¿Cómo hablar de alcohol con los adolescentes?

Adolescentes y alcohol: 5 pautas para hablar con tus hijos

¿Cómo hablar de alcohol con los adolescentes?

Es tan difícil criar a un adolescente en los tiempos que corren. Por muy bien que lo hagas siempre se quedará algo fuera de tu alcance. Pero es difícil mantenerse constantemente alerta y hablar con los hijos de temas tan complicados como el alcohol.

 “Que los padres entiendan mejor los efectos fisiológicos del alcohol y el hecho de que sus hijos puedan estar empezando a consumirlo en edades más jóvenes puede motivarlos a mantener esta conversación, en ocasiones incómoda”, señala Shirley Malcom, directora de la Oficina de educación y Recursos Humanos de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS). “Ahí es donde la ciencia puede ayudar”

Los miembros de The Science Inside Alcohol Project (La ciencia en los colegios) de la AAAS están escribiendo un libro para padres de niños de secundaria y desarrollando unas pautas sobre salud y ciencia que explican cómo afecta el alcohol al cerebro y el cuerpo de los adolescentes. En base a su exhaustiva investigación, el equipo de la AAAS sugiere 5 pasos que los padres pueden seguir para hablar con sus hijos sobre el alcohol.

1. Encontrar los momentos adecuados de los que extraer una lección

Vivimos en una cultura de famosos. Si un famoso al que tu hijo admira admite tener un problema con la bebida, o si se produce un ejemplo de abuso del alcohol en tu comunidad, aprovecha para hablar de ello. Pregúntale si conoce a alguien que beba alcohol y si lo hace en las fiestas o lo ha llevado al colegio.

Charla con él y deja que comparta sus pensamientos sobre el tema. Esto sólo lo hará sino se siente juzgado así que evita interrogarlo. Responde a sus preguntas de una manera abierta y objetiva y saca la conversación cuando creas oportuno.

2. Aprovecha los momentos en lo que está relajado y tranquilo

Los adolescentes son seres imprevisibles y hormonales. Son dulces y maravillosos en un momento determinado y explotan al siguiente. Elige un momento en que el ambiente esté tranquilo y estén “atrapados”, como por ejemplo, en el asiento trasero del coche. 

3. Implica a tu hijo en la Ciencia del Alcohol

El alcohol puede causar perdidas de memoria, afectar negativamente al rendimiento deportivo, llevar a comportamientos embarazosos e influir en su autoestima y aspecto físico. Haz que tu hijo sea consciente de estos hechos. Los anuncios y publicidad que recibe no lo van a hacer por ti.

4. Mantente alerta

Procura saber donde se encuentra en todo momento, incluso si no están en casa una noche, asegúrate de que puedes ponerte en contacto con él por teléfono. Intenta conocer a sus nuevos amigos y a sus padres, y averigua cuáles son sus reglas y su nivel de compromiso.

5. Aprende a confiar en tu hijo

Ahora es el momento de comprobar que todo el trabajo que has realizado para crear un sistema de valores para tu hijo ha valido la pena. Establece unos límites y refuerza las reglas, pero recuerda dejar espacio a tu hijo para que tome sus propias decisiones. Felicítale cuando lo haga bien. Eso vale más que mil palabras.

La marihuana es la droga más común en los adolescentes. Más del 40% de jóvenes admite haberla probado al menos una vez en su vida. 

Es normal que los padres se preocupen por si su hijo consume marihuana ya que existen grandes dudas sobre los efectos que causa en el cerebro adolescente. Aquí te presentamos una serie de pistas o indicios para comprobar si tu hij@ fuma marihuana.

Algunas pistas para saber si tu hijo fuma marihuana

  • Ojos muy rojos y brillantes, como llorosos (cuidado porque muchos adolescentes han aprendido que el colirio reduce la rojez ocular).
  • Te esquiva la mirada y no quiere hablar con nadie cuando llega a casa
  • Se comporta desinhibidamente, como sino le diera vergüenza nada
  • Se puede mostrar apático, sin ganas de hacer nada 
  • Tiene mucho más apetito de lo habitual 
  • A veces llega con una risa tonta dibujada en la cara 
  • Se ríe por cosas tontas o insignificantes 
  • Se queda embobado con cosas insignificantes, mirando al perdido o hablando de tonterías
  • Está más sociable que lo habitual, con muy “buen rollito”  
  • Tiene dificultad para recordar hechos recientes 
  • No es capaz de mantener una conversación seria 
  • Tiene la cara con expresión cansada, es probable que se le vean ojeras y cara de cansado.

No pierdas de vista si:

  • Nada más llegar a casa se lava las manos, se pone colonia o se cambia de ropa 
  • Tiene el dedo índice y pulgar amarillos 
  • Siempre llega comiendo chicle 
  • Procura no dejar el bolso o la mochila en sitios públicos de la casa

Esto son solo pistas, indicios, cosas llamativas que pueden hacerte sospechar de que tu hijo fuma marihuana. Que tu hij@ haga estas cosas no significa que fume marihuana.

La solución no es ir tras él o ella como un detective. No es espiar en su mochila ni cotillear su habitación.

Es hablar con él, transmitirle tu preocupación para que entienda cómo te sientes, e intentar entenderle tú. No le juzgues ni le amenaces, le alejarás de ti.

No confiará en sus padres por miedo a lo que pensarán. Y un adolescente que se siente solo e incomprendido, es un adolescentes vulnerable. 

Comparte tus reflexiones dejando un comentario. Yo como siempre te espero en la próxima. Un gran saludo y un abrazo, Andrea

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Источник: https://www.euroresidentes.com/estilo-de-vida/adolescentes/adolescentes-y-alcohol-cmo-hablar

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