Cómo ayudar a mi hijo obsesivo compulsivo

Contents
  1. Cómo ayudar a mi hijo obsesivo compulsivo
  2. ¿Cómo saber si mi hijo padece TOC?
  3. ¿Cuáles son las obsesiones principales?
  4. ¿Qué tipo de compulsiones hay?
  5. ¿Cómo se trata el TOC?
  6. Los niños y el TOC: el papel de los padres en el tratamiento
  7. La jerarquía del miedo
  8. Practicar en casa
  9. El problema de reconfortarlos
  10. Temores complacientes
  11. Reforzar la ansiedad
  12. Desarrollar habilidades de afrontamiento
  13. Ayudar a los niños a enfrentar sus miedos
  14. Trastorno obsesivo-compulsivo
  15. Síntomas
  16. Tratamiento para el trastorno obsesivo-compulsivo
  17. Busque ayuda para encontrar tratamiento
  18. TOC en la infancia: consejos para padres
  19. ¿Qué es el TOC en la infancia?
  20. El TOC infantil y la familia
  21. 1. Aprender sobre el TOC
  22. 2. Dale un nombre al TOC como el Sr. Mandón
  23. 3. No seas demasiado exigente y no señales todos los rituales de tu hijo
  24. 4. No seas parte de sus rituales
  25. 5. Mantente alerta ante nuevos rituales que puedan surgir
  26. Tratamiento efectivo
  27. Qué hacer para ayudar a una persona que sufre TOC
  28. Cómo ayudar a una persona que sufre TOC
  29. 1. Deja que se exprese
  30. 2. Anímala a acudir a terapia
  31. 3. No ridiculices sus compulsiones
  32. 4. No las interrumpas al realizar las compulsiones
  33. 5. Coordínate con el terapeuta para ayudar a realizar retos semana a semana
  34. 6. Fíjate en si adopta conductas dañinas de gestión del estrés
  35. 7. Deja que tenga su espacio
  36. ¿Buscas terapia para el Trastorno Obsesivo-Compulsivo?
  37. Referencias bibliográficas:
  38. Manías y obsesiones en los niños – Guía Infantil
  39. ¿Cómo distinguir la obsesividad normal del trastorno (TOC)?
  40. ¿Cuáles son los síntomas del Trastorno Obsesivo-Compulsivo?
  41. El trastorno, ¿tiene manifestaciones especiales o distintas en la infancia?
  42. ¿Cuándo preocuparse por la posibilidad de que nuestro hijo sufra un TOC? ¿Hay pistas para detectarlo?
  43. ¿Cuándo se debe tratar?
  44. ¿Cómo se trata? ¿Cuál es el tratamiento ideal?

Cómo ayudar a mi hijo obsesivo compulsivo

Cómo ayudar a mi hijo obsesivo compulsivo

Las preocupaciones y obsesiones, así como las costumbres o rituales, forman parte de nuestra vida cotidiana. Muchos de nosotros pasamos horas dándole vueltas a un tema que nos preocupa, buscando cómo actuar o qué hacer para solucionarlo. Los rituales también forman parte de nuestra vida en las comidas, la higiene, la limpieza… facilitando y mejorando nuestra vida.

Somos, como se dice, “animales de costumbres”. Esto es algo normal y adaptativo, sin embargo, puede convertirse en un problema cuando estos pensamientos se repiten con excesiva frecuencia, escapan a nuestro control, nos hacen sufrir e interfieren de manera significativa en nuestra vida.

En ese momento es cuando hablamos de un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

Este tipo de trastorno se ubica dentro de los trastornos de ansiedad y puede darse desde la infancia, por lo que es perfectamente posible que nuestro hijo lo sufra.

Las obsesiones son pensamientos, impulsos, imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusivas e inapropiadas y generan malestar. Mientras que las compulsiones son comportamientos estrictamente motores (lavar, ordenar, etc.

) o respuestas cognitivas de carácter repetitivo (rezar, contar, repetir palabras, etc.).

Aunque no se sabe la causa de este tipo de trastornos, recientes estudios lo relacionan con variables psicológicas, genéticas, bioquímicas y neuroanatómicas.

Actualmente, se considera que el TOC es el tercer trastorno mental más común en niños, tras las fobias y la depresión mayor. Investigaciones indican que el 80% de los adultos con TOC lo empezaron en la infancia, solo que no se detectó hasta más tarde. Se estima que hay una prevalencia de 1 al 2,3 por cada 100 niños.

¿Cómo saber si mi hijo padece TOC?

Como decíamos, cierto grado de obsesión es normal en todos a veces, por eso, para detectar si tu hijo sufre este trastorno es importante estar atento a estas señales:

1- Los pensamientos obsesivos se autoimponen y no se los puede quitar de la cabeza. Aparecen de forma automática en la mente de forma repetitiva, causando ansiedad y malestar y repercutiendo en el estado de ánimo del niño o niña.

2- La obsesión es algo más que una idea fija. Las ideas fijas, una vez alcanzado el objetivo deseado, suelen desaparecer. Sin embargo, en el caso del TOC se mantienen.

3- Los rituales no son evolutivos ni ayudan al niño a sentirse bien o mejorar, sino que son rituales patológicos, que se realizan siempre del mismo modo siguiendo un esquema y no ayudan al niño a sentirse mejor, sino que sigue preocupado u obsesionado a pesar de haberlo realizado.

¿Cuáles son las obsesiones principales?

a) Obsesiones de contaminación. Son las más frecuentes. Al niño le preocupa mancharse o que se ensucien otros que están cerca de él. A veces cree que hay gérmenes que pueden contaminarnos y hay que evitarlos.

b) Obsesiones de error. Es el segundo tema más frecuente. En este caso, el niño está en constante alerta por si comete un error, lo que le provoca una preocupación excesiva que le obliga a preguntarse una y otra vez si lo habrá hecho bien. La duda aumenta la ansiedad, y esta lleva a la compulsión.

c) Obsesiones de agresividad. El tema principal de estas obsesiones es miedo a hacer daño a los demás, bien a través de un acto (perder el control) o un pensamiento. Este tipo de obsesiones generan un gran sentimiento de culpa.

d) Obsesiones de desgracia. Es un pensamiento mágico y supersticioso que puede estar relacionado con números (el número 13), espacios (no pisar una raya del suelo), figuras (los triángulos dan mala suerte), animales (el gato negro), etc.

e) Obsesiones sexuales. Menos frecuentes en los niños, pero más al llegar a la adolescencia. Viven con culpa y vergüenza a causa de los pensamientos sexuales que tienen, que pueden ser perfectamente normales y no estar relacionados con perversiones.

f) Obsesiones religiosas. Se trata de preocupaciones excesivas por los actos morales, por hacer algo mal o por enfadar a dios. Estos pensamientos atormentan al chico y hay un miedo excesivo a cometer pecados.

¿Qué tipo de compulsiones hay?

a) Compulsiones de lavado. Suelen ir asociadas a obsesiones de contaminación. El lavado es excesivo y obedece a un ritual, a una forma determinada de llevarlo a cabo. Por ejemplo, hay que lavarse las manos 4 veces, secarse y volverse a lavar 4 veces.

b) Compulsiones de comprobación. Frente a la obsesión del error, suele utilizarse la compulsión de la comprobación. El niño comprueba una y otra vez las tareas para confirmar si están bien o no.

c) Compulsiones de orden y simetría. Consiste en que los objetos del entorno estén colocados de una determinada forma y orden y, si se mueven, el chico tiene que volver a colocarlos.

d) Compulsiones de repetición y tacto. Suelen responder a obsesiones de desgracia. Puede consistir en tocar determinadas veces un objeto, encender y apagar la luz x veces, etc.

f) Compulsiones mentales. Las compulsiones pueden aparecer en forma de respuestas cognitivas, lo que se conoce como rituales mentales. Se realizan con el fin de neutralizar la ansiedad provocada por las obsesiones para distraerse de los pensamientos no deseados o prevenir que ocurra algo temido.

¿Cómo se trata el TOC?

Si tu hijo tiene TOC, debes acudir a un profesional (psicólogo o psiquiatra) que se encargará de hacer una evaluación para determinar qué tipo de obsesiones y compulsiones presenta tu hijo (pueden ser más de una).

Después, se enseña a los padres a observar y registrar las conductas que se quieren cambiar para saber cuándo y en qué momentos aparecen.

El tratamiento que se suele emplear es la exposición con prevención de respuesta (EPR). Es la técnica más usada y la que mejor parece funcionar. Consiste en reducir la ansiedad que el niño siente ante esos pensamientos para que evite ese malestar que le lleva a esas acciones compulsivas.

La EPR se basa en interrumpir ese círculo vicioso mediante el enfrentamiento del paciente a los estímulos temidos, al tiempo que se le indica que no debe realizar las respuestas de evitación/escape.

El modo de intervención más frecuente es el gradual mediante la construcción de una jerarquía de estímulos en orden de menor a mayor ansiedad provocada.

De este modo, se consigue que el niño no sienta ansiedad ante esos pensamientos y pueda ir reduciéndolos, así como las compulsiones.

Como se puede ver, el papel de la familia es fundamental en el tratamiento. La familia debe crear un entorno de calma y proporcionar apoyo y contención, así como ayudar al niño a realizar las tareas que le mande el psicólogo para ir superando sus obsesiones. 

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/psicologia-infantil/como-ayudar-a-mi-hijo-obsesivo-compulsivo-10006

Los niños y el TOC: el papel de los padres en el tratamiento

Cómo ayudar a mi hijo obsesivo compulsivo

Cuando usted es el padre de un niño ansioso, asume que su papel es proporcionar tranquilidad, comodidad y una sensación de seguridad. Por supuesto, usted desea apoyar y proteger a su hijo que está angustiado y, en la medida de lo posible, evitar su sufrimiento.

Pero, de hecho, cuando se trata de un niño con un trastorno de ansiedad como el trastorno obsesivo compulsivo, tratar de protegerlo de las cosas que desencadenan sus miedos puede ser contraproducente para el niño.

Al seguir su instinto natural de padre, sin darse cuenta usted está acomodando el trastorno y permitiéndole tomar el control de la vida de su hijo.

Es por eso que los padres tienen un papel sorprendentemente importante en el tratamiento de los trastornos de ansiedad en los niños.

El método de referencia en el tratamiento del TOC pediátrico es una forma de terapia cognitivo-conductual llamada exposición y prevención de respuesta.

La terapia implica “exponer” al niño a sus ansiedades de forma gradual y sistemática, para que ya no tema ni evite esos objetos o situaciones; “prevención de respuesta” significa que no se le permite realizar un ritual para manejar los miedos. Debido a que los padres se involucran tanto en el TOC de sus hijos, los estudios han demostrado que incluir a los padres en el tratamiento y asignarlos como “coterapeutas” mejora la efectividad.

La jerarquía del miedo

En la terapia, el niño, los padres y el terapeuta crean una “jerarquía del miedo” en la que identifican de forma colaborativa todas las situaciones temidas, las califican en una escala de 0-10 y las abordan una a la vez.

Por ejemplo, un niño con temores sobre los gérmenes y a enfermarse se enfrentaría repetidamente a situaciones y objetos “contaminados” hasta que desaparezca el miedo y pueda tolerar la actividad.

El niño comenzaría con un elemento de ansiedad de nivel bajo, como tocar toallas limpias, y avanzaría con elementos más difíciles, como agarrar la comida a medio comer de la basura.

La prevención de respuesta implica evitar que el niño realice el comportamiento que lleva a cabo para disminuir su ansiedad.

Por ejemplo, un niño con miedo a los gérmenes debería abstenerse de lavarse las manos después de tocar el manubrio de la puerta o la basura. A través de la exposición gradual, aprende que lo que “teme” generalmente no se hace realidad, de modo que puede tener lugar un nuevo aprendizaje. También le enseña que puede tolerar sentimientos incómodos.

Practicar en casa

Gran parte del trabajo en CBT implica la práctica fuera de las sesiones, lo que requiere que los padres participen en el tratamiento. A los niños se les asignan “deberes” y se les pide que continúen practicando al enfrentar sus miedos en una variedad de entornos.

Dado que la prevención de exposición y respuesta provoca ansiedad y requiere un seguimiento considerable, la participación y el apoyo de la familia son esenciales.

Para un niño con miedo a la contaminación, los padres pueden alentarlo a lavar los platos o a convertirse en una “aspiradora humana”, que es lo que los médicos llaman recoger pequeños trozos de basura de la alfombra.

Un niño con miedo a vomitar podría escribir una historieta sobre “Vomit Man” durante una sesión con su terapeuta, y luego practicar recitándolo en voz alta frente a sus padres.

El problema de reconfortarlos

Los padres tienen un papel más importante que el de soporte cuando se trata de practicar exposiciones en el hogar. Como el TOC puede ser un trastorno paralizante para los niños, los familiares a menudo se involucran excesivamente en los síntomas que se presentan para ayudar al niño en su desempeño.

Por ejemplo, muchos niños con TOC, al igual que con otros trastornos de ansiedad, buscan que los miembros de la familia les reconforten constantemente. Los niños utilizan la búsqueda de confort para manejar los miedos, y muchos padres la brindan, aunque sea excesiva, para que su hijo se sienta mejor en el momento.

La búsqueda de que los reconforten es una de las muchas formas de “acomodación familiar”. Este fenómeno se refiere a la manera en que los miembros de la familia participan en los rituales que el niño usa para manejar su ansiedad, y cómo modifican las rutinas personales y familiares para acomodarlo.

Muchos niños que padecen TOC no pueden tolerar la incertidumbre y piden a sus padres que les proporcionen respuestas definitivas. Por ejemplo, no es raro escuchar a un niño ansioso preguntándole a sus padres “¿Me voy a enfermar por comer esto?” o “¿Todo va a estar bien?”, aunque la respuesta ya se haya proporcionado varias veces.

Los padres pueden frustrarse fácilmente porque sienten que sin importar cuántas veces respondan las preguntas de sus hijos, éstos nunca están satisfechos. Responder las preguntas de su hijo se convierte en un ciclo sin fin y el niño nunca se da cuenta de que puede tolerar la incertidumbre.

Temores complacientes

Hay muchas otras formas de acomodación. Las familias pueden dejar de tomar vacaciones, ir a restaurantes o incluso cambiar la manera en que hablan para evitar situaciones que provoquen ansiedad en sus hijos. Pueden evitar nombres, números, colores y sonidos particulares que desencadenan ansiedad.

“El TOC puede ser muy abrumador para las familias y realmente puede interferir en la forma en que éstas funcionan normalmente”, dijo el Dr. Jerry Bubrick, Director del Centro de Trastornos de la Ansiedad y el Estado de Ánimo.

“Las decisiones familiares se toman para acomodar la ansiedad, en lugar de los mejores intereses de la familia”.

Para la familia de un paciente que llamaremos John, un niño de 12 años que fue atendido en el Child Mind Institute por TOC, esto es muy familiar.

John tenía miedo a la contaminación y al aumento de peso y, por lo tanto, evitaba cualquier alimento que se considerara “no saludable”, tomaba hasta siete duchas al día y no jugaba con sus hermanos ni abrazaba a sus padres con la creencia de que estaban contaminados.

“Durante meses no fuimos a ningún restaurante”, dijo la madre de John. “Él no tenía amigos que vinieran de visita. No invitábamos a ninguno de nuestros amigos. Nuestra casa era un lugar seguro”.

Pero el acomodar la ansiedad de John no impidió que ésta tomara más y más de su vida.

La madre de John describió la cúspide de su TOC como un momento extremadamente difícil para su familia. “Fue realmente difícil porque era como si hubiéramos perdido a nuestro hijo”. Estaba tan atrapado en el TOC. No podíamos tocarlo físicamente. Ya no había espontaneidad. Ya ni siquiera podíamos sentarnos al otro lado de la mesa y hablar”.

Reforzar la ansiedad

Si bien los padres que acomodan a sus hijos tienen buenas intenciones, se sabe que la acomodación familiar refuerza los síntomas de sus hijos. Dado a que la ansiedad se mantiene mediante la evitación, los miembros de la familia que acomodan a su hijo están causando que los síntomas se fijen aún más.

“Antes de saber qué era un acomodación, pensaba que estaba ayudando”, dijo la madre de John. “Me rompió el corazón cuando descubrí la definición de acomodación. Estaba devastada de saber que estaba alimentando el TOC en lugar de ayudar a John”.

Ponerle nombre al TOC del niño es una forma de reducir el estigma que se le ha asociado, y hace que el niño sienta que la ansiedad no es quien él es. Por ejemplo, un niño puede llamar a su TOC “El Acosador” o “La Bruja”. La madre de John nos dijo: “El divorciar el TOC de John ha sido de gran ayuda.

Ahora que la familia tiene un enemigo común todos estamos en la batalla. Antes era un invasor sin nombre. Ahora sabemos contra quién estamos luchando”.

Desarrollar habilidades de afrontamiento

A través del tratamiento, los padres aprenden nuevas formas para responder cuando sus hijos se “atascan” y cómo alentarlos a confiar en las habilidades de afrontamiento o a “controlar” su ansiedad, en lugar de depender de sus padres para ayudarlos a superarla.

Los niños eventualmente se vuelven mucho más independientes y los padres pueden comenzar a darse cuenta de que la ansiedad ya no está a cargo de sus familias.

Los abuelos y hermanos también pueden involucrarse en la acomodación familiar, aunque no suelen incluirse en el tratamiento con la misma regularidad que los padres.

“Dado que los abuelos y hermanos son más una parte del mundo exterior del niño, es más probable que se adapten a ellos porque quieren mantener la paz”, dijo el Dr. Bubrick. “Deberían participar en el tratamiento para que no lo socaven”.

Ayudar a los niños a enfrentar sus miedos

A través del tratamiento, los miembros de la familia aprenden a ayudar a sus hijos a enfrentar sus miedos en lugar de evitarlos.

En lugar de consolar al niño, el trabajo del padre se convierte en recordarle las habilidades que ha desarrollado en el tratamiento y a usarlas en el momento.

“Ahora estoy ayudando a John y no estoy alimentando el TOC”, dijo la madre de John.

Mucho de eso le indica a John que él tiene fuerza para luchar contra el TOC. Recordándole las estrategias en lugar de hacer que el mundo sea mejor para él”.

Источник: https://childmind.org/article/los-ninos-y-el-toc-el-papel-de-los-padres-en-el-tratamiento/

Trastorno obsesivo-compulsivo

Cómo ayudar a mi hijo obsesivo compulsivo

Muchos niños, a veces, tienen pensamientos que les molestan, y puede que sientan que tienen que hacer algo acerca de esos pensamientos, aunque sus acciones no tengan sentido.

Por ejemplo, puede que les preocupe tener mala suerte si no se ponen su prenda de vestir favorita. En algunos niños, los pensamientos y ansias de hacer ciertas acciones persisten, aunque traten de ignorarlos o hacerlos desaparecer.

Puede que los niños tengan un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) cuando los pensamientos no deseados, y los comportamientos que se sienten obligados a hacer debido a esos pensamientos, suceden con frecuencia, ocupan mucho tiempo (más de una hora al día), interfieren con sus actividades o los hacen sentirse muy mal. A los pensamientos se les llama obsesiones. A los comportamientos se les llama compulsiones.

Síntomas

Tener trastorno obsesivo-compulsivo significa tener obsesiones, compulsiones o ambas cosas.

Ejemplos de comportamientos obsesivos o compulsivos incluyen los siguientes:

  • Tener pensamientos, impulsos o imágenes mentales no deseados que ocurren una y otra vez y que causan ansiedad o angustia.
  • Tener que pensar en algo o decir algo una y otra vez (por ejemplo, contar o repetir palabras una y otra vez en silencio o en voz alta).
  • Tener que hacer algo una y otra vez (por ejemplo, lavarse las manos, colocar cosas en un orden específico o revisar las mismas cosas una y otra vez como, por ejemplo, ver si la puerta está cerrada con llave).
  • Tener que hacer algo una y otra vez de acuerdo con ciertas reglas que deben ser respetadas de manera exacta para hacer que la obsesión desaparezca.

Los niños tienen estos comportamientos porque sienten que de esa manera prevendrán acontecimientos malos o harán que se sientan mejor. Sin embargo, el comportamiento no está conectado normalmente a un peligro real o a algo malo que esté sucediendo o, a su vez, el comportamiento es extremo, como lavarse las manos varias veces en una hora.

Un mito común es que el trastorno obsesivo-compulsivo significa que la persona es sumamente limpia y ordenada.

En ocasiones, los comportamientos obsesivos-compulsivos pueden estar relacionados con la limpieza, pero muchas veces una persona con este trastorno está demasiado concentrada en una cosa que debe hacerse una y otra vez, en vez de en ser organizada. Las obsesiones y las compulsiones también pueden cambiar con el transcurso del tiempo.

Tratamiento para el trastorno obsesivo-compulsivo

El primer paso del tratamiento es hablar con un proveedor de atención médica para hacer una evaluación.

Una evaluación integral realizada por un profesional de la salud mental determinará si la ansiedad o la angustia está relacionada con recuerdos de un evento traumático que sucedió en la realidad, o si los miedos se basan en otros pensamientos o creencias.

El profesional de la salud mental también debe determinar si la persona con el trastorno obsesivo-compulsivo tiene un trastorno de tic actual o pasado. En el trastorno obsesivo-compulsivo también puede presentarse ansiedad o depresión, así como comportamientos perturbadores.

Los tratamientos pueden incluir terapia del comportamiento y medicamentos. La terapia del comportamiento, en particular la terapia cognitivo-conductual, ayuda a que el niño cambie los pensamientos negativos en una forma de pensar más eficaz y positiva, lo cual conduce a un comportamiento más eficaz.

En la terapia del comportamiento para el trastorno obsesivo-compulsivo puede usarse la técnica de exponer en forma gradual a los niños a sus propios miedos en un ambiente seguro; esto ayuda a que aprendan que en realidad no ocurren cosas malas si ellos no realizan el comportamiento. Esto, con el tiempo, disminuye la ansiedad.

La terapia del comportamiento por sí sola puede ser eficaz, pero algunos niños reciben tratamiento con una combinación de terapia del comportamiento y medicamentos.

Las familias y las escuelas pueden ayudar a los niños a controlar el estrés si forman parte de la terapia y aprenden la manera de reaccionar en forma solidaria sin aumentar accidentalmente las probabilidades de que las obsesiones o las compulsiones sucedan otra vez.

Busque ayuda para encontrar tratamiento

Buscador de siquiatras para niños y adolescentesexternal icon, una herramienta de búsqueda de la Academia Estadounidense de Siquiatría Infantil y de Adolescentes (AACAP).

Источник: https://www.cdc.gov/childrensmentalhealth/spanish/ocd.html

TOC en la infancia: consejos para padres

Cómo ayudar a mi hijo obsesivo compulsivo

Si eres padre de un niño con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), puede que te sientas alarmado y confuso. El comportamiento de tu hijo no tiene sentido, y es posible que no sepas cómo responder a los síntomas del TOC.

¿Qué es el TOC en la infancia?

El TOC es una afección médica, como el asma o una alergia. Su origen es desconocido y se cree que en el mismo está implicado un factor biológico, concretamente un desequilibrio de serotonina, una sustancia química cerebral.

Aproximadamente uno de cada 100 niños desarrolla este trastorno. Cuando un niño tiene TOC, procesa de forma diferente la información, lo que tiene como resultado una serie de preocupaciones y dudas incontrolables a las que llamamos obsesiones.

El niño realiza compulsiones (rituales repetitivos o hábitos) en un esfuerzo por disminuir la ansiedad causada por esas obsesiones.

Pero la disminución de la ansiedad es solo temporal, ya que, las compulsiones refuerzan y fortalecen las obsesiones, creando un círculo vicioso que tiene como consecuencia el empeoramiento del TOC.

El TOC se diagnostica cuando las obsesiones y compulsiones consumen tiempo, causan una angustia significativa, e interfieren con el funcionamiento diario en la escuela, actividades sociales, relaciones familiares o rutinas normales. Frecuentemente, el trastorno obsesivo compulsivo es difícil de diagnosticar, porque los niños tienden a ocultar sus síntomas debido a sentimientos de confusión y vergüenza.

El TOC infantil y la familia

Cuando un niño tiene un Trastorno Obsesivo Compulsivo, los síntomas suelen afectar a toda la familia. Los hermanos pueden sentirse confundidos, culpables, poco comprendidos y resentidos a la vez.

Los padres a menudo experimentan sentimientos de frustración y culpa, a medida que su las obsesiones y compulsiones del niño no responden a la razón o el sentido común.

Como padre, te encuentras en una posición privilegiada para ayudar a tu hijo:

  • Entendiendo el trastorno.
  • Hablando con tu hijo sobre el tema.
  • Aprendiendo a reconocer sus síntomas.
  • Ayudando a tu hijo a cambiar gradualmente su respuesta a las obsesiones y compulsiones.
  • Encontrando a los especialistas en salud mental adecuados, para proporcionar el tratamiento a tu hijo.
  • Apoyando a tu hijo, no al TOC.

1. Aprender sobre el TOC

Puedes ayudar a tu hijo explicándole qué es el TOC y cómo afecta éste a su pensamiento. Si tú mismo no sabes en qué consiste el trastorno, puedes aprender buscando información al respecto.

Existen excelentes libros que ayudan a los niños a comprenderlo.

Algunos padres evitan usar la palabra TOC, pero a los niños les genera un gran alivio el saber que su problema tiene un nombre y que hay más personas a las que les ocurre lo mismo que a ellos.

2. Dale un nombre al TOC como el Sr. Mandón

A menudo los niños no saben cómo hablar sobre el TOC. Están avergonzados por sus pensamientos, y cuando les dices que dejen de hacer un ritual, pueden sentir que los estás atacando a ellos, y no al TOC.

Ayuda a tu hijo a externalizar el TOC dándole un nombre. Puedes llamarlo Sr. Preocupación o Sr. Mandón. A algunos niños les gusta ser creativos y crear sus propios nombres. Algunos niños lo llaman Bicho o Sr. Pesadilla.

3. No seas demasiado exigente y no señales todos los rituales de tu hijo

Cuando tu hijo tiene un problema, quieres ayudarle y arreglarlo inmediatamente. Esto puede hacer que te vuelvas demasiado entusiasta en tus esfuerzos por vencer al TOC de tu hijo. Sin embargo, esta es la batalla de tu hijo. Puedes ofrecerle tu ayuda y orientación, pero no puedes arreglar el TOC.

De hecho, si señalas cada comportamiento ritual que veas en tu hijo, puedes provocar sin querer, que tu hijo se vuelva más reservado sobre el TOC. El TOC no se supera de la noche a la mañana, sino que es un proceso que requiere tiempo. Por ejemplo, puede que al principio sea todo un logro el que tu hijo pueda identificar un pensamiento obsesivo y pueda retrasar brevemente el ritual.

4. No seas parte de sus rituales

Un área sobre la que sí tienes control, es tu participación en los rituales. Algunos niños involucran a sus padres en sus rituales, pidiéndoles que hagan determinadas conductas. Siempre que sea posible, no participes en sus rituales. Puedes decirle a tu hijo: “No pienso ayudar al Sr. Mandón. Puedes escuchar lo que el Sr. Mandón te dice, pero yo no participaré.”

5. Mantente alerta ante nuevos rituales que puedan surgir

Los niños suelen ponerse a la defensiva acerca de sus rituales, y es posible, que no quieran que te des cuenta de un nuevo ritual. Por lo tanto, es importante estar atento a un comportamiento extraño o irracional. A menudo, ocurre que cuando se ha eliminado un tipo de comportamiento de TOC, otra obsesión y compulsión lo reemplazan.

Es por eso, que es importante darle a tu hijo las habilidades para vencer al TOC, y no solo al comportamiento específico o ritual que está manifestando en un momento puntual. Si descubres que tu hijo está haciendo un nuevo ritual, hazle saber que estás dispuesto a ayudarle a vencer al Sr. Mandón.

Tratamiento efectivo

El tratamiento más efectivo para el TOC infantil es la exposición y prevención de respuesta, o una combinación de ésta con fármacos.

La exposición y la prevención de la respuesta consiste en exponer al niño a sus obsesiones y al mismo tiempo, impedirle que pueda realizar la compulsión que usa para aliviar la ansiedad generada por la obsesión. Aunque esta técnica induzca deliberadamente ansiedad, lo hace siempre de forma controlada y gradual con el objetivo de ayudar al niño a controlar sus obsesiones y compulsiones.

Algunos niños pueden aprender a manejar su trastorno únicamente con la técnica de exposición y prevención de respuesta.

Aunque, muchos expertos consideran que el tratamiento más efectivo consiste en la combinación de exposición y prevención de respuesta con tratamiento farmacológico.

En muchos casos, la medicación se utiliza de manera temporal para aliviar los síntomas del TOC, y dar al niño el tiempo suficiente para que pueda poner en marcha con éxito la exposición y prevención de respuesta.

https://youtu.be/ffyyjALiBjY

Источник: https://www.psicoactiva.com/blog/toc-la-infancia-consejos-padres/

Qué hacer para ayudar a una persona que sufre TOC

Cómo ayudar a mi hijo obsesivo compulsivo

¿Qué hacer para ayudar a una persona que sufre TOC?. El Trastorno Obsesivo-Compulsivo es un concepto con el que a menudo se bromea: en la cultura popular, muchas veces se habla del TOC como si fuese una especie de manía por el orden y la meticulosidad que llega a un extremo incluso gracioso.

Sin embargo, tal y como ocurre con todas las alteraciones psicológicas, el verdadero TOC tiene poco de cómico y genera un alto grado de malestar en quienes lo desarrollan, hasta el punto de dañar su calidad de vida de una manera severa. Por ello, si conoces alguien de tu entorno cercano que lo experimente en primera persona, conviene saber fomentar su recuperación.

En este artículo veremos cómo ayudar a una persona que sufre TOC a partir de ideas que, como veremos, deben ser combinadas con la asistencia a psicoterapia (dado que recibir ayuda profesional es imprescindible).

Cómo ayudar a una persona que sufre TOC

A la hora de dar apoyo a una persona con Trastorno Obsesivo-Compulsivo, sigue estas pautas.

1. Deja que se exprese

En primer lugar, es importante no dar nada por supuesto y dejar que la otra persona exprese cómo se siente al respecto de los síntomas del TOC, sin tabúes. Esto te servirá para tener una referencia acerca de cómo abordar el tema con ella en el futuro.

Deja que tenga sus momentos para hablar sin interrupciones y no cuestiones lo que dice aunque no estés de acuerdo con lo que escuchas (por ejemplo, si cree que no es para tanto y que el trastorno no es un problema real).

2. Anímala a acudir a terapia

El proceso de cambio empieza acudiendo a psicoterapia, el contexto en el que especialistas en la salud mental seguirán su caso particular y ofrecerán un trato personalizado para que pueda superar el problema.

Por eso, es muy importante hacer lo posible para que la persona con TOC acuda a una primera sesión de terapia psicológica. Puedes animarla a hacerlo resolviendo posibles miedos e ideas preconcebidas negativas acerca del trabajo de los psicólogos, proponiendo acompañarla a la consulta, eligiendo juntos al terapeuta, etc.

3. No ridiculices sus compulsiones

Los rituales que realizan las personas con TOC, también llamados compulsiones, pueden parecer extraños y extremadamente irracionales, pero eso no es motivo para reírse de esta clase de fenómenos.

Para alguien que ha desarrollado Trastorno Obsesivo-Compulsivo, son algo muy serio y que de hecho atrae toda su atención en el momento de realizar esas acciones. Burlarse de las compulsiones o restarles importancia es totalmente contraproducente.

4. No las interrumpas al realizar las compulsiones

Otro de los consejos para ayudar a una persona con TOC que tiene que ver con la pauta anterior es algo tan simple como no interponerte entre la persona y la finalización de un ritual ya empezado. En la gran mayoría de los casos, tan solo generarás frustración y una renovada preocupación por completar el ciclo de la compulsión.

5. Coordínate con el terapeuta para ayudar a realizar retos semana a semana

En las sesiones de psicoterapia, el psicólogo propondrá una serie de hábitos y ejercicios que el paciente con TOC debe realizar durante las horas y días que pasa fuera de la consulta.

Si formas parte del entorno cercano de esa persona, propón la posibilidad de coordinarte con ambos para ayudar en lo posible, ya sea creando recordatorios, actuando como testigo de los progresos realizados hacia la superación del trastorno, etc.

6. Fíjate en si adopta conductas dañinas de gestión del estrés

El malestar y estrés causado por no estar realizando las compulsiones (una fase de abandono de estos rituales por la que la persona transitará tarde o temprano si la terapia va bien) puede alimentar sus ganas de lidiar con esa angustia realizando otra clase de acciones dañinas, o incluso inventándose compulsiones nuevas.

Si es así, observa cómo ocurre e informa a esa persona, para que la terapia se pueda adaptar a esa nueva realidad y no deje que se transforme en un nuevo problema añadido.

7. Deja que tenga su espacio

Finalmente, no está de más recordar que, aunque quieras ayudar a esa persona con TOC, no debes asumir un rol excesivamente controlador. El trastorno se irá disipando sobre todo a partir de sus propios esfuerzos y avances, y aunque tú puedes contribuir a ello, estar demasiado encima de lo que hace causará más inconvenientes que beneficios.

¿Buscas terapia para el Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

Si crees que alguien de tu entorno puede estar manifestando los síntomas del TOC, te puede interesar darle a conocer nuestro centro de psicoterapia en Madrid.Contamos con un equipo de expertos en salud mental con mucha experiencia abordando esta clase de alteraciones, y la primera sesión es gratuita.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

APA. (203). Diagnostic and statistical manual of mental disorders : DSM-5. Washington: American Psychiatric Publishing.Fallon, Brian A.; Qureshi, Altamash I.; Laje, Gonzalo; Klein, Brian (2000). Hypochondriasis and its relationship to obsessive-compulsive disorder. Psychiatric Clinics of North America 23 (3): pp. 605 – 616.

Piras, Federica; Piras, Fabrizio; Chiapponi, Chiara; Girardi, Paolo; Caltagirone, Carlo; Spalletta, Gianfranco (1 January 2015). “Widespread structural brain changes in OCD: a systematic review of voxel-based morphometry studies”. Cortex. 62: pp. 89 – 108.

Источник: https://www.avancepsicologos.com/que-hacer-para-ayudar-a-una-persona-que-sufre-toc/

Manías y obsesiones en los niños – Guía Infantil

Cómo ayudar a mi hijo obsesivo compulsivo

El trastorno obsesivo-compulsivo en la infancia: Tratar o no tratar, ésa es la cuestión.

Por la Dra. Orlanda Varela, Psiquiatra del Departamento Infantil de CINTECO

Es difícil escribir sobre temas de niños. La precaución de no alarmar inútilmente a los padres y la de evitar a toda costa que niños con problemas leves entren en el entorno clínico, sean etiquetados y adquieran el rol de enfermos me acompaña a cada línea.

Sin embargo, me motiva una realidad: hay niños que viven su día a día con el sufrimiento y las dificultades causados por un trastorno poco conocido y que como media tarda al menos dos años en ser detectado y tratado. Es el Trastorno Obsesivo- Compulsivo (conocido por las siglas TOC).

Uno de los motivos principales por el que este problema no se detecta a tiempo es que TODOS HEMOS TENIDO ALGÚN SÍNTOMA OBSESIVO DURANTE LA INFANCIA: caminar sin pisar las líneas entre las baldosas, realizar un ritual más o menos complejo para poder dormirnos, pequeñas supersticiones para los exámenes o los partidos de deportes, coleccionar cosas más o menos inútiles, necesitar el pupitre ordenado de una forma determinada antes de empezar a estudiar, ser muy escrupuloso…

Sí, la necesidad de controlar el entorno y a nosotros mismos en nuestra interacción con él es una parte importante del desarrollo madurativo normal de nuestra infancia y adolescencia.

¿Cómo distinguir la obsesividad normal del trastorno (TOC)?

Pues, como casi siempre, es una cuestión de grado.

Se tiene en cuenta tanto el malestar que causa al niño como lo que llega a interferir en su vida cotidiana.

En la mayoría de los casos tareas como el aseo personal, los deberes, vestirse, conciliar el sueño, se ven francamente alteradas.

En el pasado se consideraba que si el niño invertía más de una hora al día en rituales, compulsiones, comprobaciones o manías de cualquier tipo, había una alta posibilidad de que sufriese un TOC.

¿Cuáles son los síntomas del Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

Como el propio nombre indica, los síntomas principales son las obsesiones y las compulsiones.

El diagnóstico “oficial” se hace con los criterios internacionales de la clasificación de enfermedades DSM-IV TR. Y son los que siguen:

  1. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones:
    Las obsesiones se definen por todas las siguientes características:
    1. pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados y causan ansiedad o malestar significativos
    2. los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real
    3. la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos
    4. la persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento)

    Las compulsiones se definen por:

    1. comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente
    2. el objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos
  2. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales.
    Nota: Este punto no es aplicable en los niños.
  3. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.
  4. Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (p. ej., preocupaciones por la comida en un trastorno alimentario, preocupación por las drogas en un trastorno por consumo de sustancias, preocupación por estar padeciendo una grave enfermedad en la hipocondría…).
  5. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

El trastorno, ¿tiene manifestaciones especiales o distintas en la infancia?

Sí, aunque no tan distintas.

  • Los temas obsesivos de la infancia tienen que ver con las preocupaciones de esa etapa: la muerte de los padres, los robos o agresiones, los contagios, el sexo como algo prohibido y a veces pensamientos de tipo religioso.
  • Los niños más que los mayores a veces no se dan cuenta de que estas preocupaciones no son racionales y no son capaces de criticarlas, las creen totalmente (p. ej. que alguien puede entrar a robar por la ventana en un décimo piso).
  • Con mucha frecuencia, pedirán a los padres que participen de sus compulsiones o rituales para alejar así el temor. Por ejemplo, que si mamá les da un beso en una mejilla, tiene que dárselo a continuación en la otra “para que no pase nada malo, por la manía de la simetría”.
  • Las compulsiones en los niños no siempre se corresponden con una obsesión “racional”. A veces no hay una justificación subjetiva, sino que el niño debe llevar a cabo el comportamiento un número determinado de veces o con cierta simetría (por ejemplo, debe entrar en la habitación con la pierna derecha y volver a entrar con la izquierda) sólo porque “se siente mejor” o “porque no se queda bien si no lo hace”.
  • En la infancia la aparición de tics nerviosos asociados es más frecuente que en la edad adulta.

¿Cuándo preocuparse por la posibilidad de que nuestro hijo sufra un TOC? ¿Hay pistas para detectarlo?

Algunos comportamientos que pueden indicar la existencia de un TOC son:

  • Pasar demasiado tiempo haciendo los deberes por un excesivo perfeccionismo: necesidad de repetir un ejercicio entero por un error sin importancia, tendencia a arrancar y repetir hojas completas del cuaderno, borrar continuamente, repasar con el lápiz o el boli letras o palabras…
  • Tener una preocupación excesiva con los gérmenes o la limpieza: incapacidad para ir al aseo en ningún lugar público, tener kilos de colada porque el niño no quiere ponerse la ropa dos veces o usar la toalla una segunda vez, gastar demasiado papel higiénico para limpiarse compulsivamente…
  • Necesitar rituales larguísimos y complicados a la hora de irse a la cama: el pis (incluso necesitando ir de nuevo si se levanta para cualquier cosa), el agua, el beso a mamá y papá, los muñecos en una posición exacta, las mantas… Con frecuencia cualquier “fallo” hace necesario volver a empezar desde el principio otra vez.
  • Necesidad excesiva de ser tranquilizado, comprobando varias veces que todo está bien, demandando continuamente a papá y mamá que repitan determinadas frases tranquilizadoras o respondan a preguntas sobre miedos.

¿Cuándo se debe tratar?

Los síntomas obsesivos aislados o leves, que no causan malestar ni interfieren con las rutinas cotidianas NO NECESITAN TRATAMIENTO.

El malestar en los niños se manifiesta a veces en la forma de vergüenza y de temor a estar volviéndose loco.

Cuando las compulsiones son motoras y el niño se siente obligado a hacer cosas que a los demás les resultan extrañas como “hacer movimientos de gimnasia”, tocarse una mano y la otra un número concreto de veces… para ahuyentar algún temor… los niños son conscientes de que parecen “raros” y pueden llegar a evitar las situaciones sociales sintiéndose cada vez más aislados.

Es muy frecuente que el problema afecte al rendimiento escolar e incluso que se confunda a veces con un problema de atención porque las compulsiones se confundan con actos impulsivos y los comportamientos motores se interpreten como dificultad para estar quietos.

El niño parece “en su mundo” porque su mente está ocupada con las obsesiones y le cuesta mucho concentrarse.

¿Cómo se trata? ¿Cuál es el tratamiento ideal?

En los casos más leves, en los que el malestar del niño no sea muy intenso y la interferencia con las actividades cotidianas sea leve o limitada a funciones no tan básicas, la primera opción debe ser la PSICOTERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL que ayudará al niño a aprender a evitar las compulsiones y rituales sin sufrir tanta ansiedad.

Las técnicas más útiles son las de exposición con prevención de respuesta, reversión del hábito y el entrenamiento en el manejo de la ansiedad.

En aquellos casos en que el malestar sea intenso y esté limitando mucho la vida del niño (problemas serios de insomnio, afectación de la vida social, dificultades graves para el aseo o la alimentación, problemas de concentración…), el tratamiento debe ser COMBINADO: psicoterapia y medicación.

La medicación aprobada en el TOC infantil son los ISRS un tipo de fármacos no adictivos ni sedativos que se usan en el control de la ansiedad. Lo ideal es que este tipo de tratamiento lo indique y supervise un psiquiatra con experiencia en el área infantil.

En CINTECO psiquiatras y psicólogos trabajamos desde hace décadas en la atención a niños que se enfrentan con las dificultades de un trastorno obsesivo-compulsivo. El trabajo en equipo permite coordinar esfuerzos y reducir así tanto la medicación (en los casos en los que es necesaria) como la duración de la terapia, al optimizar resultados.

Источник: https://www.cinteco.com/manias-rituales-y-obsesiones-cosas-de-ninos/

Embarazo saludable
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