Cómo cuidar a un bebé con tos

5 recomendaciones para cuidar la gripe en los niños — Mejor con Salud

Cómo cuidar a un bebé con tos

Como padres, es muy importante conocer cómo cuidar la gripe en los niños. Aunque se trata de una infección común, a veces recurrente, es esencial atenderlo de forma especial, ya que los pequeños tienen alto riesgo de desarrollar complicaciones como bronquitis o neumonía.

La enfermedad suele aparecer con más frecuencia en la época invernal, sobre todo cuando el niño acude a la escuela o a la guardería. Durante este periodo sus funciones inmunitarias son más débiles y quedan susceptibles al ataque de los virus que se encuentran en el entorno.

Debido a esto, es importante aprender a reconocer la enfermedad y adoptar algunos hábitos que facilitan su tratamiento. Entendiendo que no todos saben cómo actuar, a continuación, queremos repasar sus principales síntomas y algunas recomendaciones para su cuidado.

¿Cuáles son los síntomas de la gripe en los niños?

Las manifestaciones clínicas de la gripe en los niños pueden variar en función de la severidad con la que se presente la enfermedad. A menudo, sus primeras señales se confunden con un resfriado común, pues tienden a ser similares. Sin embargo, en este caso, el pequeño presenta fiebre moderada o alta, además de tos y dolor de garganta.

Otros síntomas comunes son:

  • Dolor de cabeza.
  • Tos productiva.
  • Escalofríos y dolores musculares.
  • Sensación de cansancio o decaimiento.
  • Goteo y congestión nasal.
  • Dolor abdominal.
  • Diarrea y vómitos.
  • Sibilancias al respirar.

¿Por qué los niños se contagian con facilidad de gripe?

El virus de la gripe se propaga a través de pequeñas partículas que expulsan los pacientes enfermos al toser, hablar o estornudar, como señala esta información de KidsHealth. También es posible que se dé el contagio por el contacto con objetos que hayan sido contaminados, como, por ejemplo, los juguetes.

Los niños pequeños son grandes transmisores de esta enfermedad pues, al infectarse, eliminan una gran cantidad de virus y durante más tiempo que un adulto. Además, están más expuestos a los factores de riesgo de la infección, pues acuden a guarderías, comparten juguetes y utensilios y no suelen tener hábitos frecuentes como lavarse las manos.

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Recomendaciones básicas para cuidar la gripe en los niños

En la mayoría de los casos, basta con seguir una serie de consejos básicos para cuidar la gripe en los niños. Aunque cualquier señal de complicación debe ser atendida por un médico, en general, hay pequeñas medidas que aceleran su proceso de recuperación en casa. ¡Apunta!

1. Reposar en casa

Debido al riesgo de contagio que implica la gripe en los niños, lo mejor es mantener al chico en reposo en casa, al menos hasta notar una mejoría. Además, es primordial que el pequeño descanse lo adecuado para reducir la carga sobre el sistema inmunitario.

Sugerencias

  • Evita llevarlo a la guardería o a la escuela, por lo menos durante dos o tres días.
  • Aliéntalo para que se quede en la cama o el sofá, pues esto facilita su recuperación. Puedes proponerle ver una película o leer un libro.

2. Proporcionar abundante líquido

Incrementar el consumo de líquido es determinante para acelerar la recuperación de la gripe. Dado que la fiebre puede conducir a la deshidratación, es esencial que los niños consuman bebidas varias veces al día.

3. Controlar las molestias

El malestar general y los dolores de cabeza se pueden mitigar con medicamentos de venta libre como el acetaminofén o ibuprofeno. Sin embargo, si se trata de niños pequeños, estos solo se deben administrar siguiendo las recomendaciones médicas.

4. Hacer lavados nasales

Cuando la congestión es severa y dificulta la respiración, la aplicación de lavados nasales puede ayudar a lograr una mejoría. Estos remedios ayudan a remover el exceso de moco en los conductos y, de paso, calman la irritación.

5. Preparar remedios caseros

Considerando que el uso excesivo de fármacos está desaconsejado, una opción para aliviar los síntomas la gripe en los niños son los remedios caseros. Estas fórmulas tradicionales combinan ingredientes con propiedades antivirales y antiinflamatorias que pueden ayudar a reducir dichos síntomas respiratorios.

10 claves para cuidar al niño cuando está malito

Cómo cuidar a un bebé con tos

Acostumbrada a tenerle corriendo por la casa o haciendo alguna trastada, no es fácil verle tumbado en la cama y sin fuerzas para levantarse.

A lo largo de su infancia, los catarros, la fiebre, los dolores de oídos o de garganta serán más habituales de lo que tú desearías y, aunque contarás con la ayuda de tu pediatra, aprender a manejar estas pequeñas molestias te será muy útil. Toma nota de nuestros consejos.

1. La temida fiebre

Igual que el dolor, no es más que un aviso de que algo no funciona bien en su organismo; la fiebre te pondrá en alerta muchas veces a lo largo de su infancia, puesto que es uno de los síntomas que acompaña a la mayoría de las enfermedades que afectan a los niños.

Tu pequeño tendrá fiebre si el termómetro marca más de 37,5 grados, tomando la temperatura en la axila, o más de 38, si lo haces en el recto.
Consejo: controla su temperatura en función del estado general del niño, o bien cada tres o cuatro horas.

Si es alta, quítale algo de ropa y mantén la casa templada, alrededor de 22 grados; aplícale compresas de agua tibia en brazos y piernas, o dale un baño a la misma temperatura que él registre, pero bajando poco a poco algún grado –nunca hasta dejarla fría–.

También puedes administrarle un antitérmico, siguiendo siempre las dosis recomendadas, hasta que acudas a la consulta del pediatra.

2. No quiere comer

La pérdida de apetito es muy común en los niños cuando están enfermos, pero es más importante que el pequeño ingiera líquido que el hecho de que coma.

No te obsesiones si tu hijo no se alimenta mucho durante estos días y asegúrate de que parte de la bebida que tome sea azucarada porque, de lo contrario, el pequeño podría estar un poco decaído por la falta de glucosa.

Consejo: los zumos, los lácteos, las sopas o los purés ligeros son una buena opción para que el pequeño tome algo de alimento cuando los catarros o la fiebre le quitan el apetito. En estos casos, también es importante que alegres su dieta para que le “entre por los ojos”, y no rechace el plato.

Pero si lo que padece es un trastorno gastrointestinal, y sobre todo si ha vomitado, empieza ofreciéndole líquidos en pequeñas cantidades, para comprobar que los tolera bien. Si es así, continúa con una dieta blanda, evitando aquellos alimentos que puedan “soltarle la tripa” –retira el zumo de naranja de la papilla de fruta– y las grasas.

3. Respeta su reposo

En su mayoría, los niños no aguantan mucho tiempo quietos en el mismo sitio. Normalmente no necesitan cumplir un reposo absoluto. Suelen ser ellos los que limitan el movimiento en función de cómo se encuentran.

Consejo: cuando tu hijo está malito, y especialmente si tiene fiebre, su cuerpo está librando una batalla contra la enfermedad. Por este motivo, necesitará más descanso del habitual.

No intentes que se anime o que juegue continuamente e intenta respetar esta mayor necesidad de sueño.

4. ¿Cómo sé dónde le duele?

Los niños muy pequeños no podrán decirte qué les pasa y tendrás que “adivinarlo.” Los bebés se quejan a través del llanto, pero también es importante pensar que le duele algo si está muy irritable o, por el contrario, muy decaído.

Si el niño es mayor, él mismo te indicará dónde se encuentra el origen de su molestia.
Consejo: los bebés lloran por muchos motivos y el dolor es sólo uno de ellos.

Pero quizá puedas diferenciar a qué se deben sus lágrimas si escuchas con atención su forma de llorar. El llanto por hambre suele ser corto y de tonos agudos que suben y bajan.

Sin embargo, cuando el bebé llora por dolor o molestias, llega de golpe y es muy alto y agudo. Normalmente, el pequeño hace una pausa y después vuelve a llorar con un gemido monótono.

5. Alivia su dolor

Los dolores de tripa, de oídos o de cabeza son molestias muy comunes en los más pequeños. Los calmantes ayudan a aliviar estos dolores, pero también puedes recurrir a otras técnicas como el masaje, el calor seco en el caso de las dolencias musculares o el frío para aliviar torceduras o golpes.


Consejo: si le duele la tripa, los masajes circulares alrededor del ombligo, le calmarán; si está incómodo por gases, levantarle las piernas hacia la tripa le ayudará a expulsarlos. En los dolores de oídos puede ser útil un paño caliente sobre las orejas.

Y si sufre molestias en la garganta, procura ofrecerle líquidos a temperatura ambiente –evita los muy calientes– y ponle un pañuelo enrollado alrededor del cuello.

6. ¡Menuda tos!

¿Sabías que los niños pueden desarrollar entre cinco y ocho trastornos respiratorios al año? Los contagios en los colegios están a la orden del día, y provocan que toses y mocos les acompañen hasta bien entrada la primavera.

Pero, aunque la tos es muy molesta para ellos, sirve para mantener despejadas las vías respiratorias del pequeño.
Consejo: si tu hijo tiene tos seca o improductiva –sin flemas– el pediatra le recetará algún antitusivo para calmarla.

Sin embargo, si la tos es productiva –sirve para expulsar el exceso de mocos en los pulmones– no es recomendable tratarla porque impedirían su expulsión. En este caso, deben beber mucha agua para ablandar las secreciones.

Es conveniente levantar un poco la cabecera de la cama y poner algo de humedad en la habitación porque el exceso de sequedad empeora la tos.

7. Siempre con mocos

En muchas ocasiones, aunque tu hijo no esté “oficialmente” malito, puedes notar su nariz taponada y mucha mucosidad.

En la mayoría de los casos no le afectará de manera importante, pero en otros, los mocos terminan “viajando” hasta los oídos, produciendo otitis, o hasta los bronquios, dando lugar a bronquitis.


Consejo: debes lavar la nariz del pequeño con suero fisiológico o una solución de agua marina a diario. Y mientras no sepa sonarse, puedes utilizar un aspirador nasal que te ayudará a sacarle los mocos.

8. ¿Le doy algún medicamento?

Por tu cuenta, no. Antes de administrarle cualquier fármaco debes consultar con el pediatra y, por supuesto, nunca darle  antibióticos si no se los ha recetado antes un especialista.

Sólo si le notas con fiebre, puedes ofrecerle algún antitérmico a la dosis que te haya pautado el pediatra anteriormente para que la temperatura baje –el paracetamol o el ibuprofeno le quitarán también el dolor– hasta que acudas a su consulta.

Consejo: ojo con los antibióticos sin receta médica. Si le das a tu hijo un antibiótico cuando no lo necesita podría terminar creando resistencias a estos fármacos.

También es muy importante que respetes la pauta que te ha recomendado el pediatra y que no retrases o adelantes las dosis varias horas para hacerlas cuadrar con tus horarios.

9. Se aburre

La fiebre deja a los niños abatidos y sin ganas de moverse, pero conforme vaya superando la enfermedad querrá distraerse. Puedes leerle un cuento mientras está tumbado en la cama o recostado en un sillón, o ponerle una película.

Cuando se encuentre un poco mejor, prepara juegos tranquilos como puzles, dibujos, juegos de palabras, o pasad un rato viendo un álbum de fotos familiar.
Consejo: si el niño necesita estar en la cama, es importante que estés a su lado.

De lo contrario, aunque se encuentre mal se levantará para estar contigo.

10. ¿Cuándo le llevo al cole?

En principio, si tu hijo tiene fiebre no debe ir al colegio puesto que necesita reposo. Además, si la enfermedad que padece se debe a un virus, podría contagiar a sus compañeros. En este sentido, el aislamiento depende del cuadro infeccioso que tenga y debe ser indicado por el pediatra.

Consejo: si no tiene fiebre y el pediatra no te ha recomendado aislamiento, puedes llevarle al colegio siempre que su estado general sea bueno.

En caso de que haya padecido algún trastorno gastrointestinal, debes advertirlo en el comedor para que le ofrezcan una dieta blanda durante los días que consideres oportuno.

Asesoramiento: María García-Onieva, miembro de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) y pediatra en el Centro de Salud de Entrevías, en Madrid.

Ana Vallejo

Источник: https://www.guiadelnino.com/salud/enfermedades-del-nino/10-claves-para-cuidar-al-nino-cuando-esta-malito

Cómo cuidar a un bebé con tos

Cómo cuidar a un bebé con tos

Seguro que cuando eras pequeño no entendías por qué tus padres se ponían tan nerviosos cuando tosías, si al fin y al cabo era tú el que tenías que sufrir las continuas toses.

Sin embargo, ahora que eres padre los entiendes ya que la tos continua de un hijo es algo que altera y pone muy nervioso.

Te entrarán ganas de salir corriendo a la farmacia a comprarle un jarabe antitusivo, pero no siempre son efectivos e incluso pueden ser perjudiciales ya que existen muchos tipos de tos, y no para todas son efectivos:

1- Tos seca. Se produce cuando las vías respiratorias están inflamadas y es una tos muy molesta e ineficaz, por lo que sí puede tratarse con antitusivos, pero siempre consultando antes al pediatra.

2- Tos productiva o blanda. Es la tos que ayuda a expulsar la mucosidad del interior de las vías respiratorias, una tos útil que ayuda a curar, por lo que no se debe eliminar, aunque sí se puede aliviar de diversas formas que más adelante explicaremos.

Esta tos suele estar causada por enfermedades habituales como resfriados, gripe, sinusitis, alergias, neumonía, bronquitis o bronquiolitis.

3- Tos laríngea o ronca. Es un tipo de tos que sucede en las cuerdas vocales. Es dolorosa y puede dificultar la respiración al inflamarse la laringe y limitar el paso del aire. Suele ir asociada a la laringitis o el crup, por lo que es menos habitual y suele darse solo de noche.

Como decíamos, la tos es un síntoma, no una enfermedad en sí misma, por eso debes estar atento a otros síntomas que tenga tu bebé para poder identificar la causa de la tos, como fiebre, expectoración purulenta o de sangre, vómitos, malestar general, etc.

Consejos para aliviar a un bebé con tos

– Ofrécele agua, líquidos o el pecho si todavía es lactante a menudo para humedecer las vías respiratorias y evitar la sequedad de las mimas.

– Los lavados nasales con suero ayudan a mover las flemas y mocos de las vías respiratorias altas, disminuyendo la tos.

– Existen algunos masajes que ayudan a reducir la tos. Por ejemplo, desliza los pulgares por ambos lados de la nariz de tu pequeño, desde la parte alta hasta los orificios nasales, presionando ligeramente, al tiempo que realizas pequeños circulitos.

De esta manera abres sus fosas nasales. Otra opción es realizar pequeñas presiones en los esternones con los pulgares siguiendo la línea de las clavículas hasta los hombros.

También puedes rodear con firmeza el pecho del bebé con una mano a cada lado, realizando un movimiento de vibración.

– Mantener un ambiente húmedo ayuda a evitar la sequedad de la garganta y mejora la tos.

Para ello, puedes hacer varias cosas, como colocar un humidificador en su habitación durante un rato antes de irse a la cama.

Colocar una cebolla cortada por la mitad en un plato en la mesilla de noche o cerca de donde el bebé duerme. O poner un cuenco con agua cerca del radiador.

– Si tiene más de 12 meses puedes echarle un poco de miel en la leche caliente. La miel suaviza la tos y la garganta, reforzando el sistema inmunitario. Eso sí, no se puede dar a menores de 12 meses ya que puede contener una bacteria llamada Clostridium botulinum que, en el sistema digestivo todavía inmaduro del bebé, puede causar botulismo.

También puedes hacer un jarabe natural de miel, limón y jengibre para aliviar la tos seca, la congestión y la secreción nasal. Vierte una taza de miel en un bote de cristal y añádele dos limones y la raíz de jengibre cortados en rodajas. Tras mezclar, deja reposar el producto unas 24 horas y luego dale una cucharada al niño dos o tres veces al día.

– Existen muchas plantas y remedios naturales que ayudan a aliviarla tos, aunque debes consultar antes a tu pediatra ya que no todas las hierbas son adecuadas para niños pequeños. Por ejemplo, son muy efectivos el té de tomillo o el jengibre.

– Darse un baño de agua caliente también contribuye a suavizar las vías respiratorias y mejorar la congestión nasal. Cierra bien la puerta para que se forme vaho y deja que el niño respire un rato ese ambiente. Eso sí, no es conveniente para niños asmáticos ya que puede empeorar su tos.

– Para la tos seca, también es muy efectivo hacer vahos de eucalipto y limón. Para ello, pon a hervir un litro de agua con varias hojas de eucalipto y el zumo de limón. Cuando llegue a ebullición, baja el fuego y pon a tu niño a inhalar los vapores cubriendo su cabeza con una toalla. ¡Cuidado no se queme! Es un remedio para niños mayores.

– Si está molesto al dormir, puedes acostarle con el tronco ligeramente elevado, para que la mucosidad no se acumule y respire mejor. Así toserá menos.

Laringitis

Definición:

Infección respiratoria de carácter agudo en la laringe.

Síntomas:

Tos seca y espasmódica, ronquera, fiebre, ganglios linfáticos inflamados.

Tratamiento:

Descongestionantes, analgésicos, y según la causa -viral o no- antibióticos.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/cuidados-bebe/como-cuidar-a-un-bebe-con-tos-8708

Qué hacer para aliviar la tos en bebés

Cómo cuidar a un bebé con tos

Lo que se puede hacer en caso de que el bebé tenga tos es cargarlo y colocarlo en el hombro, de forma tal que su cabeza se mantenga más elevada y pueda respirar mejor.

Cuando la tos esté más controlada puede ofrecerle un poco de agua, a temperatura ambiente para hidratar las cuerdas vocales y fluidificar las secreciones, calmando la tos.

El bebé deberá tomar bastante agua durante el día, alrededor de 100 ml por cada kg de peso. 

Otras opciones para ayudar a aliviar la tos del bebé pueden ser:

  • Hacer inhalaciones con suero fisiológico, usando un nebulizador que se compra en la farmacia, esto ayuda a limpiar las vías aéreas siendo muy eficiente. Si no está en condiciones de comprar un nebulizador puede darle un baño tibio al bebé en la bañera a puerta cerrada para que el vapor del agua facilite la salida de la flema, mejorando la respiración. Vea cómo destapar la nariz; 
  • Mezclar una cucharada de miel con un poco de agua, si el bebé tiene más de 1 año;
  • Colocar 1 gota de aceite esencial de cereza en un recipiente con agua caliente puede ser útil para aliviar la tos infantil. 

Los medicamentos como jarabes antialérgicos, antitusígenos, descongestionantes o expectorantes sólo se deben utilizar cuando son recetados por el pediatra porque no todos los medicamentos se pueden utilizar en los niños, además que la tos que dura más de 5 días debe ser investigada por el médico. Normalmente en bebés menores de 2 años el pediatra no recomienda el uso de medicamentos si no hay fiebre o dificultad respiratoria.

Los remedios caseros pueden ser indicados en caso de tos causada por resfriado, y buenas opciones son jarabe de zanahoria y té de cáscara de cebolla: Para preparar:

  • Jarabe de zanahoria: rallar una zanahoria y agregar 1 cdita de azúcar por encima y se le debe ofrecer al bebé el jugo natural que sale de la zanahoria, el cual es rico en Vitamina C; 
  • Té de cáscaras de cebolla: en 500 ml de agua agregue las cáscaras marrones de 1 cebolla grande y deje hervir. Colar y ofrecerle al bebé en pequeñas cucharadas cuando esté tibio.

Otra buena estrategia es colocar unas gotas de suero fisiológico en la nariz del bebé antes darle de mamar o comidas, y limpiar la nariz del bebé con un hisopo con puntas gruesas (propias para bebés).

Existen también, a la venta en farmacias y droguerías aspiradoras nasales, que son muy eficientes para eliminar la flema, despejando la nariz, lo que también combate la tos.

 Conozca cómo combatir la tos con flema.

Cómo aliviar la tos del bebé en la noche

Una buena forma de evitar la tos nocturna es colocar un pedazo de madera o toallas dobladas por debajo del colchón del bebé como muestra la imagen a continuación, para elevar un poco la cabecera de la cuna, ya que así las vías aéreas quedan más libres y el reflujo disminuye, reduciendo la tos del bebé y garantizando un sueño más tranquilo.

La tos en el bebé, normalmente es causada por problemas respiratorios más simples como gripe o resfriado. La principal sospecha es la presencia de flema, la nariz tapada y dificultad para respirar. 

Otras causas menos comunes de tos en el bebé son laringitis, reflujo, asma, bronquiolitis, neumonía, coqueluche o aspiración de un objeto.

En caso de que adopte las medidas nombradas anteriormente y la tos permanece por más de 5 días o si es muy fuerte, frecuente e incomoda, se debe llevar al bebé al pediatra para que pueda indicarle lo que está ocurriendo y cuál es el mejor tratamiento. Vea cómo identificar los síntomas de neumonía en bebés.

Cuándo debe acudir al pediatra

Los padres deben preocuparse y llevar al bebé al pediatra siempre que el bebé tenga tos y:

  • Tenga menos de 3 meses de edad;
  • Si tiene tos por más de 5 días;
  • Si la tos es muy fuerte y prolongada;
  • Si el bebé tiene 38 ºC de fiebre;
  • La respiración del bebé parece más rápida de lo normal;
  • El bebé tiene dificultad en respirar;
  • El bebé hace ruido o chirrido al respirar;
  • Si tiene mucha flema o esta contiene hilos de sangre;
  • El bebé tiene alguna enfermedad cardíaca o pulmonar.

En la consulta con el pediatra, el responsable debe indicar todos los síntomas que ha presentado el bebé, cuándo aparecieron estos síntomas y todo lo que fue hecho para tratar de aliviar la tos del bebé.

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Источник: https://www.tuasaude.com/es/tos-en-el-bebe/

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