¿Cómo es el dolor de las contracciones?

Contents
  1. Las contracciones del preparto
  2. ¿Cómo se prepara el cuerpo de la mujer embarazada para el parto?
  3. ¿Cómo se pueden aliviar estas molestias?
  4. ¿Qué aspectos debe cubrir la preparación de cara al parto?
  5. Cómo saber si las contracciones son de parto
  6. Qué son las contracciones de parto
  7. Señales y signos de que estás dilatando
  8. Cómo son las exploraciones o tactos vaginales
  9. ¿Cómo es el dolor de las contracciones?
  10. ¿Qué son las contracciones?
  11. ¿Qué tipo de contracciones existen?
  12. ¿Podré soportar el dolor de las contracciones?
  13. ¿Cómo puedo calmar el dolor de las contracciones?
  14. Cómo diferenciar las contracciones falsas de las contracciones de parto
  15. Cómo diferenciar las falsas contracciones de las verdaderas
  16. Señales de que ha comenzado el parto
  17. Recomendación
  18. Contracciones de parto: cómo reconocerlas
  19. Señales de parto
  20. Características de las contracciones de parto
  21. Contracciones en el tercer trimestre de embarazo
  22. Contracciones después del parto
  23. ¿Por qué tengo la barriga dura?
  24. ¿Hacer el amor estimula las contracciones?
  25. ¿Podré soportar las contracciones?
  26. ¿Empujaré correctamente?
  27. ¿Qué contracciones hay?
  28. Contracciones de Braxton Hicks: entrenamiento a largo plazo para el parto
  29. Contracciones previas: tu cuerpo hace los últimos preparativos para el parto
  30. Dolores de encajamiento: el bebé se coloca para el parto
  31. Contracciones prematuras: pueden aparecer en cualquier estadio del embarazo
  32. Contracciones de dilatación: el parto anuncia su llegada
  33. Contracciones de presión: el bebé quiere salir
  34. Contracciones posteriores: ahora se desprende también la placenta
  35. Recomendados Bebitus

Las contracciones del preparto

¿Cómo es el dolor de las contracciones?

El embarazo en una mujer dura alrededor de 40 semanas. En ese tiempo, no sólo el feto va evolucionando y desarrollándose, sino que también la mujer aprecia cambios en sí misma a todos los niveles, tal y como se detalla en el contenido específico de Cuidados durante el embarazo.

De nuevo, Susana Cerdán, enfermera y matrona en diferentes centros hospitalarios, y creadora del Centro Maternalia nos detalla cómo se enfrenta el cuerpo y la mente de la mujer a estas últimas semanas cruciales.

¿Cómo se prepara el cuerpo de la mujer embarazada para el parto?

A medida que van pasando los meses, y se acerca el parto, el cuerpo femenino se va preparando para este momento, y en la última fase del embarazo experimenta cambios y señales que es importante saber reconocer.

  • Las contracciones de Braxton Hicks. Son contracciones en las que el útero se ejercita preparándose para las verdaderas contracciones del parto. Suelen aparecer habitualmente en algún momento tras la semana 28, y aumentan de frecuencia e intensidad a medida que se acerca el parto. Estas contracciones pueden ser incómodas, pero no dolorosas, y no afectan al cuello del útero (no lo acortan). La aparición de estas contracciones es más frecuente en las mujeres que ya han tenido embarazos anteriores.
  • El encajamiento del bebé en el canal del parto. Se produce cuando el bebé desciende hacia la parte inferior del abdomen para ir situando su cabeza en la pelvis de la madre. Decimos que un bebé está encajado cuando en la palpación externa, la parte más ancha de la cabeza -que usualmente mide unos 9,5 centímetros- ha superado el estrecho superior de la pelvis. En la mujer que espera su primer hijo el encajamiento suele suceder no antes de la semana 33 ó 34 de embarazo, mientras que si ha habido partos anteriores puede producirse directamente con el comienzo el parto.
  • Como consecuencia del encajamiento del bebé, la mujer suele experimentar dos cosas: por un lado, alivio porque la tripa “baja” y deja de haber presión del útero sobre el diafragma, por lo que respiran mejor. Sin embargo, como contrapartida, aumenta la presión en la vejiga (lo que provoca ganas de orinar con más frecuencia), en las articulaciones de la pelvis y en la zona perineal. Como consecuencia, se pueden sentir punzadas agudas o calambres en la zona de las ingles cuando la cabeza del feto presiona sobre la base de la pelvis.
  • En las últimas semanas de embarazo, muchas mujeres experimentan la necesidad emocional de preparar “el nido”, y bajo una gran vitalidad, preparan, ordenan, limpian la casa y las cosas del bebé.
  • Desprendimiento del tapón mucoso. Es el tapón cervical mucoso que durante el embarazo mantiene sellado el cuello del útero, protegiendo al bebé de posibles infecciones. Conforme el cuello del útero empieza a “madurar” -adquiere una consistencia más blanda y se va acortando-, se va dilatando, y es entonces cuando es posible que se empiece a desprender el tapón mucoso. La mujer suele notarlo como un flujo mucoso, viscoso y espeso. Se puede perder de una sola vez, o de forma parcial durante varios días. El tapón tiene una consistencia gelatinosa y suele ser de color transparente o amarillento. A veces aparece teñido de sangre, con tonos rosáceos o rojizos, lo cual suele deberse a una rotura de capilares que se produce con el borramiento o la dilatación del cuello del útero. El desprendimiento del tapón mucoso no es sinónimo de parto inminente, ya que, en ocasiones, ocurre días o semanas antes del parto.

Además, es habitual que en este periodo se manifiesten o intensifiquen molestias propias del embarazo como la acidez, la retención de líquidos, el insomnio, los dolores lumbares o la ciática y los calambres en las piernas.

¿Cómo se pueden aliviar estas molestias?

Todas estas situaciones implican ciertas incomodidades y molestias para la mujer embarazada. Igual de importante es conocer bien qué puede pasar en el preparto como saber de qué modo actuar en este momento y si se puede hacer algo para convertirlo en algo más llevadero.

Así, estas son algunas recomendaciones para aliviar los típicos signos que hemos mencionado:

  • Las contracciones de Braxton-Hicks suelen disminuir al hacer reposo, dejar la actividad que se esté realizando y sentarse o tumbarse durante unos minutos. En general, es importante escuchar al cuerpo durante estas últimas semanas y bajar el ritmo de actividad.
  • Para aliviar ese aumento de presión en la zona pélvica debido al encajamiento del bebé, se recomienda el uso de un cinturón pélvico. Se trata de una banda ancha que proporciona ayuda para sostener el peso extra abdominal y brindar soporte lumbar. Se venden en tiendas para embarazadas. También la realización de ejercicios con un balón de pilates para movilizar la zona de la pelvis puede aliviar los dolores.
  • Prevención con ejercicio. Los ejercicios para fortalecer y estirar los músculos de la espalda ayudan a mejorar la postura y evitan dolores. La práctica de actividad física ayuda también a generar endorfinas, lo que contribuye a disminuir la sensación de dolor; hace que se descanse mejor (muchas mujeres tienen problemas de insomnio en esta última etapa del embarazo); y puede prevenir la aparición de varices (al mejorar el retorno venoso). Estudios recientes nos indican, además, que las mujeres que hacen ejercicio durante el embarazo tienen una mejor y más pronta recuperación postparto.
  • Los calambres en las piernas. Es sabido que muchas mujeres sufren esta incómoda molestia al final de su embarazo. Se puede ayudar a prevenirlos haciendo estiramientos miofasciales: tumbadas en el suelo, utilizaremos un rollito o una pelota de tenis y los haremos rodar despacio, desde de la parte superior de la pierna a la inferior, usando como presión el propio peso del cuerpo.
  • Acidez. Es posible reducir el malestar que causa la acidez evitando las bebidas con gas, la cafeína, los alimentos muy grasos, el chocolate y los alimentos ácidos, como la mostaza y el vinagre. En cambio, la leche o el yogur fríos, la manzana y las almendras crudas alivian en algunos casos. Siempre es recomendable comer en pequeñas cantidades cinco veces al día y masticando bien los alimentos, para evitar las digestiones pesadas, y tratar de no acostarse con el estómago lleno o nada más comer. Por último, mascar chicle después de la comida también puede ayudar porque estimula las glándulas salivales y la saliva ayuda a neutralizar el ácido.
  • Retención de líquidos. Los líquidos que tienden a retenerse durante el embarazo pueden provocar hinchazón en piernas y tobillos, e incrementar la sensación de piernas cansadas. Muchas mujeres creen que ingerir menos líquido va a ayudarles con este problema; pero sucede justamente lo contrario. Lo que debemos hacer es aumentar la ingesta de agua, caminar a diario, utilizar medias de compresión, realizarnos masajes con cremas o geles de efecto frío o darnos duchas de agua fría en sentido ascendente desde los pies a las rodillas, para favorecer el retorno venoso.
  • El insomnio. Los problemas de sueño durante el embarazo son múltiples: los «trastornos» hormonales propios del embarazo interfieren en el ritmo sueño-vigilia natural. Hacia el final del embarazo se añaden, además, factores físicos como la dificultad para encontrar postura para estar cómoda o la dificultad para respirar bien debido al peso del útero.Para ayudar a conciliar el sueño es bueno acostumbrarse a dormir sobre el lado izquierdo del cuerpo, colocando un almohadón debajo del abdomen o entre las piernas; evitar hacer cenas pesadas o muy cerca a la hora de acostarse; e intentar elevar un poco el cabecero de la cama para facilitar una mejor respiración. Si se conoce alguna técnica de relajación es un buen momento para aplicarla también.

¿Qué aspectos debe cubrir la preparación de cara al parto?

La preparación al parto debe cubrir, evidentemente, la preparación puramente física, para optimizar las posibilidades de un parto óptimo y sin complicaciones. Pero no ha de quedarse ahí exclusivamente.

Debe incluir también una preparación psicológica sobre el proceso de parto y una formación práctica conjunta de la pareja, para poder adquirir recursos y herramientas de forma que la mujer pueda recibir el apoyo que necesita durante el parto y su pareja sepa proporcionárselo.

  • Para la preparación física se recomienda especialmente la preparación en el agua, ya que permite la realización de una serie de ejercicios y una amplitud de movimientos que no serían posibles fuera de ella, y todo con un riesgo casi nulo de lesiones. Se trata de una práctica muy segura, siempre y cuando se busque un programa de ejercicios específico para el embarazo, a poder ser impartido por matronas, que trabaje los músculos, ligamentos y tendones que intervienen en los movimientos y posiciones que facilitan el parto.
  • La preparación práctica para el parto debe ser conjunta, entre la mujer embarazada y su pareja. Estudios científicos han demostrado la importancia que tiene un apoyo adecuado a la mujer durante el parto en la reducción del número de cesáreas y partos instrumentales. Esta preparación de las dos personas debe incluir ejercicios prácticos que les enseñen técnicas para mejorar su capacidad de apoyo, y técnicas de respiración y masaje para aliviar el dolor, que repercuten de forma muy positiva en la mujer, quien se encuentra más segura y tranquila durante el parto.
  • En cuanto a la preparación psicológica, un aspecto importante a recordar a la mujer y a su pareja es que ella tiene la capacidad inherente para dar a luz, lo único que hay que hacer es proteger esa capacidad de todo lo que puede bloquearla, como el desconocimiento, el miedo o el estrés. De ahí la importancia de entender la fisiología del parto y de verlo como un proceso fisiológico.La evidencia científica en la actualidad es contundente al respecto, y nos demuestra que respetar el proceso fisiológico del parto, permitiendo que este se inicie de forma espontánea, que progrese sin el uso injustificado de oxitócicos, facilitando el movimiento libre y acompañando un expulsivo espontáneo sin la realización de episiotomía, repercute en una mayor seguridad para el bebé y la madre, disminuyendo la tasa de cesáreas, partos instrumentales, complicaciones en el postparto e ingresos neonatales.

Источник: https://cinfasalud.cinfa.com/p/preparto/

Cómo saber si las contracciones son de parto

¿Cómo es el dolor de las contracciones?

Es importante saber si las contracciones son de parto o no. Si son rítmicas y regulares, si cada vez son más largas y más molestas, aunque no duelan mucho, es que te estás poniendo de parto.

La tripa se pone dura, tensa, y segundos después se relaja, pero la dilatación uterina va progresando; puede comprobarse mediante exploraciones vaginales.

A veces el dolor se irradia a otras zonas como la lumbar (el llamado parto de riñones) y los muslos.

Qué son las contracciones de parto

Las contracciones uterinas son las fuerzas que impulsan al feto a través del canal del parto son. También ayuda la contracción de la pared abdominal. El resultado final es la dilatación y el acortamiento del cuello del útero que acabará en la expulsión del feto.

Existen unos cambios hormonales en la unidad madre-placenta-feto, que producen una mayor sensibilidad en las fibras musculares del útero a una sustancia llamada oxitocina.

Al mismo tiempo, las modificaciones en el cuello del útero provocan la liberación de otra sustancia llamada prostaglandina que colabora también con las contracciones uterinas.

Por tanto, son la oxitocina y las prostaglandinas las que van a producir las contracciones uterinas.

En la mayoría de los casos, se canaliza una vía endovenosa a nivel de la muñeca o el codo para administrar oxitocina a la paciente y que las contracciones que ya tiene de forma espontánea sean más intensas y más frecuentes y así poder acelerar el periodo de la dilatación.

Señales y signos de que estás dilatando

En los casos en los que la mujer llegue con mucha dilatación o tenga contracciones regulares e intensas, no es necesario la administración de oxitocina aunque siempre se le cogerá un vía intravenosa para administrarle sueros u otra medicación en caso necesario. Estos son los signos y señales de las contracciones de parto:

  • Rítmicas y regulares. Es difícil determinar cuándo una embarazada está de parto y quizás es lo que más les preocupa a las gestantes. «¿Cúando se que estoy de parto?» preguntan con frecuencia. Durante el parto, las contracciones son rítmicas y regulares y no ceden aunque la gestante se siente o se tumbe. El tiempo entre contracción y contracción cada vez se va acortando más y pasa de ser cada 10 minutos hasta cada minuto. Por contra, la duración de cada contracción se va alargando y si durante el embarazo duraban unos 20-25 segundos, en el parto duran más de 30-35 segundos. Resumiendo, las contracciones de parto cada vez son más frecuentes y más largas.
  • Con respecto al dolor, éste no es un signo de parto. Las primeras contracciones de parto no suelen ser dolorosas. Se notan y molestan igual a las que se han tenido de forma irregular las semanas previas al parto. De hecho, hay mujeres que no se enteran de estas primeras contracciones de parto. Por eso, más importante que el dolor, es el hecho de que la tripa se ponga dura de forma rítmica, pues es indicación de acudir al hospital porque el parto ha comenzado.
  • Molestas y dolorosas. Posteriormente, a medida que avanza el parto, las contracciones pueden considerarse más molestas y dolorosas. El dolor se percibe  en el 90% de los casos en la parte baja del abdomen y  en un 10% de los partos en la región inferior de la espalda (el mal llamado parto de riñones, ya que los riñones se localizan más arriba). A veces el dolor se puede irradiar  a los muslos. Pero duela donde duela, siempre la tripa estará dura. Entre una contracción y otra, la sensación dolorosa puede desaparecer totalmente o quedar la zona dolorida aunque la tripa está blanda.
  • Hay mujeres que asemejan el dolor del parto a un dolor de regla, pero hay otras que lo describen como una presión o tensión abdominal que comienza en el ombligo y baja hasta el pubis. El hecho de que a una mujer le duela mucho la regla no significa que el parto le va a doler más. Al contrario, las mujeres con reglas dolorosas suelen soportar mejor las contracciones del útero ya que de alguna forma están acostumbradas a ellas.
  • El dolor depende de cada mujer. De cualquier forma, el dolor depende de cada mujer ya que intervienen distintos factores tanto objetivos como subjetivos. Dentro de los factores objetivos del dolor de las contracciones están la dilatación cervical mayor de 5 centímetros (a mayor dilatación, mayor dolor),  la bolsa rota (sobre todo de varias horas de duración) y los partos muy largos.

Cómo son las exploraciones o tactos vaginales

Es fundamental realizar exploraciones vaginales seriadas (o tactos vaginales) a lo largo del parto para ir valorando cómo va modificándose el cuello del útero, no sólo en su dilatación, sino también  para valorar su borramiento, su consistencia y su posición.

Esta exploraciones pueden resultar molestas e incluso dolorosas porque el cuello uterino esté en una posición muy posterior en el fondo de la vagina.

En la mayoría de los casos los tactos vaginales son dolorosos porque la gestante se pone tensa y contrae los glúteos y los músculos del suelo pélvico que rodean a la vulva.

Es importante dejar floja la musculatura del periné y practicar los ejercicios de Kegel, manteniendo la tensión del músculo del suelo de la pelvis durante unos segundos y luego relajando lentamente.

A medida que el parto va transcurriendo, el cuello uterino se va centrando y los tactos serán menos molestos.

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Источник: https://www.natalben.com/parto/exploraciones-vaginales-contracciones-parto

¿Cómo es el dolor de las contracciones?

¿Cómo es el dolor de las contracciones?

Uno de los mayores temores cuando el embarazo está llegando a su fin es el miedo al dolor del parto y a no saber reconocer las contracciones que anuncian que el bebé va a nacer.

Índice

¿Qué son las contracciones?

Prácticamente todas las mujeres sienten dolores abdominales más o menos dolorosos a lo largo del embarazo. Pero a medida que este avanza y se entra en el tercer trimestre la preocupación por que estos signifiquen algún signo de la inminencia del parto, aumenta.

¿Qué tipo de contracciones existen?

A partir de la semana 30 es común que aparezcan unas primeras contracciones llamadas contracciones de Braxton Hicks, con las que el cuerpo, según se cree, se prepara para el gran acontecimiento.

La sensación que produce este tipo de contracción muscular es como de agarrotamiento en el útero. No son especialmente dolorosas, ni tampoco son regulares como las “auténticas” contracciones que indican el parto. Aparecen espontáneamente y sin ningún ritmo.

Suelen pasarse con el movimiento.

Las contracciones prodrómicas son más molestas que las contracciones de Braxton Hicks. Son las contracciones que preparan el organismo de la madre para hacer frente al momento del parto.

Se suelen sentir en la última semana del embarazo y a veces vienen acompañadas de la expulsión del tapón mucoso.

Su misión es ir acortando el cuello del útero poco a poco, hasta que este se borre, con el fin de que comience la dilatación.

Estas contracciones, a diferencia de las contracciones de parto, se localizan en la zona lumbar y no llegan a prolongarse más de 30 segundos y en lugar de hacerse más frecuentes, dejan de presentarse en menos de 20 minutos. Cuando este tiempo pasa, volverás a sentirte totalmente normal.

Las contracciones del parto (o dilatación) son diferentes. Cumplen, dentro del proceso, un papel importantísimo. Son el motor de empuje para que el niño salga del vientre de su madre.

Cuando el parto va a comenzar éstas se ponen en marcha, ejerciendo fuerza de arriba abajo, desde el fondo del útero hacia el cuello de éste, y así abrirlo progresivamente.

Pero además hacen presión sobre el niño, empujándolo poco a poco hacia fuera.

Las contracciones de parto se sienten en la zona anterior del útero, es un dolor lumbar intermitente y no cede con el movimiento ni con el cambio de postura. Al poner la mano sobre el vientre, este se siente duro. Suelen durar entre 30 segundos y un minuto. A medida que se acerca el parto éstas serán más frecuentes y rítmicas.

El grado de dolor depende de muchos factores, pero principalmente de la mujer que lo padezca. También la influencia de las endorfinas, la “hormona de la felicidad”, secretada durante el proceso del parto, tiene mucho que ver. Pero habitualmente el dolor de las contracciones, más o menos intenso, es soportable. Las primeras contracciones de parto se notan en el vientre y en la zona de los riñones. El dolor puede proyectarse hacia la parte más alta de la espalda. Comienzan como un ligero pellizco y continúan con una sensación de pesadez y dolor semejante al de la menstruación. Las contracciones suben como una ola que comienzan en la espalda y se expanden rodeándote las caderas hasta llegar a la zona inferior del abdomen.  Cuanto más intensas y frecuentes sean más cerca estará el nacimiento de tu hijo.

Las contracciones “del día después” son las que ocurren después de dar a luz. Cuando se te pasa la anestesia del parto (si la has utilizado) comenzarás a sentir intermitentemente retortijones en el bajo vientre. Estos son los famosos entuertos.

No te debes preocupar, estas contracciones que sientes en la zona inferior de la tripa uno o dos días después del parto son completamente normales. La función de estas contracciones es ayudar a que el útero recupere su tamaño normal, el que tenía antes de que te quedaras embarazada.

En el primer embarazo pueden notarse muy poco, pero con los siguientes, estas contracciones pueden ser bastantes intensas y dolorosas.

Para aguantar mejor estos entuertos, se recomienda contener la respiración y abrazarte fuerte a un almohadón. Si esto no te sirve, la mejor opción es que le preguntes a tu médico sobre el uso de algún calmante (que no interfiera en la lactancia).

Estos entuertos pueden intensificarse mientras estás amansando tu hijo ya que la succión de los pezones produce un efecto reflejo en el útero, lo que ayuda a que el este se contraiga con más rapidez.

Deberás tener paciencia, esto no dura más de 3 o 4 días .

¿Podré soportar el dolor de las contracciones?

Este es uno de los temores más frecuentes para las madres primerizas. Sin embargo, cada mujer percibe las contracciones de parto de forma diferente.

Hay casos en los que las mujeres que dan a luz con antelación sufren menos que las que tienen un parto después de término, ya que no han tenido tiempo suficiente en pensar en el dolor. Esto no quiere decir que un parto rápido sea menos doloroso.

En estos casos, las contracciones suelen ser más fuertes y seguidas. También es cierto que los partos que son más largos debilitan notablemente la resistencia física de la mujer.

Si te da miedo el momento del parto y el dolor que este puede causarte, lo mejor es que hagas un curso de educación maternal o de preparación al parto.

Así podrás conocer con antelación las etapas del trabajo del parto, aprender a controlar mejor los miedos.

Además, en estos cursos también te enseñan técnicas que pueden ayudar a tu cuerpo y mente en el momento del parto (yoga, hipnosis, relajación, respiración, etc.).

¿Cómo puedo calmar el dolor de las contracciones?

Hay algunos consejos que puedes seguir y algunas posiciones que puedes adoptar para intentar reducir las molestias causadas por las contracciones. Por ejemplo, puede serte útil caminar, sentarte en una silla, ponerte de rodillas sobre un cojín o inclinarte sobre la cama. Otra opción es apoyar la espalda en la pared con las piernas flexionales y abiertas.

Así se reduce la tensión y la sobrecarga de la espalda. Pues también tumbarte en el suelo y poner los pies en la pared como si estuvieras caminando para ayudar a mejorar la circulación en las piernas. O poner las piernas abiertas y apoyarlas en el borde de un sofá.

Para aliviar el dolor que las contracciones producen en los riñones, se aconseja poner los pies con las piernas separadas y las rodillas un poco flexionadas, andando de vez en cuando para colaborar en la colocación del bebé. Esta es una postura que ayuda al bebé a ponerse de rodillas en el suelo con la espalda arqueada y apoyándose cómodamente mientras se respira despacio.

O sentarse con el respaldo de la silla frente una misma, reposando la cabeza sobre él para que la espalda se relaje.

Además de estos consejos posturales, también hay una serie de anestesias que ayudan a calmar el dolor de las contracciones.

Existe la anestesia epidural (que suele administrarse para reducir los últimos dolores de las contracciones); la intradural (que se introduce entre dos vértebras y quita la sensibilidad total, por lo que no es normal usarla en partos naturales); y las locales (que normalmente se utilizan con el fin de realizar episiotomías).

También hay quienes practican una serie de técnicas de relajación o el entrenamiento autógeno Shultz, con masajes en la zona lumbar, la del sacro y la parte interna de los muslos.

También se aconseja practicar yoga durante el embarazo ya que enseña técnicas de respiración y ayuda a tonificar y las elasticidad a los músculos.

También puede ayudarte duchas de agua templada o alternar calor y frío para relajar el dolor.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/parto/como-es-el-dolor-de-las-contracciones-5933

Cómo diferenciar las contracciones falsas de las contracciones de parto

¿Cómo es el dolor de las contracciones?

A lo largo del embarazo se producen diferentes tipos de contracciones, con diferentes características y funciones. Hoy profundizaremos un poco más en el tema y hablaremos de algo que preocupa mucho a las embarazadas: cómo diferenciar las contracciones falsas de las contracciones de parto.

Según cómo sean las contracciones se puede valorar si el parto ha comenzado o no. La frecuencia, intensidad y duración de las contracciones son parámetros que ayudan a determinar que el momento ha llegado.

Cada mujer es especial a la hora de dar a luz. Algunas mujeres casi ni sienten las contracciones de parto, mientras que otras pueden estar varios días con contracciones antes de que se desencadene el parto. Lo que sí es cierto es que para que haya parto vaginal tiene que haber dilatación del cuello uterino y esto se produce gracias a las contracciones.

Las contracciones falsas son también llamadas contracciones de Braxton Hicks en honor al médico inglés que las describió por primera vez a finales del siglo XIX.

Son contracciones del músculo uterino que ocurren de forma esporádica, aunque a medida que el embarazo avanza se van haciendo cada vez más frecuentes.

Su principal diferencia con las contracciones de parto es que no causan dolor, aunque pueden causar molestias, especialmente hacia el final de embarazo.

Cómo diferenciar las falsas contracciones de las verdaderas

Hacia el final del embarazo, una o dos semanas antes de dar a luz, las contracciones de Braxton Hicks se vuelven más intensas, y pueden producirse de forma rítmica aunque no regular. Es decir, puede haber tres o cuatro contracciones con molestia e incluso a veces dolor a intervalos similares, pero intermitentes. No va aumentando su intensidad, ni su duración, ni su frecuencia.

Estas contracciones son las conocidas como contracciones preparto (o de los pródromos de parto). Son molestas, pero no son rítmicas ni regulares y su función es la de borrar y ablandar el cuello del útero previo a la dilatación. Si cambias de posición, descansas, andas o te das un baño relajante, las contracciones desaparecen o se alivian.

En cambio, las verdaderas contracciones de parto van aumentando en intensidad (entre 30 mmHg y 50 mmHg), se producen cada períodos regulares con una frecuencia de 3 a 5 contracciones cada 10 minutos. También va aumentando su duración. Cuando estás de parto, se dan al menos 2 ó 3 contracciones intensas de una duración aproximada de entre 40 y 60 segundos cada 10 minutos.

Otra señal que puede ayudar a identificar unas de otras es el lugar en el que se sienten las contracciones. Las falsas suelen sentirse en el bajo abdomen y en las ingles, mientras que las verdaderas comienzan en la espalda y se irradian hacia delante extendiéndose hacia la parte baja del abdomen.

Señales de que ha comenzado el parto

Las contracciones de parto, además de ser rítmicas, progresivas e intensas, por lo general van acompañadas de otras señales que indican que ha comenzado el parto. Son los síntomas de parto como la expulsión del tapón mucoso, la rotura de la bolsa amniótica y la dilatación del cuello uterino.

De todas formas, la expulsión del tapón mucoso no es una señal de parto inminente, pero sí significa que el cuello a comenzado a dilatarse. En algunos casos, el tapón es expulsado unos días antes de que empiecen las contracciones de parto mientras que en otros no se expulsa hasta el momento mismo del parto.

La rotura de bolsa, en cambio, sí es una señal inequívoca de que el parto se producirá en las próximas horas, sin embargo no todas las embarazadas rompen aguas en la misma fase del parto. Puede producirse antes de que empiecen las verdaderas contracciones de parto o no ocurrir hasta el momento del parto.

La dilatación del cuello uterino es, a diferencia de las dos anteriores, una señal que la embarazada no puede comprobar por sí misma. Para que empiece el parto, el cuello debe haber alcanzado los 3-4 centímetros de dilatación.

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Recomendación

En ocasiones es difícil determinar cuándo las contracciones falsas que has tenido a lo largo del embarazo, especialmente las que se producen hacia el final del embarazo, pasan a ser verdaderas contracciones de parto. Lo importante es prestarles atención para aprender a identificar su duración, su intensidad y su frecuencia.

Es recomendable que a estas alturas vayas apuntando cómo son tus contracciones con la ayuda de un reloj y una libreta o de un contador de contracciones. Así te será más fácil a ti controlarlas y podrás informar mejor a tu médico.

Si detectas que estás teniendo contracciones de parto, o en caso de que sientas cólicos abdominales, aumento de presión en la pelvis, tengas pérdidas de sangre o líquido amniótico debes acudir al hospital.

Foto | distel2610 Pixabay
En Bebés y más | Parto: señales de que se acerca el día, ¿Cuándo ir al hospital si estás de parto?, Parto: contracciones y rotura de bolsa

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/como-diferenciar-las-contracciones-falsas-de-las-contracciones-de-parto

Contracciones de parto: cómo reconocerlas

¿Cómo es el dolor de las contracciones?

​Después de saber si estás embarazada, saber si las contracciones que sufres son de parto es, quizás, una de las cosas que más esperan las futuras mamás. Las contracciones del útero se producen durante diferentes momentos del embarazo.

Sin embargo, cuando se producen al final del embarazo, constituyen uno de los principales síntomas de parto. Todos los partos suelen ir precedidos por algunas manifestaciones que permiten a la futura madre organizarse con tiempo suficiente.

Seguidamente, te explicamos cuáles son las principales señales de partopremonitorias y cómo distinguirlas de las contracciones preparatorias que se producen en el embarazo. 

Señales de parto

¿Cuándo indican las contracciones que el bebé está a punto de nacer? La dilatación propiamente dicha está precedida de un momento, llamado fase prodrómica (que puede durar incluso un par de días en el caso de las primerizas), durante el cual se pueden manifestar tres tipos de señales:

– La primera puede ser la eliminación del tapón mucoso, una sustancia gelatinosa situada en el interior del canal vaginal que aísla el ambiente uterino.

También puede suceder que la pérdida del tapón se produzca una semana o 10 días antes del verdadero inicio del parto.

De todos modos, es mejor que la futura mamá, en el momento en el que lo note, vaya al hospital para que le realicen un control.

– La segunda es la rotura de la bolsa de las aguas, que contiene el líquido amniótico que ha protegido al bebé durante el embarazo.

– La tercera consiste, precisamente, en las contracciones, que empiezan a aumentar progresivamente, tanto en intensidad como en frecuencia: es la señal de que el cuello del útero está empezando a ablandarse y a aplanarse.

Características de las contracciones de parto

La fase activa del trabajo del parto empieza cuando se alcanzan los tres centímetros de dilatación y el cuello del útero está completamente “borrado”. En este punto, las contracciones también cambian. Las contracciones de parto se presentan a intervalos regulares, son intensas y dolorosas.

Al principio, cada 20 minutos, después, cada cuarto de hora y, al final, cada 10 y 5 minutos. Duran hasta 60 segundos cada una, incluyendo la fase de inicio, el punto álgido y el descenso de cada contracción. El dolor se siente tanto en el bajo vientre como en la región lumbosacra.

Precisamente, estas contracciones son las que, poco a poco, ayudarán al bebé a bajar por el canal del parto y a nacer. Sin embargo, en algunos casos, las contracciones dejan de sentirse al cabo de poco tiempo y sólo se trata de una falsa alarma.

Por ello, sólo cuando hace dos horas que se repiten a intervalos de 5-10 minutos y con una duración de 40 segundos, ha llegado el momento de ir a la clínica o al hospital.

Contracciones en el tercer trimestre de embarazo

A diferencia de las contracciones de parto, las contracciones que se producen en el tercer trimestre de embarazo no son dolorosas, sino que se suelen percibir como un estiramiento del abdomen.

No obstante, a partir de la semana 37 de embarazo, la actividad contráctil uterina se hace más frecuente, tanto que también puede presentarse cuando la mujer está en reposo.

Son contracciones preparatorias importantes, puesto que tienen la función de provoca​r las primeras modificaciones del cuello del útero de cara al inicio de la dilatación. Se pueden notar incluso 10 al día, pero, en general, sólo molestan un poco.

Las contracciones también se pueden percibir al tacto, apoyando la palma de la mano suavemente sobre el abdomen y presionando ligeramente con las yemas de los dedos.

Cuidado si aún faltan algunas semanas para la fecha prevista del parto y las contracciones se producen con una frecuencia mayor de la indicada anteriormente, sobre todo, si existen otros factores de riesgo asociados, como patologías propias del embarazo o infecciones vaginales.

Contracciones después del parto

Los «entuertos» son las contracciones que prosiguen incluso en los días inmediatamente posteriores al parto, y tienen múltiples funciones: hacer que el útero vuelva a las condiciones pregestacionales; eliminar restos de membranas y otro material biológico procedente de la zona uterina, donde estaba implantada la placenta; y garantizar el denominado “globo de seguridad”, una intensa contractura uterina que se produce por encima del pubis y que sirve para evitar las posibles hemorragias después del parto.

¿Por qué tengo la barriga dura?

Cuando se siente la sensación de endurecimiento de la barriga, en general, se trata de contracciones determinadas por factores mecánicos, como los movimientos del bebé, un paseo rápido, un cambio de posición repentino o un golpe de tos.

Incluso el hecho de tocar la barriga puede provocar una sensación de endurecimiento, así como una emoción intensa. Para “ablandar” la barriga, sólo hay que bajar el ritmo o, simplemente, esperar a que el bebé termine de dar sus “volteretas”.

Sólo si esta situación se produce con una determinada frecuencia y se acompaña de dolor, es conveniente someterse a un control médico.  

¿Hacer el amor estimula las contracciones?

Cuando el embarazo llega a su término, mantener relaciones sexuales puede contribuir a aumentar la actividad contráctil.

De hecho, el líquido seminal contiene prostaglandinas, hormonas que tienen la capacidad de provocar las contracciones del útero, preparándolo poco a poco para la dilatación.

En consecuencia, durante las últimas semanas de embarazo, las relaciones sexuales no sólo no están prohibidas, sino que, incluso, son aconsejables, siempre y cuando el ginecólogo no indique lo contrario.

¿Podré soportar las contracciones?

Éste es uno de los temores más frecuentes de las mamás primerizas. Sin embargo, cada mamá percibe el dolor de parto de forma diferente.

A veces, las mujeres que dan a luz con antelación sufren menos que las que tienen un parto después de término, porque no han tenido tiempo suficiente para pensar en el dolor. Tampoco es cierto que un parto rápido sea menos doloroso. En este caso, las contracciones suelen ser más fuertes y seguidas.

No obstante, también es cierto que un parto muy largo debilita notablemente la resistencia física de la mamá.

Para aliviar el dolor, resulta muy útil asistir a un curso de educación maternal o de preparación al parto: al conocer con antelación las etapas del trabajo de parto, los miedos se pueden controlar mejor. En estos cursos, además, te enseñan técnicas (training autógeno respiratorio, yoga, hipnosis, etc.), que ayudan al cuerpo y a la mente.

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¿Empujaré correctamente?

Este miedo está relacionado con la preocupación de que el niño sufra al pasar por la pelvis o de que se produzcan laceraciones.

En ocasiones, también entra en juego un componente psicológico: el miedo a empujar puede estar relacionado con el deseo de huir de las responsabilidades.

Sin embargo, no hay que tener miedo porque en los cursos de preparación al parto se enseña a la mujer a empujar, incluso a través de simulaciones del parto.

Asimismo, el trabajo de la matrona en la sala de partos es el de ofrecer apoyo psicológico a la mamá. A veces, la episiotomía evita las laceraciones espontáneas, más difíciles de suturar. Éstas, de todos modos, no pueden afectar ni a la salud ni a la vida sexual de la mujer. Pueden provocar algunos problemas, pero sólo durante poco tiempo.

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Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/parto/sintomas/reconocer-contracciones-parto-4622

¿Qué contracciones hay?

¿Cómo es el dolor de las contracciones?

Notarás las primeras contracciones del embarazo muy pronto. Estas son las contracciones de Braxton Hicks, con las que el útero se prepara para el parto mucho antes de la fecha prevista para el mismo.

Desde el punto de vista fisiológico, el útero es un músculo grande cuya actividad, a diferencia de otros músculos, no puedes controlar. Durante una contracción, este músculo se contrae automáticamente. El mecanismo por el que se desencadenan las contracciones no está del todo estudiado.

Los médicos y científicos solo conocen algunos datos al respecto, como que la oxitocina, la hormona de la sexualidad y de las contracciones, es indispensable para que estas funcionen. Cuando las contracciones son insuficientes y se bloquea el parto de forma permanente, se puede administrar por vía intravenosa la variante sintética de la oxitocina, el Syntocinon.

Desde el punto de vista médico, las contracciones se dividen en contracciones del embarazo y contracciones del parto. A excepción de las verdaderas contracciones prematuras, que indican un parto prematuro o un aborto, las contracciones del embarazo son totalmente inofensivas para el bebé y para la continuidad del embarazo.

Contracciones de Braxton Hicks: entrenamiento a largo plazo para el parto

Las primeras contracciones que sentirás son las contracciones de Braxton Hicks, que deben su nombre a su descubridor, el ginecólogo británico Braxton Hicks. También se las conoce como «contracciones falsas».

La mayoría de mujeres las siente por primera vez a la mitad del embarazo, entre las semanas 20 y 25, pero algunas empiezan a notarlas antes. La musculatura del útero se contrae durante un lapso de tiempo de entre medio minuto y un minuto. Mientras dura la contracción, el vientre se pone muy duro. Las contracciones de Braxton Hicks:

  • Son relativamente indoloras.
  • Son irregulares.
  • Remiten lentamente.

Las contracciones de Braxton Hicks no influyen en el orificio uterino, ya que este se dilata con las verdaderas contracciones del parto. Por regla general, estas contracciones no se presentan más de tres veces por hora y no suelen intensificarse.

Contracciones previas: tu cuerpo hace los últimos preparativos para el parto

Si este es tu primer hijo, alrededor de la semana 36 de embarazo notarás probablemente un dolor abdominal intenso, acompañado de dolor en la espalda y en la ingle. Se te pondrá el vientre muy duro, y el útero y el bebé presionarán la vejiga con fuerza.

Con estas sensaciones físicas notarás las contracciones previas, con las que tu cuerpo hace los últimos preparativos para el parto inminente. Hasta el inicio del parto en sí aún pueden pasar días o semanas. Las madres experimentadas lo saben y suelen notar estas contracciones un poco antes que las primerizas. Las contracciones previas típicas:

  • No son muy dolorosas, al igual que las de Braxton Hicks.
  • Aparecen a intervalos irregulares.
  • Van remitiendo paulatinamente y desaparecen.

Dolores de encajamiento: el bebé se coloca para el parto

A menudo, las contracciones previas se convierten directamente en contracciones de encajamiento más dolorosas. Con las primerizas, estas tampoco suelen aparecer antes de la semana 36. Estas contracciones empujan la cabeza del bebé hacia abajo, hasta la pelvis, para que se coloque en la posición definitiva para el parto.

Si estos dolores te atormentan mucho, un baño caliente te aliviará. Además, constituyen una buena ocasión para practicar las técnicas de respiración, que ya conoces del curso de preparación al parto. Si no estás segura de si estas contracciones ya están iniciando el parto, habla con la comadrona o con el médico.

Los dolores de encajamiento alivian a la madre en algunos aspectos durante la última fase del embarazo. En cuanto la cabecita del bebé se pose en la pelvis menor, te costará menos respirar y comer. No obstante, a partir de ahora notarás intensamente la presión de la cabeza del bebé en el suelo pélvico cuando te sientes.

Contracciones prematuras: pueden aparecer en cualquier estadio del embarazo

A diferencia de las demás contracciones del embarazo, las prematuras no son inofensivas, ya que pueden provocar un parto prematuro. Los posibles síntomas son:

  • Más de tres contracciones por hora antes de la semana 36 de embarazo
  • Dolores que se intensifican
  • Contracciones a intervalos cada vez más cortos
  • Contracciones combinadas con flujo vaginal acuoso o sangriento o bien con dolor de espalda

Si notas uno o más de estos síntomas, acude al médico de inmediato. Las contracciones prematuras pueden indicar que te has excedido física o mentalmente y que deberás relajarte hasta que termine el embarazo.

El descanso, la tranquilidad y el magnesio ayudan con estas contracciones. Si esto no tiene efecto, probablemente te ingresarán en el hospital. Los médicos harán todo lo que esté en su mano por mantener el embarazo el mayor tiempo posible mediante inhibidores de las contracciones, entre otros medios.

Contracciones de dilatación: el parto anuncia su llegada

El proceso del parto empieza con las contracciones de dilatación, con las que el útero se contrae a intervalos regulares, cada vez más cortos.

Al principio, estas contracciones recuerdan al dolor menstrual y su intensidad va aumentando paulatinamente.

Las contracciones de dilatación abren el orificio uterino, hasta ahora cerrado, hasta unos diez centímetros para que el bebé pueda nacer. Las contracciones de dilatación:

  • Aparecen regularmente, al principio a intervalos irregulares, después cada diez minutos más o menos y, por último, cada dos minutos y medio o incluso más a menudo.
  • Duran alrededor de un minuto y medio cada una.
  • Empiezan siendo leves, alcanzan un punto álgido y se debilitan paulatinamente.

No tienes por qué ir inmediatamente al hospital cuando aparezcan las primeras contracciones de dilatación. De hecho, muchas comadronas recomiendan a las futuras madres que se queden en casa el máximo tiempo posible para recobrar fuerzas para el parto.

Es momento de avisar a la comadrona o de dirigirse al hospital cuando una de las contracciones de dilatación dure entre un minuto y un minuto y medio, si ya no te sientes a gusto en casa o si necesitas instrucciones para respirar o un analgésico.

Independientemente de la intensidad y de la duración de las contracciones, tendrás que ir inmediatamente al hospital cuando se rompa el saco amniótico.

Contracciones de presión: el bebé quiere salir

Cuando empieza la fase de expulsión ya no podrás resistir más el deseo de empujar. Las contracciones de presión empujan al bebé a la salida de la vagina, que es el punto más estrecho del canal del parto.

Una vez que la cabecita ha pasado este punto, el resto del cuerpo se suele deslizar sin problemas con ayuda de algunas contracciones más. Pocos minutos después sostendrás a tu hijo en brazos por primera vez.

Contracciones posteriores: ahora se desprende también la placenta

A continuación, con ayuda de las contracciones posteriores, también se desprende la placenta. En comparación con las verdaderas contracciones del parto, estas son mucho más débiles y se parecen más bien a un dolor menstrual intenso. Las contracciones posteriores suelen durar entre diez y 15 minutos.

Si le das el pecho al bebé, esto también provoca contracciones en el útero, con las que se detienen las hemorragias. La responsable de esto es la hormona de la lactancia y de la sexualidad, la oxitocina, cuya producción se fomenta mediante el reflejo de succión del bebé al mamar.

La oxitocina es importante para la subida de la leche y, al mismo tiempo, favorece la involución uterina. De esta manera, previene hemorragias posteriores e inflamaciones del útero, lo que se conoce como endometritis. A causa de los efectos de la oxitocina, varios días después del parto seguirás sintiendo estas contracciones de forma aislada.

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Источник: https://www.bebitus.com/magazine/embarazo/nacimiento/que-contracciones-hay.html

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