¿Cómo hablar de adopción a los niños?

Cómo hablar de adopción y cuándo debemos hacerlo

¿Cómo hablar de adopción a los niños?

Hasta hace relativamente poco tiempo, hablar de adopción en las familias era un tema tabú, envuelto de mentiras y ocultaciones. Es por ello que, incluso se prefería por parte de las familias, hacer pasar por hijos biológicos a aquellos menores de corta edad borrando con ello el pasado del menor.

Sin embargo, en la actualidad es una realidad aceptada en la sociedad en general y los profesionales de la intervención en adopción ya no solo consideran que es algo recomendable, sino que es un compromiso que deben tener las familias con sus hijos.

Desde el ámbito de la psicología se afirma que para que exista una sana construcción de la identidad del menor es necesario incorporar sus orígenes en su propia historia.

No existe una fórmula inequívoca a la que la familia pueda acogerse para hablar de ello, si no que depende de las propias características de la familia y del menor, de sus tiempos y de sus historias.

A pesar de que hablar de adopción abiertamente con el menor pueda suponer un proceso doloroso y de gran complejidad, existen gran cantidad de razones para sí hacerlo.

Razones para hablar de adopción

  • Es lo correcto. Es un derecho del menor y la familia debe respetarlo, no es justo para el niño esconder un tema tan importante.
  • No contarlo obliga a mentir y pone en riesgo las relaciones familiares. Además, el ocultamiento por parte de la familia trae consecuencias negativas para las relaciones afectivas, se establecen dinámicas artificiales, se genera un clima de desconfianza y falta de sinceridad de modo que incluso conversaciones con otras personas pueden resultar incomodas e interrumpidas por la propia familia. Además, supone gran ansiedad familiar por miedo a que el menor se entere por otras personas, por lo que incluso sin hacerlo de manera consciente, puede llevar al aislamiento del menor. Si el niño, fortuita o intencionadamente lo descubre por sí mismo se preguntara sobre qué otros asuntos se le ha mentido.
  • Lo necesitan para crecer. Esta información completa su historia de vida y, por tanto, su identidad personal por lo que es fundamental para un desarrollo saludable del mismo. Es imprescindible que integren la adopción como parte natural y positiva en su biografía y desarrollo de autoestima.

En muchas ocasiones y, habitualmente en la adolescencia, los menores pueden preguntarse por sus orígenes, bien por conclusiones propias sacadas de la observación de su entorno familiar, bien por la diferencia de rasgos con sus familiares (sobre todo en las adopciones internacionales) y, sin embargo, no atreverse a hablarlo con sus padres-madres. Esto puede hacer que el menor intente averiguar sus respuestas en fuentes poco fidedignas o fantasear con opciones irreales alejadas de la verdad.

  • Por salud. Es recomendable conocer la propia historia genética, en el caso de que sea posible, con el fin de tenerla en cuenta en revisiones médicas futuras.

¿En qué momento empezar a hablar sobre adopción?

Lo más recomendable es empezar a tratar este tema cuanto antes mejor.

Los expertos sugieren que, al igual que ocurre con temas complejos como el sexo o la religión, la información se introduzca poco a poco, lo que permite al niño absorber la información gradualmente a medida que va siendo capaz de entender conceptos difíciles.

Por ejemplo, cuando de pequeño pregunten de dónde vengo contestar de forma simple “de China”, sin mentir pero sin dar un montón de información confusa para la cual el niño no está preparado.

Así, aún cuando en etapas pre-verbales o tempranas en edad se deba hablar con ellos de forma tranquila y cómoda, ofreciendo la información que el niño solicite de forma que se construyan las bases para su entendimiento futuro, no será hasta los 6-9 años cuando sea consciente de manera completa de lo que implica ser adoptado.

Hay que tener en cuenta que hablar de adopción es un proceso progresivo ya que los niños, a menudo, necesitan oír la información repetida en más de una ocasión antes de poder comprenderla.

Bebés

Los expertos discrepan de si los padres deben usar para referirse a sus bebés la palabra “adoptado” ya que, aunque puede ayudar a considerar la palabra adopción de manera cálida y positiva también puede dañar los sentimientos de los padres adoptivos sobre su derecho a ser padres.

En cualquier caso, cuando son bebés, las ventajas de hablar de forma tranquila sobre la adopción son más para los padres que para los niños.

Niños preescolares

Es cuando la mayoría de los padres comienzan a revelar la información a sus hijos y, en general, no existe reacción adversa. La adopción es algo anecdótico en sus vidas e incluso les hace sentirse especiales en sentido positivo.

El problema principal es, por una parte que estas explicaciones tempranas no suelen establecer correctamente el concepto de adopción, que resulta un tema demasiado complejo para que el niño lo capte.

Por otra parte, los padres creen erróneamente que sus hijos ya no necesitan más explicaciones y que, a medida que vayan creciendo seguirán viendo la adopción de forma positiva.

Conviene no atrasar la explicación sobre la adopción hasta los 6-8 años ya que, incluso los niños preescolares 2-3 años se fijan en las mujeres embarazadas y hacen preguntas.

En esta etapa hay que tener en cuenta no ignorar las preguntas, pero tampoco ofrecer explicaciones rigurosas sobre porqué fue o cómo fue adoptado. Lo más importante es el clima emocional que rodea al proceso de contar hechos sencillos de su infancia.

En estas edades los niños piensan en términos muy sencillos y concretos y suelen aceptar todo literalmente.

Por ejemplo, no es necesario contar el angustioso camino recorrido hacia la adopción del niño, pero sí qué estabais haciendo en el momento en que os comunicaron la asignación y cómo decidisteis celebrarlo, poniendo la atención en los aspectos emocionales y positivos del hecho.

Niños escolares

En aquellas familias en las que se ha hablado de la adopción de manera natural y se fomentan diversos temas de interés ajenos, la frecuencia de preguntas disminuye, lo cual no indica que no sea conveniente hablar sobre el tema.

Así, es bueno sacar a relucir el tema de la adopción periódicamente en momentos adecuados, por ejemplo, si alguien cercano tiene un bebé, en su cumpleaños,… no de forma directa, pero si dejando una puerta abierta para abordar el tema. Es decir, nunca se insistirá a hablar sobre la adopción si el menor no quiere pero si hacérsele saber que se está abierto a preguntas y charlas para que sea él quien planteé preguntas cuando sienta la necesidad.

Preadolescentes y adolescentes

La adolescencia es una etapa importante en la configuración de la personalidad y los niños tienen la necesidad de integrar sus orígenes en ella. Lo más probable es que, en esta etapa se hagan más preguntas sobre sus orígenes y, aun cuando pueden entender la adopción mejor que en épocas anteriores, aún no tienen la madurez y seguridad del adulto.

El adolescente puede estar preparado para oír toda o casi toda la información sobre sus padres biológicos y sus razones para escoger la adopción y, sin embargo, su autoestima es en esta edad muy frágil, por lo que es mejor no revelar información negativa hasta que no sea más maduro. En esta etapa el apoyo familiar es muy importe, teniendo incluso que ayudar a buscar datos reales de su pasado que le ayuden a responder sus preguntas y comprender su pasado.

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Источник: https://www.divulgaciondinamica.es/blog/como-hablar-de-la-adopcion-y-cuando-debemos-hacerlo/

Adopción: qué es, síntomas, causas, prevención y tratamiento

¿Cómo hablar de adopción a los niños?

La adopción es el procedimiento legal que permite a un niño sin progenitores biológicos o tutores legales, adquirir unos progenitores legales y formar parte de una nueva familia. Así, supone para muchos padres formar una familia con un hijo no biológico y cumplir su deseo de ser padres o de ampliar la familia, así como de dar un hogar a un niño que no lo tiene.

Cuando un niño es adoptado se somete a grandes cambios repentinos que cambiarán su vida rápidamente. Por ello, algunos niños requieren de especialistas que sepan como orientar esta etapa de crecimiento psicológico para hacerla lo más normalizada posible.

La adopción permite a muchas personas cumplir su deseo de formar una familia y dar un hogar a niños que no lo tienen
 

¿Por qué se realiza?

La adopción es un proceso lleno de cambios para el niño y los padres, además de ser uno de los contextos más importantes de sus vidas.

A muchos padres les surgen dudas sobre cómo deben hablar a sus hijos sobre la adopción, mientras los niños se enfrentan a diversos retos: afrontar la idea de la adopción y desarrollar vínculos afectivos con una nueva familia pueden desencadenar problemas de identidad y trastornos de personalidad.

Los niños también pueden sentirse perdidos en un nuevo entorno y sentirse diferentes a sus compañeros, lo cual puede influir también en sus relaciones sociales.

La salud emocional en la infancia y adolescencia es fundamental, pues son las etapas de crecimiento y desarrollo personal, en que el niño forma su personalidad y valores para el futuro. Por ello, es importante el apoyo psicológico a los niños, para que puedan crecer y desarrollarse con una buena salud mental.

¿En qué consiste?

La labor psicológica en los entornos de adopción puede constituirse como una terapia familiar, o centrarse únicamente en el niño o adolescente. Por lo general, las consultas y terapias en Psicología en relación con la adopción suelen responder a tres tipos de conflicto:

  • Pautas educativas: ayuda a los padres de niños adoptivos en relación a su educación y crecimiento personal, de igual forma que se haría con un hijo biológico, para prevenir problemas que puedan surgir.
  • Problemas familiares: asesoramiento familiar cuando se dan problemas de mayor calado, como problemas de conducta o disciplina, o se detectan posibles trastornos de salud mental en el hijo como adiccones o fobias, entre otros.
  • Búsqueda de orígenes: por último, también apoyan a los niños y adolescentes que presentan problemas de identidad, que se enfrentan a la incertidumbre de tener una familia desconocida o a aquellos que están buscando sus orígenes biológicos.

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Eres adoptado: cuándo y cómo contarlo

¿Cómo hablar de adopción a los niños?

Por Ana Veiga

Tener niños es el sueño de muchas personas. A algunas de ellas, sin embargo, la naturaleza no se lo permite. Son estas las primeras personas dispuestas a adoptar, seguidas por las familias que simplemente optan por esta posibilidad, sin que ello implique una incapacidad de concebir.

  Todas ellas han sumado 567 adopciones internacionales durante 2016, según las últimas cifras del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Esos más de quinientos niños venidos a España son una de las cifras más bajas en los últimos años: suponen menos de la mitad de los adoptados en 2012 y la cuarta parte de los llegados en 2004.

 
Sí, la cifra ha descendido. Pero las nuevas adopciones se siguen produciendo. Y mientras, muchos de los padres adoptivos del boom del 2004 ahora empiezan a mirar con recelo hacia la temida preadolescencia de sus hijos.

Puede que algunos se arrepientan de no haberle contado a sus hijos que son adoptados. Otros, en cambio, quizás crean que no lo han hecho de la mejor forma. Los terceros, los novatos, aún miran a su bebé pensando cuándo y cómo le contarán de dónde viene.

Para todos ellos es este artículo.

 
“La vida de los chavales no empieza el día que los conocemos ni cuando aterrizamos en Barajas.

El tiempo que ha vivido antes también forma parte de su vida, aunque en algunos casos sea un trozo más largo que en otros”, explica Lila Parrondo, psicóloga y directora de Adoptantis, un gabinete de psicólogos en el que ayudan a las familias “desde que piensan en adoptar hasta que los niños ya están aquí; e incluso después, con las familias adoptantes”. Quieren acompañar a los padres para que puedan, a su vez, acompañar de la mejor manera a sus hijos.

En su consulta, Lila todavía ve a muchas familias que deciden no contar a sus hijos que son adoptados; o que, más bien, no se sienten capaces de hacerlo, porque les resulta doloroso o porque temen hacer daño a sus hijos adoptivos.

A estos padres, les lanza un mensaje: “Necesitamos que entiendan que hablar de esto es importante para la identidad de sus hijos.

Y que no queremos que hablen de estas cosas porque sí, porque somos malos y queremos que hagan daño a sus hijos, sino porque, si le cuentan su historia de forma gradual, no le dolerá de mayor y la irá normalizando”.

“La vida de los chavales no empieza el día que los conocemos ni cuando aterrizamos en Barajas. El tiempo que ha vivido antes también forma parte de su vida»

Entonces, ¿cuándo debemos empezar a hablar de esto? La psicóloga insiste en que cuanto antes, mejor.

Cómo contarlo

Por supuesto, hay que adaptar siempre el mensaje a la edad del pequeño. Pero lo que nunca se debe hacer es mentirle. “Un día, descubrirá que no era verdad y es durísimo ver que tus padres adoptivos te han engañado 10, 15 o 20 años de tu vida. Esto genera una ruptura de vínculos y una desconfianza.

¿Hay situaciones que les han tocado vivir que no son agradables de contar? Sí, pero son las que les han tocado. Si uno busca las palabras y piensa cómo contarlo, incluso de estas situaciones se puede hablar, aunque sea difícil”, anima mientras recuerda que en Adoptantis ofrecen actividades para preparar este momento.

 
Eso sí, cuando hablamos de hablar al niño de su adopción “no se trata solo de decirle te fui a buscar a un orfanato de China, eso no basta para que el niño entienda su historia”, explica la psicóloga.

Para redondear la historia de su vida, propone contarla entera, es decir, con la parte del niño, pero también con la nuestra como padres que decidieron adoptar: “Si el proceso de adopción ha sido largo, si ha habido tratamientos… podemos contarle desde la primera charla informativa hasta que se produce la adopción.

Qué mejor que compartir con el niño lo que cada uno hemos pasado por separado para finalmente poder estar juntos, recopilar la historia de las personas que forman parte de la familia”.

 
Otro de los puntos a tener en cuenta es lo que no decimos. Además de todo lo que verbalizamos, el lenguaje corporal podrá poner el acento en unas u otras emociones; esos pequeños gestos que casi inconscientemente acompañan a nuestro discurso serán la salsa que ayude o complique la charla.

«No se trata solo de decirle te fui a buscar a un orfanato de China, eso no basta para que el niño entienda su historia”

En ese sentido es importante ser conscientes de esa reacción, de esos gestos, cuando les hablemos del tema porque estos matices pueden ser trascendentales.

“Si alguna vez hacen algún amago de pregunta sobre su adopción y ven que la reacción de sus papás es un mal gesto, una lágrima que asoma, una angustia… los niños lo notan. Y si hay algo que los niños no quieren es ver sufrir a sus papás.

Así que podrían dejar de preguntar pero no porque no quieran saber, sino simplemente porque han visto que se genera un clima emocional complejo y prefieren buscar información por otros lados”.

 
El proceso de búsqueda activa de los orígenes es una necesidad que surgen en el grueso de los adoptados.

De qué forma lo lleve a cabo va a depender mucho de cómo la familia adoptiva ha hablado con su hijo durante su infancia.

“Si desde el principio el niño sabe que es adoptado y esto ha formado parte de la vida familiar, preguntarán lo que necesiten saber con naturalidad”. De lo contrario, es cuando se manifestarán más problemas.

Parte de ellos pueden venir de la falta de acompañamiento de los padres en esa búsqueda de raíces. No es un proceso fácil a nivel emocional, pero sí a nivel técnico debido a la irrupción de las redes sociales. “Hoy en día pueden buscar a la familia de origen más fácilmente. Por eso, es mejor estar presentes y acompañarlos”, aconseja.

El problema es que la búsqueda de orígenes “levanta muchos fantasmas en todo el mundo, tanto en los adoptados como en los padres adoptivos”, comenta Lila.

Por eso, tratan de ayudar a las familias a entender esa necesidad de información de sus hijos como una necesidad de construir su propia identidad, no como una falta de amor hacia ellos.

“A muchos padres adoptivos les pesa la frase ‘la sangre tira’ como si solo eso fuera valer, como si todo el cariño, esfuerzo y apoyo que les podamos dar no sirviera de nada. Trabajamos con las familias para que estos fantasmas se difuminen”.

 «La búsqueda de orígenes levanta muchos fantasmas en todo el mundo, tanto en los adoptados como en los padres adoptivos”

En primera persona

Hace 14 años que Lara Toro –periodista y autora de Estimada ch’askañawi: diari d’una adopción– fue a Bolivia. No era la primera vez que iba; había estado sola haciendo voluntariado y tiempo después con su marido. Pero un día, decidieron ir para algo diferente: querían aumentar su familia.

En aquel entonces, tenían ya dos hijos gemelos biológicos de un año. “Pensamos que el proceso tardaría –normalmente dura cuatro o cinco años– y decidimos iniciarlo con tiempo. Pero finalmente nuestro caso fue excepcionalmente rápido y, un año más tarde, ya teníamos a Mariona”.

Apostaron por Bolivia como país de origen por esa relación previa que ya habían generado con el país. “Cuando adoptamos niños de otros países, es muy importante que se respete esa identidad de origen y que se respire en casa cierto ego por este país.

En nuestro caso, ya estábamos muy vinculados a Bolivia; pero aunque no sea así, si tienes un hijo de este país, es importante que se plasme en el día a día”, opina, aunque matiza que “sin imponer nada al niño”.

“Debemos tener cuidado y respetar mucho cómo cada niño interpreta su historia; algunos quieren tener más relación con su país de origen, otros en cambio no quieren saber nada. Sea como sea, debemos ponernos a su disposición para que nos pregunten si quieren”.

“Cuando adoptamos niños de otros países, es muy importante que se respete esa identidad de origen y que se respire en casa cierto ego por este país»

Esta idea, “estar sin presionar ni perseguir”, planea en toda la educación de sus hijos, desde el inicio de su vida juntos hasta el día de hoy. Y es el mantra que ha seguido para explicar a su hija su historia.

También ha apostado por hablar abiertamente de la adopción desde el primer día, para evitar construir un tabú familiar que les impidiese comunicarse libremente y con honestidad con sus hijos. “No hay un día en que sientas a tu hijo y le dices que es adoptado, es un proceso.

Vas construyendo una historia que el niño va asimilando en función de su madurez. Desde el primer día, mi hija sabe que es de Bolivia pero ha tardado años en entender lo que esto significa», concluye.

Etiquetas: Adopciónfamiliasmadresniñospadres

Источник: http://padresycolegios.com/eres-adoptado-cuando-y-como-contarlo/

Embarazo saludable
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