¿Cómo hablar de sexo con tu hijo?

¿Cómo hablo de sexo con mi hijo adolescente?

¿Cómo hablar de sexo con tu hijo?

Tierra trágame.

En muchas ocasiones esta frase cruza la mente de los padres cuando sus hijos comienzan a preguntarles por cuestiones relacionadas con la sexualidad; en otras reaccionan con sorpresa o intentan evadir el tema y dejarlo pasar. Sin embargo, y pese a que es inevitable que el momento resulte incómodo, los padres tienen que afrontar esta situación y ayudar a los adolescentes a que aprendan a conocerse de forma saludable.

Con la pubertad el desarrollo sexual se acelera y las dudas aumentan. Aunque pueda parecer que es la etapa adecuada para sentarse y hablar con los hijos sobre estos temas, no es así: la educación sexual comienza en el embarazo.

“Cuando una mujer está embarazada ya empieza a crear expectativas hacia ese hijo o hija”, explica Carme Sánchez, codirectora del Instituto de Sexología de Barcelona.

“Simplemente al pintar la habitación de un color o al ponerle una ropa u otra ya estamos educando sexualmente”.

Y es que al contrario de lo que muchos consideran, la educación sexual no es sólo explicar cómo poner un preservativo.

La educación sexual es información, pero también habilidades, valores positivos, actitudes ante muchos aspectos de la vida (cómo tratas a tu pareja, por ejemplo), la prevención de la violencia de género, la orientación sexual o el reparto de las tareas de casa”, aclara Sánchez, quien insiste en que esta educación, al igual que el resto, es un proceso continuo que se aprende al observar desde pequeños el entorno familiar y social y las relaciones que forman parte de él.

Puntos que no hay que olvidar

Entonces, si antes no se ha tenido en cuenta estos aspectos, ¿llegan los padres tarde al abordar los temas sexuales en la adolescencia? La respuesta es no: siempre se puede seguir enseñando.

La experta indica algunos puntos indispensables sobre los que deben incidir los tutores en esta etapa:

La educación sexual debe incluir:

  • Todo lo que son los cambios puberales y la situación de la propia imagen, no sólo los cambios más físicos, también los sociales.  
  • La identidad de género, es decir, cómo se siente el adolescente (hombre, mujer, neutro, ¿tiene dudas?).  
  • Las relaciones personales respecto a la familia y el grupo de iguales. “En este campo es interesante tratar el tema del enamoramiento, la pareja y los celos”, apostilla.  
  • La respuesta sexual, los anticonceptivos y el aborto.  
  • Las infecciones de transmisión sexual.  
  • La orientación sexual.  
  • La prevención de la violencia de género y la violencia sexual.  
  • La pornografía y la prostitución.

“Hace 20 años había menos probabilidades de que un chaval de 19 o 20 años hubiese visto gran cantidad de pornografía, ahora la mayoría ha visto mucha pornografía y muchas veces antes incluso de tener relaciones sexuales, pero el problema es que no tienen con quién contrastar la información de determinados vídeos que ve y determinadas fotos que recibe”, indica la experta.

Sánchez insiste en que no hay que eludir temas ni adoctrinar, así como tampoco hay que enfocar las cuestiones de forma diferente dependiendo de si estamos hablando con un hijo o una hija.

Según ella, debemos tratar la educación sexual con la mayor naturalidad posible y aprovechar para abordar estos temas momentos o circunstancias cotidianas, como una serie, una anécdota que pasa en la clase del adolescente o en su entorno para exponer lo que los padres piensan, darles posibilidades y opciones diferentes para que conozcan otras perspectivas sin imponerle ninguna.

Es importante dar tu opinión intentando no juzgar, si lo haces de forma contundente el adolescente lo capta rápido y piensa que si le pasa algo parecido para qué lo va a explicar si al hacerlo le va a caer una regañina”, añade.

Ponerse en su lugar

No juzgues a nadie sin haber caminado dos lunas con sus zapatos. Este dicho de los indios Sioux se puede aplicar también a la adolescencia. Muchos de los errores que comenten los padres al abordar los temas son por olvidar qué sentían ellos en la adolescencia, por lo que la especialista aconseja ponerse en el lugar de los jóvenes.

“Todos hemos pasado por la adolescencia. Debemos pensar cómo nos sentíamos, las dudas que teníamos ante el primer enamoramiento…, muchos padres y madres tienden a reírse y bromear y le dicen a sus hijos con retintín frases como: mira ahora tiene novia o te gusta Patricia. Acordaos de lo mal que os sentaban a vosotros esos chascarrillos”, recomienda para fomentar una buena relación.

Otro error frecuente es pensar que sus hijos no hacen tal cosa, negar que son adolescentes o pasar de hablar con sus ellos si éstos no les hacen caso. En estas situaciones Sánchez recomienda insistir ya que siempre queda algo de los comentarios que hacen.

¿Y si los padres no saben las respuestas? Muy sencillo: hay que actuar como con cualquier otro tema. “Les decimos que no sabemos la respuesta, pero que la vamos a buscar juntos.

Ahora hay muy buenos libros, existen páginas de referencia en internet y podemos preguntar a profesores, al pediatra o al médico de familia.

Estos profesionales están para ayudarnos igual que lo hacían cuando con nuestro primer hijo les preguntábamos cuándo podíamos darles de comer fruta”, concluye Sánchez.

Ver también:

Autoestima y adolescentes: consejos para aumentarla

Vamping, la nueva moda entre los adolescentes

Adolescentes: aprendiendo a vivir con los videojuegos

  • Google +
  • E-mail
  • Imprimir

Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/adolescencia/2016/06/30/como-hablo-sexo-hijo-adolescente-113411.html

Adolescencia: ¿cómo hablar de sexualidad?

¿Cómo hablar de sexo con tu hijo?

Las buenahijas son aún pequeñas pero el tiempo vuela. Si hay un momento que me genera inquietud es la llegada de la adolescencia y con ella las temidas preguntas en torno a la sexualidad. Hoy nuestra colaboradora y sexóloga Arancha Gómez nos orienta sobre este tema para que la educación sexual no sea una asignatura pendiente. ¡No os perdáis este interesante post!

* Podéis seguirla en @atajou y en la web de Sexorum.

Pasas delante del salón, ahí están tus mellizos, él y ella, estudiando. Parece que fue ayer cuando los tenías dentro y 14 años ya.

Echas la vista atrás y repasas tus 14 años: 8º A. Estaba aquel chico tan mono, Luis. ¡Ay, qué tontuna tenías! ¡Qué caídas de ojos le hacías! Y él también te hacía ojitos. Te acuerdas perfectamente de que, cuando salía toda la pandilla el sábado, al cine o a merendar, os quedabais los últimos y hacíais manitas… Para el viaje de fin de curso ya eráis novios de manera oficial.

¡Ay, madre! De pronto te paras a pensar en l@s buen@shij@s: “¿Cómo irán con estas cosas? A lo mejor sería bueno que les preguntara… ¡Pero cómo voy a ponerme yo a preguntar sobre estos temas! ¿Cómo hizo la buenabuela conmigo? … Nada, no hizo nada.” Ahora mismo te fastidia, sobre todo, porque te ha dejado sin ejemplo para seguir o criticar y no tienes ni idea de cómo meterle mano a este asunto.

En un post anterior sobre adolescencia y sexualidad os decía que lo primero es pensar qué objetivo tenemos cuando decidimos hablar con nuestros hijos sobre este tema. Hoy vamos a dar ideas acerca del cómo.

La palabra clave: respeto

Cuando pienso en educación sexual, tal vez el concepto más importante que se me viene a la cabeza es respeto.

Respeto como valor a promover en todos los ámbitos y a todos los niveles: de cada adolescente hacía sí mismo, de unos hacía los otros, de l@s buenoshij@s a las malasmadres y los buenospadres, de los buenospadres y las malasmadres a l@s buen@shij@s. Cada persona es diferente y única, especial en sí misma y, sólo por eso, merece respeto.

La familia no es una democracia.

Las trimadres saben bien que no hay que someter según qué cosas a votación porque sus buen@shij@s ganarían siempre, por cuestiones numéricas, y podría suceder que en su casa nunca se comiera verdura o que todos los días hubiera barra libre de dibujitos… En la familia, los buenospadres y las malasmadres son los jefes y tienen el papel(ón) de educar. Ahora bien, educar no es machacar, no es hacer copias mejoradas de cómo nos hubiera gustado ser a nosotras mismas, es más bien dirigir o encaminar y para eso el respeto es fundamental.

La paradoja: educar sin educación

Si estudiaste la EGB, hay un 90% de probabilidades (tirando al 95%) de que no hayas recibido ningún tipo de educación sexual en el cole y de que tampoco hayas hablado de este tema nunca con los buenosabuelos.

Si ya te producía sudores fríos hablar con l@s buen@shij@s de sexualidad cuando no llegaban al metro de altura, ahora, que casi son más altos que tú, te produce los mismos nervios que sentías antes de los exámenes. Y, como le pasaba a nuestra malamadre protagonista: no tienes ejemplo en el que fijarte. Ni bueno, ni malo.

Y es que se da la paradoja en nuestros días de que los buenospadres y malasmadres actuales que, salvo rara avis, no han recibido educación sexual en su momento, tienen sobre ellos la presión social de educar a sus buen@shij@s en esta materia y hacerlo además con el rigor de un experto.

Buen@shij@s que, por otra parte, tienen al alcance de la mano una conexión a internet, habitualmente sin barreras. Y que, como han hecho y harán muchos adolescentes antes y después, prefieren preguntar a sus amigos antes que a sus padres.

De todos modos, en el caso de que te pregunten sobre algún tema que desconoces, puede ser una buena idea buscar juntos la información y tener en memoria algunas páginas webs fiables sobre el tema.

El porno es como la ciencia-ficción

Escribir en Google “petting” o “bondage” es mucho menos embarazoso que preguntártelo a ti. De manera que l@s buen@shij@s preguntan y el buscador “contesta”. Lo malo es que las respuestas sobre este tipo de términos suelen venir en versión “vídeo porno”. De hecho muchas de las palabras que buscan provienen de esa industria.

Y, recordemos, se trata de una industria que busca vender y para ello utiliza los medios que cree más oportuno.

De la misma manera que los actores de las pelis “normales” se seleccionan en función de su belleza y de sus dotes interpretativas, se maquillan y se visten conforme requiere el papel y la ocasión, y se utilizan efectos especiales cuando el guion lo necesita, los actores y actrices porno también están escogidos por sus atributos y sus dotes interpretativas y se preparan según su guion lo requiere. Se trata de ficción, poco o nada que ver con la realidad: pubis sin vello, tamaños irreales en ellos y en ellas, actitudes con la pareja que poco o nada tienen que ver con la vida cotidiana…

Hablar, no interrogar

Visto lo visto, no es de extrañar que hablar de sexualidad para muchas malasmadres sea todo un reto. Tal vez el tema no sea tabú, pero sí es especial, provoca pudor y les hace sentir inseguras.

A la hora de hablar con l@s buen@shij@s adolescentes, sobre todo si son de los que “no cuentan nada”, hacer preguntas directas hará que la conversación termine muy pronto, ya estemos hablando de sexualidad o de cualquier otro asunto.

Es más productivo establecer un diálogo, que una serie de preguntas que l@s harán sentir bajo los focos de la Gestapo.

Ese primer chic@ que nos gustó, nuestro primer beso, que de tu grupo de amigas fuiste la última en usar sujetador y esto te tuvo un par de años angustiada pensando que serías una “tabla”, los nervios en tu primera visita al ginecólogo o en tu primera cita de “novios”… todas tenemos experiencias en este ámbito.

Si decidimos compartirlas con l@s buen@shij@s, además de bajar un poco nuestra tensión, les estarán transmitiendo el mensaje de que este tema sí puede ser el centro de una conversación con nosotras y, si están pasando por algo similar, de que pueden contárnoslo, porque vamos a entenderles.

Tú decides qué te apetece compartir y qué no. Su sexualidad será diferente de la tuya y sus ideas en relación a este tema también pueden ser muy diferentes. Acuérdate de qué objetivos te habías planteado sobre esto para tener presente a dónde quieres llegar.

¿Y vosotras tenéis alguna idea para abordar este tema? Nos encantará saber vuestras opiniones.

Источник: https://clubdemalasmadres.com/adolescencia-como-hablar-de-sexualidad/

8 claves para hablar de sexo con tu hijo preadolescente • Escuela Bitácoras

¿Cómo hablar de sexo con tu hijo?

Los niños sienten interés por la sexualidad desde muy pequeños. Investigan, experimentan y preguntan para expandir su mente, ampliar su mundo y comprender su entorno. Sin embargo, esta inquietud no es una fuerza uniforme y estable.

A medida que van creciendo sus preocupaciones se hacen más complejas, surgen las dudas y aparecen factores como el pudor y los prejuicios. Cada niño es distinto, pero es muy común que esto ocurra justo antes de entrar en la adolescencia, entre los 7 y los 10 años. Nos envían señales de que algo está cambiando, más evidentes o más sutiles.

Quizá lo compruebes durante las vacaciones de verano: tu hijo, que siempre disfrutó jugando desnudo en la playa, ya no quiere saber nada de dejarse ver sin bañador.

Por supuesto, no hay motivos para alarmarse. Llega un momento en que los niños se dan cuenta de que mamá y papá no lo saben todo. Las amigas, los compañeros del cole o los primos también les hablan de cosas que ellos ignoraban. Comienzan a preguntar menos, a elegir con cautela las cuestiones que nos plantean y a buscar información por su cuenta.

Es probable que sientan ciertos reparos a la hora de tratar determinados temas con sus padres; y la sexualidad es uno de los habituales. Aunque no es nada por lo que debamos preocuparnos, sí debemos ser cuidadosos para no alimentar tabúes.

Blanca Torres lo explica de forma sencilla en el curso «Sexualidad en la infancia»: la clave no es tanto darles respuestas perfectas como mostrarles respeto y naturalidad.

Más información sobre el curso «Sexualidad en la infancia»

1. Crea una base de confianza cuanto antes

Los niños hacen preguntas sobre sexualidad, por lo general, mucho antes de los 7 años. Lo hacen a su manera, desde su punto de vista, pero nuestra actitud es importante desde el primer minuto. De la manera en que les respondemos deducen si pueden hablar o no con nosotros de ello.

 «Es fundamental escuchar bien, no juzgar sus preguntas ni siquiera con nuestra respuesta emocional, contestar de manera natural, buscar información con ellos cuando no sabemos algo, interesarnos por lo que piensan…», apunta Blanca Torres. Educar en sexualidad desde la infancia es esencial para ofrecerles confianza.

Pero incluso si lo hacemos, es posible que formulen menos preguntas al alcanzar la preadolescencia. No te inquietes: si sabe que puede contar contigo, todo va bien.

2. Respetemos el pudor de los niños

Siguiendo con lo señalado en el punto anterior, es importante no forzar determinadas situaciones. Puedes poner el tema sobre la mesa si lo consideras necesario, pero no obligues a tus hijos a hablar de sexualidad de manera antinatural. Por otro lado, también tenemos que respetar su pudor.

Algunos adultos cometen el error de quitar importancia a las primeras expresiones de vergüenza de los niños. Incluso se ríen y bromean cuando, de un día para otro, se niegan a desnudarse delante de todo el mundo. El pudor es un asunto delicado y conviene estar alerta para respetarlo.

Porque para ellos, como para todo el mundo, es imposible confiar en alguien que ha demostrado no comprenderles.

3. Escucha su opinión y sus impresiones

Las charlas sobre sexualidad no deben ser monólogos. Escuchar a los niños es la mejor manera de ubicarnos y contestar de forma adecuada, ajustándonos a su edad, su nivel de información y su madurez.

Como es evidente, resulta mucho más sencillo y natural si adoptamos el hábito de pedirles su opinión charlando sobre cualquier tema. Si tu hijo está acostumbrado a que quieras conocer su punto de vista, no se sentirá juzgado si haces lo mismo cuando te plantee cuestiones relacionadas con la sexualidad.

Es mucho más fácil hablar cuando sabemos que al otro lado hay alguien dispuesto a escucharnos.

4. Ante todo, sinceridad

Durante mucho tiempo, mentir a los niños en temas de sexualidad se ha considerado algo de lo más normal. Los bebés venían de París, transportados por amables cigüeñas. O, en el mejor de los casos, salían del vientre de mamá después de que papá plantase una semilla.

Hay que desterrar definitivamente estas mentiras y cualquier otra. En función de su edad y su madurez podremos ser más o menos explícitos, pero hay que contestar con sinceridad y no dejar ninguna pregunta sin respuesta. Porque se puede hablar de afecto, placer, anatomía…

con cualquier niño que muestre interés por estos temas, si sabemos adaptar nuestro tono y nuestras palabras a las circunstancias específicas. No hay absolutamente nada que temer.

«Hablar de sexualidad no provoca que empiecen antes, ni genera traumas, ni nada por el estilo», asegura Blanca Torres en el curso «Sexualidad en la infancia».

5. ¿Qué temas suelen inquietarles?

Cuando son pequeños, los niños suelen interesarse por el cuerpo humano y su funcionamiento. El abanico de temas se amplía de forma progresiva entre los 7 y los 10 años. Empiezan a preguntar por aspectos emocionales («¿qué se siente al dar un beso?»), por asuntos relacionados con las prácticas sexuales («¿cómo se hace…

?») y por los distintos modelos de parejas y familias. Además, a esta edad escuchan lo que dicen los amigos, incluso consultan Internet sin la supervisión de un adulto. Por eso es imprescindible que los padres aportemos un punto de claridad y naturalidad.

Muchos de los prejuicios que observamos en adolescentes tienen su origen en las imprecisiones que los niños interiorizan en esta etapa.

6. Anuncia los cambios que están a punto de llegar

La adolescencia es una etapa de grandes cambios a todos los niveles. Es muy positivo que tu hijo conozca de antemano cómo va a evolucionar su cuerpo y el de sus amigos y amigas. La información le ayudará a asimilar el proceso sin sobresaltos.

Charlar sobre la menstruación, las erecciones espontáneas, el crecimiento de los pechos… facilitará que respeten y se hagan respetar, que adopten nuevos hábitos de higiene cuando sea preciso y que asuman los cambios con tranquilidad.

Recuerda que las explicaciones más útiles pueden ser las que les ofrezcamos antes de que los hechos estén consumados.

Más información sobre el curso «Cuentos que cuentan. Los cuentos como recurso pedagógico»

7. Educar en el respeto, la empatía y la diversidad

Para Blanca Torres, la etapa de entre 7 y 10 años es apropiada para introducir temas como la homosexualidad y la transexualidad, si es que los propios niños no los han planteado antes. «Se trata de hablar para normalizarlo.

Es la edad a la que pueden ver las cosas con más normalidad, a la adolescencia suelen llegar con más prejuicios», señala. Por supuesto, lo primero es que nosotros mismos nos sintamos cómodos hablando de ello.

Se trata de ser claros y sinceros, adaptando el discurso a lo que el niño está en disposición de comprender, sin caer en mentiras o imprecisiones. Muchos padres eluden estos temas o creen que son demasiado complejos, pero nada más lejos de la realidad.

 En el curso «Sexualidad en la infancia», Blanca Torres propone herramientas y estrategias para abordarlos con sencillez.

8. Libros y cuentos: los aliados perfectos

En cualquier librería encontrarás cuentos y libros que te ayudarán a explorar la sexualidad con tus hijos preadolescentes. Es uno de los recursos más poderosos a nuestro alcance, sobre todo cuando practicamos la lectura compartida desde que son pequeños.

Tanto en «Sexualidad en la infancia» como en otros cursos, caso de «Cuentos que cuentan» o «Cómo apasionar a los niños por la lectura», encontrarás propuestas bibliográficas concretas. Verás que existen cuentos sobre toda clase de materias y ajustados a todas las edades.

Además, con estos cursos desarrollarás tu propio criterio para seleccionar las lecturas que ofreces a tus hijos.

Foto: Family photo created by freepik – www.freepik.com

Источник: https://escuela.bitacoras.com/2019/07/31/8-claves-para-hablar-de-sexo-con-tu-hijo-preadolescente/

Cómo hablar con mi hijo/a en edad escolar (escuela primaria) sobre sexo y sexualidad

¿Cómo hablar de sexo con tu hijo?

Conversar con tus hijos sobre sexualidad los ayuda a mantenerse saludables y fortalece su relación. Hay muchas maneras de comenzar esta conversación sobre sexo y sexualidad, y se vuelve más fácil con el tiempo y la práctica.

Los niños/as están llenos de preguntas. Necesitan respuestas pero no siempre necesitan todos los detalles.

 Es importante ser honesto, preciso y franco al contestar sus preguntas sobre sexo, pero esto no significa abrumarlos con mucha información.

Con niños más pequeños, menos es más; comienza con la explicación más simple, y sólo dales más detalles si tiene otras preguntas o parece muy interesado en lo que les compartes. 

Una manera de guiar la conversación es saber qué cosas tu hijo/a ya sabe o piensa, y lo que realmente está tratando de averiguar. Lo que parece como una pregunta directa para los adultos, puede resultar algo diferente de lo que tu hijo/a quiere saber.

Por ejemplo, si un niño pregunta: “¿Porqué yo tengo pene?” en realidad se puede estar preguntando porqué al tocarlo se siente placer, o porqué su cuerpo es diferente al de su hermana, o qué parte juega el pene en la reproducción. Para saber qué es realmente lo que pregunta, puedes decir: “Es una buena pregunta, ¿qué te hizo pensar en eso?” o ¿puedes decirme qué sabes ya al respecto?” o “¿cuál piensas que es la respuesta?”

Hablar con tus hijos sobre sexualidad no va a provocar que tengan sexo prematuramente. Dar a tus hijos información apropiada para su edad sobre la sexualidad no incentiva un desarrollo sexual poco saludable.

De hecho, varios estudios demuestran que los niños que hablan con sus padres y saben sobre el tema tienen mayores posibilidades de esperar a tener sexo hasta ser mayores y utilizar anticonceptivos/condones cuando finalmente lo hacen.

Puedes responder sus preguntas honestamente mientras que explicas que el sexo es algo que solo los adultos hacen. A esta edad, los niños pueden estar fascinados con sus cuerpos y el concepto del sexo, pero generalmente piensan que es algo raro o desagradable.

Al darle a tu hijo/a información apropiada para su edad le ayudas a desarrollar una relación saludable con su cuerpo y con el sexo a medida que crece. También será más fácil poder conversar sobre los aspectos más complicados de mantener relaciones íntimas (como lo son el consentimiento, el sexo seguro y las relaciones saludables) a medida que van creciendo.

Planea sostener muchas conversaciones casuales y cortas, y confía en los momentos de enseñanza que se presenten. No te preocupes si no has empezado todavía a hablar de sexualidad con tus hijos. Nunca es tarde. No trates de ponerte al día con todo de golpe.

Muchos padres planean (o sienten terror de) la “gran conversación” durante mucho tiempo, esperando tener una conversación que cubra todos los aspectos importantes en una sola vez. Pero hablar con tus hijos sobre sexualidad funciona mejor si se plantea como una conversación continua.

Así que prepárate para sostener muchas pequeñas conversaciones durante su infancia e ir proveyendo más información a medida que crezcan. De esta manera es menos abrumador para tí y para tu hijo/a.

No te estreses demasiado en encontrar el momento perfecto para conversar.

La vida cotidiana te provee de múltiples oportunidades para hablar sobre sexualidad (por ejemplo, preguntar sobre sus genitales durante la hora del baño, encontrarse con una vecina embarazada, o escuchar a otros hablar sobre sexo por televisión).

También pueden escuchar cosas en su mundo cotidiano que les genera preguntas. Estos momentos de enseñanza aparecen todo el tiempo, y ayudan a que las conversaciones se vuelvan más fáciles y naturales.

¿Cómo hablo de sexo con mi hijo/a?

Lo más importante es ser honesto, mantenerse abierto y disponible para cuando él/ella quiera hablar e incentivar sus preguntas y aprendizaje cuando está listo para hacerlo. Es normal sentirse un poco raro durante algunas de estas charlas, pero recuerda que los niños más pequeños no siempre se dan cuenta lo difícil que es, para los adultos, hablar de estos temas.

Si reaccionas negativamente o te niegas a responder, esto envía el mensaje que la curiosidad natural de tu hijo/a es mala, y que no es seguro acudir a tí con sus preguntas -esto también presupone que buscará información de otras fuentes, como de sus amigos o internet. De manera que aún cuando te sientas incómodo/a, trata de mantener la calma y hablarle en un tono positivo.

Al hablar con niños más pequeños, es común que los padres solo enmarquen el sexo como “algo que los adultos hacen cuando quieren tener un bebé”.

Claro que ésta es una buena razón para tener sexo pero también es bueno que los niños entiendan como el sexo se relaciona con el embarazo.

También es bueno y positivo que los niños entiendan que los adultos tienen sexo por otras razones, como para sentir placer o para expresar amor y sentirse cerca de su pareja.

Es importante que los niños sepan quiénes son los adultos de confianza a los que acudir con preguntas o inquietudes relacionadas a la sexualidad. Por otro lado, es importante enseñarle cuáles son los límites apropiados en lo referente al sexo.

Deben saber que aún cuando el sexo y los cuerpos son algo natural y nada vergonzoso, también son algo privado. Esto se traduce en no hablar sobre esto en la casa de amigos ya que cada hogar tiene reglas diferentes.

También puede significar solo hablar de estos temas con adultos que tú identificas como de confianza y seguros. Puedes decir lo siguiente: “Me alegra que me hagas todas estas preguntas -puedes preguntarme lo que quieras.

¿Existen otras personas a las que podrías preguntarles si yo no estoy disponible?” ¿Que te parece tu hermano, o la tía Molly, o el Dr. Jones? Y ¿Con quién/es no hablamos sobre estos temas privados?”

¿Qué hago si veo a mi hijo/a masturbándose?

Es muy común que los niños de todas las edades toquen sus genitales. La mayoría aprende desde pequeños que sus genitales son sensibles y que tocarlos provoca placer.

Cómo reaccionas ante este hecho envía mensajes fuertes. Enojarse, pegarle en la mano para distraerlo o actuar con asco puede producirle vergüenza, culpa e impactar negativamente en ellos a medida que crecen. Es usual sentir un poco de incomodidad al ver a tu hijo/a masturbarse, pero trata de mantener la calma y recordar que es un comportamiento perfectamente normal y saludable.

Es importante no avergonzar a tu hijo/a por tocar sus genitales, pero también lo es el enseñarle límites saludables sobre sí mismo y otros.

Deben entender que la masturbación es privada y no es apropiado hacerlo delante de otras personas. Puedes decirle: “Sé que esto te hace sentir bien y muchas personas lo hacen.

Pero sólo puedes hacerlo en un lugar privado, como tu habitación o el cuarto de baño”.

¿Qué hacer si mi hijo/a me descubre teniendo sexo?

Trata de no asustarte. Es natural que te de vergüenza, pero no es dañino que tu hijo/a sepa que los adultos tienen sexo.

La mejor manera de responder es mantener la calma y hablar con ellos en otro momento de manera directa sobre lo sucedido. En ese instante, puedes decir algo similar a: “Estamos en un momento privado.

¿Puedes por favor cerrar la puerta e irte a jugar a tu habitación? Está bien si llegaste a gritar en ese momento -asegúrate de pedirle disculpas más tarde y explicar que solo te sorprendió, de manera que tu hijo/a no sienta que hizo algo terrible.

Luego, al hablar con ellos, comienza por preguntar lo que vieron y si tienen alguna pregunta. Los niños más pequeños pueden preocuparse por si estabas lastimando a la otra persona o peleando, así que diles que los dos se encuentran bien. Puede que sientan curiosidad y tengan muchas preguntas, lo cual es normal.

Un buen mensaje básico sobre el sexo es que es un acto privado que los adultos hacen para sentirse bien juntos y expresar su amor. Y explica que esta expresión de amor es diferente a la manera en la que padres e hijos demuestran su cariño.

También puedes conversar sobre privacidad, y la necesidad de golpear la puerta antes de entrar en las habitaciones de otras personas.

Cómo procesa tu hijo/a lo sucedido dependerá de su edad, su capacidad de reacción y si ya has tenido (o no) conversaciones apropiadas a su edad sobre el sexo. Trata de pensarlo como una oportunidad para normalizar la sexualidad y demostrar que estás dispuesto a responder sus preguntas.

Источник: https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/para-padres/escuela-primaria/como-hablo-con-mi-hijo-en-edad-escolar-escuela-primaria-sobre-se

Cómo hablar con tu hijo sobre sexo

¿Cómo hablar de sexo con tu hijo?

¿De dónde vienen los bebés? Cuando un niño formula esta pregunta, algunos padres se ponen nerviosos y recurren al cuento de la cigüeña. Error. Los pequeños curiosos no tardan en buscar otras respuestas que los confunden aún más. La sexualidad nunca debe ser un tema tabú en casa. Aquí tienes las claves para hablar de forma clara y sin tapujos con tus hijos

EFE/Bin Shengl

Si los niños nacieran con un manual de instrucciones debajo del brazo, más de un padre estaría agradecido. Por suerte, la psicóloga infantil y pedagoga Monste Doménech nos ayuda con una parte de su educación: cómo hablarles de sexualidad.

En su libro Los niños no vienen de París” (Editorial Planeta), la autora aborda cuestiones como los cambios corporales, el primer sujetador, la masturbación, las relaciones sexuales, los anticonceptivos o el embarazo.

Antes de hablar sobre estos temas, es importante que apartemos cualquier prejuicio ideológico o religioso y nos sepamos adaptar al carácter y madurez del pequeño. No es lo mismo un niño de ocho años que una adolescente de 15. En cualquier caso, la idea es “facilitar la vida de nuestros hijos en lugar de complicársela”, afirma la psicóloga.

Doménech destaca la importancia de “hacerles ver que siempre estaremos ahí como la fuente más fiable de información y apoyo cuando lo necesiten”.

Las toneladas de datos equívocos que circulan en internet o los compañeros de clase no siempre son los más indicados para resolver las dudas del niño.

Por eso, ¿quién mejor que nosotros para asumir el rol de educadores sexuales? Y si no tenemos los conocimientos suficientes, la psicóloga propone consultar una enciclopedia que nos ayude a entender conceptos “para después adaptarlos al nivel de comprensión del niño mediante metáforas”.

‘Es muy pequeño y ya tiene dudas’

EFE/Andy Rain

No importa. Jamás se deben dejar sin resolver. Si hacemos oídos sordos a su consulta, “el niño buscará la solución en otras fuentes que podrían manipularlo, confundirlo o contarle una versión para la que no está preparado”. No conviene dar la información antes de tiempo, pero tampoco retardar la respuesta.

Es imprescindible tener cuidado con lo que hacemos y decimos en todo momento, porque el pequeño observa e imita desde que nace. Somos su modelo a seguir.

Para consolidar el aprendizaje, Doménech aconseja reforzar sus conductas positivas con algún incentivo y no ignorar las inapropiadas: educar no sólo es aportar conocimiento, sino también “fomentar que se adquieran buenos hábitos o relaciones sociales correctas”.

¿Vergüenza? ¿Por qué?

El sexo es lo más natural del ser humano. No hay motivos para sentirse cohibido al hablar del tema o rechazar cualquier muestra de apertura. Que nuestros hijos consideren la sexualidad como un tabú familiar no les va a ayudar.

“Podéis ocultarles la verdad, pero no por ello van a dejar de resolver sus dudas o sus problemas, ni van a evitar practicar sexo cuando se lo pida el cuerpo”, apunta la psicóloga.

Lo más adecuado es quitarles de la cabeza todas las leyendas urbanas que circulan por la red o por su grupo de amigos.

Es la mejor manera de prevenir embarazos no deseados y contagios de enfermedades de transmisión sexual en el futuro.

Inteligencia emocional

En un mundo donde el exceso de información, la competitividad y el estrés tienen un papel protagonista, un niño que haya recibido educación emocional estará más preparado para ‘salir de la burbuja’ de papá y mamá. La empatía, la asertividad o la autocrítica son algunas cualidades tan importantes como la capacidad de hablar de sexo sin prejuicios. Si los padres trabajan estos aspectos, los pequeños crecerán en valores.

“La casa debe ser el refugio que da apoyo a los niños para expresar lo que sienten sin miedo a ser rechazados o criticados”, afirma Doménech.

Diez consejos para no olvidar

  • La educación se basa en un desarrollo equilibrado entre el cuerpo y la mente. Por ello hay que alimentar a los niños física e intelectualmente: con deporte y actividades culturales, por ejemplo.
  • Los padres deben educar en un sentido integral, en todos los aspectos. Mejor no delegar facetas de la educación en los abuelos, la escuela o los amigos. Si lo hacemos, podemos llevarnos desagradables sorpresas.Portada del libro ‘Los niños no vienen de París’. Imagen cedida por Editorial Planeta
  • Los niños no se traumatizan con el sexo si les transmitimos amor y naturalidad. Al contrario: la prohibición, coacción, ocultación o muestra del sexo como algo sucio y pecaminoso genera traumas y rebeldía.
  • No hay nadie como los padres para saber cuándo su hijo está preparado para tener relaciones sexuales sanas, siempre que lo conozcan bien y la comunicación sea fluida.
  • Hay que saber poner límites para que los hijos no tengan relaciones sexuales sin estar preparados. Si les inculcamos valores y una educación sexual sana y realista desde pequeños, no hace falta imponer nada.
  • Abordar un problema a tiempo evita males mayores. Si esperamos, el resultado será peor.
  • Los niños crecerán con seguridad si hay una buena comunicación desde la infancia. Será su guía para enfrentarse a la vida y prevenir riesgos en las relaciones sexuales.
  • La cercanía con los hijos es imprescindible. Hay que aguantar el ‘chaparrón’ de la rebeldía propia de la adolescencia. En momentos cruciales, recordarán las palabras y buen criterio de sus padres.
  • No hay que meterles miedo en temas de sexualidad, pero deben saber que existen riesgos. Conocer es prevenir.
  • Si hay problemas, debemos estar ahí para ayudarles. Hacer que se sientan culpables sólo aporta temor y más dolor del que ya les causa esa situación de por sí.

Cargando…

Источник: https://www.efesalud.com/como-hablar-con-tu-hijo-sobre-sexo/

Cómo hablar con su hijo sobre la pubertad

¿Cómo hablar de sexo con tu hijo?

  • Tamaño de texto más grande

Hoy en día los niños están expuestos a tanta información acerca del sexo y las relaciones a través de la TV y la Internet que cuando llegan a la pubertad ya están familiarizados con algunas ideas avanzadas. Sin embargo, hablar sobre los temas relacionados con la pubertad sigue siendo una tarea importante para los padres, ya que no toda la información que recibe el niño procede de fuentes fiables.

No espere a que su hijo(a) acuda a usted con preguntas sobre los cambios en su cuerpo- ya que puede ser que ese día nunca llegue, especialmente si su hijo(a) no sabe que puede hablarle sobre este tema delicado. Siga leyendo para aprender cómo puede hablar con su hijo sobre la pubertad.

Lo más importante es encontrar el momento oportuno

Lo ideal es que los padres hubieran comenzado a hablar con su hijo(a) sobre los cambios por los que pasa el cuerpo a medida que crece. Desde sus primeros años, su hijo(a) le ha estado haciendo preguntas. Y la mayoría de sus conversaciones probablemente han surgido a raíz de estas preguntas.

Es importante responder a las preguntas de sus hijos sobre la pubertad siendo honestos y abiertos, pero no debería esperar a que sea su hijo quien necesariamente inicie una conversación.

Cuando el niño tenga 8 años, ya debería saber cuáles son los cambios físicos y emocionales asociados con la pubertad.

Podría parecer que es una edad temprana para saber sobre temas «adultos», pero tenga en cuenta lo siguiente: algunas chicas ya llevan sostén para deportes a los 8 años y algunos chicos empiezan a tener vello facial tan sólo unos pocos años después.

Con las chicas es imperativo que los padres hablen sobre la menstruación antes de que tengan el período. Si no saben lo que les sucede, puede que se asusten al ver la sangre y el lugar de donde proviene. La mayoría de las chicas tienen su primer período a los 12 ó 13 años, aunque a algunas les viene a los 8 y otras no lo tienen hasta los 17.

En general, los chicos empiezan a entrar en la pubertad un poco más tarde que las chicas, usualmente a los 10 ó 11 años. Pero podrían empezar a desarrollarse sexualmente o a tener su primera eyaculación sin parecer mayores o sin antes desarrollar vello facial.

De la misma manera que es útil para los adultos anticipar cambios como, por ejemplo, mudanza o cambio de trabajo antes de que ocurra, su hijo(a) debería saber acerca de la pubertad con antelación.

Muchos niños reciben educación sexual en la escuela. Sin embargo, a menudo se dividen las clases y las chicas aprenden sobre todo lo relacionado con la menstruación y el sostén para deportes, mientras que los chicos aprenden sobre erecciones y los cambios en la voz.

Es importante que las chicas también se informen sobre los cambios por los que pasan los chicos y que los chicos aprendan sobre los cambios que afectan a las chicas. Por lo tanto, hable con el maestro de su hijo(a) acerca de su plan de enseñanza para saber qué huecos hay que llenar.

Puede ayudarle a iniciar la conversación si coordina sus charlas con estas lecciones de la escuela.

Qué decir

Cuando hable con su hijo(a) sobre la pubertad, es importante que le asegure que estos cambios son normales. La pubertad conlleva tantos cambios que es fácil que su hijo(a) se sienta inseguro(a).

En muchas ocasiones, los adolescentes mostrarán inseguridad sobre su aspecto durante la pubertad, pero puede ser útil saber que todo el mundo ha pasado por lo mismo y que existe una gran variación normal con respecto a cuándo ocurren estos cambios.

El acné, los cambios de humor, las olas de crecimiento y los cambios hormonales -todo ello forma parte del crecimiento y todos pasan por ello, aunque no al mismo ritmo.

Las chicas pueden empezar la pubertad tan temprano como en el segundo o tercer grado y puede ser algo molesto si su hija es la primera que tiene que ponerse un sostén para deportes. Puede que se sienta sola o rara, o como si todas las miradas estuviesen puestas en ella en el vestuario de la escuela.

En los chicos, algunos cambios visibles son el cambio de la voz y la aparición del vello facial. Y como con las chicas, si su hijo es de los primeros en pasar por estos cambios, podría sentirse incómodo o el blanco de las miradas de sus compañeros de clase.

Su hijo debería saber lo siguiente sobre la pubertad:

  • Las chicas adquieren una forma más redondeada, especialmente en las caderas y piernas.
  • Los senos de las chicas se hinchan y luego aumentan de tamaño.
  • Las chicas y los chicos empiezan a tener vello púbico y vello en las axilas, y el de las piernas es más grueso y oscuro.
  • En el chico el pene y los testículos aumentan de tamaño.
  • Los chicos tienen a veces poluciones nocturnas, es decir, eyaculan mientras duermen.
  • Una vez al mes, el revestimiento uterino de las chicas se llena de sangre para prepararse para un óvulo fecundado. Si no se produce la fecundación, se producirá el período. Si se produce la fecundación, la chica quedará embarazada.
  • El período puede durar de 3 días a una semana y las chicas pueden utilizar compresas (paños) o tampones para absorber la sangre.

Preguntas comunes

No es ninguna sorpresa que los niños tengan muchas preguntas a medida que aprenden sobre la pubertad. Es importante que se asegure de brindarle a su hijo(a) el tiempo y la oportunidad de hacer preguntas y de contestarlas tan honesta y detalladamente como sea posible.

Algunas de las preguntas más comunes son:

PreguntasRespuestas

¿Qué es este bulto duro que me ha salido en el pecho?

¿Por qué tengo los senos tan pequeños (o tan grandes)?

¿Por qué tengo el pene tan pequeño (o tan grande)?

¿Por qué todavía no tengo vello púbico?

Soy un chico, ¿por qué tengo entonces senos?

¿Por qué no me ha venido todavía el período?

Las chicas podrían notar a veces unos bultitos blandos debajo de los pezones cuando empiezan a desarrollarse los senos. Esto es perfectamente normal. La firmeza y la sensibilidad desaparecerán con el tiempo a medida que los senos continúen desarrollándose.

El tamaño de los senos es hereditario y su hija tiene que estar tranquila porque, grandes o pequeños, todos los senos son bonitos. El tamaño no afecta el atractivo de su hija ni su capacidad para amamantar cuando sea madre.

En los chicos, la preocupación principal es el pene. Es importante que su hijo sepa que el tamaño del pene erecto no tiene nada que ver con el tamaño del pene cuando no hay erección.

Todo el mundo tiene vello púbico, aunque algunos adolescentes tienen más vello que otros y a algunos les crece vello antes que a otros. Igual que con el tamaño de los senos o la estatura, la cantidad o densidad del vello púbico es un rasgo individual.

A algunos chicos les crecen temporalmente los senos durante la pubertad. Este trastorno, conocido como ginecomastia, está causado por algunas hormonas producidas por los testículos durante la pubertad. Normalmente desaparece, a menudo al cabo de unos pocos meses a 1 año.

Como con todos los cambios de la pubertad, el período llega en momentos diferentes para cada chica. Puede que a algunas chicas no les venga el período hasta que tengan 17 años. Esto suele ser normal, aunque puede ser difícil para ellas cuando a todas sus amigas ya les ha venido.

Consejos sobre cómo conversar con sus hijos

Hágale saber a su hijo(a) que está siempre disponible para hablar, pero también es importante que dedique tiempo para hacerlo.

Así como puede ser embarazoso o difícil para usted hablar sobre estos temas delicados, su hijo(a) podría dudar en acudir a usted.

Es tarea de los padres hablar con su hijo(a) sobre la pubertad -y de los sentimientos asociados con estos cambios- tan abiertamente como sea posible.

Puede resultar más fácil si está seguro de que domina el tema. Primero, antes de responder a las preguntas de su hijo(a), asegúrese de que sus propias preguntas sobre la pubertad han sido respondidas.

Si no está del todo cómodo manteniendo una conversación sobre la pubertad con su hijo(a), practique primero lo que quiere decir o pídale consejo al maestro de su hijo(a).

Comuníquele a su hijo(a) que a usted le resulta un poco incómodo, pero que es importante hablar sobre este tema.

Si su hijo(a) sigue teniendo preguntas o inquietudes sobre el desarrollo de la pubertad que usted no puede responder, una visita al pediatra podría resultar beneficiosa.

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Fecha de revisión: enero de 2015

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/talk-about-puberty-esp.html

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: