Cómo enseñar a estudiar a tu niño

¿Cómo enseñar a un niño a estudiar solo?

Cómo enseñar a estudiar a tu niño

Enseñar a un niño a estudiar solo no se trata exclusivamente de un acto de cooperación sino de responsabilidad. Y es que, durante la infancia, el apoyo de los padres nunca es poco cuando se trata de aprender y consolidar el conocimiento.

La participación de los padres en las tareas escolares del pequeño influirá en su rendimiento escolar. Por lo tanto, es muy importante mantener una actitud proactiva.

Unos buenos hábitos de estudio a partir del primer día harán que los niños logren todos los objetivos académicos, tanto en el aula, como por cuenta propia. Por otra parte, esto les ayudará a llevar con buena disposición el estrés por las evaluaciones (escritas u orales).

Enseñar a un niño a estudiar solo es una herramienta para toda la vida. Recordemos que, gran parte de lo que adquirimos en la infancia, permanece en el tiempo.

La disciplina es un valor importante a la hora de mantener y aumentar la motivación en el aprendizaje, sin importar la edad que se tenga.

“La motivación es lo que te pone en marcha, el hábito es lo que hace que sigas”– Jim Ryun.

Trucos para enseñar a un niño a estudiar solo

El primer paso para enseñar a un niño a estudiar consiste en la preparación del área de estudio. Despejar la mesa, retirar los elementos que puedan distraer, colocar una buena lámpara de escritorio y colocar organizadamente los folios, el lápiz, los cuadernos, diccionarios y aquellos elementos necesarios.

Por supuesto, no debemos olvidar que siempre debemos incluir una botella de agua, para que los niños no olviden beber mientras estudian.

1. Divide el temario

Una vez lista el área de trabajo, lo primero que debemos hacer es dividir el tema por secciones. De esta manera tendrá una idea más clara de lo que va a estudiar y el volumen de información le resultará más fácil de manejar.

2. Involúcrate

A pesar de que el objetivo es que el niño logre estudiar por su cuenta, no debemos dejar de involucrarnos en el proceso. Es bueno que al comenzar, le animemos y que, una vez finalice, le preguntemos cómo se siente y le hagamos saber que ha hecho un buen trabajo.

Si el niño ha quedado con alguna duda, debemos aclarársela y ayudarlo, con paciencia y sin prisa, a superar sus dificultades. En otras palabras, se trata de enseñarle a encontrar y aplicar las soluciones para no agobiarse y, por ende, perder el interés.

Si necesita memorizar algo, procura ayudarle con una sesión de interrogatorio. Trata de hacerla lo más amena posible para que el niño se sienta seguro de sí mismo y no se intimide ante las preguntas.

3. Trata de no forzarlo

Si lo presionas constantemente sobre la importancia de estudiar y le muestras autoridad cuando no lo hace, es posible que el niño empiece a molestarse. Por lo tanto, debes pedirle que estudie de forma relajada y lograr que sea consciente de la importancia que tiene el hecho de estudiar.

4. Descansos

Enseñar a un niño a estudiar solo también implica indicarle que los descansos siempre son justos y necesarios.

Asegúrate de que tu hijo tome descansos cortos cada cierto tiempo, para evitar que se sature.

 Ten en cuenta que si obligas al pequeño a trabajar durante más tiempo del que puede enfocarse, es posible que no obtenga tanto provecho de su estudio y que asocie el acto de estudiar como algo negativo.

5. Ofrece recompensas sutiles

Otro consejo que puede ayudarte mucho a la hora de enseñar a un niño a estudiar solo es el hecho de implementar un sistema de recompensas, basado en la equidad, para mantener la motivación y la buena disposición.

6. Enseña a tu hijo a aprender

Debes enseña a tu hijo a aprender, no solo a estudiar. Anímale a aprender cosas nuevas todos los días para que comprenda la importancia del conocimiento en el día a día de todas las personas.

De hecho, puedes encontrar formas interactivas para que tu hijo aprenda en casa, como pueden ser documentales, juegos educativos o libros.

También es bueno que le hagas preguntas y le enseñes a cuestionarse y a reflexionar acerca del mundo que le rodea.

7. Encuentra maneras divertidas de estudiar

Puedes probar diferentes métodos y modificar el sistema de estudio de tu hijo hasta que funcione. Por ejemplo, puedes usar tarjetas didácticas, una guía de estudio personalizada o notas adhesivas en su habitación.

Si tu hijo quiere aprender de una manera particular, para hacerlo divertido, es bueno que cedas. Si, por el contrario, no quiere estudiar es bueno que le ayudes a recuperar el interés. Puedes hacer sugerencias y dejar caer ciertos datos de interés para picar su curiosidad.

8. Minimiza distracciones

Otro aspecto crucial para enseñar a un niño a estudiar solo es evitar que se distraiga. Para ello, es necesario apagar el televisor, la radio y los demás dispositivos electrónicos a su alrededor. En caso de que sea necesario, puedes limitar el acceso a Internet por completo durante los tiempos de estudio programados.

9. La escritura, un recurso útil y valioso

Para enseñar a un niño a estudiar solo es necesario usar el lápiz y el papel. Y es que muchos niños retienen mejor la información si escriben las cosas. Por lo tanto, es una buena idea enseñarle a tomar un folio y escribir las preguntas relacionadas con la temática que le interesa estudiar. En otras palabras, se le enseña a prepararse un cuestionario.

Lo importantes es que sea capaz de responder a todas las preguntas y que, una vez termine, las revise cada cierto tiempo para fijar la información. Este tipo de simulaciones reducirán su estrés en los días de examen.

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Источник: https://eresmama.com/como-ensenar-a-un-nino-a-estudiar-solo/

Crea su rutina de estudio: 6 pasos para enseñar a tus hijos a estudiar

Cómo enseñar a estudiar a tu niño

¿Quieres que los pequeños de la casa aprendan fácilmente a estudiar? Te damos varios consejos muy útiles para enseñar a tus hijos a estudiar.

Cuando acaban las clases en verano los niños deben intentar seguir con la rutina de estudio. Es cierto que con tantos planes en familia, esto resulta algo complicado. Los padres son los que deben intentar que los niños no pierdan el hábito de estudio durante el verano.

Por eso, es fundamental que optes por ejercicios en casa y actividades al aire libre que les ayude a aumentar su concentración incluso durante el verano.

Además, les ayudarás a que cuando vuelvan al colegio después del verano no se les cueste tanto volver a estudiar y tener el hábito.

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Video por Carla Dominguez

Seguramente tú misma recuerdes lo mucho que te costaba a veces estudiar determinadas asignaturas. A tu hijo ahora probablemente le pase lo mismo, especialmente con aquellas materias que no le gusten o no se le den tan bien.

Es cierto que cada alumno es distinto y que hay veces que va por épocas donde el estudio les llama más o menos la atención. Lo que tienes que incentivar como padre es que pese a que tenga ocio y tiempo libre puede combinarlo perfectamente con el estudio.

Conseguirás que tu hijo sea un buen estudiante Para que a tu peque le resulte más fácil crear una rutina de estudio y consiga aprobar sus exámenes, hemos recopilado algunos consejos de expertos.

Todos ellos nos dan las claves para enseñar a estudiar a nuestros hijos a través de actividades que les ayudarán a crear unas bases para que en el futuro tengan una buena rutina de estudio. Saber aprovechar el tiempo es imprescindible para obtener unos resultados positivos.

Recuerda que no es necesario que los niños estudien hasta que queden exhaustos, lo mejor es saber optimizar al máximo su tiempo, y lo más importante, ¡que confíen en ellos mismos!

No te pierdas los 6 pasosa seguir para que los exámenes no se conviertan en un quebradero de cabeza ni para ti, ni para él.

Antes de empezar, uno de los consejos que más te pueden ayudar para que los niños sepan ponerse a estudiar y a hacer sus tareas es educarles siempre en la autosuficiencia. De esta forma ellos podrán desarrollar una personalidad fuerte y conseguir los objetivos que se propongan.

Esto es una buena estrategia que debemos incidir para que los niños puedan ser capaces a la larga de ellos mismo coger el hábito de estudio de forma más sencilla.

Y es que siempre se ha dicho que no existen los niños vagos, sino los niños desmotivados.

Si haces todo por ellos lo único que lograrás es que dependan siempre de ti para todo y eso no es beneficioso para su desarrollo. El papel de los padres es ayudar y ofrecer las pautas necesarias para que los niños aprendan por sí mismos.

De este modo serán independientes y esto, por supuesto, es totalmente aplicable a los estudios.

1. Concentración

Uno de los problemas de muchos niños es la falta de concentración. Sobre todo cuando son más pequeños la distracción es mucho mayor. Por eso, una buena estrategia para que les ayudes a concentrar desde pequeños y puedan luego tener más autonomía en el estudio es ponerte con ellos a hacer la tarea.

Esto no significa que se las hagas tu sino que simplemente estés ahí por si necesitan alguna ayuda. Lo ideal es que al final cojan el estudio como algo divertido, y que sepan que les ayudará en un futuro.

Pero, ¿por qué se distraen tantos lo niños? La falta de concentración viene asociada en muchas ocasiones a una mala comprensión de lo que estamos leyendo, por lo que lo principal es entender la materia.

Para que los niños se concentren, lo primero que tenemos que hacer es preparar el lugar de estudio adecuado y dedicado para ello. Ten a mano todo lo que te puede hacer falta y deshazte de aquello que puede distraerles: móvil, libros, televisión… Enséñales a que mantengan ordenada su mesa de estudio.

Además, no todo el mundo puede estar estudiando todo el tiempo que les gustaría, este factor depende de cada persona. Es recomendable, especialmente para los niños, hacer un pequeño descanso cada hora y así despejar la mente.

Los juegos de concentración son una forma de entrenar esta capacidad en los más pequeños de forma divertida, te damos 3 opciones para que podáis jugar en familia mientras tus hijos aprenden a concentrarse y utilizar la lógica:

© iStock

2. Memorizar

El cerebro es un músculo que hay que ejercitar como cualquier otro para que, a la hora de estudiar, memorizar no se convierta en una pesadilla.

Además, necesitamos estar interesados en lo que estamos estudiando ya que, si no lo estamos, el aprendizaje nos resultará mucho más duro. En el caso de los niños que están acercándose al estudio por primera vez, esto es especialmente relevante.

Si comienzan a ver esta actividad como algo negativo, memorizar será mucho más complicado. Por eso, es recomendable que siempre enfoques el estudio desde el lado positivo.

Además, existen diferentes tipos de memoria: visual, auditiva o cinestésica.

Encontrar cuál es la de tu hijo le ayudará a memorizar más rápido y a que no olvide tan fácilmente lo aprendido.

Hacer esquemas, repetir en voz alta y repasar varias veces son las mejores técnicas para fijar los conocimientos, pero cuidado, ¡que no memoricen palabra por palabra! Es primordial que entiendan lo que estudian y que lo asimilen a su manera para que se expresen con más facilidad a la hora de escribirlo o repetirlo en voz alta.

Juegos para entrenar la memoria:

3. Administrar el tiempo

Es importante estudiar varias horas al día, pero igual de importante es tomarse descansos. ¡Enséñales a administrar su tiempo! Es normal que durante la época de exámenes los niños dediquen a estudiar más horas de lo normal al día, pero también hay que encontrar tiempo para hacer otras actividades.

Igualmente, intenta que no dejen la preparación de un examen para el último momento. Si saben administrar su tiempo cuando se acerque la fecha, ya solo necesitarán dar un último repaso a la lección. Recuerda que aprender a gestionar el tiempo no solo será beneficioso para sus estudios, sino para su vida en general.

Asimismo, establecer un buen horario de estudio es imprescindible ya que así aprenderán más y no les resultará tan difícil memorizar.

Para saber expresarse de forma correcta hay que leer y mucho. La lectura es un pilar fundamental en la formación de cualquier niño. Los niños que les gusta leer saben expresarse mucho mejor tanto de forma escrita como verbal.

Saber expresarse correctamente es imprescindible a la hora de hacer un buen examen.

Hay que ser preciso en lo que se escribe, ya que dar información de más no beneficia nunca, por eso es importante que enseñes a tus hijos a ser concisos y directos en sus respuestas.

La mejor forma de aprender a redactar y a expresarse correctamente es, sin duda, leer.

Una actividad sencilla y muy placentera que aporta muchos beneficios tanto a niños como a mayores. Además de mejorar su gramática y su nivel de escritura, también desarrollará su creatividad.

​Por lo tanto, te recomendamos que fomentes la lectura en tu casa y tengas libros siempre a mano para que lea en su tiempo libre. Tanto en silencio como en voz alta, ya que esto puede ayudarle a expresarse mejor también oralmente. Como ves, todo son ventajas.

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5. Marcarse objetivos

Marcarse objetivos es primordial para crear un buen hábito de estudio. Antes de empezar a estudiar, planifica cuáles son las tareas que tienen que hacer ese día, pero sé realista y no marques objetivos inalcanzables.

Además, también es recomendable que tengan una rutina de estudio durante todo el curso. Puedes hacer un horario en el que se detalle el tiempo que van a dedicar cada día a estudiar e incluso hacerlo por asignaturas.

¡No seas demasiado dura con ellos!

Como ya hemos señalado, no es necesario que le dediquen todo su tiempo libre al estudio, ¡déjales un rato de relax para que hagan lo que más les guste!

6. Tener confianza

La falta de confianza es una de las principales barreras que nos impiden pasar con éxito una prueba o examen.Escuchar atentamente las instrucciones del profesor y contestar primero las preguntas que mejor se sepan son dos consejos muy útiles para ayudar a coger confianza antes de enfrentarse a un examen.

Es importante reforzar los aspectos positivos. Si el pequeño ha suspendido un examen, hay que saber si ha sido porque no se concentra en el momento de hacerlo o si no ha comprendido lo estudiado. Sea como sea, muestra interés tanto por sus actividades de ocio como de estudio, hobbies, etc…

Y, ¡muy importante!: reconoce sus éxitos.

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Cómo enseñar a los niños a estudiar

Cómo enseñar a estudiar a tu niño

Aprender a estudiar es un proceso en el que «aprendemos a aprender».

Es importante que entendamos que los niños no van a adquirir la tan ansiada autonomía de la noche a la mañana, por lo que es mejor ir inculcándoselo con tiempo.

De esta manera, tanto nosotros como ellos, estaremos «preparados» cuando sus profesores nos digan que tienen que ser autónomos con sus responsabilidades escolares.

Si no hemos ido avanzando en el camino, nos puede parecer un objetivo inalcanzable. Por no hablar de cómo se van a sentir nuestros hijos cuando lleguemos a casa y les digamos: «¡Ale, que ha dicho tu tutor que ya tienes que estudiar solo!». Para aprender a estudiar, no existen recetas mágicas que sirvan para todos los niños, ya que cada uno de ellos es un mundo.

Aprender a estudiar requiere tiempo y paciencia

Hay que tener en cuenta diversos aspectos, como el estilo de aprendizaje, el ritmo, los tiempos de ejecución y, por supuesto, el curso escolar en el que están. Todo ello nos ayudará a definir de una manera más concreta las necesidades de nuestros hijos.

En términos generales, lo ideal es ir poco a poco “enseñándoles a pescar y no darles el pescado”. Hay que ayudarlos a planificarse y a organizarse, a que incorporen la rutina de revisar su agenda y a comprobar que está todo hecho y preparado para llevar a clase el día siguiente. Al principio, supervisando estas tareas para que la autonomía sea un proceso progresivo.

¿Qué debemos hacer?

Con frecuencia solemos cometer el error de recomendar a nuestros hijos lo que a nosotros nos funcionó, sin tener en cuenta sus aptitudes y preferencias.

Por ejemplo, a la hora de hacer los deberes en casa, a veces les aconsejamos que empiecen por lo que menos les gusta o lo que les resulta más difícil, para quitárselo de encima lo primero. Sin embargo, habría que tener en cuenta que el punto álgido de rendimiento está, por norma general, en la parte central de cada ciclo de una hora de trabajo.

Es decir, deberían ponerse a hacer lo que más les cuesta en el tramo temporal en el que se rinde mejor, no al principio, cuando el coche está aún frío.

Entonces, ¿qué debemos hacer? Para que nuestros hijos puedan aprender a estudiar hay que guiarlos, acompañarlos en la adquisición de unas adecuadas estrategias de estudio y planificar los tiempos, segmentar las tareas y preguntar las lecciones. Pero es importante que no hagamos las cosas por ellos.

Desde el punto de vista profesional, solemos encontramos con casos de padres que nos comentan: “le he tenido que hacer el trabajo porque no nos daba tiempo” o “me he leído el libro por él para hacerle el resumen, porque teníamos que priorizar y estaba de exámenes”.

Este uso de la primera persona del plural contraviene el espíritu del desarrollo de la autonomía y oculta una sobreprotección que favorece lo contrario a lo que buscamos.

Imagínate si no dejáramos caminar solo a nuestro hijo de 1 año y que cada vez que tratara de dar unos pasos por su cuenta, saltáramos de nuestros asientos para cubrirlo con los brazos. ¿Qué pasaría? No le estaríamos ayudando a aprender a andar, sino todo lo contrario.

Pues bien, el estudio y los deberes son dos grandes oportunidades para estimular su responsabilidad y para que aprendan a asumir las consecuencias naturales de sus decisiones.

Si nuestros hijos han decidido dejar para el último momento la lectura del libro, sin tener en cuenta que les iba a pillar el toro y se les iba a juntar con los exámenes, tendrán que asumir las consecuencias.

Si han trabajado de manera constante y no les ha dado tiempo a leerse el libro, es una excelente ocasión para incitarle a que resuelvan su problema de una manera responsable, hablándolo con el maestro y buscando una posible solución, como una prórroga de la fecha de entrega.

Y te preguntarás, ¿y si estas consecuencias implican que suspenda o que saque mala nota? Quizá compense la lección (de vida) que ha aprendido. En cualquier caso, es algo que tenemos que saber hacer y cuanto antes, mejor.

Natalia García Campos
Responsable del Departamento de Psicología clínica y educativa
PsiKids Madrid – El Viso

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/aprender-a-estudiar/

Cómo ayudar a estudiar a un niño de 6, 7, 8, 9 ó 10 años

Cómo enseñar a estudiar a tu niño

02/03/2017

Ante el aumento de las tasas de fracaso escolar en nuestro país, a familias y equipos docentes se les plantean nuevos retos, pues ya no estamos en una época en la que “da igual si un alumno supera o no la escolarización”.

La enorme brecha existente entre trabajo cualificado / trabajo no cualificado, la devaluación de algunos itinerarios y el propio hecho de estar inmersos en la sociedad de la información y el conocimiento, obligan a prestar mucha atención a los procesos educativos individuales.

Esto último no sólo se debe hacer mediante evaluaciones individuales o diagnósticas, sino ofreciendo a los alumnos herramientas para progresar y obtener buenos resultados académicos.

Ahora mismo asistimos a una contradicción: las TIC han hecho acto de presencia en la vida de los niños de Primaria y de Secundaria, pero no se han visto acompañadas de una evolución en las metodologías de enseñanza.

Así, puntualmente vemos como hay profesores que aprovechan los smarphones de los alumnos con finalidad educativa, mientras que en la mayoría de centros educativos aún se enseña y se aprende con métodos clásicos.

Es por eso que, mientras provocamos que el cambio se materialice, es necesario que los alumnos sepan estudiar interiorizando conceptos y aprendiendo a expresarlos.

Un mal resultado académico no significa fracaso escolar, ni está relacionado con la capacidad intelectual de un niño. Sí puede responder excepcionalmente a la presencia de diferentes trastornos del aprendizaje, pero en muchas ocasiones se deberá a una falta de concentración o no conocer las técnicas de estudio.

Estas técnicas permiten gestionar mejor los conocimientos, y a la vez optimizar el tiempo dedicado a realizar tareas o estudiar.

Se trata, sobre todo de “estudiar mejor”, tarea que puede ser asumida por la familia, pero que ante las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, debe ser asumida (a veces casi en exclusiva) por la escuela.

A menudo los padres se preguntan “¿cómo ayudar a estudiar a un niño de 6 años que apenas ha empezado la Primaria?” “¿seremos capaces de guiar a un niño de 10 años que ya está en quinto de Primaria?” De alguna forma, los docentes son los encargados de ofrecer pautas básicas, como lo son de entrenar a los niños en técnicas de estudio, pero solo se trata de guiar (a padres e hijos) pues al suplir funciones, de alguna forma se podría llegar a inhibir la autonomía de los protagonistas del aprendizaje.

Ya se ha comentado que organizando bien el tiempo de estudio, y sabiendo estudiar, ya se está luchando contra el temido fracaso escolar, incluso cuando se trata de niños con necesidades especiales (como las Altas Capacidades) a los que se deben ofrecer refuerzos por otras vía, pero sin evitar que tengan contacto con el hábito y el esfuerzo. Los siguientes, se consideran pilares sobre los que se sustentan las técnicas de estudio:

  • Gestión y control de los factores ambientales.
  • Mejora de los factores internos.
  • Planificación.
  • Herramientas concretas.

Control sobre los factores internos y los externos.

Por factores externos (o ambientales) entendemos el lugar que se dedica a estudiar y el ambiente: el primero debe ser silencioso, estar ventilado y a temperatura ambiente; los muebles posibilitarán una posición recta y espalda apoyada.

Por otra parte es muy importante el orden, y la disposición cercana de elementos necesarios. Sin olvidar la buena iluminación (preferentemente natural) desde el lado contrario a la mano que escribe, para evitar las sombras.

Y los factores internos no dependen de la organización, sino de la personalidad, de las capacidades, y de la influencia de otras personas. Los hay estables (habilidades específicas, inteligencia); y variables (motivación, autoconcepto, concentración)

Sobre algunos factores internos también se puede influir, sobre todo si se conoce al alumno. Transmitir confianza y exigencia a la vez son garantía de éxito.

Un hábito no es más que una conducta repetida, hasta ser interiorizada y asumida, para mejorar el estudio y la realización de tareas es necesario que las conductas dispersas pero efectivas se repitan, de esta forma, y con el tiempo, el esfuerzo será menor, y las resistencias de los estudiantes también. Además saber estudiar, entre otras cosas, garantiza emplear menos tiempo en hacerlo, y para los niños, es muy importante, ya que les permite jugar y dedicarse a sus hobbies o actividades complementarias.

Respetar la vida de niño es fundamental cuando se piensa en «cómo ayudar a estudiar a un niño de 8 años».

Cómo ayudar a estudiar a un niño pequeño

Entre los 6 y los 10 años, hay una serie de recomendaciones generales:

  • Empezar siempre a la misma hora.
  • No empezar más tarde de las 7, para evitar el cansancio.
  • Primero estudiar, después los deberes .
  • Adquirir la costumbre de utilizar medios digitales de forma puntual para consultas, o preparar preguntas del examen.
  • Constancia anotando en la agenda tareas por realizar o acabadas, fechas clave, recordatorios, etc.

Cómo ayudar a estudiar a un niño de 6 y 7 años

Los esfuerzos se centrarán en alcanzar la lectura comprensiva y soltura en los cálculos matemáticos básicos a esas edades (sumas, restas y multiplicaciones); se puede trabajar en la retención de unos pocos conceptos básicos. Es muy importante controlar la atención y conseguir concentración durante el tiempo dedicado a estudiar que entre los 6 y los 7 no será excesivo.

Se pueden utilizar refuerzos como crucigramas sencillos y otros juegos de palabras, así como actividades de lógica para mejorar la competencia matemática

La lectura diaria es fundamental para ganar en soltura expresiva, y para dominar de forma natural la ortografía.

Cómo ayudar a estudiar a un niño de 8 y 9 años

A partir de Tercero de Primaria, los contenidos adquieren mayor complejidad y se necesita dedicar más tiempo a preparar un examen, además de eso, es conveniente que los alumnos aprendan a empezar a estudiar 2 o 3 días antes, para adquirir la costumbre de preparar con antelación (esto con el tiempo les beneficiará).

Divisiones, fracciones, clasificación del mundo animal, conceptos avanzados de lengua,… Es la edad en la que, además de avanzar en la lectura comprensiva, se puede aprender a hacer esquemas sencillos, que ayudarán a retener contenidos, y prepararán para el subrayado, uno o dos años más tarde. Ayuda mucho disponer de recursos complementarios como regletas matemáticas o aplicaciones específicas. Los profesores con interés pueden ofrecer a través del blog de clase: consejos, webs de interés, experimentos, iniciativas de colaboración.

Cómo ayudar a estudiar a un niño de 10 años

Los niños de quinto curso de Primaria, deben gestionar volúmenes importantes de tareas, proyectos y estudio. Si se ha trabajado la lectura en los años anteriores, las dificultades para entender textos, ya han sido eliminadas. Los niños a esa edad pueden empezar con la técnica del subrayado, y deben entrenarse en el trabajo grupal.

Es necesario evitar la recarga en las actividades extraescolares y complementarias, por aumentar el tiempo diario que se dedicará a deberes y estudio. De esta manera podrán disponer de vida familiar y lúdica al margen de “lo académico”.

Lo que es seguro, es que actuando sobre la planificación y enseñando técnicas de estudio, se provocará un cambio en las siguientes situaciones:

  • Problemas de concentración.
  • Ansiedad ante el examen.
  • El estudio no da frutos.
  • Estudiantes desmotivados.

Por ello es tan importante ayudar a estudiar a los niños.

Imágenes:

sof_sof_0000-844131 (en Pixabay)

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Источник: https://www.aventura-amazonia.com/nos-gusta-el-cole/nosgustaelcole201622html

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