¿Cómo hacer que mi bebé se duerma solo en su cuna?

¿Qué hago? Mi bebé sólo se duerme en brazos

¿Cómo hacer que mi bebé se duerma solo en su cuna?

Hace unas semanas hablamos en Bebés y más del comportamiento de los bebés durante la noche, que se despiertan a menudo, explicando que es un comportamiento normal y diciendo además que cuando se despierten por la noche lo ideal para que cojan el sueño antes y no se desvelen es atenderles, es decir, evitar el consejo de dejarles llorar, que lo único que hace es que luego cueste más dormirles.

Como de inicio solemos dormirles en brazos, y como cuando se despiertan, para atenderles, también les cogemos en brazos, acaba sucediendo que muchos bebés, yo diría que la mayoría, sólo se duermen si es en los brazos de sus padres.

Como muchos padres pueden pensar que esto es un problema y como muchos profesionales también lo consideran así, pues recomiendan que los bebés se duerman en sus cunas, para que no se acostumbren a nosotros, vamos hoy a hablar de ello, de si es realmente un problema y de si hay que hacer algo.

Muchos profesionales de la salud dicen que sí, que no es bueno que se duerman en nuestros brazos (no dicen por qué, pero dicen que es un problema), y explican que lo ideal es que se duerman solos en sus cunas.

Digamos que según ellos (hablo de algunos psicólogos, pediatras, enfermeras e incluso teóricos expertos en sueño infantil) sí podemos cogerles en brazos un poco para que se calmen, pero sin conseguir que se llegue a dormir, que es algo que tienen que hacer solos en la cuna, para que no relacionen los brazos con el dormir.

Además, si acaba sucediendo que los niños piden brazos para dormir, la culpa es de los padres por haberles acostumbrado.

Como de pequeños pueden tener cólicos y los cogemos para calmarlos hasta que duermen, o como están molestos por muchas cosas, cuando crecen y estas molestias desaparecen perduran en su memoria los vicios y manías que les hemos impuesto (o sea, ya no les molesta nada, pero siguen pidiendo brazos).

Pero no es realmente un problema

Sin embargo, el que se duerman en nuestros brazos no es realmente un problema para los niños, porque no les afecta de ninguna manera. Ni se vuelven más dependientes, ni luego a los cinco años hay que seguirles durmiendo en brazos, ni caminan más tarde, ni les cuesta distinguir los colores más adelante ni nada por el estilo.

De hecho, habría que saber si realmente existe una relación de causalidad entre nuestros brazos cuando son bebitos y el hecho de que solo puedan dormirse en brazos más mayores.

Lo digo porque es muy probable que la mayoría de padres intente que su hijo se duerma solo en la cunita o el moisés y que, al ver que el bebé se inquieta, acabe por cogerlo en brazos para tranquilizarlo.

En ese momento no es el padre el que le enseña a dormirse en brazos, sino el bebé el que dice: “o me duermes tú, o yo no me sé dormir solo“.

Y aunque sí hay muchos bebés que lo hacen, que no piden brazos, hay muchos que sí lo hacen y que, o están en brazos de mamá, mamando para dormirse, o están en brazos de papá, después de mamar, para conciliar el sueño. Estos bebés, si los intentas dejar despiertos para que acaben durmiéndose en la cuna, por norma general, o no se duermen y simplemente empiezan a llorar, o duermen un ratito y luego enseguida se despiertan.

No hay que hacer nada, sólo esperar

Por eso, a la pregunta “¿qué hago?” la mejor respuesta es nada.

Si un niño se duerme solamente en brazos porque estando solo no puede conciliar el sueño debemos entender que es un bebé más inquieto que los demás que necesita contacto para estar tranquilo, o quizás que es un bebé más vinculado a sus padres, que agradece el contacto y el cariño de unos brazos que le sujeten, amén del olor y el calor de nuestros cuerpos.

Personalmente, considero que cada padre y madre debe buscar la mejor manera de conseguir que su bebé se duerma. Yo por mi parte disfruto muchísimo de tener a mis hijos durmiendo encima mío, tanto, que muchas siestas las hacen (y han hecho) en mis brazos.

Podrían haber dormido quizás en la cuna después de dormirse en nuestros brazos, pero como con Jon, el primero, el invento salía de pena, decidimos que seguiría durmiendo en nuestros brazos y que además permanecería allí hasta que se despertara (hablo de las siestas), por la noche, después de dormirse, nos tumbábamos en la cama y él se quedaba con nosotros, para atenderle en cuanto hiciera falta y pudiera seguir durmiendo. Tras el primero, hemos hecho lo mismo con el mediano y el pequeño y, como digo, dormir a los niños en nuestros brazos no ha supuesto un problema, sino una solución de la que hemos acabado disfrutando mucho.

En Bebés y más | “No lo cojas en brazos, que se acostumbra”, Una nueva teoría acerca del “malacostumbramiento”: hasta los tres meses no se acostumbran a los brazos, Diez razones por las que se recomienda coger a los niños en brazos (I) y (II)

Источник: https://www.bebesymas.com/desarrollo/que-hago-mi-bebe-solo-se-duerme-en-brazos

Compartir la cama con su bebé

¿Cómo hacer que mi bebé se duerma solo en su cuna?

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La práctica de que los padres compartan la cama con su bebé es un tema controvertido. Los que están a favor consideran que la cama de los padres es el lugar donde debe estar el bebé. Pero hay otros a quienes les preocupa que esta práctica no sea segura.

Dormir juntos, compartir la habitación y compartir la cama

Mucha gente utiliza las expresiones de «compartir la cama» y de «dormir juntos» para describir la misma cosa, pero no son exactamente lo mismo:

  • Dormir juntos: significa que un padre y su hijo duermen cerca desde el punto de vista físico y social, refiriéndose a que cada uno sabe que el otro está a su lado. Compartir la habitación y compartir la cama son dos formas diferentes de dormir juntos:
    • Compartir la habitación: es cuando los padres tienen la cuna del bebé en su habitación; una cunita portátil o un moisés colocado junto a la cama de los padres; o bien una cuna lateral donde duerma el bebé añadida al lateral de la cama de sus padres.
    • Compartir la cama: es cuando los padres y el bebé duermen todos juntos en la misma cama. Este tema ha generado preocupación porque compartir la cama con un bebé aumenta el riesgo de muerte relacionada con la conducta de dormir, incluyendo el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

¿Por qué hay personas que comparten la cama con su bebé?

Los partidarios de compartir la cama con el bebé creen, y hay algunos estudios que apoyan estas creencias, que compartir la cama:

  • favorece la lactancia materna, al hacer más cómodo el amamantamiento nocturno
  • facilita que la madre sincronice su ciclo de sueño con el de su bebé
  • ayuda a los bebés a dormirse más fácilmente, sobre todo durante los primeros meses y cuando se despiertan a media noche
  • ayuda a los bebés a dormir más por la noche (porque se despiertan con más frecuencia cuando las tomas son más cortas)
  • ayuda a los padres que se han de separar de sus bebés durante el día laboral a recuperar la cercanía con sus lactantes por la noche.

Pero, ¿acaso los riesgos de compartir la cama con el bebé superan sus ventajas?

¿Es seguro compartir la cama con el bebé?

En muchas culturas no occidentales, la práctica de compartir la cama con el bebé es habitual y la cantidad de muertes de lactantes relacionadas con ella es menor que en occidente. Diferencias en los colchones, la ropa de cama y otras prácticas culturales podrían explicar esa reducción del riesgo en esos países.

A pesar de sus posibles ventajas, varios grupos médicos de EE. UU. recomiendan a los padres que no coloquen a lactantes en camas de adultos debido a los graves riesgos para la seguridad del bebé que eso implica.

Compartir la cama expone a los bebés al riesgo de asfixia, estrangulación y SMSL.

Los estudios han constatado que compartir la cama es la causa más frecuente de muerte en los bebés, sobre todo en aquellos de tengan menos de tres meses de edad.

Una cama para adultos se asocia a muchos riesgos para la seguridad de un bebé, incluyendo los siguientes:

  • asfixia debido a un colchón blando, de agua o a la ropa de cama que queda suelta u holgada en almohadas, sábanas, mantas o colchas
  • quedar atrapado y asfixiarse al quedar aprisionado entre el colchón y la cabecera de la cama, la pared u otro objeto
  • estrangularse con el armazón o somier de la cama, que permiten que una parte del cuerpo del lactante los atraviese mientras que la cabeza se queda atrapada, o bien por la presencia de muelles sueltos

Entre los lactantes de más meses de edad (de 4 a 12 meses) que han muerto por compartir la cama con sus padres, el hecho de tener un elemento añadido (como una almohada o una manta) en la cama aumenta el riesgo de muerte. Los bebés siempre se deben acostar boca arriba (apoyados sobre la espalda) sobre un colchón firme y estable sin ninguna almohada, manta, juguetes, animales de peluche u otros objetos.

Debido a los riesgos implicados, tanto la Academia Americana de Pediatría (AAP) como la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo (de CPSC, por sus siglas en inglés) de EE. UU.

recomiendan que los padres no compartan la cama con sus bebés. La AAP sí que recomienda la práctica de compartir la habitación con el bebé sin compartir la cama.

Que un bebé duerma en la habitación de los padres pero en una superficie diferente reduce su riesgo de SMSL.

Aparte de los riesgos potenciales relacionados con la seguridad del bebé, el hecho de que los padres compartan la cama con su bebé puede impedir que ellos descasen y duerman bien por la noche.

Además, los lactantes que duermen con sus padres aprenden a relacionar el hecho de dormir con estar cerca de uno de sus padres y en la cama de sus padres, lo que se puede convertir en un problema a la hora de la siesta o cuando el bebé necesite acostarse antes que sus padres.

Compartir la cama y el SMSL

Compartir la cama aumenta el riesgo de SMSL, sobre todo en los bebés pre-término o (prematuros), en los bebés de bajo peso, y en los bebés a término sanos menores de cuatro meses de edad.

Otras cosas que aún incrementan más el riesgo de muerte de un bebé cuando comparte la cama son las siguientes:

  • que el bebé duerma en un sofá con uno de sus padres
  • que el bebé duerma entre sus dos padres
  • que su madre sea fumadora
  • que los padres estén realmente agotados
  • que uno de sus padres haya consumido drogas o alcohol hace poco
  • que haya almohadas o cubiertas en la cama
  • que haya más niños en la cama

Cómo compartir la habitación de una forma segura

Para evitar los riesgos de compartir la cama con el bebé al tiempo que se aprovechan las ventajas de compartir con él la habitación, los padres disponen de muchas opciones. Para mantener a su bebé cerca de usted por la noche, pero no en la misma cama, usted puede:

  • Colocar un moisés, cuna o cunita portátil junto a su cama. Esto permite mantener la proximidad que usted desea, lo que puede ser especialmente importante si usted amamanta al bebé. Hacer que el bebé duerma en su propio espacio dentro de la misma habitación que su madre reduce el riesgo de SMSL.
  • Considere la posibilidad de utilizar una cuna lateral que se pueda adosar a la cama de un adulto para garantizar la proximidad del bebé al tiempo que él descansa sobre una superficie independiente. La CPSC ha recomendado que las cunas laterales cumplan los criterios estándar de seguridad, pero no hay estudios sobre si estas cunas permiten prevenir el SMSL u otras muertes relacionadas con la conducta de dormir.

Cómo compartir la cama con el bebé de la forma más segura posible

A pesar de los riesgos implicados, algunos padres deciden que esta forma de dormir es la mejor para su familia. Si opta por compartir la cama con su bebé, siga las siguientes precauciones:

  • No comparta la cama con un bebé de menos de cuatro meses de edad: una cunita o moisés junto a su cama es una opción mucho mejor.
  • Coloque siempre al bebé a dormir boca arriba para reducir el riesgo de SMSL.
  • Vista al bebé con la mínima cantidad de ropa posible para evitar que se acalore demasiado.
  • No ponga al bebé a dormir en una cama para adultos cuando esté solo.
  • No ponga al bebé a dormir sobre una superficie blanda, como un colchón blando, un sofá o una cama de agua.
  • Asegúrese de que la cabecera y el pie de la cama no disponen de oberturas ni espacios donde podría quedar atrapada o enganchada la cabeza del bebé.
  • Asegúrese de que el colchón quede bien ajustado al armazón o somier de la cama, de forma que el bebé no pueda quedar aprisionado entre ambos.
  • No cubra la cabeza del bebé mientras duerma.
  • No utilice almohadas, mantas, edredones, colchas ni otros artículos blandos, almohadillados o afelpados en la cama. Vista a su bebé con un buen pijama en vez de utilizar mantas.
  • No beba alcohol ni utilice medicamentos o drogas que puedan hacer que usted no se despierte o que ruede sobre el bebé, lo que podría llevarle a aplastarlo o asfixiarlo.
  • No coloque la cama cerca de cortinas o persianas, pues su bebé podría enredarse y acabar quedando estrangulado en sus cordeles o tiras.
  • No se quede dormido con el bebé encima del pecho.
  • No se duerma con el bebé en sofás, mecedoras o sillas reclinables.

La transición del bebé a su propia habitación

Los expertos recomiendan que los bebés duerman en la habitación de sus padres hasta su primer cumpleaños. Si los padres prefieren que el bebé duerma en su propia habitación, es mejor esperar hasta que cumpla por lo menos seis meses.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: diciembre de 2016

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/cosleeping-esp.html

Cómo hacer que tu bebé se duerma (sin dormirte tú)

¿Cómo hacer que mi bebé se duerma solo en su cuna?

Lo sé, he estado ahí: está muerto de sueño, se le caen los ojos, pero por algún motivo se resiste a soltarse y dormirse de una vez.

En lugar de eso se estira, se tensa, llora, pide pecho y más pecho, y brazos, y paseos, y parece que se calma y -ahora sí, está a punto-, pero no: vuelta a empezar.

El (mal) sueño de los bebés es uno de los misterios de la humanidad que más me fascina: si tienen sueño, ¿por qué no se duermen sin más? ¿por qué se resisten a algo que parece tan natural como relajarse y dormir? ¿Quieres saber, sencillamente, cómo hacer que tu bebé se duerma?

Si hay algo que me parece gracioso de mi profesión es que a las fotógrafas de recién nacidos nos suelen apodar «susurradoras de bebés».

A pesar de que me gustaría, no tengo ningún elixir mágico ni sé tocar el famoso botón de «off» con el que todas desearíamos, a veces, que vinieran equipados nuestros hijos.

Pero sí es verdad que alguien con experiencia haciendo fotos a bebés de pocos días termina desarrollando un ojo experto en identificar señales y adaptarse a sus ritmos. Se da la casualidad de que, además, soy madre de 5 niños, así que este maestrillo tiene su propio librillo ;-)

No defallezcas, veamos cuatro ases que tengo bajo la manga para hacer que tu bebé duerma mejor – o, por lo menos, para que tú no lo pases tan mal si no quiere dormirse y te toca pasar media noche en vela.

Mi bebé no duerme de noche ni de día: ¿en serio?

Empecemos por el principio: cada niño es distinto y sin duda hay muchas cosas que no sabemos y seguiremos sin saber, a pesar de todos los avances de la ciencia.

Algunos bebés duermen como troncos, mientras que otros (la mayoría) necesitan mucho mimo, mucha teta (o bibe), muchos brazos y toneladas y toneladas de paciencia durante meses (o años) hasta que, por fin, se duermen a gusto.

Así que lo primero que debes saber es que el sueño es un proceso evolutivo, que va cambiando con el tiempo. Paciencia, todo llega. Cuando tenga 10 años dormirá fantásticamente ;-)

Por si esto fuera poco, resulta que cada bebé es diferente, y mientras que algunos duermen largas horas seguidas, otros hacen «microsiestas» rápidas que agotan a los padres: dedicas minutos y horas a conseguir que cierre los ojos y, veinte minutos más tarde, los vuelve a abrir. Todos los bebés duermen, pero algunos más que otros.

No hay que ser muy avispado para entender que un bebé de días o de meses realmente necesita a su madre (o su cuidador habitual) porque es quien le transmite seguridad.

Es evidente que un bebé, solo, no podría sobrevivir en el mundo, de modo que la naturaleza le ha equipado con un maravilloso sentido para reconocer en su madre la calma, la tranquilidad… en definitiva, el epicentro del universo. La mamá es el mejor somnífero.

Eso no significa que no existan los bebés que se duermen solos y que duermen ocho horas seguidas. Son como las meigas: haberlos, haylos. Pero son la excepción – y cuando tu mejor amiga te dice que el suyo es de esos, la tirarías por la ventana.

Y si no me crees, ¿qué tal si te apuntas al curso sobre sueño infantil de Criar con Sentido Común? En de 10 horas de contenidos súper informativos, Armando Bastida te cuenta TODO lo que debes saber sobre el sueño de tu bebé y la forma más respetuosa de abordarlo para que todos en casa durmáis mejor: colecho, método Estivill, muerte súbita y rutinas para que sea más fácil descansar.

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Vale, pero… ¿por qué mi hijo duerme (tan) poco?

Hoy en día sabemos que las fases de sueño en los bebés son distintas de las de los adultos: solo pasan por las fases de sueño REM y sueño profundo, y son ciclos cortos que se repiten con mucha frecuencia. Así, en algunos momentos su respiración es profunda y pausada, mientras que en otros vemos cómo hacen muecas (o incluso sonríen) y respiran más agitadamente.

A modo de curiosidad (léase con voz de fotógrafa newborn): en la fase REM es cuando se pueden tomar fotos del bebé durmiendo y pillar al vuelo alguna sonrisa involuntaria, pero es también un momento en el que su sueño es más ligero.

Pero no solo de fotos vive el hombre: si aprendes a reconocer las distintas fases de sueño del bebé, te servirá para poder saber si es un momento en el que podrás dejarlo más fácilmente en la cuna o si esta tendrá «pinchos».

Gracias a esta pauta de sueño con ciclos cortos, el cerebro del bebé crece y se desarolla a gran velocidad. Además, no debemos olvidar que un bebé de pocos días o semanas de vida necesita alimentarse constantemente, por lo que es lógico que sus ciclos de sueño y vigilia sean muy distintos de un adulto.

No desesperes: aunque te parezca que duerme poco, si tu bebé está bien y se desarrolla adecuadamente, es un bebé normal.

Crecimiento y despertares

Con el paso de los meses, los bebés empiezan a pasar más horas del día despiertos y a acumular más horas de sueño nocturno, pero recuerda que cada bebé es diferente: los hay que duermen la noche del tirón a los pocos meses sin tener que «adiestrarlos» de ninguna manera, y otros que se caracterizan por un sueño con múltiples interrupciones hasta pasados los dos años.

Por otro lado, no debemos olvidar que no son autómatas, y que pasan días mejores y peores. Además, sus pautas de sueño van cambiando con la edad. A las dos fases de sueño (REM y profundo) que hemos mencionado anteriormente, se le van sumando otras a medida que el bebé crece.

Si a eso le añadimos microdespertares (que los adultos también tenemos, pero nos volvemos a dormir tan ricamente, mientras que a un bebé le cuesta más) o fases evolutivas como la crisis de separación de los 8-10 meses, la dentición, los primeros virus… cuando parece que ya le has «pillado el truco» a tu hijo, todo cambia de nuevo.

Cómo conseguir que tu bebé se duerma

Pero volvamos a lo que íbamos: ¿qué puedes hacer para facilitar el sueño a tu bebé durante sus primeras semanas? No existen fórmulas magistrales, pero sí hay algunos trucos que como madre y fotógrafa uso habitualmente y quizás te ayuden a llevarlo mejor:

  • Obsérvale. Mucho. Aprende a reconocer sus muestras de hambre (reflejo de búsqueda, boca abierta) y anticípate al momento crítico. Ya sabes que los bebés comen a demanda, así que dale barra libre. No te olvides de las crisis o baches de lactancia, podría estar pasando por uno y que ese sea el motivo de su intranquilidad continua.
  • Aprende también a visualizar sus señales de cansancio. Esto no siempre es evidente, porque (sobre todo los primeros días) los recién nacidos parecen estar muy aletargados la mayor parte del tiempo. Pero cuando ha tomado pecho a demanda, está limpio y a pesar de todo está cada vez más irritable… a veces no es porque le moleste nada, sino porque quiere dormir.
  • Aplica las técnicas de relajación del «cuarto trimestre»: existe una teoría que afirma que los bebés nacen todavía a «medio hornear» y que el primer trimestre fuera del útero materno supone una transición que no siempre les resulta fácil. Pasan de un medio líquido, con temperatura constante, sin sensación de hambre ni demasiados estímulos visuales o auditivos, a un entorno totalmente nuevo, cegador, frío, lleno de ruido y donde, además, sienten también hambre y molestias.

Trucos infalibles para dormir a un recién nacido

Si te has asegurado de que sus necesidades primarias están cubiertas (hambre, incomodidad) y ves que, efectivamente, tu bebé empieza a estar cansado y necesita dormir, adelántate a la catástrofe: antes de que esté «pasado de vueltas», lo mejor que puedes hacer es reconocer todo aquello que le agobia y le inquieta y ponerle remedio.

No me cansaré de repetirlo: es más importante aprender a interpretar las señales del bebé que los mil trucos o técnicas que puedas encontrar por internet para dormirlo.

De hecho, muchos de los trucos «mágicos» para dormir a bebés pasan por ignorar sus necesidades aplicando métodos conductistas (el método Estivill, para entendernos, que predica que debemos «entrenar» al bebé para que se duerma solo), o bien provocan reacciones de «desconexión» del bebé que son más bien contraproducentes (el bebé no se duerme sino que se «apaga» como reacción ante una situación de estrés; seguro que has visto algún vídeo de un doctor o experto haciendo una serie de movimientos tras los cuales el bebé parece quedarse, literalmente, frito). Dicho de otro modo: no pongas en práctica nada de lo que no estés segura o no te sientas cómoda haciendo, y contrasta siempre la información.

Por ese motivo, un recurso como el curso sobre sueño infantil de Criar con Sentido Común es un verdadero tesoro. Desmontando mitos sobre el sueño de los bebés, los métodos conductistas, el colecho… Armando Bastida te cuenta sus propios trucos y rutinas para que el sueño de tu bebé no te quite el sueño (pun intended).

Siguiendo con la analogía del cuartro trimestre, y aplicando un enfoque lo más respetuoso posible, te recomendaría que ofrezcas a tu bebé un entorno lo más parecido a tu vientre que puedas:

  1. Portéalo piel con piel o practica el método canguro: deja que descanse sobre tu pecho.
  2. No dejes que mueva brazos y piernas alocadamente (apenas tiene control sobre sus movimientos y le pueden estresar más aún): arrúllalo bien para que se sienta contenido y seguro.
  3. Una vez arrullado, túmbale de lado sujetándole con tus manos y mécelo, dejando que su cabeza siga tus movimientos rítmicos (como ocurriría si lo porteas en un fular o si va sentado en el cochecito). Lo ideal y más cómodo es hacerlo sentada. Esta técnica funciona especialmente bien con bebés muy pequeños, pero cuando crezca muy probablemente te tocará llevarlo en brazos y pasearle por la habitación.
  4. Susúrrale al oído (el famoso truco del ruido blanco o la campana extractora de la cocina, pero siempre con moderación y sin pasarse, porque parece que hay controversia sobre su efecto) o, si lo prefieres, cántale.
  5. Déjalo que succione (puedes ofrecerle teta a demanda y/o recurrir al chupete, eso ya es cosa tuya; recuerda que existe también la succión no nutritiva y que les calma mucho). Oh, y sobre todo: si se ha dormido al pecho, ¡no le despiertes! No hace falta que eche ningún eructo.

La mayoría de bebés requieren el contacto físico con sus padres para poder dormir más y mejor. Es lo más habitual, y lo más lógico evolutivamente hablando: un cachorro solo no tiene posibilidades de sobrevivir.

Aunque no todos son así, si es tu caso y ves que tu bebé no aguanta en la cuna más allá de diez minutos, plantéate dejarlo dormir sobre ti siempre que puedas, bien sea tumbados ambos, o bien porteándole en un fular o mochila.

El colecho, bien practicado, es una muy buena opción para que descanséis todos.

Dormir esta sobrevalorado… o no :-)

La vida de un bebé es extraña: difícilmente entiendes nada y tampoco puedes comunicarte muy bien. Dependes de tus padres para todo. Así que lo mínimo que podemos hacer es intentar no preguntarnos mucho por qué no quieren/pueden dormirse, y acompañarles en el proceso.

Poco a poco, a medida que crezca, sus fases de sueño serán más parecidas a las del adulto. Aunque entonces también incorporará pesadillas y terrores nocturnos al repertorio. Pero eso… ya es otra historia ;-)

Источник: https://www.victoriapenafiel.com/como-hacer-que-tu-bebe-se-duerma-de-dia-y-de-noche/

Embarazo saludable
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