haya ayudado a sobrellevar el difícil momento de hablar con tu hijo. Si quiere compartir tus propias experiencias estaré encantada de poder leerlas en los comentarios.

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Psicóloga infantil, escritora por afición. Me gusta la literatura con trasfondo social y la música de cantautor. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Nadie es un caso perdido. Psiente es mi proyecto personal, mi cuaderno en el viaje de la psicología.

Источник: http://psiente.com/consejos-explicar-la-separacion-los-hijos/

Cómo ayudar a tu hijo/a adolescente ante una ruptura amorosa

¿Cómo ayudar a mi hijo en una separación?

Una ruptura amorosa no es un plato de buen gusto para nadie. Los adultos cuando tenemos que enfrentarnos a un problema emocional a causa de una ruptura de pareja podemos sentirnos bastante deprimidos.

Pero cuando es un adolescente quien está pasando por esta parte inevitable de la vida, es cuando los padres deben aprender a ayudar a sus hijos para que esta ruptura no signifique un fin sino más bien un comienzo.

Cuando un adolescente sufre una ruptura amorosa parece que es el fin del mundo. Viven sus sentimientos al máximo y pueden pasarse días en estado letárgico, sin querer ver a nadie, sin ganas de nada, irritables en casa… es como si el mundo hubiese acabado.

Pero en la adolescencia, cuando los chicos y chicas aún están en desarrollo y su personalidad no está establecida es normal que pasen por este tipo de procesos que les ayudará a entender qué es lo que quieren y esperan de una relación de pareja.

Como padres, puede ser complicado ver a los hijos pasando por estos trances y verles tristes, dolor o angustia emocional, es sin duda momentos difíciles para todos.

Pero existen buenas noticias y es que hay consejos para los padres para que los hijos puedan resurgir y que pasen su dolor antes y así, puedan comenzar de nuevo a disfrutar de la vida y dejando atrás ese amor que se convertirá en pasado.

Escucha todo lo que tiene que decirte

Si no te lo pide es mejor que guardes tus juicios de valor o las opiniones que tienes hacia su ex para ti, al menos hasta que le notes más fuerte emocionalmente.

Es necesario que sienta que te tiene a su lado para lo bueno y para lo malo, querrá tener tu hombro para poder llorar lo que necesite y desahogar su dolor emocional. Deja que te explique lo que ha ocurrido, y si quieres darle consejo primero pídele permiso para hacerlo.

No te entrometas en cosas donde no quiera que lo hagas y mantén el campo de la comunicación abierta para que te cuente todo lo que necesite siempre que así lo requiera.

Concéntrate en sus sentimientos

Deberás intentar concentrarte en sus sentimientos antes de concentrarte en las emociones que te causa que tu hijo/a esté así. Intenta entender cómo se siente antes de pensar o decir qué es lo correcto o lo mejor para ella (o lo que crees tú pero quizá ella en ese momento discierna).

Si te centras en sus sentimientos será más terapéutico para tu hijo/a y podrá sentirse escuchao/a y valorado/a.

Pero recuerda que no debes darle consejo hasta que te lo pida o si accede a que lo hagas cuando pidas permiso… aunque lo ideal es que te lo reserves, al menos al principio.

Ayuda a tu hijo/a a hacer vida normal

Es necesario que tu hijo/a no se centre únicamente en su ruptura porque se obsesionará e incluso podrá empezar a tener sentimientos depresivos.

Lo ideal es que organices tiempo para pasar en familia, que participéis en actividades donde se divierta y pueda pasar el tiempo en buena compañía, así no estará pensando todo el tiempo en su ex y se dará cuenta que la vida es mucho más que centrarse en una persona.

Sugerirle de forma sutil que se aleje de su ex

Deberás ser muy sutil, cautelosa e ir con cuidado porque es muy probable que tenga las emociones a flor de piel y que se sienta mal si se siente atacado/a.

Es necesario que de forma suave y cariñosa le sugieras que deje de ser amigo/a de su ex en las redes sociales para que no se pase el día mirando sus fotos o viendo que hace en cada momento (esto sólo le generará malos sentimientos). Una obsesión malsana sólo hará que se sienta mal y que incluso enferme por culpa de los malos sentimientos.

Además, las redes sociales pueden provocar comportamientos impulsivos, ¿te imaginas que tu hijo/a viera a su ex con otro/a al poco tiempo de romper y que no pudiera contener sus palabras impulsivas? Podrá buscarse problemas y nadie quiere eso.

No puedes arreglarlo y tampoco es tu deber

Como madre o padre es normal que no quieras ver sufrir a tu hijo/a y que intentes arreglar lo que la vida le está haciendo. Pero eso no es bueno ni tampoco le estarás haciendo ningún favor.

Tu hijo/a necesita este tipo de experiencias para poder crecer internamente y que de este modo aprenda a que la vida no es todo color de rosa, pero que en momentos de caída siempre hay que sacar fuerzas para resurgir y sacar lo positivo de todo.

Tu hijo/a necesita aprender a superar la ruptura amorosa por su cuenta, seguramente tendrá más a lo largo de su vida y deberá aprender a afrontar estos sentimientos para poder ser feliz. Pero por supuesto, esto no quita que debas estar a su lado para dar todo tu apoyo emocional… pero no llames a su ex para decirle lo que piensas o para rogarle que vuelvan… ¡eso nunca!

No es el fin, es el comienzo

Quizá tu hijo/a piense que al acabar la relación es el fin del mundo, pero debe aprender a que puede ser un comienzo para su vida. Aprenderá a acerca de la empatía, de la asertividad, sobre las decepciones o sobre los altibajos que pueden presentarse en la vida.

Es importante que le des tiempo para que pueda sobreponerse emocionalmente a la ruptura, pero si ves que no se sobrepone, que no quiere hacer vida normal o relacionarse, si notas cualquier tipo de trastorno o problema emocional que se esté agravando, puedes pensar la opción de invitarle a acudir a terapia. A veces, el dolor que sienten en la adolescencia es tan profundo que no saben sobreponerse de forma constructiva por lo que necesitan la guía de un profesional.

¿Algún hijo/a tuya adolescente ha tenido una ruptura amorosa? ¿Cómo consiguió sobreponerse al dolor? ¿Se apoyó mucho en ti y en tus consejos?

Источник: https://madreshoy.com/como-ayudar-a-tu-hijoa-adolescente-ante-una-ruptura-amorosa/

Los efectos del divorcio en los niños de 3 a 8 años y cómo se los puede ayudar

¿Cómo ayudar a mi hijo en una separación?

4 Marzo 2021 – Publicado por Planeta Mamá

El divorcio siempre produce un alto impacto emocional en los hijos. Atenuar este impacto para que sus consecuencias no acarreen un daño irreversible en su desarrollo psico-evolutivo es crucial para los niños.

El divorcio siempre produce un alto impacto emocional en los hijos. Atenuar este impacto para que sus consecuencias no acarreen un daño irreversible en su desarrollo psico-evolutivo, así como alcanzar una reorganización familiar viable es crucial para los niños.

Pareciera que los matrimonios duran cada vez menos tiempo y no es raro ver padres que se separan con hijos pequeños, a los que les espera una larga tarea de crianza por delante.

Es muy importante que estos padres sepan cuales son las reacciones más comunes de los chicos y cómo actuar.

Los progenitores que se divorcian, aún los que no querían hacerlo, sienten culpa y por lo general la culpa los vuelve incompetentes para cumplir con las funciones normativas.

Por otro lado, cuando se trata de bebes o niños pequeños, los padres creen que ellos no perciben lo que pasa en su familia y esto es un error, porque los chicos pequeños desarrollan síntomas.

El aumento del número divorcios en los últimos años es una penosa realidad social. Entre el 40 y 50% de las primeras uniones termina en separación o divorcio y la inmensa mayoría de estas personas son progenitores.

Cuando la separación es un hecho y no hay vuelta atrás, tomar los recaudos necesarios para disminuir el impacto de la ruptura marital en los hijos debe ser prioridad uno para los padres.

Hay dos cosas que en estas circunstancias deben saber: la primera es, nadie mejor que ellos para ayudar a sus hijos a transitar la crisis y la segunda, que para ayudar a sus hijos deben estar bien informados.

El efecto reparador que produce en los niños, especialmente en los más pequeños, el mensaje dicho por ambos padres: «aunque ya no vivamos todos juntos, los dos te vamos a seguir queriendo mucho toda la vida y te vamos a seguir cuidando juntos», no puede ser superado.

El divorcio es siempre para los hijos una experiencia diferente que para los padres: la familia en la cual los niños nacieron, crecieron y vivieron toda su vida se muere y cualquiera fueran sus deficiencias, sienten que es la entidad que les brinda el apoyo y la seguridad que necesitan. El ser humano, al nacer, requiere del cuidado de sus progenitores durante mucho más tiempo que cualquier otra especie y los niños son conscientes de esa dependencia.

Investigadores de distintas especialidades han estudiado los efectos del divorcio en los niños y adolescentes, pero no hay conclusiones unánimes.

Un estudio publicado por UNICEF señala que las consecuencias pueden ir de moderadas a graves, de transitorias a permanentes y que dependen: 1) del grado del conflicto previo, especialmente que se involucre o no a los hijos, 2) del ejercicio o no de la coparentalidad (crianza conjunta de los hijos) y 3) de los efectos del deterioro económico y del estilo de vida que por lo general trae aparejado.

El divorcio se ha instituido para los cónyuges, no para los padres, no existen «ex hijos» ni «ex padres». Los esposos no se divorcian de sus hijos, ni entre sí como padres, o… al menos, no deberían hacerlo.

El divorcio disuelve el vínculo conyugal que une legalmente a los esposos y les devuelve la aptitud nupcial, pero conserva el vínculo parental que los une cómo padres.

Esta disolución implica la transformación de la familia nuclear original -constituida por padres e hijos- en una familia con una estructura diferente: la familia binuclear, con dos núcleos representados por la casa de la mamá y la casa del papá.

Este tipo de configuración familiar requiere para ser viable el ejercicio conjunto de la parentalidad o coparentalidad. Es decir, la familia del divorcio es viable en tanto los padres cumplen conjuntamente las funciones de crianza.

Los divorcios que afectan la coparentalidad se conocen como divorcios destructivos y sus consecuencias adversas para los hijos son irreparables.

Las reacciones y sentimientos de los niños dependen de diferentes factores: edad, explicaciones recibidas, continuidad de la relación con ambos progenitores, acuerdos o desacuerdos entre los padres, grado de hostilidad entre los mismos, intervención de otros adultos o sistemas, etc.

Entre los 3 y 5 años

Es común que los niños pequeños esperen la reconciliación durante varios años. También creen ser responsables por el divorcio y, como si hubieran hecho algo malo, se preguntan si el papá (o la mamá) se fue porque ellos hicieron algo que no debían.

Pueden desarrollar:

  • conductas regresivas como orinarse en la cama, succionar el pulgar, hablar como bebé o portarse mal
  • miedo ante el derrumbe de la estructura familiar
  • miedo a no ver más al padre que se va de la casa o a que el otro lo abandone
  • miedo a que los padres dejen de quererlo. Miedo al rechazo.
  • enojo, que manifiestan golpeando o rompiendo sus juguetes
  • tristeza, depresión, baja autoestima
  • se sienten responsables del divorcio: autoacusaciones
  • usan la fantasía para negar lo que está sucediendo e imaginan que «sus padres se volverán a unir».

En esta etapa, los padres los ayudan cuando:

  • les aseguran una y otra vez que los quieren y los querrán siempre. Hay que repetírselos y demostrarlo tanta veces como sea necesario,
  • les aseguran que verán regularmente al padre que no convive (si efectivamente va a ser así),
  • les aseguran que no son responsables del divorcio,
  • les dicen que ellos también lamentan el divorcio y no haber podido resolver las cosas de otra manera,
  • los escuchan, permitiéndoles expresar su tristeza y su enojo,
  • les brindan apoyo y compresión,
  • no hablan mal del otro padre en su presencia. Los niños reciben cómo dirigida hacia su propia persona cualquier apreciación negativa o injuriosa que recaiga sobre un progenitor,
  • no los usan como mensajeros, espías o rehenes,
  • no les piden información acerca de que cosas tienen o hacen en la otra casa,
  • no los involucran en las peleas,
  • discriminan su rol de padres de su rol de ex cónyuges,
  • les explican los arreglos de vivienda, visitas y otros cambios que sucederán.

De 6 a 8 años

No relacionan en un principio la conducta de sus padres con la disolución de la familia. Piensan que sus progenitores se volvieron locos, sienten miedo, angustia y desconcierto; están confundidos, tratando de comprender quienes son y adónde pertenecen. Cuando los padres se separan, los niños se sienten solos, impotentes, profundamente tristes, pero también con rabia y enojo.

El aspecto menos diagnosticado del divorcio es la depresión en los niños. A menudo están tristes, distantes y esquivos aunque les vaya bien en la escuela. Los síntomas incluyen mal humor, enojo y peleas.

Habitualmente estos síntomas no son considerados una evidencia de depresión pero generalmente los son. Los chicos cuando se deprimen se vuelven irritables, contestan mal, no escuchan y hasta sobresaltan con exabruptos.

Cuando la depresión no se detecta y orienta, estas conductas empeoran dejando perplejos y sin saber que hacer a padres y maestros.

A esta edad los niños:

  • idealizan al padre ausente y agreden a aquél con el cual conviven,
  • sienten que sus padres son egoístas por no haber conservado la familia,
  • sienten que sus padres los han traicionado,
  • el miedo puede derivar en problemas de conducta,
  • están preocupados por el padre que se va, no importa cómo haya sido su relación con él,
  • otras veces sienten que el padre que se va de la casa los abandona deliberadamente,
  • sienten que no los quieren,
  • no pueden usar la fantasía para negar -como hacen los más chiquitos- pero no son lo suficientemente maduros como para entender el proceso de duelo,
  • anhelan volver a unir a sus padres,
  • se distraen con facilidad, dificultades para concentrarse en el juego y en las tareas escolares,
  • pueden convertirse en «cuidadores» de un padre (generalmente al que ven más sólo o más débil) o asumir un rol parental en el hogar,
  • llanto fácil, pesadillas, dolor de panza o de cabeza,
  • otras veces, dicen que «todo está bien», niegan la tristeza y la incomodidad o inventan historias sobre el padre ausente,
  • pueden tornarse demandantes para compensar lo que les falta,
  • en los «divorcios destructivos» el miedo deriva en el desarrollo patrones de comportamiento perjudiciales a largo plazo: mentira, robo o agresión,
  • otras veces, tienen conductas manipuladoras y aprovechan las fisuras entre los adultos para satisfacer sus caprichos,
  • hay niños que ven a sus padres violar las normas que ellos mismos les enseñaron y les da vergüenza cuando los escuchan pelear,
  • otros, cuando la tensión familiar crece, desarrollan síntomas físicos (vómitos, dolor de cabeza, de panza) que a modo de «bracke» separan a los contrincantes para ocuparse de ellos.

En esta etapa, los padres los ayudan cuando:

  • cumplen con lo especificado en el ítem anterior,
  • les explican el divorcio en términos que pueden entenderlos,
  • tratan de que entiendan, que así como no son responsables del divorcio, tampoco lo son de la reconciliación,
  • no los aceptan como «un jefe» en la casa, «cuidadores» o «aliados»,
  • aceptan sus sentimientos de enojo o de tristeza como naturales,
  • no los involucran en pelea conyugal,
  • los padres deben tratar de conservar estables tantos aspectos de la vida de sus hijos como sea posible.

Otro aspecto sumamente importante a tener en cuenta para el desarrollo saludable de los hijos es que los padres deben mantener entre sí un diálogo regular, por ej.

, una llamada telefónica semanal, que les permita compartir los progresos psicoevolutivos y tomar conjuntamente las decisiones importantes de la vida de sus hijos.

Cuando el nivel de hostilidad entre ellos no lo permite, es necesario buscar ayuda profesional para restaurar o construir el ejercicio conjunto de la parentalidad.

*Dora Davison. Presidente de la Fundación Familias Siglo XXI. Coordina el curso para padres en proceso de divorcio, » Acuerdos duraderos». Autora del libro: Familias Ensambladas. Mitos y realidades delos tuyos los míos y los nuestros. Vergara Ediciones y de numerosos trabajos sobre estos temas.

[1]Nuevas formas de familia. Perspectivas Nacionales e internacionales. UNICEF y UDELAR. Uruguay. Nov. 2003

Источник: https://www.planetamama.com.ar/nota/los-efectos-del-divorcio-en-los-ninos-de-3-8-anos-y-como-se-los-puede-ayudar

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo en el proceso de mi separación? 4

¿Cómo ayudar a mi hijo en una separación?

Los problemas de pareja en Valencia y en el resto de ciudades acaban en numerosos casos en divorcio y separación.

Actualmente, el divorcio y separación ha dejado de ser excepcional  para pasar a ser bastante habitual, y en la mayoría de los casos, dichos problemas en pareja dan lugar a este aumento de separaciones de parejas, que ha derivado en la existencia de un mayor número de niños implicados en la separación de sus progenitores.

En los estudios más recientes se ponen de manifiesto que la separación derivada de los problemas en la pareja, es uno de los acontecimientos vitales más estresantes para los niños. La separación de los padres influye en los hijos, puesto que es un período de crisis, cambios y adaptación  para todos los miembros de la familia.

En cualquier caso, no es la propia situación de separación lo que produce mayores consecuencias en los hijos de padres separados, sino que está más relacionado con las desavenencias o problemas familiares que existen antes y en la separación. Por eso, es muy importante que seamos conscientes de los efectos psicológicos y posibles reacciones de los menores y sepamos actuar adecuadamente en esta compleja situación de la separación.

EFECTOS PSICOLÓGICOS Y POSIBLES REACCIONES:

Algunas de las manifestaciones más frecuentes en los hijos de padres separados son:

  • Gran desconcierto o sensación de shock ante el conocimiento de la separación de sus padres. Los niños, especialmente los más pequeños, han visto a sus padres siempre juntos, por lo que puede existir una negación a admitir la nueva situación, acompañándose de  protestas diarias por la ausencia del otro progenitor y/o insistencia en que vuelvan a estar juntos sus padres.
  • Reacción de ansiedad e incluso angustia, durante el conflicto y tras la separación de los padres. Suelen sentir más miedos y vivirlos con más intensidad.
  • Lloran a menudo, y esto les tranquiliza. Hay que acompañarles en ese momento y favorecer esa expresión del dolor que sienten.
  • Se sienten tristes y solos. Tienen temor a que los padres les abandonen o no les quieran y se quede totalmente solo.
  • Insisten una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos. Hasta que no aceptan que esto no es posible, se muestran muy tristes e infelices. Acabarán aceptando que esto no es más que una fantasía, dándose cuenta de que la separación es real y que tienen que aceptarlo.
  • Pueden presentar problemas de rabietas y de rebeldía.
  • En ocasiones se acompaña de problemas de sueño, alimentación, control de esfínteres.

Debemos tener en cuenta que estos efectos psicológicos serán diferentes en cada menor y que su intensidad se agravará cuanto más enfado muestren los padres y más problemática sea la separación.

Siendo un predictor de buen pronóstico en la adaptación de los hijos la buena resolución de conflictos de los padres, la existencia de buen clima y tranquilidad, así como la continuidad en la relación con ambos padres, aportando estabilidad y tranquilidad al menor.

Los niños de padres separados o divorciados, comienzan a encontrarse mejor a partir de los dos años tras la ruptura. Es cuando comienzan a adaptarse, a sentirse más “normales”, y cuando todos los efectos psicológicos empiezan a remitir.

SUGERENCIAS Y PAUTAS PARA LA MEJOR ADAPTACIÓN:

Es prioritario que la familia apoye al menor y que se intente comprender y apoyar al niño porque requiere en este período mucha atención positiva, elogios y  aprobaciónr. Por supuesto, con cuidado de nos reforzar comportamientos inadecuados, sino dando comprensión y afecto en los momentos de desconcierto y mucha atención positiva y elogios ante las conductas adecuadas.

Es importante explicar al niño qué es lo que ocurre porque ellos saben que las cosas no van bien. Debemos darle una explicación adaptada a su edad de la decisión de ruptura, y nunca mentirles, ya que les crea mayor inseguridad y desconcierto.

Por ejemplo, explicarle que los papás se quieren pero que han decidido vivir separados porque se pelean muchas veces, y así ya no son felices. Se le pueden poner ejemplos de cuando él se enfada con sus amigos.

Y evitar explicaciones inapropiadas como el papá se va de viaje por un tiempo.

  • Como toda adaptación, debe ser lo más gradual posible, por lo que lo más recomendable es tratar de no cambiar radicalmente la forma habitual de vida del niño.
  • Ayudará comprender los trastornos temporales emocionales del niño, porque tiene que adaptarse a la nueva situación. Explicar al niño los cambios por los que atraviesa, y  tratar de fomentar mucho diálogo.
  • Los niños pueden hacer algunas de las siguientes acciones para superar los sentimientos de tristeza y/o rabia: gritar, golpear una almohada, dibujar, escribir una historia, escribir un diario, escuchar música, etc.
  • También resulta muy conveniente que el niño pueda hablar con personas que le puedan ayudar: un profesor, algún familiar, un niño mayor que haya pasado por lo mismo, un psicólogo…
  • Los padres deben demostrar su amor de muy diversas maneras: estando físicamente cuando el niño lo necesita, escuchando sus preocupaciones, dando besos y abrazos, ayudando y comprendiendo la situación por la que está pasando el niño…
  • Evitar tipos de educación distintos con cada progenitor. La educación debe ser coherente, consistente y rígida por parte de ambos, es lo más beneficioso para el buen desarrollo del menor.
  • No es aconsejable que los niños comparen las normas de los padres: «Papá me deja hacer esto…», «Mamá siempre me da…» pues es muy probable que así no se consiga ningún beneficio.
  • No permitamos que los niños nos utilicen para poner a un padre en contra del otro y así obtener beneficios de ambos.
  • Facilitar al niño los encuentros con el otro padre. Tratar de distanciarnos de las dificultades o enfados como pareja y tratar de ser padres que tratan de favorecer el bienestar y buen desarrollo evolutivo de nuestros hijos.
  • Lo más beneficioso será pactar las visitas, sin horarios rígidos, escuchando la opinión del niño.
  • Para que las visitas de fin de semana al padre o madre divorciado sean más divertidas y provechosas los niños pueden: hacer una lista de las cosas que les ha pasado desde la última visita; llevarse algún juguete y/o música para estar más a gusto; invitar a algún amigo para que les visite algún rato, etc.
  • No hablar mal del otro padre. Ser neutral, ellos no tienen porque ser conocedores de los problemas de nuestra pareja. No forzar al niño a que repudie al otro progenitor o a su familia, aunque nosotros estemos muy enfadados con ellos, esto no beneficia a nuestro hijo, sino lo perjudica.
  • Hacer que el niño tenga la seguridad de que las personas que le rodean lo quieren, es una función nuestra como padres, pese a que la pareja se haya roto.
  • Ayudar a establecer una red de apoyo alrededor del niño, es necesario y adecuado que el niño tenga un entorno social en ambos ambientes paternos.
  • Los siguientes mensajes claves para recordar nos ayudarán a evitar ideas incorrectas que en ocasiones tienen los niños tras la ruptura:

Ante culpablizaciones del menor a sí mismo recordarle que:

– La decisión de separarse es exclusivamente de los padres. Ellos han tomado esta decisión porque creen que es lo mejor para todos los componentes de la familia. Los hijos no han tenido nada que ver en esta decisión.

-Los padres no se han separado porque el niño se haya portado mal, pues otras veces lo ha hecho y no ha ocurrido así. Esto no tiene nada que ver con la ruptura.

Ante los miedos de sentirse abandonados o no querido:

– Hacer ver al niño que seguirá disponiendo y contando con los dos padres, en todos los aspectos que precise y necesite aunque ya no vivan juntos.

-Siempre que tenga un problema o algo le preocupe, podrá hablar con los padres porque ello le hará sentirse mucho mejor y no le reñirán por ello. Es importante que el niño se desahogue y cuente y exprese lo que siente.

-Aunque los padres se hayan separado, el niño puede igualmente amar y ser amado; no tiene por qué repetirse siempre esa situación.

-Resaltar al niño cuántas personas se preocupan por él (abuelos, demás familia, amigos, profesores…). Esto es para que borren el miedo a ser abandonados y a quedarse solos porque tienen que darse cuenta que tienen mucha más gente a su alrededor.

Ante la negativa de aceptación de la separación:

-Vivir con unos padres que están continuamente peleándose es peor que vivir con un padre o madre divorciado.

– Que los padres se divorcien es un hecho muy triste, pero lo hijos lo superan finalmente.

-Es normal, que los hijos de padres divorciados echan de menos al padre o a la madre ausentes, pero poco a poco se van acostumbrando.

  • En la difícil situación de una ruptura es importante recordar como padres ciertos mensajes claves para favorecer la mejor adaptación:

-No caer en la sobreprotección del hijo por pena, se le ha de seguir tratando como a un niño “normal” de su edad. Si no, no le ayudaremos a crecer, acabará comportándose de forma inmadura y más infantil.

-Todas las personas tienen virtudes y defectos, los padres también. Hablar del otro padre con argumentos reales, sin enjuiciar por lo que ha hecho.

-Los puntos más conflictivos de los padres tras la separación son los hijos, el dinero y las nuevas relaciones. Hay que intentar ser objetivo y no poner al niño de su parte. Esto hace que el niño tenga una lucha por no saber ni querer ponerse de parte de ninguno. Todas estas cuestiones deben solucionarse sin involucrar a los niños.

– No es bueno que los hijos se pongan de parte del padre o de la madre, ya que el divorcio es asunto de los padres.

-Es preferible que en los días de encuentro no se realicen demasiadas actividades porque si se ocupa todo el tiempo en hacer demasiadas cosas, no quedará tiempo para hablar, comunicarse y decirse cómo se encuentran.

-No es perjudicial, sino bueno para los niños que vuelva a constituirse una nueva familia, compuesta por una nueva pareja, aunque uno de los dos no sea el verdadero progenitor. Esto reparará los vínculos dañados, aunque requerirá tiempo la aceptación de esa nueva situación por parte de todos.

  • También podemos consultar algunos libros para mayor conocimiento y ayuda de nuestros hijos. Y además existen algunos pensados para que ellos. Os recomendamos:

-Richard A. Gardner: «Las preguntas de los niños sobre el divorcio». Ed. Trillas. 2005.

-Cynthia MacGregor: «El divorcio explicado a los niños. Cómo ayudar a los niños a afrontar el divorcio de sus padres». Ed. Obelisco. 2004.

– Alejandra Vallejo-Nágera: “Hijos de padres separados”.

-Peter Mayle: El divorcio: cómo explicárselo a los niños.

– Catherine F. Brown y Elissa P. Benedek: Cómo ayudar a sus hijos a superar el divorcio

Y como cierre, recalcar la siguiente reflexión: Nuestros hijos no son un arma contra nuestra expareja, sino son lo que más queremos.

Los mayores perjudicados de nuestra falta de entendimiento en los trámites de nuestra separación son nuestros hijos, si nosotros favorecemos su adaptación a la nueva situación será la mayor ayuda que les podemos brindar en ese cambio tan importante y difícil en sus vidas.

Distánciate de tu enfado o tristeza por el fracaso de la pareja y continua adecuadamente la gran labor de educar a tu hijo.

En el Gabinete Psicológico Eva Hernández realizamos terapia de asesoramiento psicológico para padres separados, intervención psicológica con los niños de padres separados que necesitan ayuda para este proceso, además de realizar informes judiciales en aquellos casos que se requieren.

Pide información sin compromiso en el Gabinete Psicológico Eva Hernández en Valencia en el teléfono 633164004.

Источник: http://www.evapsicologa.com/como-puedo-ayudar-a-mi-hijo-en-el-proceso-de-mi-separacion/

Cómo evitar el sufrimiento de los niños ante un divorcio

¿Cómo ayudar a mi hijo en una separación?

A menudo veo en mi consulta hijos de padres recién separados. Son niños y niñas inmersos en una situación dramática, en la que no tienen ningún control ni posibilidad de escape.

Sufren mucho, a veces más de lo que los padres creen. Porque a ellos muchas veces no se lo cuentan. Porque otras, aunque se lo cuenten, están tan inmersos en su propio dolor que no pueden recoger el de otro.

Sea por lo que sea, a mí sí que me lo cuentan. Y es desgarrador:

  • “Echo tanto, tanto de menos a mi padre, que no lo puedo soportar”
  • “Si supieras cómo se odian…es horrible”
  • “Todo el tiempo interrogándome: ¡no lo soporto! Al final le miento para que me deje en paz!”
  • “Estoy harto de que me hablen mal uno del otro. ¿Es que no se dan cuenta que yo los quiero a los dos?”
  • “Se divorciaron por mi culpa. Yo me portaba tan mal…y ellos se peleaban por mí todo el rato”
  • “Estoy harta de hacer maletas. Ya no sé ni dónde vivo”

Todas estas frases son verídicas. Me las han dicho niños en la consulta.

¿Qué podemos hacer? ¿Podemos evitar de alguna manera todo esto a nuestros hijos?

Cuando una pareja toma la decisión de separarse, a menudo quiere “acabar cuanto antes”. Por ello, la gran mayoría de las veces se actúa de manera precipitada, en “caliente”, sin dar tiempo a planificar y organizar todo de la mejor manera, sin  preparar a los hijos…etc.

Después, cuando pasa la tormenta, y se materializa la separación, vienen los arrepentimientos. A menudo se ha actuado de manera impulsiva, movido por las emociones, y no de manera racional. A menudo, los padres recién separados, tras unos meses me cuentan que hubieran hecho las cosas de otra manera. Qué tal vez esta o aquella no fue la mejor decisión.

Por eso, ante una decisión TAN importante, y con un impacto tan grande en la vida de padres e hijos…creo que vale la pena tomarse el tiempo que sea necesario.

Cuando tomamos la decisión de casarnos, ponemos fecha para dentro de un año. Y esperamos pacientemente un año ese momento. Y nos vamos preparando. Pero cuando nos separamos, todo tiene que hacerse corriendo. Y eso tiene sus consecuencias. Puede que no sea agradable, pero a veces ese sacrificio por un tiempo vale la pena, sobre todo para los niños.

“Necesitamos un plan”

Eso me dijo una pareja que iba a separarse el otro día. Y así es.

En primer lugar: asesoramiento. Informarse. Y no solo de los aspectos legales. Informarnos de qué y cómo lo podemos hacer.

Hay varios profesionales que pueden orientaros en ese sentido: el mediador y el psicólogo. En España el uso de la mediación no está demasiado extendido, y es una lástima.

Porque confiar en una persona ajena a vosotros, neutral, objetiva, profesional, y que hayáis buscado conjuntamente facilita mucho las cosas.

El mediador va a tratar de conseguir acuerdos y os va a ayudar a negociar de una manera adecuada. Cuando uno entra en un proceso de mediación aparca la lucha. En el juzgado se “pelea”: uno gana y otro pierde. Aquí no. Aquí ganáis ambos porque aunque cada uno deba ceder en algunos aspectos, se busca el bien común. Y os aseguro que vale la pena.

Otro profesional que puede ayudarnos es el psicólogo forense. Estos profesionales están formados en psicología jurídica. Generalmente tienen también formación en psicología clínica.

Mejor buscarlo de manera conjunta, para sacudiros ese temor de que no sea imparcial, ya que aunque los profesionales siempre lo son, a los padres a veces les cuesta confiar si es el otro progenitor el que lo ha elegido.

Para evitar suspicacias, mejor buscarlo entre los dos.

¿Y cuál es su función? El psicólogo forense lo que hace es analizar la estructura familiar, evaluar a todos los miembros del sistema familiar y conocer en profundidad las dinámicas y relaciones familiares. De esta manera, este profesional puede hacer una recomendación sobre aspectos claves en una separación, como el tipo de custodia más recomendable.

Y siempre va a tener en cuenta el “superior beneficio del menor”

Psicólogo de pareja. Sí, parece paradójico, pero es otro profesional que puede ayudarnos en este proceso. Tenemos la idea de que la función de un psicólogo de pareja es “solucionar” los problemas de pareja. Pero a veces su función es ayudar a la pareja en el proceso de ruptura.

  También en ocasiones es necesaria una terapia individual. Si uno es capaz de resolver su duelo de una manera más adaptativa, probablemente actúe de una manera más sosegada, y no tan emocional. Y evitar actuar en los relativo a los hijos desde el odio, el despecho, la venganza etc. hacia la ex pareja.

Vale la pena invertir un poco de tiempo y dinero para intentar que el proceso de la separación sea lo más beneficioso posible para todos. Sobretodo para los más peques. Ellos, cómo decía, sólo son víctimas en este proceso. Sufren, y mucho.

Por Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-preparar-los-hijos-antes-un-divorcio/

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