¿Cómo ayudar a mi niño a concentrarse?

Cómo enseñar a tu hijo a concentrase – NIUS

¿Cómo ayudar a mi niño a concentrarse?

Les decimos constantemente que se concentren, que estén atentos. Les regañamos porque están 'en las nubes' y no son capaces de centrar la atención. Pero nunca, o casi nunca, explicamos a los niños cómo concentrarse. Quizás es porque ni siquiera nosotros lo sabemos.

Cualquier guía de psicopedagogía básica nos ofrece pautas: Cómo conseguir que tu hijo se concentre en 7 pasos, 8 pasos, 10 pasos…hay para todos los gustos.

Todos esos pasos nos hablan más o menos de lo mismo: la importancia de que el niño descanse lo suficiente y coma bien, de crear un clima de calma y tranquilidad en casa y quitarle de la vista distracciones como pantallas y wifi.

En esa línea van todos estos consejos. Están bien, si, no vamos a negar su utilidad.

Pero en realidad, si nos fijamos, todo son medidas para que tomemos nosotros (padres o profesores) que facilitan que los niños se concentren mejor.

Pero ¿y ellos? ¿hay algo que puedan hacer ellos?

¿Hay algo que les podamos enseñar para que hagan ellos? Porque repetirles constantemente el mensaje de que están todo el día en la parra y que así es normal que no se concentren, a la larga sólo sirve para frustrarles más y más; a ellos y a nosotros. “Este niño….ya no sé qué más puedo hacer para que se concentre y esté atento en clase”. Pues probablemente, usted, como padre o profesor poco más pueda hacer.

Tal vez el primer paso sea informarnos un poco sobre cómo es la capacidad de concentración de un niño

Ahora toca poner el foco en el niño…porque digo yo que tiene que haber algo que les empodere. O quizás no. Quizás no haya solución y lo que nos quede a padres y educadores sea simplemente aceptar que los niños, por sí solos no son capaces de concentrarse.

Tal vez el primer paso sea informarnos un poco sobre cómo es la capacidad de concentración de un niño.Los expertos dicen que podemos calcularla porque equivale a entre 3 y 5 minutos por cada año de vida. De modo que multipliquen: si su hijo tiene 12 años, como mucho podrá estar concentrado en una tarea durante una hora. Si tiene 7 años, como mucho 35 minutos.

Esto no es nada nuevo, de hecho, esta realidad sobre el funcionamiento del cerebro del niño, ha llevado tradicionalmente a educadores y pedagogos a buscar maneras de atraer la atención de los niños a través del juego y generar su interés en una actividad apelando a sus emociones. Si hay emociones agradables, hay motivación y el niño permanecerá más fácilmente concentrado.

A mi hijo le recomendaron ir a clase de mindfulness para mejorar su capacidad de concentración. Lleva un mes y sigue igual de disperso

Más adelante, cuando el niño va madurando y su cerebro creciendo, lo normal es que vaya desarrollando otras funciones cognitivas más elevadas. Va adquiriendo sentido de la responsabilidad, puede comprender lo trascendental de esa actividad (estudiar) y puede ser capaz de sentarse varias horas delante de un tema de historia, aunque eso le motive muy poco.

La moda del mindfulness

“A mi hijo le recomendaron ir a clase de mindfulness para mejorar su capacidad de concentración. Lleva un mes y sigue igual de disperso”. Hay decenas de colegios en nuestro país que se han sumado a la moda de mindfulness y lo ofrecen incluso como actividad extra escolar.

Mindfulness está científicamente demostrado que funciona para la reducción de estrés a través del programa MBSR que creó Jon Kabat-Zinn en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, en 1979. Sin embargo, en educación todavía no hay suficientes estudios.

En EEUU hay muchos centros de investigación que están en la fase de recogida de datos. Muchos son estudios longitudinales y se necesita tiempo para ver sus efectos en el ámbito educativo.

En cualquier caso, desde Mindful Schools, una de estas instituciones que se dedica a la investigación y a la formación de profesores, insisten en que, de momento, sólo hay dos dimensiones en las que mindfulness tiene impacto cuando hablamos de educación: la regulación emocional y la mejora de la capacidad de concentración.

Desde las primeras semanas de la práctica de mindfulness, el niño se da cuenta que tiene un ‘superpoder’ que antes desconocía, el poder de estar atento»

Normal que los padres de ese niño se pregunten por qué a su hijo no le funciona después de un mes yendo a clases. Porque mindfulness es una cualidad de la mente que necesita entrenamiento. “Hay mucho desconocimiento sobre cómo mindfulness puede ayudar a los niños”, explica Teresa Moroño,autora del libro Niños atentos y felices con mindfulness.

Con un entrenamiento en mindfulness no vamos a conseguir que el niño deje de dispersarse. Lo que aprenderá es a darse cuenta de que se ha distraído y a tener un punto de anclaje al que volver (la respiración, los sonidos, las sensaciones corporales…)

Cuando un niño está desconcentrado y le llamamos la atención, o por ejemplo suena el timbre que avisa de que es la hora del recreo, es unestímulo externo lo que le hace volver al presente y salir de su ensoñación.

Mindfulness, de alguna manera, le empodera, porque no sólo le genera esa habilidad de darse cuenta de que se ha dispersado por sí sólo y le muestra el camino para volver, sino que además le ayuda a comprender el funcionamiento de su mente y a frustrarse menos.

El niño aprende que la atención es algo que puede entrenar, “desde las primeras semanas de la práctica de mindfulness, el niño se da cuenta que tiene un ‘superpoder’ que antes desconocía, el poder de estar atento,” explica Moroño, que a continuación insiste en la necesidad de ser constantes y entrenar casi a diario.

Por eso mismo, mindfulness, muchas veces no funciona: por la falta de práctica en casa. También por la falta de profesores con la formación adecuada.

Y los niños que no van a mindfulness ¿Qué pasa con ellos?

Mindfulness es una herramienta más. Según los expertos, es estupenda si se usa bien, pero no es la única. Hay técnicas de estudio que los niños pueden aprender, hay otras maneras de enseñarles a motivarse y a regularse emocionalmente y, tras mucha práctica, todo ello va a repercutir en mejorar su capacidad para concentrase.

Conclusión: elijamos la opción que elijamos, todas las metodologías (desde las más tradicionales a las más vanguardistas) requieren mucha práctica y que invirtamos tiempo, esfuerzo y casi siempre dinero…la metodología que desde luego no funciona, es la de repetirles una y otra vez eso de “niño, concéntrate, que ya has vuelto a quedarte en la parra”.

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Источник: https://www.niusdiario.es/salud-y-bienestar/coaching/como-ensenar-ninos-concentrase_18_2821620138.html

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