Cómo ayudar a un niño introvertido

▷ Niños introvertidos y cómo ayudarlos

Cómo ayudar a un niño introvertido

¿Estás buscando información sobre los niños introvertidos y cómo ayudarlos? Entendemos por niños introvertidos o tímidos aquellos que son propensos a interactuar menos con los demás, a través de los diferentes grupos sociales en los que participan. 

En muchas ocasiones, la tendencia de los niños a relacionarse es como un nudo que con los años se va desatando, pero eso no quita que las madres y padres puedan sentirse preocupados al ver que sus hijos tienen dificultades a la hora de relacionarse, y quieran buscar ayuda.

En este artículo vamos a tratar el tema de los niños introvertidos y cómo ayudarlos, para que se desarrollen más fácilmente en la faceta social, y puedan participar y disfrutar más de las relaciones interpersonales. 

¿Es un problema la introversión?

Del mismo modo que hay niños más altos o bajos, de pelo rubio o moreno, con ojos de distintos colores… Las personas también  somos distintas por dentro. Hay niños que son más sociables que otros , y todo ellos están dentro de la normalidad.

Cada uno llegamos al mundo con un pack biológico y, a partir de ese momento, estamos interactuando constantemente con el entorno. Y es muy probable que, si lo que obtiene el niño de interactuar con otros niños es agradable, la tendencia a buscar esas interacciones será mayor pero, si es desagradable, las buscará menos.

Que se convierta en un problema su tendencia a interactuar, en mayor o menor medida, dependerá de las consecuencias que eso tiene, en cuanto a qué pierde y qué gana al mostrarse más abierto e interactuar, o al pasar más tiempo haciendo actividades solo.

Por otro lado, los humanos somos seres sociales, y habrá muchas áreas en su vida que requieran de la relación con otros para que el niño pueda satisfacer sus necesidades.

Por lo tanto, es muy recomendable identificar a los niños introvertidos y saber cómo ayudarlos, con el fin de que estos niños y niñas aprendan a interactuar, y tengan la capacidad de hacerlo cuando sea bueno para ellos/as.

¿Qué hace que un niño sea introvertido?

Las razones por las que un niño tímido muestra menos disposición a la interacción social pueden ser varias, y se pueden organizar en las 3 siguientes:

No tiene las habilidades sociales necesarias

En ocasiones, los comportamientos de niños solitarios se deben a que no manejan las habilidades sociales necesarias para relacionarse con éxito. Así como cuando han interactuado con otros, y la experiencia ha sido desagradable, ha generado frustración o sensación de incapacidad, y les ha desanimado a seguir intentándolo.

En estos casos, los adultos cercanos al niño pueden ayudar a desarrollar estas habilidades sociales a través de su interacción con ellos, para hacerles más competentes socialmente.

Tiene las habilidades pero con barreras psicológicas

En otros casos, vemos que los niños sí tienen estas habilidades relacionales, y las pueden aplicar en según qué contextos, pero en otros no. En estos casos, suele suceder que la vergüenza, el miedo al rechazo, miedo a no gustar… actúen como barreras para que el niño se relacione.

Si esta es la situación, ¿cómo acercarse a los niños introvertidos y cómo ayudarlos? Lo recomendable es que los adultos cercanos ayuden al niño promoviendo situaciones en las que hacer cosas CON vergüenza y miedo. De modo que el niño vaya teniendo experiencias donde vaya desafiando la ansiedad y el miedo, y valdrá la pena al lograr algo positivo para él. 

Es capaz de hacerlo pero no lo hace

Cerca de mi casa, hay dos comercios de alimentación a los que suelo ir cuando me falta algún producto y ya han cerrado los supermercados.

Las primeras veces que acudía a ambos locales, saludaba preguntándoles qué tal el día. Uno sonreía amablemente, me contaba brevemente su día y preguntaba por el mío.

El otro, las dos primeras veces, me respondió “bien”, llevando la mirada a los productos para cobrarme. 

Al primero, le sigo preguntando y mantenemos esa breve conversación cuando voy a mi supermercado de urgencias. Al otro, ya no le pregunto. Visto desde fuera, alguien que me viese en el primero me llamaría extrovertido, y en el segundo introvertido.

Hay casos en que los niños, por sus experiencias, pueden sentir como más apetecible estar jugando solos en su habitación, que bajando a juntarse con varios niños. No es señal de ningún desajuste ni algo fuera de la normalidad, es una respuesta acorde a la historia que ha tenido hasta ahora.

¿Cómo ayudar a niños introvertidos?

En base a los 3 puntos comentados anteriormente: falta de habilidades, dificultad para aplicarlas, falta de satisfacción al aplicarlas, veremos diferentes maneras de cómo ayudar a los niños introvertidos.

Aprender a superar sus barreras psicológicas

Del mismo modo que aprendemos a tener sueño o pereza, y levantarnos de la cama… También podemos aprender a tener vergüenza, o miedo a hacerlo mal, y hacer lo debido en este momento. Hay estudios que indican que, en ocasiones, son los padres y madres los que, sin querer, pueden llegar a contribuir a la timidez en sus hijos.

Hay que dejar la sobreprotección a un lado y, la mejor forma de ayudar a los niños introvertidos es dándoles autonomía para que encaren situaciones en las que tengan que sobreponerse a sus barreras psicológicas, evitando que estas le impidan hacer cosas que desearía.

Aceptarle como es ahora

En casos en que niños tienen dificultades para relacionarse por miedo al rechazo, algo que podemos hacer los adultos es aceptarles, para ayudarles a aceptarse.

Si, por el contrario, les presionamos para que sean más sociables, más bien podemos estar transmitiendo ese mensaje de “algo en ti no está bien” y, con ello, mayor miedo al rechazo y mayor dificultad para relacionarse.

Jugar a desempeñar roles con ellos

Una buena manera de practicar habilidades con niños pequeños introvertidos puede ser a través del juego, adoptando roles. Por ejemplo, haciendo de panadero y persona que va a comprar, de médico, hacer del profesor, etc. De modo que vaya ampliando su repertorio relacional. 

Practicar situaciones sociales con diferentes maneras de respuesta

En línea con lo anterior, practicar situaciones sociales (saludar, introducirse a un grupo, preguntar, pedir algo, compartir…) puede ser de gran ayuda, así como practicar diferentes maneras de hacerlo: Ahora lo haremos como lo haría la abuela, ahora lo haremos como la profesora, ahora como lo haría Bob Esponja…

Destacar las consecuencias positivas de las interacciones

En vez de insistir, tratar de motivar, o castigar los comportamientos introvertidos, la mejor forma sobre como ayudar a los niños introvertidos es promoviendo y fortaleciendo los comportamientos prosociales que haga de forma espontánea.

En este sentido, destacar algo bueno que haya conseguido, “cómo se han reído cuando has contado eso…”, “qué bien que has ido a verle que ahora te han invitado a su cumpleaños”, “qué valiente has sido al ir con tu vergüenza”… Este tipo de expresiones, serán un incentivo para que sus interacciones sociales adquieran más satisfacción. 

Si quieres saber más sobre cómo fomentar la autoestima de los niños, puedes encontrar más información en este enlace. 

En Activital Psicólogos, tenemos amplia experiencia como psicólogos infantiles, ayudando a niños introvertidos a sobreponerse a sus dificultades y desarrollarse personal y socialmente. Puedes consultarnos a través del teléfono 611 02 79 72 o enviar un mensaje a nuestros psicólogos.

Источник: https://activital.es/ninos-introvertidos-como-ayudarlos/

Timidez infantil: cómo ayudar a los niños tímidos

Cómo ayudar a un niño introvertido

La timidez infantil como problema suele pasar desapercibida durante muchos años, ya que los padres piensan que se trata de una característica de personalidad.

 Como el niño tímido suele ser tranquilo y callado, no llama la atención, por lo que es más difícil percatarse de que tiene problemas y necesita ayuda profesional.

Esto se debe a que los niños tímidos no externalizan sus problemas, sino que los guardan para sí y, como resultado, no muestran conductas disruptivas extremas, que son las que más suelen preocupar a los padres.

Sin embargo, la posibilidad de interactuar con los demás niños es fundamental para el desarrollo infantil. Durante los primeros años de vida, el pequeño construye su autoconcepto a través de la interacción con los otros.

Además, se trata de una etapa sensible para el desarrollo de las habilidades sociales por lo que la timidez puede hacer que el niño pierda un tiempo precioso, que después será más difícil recuperar.

De hecho, en algunos casos la timidez puede terminar desencadenando fobias sociales u otros trastornos psicológicos.

La timidez implica cierto grado de introversión en los contextos sociales, una falta de asertividad y un comportamiento retraído. Los niños tímidos muestran un patrón de conducta caracterizado por un déficit en sus relaciones interpersonales y tienen la tendencia a escapar o evitar el contacto social.

No obstante, se debe aclarar que la timidez no es, necesariamente, un problema, depende de si se convierte en un impedimento para que el niño se relacione con los demás. La timidez solo es un problema cuando limita las potencialidades del pequeño y le hace sentir mal.

El niño tímido que sufre, en vez de disfrutar de las relaciones con sus coetáneos y con las demás personas, se siente incómodo en las situaciones sociales. Esa timidez le produce un sufrimiento a nivel emocional y le impide desarrollar las competencias sociales necesarias para insertarse adecuadamente en los diferentes grupos.

La timidez suele aparecer cuando el niño se encuentra ante situaciones nuevas o personas desconocidas.

Lo usual es que el niño tímido se mantenga en silencio frente a extraños pero no tenga problemas para hablar cuando tiene confianza con las personas.

A diferencia de los niños solitarios, que prefieren estar tranquilos y disfrutan de la soledad, los niños tímidos no se relacionan con los demás porque tienen miedo o sienten vergüenza.

Características de los niños tímidos

  • Problemas para relacionarse con sus coetáneos, al niño le cuesta iniciar y mantener una conversación, no suele tomar la iniciativa, sino que se muestra distante y reservado.
  • No participa en clase, no porque no tenga los conocimientos sino porque se avergüenza al tener que exponerlos delante de los demás.
  • Aislamiento y evitación de actividades que son normales para su edad, como los juegos a la hora del recreo o las competencias deportivas en la escuela.
  • Ansiedad anticipatoria ante las situaciones que le producen miedo, como tener que hablar en público, leer en voz alta, hacer recados o ir a la pizarra.
  • Síntomas psicofisiológicos que se activan cuando se expone a la situación temida, como sudoración de las manos, rubor, tartamudeo, nauseas y palpitaciones.
  • Descarga emocional, los niños tímidos suelen tener una escasa expresividad emocional, pero en algunas ocasiones se produce una descarga y lloran sin que exista un motivo, al menos aparentemente. Ese llanto suele ser una válvula de escape para liberar la tensión acumulada y los sentimientos reprimidos.

Causas de la timidez en los niños

Un estudio desarrollado en la Universidad Stony Brook desveló que las personas tímidas perciben el mundo de una forma diferente y muestran una actividad cerebral más intensa ante ciertos estímulos. Estas personas son más sensibles y prestan más atención a los detalles, razón por la cual necesitan más tiempo para observar, reflexionar y tomar decisiones.

Es prácticamente imposible hacer referencia a una única causa de la timidez infantil,ya que se trata de una condición que generalmente sienta sus bases en diferentes factores, desde aquellos de índole biológica hasta las peculiaridades sociales.

  • Genéticas: el temperamento está condicionado por factores genéticos y biológicos. De hecho, se ha podido apreciar que un 10-15% de los bebés que muestran lo que se conoce como “inhibición ante lo desconocido”, comienzan a comportarse de manera tímida a partir de los 21 meses de edad. Estos niños tienen un umbral de activación psicofisiológica muy bajo, por lo que reaccionan ante los estímulos nuevos ruborizándose y con palpitaciones. Este patrón de respuesta se puede consolidar a lo largo de la infancia, dando lugar a una timidez patológica. También se ha notado que mientras menos sociables son las madres, más tímidos suelen ser sus hijos.
  • Apego inseguro: el vínculo afectivo que crea el niño con sus padres es fundamental para su desarrollo psicológico. Cuando esos lazos no se establecen adecuadamente, ya sea porque los padres no tienen tiempo o porque se produce un distanciamiento emocional, se genera un apego inseguro, que generalmente causa un retraimiento social y, como resultado, un patrón de comportamiento tímido. Si el niño crece sabiendo que tendrá el cariño y el apoyo incondicional de al menos uno de sus padres, se sentirá seguro y se convertirá en una persona independiente. Al contrario, si percibe que no puede contar con sus padres, ese sentimiento de inseguridad se generalizará al resto de las relaciones y a la imagen que tiene de sí mismo, por lo que es muy probable que desarrolle una timidez patológica.
  • Escasos contextos de interacción con los coetáneos: cuando el niño no ha tenido la oportunidad de relacionarse con otros niños de su edad y poner a prueba sus habilidades sociales, es más probable que su repertorio de respuestas sociales sea más limitado, una situación bastante común en los pequeños que no acudieron al jardín de la infancia sino que crecieron rodeados de adultos. Cuando el nivel de contacto social es muy bajo, el niño no sabe muy bien cómo responder ante los demás y tendrá la tendencia a retraerse, se comportará de manera tímida.
  • Situaciones vividas como estresantes: cualquier hecho que el niño perciba como amenazante o desagradable puede causar una inhibición. A veces no se trata de la situación en sí misma sino de la percepción que tiene el niño. Por ejemplo, un simple comentario sobre su forma de leer o su tono de voz puede ser percibido como una burla o una crítica que active la timidez. Cuando el pequeño vive continuamente situaciones que lo superan, preferirá apartarse, no involucrarse. En esos casos, la timidez se erige como una especie de mecanismo de defensa.

Cuando la timidez infantil es extrema

La timidez no es algo que se tiene o no se tiene, más bien es una característica que se presenta bajo la forma de un continuum y que puede estar dentro de cada uno de nosotros, solo que se manifiesta en algunas situaciones y en otras no. En los casos más leves, cuando se manifiesta solo en determinadas situaciones y podemos sobreponernos a ella, se hace referencia a una timidez normal pero cuando la timidez es extrema, se convierte en una fobia social.

En sentido general, la diferencia entre la timidez normal y la patológica radica en el grado de incapacitación que provoca. Si la timidez interfiere en el día a día y le impide al niño relacionarse con sus compañeros de colegio o tener éxito en la escuela, entonces se convierte en un problema que demanda ayuda psicológica.

No obstante, se debe aclarar que a lo largo de la infancia existen algunos momentos en los que es normal que aparezca cierto grado de timidez, la cual suele estar provocada por el miedo a la valoración de los coetáneos. Este tipo de timidez es más frecuente en la edad escolar y la adolescencia.

También es importante establecer una diferenciación entre la timidez y la tristeza o depresión. Los niños tímidos se comportan de manera normal en todas las actividades, salvo en aquellas que implican una interacción con los demás, mientras que los niños deprimidos pierden el interés por la mayoría de las actividades, se muestrn  apáticos y sin energía.

No obstante, los padres deben mantenerse atentos, porque existe la posibilidad de que un niño tímido termine desarrollando un cuadro depresivo.

De hecho, la timidez patológica suele generar una baja autoestima y sentimientos de inferioridad e indefensión.

Esto se debe a que el niño tímido realiza atribuciones erróneas o inexactas que lo llevan a formarse una idea negativa de sí mismo y a desconfiar de sus capacidades.

Los niños tímidos también tienen la tendencia a evitar todas aquellas situaciones en las que se sienten incómodos, como resultado, su rango de actividades se ve muy limitado. A menudo estos niños con percibidos como poco amistosos y sin talento, aunque en realidad no sean así. Sin embargo, esta percepción los hace más propensos a sufrir acoso escolar.

Niños tímidos: Cómo actuar

Grandes escritores han sido personas muy tímidas. ¿Sabías que Agatha Christie solía esconderse en un armario cuando era niña para huir de las visitas y que Jorge Luis Borges prefería que un amigo leyera sus discursos en público?

Si tu hijo es tímido:

  • No le fuerces a enfrentar situaciones sociales nuevas, es mejor que antes se sienta cómodo con las situaciones que ya puede manejar. Es conveniente que le plantees nuevos retos, pero sin agobiarle porque cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y debemos respetarlo.
  • No le ridiculices ni le hagas sentir diferente al resto de los niños, al contrario, explícale que la timidez es algo que le ocurre a muchas personas.
  • Apóyale de manera incondicional, muestra comprensión y confía en sus capacidades. El niño debe saber que sus padres le aman y aprecian por quién es, no a pesar de quién es.
  • No le des una importancia excesiva al problema ya que ello podría representar una fuente de tensión adicional para el niño.
  • No permitas verbalizaciones negativas sobre sí mismo, como “no sirvo para nada” o “nunca podré hablar en clase”, en su lugar, explícale que se trata de ideas exageradas y que un problema en un área no significa que tenga menos valor en otras. Resalta siempre sus características positivas.
  • Ayúdale a enfrentar las situaciones nuevas que representan un desafío, pero sin caer en la sobreprotección. El objetivo no es hacer las cosas en su lugar, sino disminuir el nivel de ansiedad para lograr que el niño se sienta cómodo y pueda superar la timidez.
  • Elógiale cada vez que logre sobrepasar alguna de sus barreras y afronte con éxito una situación social, por pequeña que sea. De esta forma no solo le estarás motivando sino que le estarás indicando que va en la dirección adecuada y que es posible vencer la timidez.

Tratamiento para superar la timidez infantil

El primer paso en el tratamiento de la timidez infantil consiste en realizar una evaluación de las situaciones que provocan este comportamiento y de las peculiaridades del niño.

En El Prado Psicólogos nos adaptamos a cada caso, recurriendo a diferentes técnicas que le ayudarán a superar la timidez, desde la desensibilización sistemática hasta el modelado, el entrenamiento en autoinstrucciones o la relajación.

También contamos con programas de entrenamiento en habilidades sociales y técnicas de control del estrés.

Por otro lado, atender a las emociones del niño tímido es fundamental, por lo que también trabajamos para desarrollar su inteligencia emocional. Todo esto puede realizarse gracias al vínculo que establecemos con el niño. Sentirse escuchado, comprendido y validado es una condición imprescindible para que el tratamiento sea eficaz.

Los principales objetivos del tratamiento son:

  • Potenciar la interacción del niño con sus coetáneos y con otras personas
  • Disminuir el nivel de retraimiento e inactividad
  • Fortalecer su autoestima
  • Desarrollar su inteligencia emocional
  • Reducir la ansiedad vinculada con las interacciones grupales y/o las situaciones sociales
  • Corregir los estilos de pensamiento inadecuados que llevan al niño a desvalorizarse
  • Aumentar sus habilidades sociales

Tarifas

Si lo deseas podemos realizar una primera entrevista informativa gratuita en la que valoraremos el problema de tu hijo/a y te indicaremos cual es el tratamiento más adecuado.

El precio de cada consulta psicológica es de 80 euros. Ofrecemos un bono descuento de 5 sesiones por 345 euros (69 euros por sesión).

Источник: https://www.elpradopsicologos.es/timidez/ninos-timidos/

Cómo ayudar a niños tímidos: 12 consejos

Cómo ayudar a un niño introvertido

Cada uno de nosotros es diferente a los demás. Tenemos vidas e historias distintas, que nos hacen ver la realidad de forma única e irrepetible.

Sin embargo, existen patrones comunes de comportamiento y de maneras de percibir el mundo.

Aunque técnicamente no formamos nuestra personalidad hasta una vez superada la adolescencia y adquirida nuestra identidad, algunos de nuestros rasgos de personalidad serán visibles desde la infancia.

Un ejemplo de ello es la existencia o no de timidez.

Si bien se trata de un rasgo que no es (al contrario de lo que muchos parecen pensar) nocivo de por sí, lo cierto es que puede dificultar la expresión de sus sentimientos y pensamientos y disminuir la posibilidad de establecer vinculaciones afectivas con sus semejantes o de reducir la calidad de estas ¿Cómo ayudar a los niños tímidos en su día a día? En este artículo ofrecemos una serie de propuestas que pueden contribuir a vencer dicha timidez.

¿Qué consideramos timidez?

Se considera timidez a un rasgo temperamental consistente en la tendencia a retraerse, a no expresar emociones y pensamientos con facilidad y a llamar la atención lo menos posible. Estamos ante un rasgo vinculado especialmente al nivel de autoestima y de seguridad, correlacionando negativamente con ambas y especialmente con la última.

El niño tímido va a tender a no expresarse en presencia de desconocidos o de gente en la que no confíe, buscar entornos más seguros y evitar la exposición o llamar la atención de grandes aglomeraciones. Dicho de otra manera, el niño tímido tiene un comportamiento reservado y suele ser más contemplativo, aunque en el fondo puede querer participar activamente en lo que sucede.

Es importante no confundir timidez con con introversión: la persona introvertida necesita menores niveles de activación externa que una extravertida, necesitando de menor contacto social. No es que sea asocial o no tenga amigos, simplemente necesita menos contacto. Sin embargo un niño tímido puede tener una naturaleza extrovertida y no manifestarla por miedo o inseguridad.

Tal y como hemos comentado este rasgo no es necesariamente negativo. Y es que por un lado, facilita que el sujeto en cuestión evalúe las situaciones y actúe tras analizar y comprobar el funcionamiento de las situaciones.

Por el otro, si es muy acentuado puede limitar la interacción de quien lo tiene con el entorno y dificultar las relaciones sociales.

Es en esta última de las situaciones, cuando el niño tímido empieza a tener problemas derivados de dicho rasgo, en que nos preguntamos qué podemos hacer para ayudarlo a vencer su timidez.

Consejos para ayudar a niños tímidos

A la hora de intentar ayudar a un niño a vencer su timidez, hay que tener en cuenta que gran parte de su situación se deriva de una falta de confianza y seguridad.

También hay que tener muy en cuenta que, aunque las intenciones sean buenas, algunas de las maneras clásicas que muchos emplean para que sus hijos venzan su timidez en realidad pueden disminuir aún más su confianza en sí mismos y su autoestima.

Es por ello que a continuación se comentan algunas maneras de ayudar al niño tímido que pueden resultar de utilidad.

1. Alienta sus logros

Es importante para un niño, especialmente si es tímido e inseguro, ver como sus aproximaciones a la actuación son alentadas y vividas como algo positivo por parte de sus padres o profesores. Elogiar y felicitar su actuación facilitará que el niño se sienta más confiado y facilita y refuerza su conducta y su expresión futuras. Eso sí, la felicitación ha de ser sincera.

2. Enséñale a relativizar y valorar positivamente sus errores

Equivocarse no es malo, sino que nos da una oportunidad para aprender. Las personas tímidas suelen tener cierto miedo a hacer las cosas mal y que les juzguen por ello. Enséñale que eso no es así.

No se trata de fingir que lo haga todo bien, sino de hacerle ver que cometer errores es positivo, ya que a la larga le permite mejorar su actuación y que no por ello va a ser mal considerado.

3. No lo señales o critiques

Estrechamente vinculada con la anterior. Un niño que se siente inseguro no va a sentirse mejor porque le digamos que es tímido o critiquemos su falta de actuación. Es un error que, aunque parezca sorprendente, muchas personas cometen en su intento de espolear a sus pequeños, como arrebato de ira mal dirigida o incluso sin darse cuenta.

4. Incrementa autoinstrucciones positivas y autorrefuerzos

Las personas tímidas suelen minusvalorar sus logros y maximizar sus errores, así como no autorreforzarse suficientemente por los primeros.

También es habitual que se den autoinstrucciones con tintes negativos o dubitativos, como los típicos “no puedo…” o “no se…”.

Hemos de procurar que se cambien estas maneras de autodirigirse, así como que se felicite a sí mismo cuando hace las cosas bien.

5. Genera oportunidades de socialización

Una buena forma de intentar ayudar a niños tímidos a vencer su timidez es facilitar la existencia de situaciones en que pueda poner a prueba y afrontar sus inseguridades y conocer gente.

Por ejemplo, ir al parque con él permite no solo compartir tiempo juntos sino que además pueda entrar en contacto con sus semejantes.

Es importante que al menos inicialmente el progenitor o una figura de confianza esté presente o en los alrededores, pudiendo el pequeño buscar apoyo y sentirse más seguro.

6. ¡No lo fuerces!

Aunque parezca contradictorio con el punto anterior, no lo es.

Una cosa es facilitar que el niño pueda tener contacto social, pero otra muy distinta forzarlo a ello cuando no quiere o obligarle a jugar con o a acercarse a niños que no conoce ni quiere conocer.

Ello será visto como una imposición y como algo aversivo, apareciendo resistencias y dificultando que realmente se venza la timidez. Se trata de que el niño fluya de manera natural, no cómo ni cuándo nosotros queremos que lo haga.

7. La sobreprotección no ayuda

Es lógico que queramos que nuestros hijos, alumnos o los niños en general estén seguros y felices en todo momento. Y como hemos dicho, las críticas, señalizaciones y la vivencia de la actuación social como obligación no ayudan sino que perjudican la posibilidad de aumentar su seguridad en sí mismos.

Pero meterles en una burbuja donde todo lo hagan bien, se les haga todo y donde nunca ocurra nada malo también puede llevar a lo mismo: el niño puede sentirse incapaz de afrontar la vida real, no sabiendo cómo reaccionar ante las demandas ambientales y sociales o ante posibles elementos aversivos.

8. Da ejemplo

Los pequeños imitan lo que ven en casa desde la infancia. Una manera de ayudarles a superar la timidez es hacer de modelos con respecto a la interacción con los demás. Si conciben que la proactividad y la socialización son algo normal, irán aprendiendo las maneras de hacer que observen y será más fácil que lleguen a actuar del mismo modo.

9. Favorece su toma de decisiones y su responsabilidad

Una forma de favorecer que el niño se sienta más seguro de sí mismo es hacerle partícipe de la toma de decisiones. Proponerle que decida cosas, por mínimas que sean (por ejemplo dónde le apetece ir o a qué quiere que juguéis), y hacerlas efectivas permite que vea que sus opiniones son tenidas en cuenta y que tienen un efecto sobre la realidad.

10. Aficiones

Otro de los aspectos que pueden ayudar a niños tímidos a que su carácter no interfiera o incluso a que este rasgo disminuya es la realización de actividades de su interés.

Escribir, juegos de mesa, deporte, pintura, música, danza o cocina son algunos ejemplos de actividades que pueden gustar, y cuyo dominio puede aumentar la seguridad en sí mismos.

Eso sí, de nuevo recordamos que le tiene que gustar al niño y no ser un elemento de presión.

11. Teatro o juegos de roles

Aunque en realidad podría incluirse en el anterior apartado, se ha separado este elemento debido a que en él el niño debe tomar el papel o rol de otra persona o ser, representando una serie de características y maneras de hacer que no tienen porqué ser las propias.

El niño puede aprender y observar otras maneras de actuar. La interpretación además suele favorecer el surgimiento de improvisación y tener un ritmo rápido que aunque exigente no suele dejar mucho tiempo para valorar si las cosas se están haciendo bien o mal.

12. Favorece que se exprese

Es importante tener en cuenta que los niños tímidos suelen guardarse las cosas para sí. Por ello resulta de utilidad el uso de técnicas y actividades que permitan su expresividad. Dibujar, el juego simbólico o crear historias junto a él son buenas maneras de hacerlo.

Источник: https://psicologiaymente.com/desarrollo/como-ayudar-ninos-timidos

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