Cómo ayudar a un niño a afrontar la muerte de un ser querido

Ayuda a tu hijo a afrontar la muerte de un ser querido

Cómo ayudar a un niño a afrontar la muerte de un ser querido

La pérdida de un ser querido puede suponer un shock para cualquier persona, si bien cada persona atraviesa su dolor a su manera. Sin embargo, afrontar la muerte de un ser querido es muy difícil para los niños y, por lo general, depende de su edad. 

Por eso, ayudar a nuestros hijos a enfrentar este lamentable e inevitable momento se convierte en una tarea complicada mientras uno mismo emprende el doloroso duelo. Pues ante estas pérdidas, sufrimos un duro golpe que asumimos como podemos, pensando cómo explicarle al niño lo que acaba de ocurrir.

Presta atención porque en este artículo de Eres Mamá te contamos algunos detalles respecto al duelo infantil, así como también te ofrecemos una serie de consejos para ayudar a tu hijo a afrontar la muerte de un ser querido.

Una cuestión de edad

La postura del niño para afrontar la muerte de un ser querido depende principalmente de su edad, sus experiencias vitales y su personalidad. Pues, según estos factores, el principal problema que se le plantea al niño es el mismo concepto de la muerte.

Por ejemplo, los niños de edad preescolar conciben a la muerte como un viaje con retorno, es decir, algo que se puede cambiar. La muerte no es algo fijo sino variable, para ellos tiene marcha atrás porque no atesoran el peso del nunca más o del para siempre.

Siendo de mayor edad, entre los cinco y diez años, el niño formó de manera más real el concepto, aunque piensan que ni ellos ni sus seres queridos se exponen a esa amenaza; o sea, saben que existe pero piensan que solo le ocurre a desconocidos.

En todo caso, afrontar la muerte de un ser querido no es fácil cuando el ambiente familiar se encontrará tocado. Es fundamental aquí no sólo manifestar nuestro dolor sino también ayudar al niño a expresar sus sentimientos, sin cohibirse ni esconderse.

Es importante atender el comportamiento del niño. La tristeza es normal pero, pasado un tiempo del suceso, deben considerarse detalles: si continúa excesivamente triste, si intenta demostrar que no ocurrió nada doloroso o que no asimilen el fallecimiento del ser querido, es decir, que nieguen el suceso.

El duelo en los niños

Las personas en duelo sufren ante el vacío de no poder abrazar nunca más a ese ser especial. Al tener hijos, se sufre por partida doble: enfrentando su propio proceso de recuperación, pero también ayudando al niño a afrontar la muerte de un ser querido.

Como padres, no queremos ver mal a nuestros pequeños. Sin embargo, es imposible ocultar una realidad tan palpable como la partida definitiva de un familiar o un amigo. Los especialistas revelan que demorar mucho tiempo en contar lo sucedido puede ser perjudicial para el chico.

¿Es correcto llevar a los niños a los funerales?, es una pregunta recurrente. La realidad es que depende de usted y del menor. Según expertos, está bien que los niños participen en el ritual de duelo, siempre que así lo deseen. Previamente debe explicarles lo que ocurre en un funeral o entierro y permítales decidir.

Reacciones del niño ante la muerte

Para ayudar a tu hijo a afrontar la muerte de un ser querido, debes considerar la relación de cercanía que tenía el niño con el difunto. A mayor cercanía, la reacción será más marcada, con lo cual exteriorizará su dolor de forma brusca, tomando la forma de pesadillas, una actitud irascible y violenta con su entorno, etc.

Asimismo, el niño puede experimentar un retroceso o regresión en el proceso evolutivo, por lo cual empiezan a realizar acciones de etapas de crecimiento anteriores ya superadas para llamar nuestra atención. Por ello, todos estos indicios deben considerarse en el tiempo como síntomas de una elaboración errónea del duelo.

Presta atención a indicios como la incapacidad de estar solo y el miedo excesivo a la oscuridad, capaces de provocar un miedo intenso. Hasta la interacción social del niño habla de cómo el mismo puede afrontar la muerte de un ser querido por cuanto se niega a jugar con ellos, se aísla y baja su rendimiento escolar.

Existen también factores que pueden marcar lo que se conoce como “Duelo Patológico”: la pérdida de interés del niño por aquellas cosas que antes lo atraían, la pérdida del apetito, la manifestación del deseo de marchar con la persona fallecida, la imitación o hablar en exceso del finado.

El lenguaje ayuda a afrontar la muerte de un ser querido

Si quiere ayudar a su hijo a afrontar la muerte de un ser querido, resulta imprescindible ser honesto con el niño y alentarlo a hacer preguntas, aún cuando crea no tener las respuestas. Será vital la creación de una atmósfera de confianza y apertura para sobrellevar esa pérdida.

Lo ideal es explicarle al pequeño la muerte haciendo uso de un lenguaje concreto respecto a las circunstancias que condujeron a esa persona a la muerte y, con calma y de una manera razonable, plantee que ese ser querido ya no podrá regresar.

Además, los especialistas recomiendan no utilizar eufemismos tristemente célebres como “se ha ido lejos” o “está durmiendo” o “se ha perdido”, ya que pueden crear una gran confusión e incluso despertar miedos poco normales en los niños.

Un lenguaje honesto, simple, claro y preciso es fundamental para ayudar a que el niño pueda afrontar la muerte de un ser querido. Paralelamente, los chicos necesitan que se les de espacio, así como también ser comprendidos y tratados con paciencia para que puedan expresar la pena a su manera.

Источник: https://eresmama.com/ayuda-hijo-afrontar-la-muerte-querido/

Duelo infantil: Cómo ayudar al niño a afrontar la muerte de un ser querido

Cómo ayudar a un niño a afrontar la muerte de un ser querido

Hay algo paradójico en la forma en que nos relacionamos con la muerte. Aun sabiendo que se trata de algo inevitable y que forma parte de la vida, nos cuesta hablar abiertamente de ella y todavía es un tema tabú para muchos.

En el caso del duelo infantil, no solo no sabemos cómo afrontar el tema. También es habitual pensar que los niños no deben enterarse de un fallecimiento porque no están preparados, les va a afectar negativamente o no comprenderán lo que ocurre.

Pero con este exceso de protección no les ayudamos a desarrollarse como personas.

En primer lugar, cuando muere un ser querido, es importante no apartar al niño en contra de su voluntad. Debemos darle la oportunidad de estar cerca de su familia o podría sentirse desplazado y excluido, lo que aumentaría su angustia.

No se trata de obligarle a participar, sino de no prohibírselo. Siempre que él lo desee, asistir al velatorio o al entierro puede ayudarle a comprender qué es la muerte y a iniciar mejor el proceso de duelo.

Eso sí, antes conviene prepararle y contarle qué verá, qué escuchará y el porqué de estos ritos.

Asimismo, en el duelo infantil es bueno mostrar nuestro propio dolor. Si lo escondemos, el niño ocultará el suyo asumiendo que estar triste “está mal” y reprimiendo una reacción emocional natural y necesaria ante una pérdida.

Sí conviene evitarle escenas desgarradoras o que vea al adulto de referencia perder el control. Cuidado con frases como “Yo también me quiero morir” o “¿Qué va a ser de nosotros?”.

En caso de que los padres (o el progenitor sobreviviente) estén demasiado afectados, lo adecuado es que otra persona de confianza acompañe al niño.

¿Cómo comunicar a un niño la muerte de un ser querido?

Por muy doloroso y difícil que resulte, es mejor dar la noticia al niño lo antes posible. Los críos son grandes observadores y captan con facilidad lo que ven y lo que oyen. Las siguientes pautas en el duelo infantil pueden ayudar:

  • Pasadas las primeras horas de mayor dramatismo y confusión, buscaremos un lugar tranquilo y le explicaremos lo ocurrido con palabras sencillas y sinceras.
  • En vez de contarle lo ocurrido de forma brusca se le puede relatar como si fuese una historia. Es aconsejable pensar bien lo que se va a decir y en qué momento, pero siempre siguiendo una secuencia lógica.
  • Asegurarle en todo momento que no se va a quedar solo y que siempre habrá alguien de la familia para quererle y cuidarle.
  • No dar rodeos para referirse a la muerte. Los más pequeños se pueden tomar en sentido literal expresiones como “Papá se ha ido a dormir y no se va a despertar” o “Hemos perdido a tu hermano” y desarrollar miedos a irse a dormir o a que los familiares que no han muerto también desaparezcan.
  • Explicar cómo ocurrió la muerte, a ser posible con pocas palabras. Si la causa ha sido una enfermedad, podemos decirle que la persona ha muerto porque ha estado “muy, muy, muy enferma». Es importante aclarar que no ha muerto porque haya querido y recalcar el “muy” para que no crea que otro familiar, o él mismo, va a morir por una enfermedad leve. En caso de accidente, podemos contarle que el fallecido quedó “muy, muy malherido” y que los médicos intentaron curarle, pero que a veces se está tan herido o tan enfermo que las medicinas no pueden curar. Cuando se trata de un suicidio tener en cuenta que antes o después se va a enterar; es mejor explicarle qué es el suicidio y responder a sus preguntas, adaptándonos a su nivel de desarrollo y sin dar excesivos detalles.
  • Una vez que le hemos explicado la causa del fallecimiento, hacerle ver que la persona no ha muerto porque antes alguien se haya enfadado con ella. Los niños pueden pensar que han provocado la muerte de su ser querido por haberse enfadado con él o por haber desobedecido.
  • Ser coherente con las propias creencias. Por ejemplo, si en casa no se cree en la resurrección cristiana, no decirle que la persona fallecida se ha ido al cielo.
  • Dejarle claro que la tristeza que siente la familia es normal y que durará un tiempo, pero que eso no significa que dejarán de cuidar de él.
  • Si hace preguntas como “¿Por qué ha muerto?”, no pasa nada si admitimos que no sabemos la respuesta y que nosotros también nos lo preguntamos. También es bueno que sepan que todos los seres vivos tienen que morir algún día.
  • Si el niño experimenta reacciones emocionales intensas, como enfadarse mucho o llorar desconsoladamente, acompañarle y escucharle hasta que se le vaya pasando y entonces consolarle. Evitar frases como “No llores”, “Tienes que ser valiente” o “Tienes que portarte como un chico grande”.

El concepto de la muerte según la edad del niño

Cada niño tiene un ritmo de desarrollo diferente, así que las etapas que enumero a continuación sobre la comprensión del concepto de la muerte son orientativas.

  • A los 5 años el niño tiene una idea de la muerte muy limitada y si alguien cercano muere no experimentará una emoción intensa. Todavía la ven como algo temporal y reversible, parecido al dormir. Lo que perciben no es la muerte en sí, sino lo que ven en el momento: la ausencia de una persona importante o la tristeza del resto de la familia, por ejemplo.
  • Entre los 6 y los 8 años comienzan a entender que la muerte es irreversible, aunque no universal. En esta etapa la muerte conlleva una respuesta emocional mucho más intensa y el niño, además de entenderla como un castigo por sus malas acciones, empieza a temer la pérdida de sus seres queridos. También es habitual que perciban a la muerte como un personaje con existencia propia.
  • De los 9 a los 12 años, el niño ya acepta que todos moriremos. Es capaz de pensar en la muerte propia si vive la de otros niños. Sin embargo, aunque ya comprenden el proceso biológico, todavía la ven como un hecho muy lejano para ellos. A esta edad también empieza a haber una mayor dificultad para hablar del tema. Si el niño ha perdido una de las figuras parentales, muestra una alta dependencia de la figura que ha sobrevivido.

Rituales de despedida para ayudar en el proceso del duelo infantil

En realidad, no hay una fórmula mágica para facilitar el proceso de duelo infantil, puesto que cada niño es único. La situación dependerá de factores como el vínculo con la persona fallecida, el rol que esta desempeñaba en la familia, las circunstancias de la muerte, la edad del niño y su nivel de desarrollo.

Puede ayudarle mucho crear su propio ritual de despedida con dibujos, cuentos, fotografías en las que aparece con el fallecido, objetos que tengan un significado especial, etc. Siempre sin forzar y dejando que sea él quien elija la forma de expresarse. A los niños más mayores se les puede animar a escribir una carta.

Ahora bien, no tenemos que esperar a que fallezca alguien cercano para hablar al niño sobre la muerte.

Podemos hacerlo aprovechando como excusa una película, un libro o recurriendo a hechos de la vida cotidiana, como la muerte de una mascota, que se haya roto un juguete, encontrar un pajarillo muerto en la calle o ver una flor marchita. Si aprenden de una forma sencilla y natural les ayudaremos a afrontar futuras pérdidas sin traumas.

Y en cualquiera de los dos casos, tanto si se ha producido una muerte como si solo queremos introducir el tema en nuestras conversaciones, un recurso muy eficaz son los cuentos.

Источник: https://belenpicadopsicologia.com/ayudar-nino-afrontar-muerte-ser-querido-duelo/

Cómo ayudar a un niño a afrontar la muerte de un ser querido

Cómo ayudar a un niño a afrontar la muerte de un ser querido

En las civilizaciones occidentales la muerte ha pasado de ser un hecho natural a un tema tabú. Probablemente para atenuar el dolor que provoca la pérdida de una persona cercana, nuestra cultura ha optado por esconder, apartar e incluso negar todo aquello que tuviera que ver con ella.

Y esto incluye, en ocasiones, los sentimientos u otras manifestaciones de dolor. Por esta razón no es extraño que, con la intención de proteger a los más pequeños, se les oculte lo sucedido, se les aparte del duelo familiar o se les cuente una realidad maquillada con metáforas o mentiras.

Los expertos, sin embargo, aconsejan evitar esta forma de actuar con los niños. En estas situaciones un buen apoyo familiar es la clave para poder afrontar este hecho tan doloroso e ineludible.

Sugieren, en cambio, permitirles vivir de forma adecuada ese proceso de adaptación tras una pérdida que significa el duelo, olvidando la falsa idea de que los niños, por su corta edad, no son conscientes de la situación.

Es lo que considera la psicopedagoga Silvia Soler Polo cuando afirma que “el niño en su día a día debe afrontar pérdidas, rupturas y separaciones que le producen diferentes vivencias dolorosas; aunque estas pérdidas serán una veces más traumáticas que otras.

Los niños menores de cinco años por ejemplo tienen un concepto de la muerte muy limitado. Antes de los cuatro años, no han asimilado con claridad el concepto de tiempo, así que, cuando desaparece un ser querido les genera mucha confusión.

A partir de los cinco son capaces de diferenciar claramente entre lo que es separarse de alguien temporalmente o para siempre y el apoyo de los que le rodean (abuelos, hermanos, tíos, profesores, etc.

) será muy importante para superar la pérdida, sin olvidar el propio esfuerzo que el niño deberá hacer para conseguirlo”.

¿Cómo entiende un niño la muerte?

Para saber cómo concibe un niño la muerte hay que tener en cuenta, por lo tanto, su edad.

El nivel de comprensión difiere mucho de un año a otro durante la infancia, de tal modo que, como asegura Soler, para los menores de 3 años no existe el concepto de muerte como tal, pues no son capaces aún de comprender las limitaciones de espacio y tiempo.

Viven la muerte como una separación de la persona querida. Pero no saben todavía que es un hecho irreversible. Sus reacciones son por imitación, por lo que sus respuestas emocionales serán las que perciban de sus figuras de apego.

Entre los 3 y los 6 años, ya comprenden qué es la muerte pero la ven como un sueño prolongado.

Creen que es temporal y a medida que cumplen años, a partir de los 4 o 5, empiezan a entender que es un hecho irreversible, si bien no lo consideran universal, pues aún no conciben que les pueda ocurrir a ellos o a sus padres.

Tampoco asumen la no funcionalidad del cuerpo y piensan que la persona fallecida puede seguir teniendo sensaciones (nos oyen, nos ven…). A esta edad interpretan literalmente las explicaciones que reciben sobre la muerte.

Según Silvia Soler es habitual que “los niños menores de cinco años actúen como si no hubiesen perdido a nadie cercano y continúen dibujando a la persona fallecida, esperen la llamada telefónica de ésta o incluso mantengan conversaciones con ella en sus juegos imaginarios”.

Entre los 6 y 8 años perciben la muerte como algo externo. Saben lo que significa pero todavía les cuesta entender que puede ocurrirles a ellos o a alguien cercano.

A partir de los 8 o 9 años, saben que es un hecho inevitable, irreversible y universal.

¿Cómo reaccionan ante la muerte de un ser querido?

No todos respondemos ante la muerte de igual forma. El proceso de duelo es único para cada persona. Un pérdida repercute en distintos ámbitos de la personalidad (psicológico, social, físico…) y el efecto que ésta provoca está condicionado por varios factores (relación con el fallecido, forma de su muerte, edad, creencias…), por lo tanto cada uno lo asumirá de una manera particular.

En los menores esto no es distinto. Su reacción dependerá de su edad, del grado de maduración, de su capacidad de comprensión, de la cercanía con el fallecido, del comportamiento de su entorno, etc.

Como explica la psicopedagoga, “puede ocurrir que los niños, aparte de dolor, sientan miedo; miedo a que ellos mismos u otra persona querida fallezcan, y es común que se visualicen estando solos, lo que les genera mucha ansiedad.

A veces, sucede que experimentan sentimientos de culpa por haber tenido conductas inadecuadas o haber sido poco cariñosos con la persona fallecida. Debemos tener presente que esto puede ocurrir y al detectar estos síntomas, debemos hablar con el niño para que vea que lo ocurrido es un hecho en el que él no ha tenido nada que ver.

También es común que expresen la tristeza a través del llanto, la rabia manteniendo alguna pelea con sus iguales, malas contestaciones hacia sus compañeros y adultos  y miradas desafiantes.

Incluso pueden llegar a somatizar las emociones sufriendo dolores físicos, esto ocurre cuando guardan silencio y no manifiestan su dolor de ninguna forma.Tampoco es extraño que aparezcan regresiones como mojar  la cama, querer un chupete o un biberón”.

No obstante, estos comportamientos entran dentro de lo que puede considerarse un proceso de duelo normal, en el que afloran sentimientos comunes como temor, confusión, escepticismo, tristeza… si bien, estos pueden llegar a convertirse en otros más serios, según el niño (conflictos sociales, descenso del rendimiento académico, depresión, baja autoestima, sentimientos de culpabilidad, estrés postraumático, ansiedad, aislamiento, problemas alimenticios o de sueño, etc.) a lo que tendremos que estar especialmente atentos.

¿Cómo actuar en estos casos?

Para que un niño pueda superar la pérdida de un familiar cercano, es fundamental que los adultos consigamos que el pequeño se sienta acompañado por el resto de sus familiares para que la seguridad en sí mismo no decrezca.

A la hora de explicarle que su padre, madre, o familiar cercano ha fallecido, debemos partir de lo que el niño ya sabe, recomienda Silvia, poniéndole un ejemplo de un animalito que haya tenido y haya muerto, o de una película infantil que haya visto en donde fallece algún personaje. Después hay asegurarse de que le queda claro que la muerte es un hecho irreversible y que forma parte de la vida. Esconder lo ocurrido por evitar su sufrimiento es un error. Cuando fallece un miembro de la familia, el niño percibe enseguida la ausencia de esa persona y suelen formular preguntas a su progenitor como: ¿Por qué estás triste? ¿Por qué se ha ido papá o mamá? ¿Por qué no puedo ir al entierro y tengo que quedarme con esta cuidadora?, etc. El pequeño necesita respuestas y es nuestra obligación dárselas.

Generalmente la mejor forma de actuar es apoyándole, estando cerca de él en todo momento, tanto física como psicológicamente, explicándole lo sucedido y respondiendo a sus preguntas de forma sencilla pero honesta, incluso admitiendo nuestras propias dudas, sin mentir ni emplear eufemismos que solo le confundirán y acrecentarán sus temores, avivados por su incipiente imaginación (“El abuelo está dormido”, “se ha ido de viaje”).

Soler Polo insiste en que “es muy importante que la conversación se maneje con naturalidad y que contestemos a sus preguntas dándoles respuestas simples y claras que satisfagan su verdadera necesidad teniendo en cuenta su edad y desarrollo madurativo.

Tenemos que ser consientes de que es inevitable el dolor que el niño experimentará, a pesar de ello, podemos ayudarle a que viva el duelo de una manera más sana estando a su lado que si le dejamos solo y sin control ante las nuevas emociones que experimentará”.

Motivo por el que conviene animarle a comunicarse y a expresar lo que siente.

“Además, añade, debemos partir de que los niños son dependientes de los adultos, por lo que la pérdida de la figura materna, paterna o ambas, implica que se vea desprotegido por la desaparición de la fuente que le proporcionaba seguridad y afecto. Por ello es de suma importancia que el niño se sienta seguro y amado por las personas encargadas de su cuidado».

No olvidemos tampoco que un niño necesita fijarse en los adultos para saber cómo comportarse, por lo que nuestras muestras de cariño, nuestro apoyo, y la forma en la que nosotros mismos compartamos ese dolor le servirán como modelos de conducta.

“Cuando los adultos somos capaces de hablarles con naturalidad expresando nuestros sentimientos dándonos permiso para llorar delante del niño, éste podrá acoger esta manifestación como un mecanismo natural de escape y de alivio a su pena o dolor.

Por el contrario, cuando esta comunicación no existe y los sentimientos son escondidos («Sé fuerte y no llores», «no te pongas triste»…), estamos dando paso a que el pequeño no libere sus emociones y somatice su dolor poniéndose enfermo o expresándolo con comportamientos dañinos.

Así pues, no debemos prohibirle llorar, ya que todo esto le ayudará a superar su duelo. Ahora bien, si no quisiera hablar ni expresar lo que siente no hay que agobiarle, porque ya lo hará cuando se sienta preparado para hacerlo”, sostiene la experta.

Por último, tras el suceso, es oportuno garantizar la estabilidad del niño volviendo a la cotidianidad de la rutina diaria lo antes posible, evitando grandes o repentinos cambios en su vida (mudanza, viajes, cambio de colegio, etc.

); lo que no significa que deba fingirse que no ha ocurrido nada, o que la vida no ha cambiado con el fallecimiento del familiar.

“Es importante que el niño sienta que hay espacio para recordar a la persona fallecida aunque esto desemboque en llanto”, añade Soler.

¿Debe asistir un niño a un funeral?

Los expertos coinciden en la conveniencia de no apartar al niño del proceso. Al contrario, es preferible hacerle partícipe y prepararle para lo que va a ocurrir, sin esconder lo irremediable y ayudándole a entenderlo en la medida de lo posible.

El funeral, un entierro, un velatorio, una misa, son rituales necesarios en estas situaciones.

Los ritos son útiles en el proceso del duelo, ya sean religiosos o sencillos actos como colocar flores o escribir una carta, ayudan a asimilar la pérdida de la persona querida y a despedirse de ella.

Silvia Soler es consciente de que “hay personas que opinan que llevar a los niños al funeral es una vivencia demasiado dolorosa, sin embargo, pienso que con ello se les está brindando la oportunidad de despedirse.

Debemos tener presente que la causa del dolor no es el funeral en sí, sino la pérdida del ser querido”.

De este modo aconseja “antes de que se celebre el funeral, en caso de que el niño quiera asistir, debemos preparar al niño para lo que va a ver, explicándole en qué consiste y cómo reaccionarán las personas.

Esta información les permitirá controlar mejor la situación, haciéndoles sentir más seguros. Cuando el funeral acabe, hay que animar al niño a que retome la normalidad, su rutina cotidiana: jugando, viendo la televisión, leyendo cuentos o disfrutando con los abuelos”.

Igualmente, cuando la muerte ha sido consecuencia de una enfermedad, o de alguna causa previsible se recomienda no apartar a los niños de la situación anterior (enfermedad, accidente…).

En lugar de esto podemos informarles de la realidad de manera sencilla, adaptando la explicación a su nivel madurativo, pero sin ocultar la verdad.

Además es importante que se les dé la oportunidad de despedirse de la persona querida, si ellos quieren.

¿Cuándo es conveniente pedir ayuda profesional?

Siempre y cuando la familia observe que el niño o la niña expresan los sentimientos de una manera sana, no hace falta acudir al especialista, opina Soler.

Desde casa trataremos de que se sienta satisfecho consigo mismo, procurándole aprendizajes y descubrimientos que le produzcan satisfacción.

Sin embargo, cuando un niño no logra dar este paso, el duelo se vuelve dañino y es entonces cuando pueden aparecer síntomas que indican que algo está pasando: vómitos, pérdida de apetito, dificultades para conciliar el sueño y para el aprendizaje, fobia escolar…

Por otro lado, en caso de que la persona fallecida haya sido uno de sus progenitores, el niño, puede volverse obsesivo con mantenerse cerca del otro. Tratando de cuidarle en exceso, llamándolo continuamente a su trabajo e incluso impidiéndole que cierre los ojos para dormir.

Todos estos síntomas, explica la psicopedagoga, nos indican que el niño tiene muchos miedos y que vive con gran una gran ansiedad. La manera de aliviarlo es manteniendo con él diálogos sinceros que respondan a sus inquietudes ya que son capaces, a su manera, de comprender diversas situaciones, y haciendo que se sienta acompañado de las personas más significativas y cercanas a él.

Mas si el niño no logra asumirlo y se presentan algunos de estos síntomas, conviene consultar a un experto:

– Profunda tristeza que impide al niño realizar sus rutinas.

– Dificultades para conciliar el sueño, alimentarse o permanecer a solas.

– Regresión a actitudes de un niño más pequeño.

– Imitación de la persona que ya no está.

– Deseos de irse con el familiar fallecido.

– Falta de interés para jugar con los amigos o hermanos.

– Desmotivación para ir al colegio y/o realizar los deberes.

– Irritabilidad y agresividad hacia sus iguales y adultos.

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C贸mo ayudar a un ni帽o a afrontar la muerte de un ser querido

Cómo ayudar a un niño a afrontar la muerte de un ser querido

Comunicar la muerte de un ser querido a un ni帽o y ayudarle a procesar la p茅rdida y el duelo es una tarea que a menudo los adultos posponemos y evitamos. Muchas veces no sabemos c贸mo hacerlo y para minimizar el dolor del peque帽o ocultamos la noticia o le ofrecemos explicaciones que pueden confundirle o crearle la fantas铆a de que el fallecido volver谩.

La muerte se convierte as铆 en un tema tab煤, del que 芦es mejor no hablar禄. Sin embargo, si ayudamos al ni帽o a procesar la noticia y la p茅rdida de una forma natural, podr谩 interiorizar creencias y conceptos sobre la vida y la muerte m谩s saludables y adaptativos.

Qu茅 es hacer un duelo

Llamamos duelo al proceso de elaboraci贸n psicol贸gica que experimentamos tras sufrir una p茅rdida importante en nuestra vida.

Generalmente al referirnos a un duelo, todas las personas lo relacionamos inicialmente con perder a una persona, pero tambi茅n hablamos de duelo cuando perdemos un trabajo, un proyecto o incluso cuando tenemos que abandonar un lugar donde viv铆amos y que era importante para nosotros (una casa, una ciudad… )

El objetivo de hacer el duelo es adaptarse a la nueva realidad, sin aquella persona o aquello que hemos perdido, de la manera m谩s saludable.

Cu谩nto dura un duelo

El tiempo de elaboraci贸n de la p茅rdida var铆a en funci贸n de diferentes factores:

  • La importancia de aquello que hemos perdido
  • Circunstancias personales de cada uno de nosotros
  • El significado cultural del duelo en nuestro entorno
  • C贸mo se produce la p茅rdida (inesperada o no, violenta…)

Un duelo elaborado de forma correcta suele durar unos meses y en los casos de una afectaci贸n mayor puede ser alrededor de un a帽o.

El duelo en los ni帽os

Generalmente los ni帽os superan las p茅rdidas de una forma natural, habitualmente m谩s r谩pidamente que un adulto y sin grandes dificultades.

No obstante, en algunas ocasiones los peque帽os pueden tener alg煤n obst谩culo a la hora de elaborar el duelo y les genera conflictos adicionales. Esto puede ser debido entre otras cuestiones a factores como la edad, la forma de comunicarles la p茅rdida, el apoyo que reciben de los adultos de su entorno o su participaci贸n o no en los ritos funerarios.

C贸mo procesan los ni帽os la muerte seg煤n la edad

La edad del ni帽o es determinante a la hora de elaborar un duelo, de procesar la p茅rdida y aceptar el nuevo escenario de forma no traum谩tica.

  • Hasta los dos a帽os, la mente del ni帽o carece de una estructura para elaborar un duelo. Generalmente los ni帽os se adaptan en estos momentos bien a la nueva situaci贸n.
  • Entre los dos y los cuatro a帽os, los peque帽os entienden la muerte como si fuera un sue帽o profundo. Cuando tienen que elaborar una p茅rdida, los ni帽os se vuelven en esta edad m谩s demandantes de la presencia los padres o de otros adultos. Muchas veces expresan lo que est谩n sintiendo trav茅s del juego. Tambi茅n es frecuente que tengan conductas regresivas y vuelvan a aparecer h谩bitos ya superados.
  • Entre los cuatro y diez a帽os los ni帽os reaccionan ante las p茅rdidas con l谩grimas y llanto. No es extra帽o que se muestren m谩s irritables o m谩s activos que de costumbre. A veces elaboran el duelo a trav茅s de fantas铆as de regreso y sue帽an con la recuperaci贸n de la persona que se ha ido o de lo que han perdido. Tambi茅n en esta edad puede aparecer el miedo a la muerte y a morir.

C贸mo ayudar a un ni帽o a superar la muerte de un ser querido

Como es l贸gico, la mayor o menor dificultad para abordar la p茅rdida y la muerte va a depender de muchos factores: su edad, el contexto en el que se ha producido la muerte, c贸mo reaccionan los adultos de su entorno, otras p茅rdidas previas, etc.

Sin embargo existen una serie de pautas que pueden facilitar la elaboraci贸n del duelo. Te las damos a continuaci贸n:

  1. Comunica la muerte. No es aconsejable utilizar palabras que puedan generar al ni帽o la fantas铆a de que quien ha muerto pueda regresar. Cuando decimos se ha dormido o se ha marchado de viaje, el peque帽o puede creer que volver谩 o que despertar谩. Es m谩s adecuado decirle 芦se ha muerto禄
  2. Da respuestas sinceras a su preguntas. En funci贸n de la edad es probable que el ni帽o quiera saber algo sobre c贸mo ha ocurrido. Es conveniente ofrecerle una explicaci贸n adaptada a su edad, omitiendo informaci贸n innecesaria y teniendo en cuenta que el concepto muerte var铆a a lo largo de la infancia.
  3. Antic铆pale sobre lo que va a pasar. Informar sobre los siguientes pasos (ahora nos vamos a reunir toda la familia, despu茅s iremos al funeral…) da seguridad al ni帽o.
  4. Preguntarle sobre qu茅 desea hacer. Es importante respetar la voluntad del peque帽o en este asunto sin imposiciones.

S铆ntomas del duelo en los ni帽os

Los ni帽os suelen presentar reacciones f铆sicas y emocionales ante la p茅rdida de un ser querido. Algunas de ellas pueden parecer alarmantes pero no lo son si no se producen con mucha intensidad y no se prolongan m谩s all谩 de un mes.

驴Qu茅 reacciones pueden aparecen en el duelo en los ni帽os?

  • Tristeza y llanto
  • Apat铆a y falta de ganas de estar con amigos o de jugar
  • Ansiedad y nerviosismo excesivos
  • Hiperactividad
  • Rabia, ira y en los peque帽os rabietas frecuentes y prolongadas
  • Miedo y sensaci贸n de estar siempre alerta
  • Falta de atenci贸n y de concentraci贸n
  • Conductas agresivas
  • Alteraciones del sue帽o con pesadillas, miedo a dormir solo o a la oscuridad.
  • Eneuresis nocturna.
  • Alteraciones en la alimentaci贸n: falta de apetito, rechazo a algunos alimentos o ingesta compulsiva.

Cuando los s铆ntomas son muy intensos y no desaparecen o se mitigan en un tiempo razonable de aproximadamente 4 semanas, es conveniente buscar la ayuda de un profesional que pueda orientar al ni帽o en el proceso de duelo y as铆 recuperar el bienestar.

En CENTRUM psic贸logos somos Expertos en Psicolog铆a Infantil. Trabajamos con un modelo de Psicoterapia Breve Infantil. En un n煤mero limitado de sesiones es posible procesar el duelo en los ni帽os de manera eficaz.

REFERENCIAS BIBLIOGR脕FICAS

Nomen, L. (2008). Tratando el proceso de duelo y de morir. Madrid: Pir谩mide

Источник: https://www.centrumpsicologos.com/como-ayudar-a-un-nino-a-superar-la-muerte-de-un-ser-querido/

Ayudar a los niños a afrontar el duelo

Cómo ayudar a un niño a afrontar la muerte de un ser querido

La mayoría de los niños pequeños están conscientes de la muerte, incluso si no la entienden. La muerte es un tema común en las caricaturas y la televisión, y es posible que algunos de los amigos de su hijo ya hayan perdido a un ser querido.

Pero experimentar el dolor de primera mano es un proceso diferente y a menudo confuso para los niños. Como padre, no puede proteger a un niño del dolor de la pérdida, pero puede ayudarlo a sentirse seguro.

Y al permitirle y animarlo a que exprese sus sentimientos, puede ayudarlo a desarrollar habilidades de afrontamiento saludables que le serán útiles en el futuro.

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Los niños experimentan el duelo de manera diferente

Después de perder un ser querido, un niño puede pasar de llorar un minuto a jugar el siguiente. Sus cambiantes estados de ánimo no significan que no esté triste o que haya terminado su período de duelo.

Los niños afrontan el duelo de manera diferente que los adultos, y jugar puede ser un mecanismo de defensa para evitar que un niño se sienta abrumado.

También es normal sentirse deprimido, culpable, ansioso o enojado con la persona que murió o con alguien completamente distinto.

Los niños muy pequeños pueden retroceder y comenzar a orinarse en la cama de nuevo, o volver a hablar como bebés.

Incentive al niño afligido a expresar sus sentimientos

Para los niños es bueno expresar cualquier emoción que estén sintiendo.

Hay muchos libros buenos para niños que tratan sobre la muerte, y leer juntos estos libros puede ser una manera excelente de comenzar una conversación con su hijo.

Como muchos niños no pueden expresar sus emociones a través de las palabras, otros medios útiles incluyen dibujar, elaborar un álbum de recortes, mirar álbumes de fotos o contar historias.

Sea apropiado según el desarrollo del niño

Es difícil saber cómo reaccionará un niño ante la muerte o incluso si puede captar el concepto. No ofrezca demasiada información, ya que puede ser abrumador. En vez de eso, intente responder a sus preguntas.

Los niños muy pequeños a menudo no se dan cuenta de que la muerte es permanente, y pueden pensar que un ser querido que ha muerto volverá si hacen sus quehaceres y comen sus vegetales.

Como explica la psiquiatra Gail Saltz, “los niños comprenden que la muerte es mala y que no les gusta la separación, pero el concepto de ‘para siempre’ simplemente no está presente”.

Los niños mayores, en edad escolar, entienden la permanencia de la muerte, pero aun así pueden tener muchas preguntas. Haga su mejor esfuerzo para responder con honestidad y claridad. Está bien si no puede responder todo; estar disponible para su hijo es lo que importa.

Sea directo

Cuando hable de la muerte, nunca use eufemismos. Los niños son extremadamente literales, y escuchar que un ser querido “se fue a dormir” puede ser aterrador. Además de hacer que su hijo tenga miedo a la hora de acostarse, los eufemismos interfieren con su oportunidad de desarrollar habilidades saludables de afrontamiento que necesitará en el futuro.

Asistiendo al funeral

Decidir si asistir o no al funeral es una decisión personal que depende completamente de usted y su hijo. Los funerales pueden ser útiles para que haya una conclusión, pero algunos niños simplemente no están preparados para una experiencia tan intensa.

Nunca obligue a un niño a asistir a un funeral. Si su hijo quiere ir, asegúrese de prepararlo para lo que verá. Explique que los funerales son ocasiones muy tristes y que algunas personas probablemente llorarán. Si habrá un ataúd, también debe prepararlo para eso.

Tenga en cuenta que incluso el niño mejor preparado puede desmoronarse y su comportamiento puede ser impredecible. “Los niños no se comportarán de una manera que pueda desear o esperar”, señala la Dra. Saltz.

“Si decide que un funeral no es la mejor manera, hay otras maneras de despedirse”. Plantar un árbol, compartir historias o lanzar globos, pueden ser buenas alternativas para que haya una conclusión para el niño.

Discutiendo la vida después de la muerte

La idea de una vida después de la muerte puede ser muy útil para un niño afligido, observa la Dra. Saltz. Si tiene creencias religiosas sobre la vida después de la muerte, ahora es el momento de compartirlas.

Pero incluso si usted no es religioso, puede consolar a su hijo con el concepto de que una persona continúa viviendo en los corazones y las mentes de los demás.

También puede construir un álbum de recortes o plantar algo que represente a la persona que ha perdido.

No ignore su propio duelo

Los niños a menudo imitarán el comportamiento de duelo de sus padres. Es importante mostrar sus emociones, ya que esto les confirma a los niños que sentirse triste o molesto está bien. Sin embargo, reaccionar explosivamente o sin control le enseña a su hijo formas poco saludables de lidiar con el duelo.

Mantenga las rutinas

Los niños encuentran gran confort en las rutinas, por lo que si necesita pasar tiempo solo, trate de encontrar parientes o amigos que puedan ayudar a que la vida de su hijo se mantenga lo más normal posible. Aunque es importante afligirse por la muerte de un ser querido, también es importante que su hijo entienda que la vida continúa.

Algunas situaciones específicas

Para muchos niños, la muerte de una mascota será su primera exposición a la muerte. Los lazos que los niños construyen con sus mascotas son muy fuertes y la muerte de la mascota de la familia puede ser intensamente desconsoladora.

No minimice su importancia, o reemplace inmediatamente a la mascota muerta con un nuevo animal. En lugar de eso, dele tiempo a su hijo para que llore por su perro o su gato.

Esta es una oportunidad para enseñarle a su hijo sobre la muerte y cómo lidiar con el duelo de una manera saludable y con apoyo emocional.

La muerte de un abuelo también es una experiencia común para los niños pequeños y puede plantear muchas preguntas, tales como: “¿Será mi madre la próxima?”. Es importante que le diga a su hijo que probablemente usted vivirá por mucho tiempo.

Después de la muerte de uno de los padres, los niños naturalmente se preocuparán por la muerte del otro padre o de otros cuidadores que le queden. Asegúrele al niño que es amado y que siempre lo cuidarán.

Una buena idea es confiar en los miembros de la familia durante este tiempo para que le ayuden a brindar apoyo y cuidados adicionales. La Dra. Saltz también recomienda la terapia en el caso de una muerte significativa, como la muerte de un padre o hermano.

“La terapia proporciona otra oportunidad para hablar cuando el niño podría sentir que no puede hablar con otros miembros de la familia, porque éstos también están sufriendo”.

Tratando problemas serios

Si nota que su hijo parece inusualmente molesto e incapaz de lidiar con el dolor y su pérdida, es posible que tenga algo llamado trastorno de adaptación.

El trastorno de adaptación es una condición grave y angustiante que algunos niños desarrollan después de experimentar un evento doloroso o perturbador.

Una buena idea es consultar al médico de su hijo si cree que su hijo no se está recuperando de una pérdida de manera saludable.

Источник: https://childmind.org/article/ayudar-a-los-ninos-a-afrontar-el-duelo/

Embarazo saludable
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