¿Cómo hablar de alcohol con los adolescentes?

Adolescentes y alcohol: 5 pautas para hablar con tus hijos

¿Cómo hablar de alcohol con los adolescentes?

Es tan difícil criar a un adolescente en los tiempos que corren. Por muy bien que lo hagas siempre se quedará algo fuera de tu alcance. Pero es difícil mantenerse constantemente alerta y hablar con los hijos de temas tan complicados como el alcohol.

 “Que los padres entiendan mejor los efectos fisiológicos del alcohol y el hecho de que sus hijos puedan estar empezando a consumirlo en edades más jóvenes puede motivarlos a mantener esta conversación, en ocasiones incómoda”, señala Shirley Malcom, directora de la Oficina de educación y Recursos Humanos de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS). “Ahí es donde la ciencia puede ayudar”

Los miembros de The Science Inside Alcohol Project (La ciencia en los colegios) de la AAAS están escribiendo un libro para padres de niños de secundaria y desarrollando unas pautas sobre salud y ciencia que explican cómo afecta el alcohol al cerebro y el cuerpo de los adolescentes. En base a su exhaustiva investigación, el equipo de la AAAS sugiere 5 pasos que los padres pueden seguir para hablar con sus hijos sobre el alcohol.

1. Encontrar los momentos adecuados de los que extraer una lección

Vivimos en una cultura de famosos. Si un famoso al que tu hijo admira admite tener un problema con la bebida, o si se produce un ejemplo de abuso del alcohol en tu comunidad, aprovecha para hablar de ello. Pregúntale si conoce a alguien que beba alcohol y si lo hace en las fiestas o lo ha llevado al colegio.

Charla con él y deja que comparta sus pensamientos sobre el tema. Esto sólo lo hará sino se siente juzgado así que evita interrogarlo. Responde a sus preguntas de una manera abierta y objetiva y saca la conversación cuando creas oportuno.

2. Aprovecha los momentos en lo que está relajado y tranquilo

Los adolescentes son seres imprevisibles y hormonales. Son dulces y maravillosos en un momento determinado y explotan al siguiente. Elige un momento en que el ambiente esté tranquilo y estén “atrapados”, como por ejemplo, en el asiento trasero del coche. 

3. Implica a tu hijo en la Ciencia del Alcohol

El alcohol puede causar perdidas de memoria, afectar negativamente al rendimiento deportivo, llevar a comportamientos embarazosos e influir en su autoestima y aspecto físico. Haz que tu hijo sea consciente de estos hechos. Los anuncios y publicidad que recibe no lo van a hacer por ti.

4. Mantente alerta

Procura saber donde se encuentra en todo momento, incluso si no están en casa una noche, asegúrate de que puedes ponerte en contacto con él por teléfono. Intenta conocer a sus nuevos amigos y a sus padres, y averigua cuáles son sus reglas y su nivel de compromiso.

5. Aprende a confiar en tu hijo

Ahora es el momento de comprobar que todo el trabajo que has realizado para crear un sistema de valores para tu hijo ha valido la pena. Establece unos límites y refuerza las reglas, pero recuerda dejar espacio a tu hijo para que tome sus propias decisiones. Felicítale cuando lo haga bien. Eso vale más que mil palabras.

La marihuana es la droga más común en los adolescentes. Más del 40% de jóvenes admite haberla probado al menos una vez en su vida. 

Es normal que los padres se preocupen por si su hijo consume marihuana ya que existen grandes dudas sobre los efectos que causa en el cerebro adolescente. Aquí te presentamos una serie de pistas o indicios para comprobar si tu hij@ fuma marihuana.

Algunas pistas para saber si tu hijo fuma marihuana

  • Ojos muy rojos y brillantes, como llorosos (cuidado porque muchos adolescentes han aprendido que el colirio reduce la rojez ocular).
  • Te esquiva la mirada y no quiere hablar con nadie cuando llega a casa
  • Se comporta desinhibidamente, como sino le diera vergüenza nada
  • Se puede mostrar apático, sin ganas de hacer nada 
  • Tiene mucho más apetito de lo habitual 
  • A veces llega con una risa tonta dibujada en la cara 
  • Se ríe por cosas tontas o insignificantes 
  • Se queda embobado con cosas insignificantes, mirando al perdido o hablando de tonterías
  • Está más sociable que lo habitual, con muy “buen rollito”  
  • Tiene dificultad para recordar hechos recientes 
  • No es capaz de mantener una conversación seria 
  • Tiene la cara con expresión cansada, es probable que se le vean ojeras y cara de cansado.

No pierdas de vista si:

  • Nada más llegar a casa se lava las manos, se pone colonia o se cambia de ropa 
  • Tiene el dedo índice y pulgar amarillos 
  • Siempre llega comiendo chicle 
  • Procura no dejar el bolso o la mochila en sitios públicos de la casa

Esto son solo pistas, indicios, cosas llamativas que pueden hacerte sospechar de que tu hijo fuma marihuana. Que tu hij@ haga estas cosas no significa que fume marihuana.

La solución no es ir tras él o ella como un detective. No es espiar en su mochila ni cotillear su habitación.

Es hablar con él, transmitirle tu preocupación para que entienda cómo te sientes, e intentar entenderle tú. No le juzgues ni le amenaces, le alejarás de ti.

No confiará en sus padres por miedo a lo que pensarán. Y un adolescente que se siente solo e incomprendido, es un adolescentes vulnerable. 

Comparte tus reflexiones dejando un comentario. Yo como siempre te espero en la próxima. Un gran saludo y un abrazo, Andrea

Ver más:

Источник: https://www.euroresidentes.com/estilo-de-vida/adolescentes/adolescentes-y-alcohol-cmo-hablar

Cómo hablar del alcohol con tu hijo, qué decir y qué preguntar

¿Cómo hablar de alcohol con los adolescentes?

Hoy en día, muchos adolescentes beben alcohol antes de la edad permitida por la ley.

Existen todo tipo de trampas para conseguir alcohol de forma ilegal, desde que lo compre un mayor de edad hasta un DNI falso, pasando por cogerlo de nuestra propia casa.

Los padres somos la mayor influencia sobre nuestros hijos, sobre todo cuando son pequeños, así que es mejor hablar de alcohol con tu hijo pronto, antes de que su mayor influencia sean sus amigos.

1. Empieza a hablar del alcohol cuando encuentres situaciones relevantes

Los accidentes de coche provocados por exceso de alcohol son una excelente excusa. Cuando salgan en las noticias, aprovecha para explicar a tu hijo, no importa la edad que tenga, que los jóvenes no toleran bien el alcohol y de las consecuencias que puede tener beber y conducir. Si te hace preguntas, contesta con sinceridad.

2. Sé modelo de vida saludable

Los hijos imitan el comportamiento de sus padres, aunque no quieran. Así que si los padres bebemos mucho, es probable que nuestros hijos empiecen a beber a edades tempranas y en abundancia.

Enseña a tu hijo a tener una relación responsable con el alcohol.

Y si, además, le enseñas a expresar sus emociones, no tendrá que usar el alcohol como forma de escapar a sus problemas.

3. Deja claras las expectativas

Según la edad que tenga, dale explicaciones más contundentes o más fundamentadas. A los niños de 7 años, puedes decirles que podrán beber cuando sean mayores.

A los de 11 y pre-adolescentes, ya hay que explicarles que es trabajo de los padres el ayudarles a que tengan buena salud.

Debes animarle a que te cuente cuando sus amigos propongan beber alcohol y a que participen en buscar alternativas.

A los adolescentes hay que explicarles que los padres queremos darles herramientas para que cuiden de sí mismos y tengan la mejor vida posible. Por no mencionar que es ilegal y que si les pillan les pueden poner una multa que tendrán que pagar ellos.

4. Dales datos antes de que los necesiten

Explica a tus hijo que beber antes de que su cerebro se desarrolle por completo puede dejarle secuelas para el resto de su vida.

El alcohol cambia la forma en la que el cerebro trabaja y hace que uno piense peor y tenga tendencias depresivas (tras el subidón inicial).

Además, es 4 veces más probable que un niño que bebe alcohol antes de los 15 años termine siendo alcohólico, que si lo hace antes de los 20.

Otro argumento para hablar de alcohol con tu hijo es poniéndonos en su papel. Sabemos que ser un adolescente es duro y tomar buenas decisiones requiere tener la cabeza clara.

Cuando uno bebe no piensa con claridad, así que es más probable que se haga algo de lo que se pueda uno arrepentir después.

Si tu hijo juega a algún deporte o controla su peso, puedes decirle que es malo para su cuerpo y animarle a que se centre en el círculo relacionado con el deporte que practica.

5. Mantén la comunicación abierta

Antes de contarte algo peliagudo, los niños suelen probar para ver cómo reaccionas ante determinadas situaciones. Así que cuando te cuente anécdotas sobre sus amigos y el alcohol, intenta no tener una reacción negativa. Cálmate y hazle preguntas para que reflexione y para saber sus pensamientos sobre el tema.

6. Ofrece herramientas en lugar de controlar

Ten en cuenta que no puedes controlar a tu hijo siempre, y menos si no lo tienes delante. Pero sí que puedes ayudarle a ser una persona con valores y sentido común. Hazle preguntas para ayudarle a reflexionar lo que es importante y en quién se quiere convertir. Escucha sus respuestas con atención. Aprenderás mucho.

7. Practica con tu hijo

Haz simulaciones de las distintas situaciones con las que puede encontrarse y hablad sobre las decisiones que pueda tener que tomar. Preparad algunas respuestas si se siente presionado por el grupo como: «soy el que conduzco», «quiero mantener la cabeza despejada» o «soy alérgico al alcohol».

8. Asegúrate de que tu hijo tiene alternativas de diversión

Todos los adolescentes necesitan diversión y ponerse en nuevas situaciones que les aporten riesgo y excitación. Anima a tu hijo a buscar estas situaciones de forma segura, con actividades físicas como el patinete o alguna pasión, como el teatro, la lectura, el cine o la música.

9. Educa a un hijo capaz de decir NO

Cuando los niños están educados para obedecer a la autoridad sin rechistar, a veces no son capaces de mantenerse firmes si otro adolescente toma el mando. Cuando tu hijo te diga que no, intenta buscar un punto medio. Un hijo que quiere cooperar y sigue su propia brújula moral será capaz de tomar decisiones correctas por sí mismo.

10. Cuando tu hijo pruebe el alcohol, habla de ello

Te guste o no, muchos adolescentes prueban el alcohol antes de los 18. Tu meta es posponer ese día tanto como sea posible y tener una buena comunicación para hablar de alcohol con tu hijo para que cuando empiece a beber, lo sepas y puedas ayudarle a pensar cómo mantenerse en el lado seguro del alcohol.

ConsejosSalud InfantilAdolescencia (13-17 años)

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/salud-infantil/como-hablar-de-alcohol-con-tu-hijo/

Alcohol

¿Cómo hablar de alcohol con los adolescentes?

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Casi todos saben que para poder beber legalmente en los Estados Unidos es necesario tener más de 21 años. Pero según los datos del Centro Nacional para las Adicciones y el Consumo de Sustancias, aproximadamente el 80% de los estudiantes de secundaria han probado el alcohol.

Optar por beber o no es una decisión personal que en algún momento tendrás que tomar. Este artículo ofrece algo de información sobre el alcohol, lo cual incluye cómo afecta tu cuerpo, para que puedas tomar una decisión con conocimientos.

¿Qué es el alcohol?

El alcohol se genera cuando los cereales, las frutas o las verduras fermentan.

La fermentación es un proceso que hace uso de levaduras o bacterias para transformar los azúcares de los alimentos en alcohol.

La fermentación se utiliza para fabricar muchos productos necesarios; desde el queso hasta los medicamentos. El alcohol tiene diferentes formas y se puede usar como limpiador, antiséptico o sedante.

Entonces, si el alcohol es un producto natural, ¿por qué los adolescentes necesitan preocuparse si lo beben? Cuando una persona bebe alcohol, este es absorbido por el torrente sanguíneo (la sangre).

Desde allí, afecta al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal), que controla prácticamente todas las funciones del organismo.

Como los expertos ahora saben que el cerebro humano continúa en desarrollo durante la adolescencia, los científicos están investigando los efectos que tiene el consumo de alcohol sobre el cerebro de los adolescentes.

¿De qué manera afecta al cuerpo?

El alcohol es un depresor. Esto significa que hace más lento el funcionamiento del sistema nervioso central. En realidad, el alcohol bloquea algunos de los mensajes que intentan llegar al cerebro. Esto altera las percepciones, las emociones, los movimientos, la vista y el oído de una persona.

En cantidades muy pequeñas, el alcohol puede ayudar a una persona a sentirse más relajada o menos ansiosa. Más alcohol provoca mayores cambios en el cerebro y causa una intoxicación. Las personas que han consumido alcohol en exceso tal vez se tambaleen, pierdan la coordinación o arrastren las palabras al hablar.

Probablemente estén confusos o desorientados. Según el caso, la intoxicación puede hacer que una persona se vuelva muy amigable y conversadora o muy agresiva y enojada. Los tiempos de reacción se reducen drásticamente; por eso, las personas no deben conducir si han bebido. Las personas intoxicadas tal vez piensen que se están moviendo adecuadamente cuando no es así.

También pueden actuar de manera extraña.

Cuando se consumen grandes cantidades de alcohol en un breve período de tiempo, el resultado puede ser una intoxicación grave por alcohol.

En una intoxicación grave por alcohol, el cuerpo está intoxicado o «envenenado» por grandes cantidades de alcohol. Por lo general, el primer síntoma de la intoxicación grave por alcohol son los vómitos violentos.

Esta intoxicación puede provocar mucha somnolencia, desmayos, dificultad para respirar, niveles de azúcar en sangre peligrosamente bajos e, incluso, la muerte.

¿Por qué beben los adolescentes?

La experimentación con el alcohol durante la adolescencia es común. Algunos de los motivos por los cuales los adolescentes consumen alcohol y otras drogas son los siguientes:

  • curiosidad
  • para sentirse bien, reducir el estrés y relajarse
  • para encajar
  • para sentirse más grandes

Desde muy pequeños, los niños ven mensajes publicitarios que muestran a personas hermosas que disfrutan de la vida… y del alcohol. Y como muchos padres y otros adultos beben alcohol socialmente (por ejemplo, toman una cerveza o vino para cenar), muchos adolescentes creen que el alcohol no puede hacerles daño.

¿Por qué no debería beber?

Si bien en los Estados Unidos es ilegal que una persona menor de 21 años compre alcohol, la mayoría de los adolescentes tienen acceso al alcohol. Por lo tanto, de ti depende la decisión de tomar o no. Además de la posibilidad de volverte adicto, beber tiene algunas desventajas:

El castigo es grave. Los adolescentes que beben se arriesgan a tener problemas graves con la ley (es ilegal y pueden arrestarte). Los adolescentes que beben también tienen más probabilidades de involucrarse en peleas y de cometer delitos que quienes no beben.

Las personas que beben habitualmente también suelen tener problemas con la escuela. La bebida puede afectar la capacidad de estudiar bien y obtener calificaciones razonables, además de afectar el desempeño en los deportes (la coordinación).

Puedes verte como un tonto. La impresión es que beber es genial, pero los cambios que el alcohol provoca en el sistema nervioso pueden hacer que una persona haga cosas estúpidas o bochornosas, como vomitar u orinarse encima. La bebida también les da a las personas mal aliento y nadie disfruta de una resaca.

El alcohol pone tu salud en riesgo. Los adolescentes que beben tienen más probabilidades de ser sexualmente activos y de tener sexo sin protección. Los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual que contraen pueden cambiar su vida, o incluso terminarla.

Además, el riesgo de sufrir una lesión, incluso mortal, es más alto cuando estás bajo los efectos del alcohol. La mitad de los fallecimientos por ahogamiento en los adolescentes están relacionados con el consumo de alcohol.

El consumo de alcohol incrementa enormemente las probabilidades de que un adolescente se vea envuelto en un accidente de automóvil, un homicidio o un suicidio.

Los bebedores adolescentes también tienen más probabilidades de engordar o tener problemas de salud.

Un estudio de la Universidad de Washington determinó que las personas que tomaban regularmente cinco o más bebidas seguidas a partir de los 13 años tenían muchas más probabilidades de tener sobrepeso o tensión arterial alta a la edad de 24 años que quienes no beben.

Las personas que continúan bebiendo grandes cantidades de alcohol en la vida adulta corren el riesgo de sufrir daños en órganos, como el hígado, el corazón y el cerebro.

¿Cómo puedo evitar la bebida?

Si todos tus amigos beben y tú no quieres hacerlo, puede resultar difícil decir: «no, gracias». A nadie le gusta correr el riesgo de sentirse rechazado o dejado de lado.

Las diferentes estrategias para rechazar el alcohol pueden servir para distintas personas.

Algunos se dan cuenta de que es útil decir que no sin dar ninguna explicación, otros creen que es mejor ofrecer una explicación (por ejemplo, «no bebo», «tengo un juego mañana» o «mi tío falleció por la bebida»).

Si rechazar el alcohol te hace sentir incómodo delante de las personas que conoces, échales la culpa a tus padres o a algún otro adulto. Tal vez resulte un poco más fácil decir que no si dices: «mis padres me vendrán a buscar pronto», «ya me metí en problemas por beber, no puedo volver a hacerlo» o «mi entrenador me matará».

Si vas a ir a una fiesta y sabes que habrá alcohol, planifica tu estrategia con anticipación. Por ejemplo, tú y un amigo pueden acordar una señal para cuando sea momento de irse. También puedes asegurarte de tener planes para hacer algo más que pasar la noche en un sótano bebiendo cerveza.

Planifica una ida al cine, al centro comercial, a un recital o a un evento deportivo. También puedes organizar a tus amigos para formar un equipo de voleibol, bolos o softball; cualquier actividad que te mantenga en movimiento.

Los adolescentes con una buena autoestima tienen menos probabilidades de convertirse en bebedores problemáticos que quienes tienen baja autoestima.

¿Dónde puedo obtener ayuda?

Si crees que tienes un problema con la bebida, obtén ayuda lo antes posible. El mejor enfoque consiste en hablar con un adulto de tu confianza.

Si no puedes hablar con tus padres, habla con tu médico, el consejero escolar, un líder religioso, un tío o una tía.

Para algunas personas puede ser difícil hablar con adultos sobre estos temas, pero una persona comprensiva con posibilidad de ayudar puede enviar a los estudiantes a un terapeuta especializado en drogas y alcohol para que los evalúe y los trate.

En algunos estados, el tratamiento es absolutamente confidencial. Después de evaluar el problema de un adolescente, es posible que el terapeuta recomiende una breve estadía en un centro de rehabilitación o un tratamiento ambulatorio. Estos centros de tratamiento ayudan a las personas a superar gradualmente la dependencia física y psicológica del alcohol.

¿Qué debo hacer si me preocupa el consumo de alcohol de otra persona?

A veces, las personas viven en hogares en los que un padre u otro familiar bebe demasiado. Tal vez esto te enoje, te asuste y te deprima. Muchas personas no pueden controlar la bebida sin ayuda. Esto no significa que te amen menos o se preocupen menos por ti. El alcoholismo es una enfermedad que necesita tratamiento como cualquier otra enfermedad.

Las personas que tienen problemas con el alcohol no pueden dejar de beber hasta que están preparadas para admitir que tienen un problema y buscar ayuda. Esto puede hacer que los integrantes de la familia y los seres queridos se sientan inútiles.

La buena noticia es que hay muchos lugares a los que puedes acudir en busca de ayuda: un adulto comprensivo, como un terapeuta o consejero, o un pariente o un hermano mayor comprenderán lo que te está pasando.

Además, las organizaciones profesionales como Alateen pueden ayudarte.

Si tienes un amigo y te preocupa su relación con la bebida, asegúrate de que esté seguro. Por ejemplo, no permitas que conduzca si ha bebido.

Si puedes, intenta evitar que tus amigos que han bebido hagan cosas peligrosas, como intentar volver caminando a casa solos por la noche o comenzar una pelea. Y protégete a ti mismo.

No te subas a un automóvil si el conductor ha estado bebiendo, incluso aunque esa persona sea la que debe llevarte de regreso a casa. Pídele a un adulto sobrio que te lleve o llama a un taxi.

Todos deciden si beben y cuánto, incluso los adultos. Es posible disfrutar de una fiesta con la misma intensidad, o incluso con más intensidad, si no bebes. Y con el sistema nervioso central funcionando como debe, recordarás más claramente el gran momento que pasaste.

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Fecha de revisión: septiembre de 2016

Источник: https://kidshealth.org/es/teens/alcohol-esp.html

Cómo hablar del alcohol con mi hijo adolescente

¿Cómo hablar de alcohol con los adolescentes?

Uno de los temas más recurrentes en terapia de familia suele ser el problema de hablar del alcohol con mi hijo. Los efectos en los padres, por qué beben los adolescentes y cómo poder resolver este problema son las principales cuestiones que todo padre pregunta en consulta y busca la respuesta.

Hoy queremos analizas la situación y el aumento de las terapias relacionadas con el preocupante ascenso de los botellones realizados por niños-adolescentes de entre 12 y 16 años tanto los fines de semana como en cualquier momento del año.

En ocasiones, los padres que acuden a Coaching Club se preguntan con perplejidad y angustia por qué beben sus hijos menores de edad, sin encontrar una respuesta precisa y concluyente. En muchas ocasiones siempre llegamos a una misma conclusion: Tenemos que sentarnos a hablar del alcohol con mi hijo.

Lo cierto es que las razones para la ingesta alcohólica de los adolescentes no difieren de las que encontraríamos para justificar la misma en los adultos, existiendo una fundamental: no es tanto el placer propio de su sabor y degustación como el derivado de sus efectos.

Los adolescentes ven en el alcohol un billete en primera clase a la desinhibición, a la osadía, a la distensión; en suma a la libertad sin barreras, lo cual constituye toda una fascinante tentación.

La diferencia estriba en que los adultos, aunque no todos, suelen tener la capacidad suficiente para manejar el consumo aplicando una mesura y un autocontrol de los que los menores carecen por completo, ya que en esas tempranas edades uno tiene la sensación de invulnerabilidad, de impunidad y hasta de omnisciencia; en suma, de poder absoluto.

¿Por qué no consigo que mi hijo deje de beber alcohol?

Podemos encontrar varias respuestas posibles:

  • Porque creen que enfrentar de cara y con contundencia la situación estableciendo unas normas claras y rotundas equivale a adoctrinar, por lo que se retraen para no ser tomados y conceptuados como unos «carcas”
  • Porque no saben tratar con los menores cuando estos empiezan a hacerse mayorcitos (tal vez porque tampoco encontraron para sí mismos las respuestas que los adolescentes están buscando o quizás porque son tan diferentes a como ellos eran a su edad que la desubicación les impide ponerse en su lugar)
  • Porque no suponen un modelo a seguir para sus hijos, toda vez que también ellos se exceden en la bebida, siendo los menores testigos presenciales de tal actuación. Podemos encontrar un paralelismo en la queja generalizada de padres acerca de los escasos hábitos lectores de los hijos cuando estos jamás los verán con un libro en la mano. Sin duda hay que hablar del alcohol con los hijos para prevenirles de los riesgos.

¿Qué efecto tiene el alcohol en mi hijo como droga?

Como todas las drogas, el alcohol tiene un efecto diverso y variable sobre la personalidad y no solo sobre el organismo. Hay quien se pone eufórico, hay quien se marea, hay quien siente mucho sueño, hay quien se pone divertido y se acerca a la persona que le gusta; también hay quien, por contra, se pone agresivo y se pelea hasta con los amigos a los que más quiere.

“La sensación más inmediata y perceptible es la de la desinhibición: convierte en livianas situaciones previamente complicadas de afrontar y sociabiliza en grado extremo al bebedor.

Observado así, parece que el consumo pudiera ser evaluado positivamente en el caso de personas sometidas a exigencias elevadas, pero no cabe duda de que requiere un control estricto de la dosis ingerida”, explica la directora de Coaching Club.

¿Por qué algunos niños llegan al coma alcohólico y otros no?

Podemos pensar que hay  razones circunstanciales inmanejables, pero también es cierto y comprobable que los adolescentes que no saben cuidarse son por lo general los que no están siendo bien queridos, es decir, los que no sienten el contacto, la cercanía, la intimidad con adultos comprensivos y maduros

Los niños que corren más peligros son, en consecuencia, los que no tienen adultos emotivamente cercanos que los ayuden a entenderse y a entender el mundo siempre complejo con el que los humanos tenemos que enfrentarnos.

La mejor manera de ayudar a un adolescente a superar las dificultades que plantea el alcohol (la necesidad de encontrar una medida, el poder negarse a la presión de su entorno social, el evitar la búsqueda de una solución rápida a las angustias propias de la etapa de desarrollo) es hablar con él, de sus emociones y de las propias (es decir, que los adultos no se sitúen en una posición superior como si lo tuvieran ya todo resuelto y abran también su verdad al debate).

Nada puede salvar a los niños de los peligros del mundo, pero la intimidad bien vivida con adultos, cultos emocionalmente,es lo más parecido a un poder protector que los acompañará siempre.

¿Cómo hablar del alcohol con mi hijo?

Además de las restricciones de venta a los menores de edad, es preciso incrementar los controles estrictos en discotecas, centros recreativos de juegos, etc. Pero estas medidas no son la solución completa.

Para poder cuidar a los niños de los peligros de una ingesta excesiva o de un hábito temprano es necesario:

  • Entender por qué el efecto del alcohol es tan perseguido (no simplificar este punto, que es clave, en una niebla moral falta de realidad).
  • Facilitar información realista acerca de los peligros, es decir, enseñar a beber por si llegara a producirse la incitación: no mezcles, no conduzcas, toma mucho agua, para a tiempo, negarse no es de persona débil, sino todo lo contrario.
  • Ayudarlos a mejorar el control respecto de sus acciones: colaborar y participar en su proceso de maduración, tratando no solo el tema del alcohol sino las todas y cada una de las cuestiones que les preocupan.
  • Fomentar el desarrollo de su sentido de la responsabilidad mediante una toma de conciencia de sus verdaderos deseos y necesidades, porque la insistencia en el deber y, sobre todo, hacerlo de una manera injustificada y autoritaria nunca resultó un procedimiento ni efectivo ni eficaz.

Источник: https://www.coachingclub.es/veronica-rodriguez-orellana-como-hablar-del-alcohol-con-mi-hijo-adolescente/

Embarazo saludable
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