Cómo hacer que mi hijo sea responsable

Cómo hacer que mi hijo sea responsable

Cómo hacer que mi hijo sea responsable

“Hijo, ¿ya hiciste la tarea?”. “No mamá. ¡Es que no me recordaste!”. Escenas como ésta ocurren en todas las casas y preocupan a los padres, porque se preguntan si algún día su hijo se hará cargo de sus deberes.

Ser una persona responsable es un proceso que dura muchos años y que se aprende en casa (no en el colegio) desde la más temprana edad. Si estamos atentos, encontraremos muchas oportunidades para enseñar a los hijos a cumplir con lo que les corresponde. A continuación, enumero algunas sugerencias:

1-EL JUEGO:

Para los niños pequeños todo forma parte de la diversión. A veces, las parejas me confiesan la frustración que sienten porque su hijo de 3 ó 5 años sólo quiere jugar, y el trabajo que les cuesta lograr que hagan tareas tan sencillas como lavarse los dientes o ponerse el piyama.

Si estas actividades adquieren el formato de juego, lograrás mejores resultados: “¡A ver quién gana en lavarse los dientes, tú o yo!”.

Esto no reducirá tu autoridad, sino que —de acuerdo a la etapa de formación de tu hijo— estarás ajustando la estrategia educativa enseñando (inadvertidamente para el pequeño) la responsabilidad.

2-GRADUANDO TAREAS:

Conforme vayan aumentando las capacidades de tu hijo debes incrementar la dificultad de las mismas. Pero nunca dejes de involucrarlo en las tareas de la casa, pues así entenderá desde el principio que forma parte de un equipo (su familia) y que todos deben colaborar para que funcione la casa.

Un niño de 3 años, feliz rompe en pedacitos una lechuga (lo toma como juego), ayudando a preparar una ensalada. Venden pequeñas escobas que permiten que el pequeño pueda limpiar algo que él mismo ensució. Cuando es mayor, puede ayudar al hermano menor con la tarea o abrocharle los cordones de sus zapatos.

Ya en la adolescencia (12 años) puede hacerse cargo de pedir sus propias horas, o las de sus hermanos, para el dentista, por ejemplo.

3-DÉJALO IR:

El ser papá o mamá es la vocación más hermosa y satisfactoria. Por eso cuidamos a los hijos y les tratamos de dar todas las comodidades posibles. Sin embargo, no debemos perder de vista la meta: los estamos preparando para ser adultos y lidiar con la “vida real”.

Una manera de amarlos es dejar que se hagan cargo de las pequeñas tareas que he mencionado como ejemplo, pues al darle estas responsabilidades tu hijo adquiere más confianza en sí mismo, pues sabe que es capaz de completar una actividad con éxito (sacar la basura, tender su cama, poner la mesa); su autoestima se refuerza, pues ayudamos a otros nos sentimos mejores personas, contribuyendo al bien común; promueves su independencia, ya que a pesar de que sigue necesitando tus cuidados, sabe que poco a poco podrá hacerse cargo de sí mismo (aprende a cocinar, organizar una casa).

4-NO RESCATES:

Una cosa es guiarlo con tus consejos para que él resuelva una situación y otra es que tú lo hagas por él.

Puedes explicarle algo específico de la tarea que tu hijo no entienda, pero después de cuarto básico el niño debería hacer solo sus deberes escolares. El que tú hagas todo por él lo inutiliza y lo hace dependiente.

“Yo no puedo solo, porque mis papás necesitan ayudarme”, puede ser el mensaje que él entiende. ¡Imagínate lo que esto le hace a su autoestima!

5-NO ENGANCHES:

Por supuesto que tu hijo reclamará que lo pongas a hacer deberes. A decir verdad, a todos nos parecería mejor que no tuviéramos que recoger o limpiar una casa, pero no es posible. Y así se lo podrías explicar (una vez) a tu hijo. Pero no te dejes vencer por malas caras y reproches.

Recuerda: con CARIÑOSA FIRMEZA mantén la repartición de las tareas de la casa. Dile que lo haga, aunque él suba los ojos al cielo y ponga cara de desaprobación. Dile qué tiene que hacer y continúa con tus actividades con buen ánimo, como si no hubieras visto la respuesta del niño.

Aprenderá poco a poco que su mala disposición no da resultado. Para esto es importante el siguiente punto.

La importancia de la empatía

6-ESTABLECE CONSECUENCIAS:

Tu hijo sí entiende la importancia de colaborar y de tener una casa organizada.

Lo que sucede es que NO LE CONVIENE entender y por eso se aferra a criticar tus reglas: pieza en orden, poner la mesa y sacar basura son pérdidas de tiempo para él.

Si fuimos bien formados, las personas aprendemos a tomar las decisiones más convenientes para nuestra vida hasta los inicios de la vida adulta, es decir, después de los 20 años.

Es hasta ese momento en que verdaderamente se establece la responsabilidad como una virtud personal y no como una demanda que los padres le hacen al hijo. Así que antes de esa edad, la única manera de que el niño cumpla con sus obligaciones será que sufra las consecuencias de no haber hecho lo que le correspondía.

Y generalmente estas consecuencias tienen que ver con perder privilegios: no poder jugar videojuegos, invitar amigos o ver televisión. Lo que sepas que le gusta hacer y que lamentaría no poder realizar.

Su motivación para ser responsable será el temor de perder lo que le gusta.

Poco a poco irá “internalizando” esta virtud y tu hijo se irá haciendo cada vez más responsable sin la necesidad de avisarle el castigo que sufrirá si no hace lo que le pides.

7-BUEN HUMOR:

Enseñar a un hijo a ser responsable puede ser una tarea molesta. Necesitamos paciencia, consistencia y perseverancia para lograrlo. Por eso, como todo en la vida, el buen ánimo se vuelve fundamental. Sonríe mucho, pues la sonrisa hará más amable tu tono de voz. Solidariza con tu hijo.

Dile, por ejemplo: “Sí, yo sé que esto que tienes que hacer es aburrido, pero todo debemos colaborar para que la casa funcione bien… ¡ánimo hijo, pronto acabaremos!”. Cuando sientas que te gana la desesperación y el mal humor, aléjate. Si sigues hablando con él acabarás gritando y eso no ayuda en nada.

Es mejor dejar la tarea para más tarde, si en este momento no te sientes tranquila para exigirla con calma y amabilidad.

Video: Cuidados del cordón umbilical

8-PACIENCIA:

Adquirir la virtud de la responsabilidad es un proceso lento que requiere de mucha repetición a lo largo de la vida de tu niño. Pero irás viendo los resultados en el camino.

Tu hijo irá mostrando responsabilidad en forma más frecuente conforme vaya creciendo, hasta que finalmente esté preparado para emprender el vuelo, siendo una persona íntegra, capaz de construirse un destino trascendente y feliz.

Por: Mónica Bulnes, sicóloga. www.preguntaleamonica.com

Источник: https://sonriemama.com/columnistas/hijo-sea-responsable/

¿Cómo enseño a mi hijo para que sea responsable?

Cómo hacer que mi hijo sea responsable

Dª. Trinidad Aparicio Pérez, Psicóloga, Especialista en Infancia y Adolescencia.

Una de las quejas más comunes de la mayoría de los padres es la falta de responsabilidad de los hijos. No solo no ayudan en las tareas del hogar, sino que tampoco cumplen con sus obligaciones personales. El sentido de la responsabilidad se debe inculcar desde que los niños son muy pequeños, y va a requerir de los padres mucha paciencia y constancia.

Las normas se deben ir estableciendo desde que el niño es pequeño para que poco a poco las vaya asumiendo

Es muy importante que los niños sean conscientes de que cada miembro de la familia debe tener sus responsabilidades tanto personales como familiares, y para ello los padres deben ser el ejemplo a seguir.

No le podemos exigir a un hijo que tenga ordenada su ropa cuando los padres no lo hacen con la suya, o no podemos pretender que sea puntual cuando el niño ve como su padre sale todos los días tarde para ir al trabajo.

Educar en la responsabilidad consiste en ayudar y enseñar a los niños a asumir sus errores, a rectificar si es necesario, y sobre todo a cumplir con las obligaciones y compromisos.

Es muy importante que los padres no confundan la responsabilidad con la obediencia, ya que si los niños actúan solamente por obediencia acabarán convirtiéndose en niños sumisos.

Conviene que pregunten, que pidan aclaraciones, que se quejen, y de esta forma los padres tendrán la oportunidad de enseñarles el valor de hacer determinadas cosas.

Establecer normas para fomentar la responsabilidad de los hijos

Los niños no conocen sus límites, esto les hace sentir una gran inseguridad, y la mayoría de las veces es la causa de que se comporten incorrectamente. Para ello es aconsejable que se establezcan una serie de normas que sirvan como puntos de referencia.

Estas normas se deben ir estableciendo desde que el niño es pequeño para que poco a poco las vaya asumiendo. Aunque conviene tener en cuenta que habría que empezar con tareas simples que sepamos que el niño sabe hacer y poco a poco ir introduciendo y enseñando otras más complejas. De manera que a medida que el niño crece se le va exigiendo más.

Como fomentar la responsabilidad de los hijos

Lo primero que deben hacer los padres es enseñar a los hijos lo que esperamos de ellos, ser muy claros a la hora de exponer lo que deseamos obtener y lo que no. No debemos esperar de un niño que haga algo que aún no ha aprendido, a veces los niños no distinguen la forma correcta de hacer las cosas de la incorrecta.

Para ello es muy importante mostrarle los pasos que se deben seguir para que el niño haga lo que pretendemos. Por ejemplo, si queremos que el niño se vista solo habrá que enseñarle como hacerlo, el niño no nace sabiéndolo.

a) Enseñar el valor del esfuerzo.

La mejor herencia que los padres pueden dejar a los hijos es dotarles de la capacidad de valerse por sí mismos, de enfrentarse a las dificultades, de conocer el valor de las cosas, etc.

Por consiguiente, los padres deben presentar el esfuerzo como algo positivo y no como una carga o una desgracia. Los niños deben ver el esfuerzo como algo natural, como un medio para conseguir una meta.

b) Fomentar la participación en las tareas del hogar. Desde que los niños son muy pequeños se les debe implicar en las tareas de casa.

Se le deben dar responsabilidades muy pequeñas como, por ejemplo, poner las servilletas en la mesa, recoger los juguetes, respetar los horarios, cumplir los compromisos (sí el niño ha decidido practicar un deporte, debe ser consecuente con la decisión y respetar los días de entrenamiento, los horarios y las dificultades que eso conlleva). Las tareas deben tener una dificultad moderada y progresiva, y sobre todo adecuarlas a la edad y capacidad del niño.

c) Los padres nunca deben responsabilizarse de las tareas que los hijos deben cumplir, se les puede ayudar, orientar, asesorar, pero nunca deben asumir esas responsabilidades de forma que el niño se desentienda. Para ello hay que mantenerse firmes y no perder la paciencia.

d) Elogiar a los niños cuando cumplen con sus obligaciones. Felicitarles y elogiarles por sus pequeños logros, hacerles ver lo importante de llevar a cabo sus responsabilidades y, en caso de que se equivoquen, se les debe animar y enseñar la forma correcta de hacerlo. Los padres deben explicar el porqué de esos errores y enseñarles la forma adecuada de hacer las cosas.

Источник: https://www.lechepuleva.es/ninos-1-3-anos/hijos-responsables

10 trucos y una Guía para educar hijos responsables

Cómo hacer que mi hijo sea responsable

A menudo los padres se quejan de que les cuesta que sus hijos (ya desde pequeñitos) les obedezcan. Y es que hay que recordar que lo natural es que nos cueste cumplir órdenes impuestas, dado que hay muchas otras actividades que preferimos hacer.

Imagínate lo que supone para tu hijo, por ejemplo, dejar de jugar a algo muy divertido para tener que ponerse a hacer deberes de mates. ¡Si nos ocurre también a los adultos!.

Para ayudarte en esta difícil tarea quiero darte algunas pautas que seguro te resultarán de utilidad:

Educar hijos responsables

1.- Ante todo, ármate de muuuuucha paciencia, pues instaurar hábitos requiere tiempo y perseverancia.

2.

Puedes preavisar a tu hijo de que (por ejemplo) le quedan 5 ó 10 minutos para acabar lo que está haciendo y ponerse a hacer deberes; cuando llegue la hora, si remolonea, puedes volver a decírselo, pero siempre con tranquilidad, buenas maneras y sin gritar; si aún sigue sin obedecer, entonces puedes retirarle de lo que está haciendo: quitarle el móvil o apagarle el ordenador…

3.- Nuestros hijos aprenden por imitación, lo que significa que somos sus modelos y que probablemente repitan los que hacemos, no lo que decimos. Por ello, los sermones no sirven para nada. Es inútil insistirles en que es malo fumar si nos ven hacerlo a nosotros.

4.- “Una adolescencia problemática es el resultado de una infancia descolocada. Recuerda que la relación que establezcas con tu hijo desde el principio va a marcar vuestra dinámica familiar, por lo que si hay una buena base todo resultará mucho más sencillo.

Se trata de un trabajo sutil y lento, pero sus efectos son muy beneficiosos. Procura crear un vínculo sano con tu hijo. No entres en el juego de las malas respuestas, de la humillación, del chantaje, de la amenaza, de la violencia verbal (ni hablar de la física, sea del grado que sea) ni, por supuesto, del sarcasmo.

Piensa que debes tratar a los demás como a ti te gustaría que te tratasen, en la educación se suele recibir lo que se da. Confianza, respeto y comunicación han de ser los pilares fundamentales y deben estar presentes en ambas direcciones.

¿Pretendes que tu hijo te cuente qué tal le ha ido en clase hoy y tú te muestras siempre hermético, le exiges respeto mientras le tratas de mala manera? y ¿ qué decir de la confianza? La confianza hay que ganársela, por supuesto, pero para ello hay que ofrecer esa posibilidad a nuestros hijos.

5.- En el caso de adolescentes, no pienses que es muy complicado por su actitud de rebeldía, más bien al contrario puedes utilizar la negociación con ellos, a esas edades se les puede y se les deben razonar las normas, y no por ello se pierde autoridad.

6.- Según va creciendo tu hijo, es importante darle mayor autonomía para ayudarle a madurar, si te preguntas cuánta independencia puedes permitirle, la respuesta es: depende de su nivel de responsabilidad.

7.- Procura educar a tu hijo siempre con esta premisa: respeto, pero con firmeza y coherencia.

8.- Prémiale siempre que haga las cosas bien y cumpla con sus responsabilidades, aunque sea su obligación, y no necesariamente con cosas materiales. En nuestra sociedad hay una tendencia a regañar por las malas acciones, sin embargo, premiar lo bueno ha demostrado ser una técnica mucho más efectiva.

9.

Al principio tendrás la sensación de que no se avanza nada y que el esfuerzo que tienes que hacer cada día repitiendo las mismas órdenes no sirve, pero debes recordar que la constancia es imprescindible y que algún día esas órdenes se habrán convertido en hábitos y, por lo tanto tu hijo ya lo habrá interiorizado, de tal manera que acabará formando parte de su rutina.

Esto es muy importante, no sólo porque sea necesario inculcar valores como la responsabilidad a tu hijo, sino porque de adulto te lo agradecerá mucho.

10.- En relación al punto anterior, me gustaría añadir que los padres de hoy en día no lo tienen nada fácil, pues el ambiente social complica bastante las cosas.

No quiro decir con esto que para las anteriores generaciones de padres fuera sencillo educar a sus vástagos, pero es indudable que determinadas características de nuestro entorno social han cambiado bastante.

Para empezar hace unas décadas prácticamente cualquier adulto ejercía autoridad sobre los menores, perteneciese o no al ámbito cercano al chaval. Hoy en día este punto es bien distinto, casi se han tornado los papeles.

Por otra parte, la sociedad ensalza una serie de valores, tales como el hedonismo, el individualismo, la juventud, la inmediatez, la recompensa fácil, el consumismo, etc… que son antagónicos a los que los progenitores intentan inculcar en sus hijos. Ante semejante panorama, hay que ser casi un superhéroe…

Si aún así, vuestro trabajo os parece insignificante, os recuerdo las palabras de Pitágoras:

Educad a los niños y no habrá que castigar a los hombres.“

Espero que te hayan resultado útiles estas indicaciones. Animo, y verás que el esfuerzo merece la pena.

Nota del Editor

Ofrecemos para su descarga en PDF la guía «Desarrollo de conductas responsables de tres a doce años», editada por el Gobierno de Navarra (España), en la que de forma muy amena y magníficamente ilustrada se analiza la importancia de la responsabilidad como parte del proceso de adquisición de la necesaria independencia.

Sus autores nos adelantan ya en la introducción: «Los niños deben aprender a aceptar las consecuencias de lo que hacen, piensan o deciden. Nadie nace responsable. La responsabilidad se va adquiriendo, por imitación del adulto y por la aprobación social, que le sirve de refuerzo.»

Un documento sin duda de lo más interesante para completar este artículo.

Recursos:
Desarrollo de conductas responsables de tres a doce años
Fuentes:
Imagen cortesía de Nicole Rose vía Pixabay.com

Источник: https://psicopedia.org/4764/10-trucos-y-una-guia-para-educar-hijos-responsables/

Cómo ayudar a tu hijo a ser más responsable: siete trucos que funcionan

Cómo hacer que mi hijo sea responsable

Además de su cuidado y crianza, los padres somos responsables de educar a nuestros hijos en valores y habilidades que les servirán el día de mañana para tener una vida adulta plena y satisfactoria.

Uno de los valores más importantes que debemos enseñarles es el de la responsabilidad, pues les enseñara a hacerse cargo de ciertas cosas, así como de comprender que sus actos tienen consecuencias positivas o negativas.

¿Cómo podemos enseñarles acerca de la responsabilidad? Te compartimos siete trucos que funcionan para ayudarle a tu hijo a ser más responsable.

Una manera de comenzar a enseñarles acerca de la responsabilidad desde temprana edad, es haciéndoles partícipes de las actividades en casa, asignándoles pequeñas tareas acordes a su edad. En Bebés y más, hicimos una tabla inspirada en Montessori, para que tengas una guía de las actividades que pueden hacer tus hijos en casa según su edad.

Haz divertidas las tareas

A los niños les encanta ser tomados en cuenta y muchos de ellos disfrutan ayudando en casa, pues les ayuda a desarrollar su autonomía al ver que ellos son capaces de hacer por sí solos ciertas cosas.

Pero si ves que a tu hijo le cuesta hacer las cosas, ya sea por pereza o porque no lo encuentra interesante, puedes buscar cómo motivarle para que vea esas actividades como algo divertido, pues les ayuda mucho aprender a través del juego.

Si se trata de ordenar su habitación, por ejemplo, puedes inventar un juego, como retarse entre ustedes para ver quién termina de ordenar primero juguetes de distintos tipos o categorías. Háganlo de una forma que sea divertida para él, incluso puedes poner un poco de música para que él vea que también cumplir con las tareas puede ser divertido.

Busca sus fortalezas para que se sienta motivado

Probablemente todos tenemos alguna actividad que no nos gusta hacer y aunque terminamos realizándola, usualmente le damos la vuelta y la dejamos para después. En el caso de los niños, un truco para poder enseñarles acerca de la responsabilidad, es buscando sus fortalezas y gustos, para que así se sientan más motivados.

Por ejemplo, si a tu hijo le gusta acomodar y organizar las cosas, él puede ser el encargado de poner la mesa antes de comer o cenar, o de volver a colocar los almohadones y cojines sobre la cama o el sofá.

Si lo que le gusta es jugar con agua, puede apoyarte lavando platos y vasos después de comer (de plástico si aún es pequeño).

La idea es encontrar qué actividades se le dan mejor, para que apoyándonos con ellas, pueda comenzar a entender y poner en práctica la responsabilidad.

Enséñale con ejemplos propios del día a día

La mejor manera de enseñarle algo a un niño y que lo aprenda de forma más efectiva, siempre será con el ejemplo. Tomando esto como base, puedes hacer varias cosas. Una de ellas es poner el ejemplo tú mismo: cumpliendo con tus actividades y compartiendo con él cuáles son tus responsabilidades y explicándole la importancia de cumplirlas.

Toma ventaja de las situaciones ordinarias y reales del día a día, para aprovecharlas como una forma de enseñarle a ser responsable. Si un día olvidan hacer algo o lo dejan después, también puedes aprovecharlo de forma positiva, para enseñarle que el hacer o no las cosas tiene sus consecuencias.

Dale un proyecto especial

A los niños les gusta mucho saberse tomados en cuenta, por lo que idear una tarea o proyecto que sea especialmente para ellos, les motivará aún más a desarrollar su papel como responsable del mismo. Un ejemplo de esto puede ser el cuidado de una pequeña planta, a la que tenga que poner agua y cuidar, enseñándole lo que sucede si es responsable (que la plantita continúe creciendo) o si no lo es (que se marchite).

Busca apoyos o refuerzos educativos

Hoy en día podemos apoyarnos en ciertos recursos como cuentos para poder enseñarle acerca de los valores a nuestros hijos.

Así mismo, hay programas infantiles como Daniel Tigre, que tienen mensajes positivos y didácticos, en la que sus personajes favoritos ponen en práctica y explican diversos valores, como el de la responsabilidad y las consecuencias de no cumplir o hacer las cosas.

Reconoce cuando tenga comportamientos o actitudes responsables

Otra forma de ayudarle a tu hijo a poner en práctica la responsabilidad, es reconociendo cuando cumpla con las actividades o tareas que le corresponden, agradeciendo sus acciones y destacando lo importante que es el hacerse responsable de su parte, utilizando refuerzos positivos como frases de agradecimiento y felicitación por haber hecho las cosas.

Evita en el uso de sobornos (como prometer algún premio a cambio de hacer algo o amenazar con negárselo si no lo cumple), pues no se trata de que nuestros hijos hagan las cosas para obtener una recompensa, sino para que comprendan la importancia de cumplir con sus responsabilidades.

De igual forma, una parte importante de enseñarles acerca de la responsabilidad, es permitirles que fracasen y se equivoquen.

Si ves que no logra hacer las cosas o se olvida hacerlas, es una excelente oportunidad para dos lecciones: la primera, mostrarle las consecuencias de no ser responsable, y la segunda, darle la oportunidad de pensar en una solución y aprender de sus errores.

El valor de la responsabilidad es uno que les ayudará durante toda su vida y les dejará cientos de lecciones y aprendizajes positivos. Con estos trucos, podrás ayudarle a tu hijo a ser más responsable desde temprana edad.

Foto | iStock

Источник: https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/como-ayudar-a-tu-hijo-a-ser-responsable-siete-trucos-que-funcionan

5 formas simples de enseñar a los niños a ser responsables

Cómo hacer que mi hijo sea responsable

Y es tú responsabilidad hacerlo.

Una de las mayores quejas que tienen los padres sobres sus hijos es: “¡Son tan irresponsables!”.

Usualmente esta queja viene seguida de:

  • “¡Nunca llega a casa a tiempo!”.
  • “¡Su cuarto es un desastre!”.
  • “¡Su maestra se quejó de que no hace su tarea!”.

La conducta irresponsable de un niño puede ser muy frustrante para los padres. Por lo tanto, es de gran ayuda saber que pese a que los niños no son naturalmente responsables, sí se les puede enseñar a serlo. Ahí es donde entramos nosotros.

He aquí cinco simples formas de enseñar a nuestros niños a ser responsables.

1. Ser un modelo a seguir

Los niños miran cada uno de nuestros movimientos. Rara vez hacen lo que decimos, sino que en lugar de eso hacen lo que nosotros hacemos. Por lo tanto, siempre es de ayuda revisarnos primero a nosotros mismos y ver si estamos mostrando una conducta responsable.

¿Evadimos nuestros deberes en casa? ¿Dejamos los platos en el lavaplatos? ¿No respondemos los llamados de quienes nos dejan mensajes y solemos llegar tarde a las citas? Si es así entonces puede que sea hora de vernos bien en el espejo y decidir cómo podemos actuar de forma más responsable.

Siempre ayuda y consuela a los niños ver a sus padres tratando de refinar su propia conducta. Los niños aprenden a ser responsables por sus propias acciones. Tienen un modelo viviente de cómo mejorar su conducta cuando escuchan:

Necesito ser más responsable en cuanto a regresar llamados. Tengo que encontrar un sistema que me funcione. ¿Alguien tiene ideas?”.

2. Busca lo bueno

Los seres humanos estamos programados para buscar lo malo.

Puede que esta reacción nos haya ayudado cuando teníamos que estar constantemente alertas a los peligros que nos rodeaban, pero hoy en día es una desventaja y un verdadero inconveniente para educar positivamente. Tenemos una tendencia de enfocarnos en las conductas negativas de nuestros hijos, especialmente cuando actúan irresponsablemente.

Es más probable que nos demos cuenta cuando se olvidan de hacer su tarea, cuando dejan su ropa sucia en el suelo o cuando están atrasados para la escuela que cuando exhiben conductas correctas.

Cuando les pregunto a algunos padres “¿Existen ocasiones en las cuales tu hijo actúa responsablemente?”, por lo general no saben qué responder. Pero después de unos cuantos minutos pueden pensar en algo: “Ella es genial con el bebé de nuestra vecina. La Sra. Smith la ha llamado unas cuantas veces cuando necesitaba ayuda”.

“Una vez su amigo Samy estuvo sin ir a la escuela con varicela por dos semanas. Él lo llamó cada noche hasta que se mejoró”.

Enfocarnos en los momentos en que nuestros hijos son responsables nos ayuda a ver que nuestros niños no son del todo “malos”. Nos lleva al siguiente consejo en donde podemos…

3. Construir sobre las fortalezas de nuestros hijos

Enfocarnos en las veces en que nuestros hijos actúan responsablemente nos da pistas de cómo podemos mejorar su ya responsable conducta.

Si tu hija es buena con niños pequeños, podrías ayudarla a conseguir un trabajo de niñera, lo cual a su vez la ayudaría a construir responsabilidad.

Si a tu hijo le gusta jugar con la mecánica, puedes darle un poco más de responsabilidad cuando estás trabajando en tu auto o arreglando cualquier otro aparato en casa. Si a tu hija le encanta limpiar y organizar cosas, entonces esa puede ser su tarea en casa.

Igual que los adultos, los niños tienden a ser más responsables con las cosas que les gusta hacer. Podemos invertir en eso. Una vez que se sienten bien y que entienden que pueden ser responsables en esas áreas, es más probable que sean más responsables con las tareas que no les gustan.

4. Alaba las conductas responsables

Notar las conductas responsables de nuestros hijos no es suficiente, sino que debemos señalárselas y alabarlos por ellas. En cualquier momento en que tu hijo actúe con responsabilidad, describe lo que está haciendo bien y llénalo de alabanzas. Esto ayudará a reforzar positivamente dicha conducta:

  • “Aprecio que viniste a decirme que vas a ir a la casa de Samy a jugar. Eso se llama ser responsable”.
  • “Gracias por darme mis recados telefónicos. Eso se llama ser responsable”.
  • “Limpiaste tus juguetes. Eso muestra responsabilidad”.

Los niños disfrutarán tu alabanza y habrá más posibilidades de que vuelvan a tener una conducta responsable.

5. Utiliza un lenguaje orientado a la solución

Cada vez que nos rendimos y le decimos a nuestro hijo, “¡Eres tan irresponsable!”, estamos cubriendo el verdadero problema o tema con un lenguaje altamente emocional. Los niños se ponen a la defensiva y su único recurso es pelear de regreso: “Bueno, tú nunca me dices qué tengo que hacer, ¡solamente me gritas!”.

Es mejor si utilizamos un lenguaje que esté menos cargado emocionalmente y cuyo foco esté en resolver conflictos. Enfócate en el acto específico de irresponsabilidad en lugar de enfocarte en el problema general llamado “irresponsabilidad”.

  • “Esta ropa sucia no está llegando al canasto. ¿Cuál sería una buena forma para que te acuerdes de hacerlo?”.
  • “La tarea necesita completarse. ¿Cuáles son tus planes para lograrlo?”.
  • “Llegaste después de la hora acordada. ¿Cómo puedes asegurarte de que no ocurra otra vez?”.

También sería bueno que evites mencionar todas las otras veces que actuaron de forma irresponsable. Al igual que los adultos, los niños pueden aguantar una cantidad limitada de crítica.

Criar niños responsables es algo que debemos hacer. Ser un modelo a seguir, buscar lo bueno, alabar las conductas responsables y usar un lenguaje orientado a la solución pueden ayudarnos a lograrlo.

Comenta en este Artículo

Derechos Reservados © 1995 – 2021 AishLatino.com, https://www.aishlatino.com.
AishLatino.com es una organización sin fines de lucro y necesita de tu apoyo. Por favor dona aquí: aishlatino.com/donar,
o a través de cheque: AishLatino.com c/o The Jerusalem Aish HaTorah Fund PO Box 1259 Lakewood, NJ 08701.

Источник: https://www.aishlatino.com/fm/sp/5-formas-simples-de-ensenar-a-los-ninos-a-ser-responsables.html

¿Cómo ayudar a tu hijo a ser responsable? 10 consejos

Cómo hacer que mi hijo sea responsable

A menudo los padres se quejan de que sus hijos les cuesta mucho ser responsables, o directamente no entienden por qué deben hacer las tareas de casa y de la escuela.

A los niños les cuesta mucho pensar a largo plazo, por este motivo no es tarea fácil enseñarles el por qué deben ser responsables, pero se puede lograr.

Aquí vamos a hablar de cómo ayudar a tu hijo a ser responsable, a partir de métodos sencillos.

¿Cómo ayudar a tu hijo a ser responsable?

La responsabilidad es un concepto difícil de asimilar a edades tempranas, sobre todo teniendo en cuenta que a los niños y niñas les cuesta mucho pensar a largo plazo.

Sin embargo, es posible explicarles y hacerles entender la importancia que supone hacer las tareas de la casa y de la escuela por cuenta propia, sin que nadie les tenga que ir detrás recordándoles una y otra vez que tienen que dejar de jugar o vaguear y hacerlo.

Cómo ayudar a tu hijo a ser responsable no es tan fácil como coser y cantar, dado que se require mucha paciencia y control de los nervios, además de saber usar un tono serio pero adecuado, pero se puede lograr. A continuación veremos unos cuanto consejos para lograr esta meta.

1. Asígnale pequeñas tareas

La mejor manera de empezar es yendo a lo sencillo y fácil. Un buen paso para enseñar a los más pequeños el concepto de la responsabilidad es asignándoles pequeñas tareas, adecuadas para su edad y que no supongan ningún tipo de peligro.

Son varias las tareas que se pueden hacer en casa en las que los más pequeños pueden ayudarnos, aunque es muy importante tener en cuenta su edad, sobre todo porque no todas las tareas del hogar son igualmente seguras.

Por ejemplo, para niños más pequeños, de 2 a 6 años, podemos asignarles guardar sus juguetes, poner la ropa sucia a lavar, hacer la cama, recoger la mesa…

Para los niños de 6 a 9 podemos asignarles cargar el lavavajillas, poner la lavadora, guardar la compra, sacar al perro (si es una raza pequeña), cambiar el rollo del WC…

Para los más mayores de 10 hasta la adolescencia, se les puede asignar tareas más complejas y largas, como limpiar los cuartos de baño, la cocina, el comedor y su habitación, cambiar bombillas, pintar paredes, hacer la compra y vigilar a sus hermanos más pequeños.

2. A hacer tareas divertidas

A todos los niños les gusta divertirse y, es por este motivo que muchos de ellos, cuando se les dice que tienen que hacer una tarea, además de verlo como una obligación impuesta, lo ven como algo aburrido, y prefieren no hacerlo.

Pero el carácter divertido de los niños puede ser aprovechado por nosotros los adultos. Podemos combatir esta creencia de que toda tarea del hogar es aburrida escogiendo aquellas que sean más dinámicas como punto de inicio.

Ingeniárselas para motivarlos es algo que, de primeras, puede parecer muy complicado, pero a veces basta con poner música de fondo y bailar mientras se están limpiando los cristales, fregando el suelo y doblando la ropa.

3. Busca sus fortalezas

Todos tenemos alguna tarea que no nos gusta hacer, ya sea porque nos da pereza o porque no se nos da bien. Los adultos intentamos ser responsables y pese a que no nos guste, nos aguantamos y acabamos haciendo nuestras responsabilidades, algunos dejándolo para más tarde y otros empezando ya y quitándoselo de encima lo antes posible.

Obviamente, a los niños les pasa igual. Hay muchas cosas que no les gusta hacer porque les da pereza o no se les da bien. Pero de la misma manera que tienen puntos flacos también tienen fortalezas, y es ahí donde se puede abordar el asunto de la responsabilidad.

Si se asigna a los niños y niñas actividades que se les dé bien, aunque sean tareas obligatorias, se sentirán más motivados para hacerlas.

Por ejemplo, si a tu hijo le gusta colocar cosas en orden, o clasificar según parecidos diversos objetos (revistas, libros, platos…) una muy buena tarea para él sería el poner la mesa, ayudar ordenando las estanterías o colocar la vajilla una vez está limpia.

La idea es encontrar aquella actividad qué mejor se le dé, para que así empiece por ese punto a ayudarnos con las tareas de la casa y, con el paso del tiempo, cuando sea el día de hacer tareas, ya tenga tan interiorizada la actividad que se ponga manos a ello de forma automática.

  • Quizás te interese: «Las 3 etapas de la adolescencia»

4. Sé un ejemplo

Si quieres que tu hijo sea responsable, sé un ejemplo y selo tú también. Los padres son los adultos de referencia de los niños y, en menor medida, de los adolescentes. Los padres son el modelo a seguir y, por este motivo, los niños aprenden por medio del aprendizaje vicario.

No esperes que tus hijos sean responsables con sus deberes y ordenando la habitación si tú eres de los que dejas para lo último la declaración de la renta y tienes la casa hecha una cuadra.

También, no esperes que tus hijos se pongan a limpiar los platos como por arte de magia si no les has explicado cómo se debe hacer.

Puede parecer una cosa muy sencilla para los adultos, pero esta tarea y otras muchas son de esas que intimidan a los más chicos, teniendo miedo de que lo van a hacer mal y no se atreven a hacerlo. Lo mejor es enseñarles cómo se hace para que luego ellos lo hagan por su propia cuenta.

Básicamente, la responsabilidad se enseña siendo responsable. Haz las tareas que te has propuesto de una vez y no las dejes para más tarde.

Es muy importante que tu hijo sepa cuáles son tus obligaciones, para así poder ver que las estás haciendo cuando las hagas, además de explicarle la importancia de cumplirlas. Por ejemplo, si tu tarea es ir a la compra, explícale por qué vas, vas para que haya comida en casa, y así podáis comer todos .

5. Normas y límites

Establecer normas y límites, siempre adecuados a la edad de tu hijo, es muy recomendable para que el niño crezca aprendiendo a ser responsable no quebrantándolos.

Estableciendo normas y sus consecuencias es muy útil, dado que ayuda a que los niños sepan, ya desde bien pequeñitos, a saber comportarse y lo que les espera si actúan de manera irresponsable.

Cabe destacar que el hecho de poner estas normas y límites no es sinónimo de que los niños y adolescentes las vayan acumplir mágicamente.

Sin embargo, sí que ayuda a moldear su temperamento, sobre todo teniendo en cuenta que la transgresión de estas normas implicará consecuencias negativas, lo cual les hará valorar la importancia de haberlas cumplido.

6. Más autonomía, más responsabilidad

En la medida de lo justo y lo apropiado a su edad, conviene dejarle cierto espacio al niño o adolescente. Fomentar su autonomía es una muy buena estrategia para despertar en él cierta responsabilidad.

A más autonomía, más responsabilidad, traducida en tener que aplicar por su propia cuenta estrategias de resolución de problemas, aprender a ordenar su vida y respetar el debido tiempo para cada cosa, como hacer los deberes primero y después jugar a ese tan deseado videojuego.

Además, la ventaja que ofrece el darles autonomía es que no tenemos que estar tan pendientes de ellos, fomentando su propio criterio de decisión. Por el contrario, si siempre se está vigilando qué hacen y qué no hacen, no van a crecer nunca, y mucho menos van a ser responsables, lo cual será un auténtico problema llegada la vida adulta.

7. Resolución de conflictos

Darle mayor autonomía implica que los niños aprendan a ser capaces de resolver sus propios conflictos, ya sea consigo mismos como con los demás.

Siempre se debe tener en cuenta la gravedad de la situación y cómo de capaz debe ser el niño de resolverla. Puede que se trate de una simple riña con un hermano por un juguete o que la cosa vaya a peor, como una pelea física en la escuela con uno de sus compañeros. En este caso queda claro que deberían tratarlo los padres y profesores de los implicados.

8 Toma de decisiones

Potenciando su capacidad de toma de decisiones se potencia su responsabilidad. Esto es especialmente útil si, cuando tiene que hacer tareas, se le da dos opciones a elegir. La libertad de tomar sus propias decisiones debe venir acordada con su edad.

Así, si el niño toma una mala decisión, pero demuestra que no lo ha hecho con mala intención, sino porque simplemente se ha equivocado, no se le debe castigar. Se le debe hacer entender que es por medio de los errores y del ejemplo que las personas aprendemos.

9. Reconócele cuando sea responsable

Como ya íbamos diciendo, la responsabilidad es una idea demasiado abstracta para los niños, con lo cual, incluso siendo responsables, a veces no son conscientes de que lo son. Es por ello que, sobre todo para los más chicos, está bien que los adultos sepan reconocer cuando están siendo responsables.

Si se le dice que ha sido responsable y que lo ha hecho bien, el niño podrá ver que no le parece tan complicado hacer las tareas y obligaciones. Incluso puede ver que es una persona responsable sin siquiera pensarlo, haciendo los deberes y ordenando su habitación de forma automática.

Agradécele lo que está haciendo, y refuerza esta conducta por medio de frases positivas y felicitaciones y, muy de vez en cuando, algún premio material, como una golosina, su comida favorita o un videojuego, siempre acorde a lo que haya hecho.

Pero, a su vez, es muy importante evitar caer en la dinámica de los sobornos y los “te prometo que”. No le prometas un premio si cumple con una tarea que se supone que debería hacer por sí solo, ni tampoco le amenaces si no lo cumple.

El premio, que es un reforzador, debe ser usado después de que haya hecho la obligación, y sin que previamente se le haya dicho que lo iba a recibir si hacía la tarea en cuestión.

Los sobornos son muy problemáticos dado que el niño siempre los percibirá como una especie de contrato: “yo hago esto y tú me das mi remuneración”. En el momento en el que dejemos de darle la “remuneración”, el niño irá a la “huelga”.

10. Educar en valores

La responsabilidad es un valor que va acompañado del compromiso, el deber y la obligación.

Se recomienda a valorar al niño para que aprenda a valorar su conducta, cómo de responsable es y fomentar en él un mayor sentimiento de autoconfianza, seguridad y una mejor convivencia tanto con sus padres como con sus hermanos si los tiene.

Referencias bibliográficas:

  • Baratu, I. (s.f.). Guía de corresponsabilidad. Educar compartiendo las tareas familiares.
  • Durán, A., Tébar, M.D., Ochando, B., Martí, M.A., Bueno, F.J., Pin, G., Cubel, M.M., y Genís, M.R. (2004). Manual didáctico para la escuela de padres.

Источник: https://psicologiaymente.com/desarrollo/como-ayudar-hijo-a-ser-responsable

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: