¿Cómo hablar a tu hijo de temas delicados?

Cómo hablar con su hijo sobre la pubertad

¿Cómo hablar a tu hijo de temas delicados?

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Hoy en día los niños están expuestos a tanta información acerca del sexo y las relaciones a través de la TV y la Internet que cuando llegan a la pubertad ya están familiarizados con algunas ideas avanzadas. Sin embargo, hablar sobre los temas relacionados con la pubertad sigue siendo una tarea importante para los padres, ya que no toda la información que recibe el niño procede de fuentes fiables.

No espere a que su hijo(a) acuda a usted con preguntas sobre los cambios en su cuerpo- ya que puede ser que ese día nunca llegue, especialmente si su hijo(a) no sabe que puede hablarle sobre este tema delicado. Siga leyendo para aprender cómo puede hablar con su hijo sobre la pubertad.

Lo más importante es encontrar el momento oportuno

Lo ideal es que los padres hubieran comenzado a hablar con su hijo(a) sobre los cambios por los que pasa el cuerpo a medida que crece. Desde sus primeros años, su hijo(a) le ha estado haciendo preguntas. Y la mayoría de sus conversaciones probablemente han surgido a raíz de estas preguntas.

Es importante responder a las preguntas de sus hijos sobre la pubertad siendo honestos y abiertos, pero no debería esperar a que sea su hijo quien necesariamente inicie una conversación.

Cuando el niño tenga 8 años, ya debería saber cuáles son los cambios físicos y emocionales asociados con la pubertad.

Podría parecer que es una edad temprana para saber sobre temas «adultos», pero tenga en cuenta lo siguiente: algunas chicas ya llevan sostén para deportes a los 8 años y algunos chicos empiezan a tener vello facial tan sólo unos pocos años después.

Con las chicas es imperativo que los padres hablen sobre la menstruación antes de que tengan el período. Si no saben lo que les sucede, puede que se asusten al ver la sangre y el lugar de donde proviene. La mayoría de las chicas tienen su primer período a los 12 ó 13 años, aunque a algunas les viene a los 8 y otras no lo tienen hasta los 17.

En general, los chicos empiezan a entrar en la pubertad un poco más tarde que las chicas, usualmente a los 10 ó 11 años. Pero podrían empezar a desarrollarse sexualmente o a tener su primera eyaculación sin parecer mayores o sin antes desarrollar vello facial.

De la misma manera que es útil para los adultos anticipar cambios como, por ejemplo, mudanza o cambio de trabajo antes de que ocurra, su hijo(a) debería saber acerca de la pubertad con antelación.

Muchos niños reciben educación sexual en la escuela. Sin embargo, a menudo se dividen las clases y las chicas aprenden sobre todo lo relacionado con la menstruación y el sostén para deportes, mientras que los chicos aprenden sobre erecciones y los cambios en la voz.

Es importante que las chicas también se informen sobre los cambios por los que pasan los chicos y que los chicos aprendan sobre los cambios que afectan a las chicas. Por lo tanto, hable con el maestro de su hijo(a) acerca de su plan de enseñanza para saber qué huecos hay que llenar.

Puede ayudarle a iniciar la conversación si coordina sus charlas con estas lecciones de la escuela.

Qué decir

Cuando hable con su hijo(a) sobre la pubertad, es importante que le asegure que estos cambios son normales. La pubertad conlleva tantos cambios que es fácil que su hijo(a) se sienta inseguro(a).

En muchas ocasiones, los adolescentes mostrarán inseguridad sobre su aspecto durante la pubertad, pero puede ser útil saber que todo el mundo ha pasado por lo mismo y que existe una gran variación normal con respecto a cuándo ocurren estos cambios.

El acné, los cambios de humor, las olas de crecimiento y los cambios hormonales -todo ello forma parte del crecimiento y todos pasan por ello, aunque no al mismo ritmo.

Las chicas pueden empezar la pubertad tan temprano como en el segundo o tercer grado y puede ser algo molesto si su hija es la primera que tiene que ponerse un sostén para deportes. Puede que se sienta sola o rara, o como si todas las miradas estuviesen puestas en ella en el vestuario de la escuela.

En los chicos, algunos cambios visibles son el cambio de la voz y la aparición del vello facial. Y como con las chicas, si su hijo es de los primeros en pasar por estos cambios, podría sentirse incómodo o el blanco de las miradas de sus compañeros de clase.

Su hijo debería saber lo siguiente sobre la pubertad:

  • Las chicas adquieren una forma más redondeada, especialmente en las caderas y piernas.
  • Los senos de las chicas se hinchan y luego aumentan de tamaño.
  • Las chicas y los chicos empiezan a tener vello púbico y vello en las axilas, y el de las piernas es más grueso y oscuro.
  • En el chico el pene y los testículos aumentan de tamaño.
  • Los chicos tienen a veces poluciones nocturnas, es decir, eyaculan mientras duermen.
  • Una vez al mes, el revestimiento uterino de las chicas se llena de sangre para prepararse para un óvulo fecundado. Si no se produce la fecundación, se producirá el período. Si se produce la fecundación, la chica quedará embarazada.
  • El período puede durar de 3 días a una semana y las chicas pueden utilizar compresas (paños) o tampones para absorber la sangre.

Preguntas comunes

No es ninguna sorpresa que los niños tengan muchas preguntas a medida que aprenden sobre la pubertad. Es importante que se asegure de brindarle a su hijo(a) el tiempo y la oportunidad de hacer preguntas y de contestarlas tan honesta y detalladamente como sea posible.

Algunas de las preguntas más comunes son:

PreguntasRespuestas¿Qué es este bulto duro que me ha salido en el pecho?¿Por qué tengo los senos tan pequeños (o tan grandes)?¿Por qué tengo el pene tan pequeño (o tan grande)?¿Por qué todavía no tengo vello púbico?Soy un chico, ¿por qué tengo entonces senos?¿Por qué no me ha venido todavía el período?
Las chicas podrían notar a veces unos bultitos blandos debajo de los pezones cuando empiezan a desarrollarse los senos. Esto es perfectamente normal. La firmeza y la sensibilidad desaparecerán con el tiempo a medida que los senos continúen desarrollándose.
El tamaño de los senos es hereditario y su hija tiene que estar tranquila porque, grandes o pequeños, todos los senos son bonitos. El tamaño no afecta el atractivo de su hija ni su capacidad para amamantar cuando sea madre.
En los chicos, la preocupación principal es el pene. Es importante que su hijo sepa que el tamaño del pene erecto no tiene nada que ver con el tamaño del pene cuando no hay erección.
Todo el mundo tiene vello púbico, aunque algunos adolescentes tienen más vello que otros y a algunos les crece vello antes que a otros. Igual que con el tamaño de los senos o la estatura, la cantidad o densidad del vello púbico es un rasgo individual.
A algunos chicos les crecen temporalmente los senos durante la pubertad. Este trastorno, conocido como ginecomastia, está causado por algunas hormonas producidas por los testículos durante la pubertad. Normalmente desaparece, a menudo al cabo de unos pocos meses a 1 año.
Como con todos los cambios de la pubertad, el período llega en momentos diferentes para cada chica. Puede que a algunas chicas no les venga el período hasta que tengan 17 años. Esto suele ser normal, aunque puede ser difícil para ellas cuando a todas sus amigas ya les ha venido.

Consejos sobre cómo conversar con sus hijos

Hágale saber a su hijo(a) que está siempre disponible para hablar, pero también es importante que dedique tiempo para hacerlo.

Así como puede ser embarazoso o difícil para usted hablar sobre estos temas delicados, su hijo(a) podría dudar en acudir a usted.

Es tarea de los padres hablar con su hijo(a) sobre la pubertad -y de los sentimientos asociados con estos cambios- tan abiertamente como sea posible.

Puede resultar más fácil si está seguro de que domina el tema. Primero, antes de responder a las preguntas de su hijo(a), asegúrese de que sus propias preguntas sobre la pubertad han sido respondidas.

Si no está del todo cómodo manteniendo una conversación sobre la pubertad con su hijo(a), practique primero lo que quiere decir o pídale consejo al maestro de su hijo(a).

Comuníquele a su hijo(a) que a usted le resulta un poco incómodo, pero que es importante hablar sobre este tema.

Si su hijo(a) sigue teniendo preguntas o inquietudes sobre el desarrollo de la pubertad que usted no puede responder, una visita al pediatra podría resultar beneficiosa.

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Fecha de revisión: enero de 2015

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/talk-about-puberty-esp.html

Reflexiones de la paternidad, hablar con adolescentes en la actualidad

¿Cómo hablar a tu hijo de temas delicados?

Cuando nos encaminamos en la aventura de ser padres, firmamos un contrato metafórico en el que nos comprometemos a cuidar, a resolver, a enseñar y a aprender con nuestros hijos, aunque muy pocas veces nos dediquemos realmente a ver qué nos ha enseñado esta labor. Della Judd, coach ejecutiva y autora de Cambiando la forma en que trabajamos, habla de su experiencia como madre y de la importancia de hablar con adolescentes para entender el impacto de la crianza que impartimos.

Cómo empezar a hablar con adolescentes

Della Judd cuenta que cuando su hija cumplió 18 años, experimentó una nostalgia y sorpresa por reconocer todo lo que había aprendido sobre ser madre. Asegura que la mayoría de sus aprendizajes se encontraban en las largas conversaciones que habían tenido sin importar la situación. Estas son sus claves.

“Sigue hablando pase lo que pase. No importa lo que esté sucediendo ni cuán difíciles puedan parecer las cosas. Incluso, cuando algo dramático ha ocurrido, o un error se ha cometido, lo mejor es hablar. Mantén las líneas de comunicación abiertas, eres el padre, debes ser la persona más grande. Enséñale a tus hijos a pedir disculpas pidiéndolas tú primero».

Hablar con adolescentes puede ser un reto, especialmente porque se abren tan raramente, que cuando lo hacen es necesario que estés ahí y que prestes atención a lo que quieren transmitir. Escucha, no interrumpas, y hazles saber que estás ahí si lo necesitan.

Aunque seas padre, sé tu propio padre. Posiblemente durante tu infancia no te trataron como tú tratas a tus hijos y no hay nadie a quien culpar, lo único que puedes hacer es criarlos como que crees que funcionará sin que afecte lo que no recibiste.

Decide qué tipo de padre quieres ser y luego vívelo. No tienes que hacer nada como tus padres lo hicieron si no estás de acuerdo.

“Estaba tan decidida a no ser como mi madre que pasé los primeros años enfocándome solo en lo que no quería, esto es un error” agrega Judd.

Sé positivo, abierto, divertido, comunicativo. ¿Recuerdas cuando eras adolescente y un problema que hoy consideras mínimo era lo más importante? Ponte en los zapatos de tus hijos.

Fuente Pixabay

Una vez que has logrado empezar a hablar con tu hijo adolescente, escúchalo de verdad, presta atención. “Esto puede enseñarnos mucho del mundo actual”, explica Della Judd. Es posible que no coincidan en todo, pero escucha su voz y aliéntalo a crear su propio pensamiento crítico, ayúdalo a sentirse seguro.

No esperes que sean de alguna manera. Aunque parece ilógico, muchos padres esperan que sus hijos reaccionen de formas específicas ante un problema o situación.

Judd señala que solía comparar lo que ella hacía a sus 15 años con lo que hacían sus hijos. “Mis hijos son muy diferentes a mí cuando tenía su edad y eso no es malo.

Ellos son ellos mismos, su realidad es diferente y no puedo pensar que deberían actuar como lo hice yo”.

Valora cada segundo de la conversación. “Poder hablar con nuestros hijos antes de que se vayan de casa es un tesoro. Mi hija está a punto de irse a la universidad, recibe ofertas y antes de que pueda darme cuenta estará partiendo lejos del nido, viviendo y haciendo su vida. Atesora el tiempo que tienes como padre desde lo bueno, lo malo, lo mundano y acumula experiencias”.

Qué hacer si se ha dañado la comunicación

La comunicación entre los padres y los hijos es la base fundamental de una buena crianza, pero como nadie nos explica cómo tener éxito en esta labor, puede que incurramos en algunas actitudes y respuestas que bloqueen este proceso. Si es tu caso sigue estos consejos.

1. No hay culpables

Puede que tu hijo hiciera algo que no te gustó y reaccionaras de una manera equivocada cortando la comunicación y disminuyendo la confianza que sentía para abrirse contigo. Espera que se te pase el disgusto, escribe si es necesario cómo ves la situación, y con las ideas más claras búscalo para hablar. Reconoce tu error, responsabilízate y abre un nuevo canal.

2. Establece límites sanos

La confianza es fundamental en una buena comunicación, sin embargo siempre hay que marcar sanos límites que dejen a progenitor como figura de autoridad. Otro punto donde es bueno establecer límites es en el lenguaje, que conversen abiertamente no significa que habrá groserías, insultos o malas frases.

3. Sin tabú

Prueba a eliminar los tabúes en temas delicados y ve cómo reaccionan tus hijos. El acoso escolar, el suicidio, algunas enfermedades y la educación sexual suelen ser los más difíciles de tocar y los que más atención necesitan. También puedes probar contándole una de tus experiencias, que te vean como alguien que estuvo en su situación.

Si no logras un canal sano para hablar con tus hijos, pueden acudir a un especialista que los apoye y guíe en el proceso.

ConsejosPsicologíaAdolescencia (13-17 años) Preadolescencia (11-12 años) Psicología positiva

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/hablar-con-adolescentes-en-la-actualidad/

Cómo hablarle a tu hijo sobre la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19)

¿Cómo hablar a tu hijo de temas delicados?

Empieza por invitar a tu hijo a hablar del asunto. Averigua cuánto sabe y deja que lleve la iniciativa. Si es demasiado joven y todavía no ha oído hablar del brote, tal vez sea mejor no sacar el tema, pero puedes aprovechar para recordarle los buenos hábitos de higiene sin generarle nuevos miedos.

Busca un entorno seguro y permite que tu hijo hable abiertamente. Los dibujos, las historias y otras actividades podrían ayudarte a iniciar la conversación.

Lo más importante es no restar importancia a sus preocupaciones ni evitarlas. Demuéstrale que entiendes sus sentimientos y transmítele calma diciéndole que es normal asustarse por estas cosas. Demuéstrale que lo escuchas prestándole toda tu atención, y asegúrate de que sabe que puede hablar contigo y con sus profesores cuando lo necesite.

2.  Sé honesto: explícale la verdad de la forma más adecuada para su edad

Los niños tienen derecho a conocer información veraz sobre lo que está pasando en el mundo, pero los adultos también tienen la responsabilidad de evitar que sufran. Utiliza un lenguaje adecuado para su edad, observa sus reacciones y sé delicado con su grado de ansiedad.

Si no tienes respuestas para sus preguntas, no hagas suposiciones. Aprovecha la ocasión para buscar las respuestas juntos. Los sitios web de organizaciones internacionales como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud son buenas fuentes de información. Explícale que parte de la información que hay en internet no es rigurosa, y que es mejor confiar en los expertos. 

3.  Enséñale a protegerse a sí mismo y a sus amigos

Una de las mejores formas de proteger a los niños del coronavirus y otras enfermedades es, sencillamente, animarlos a lavarse las manos con frecuencia. No tiene que ser una conversación alarmante. Prueben a cantar juntos con The Wiggles o a hacer este baile para que el aprendizaje sea divertido.

También puedes enseñarle a cubrirse la tos o los estornudos con el codo, explicarle que es mejor no acercarse demasiado a las personas que tengan síntomas y pedirle que te avise si comienza a sentir fiebre, tos o dificultades para respirar.

4. Dale consuelo

Cuando vemos montones de imágenes preocupantes en la televisión o en internet, nos puede dar la sensación de que la crisis está por todas partes.

Es posible que los niños no distingan las imágenes que ven en las pantallas de su propia realidad personal y crean que corren peligro inminente. Ayuda a tu hijo a lidiar con el estrés ofreciéndole oportunidades para jugar y relajarse siempre que sea posible.

Sigue las rutinas y los horarios habituales, sobre todo la hora de irse a dormir, o intenta crear una nueva rutina si cambias de entorno.

Si hay un brote en tu zona, recuérdale a tu hijo que es improbable que contraiga la enfermedad, que la mayoría de las personas que tienen el coronavirus no se ponen muy enfermos y que hay muchos adultos trabajando sin descanso para protegerlos a ellos y a sus familias.

Si tu hijo se encuentra mal, explícale que debe quedarse en casa o en el hospital porque es lo más seguro para él y para sus amigos. Tranquilízalo diciéndole que sabes que a veces es difícil (o que puede asustar o ser aburrido), pero que, si sigue las normas, todo el mundo estará a salvo. 

5. Averigua si está siendo víctima de estigmas o si los está difundiendo

El brote de coronavirus ha traído consigo numerosas denuncias de discriminación racial por todo el mundo, así que es importante comprobar que tu hijo no está siendo víctima ni está propiciando el acoso.

Explícale que el coronavirus no tiene nada que ver con la apariencia, el origen o el idioma que habla una persona. Si le han insultado o lo han acosado en la escuela, debería sentirse lo suficientemente cómodo para contárselo a un adulto de confianza.

Recuérdale a tu hijo que todo el mundo merece estar seguro en la escuela. El acoso siempre está mal y todos debemos hacer lo posible por transmitir generosidad y ayudarnos unos a otros. 

6. Busca a las personas que están ayudando

Es importante que los niños sepan que la gente se está ayudando con actos de amabilidad y generosidad.

Comparte las historias de los trabajadores de la salud, los científicos y los jóvenes, que, entre otros, están trabajando para detener el brote y proteger a la comunidad. Para los niños puede ser un gran consuelo saber que hay gente compasiva tomando medidas.

7. Cuídate

Podrás ayudar mejor a tus hijos si tú también estás sobrellevando la situación. Los niños percibirán tu reacción a las noticias, así que les ayudará saber que estás tranquilo y que tienes todo bajo control.

Si sientes ansiedad o estás muy preocupado, tómate un tiempo para ti y habla con otros familiares, amigos o personas de confianza de tu comunidad. Busca tiempo para hacer cosas que te ayuden a relajarte y recuperarte.

8. Conversaciones cercanas y atentas

Es importante asegurarnos de que nuestros hijos no se quedan angustiados. Cuando termine la conversación, trata de identificar su nerviosismo observando su lenguaje corporal y su respiración y prestando atención a si está utilizando su tono de voz habitual.

Recuérdale a tu hijo que puede volver a hablar contigo sobre cualquier tema delicado en cualquier momento. Recuérdale que te importa, que lo escuchas y que siempre estás disponible si hay algo que le preocupe.
 

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Información recopilada por Jacob Hunt, especialista en comunicaciones de UNICEF.

Источник: https://www.unicef.org/es/coronavirus/como-hablarle-a-tu-hijo-sobre-coronavirus-covid19

5 temas de los que debes hablar con tu hijo adolescente

¿Cómo hablar a tu hijo de temas delicados?

La vida del adolescente esta plagada de cambios e inseguridades. Ellos comienzan a preguntarse muchas cosas y nadie mejor que los padres para orientarlos en este arduo camino. Te recomendamos cinco temas de los que deberías hablar con tu hijo adolescente.

A todos nos ha pasado, durante nuestra adolescencia, tener una duda o problema y no saber a quién recurrir para encontrar un consejo. Esto no se debe a que no existe confianza o que la relación con familiares o amigos sea mala, sino que hay ciertos temas que nos avergüenzan y pensamos, en ese momento, que quizás es mejor guardarlo para nosotros mismos.

Sin embargo, la comunicación entre padres e hijos durante la adolescencia es una cuestión primordial en su desarrollo. Se trata de una etapa en la que las relaciones sociales se multiplican (tanto con amigos como con los primeros noviazgos) y en la que se embarcan en muchas experiencias nuevas, como el cambiar de colegio o integrarse a un equipo o grupo.

Lógicamente, todas estas vivencias pueden causar que, a menudo, no sepan qué camino tomar o cuál decisión es la mejor. Ahí es donde debe aparecer la figura de los padres para tender una mano.

5 temas de los que hablar con tu hijo adolescente

Si tuviéramos que resumir los cinco tópicos que no deberían quedar sin tocar en cualquier momento de esta fase de la vida de tu hijo, serían los siguientes:

  1. Sexualidad. El que más dudas genera. Si bien es el más difícil de afrontar, hablar de sexo con tu hijo ya no es un tabú por estos días. Una educación sexual que comience desde la casa es muy importante y tu hijo valorará tus consejos más que los de sus amigos. Inevitablemente, es un tema que surgirá en charlas con sus compañeros, lo verá en la tele o en Internet. Es necesario que le marques un rumbo en medio de tanta desinformación.
  2. Amistades. La adolescencia, edad conflictiva si las hay, hace que perdamos y ganemos muchos amigos. Uno aprende, muchas veces a los golpes, en quién confiar y cómo manejarse. Por tu experiencia, sería bueno que le comentes lo que has vivido y le enseñes a moverse en el mundo que está empezando a explorar por su propia cuenta.
  3. Responsabilidades. Tu hijo está atravesando una etapa en la que las responsabilidades comienzan a ser más y de mayor importancia. Puede que incluso comiencen a tener sus primeras experiencias laborales. Por eso, trata de acompañarlos e inculcarles el cumplimiento de los compromisos y obligaciones que asumen. La permisividad no es una buena estrategia, ya que solo formará malos hábitos en el futuro.
  4. Valores. La educación en valores es un proceso que debe comenzar desde la niñez. Cuando son adolescentes, los jóvenes comienzan a moverse por su cuenta. Hacen su propio camino. Es aquí donde se ve la amabilidad, el respeto, la tolerancia y los demás valores que hayan aprendido en el hogar. Hablar con tu hijo adolescente para encaminarlos ante situaciones cotidianas que puedan aparecer es muy positivo.
  5. Dinero. Junto con las responsabilidades, aparece también el dinero. Este trae beneficios, por lo que debemos enseñar a nuestro hijo una administración correcta, el valor de las cosas y el esfuerzo necesario para lograr los objetivos. También pueden surgir conflictos o disputas. Con un buen diálogo, puedes ser de gran ayuda para animarlo a sortearlos o incluso evitarlos.

Paciencia

Aunque tú puedas tener las mejores intenciones y creas que puedes resolver todos sus problemas con cinco minutos de charla, no lo presiones. Si no está preparado para contarte qué le pasa, no lo obligues. Lo importante es que sepa que estás a disposición y que piense en ti como una alternativa a la que recurrir en busca de aliento o ayuda.

Primero, escucha

Por algo la frase “tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble y hablar la mitad” es tan popular. Lo primordial es que él se exprese. Luego, si lo necesita y es el momento adecuado, puedes recomendarle qué hacer. Pero no funcionará si quieres imponer órdenes sin haber atendido verdaderamente qué idea ronda su cabeza.

“Un padre que escucha es un padre al que lo escuchan”

Observa

Ten en cuenta también su lenguaje corporal, el tono de voz y las expresiones faciales. Sin darse cuenta, el adolescente puede ser extremadamente expresivo con sus gestos. Incluso, si las analizas correctamente, te pueden indicar el verdadero significado de sus palabras.

Prudencia

Pregunta con sutileza. Sé muy cuidadoso con las palabras que escojas. El mal uso de un término o una pregunta demasiado invasiva puede echar por la borda la confianza adquirida.

Un padre presente y comprometido con la formación de sus hijos puede ser de gran ayuda para que transiten cada etapa de manera feliz. No le temas al diálogo y tampoco lo fuerces. Aprovecha las oportunidades para hablar con tu hijo adolescente y suelta poco a poco los consejos que puedas brindarle.

Te podría interesar…

  • Faber, A., & Mazlish, E. (2006). Cómo hablar para que los adolescentes escuchen y cómo escuchar para que los adolescentes hablen. Barcelona: Medici.
  • Estévez, E., López, E. E., & Ochoa, G. M. (2007). Relaciones entre padres e hijos adolescentes (Vol. 3). Nau Llibres.
  • Estévez López, E., Musitu Ochoa, G., & Herrero Olaizola, J. (2005). El rol de la comunicación familiar y del ajuste escolar en la salud mental del adolescente. Salud mental, 28(4), 81-89. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=
  • Jiménez, Á. P., & Delgado, A. O. (2002). Comunicación y conflicto familiar durante la adolescencia. Anales de Psicología/Annals of Psychology, 18(2), 215-231. https://revistas.um.es/analesps/article/view/28421

Источник: https://eresmama.com/hablar-con-tu-hijo-adolescente-5-temas/

¿Cómo hablar con mi hijo sobre sexo?

¿Cómo hablar a tu hijo de temas delicados?

Tengas hijos o no, seguro te has preguntado ¿cómo hablar con mi hijo sobre sexo, cuando llegue el momento?

Lo ideal es que, a los adultos, se nos eduque y se nos forme desde que somos niños. Es cierto que, algunas cosas las aprendemos con la experiencia y otras, por ensayo y error, pero, con algunos temas en concreto, es conveniente que sean los padres los que le den información a los niños.

Hablo en esta ocasión, de cómo hablar con los hijos sobre sexo. Sin duda, un tema que, por tradición y cultura, nos resulta muy difícil de tratar con cualquiera, pero sobre todo con los niños.

¿Cómo hablar de sexo con los niños?

Desde siempre ha sido un tema complicado y hasta vergonzoso, seguramente por influencias religiosas, del que se ha evitado hablar con niños y jóvenes. Sin embargo, es necesario hacerlo.

Es necesario informar y formar a los más pequeños sobre el sexo para evitar que tengan algunas ideas erróneas sobre ello, así como conductas de riesgo que puedan complicarles la vida, y de esta manera, tengan en el futuro un comportamiento responsable.

Al mismo tiempo, hablar con tu hijo sobre sexo, hará que se establezca una relación de confianza.

Cómo hablar con los más pequeños sobre sexualidad

Llega un momento en que los niños empiezan a hacer preguntas a los padres sobre sexualidad, sobre las diferencias entre niños y niñas, sobre de dónde o cómo vienen los bebés… Es importante que tú, padre o madre de ese niño que pregunta, no te muestres nervioso o avergonzado con el tema.

Si el niño percibe ese nerviosismo (y siempre lo perciben) puede entender que está haciendo una pregunta sobre algo malo; y que no debe hacerla. Debes mostrarte tranquilo, sereno; y sobre todo, no esquivar la pregunta. De esta forma, un niño entenderá que si tiene preguntas o dudas acerca del tema, puede hacerlas a mamá o papá sin ningún problema

Además de no esquivar la pregunta, deberás ser sincero, sin inventarte cosas. Aunque eso si, tendrás que ajustar tu respuesta en función de la edad del niño y de la información previa que pueda tener. Para saber cuál es la información que tiene, hazle tú algunas preguntas que te aclararán qué es lo que ya sabe.

Habla claro y llama a las cosas por su nombre

Cuando digo “sin inventarte cosas”, también quiero decir que no es necesario poner apodos a los genitales, esto puede llevar a confundir al niño. Si a la rodilla la llamas rodilla y al brazo lo llamas brazo, al pene se le llama pene; que ese es su nombre.

Tampoco es necesario que le des más información de la que te está pidiendo. Es decir; contesta a sus preguntas a medida que las vaya haciendo. De esta forma, resolverá su curiosidad y sabrá que cuando tenga otra duda, puede preguntarla.

Muchos niños que ya no son tan pequeños, han tenido en el colegio alguna charla, o alguna asignatura sobre educación sexual. Una buena forma de iniciar la conversación con tu hijo, puede ser preguntarle sobre esas charlas y sobre si le ha quedado alguna duda que quisiera resolver.

Cómo hablar de sexo con un adolescente

Para la mayoría de los padres, tratar este tema con un adolescente es todavía más incómodo que con un niño más pequeño.

Así que, será mejor que superes ese pudor porque, no hablar con un hijo adolescente sobre sexo en ningún momento, es una verdadera equivocación de los padres.

Si lo piensas bien, es un tema como otro cualquiera, el carácter vergonzoso se lo ponemos nosotros.

En el caso de un chico o una chica adolescente, suelen tener ya bastante información sobre sexo, no sólo por esas charlas del colegio de las que hablaba antes, sino también porque, mensajes de tipo sexual se encuentran en todas partes, medios de comunicación, redes sociales, entre los amigos, etc.

Repito que lo ideal sería que tuvieran la mayor parte de la información de manos de sus padres. Así que, para sacar el tema e iniciar una conversación, puede valer cualquier momento; la escena de una película, la letra de una canción o una noticia en televisión. Sólo es cuestión de aprovechar la ocasión para hablarlo.

Y puesto que, la conversación será probablemente algo incómoda para los dos, sentarte frente a tu hijo y mirarle a los ojos puede que no sea lo más acertado. Aprovecha cuando estés haciendo alguna tarea junto con tu hijo; será algo menos formal y más relajado. Es muy socorrido, para hablar de temas delicados, aprovechar un viaje en coche; ya que es más fácil evitar el contacto visual.

Con un adolescente, deberás proceder igual que con un niño más pequeño; utilizar los términos correctos. Es decir, llamar a las cosas por su nombre. Pero recuerda que seguro tu hijo ya tiene mucha información; así que no le hables como si no supiera nada; o peor aún, como si fuera un niño pequeño.

No le des un sermón

Mantén una conversación; escucha lo que tiene tu hijo que decir. Porque eso de darle lo que ellos llaman un sermón, los adolescentes lo llevan muy mal.

No pretendas hablar de todo lo que tú quieres en diez minutos. Habla de lo que surja en ese momento y proponle seguir hablando del tema en otro momento. Pero no hables sólo tú; escucha también lo que él tenga que decir y opinar.

Ya a ciertas edades, es importante hacer hincapié en que si se tiene sexo, ha de ser de manera segura y responsable. Y esto no es sólo para las chicas; por el riesgo de un embarazo no deseado.

Con los chicos también es importante hablar de esto. Para ellos, igual que para las chicas, también existe el riesgo de enfermedades de transmisión sexual.

Tu hijo o hija debe tener claro que, tener sexo sin protección, puede traerle unas consecuencias que pueden perjudicar su vida.

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

Источник: https://www.psicologoencasa.es/como-hablar-con-mi-hijo-sobre-sexo/

Cómo hablar con tu hijo: 6 recomendaciones para mejorar la comunicación

¿Cómo hablar a tu hijo de temas delicados?

Los niños toman a sus padres como ejemplo para saber cómo actuar y hablar, aunque muchos padres no se dan cuenta de que los están observando constantemente. La forma en que les hablas les muestra la manera en que querés que te hablen a vos y va a determinar en gran manera si te van a escuchar y cómo van a responder a lo que decís.

Adicionalmente, algunas investigaciones indican que las conversaciones entre adultos y niños no solo mejoran el vocabulario de éste último sino que también proveen un contexto rico para su desarrollo social y emocional.

Hablar con los niños, por lo tanto, importa y mucho. Los padres deberían preocuparse por mejorar sus habilidades de comunicación. Los expertos recomiendan:

Cuando tu hijo/a te habla, dale toda tu atención

Es frustrante hablar con alguien que está mirando televisión o revisando su teléfono ¿no? Así se sienten tus hijos si deben competir por tu atención. Aprende a parar lo que estás haciendo y escucharlos si vienen a buscarte para compartir pensamientos, miedos y preocupaciones.

Si realmente no podés hablar en ese momento, no pretendas que estás escuchando. Es mucho mejor prometerles que les vas a dar un tiempo donde puedas ponerles toda la atención del mundo y cumplir. Ellos se van a abrir cuando vean que estás genuinamente interesado en sus vidas.

Moderar tu respuesta

A nadie le gusta a hablar con una persona que está enojada y te grita. Los niños no son la excepción. Es probable que te dejen de escuchar y se vayan si pareces estar a la defensiva o enojado, así que aprende a suavizar tus respuestas.

También debes dominar tu impulso a discutir sobre quién tiene razón. En su lugar, comunica tu posición sobre un asunto de manera firme y calma. Esto da la impresión de que estás al control y tus hijos te van a escuchar.

Es bueno además, que adquieras el hábito de reconocer los esfuerzos de tus hijos y utilices refuerzos positivos para ayudarlos a mejorar.

Reconocer sus sentimientos

Cuando hablar con los niños, permitiese expresar sus sentimientos y opiniones incluso cuando sean difíciles de escuchar. Pedirles que supriman sus emociones o, peor aún, negárselas, puede tener un efecto adverso en su desarrollo emocional.

No es necesario que hables mucho, simplemente calmarlos y proveerles un espacio seguro para dejar salir sus sentimientos negativos, suele ser suficiente para ellos. Si requieren que les des una respuesta, trata de evitar los juicios y críticas.

No importa lo triviales que te puedan parecer los problemas de tus hijos, son reales para ellos y deben ser tratados.

Elegir un momento oportuno para hablar

Conversar con tus niños es mucha más fácil cuando lo haces en un momento en que ambos puedan poner atención a lo que el otro dice. Tratar de hablar con tu hijo/a cuando está teniendo una rabieta o está molesto por algo, es una pérdida de tiempo.

De manera similar, hablar con todos tus hijos al mismo tiempo puede no ser efectivo, ya que los más grandes pueden hablar por los menores. La solución es agenda tiempo de uno a uno con cada uno ellos semanalmente, así podés hablar a cada uno según su nivel.

Abordar los temas difíciles de frente

Converse con tus hijos sobre el bullying, el racismo y otros temas difíciles. Tal vez pienses que son muy chiquitos para entender, pero los chicos de ahora están más expuestos de lo que los padres creen.

Un buen enfoque es preguntarles qué saben sobre estos temas y partir desde allí, aclarando malentendidos y dándoles más información en el proceso. Cuando sean más grandes podés hablar sobre otras cuestiones como el suicidio, el abuso de sustancias o la depresión.

Aunque sean conversaciones incómodas, puede que le salven la vida a tus hijos algún día.

Las conversaciones deben ser acordes a la edad

Al empezar a hablar sobre temas difíciles con los chicos, asegurase de que la conversación sea para su edad. No es necesario darles mucha información a los niños sobre cuestiones como la muerte, ya que podría alarmarlos.

Tus respuestas deben ser cortas, simples y concisas si estás dirigiéndote a niños pequeños, ya que las conversaciones largas y extensas podrían ser confusas y aburridas para ellos.

Los hermanos mayores, sin embargo, requieren conversaciones más profundas donde puedan aprender y preguntar, así que allí se podés dar más información.

La habilidad de comunicarse efectivamente con nuestros niños es importante debido a que cumple un papel central para tener una relación sana con ellos, que será la base para el resto de sus relaciones.

Fuente: PsychCentral
Imagen: Unsplash

Источник: https://www.psyciencia.com/como-hablar-con-tu-hijo/

Embarazo saludable
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