Cómo hacer que se lleve bien con su hermano

Cómo ayudar a que nuestros hijos tengan una buena relación de hermanos

Cómo hacer que se lleve bien con su hermano

“Por favor, que se lleven bien entre ellos.” Todos los padres queremos, deseamos, esperamos, que nuestros hijos tengan una sana, divertida, y maravillosa relación como hermanos. Te contamos cómo potenciarlo desde casa para favorecer que, a pesar de esas rencillas que siempre aparecen, tus hijos se lleven estupendamente entre ellos.

Cuando proyectamos hacia el futuro y nos imaginamos nuestra familia dentro de 5, 10, 15 o 20 años, a ninguno de nosotros se nos ocurre plantear un posible escenario en el que nuestros hijos no tengan una buena relación.

La idea de que tus amores pequeños, tus hijos, esas criaturas a las que adoras, se lleven mal o no tengan relación alguna, es devastadora.

Sí, es evidente que todos queremos que nuestros hijos no solo se toleren, sino que tengan una relación fuerte, sana, que se cuiden, que se quieran, que estén el uno para el otro, ¿verdad?

Seguro que en casa ya estáis haciendo cosas estupendas para que esto suceda, pero por si queréis una orientación extra, aquí van algunos tips que pueden ayudaros a favorecer que vuestros hijos tengan una muy buena relación de hermanos.

Por qué merece la pena tener buena relación entre hermanos

Quizá la respuesta pueda resultar un tanto obvia, pero merece la pena repasarla.

Los hermanos comparten hogar, progenitores o cuidadores, tienen experiencias comunes, historias compartidas… y además las tienen desde que nacen. Bien llevada la relación de hermanos es una de las más duraderas y significativas de la vida de las personas.

Tener complicidad, confiar, saber que el otro va a estar ahí para las risas y para lo malo, es un colchón emocional maravilloso, es tener un respaldo, una herramienta más para lidiar con las cosas complicadas de la vida. De hecho tener una buena red social y familiar es uno de los factores protectores para determinados problemas de salud mental y el riesgo de exclusión social.

Cómo favorecer una buena relación entre hermanos

  • Desde el minuto uno: en esto, como en la mayoría de cosas relacionadas con los peques, cuanto antes empecemos, mejor. Desde ese día en que casi decidimos tener otro hijo, durante el embarazo, y, por supuesto, en el momento en el que se conozcan, hemos de favorecer que el mayor afronte la situación de la manera más positiva posible. Ten en cuenta que este es el punto de partida de la relación entre ellos.
  • Cuéntale tu historia: cuéntale las risas que os echásteis tu hermana y tú el día que preparásteis el desayuno para sorprender a vuestros padres y las tortitas resultantes fueron la cosa más asquerosa que nunca nadie se ha comido (porque sí, se lo comieron todo los pobres para no romperos la ilusión), cuéntale esas cosas maravillosas de tener un hermano si es que esa fue tu experiencia, o cuéntale la suerte que tiene de tener buena relación, porque tú no la tuviste. Las historias en primera persona son una fuente de aprendizaje estupendas.
  • Tiempo para cada uno… y fuera rivalidad: cuando son chiquitos los peques han de aprender y entender que mamá y papá no están en exclusiva para ellos, que su amor y atención se reparte con su hermano, entre ellos y con otras personas importantes como la familia o los amigos. Evitemos que compitan dedicando ratitos a estar con cada uno de ellos en exclusiva.
  • Cada uno de ellos es distinto y especial por ello: siguiendo con el tema de la rivalidad, nuestros hijos han de sentir y saber que son especiales en sí mismos, por cómo son, por lo que hacen y dicen, y que por eso les queremos, a los dos. No hace falta que compitan, que se peleen, nuestra atención está ahí, estamos ahí para ellos.
  • Ser equitativos no es dar lo mismo a cada uno. A menudo intentamos evitar esas rivalidades siendo equitativos de un modo literal: si uno quiere un helado, le compramos también un helado al otro. Pero atenderles por igual no es darles exactamente lo mismo, con la misma duración, intensidad y características a cada uno de ellos. Puede que al que lo pidió le apeteciera ese helado un montón, pero que el otro en ese momento no tuviera especial interés en ello, ¿por qué dárselo entonces? Preguntemos, indaguemos, y valoremos qué necesitan y quieren nuestros hijos, porque lo más probable es que, salvo ese juguete “que es justo el que yo quería y lo ha cogido mi hermano”, tengan demandas diferentes. Uno puede ser más afectivo, el otro necesitar más atención en el autocuidado… son hermanos, pero son diferentes. *Déjales reñir… con límites: discutir van a discutir, es así, y además no es negativo. Las riñas con hermanos son un banco de pruebas y aprendizaje maravilloso para los niños. Si nos entrometemos corremos el riesgo de que crean que estamos de parte del otro y les privamos de que desarrollen sus habilidades de comunicación y resolución de conflictos. Ahora bien, hay que poner límites y dejar claro qué conductas no son tolerables en casa y, por supuesto, dotarles de las herramientas necesarias para que ese aprendizaje sea en positivo (empezar por ser un buen ejemplo cuando hay desacuerdos en la pareja es un estupendo punto de partida).
  • Evitar el favoritismo: a menudo cuando entrevisto a mis pacientes y les pregunto si tenían la sensación de que en casa había un favorito entre los hermanos, la respuesta suele ser afirmativa. Esto del favorito es uno de los desencadenantes más frecuentes de malestar entre los hermanos, así que vamos a intentar ser conscientes de si somos más laxos con uno que con otro, si consentimos más, si reímos más con uno y regañamos más al otro…
  • En modo equipo: favorecer que tengan noción de equipo es fundamental para establecer lazos fuertes y sanos. Para ello puede venir bien, por ejemplo que tengan tareas colaborativas en casa (que pongan la mesa juntos, que tiendan la ropa, que recojan), que sean ellos, juntos, los que elijan la peli del sábado y nosotros, los papás, la del domingo. También los juegos de mesa que son colaborativos y no competitivos nos puede ayudar en este punto.
  • Aficiones comunes, tiempo juntos: si piensas en por qué algunos de tus amigos son tan importantes para ti probablemente algunas de tus respuestas sean porque han estado ahí en los momentos importantes, porque te entienden y porque compartes aficiones, ¿cierto? Pues básicamente eso es lo que debemos favorecer con nuestros hijos. Hagamos actividades en familia: viajes, visitas a museos, picnics o una tarde en la playa, lo que más os guste, pero haced cosas divertidas juntos, como familia. Con esto estamos creando en ellos recuerdos agradables juntos, un background y un pasado común que ayudará a que su relación sea más bonita.Aficiones comunes: como los peques son un poco “quiero lo que él tiene” no es complicado que acaben haciendo cosas similares. Un deporte, tocar un instrumento, salir al campo o dibujar… si comparten ocio y aficiones tienen un nexo más que les unirá.

Ya sea porque nosotros tenemos una maravillosa relación con nuestros hermanos o precisamente por lo contrario, por haber carecido de ella y haberlo echado de menos -o directamente sufrido-, tenemos clara la importancia de que nuestros hijos se lleven bien entre ellos.

Como padres tenemos un papel importante en cómo se establece esa relación, así que pongamos mimo y atención en ello, por ellos.

Fotos: unsplash.com

Источник: https://www.bebesymas.com/consejos/como-ayudar-a-que-nuestros-hijos-tengan-buena-relacion-hermanos

No más peleas en casa: 10 consejos para una convivencia sana entre hermanos

Cómo hacer que se lleve bien con su hermano
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Invariablemente tus hijos discuten; uno tomó algo que era del otro y ya se pelearon, ¡otra vez! Los hermanos y hermanas necesitan aprender a llevarse bien, a convivir y a respetarse.

Hay muchos factores que pueden intervenir en la forma en que se relacionan entre sí. Las diferencias de edad, personalidad, género, espacio y hasta el orden en que llegó cada hijo, pueden afectar su vínculo.

Aquí hay 10 cosas que puedes hacer para ayudarles a llevarse bien.

#1 Pon límites razonables

Que queden claras las reglas, cada quien mantiene brazos y piernas para sí mismo y no se vale pegar, jalar, empujar, gritar y en general agredir a cualquier otra persona, bajo ninguna situación.

#2 En lugar de ser juez, sé una buena guía

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Están en el mismo equipo, incluso cuando alguien se porta mal.

No dejes que te pongan en el lugar de decidir quién tiene la razón, no se trata de ver quién tiene la culpa, sino de resolver las diferencias y aprender a perdonar.

Mantente lejos de juicios sobre lo que está bien o mal, eso solo lleva a peleas de poder, mejor enséñales que más vale tener paz, que tener la razón.

#3 Invítales a tomar turnos y autoregularse, ser generosos

Promueve que tomen turnos para los objetos y juguetes de uso común, sin que tú tengas que forzarlos a compartir.

Enséñales a ser generosos con la otra persona para que cuando desocupen el objeto en disputa lo ofrezcan a la otra persona.

Solicita que se pidan las cosas entre sí con un «por favor», por ejemplo: «Hermano, ¿ya terminaste de usar el videojuego? ¿Lo puedo usar ahora yo, por favor?»

#4 Averigua qué los tiene enojados

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A veces un pequeño enojo puede crecer como una bola de nieve y perdurar mucho tiempo. Para evitar que las situaciones escalen, averigua de dónde viene la molestia y busquen soluciones como familia.

Lo primero es aceptar y validar que los sentimientos están ahí por alguna razón. a veces el enojo es una forma de proteger a la persona y abajo hay dolor, frustración o miedo. Ayúdale a tus pequeños a descubrir sus emociones y platicarlas.

#5 Busquen distintas posibilidades

Deja que tu hijo te cuente sus preocupaciones relacionadas a sus hermanos y busquen juntos las soluciones que le gustaría que pasaran. Pueden dibujar soluciones, hacer una lluvia de ideas de cómo arreglar las cosas. Hacer juegos creativos de rol o escribir un guión de lo que le dirían a la otra persona.

#6 Ayúdales a conversar sobre sus emociones

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Si hay diferencias entre los hermanos, ayúdales a expresar esos sentimientos y a buscar formas de curar las heridas. Enséñales a negociar formas en que los dos puedan encontrar un punto medio en que se sientan a gusto en la convivencia.

#7 Escriban siempre que las palabras no alcancen

Esto es algo que puede hacer toda la familia. A veces es complicado hablar las cosas. Déjense recaditos diciendo lo maravillosos que son, o mándense cartitas explicando por qué están tristes.

Para los más pequeños, los hermanitos mayores pueden ayudarles a escribir lo que dictan, o pueden intentar expresarse con dibujos.

Intercambien notas de agardecimiento y acepten lo que sea que la otra persona les haya escrito, esto hará que las conversaciones sobre emociones se vuelvan más fáciles y fluidas.

#8 Siempre es un buen momento para empezar

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Si es algo nuevo que no hacían antes, cualquier momento es bueno para empezar a compartir emociones. Hagan un chequeo diario de cómo se sienten, qué sienten en el corazón, y qué sienten en la panza.

#9 Cada uno es único y especial

Nunca por nada del mundo los compares, ni por tus mejores intenciones, ni para motivarlos, ni para nada. No funciona, invariablemente crearás resentimiento y conflictos entre ellos.

De la misma forma, asegúrate de que cada uno entiende que es diferente y eso está bien, por lo mismo cada uno necesita tiempo y atención a solas contigo, así como espacio personal que deben de respetar unos a otros.

#10 Y apliquen siempre la regla de oro

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Enséñales a tratar a los demás como esperen ser tratados. Puedes dar el ejemplo para indicarles cuál sería la forma aceptable de hablarse unos a otros, con suavidad y entusiasmo.

Algunos hermanos o hermanas tienen más afinidades que otros, puede ser que de pequeños al no saber gestionar sus emociones y necesidades terminen peleándose. Con la edad, esas peleas poco a poco irán convirtiéndose en discusiones y cada vez se acercarán más a una negociación para la resolución de conflictos.

Seguramente si pones en práctica estos consejos, tus hijos comenzarán a llevarse mucho mejor en poco tiempo porque podrán limar asperezas y aclarar expectativas con facilidad.

Aún así recuerda, que todo depende de la edad y capacidades de cada uno, así como de la constancia que tengas para poner en práctica estos tips.

Más sobre relaciones de hermanos:

Источник: https://www.vix.com/es/madres/202110/no-mas-peleas-en-casa-10-consejos-para-una-convivencia-sana-entre-hermanos

Cómo hacer que se lleve bien con su hermano

Cómo hacer que se lleve bien con su hermano

Las peleas entre hermanos son un problema común que afecta a todas las edades y familias del mundo. Sin embargo, en ocasiones estas riñas son más graves y frecuentes de lo habitual, por lo que es necesario enseñarles a llevarse bien entre ellos desde que son pequeños

Indice

¿Por qué los hermanos se pelean entre sí?

Los conflictos entre hermanos ocurren habitualmente y se presentan desde los primeros años de vida. En estas edades, los niños son muy egocéntricos, además de querer llamar la atención de sus padres, por lo que cualquier momento será bueno para discutir por los juguetes, el cuarto, la comida, la ropa, la televisión…

La rivalidad puede surgir cuando los pequeños perciben que no hay suficiente de lo que ellos quieren para todos los hermanos, por lo que es necesario competir entre sí para obtener la atención, el cariño y el tiempo de sus padres. Además, suelen tener celos al ver su posición familiar amenazada frente al “otro”, lo que aumenta la intensidad de las riñas.

Sin embargo, aunque esta rivalidad es necesaria para estructurar su personalidad, sirviéndole además como agente socializador para otras relaciones, los niños carecen de las habilidades suficientes para resolver sus propios problemas, por lo que los padres deberán tener paciencia y saber cómo actuar para que estas pequeñas riñas no se conviertan en constantes peleas.

¿Cómo se debe actuar ante esta situación?

• Para prevenir las peleas, intenta mantenerlos ocupados el mayor tiempo posible, sobre todo cuando consideres que puede comenzar una disputa. • Si la discusión es leve, lo mejor es no intervenir, ya que así aprenderán a solucionar sus problemas en igualdad. • Préstales atención y juega con ellos, mostrándoles lo bien que se están portando cuando estén tranquilos.

  • Cuando uno de tus pequeños se queje de los privilegios del otro explícale que cada uno tiene lo que puede dependiendo de la edad. • Evita comparar a un hijo con otro, ya que así conseguirás que aumenten más aún su rivalidad y sus celos.

• Intenta averiguar lo que necesitan tus hijos para solucionarlo de la mejor manera posible, por ejemplo, si piensa que recibe más cariño su hermano, si quiere que pases más tiempo con él… • No castigues sólo a uno de ellos, ya que dos no discuten si uno no quiere. Si hay un castigo, debe ser el mismo para ambos.

• No protejas siempre al más pequeño ni al que consideres más débil. Así no aprenderá a defenderse por sí mismo y te pedirá ayuda para todo. •  En muchas ocasiones, el objetivo de la pelea es llamar la atención de los padres, por lo que la mejor opción es, si la disputa no es demasiado fuerte, mandarles a otra habitación para resolver sus problemas.

Sin público, dejarán de discutir al ver que no estáis presentes. • Aunque no debes tomar partido por ninguno de los dos bandos ni intentar descubrir el culpable, intervén si observas que uno de ellos es siempre la víctima injusta.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/desarrollo-infantil/como-hacer-que-se-lleve-bien-con-su-hermano-1286

Llevarse bien con los hermanos

Cómo hacer que se lleve bien con su hermano

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Cuando en una casa hay más de un niño, es normal que surjan algunos problemas. Los hermanos suelen tomarse cosas prestadas entre sí, y no siempre las devuelven en las mejores condiciones.

Los hermanos pequeños a veces tienen la impresión de que sus hermanos mayores pueden hacer todo lo que quieren. Y los hermanos mayores tienen la sensación de que el bebé de la casa es el centro de atención de la vida familiar.

Éstos son problemas típicos que afectan a hermanos de todas las edades y lugares del mundo.

Cuando los hermanos no se llevan bien, esto se denomina rivalidad entre hermanos. Rivalidad significa competencia. La competencia es algo normal, pero un exceso de competencia puede hacer difícil la vida familiar. Hablemos pues de cómo puede uno llevarse lo mejor posible con su hermano o hermanos. En el fondo, tener hermanos no es tan malo, ¿no crees?

¿Qué es la rivalidad entre hermanos?

Un poco de competencia no es mala. A veces puede contribuir a que te esfuerces más -como cuando tú y tu hermano pasáis un rato jugando a baloncesto para ver quien hace más canastas. Si él tiene buena puntería, tal vez tú también quieras mejorar.

Pero algunas formas de rivalidad entre hermanos fomentan las discusiones, como cuando crees que tu hermano está reteniendo la pelota.

Las personas que se quieren es normal que  discutan de vez en cuando, pero demasiadas peleas son desagradables para todo el mundo.

El monstruo de ojos verdes

¿Has oído hablar alguna vez del monstruo de ojos verdes llamado celos? A veces los hermanos tienen celos los unos de los otros. Por ejemplo, si tu hermana siempre saca mejores notas en el colegio, puede ser frustrante para ti, especialmente si a ti no te van tan bien los estudios.

Aunque probablemente estarás orgulloso de tu hermano o hermanos, también es normal que estés un poco celoso de él o de ellos. Probablemente te sentirás mejor si te centras en superarte a ti mismo, en vez de compararte constantemente con tu hermano o hermanos.

Todos los niños quieren que sus padres les presten atención, pero debes tener en cuenta que, si tus padres tienen varios hijos, tendrán que prestarles atención a todos.

No obstante, si te sientes ignorado o te parece que tu hermano siempre es el centro de atención de la vida familiar, habla con tu madre o con tu padre.

Si tus padres saben que tienes la sensación de que te dejan de lado, juntos podréis idear formas de ayudarte a sentirte mejor.

No pierdas los estribos

A veces, cuando se tienen celos y se siente frustrado, es fácil perder los estribos. Intenta seguir estos consejos para evitar reñir con tu hermano o hermanos:

  • Inspira profundamente y piensa un poco. Intenta averiguar si estás enfadado con la persona o, simplemente, frustrado por la situación.
  • Recuerda que tú tienes tus propias cualidades y virtudes. Si tu hermana acaba de ganar un concurso de dibujo, tal vez a ti se te dé bien el baloncesto, las matemáticas o el canto. Marisa, de ocho años, dice que su hermano «siempre gana en las carreras de velocidad, pero a mí siempre me ponen buenas notas por hacer bien los deberes y eso me ayuda a sentirme mejor».
  • Haz un esfuerzo por felicitar a tus hermanos por sus logros, y alégrate con sus alegrías. Si haces eso por ellos, será más fácil que ellos lo hagan por ti.

¿Cómo se pueden evitar las riñas?

Si las cosas se han descontrolado y tú y tu hermano estáis discutiendo mucho, tal vez necesitéis hablar con alguien. Los insultos y las descalificaciones pueden desembocar en agresiones físicas.

Si tu hermano y tú discuten frecuentemente e incluso llegán a las manos, hablen con sus padres u otro adulto de confianza.

Tal vez puedan arreglar las cosas hablando con un profesional, como un psicólogo, un psiquiatra, un terapeuta o un trabajador social, que entienda vuestros problemas de rivalidad.

Esto puede mejorar mucho las cosas, tal y como dijo un terapeuta familiar: «A veces hablar sobre un problema es el paso más importante para solucionarlo. Es posible que tus padres no se hayan dado cuenta de cómo te sientes, y, cuando lo sepan, podrán introducir cambios positivos para que vuelvas a sentirte incluido en la vida familiar.»

Futuros buenos amigos

Tal vez ahora te cueste creerlo, pero es posible que algún día tu hermano o hermana se convierta en tu mejor amigo. Muchos hermanos se pelean y compiten entre sí durante la infancia y la adolescencia, pero, de mayores, mantienen una relación muy estrecha. Conforme te vayas haciendo mayor, es posible que cambies de amistades, pero tu familia seguirá siendo siempre tu familia.

Revisado por: Expertos en medicina de KidsHealth

Источник: https://kidshealth.org/es/kids/sibling-rivalry-esp.html

Hermanos que se quieren: estos consejos te pueden ayudar a lograrlo

Cómo hacer que se lleve bien con su hermano

“No le digas eso a tu hermano”, “Comparte con tu hermana, es más chica que tú”, “Tienes que entender a tu hermano” o “los papás los queremos a los dos por igual”.

Los hermanos son los primeros compañeros de vida, con los que se debe aprender a compartir lo que más se quiere: los padres, además de las rutinas e hitos propios de la convivencia familiar.

Es una tarea frecuente para las familias el poner energía y dedicación en que los hermanos “se lleven bien”, se respeten y se quieran, pues esta relación puede favorecer la dinámica de una familia, o bien, obstaculizarla.

Hay hermanos que logran forjar una relación de mutuo cuidado, otros resultan ser buenos amigos y aliados, otros viven peleando y discutiendo; la calidad de esta relación no depende sólo del temperamento o la personalidad de cada uno, sino también de cómo los padres hemos aportado a crear un contexto afectivo para que estas relaciones puedan basarse en el amor.

¿Cómo lograr que tus hijos se quieran y se lleven bien?

Los 4 pilares que forjan la relación de hermanos

Si hay personas, además de nuestros padres, con quienes compartiremos durante toda la vida, desde la primera infancia, estos son nuestros hermanos y hermanas. Y la buena noticia es que la buena relación entre hermanos nace, pero también se hace en el camino.

La enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia, nos detalla los cuatro pilares en que se organiza la hermandad en los primeros años de vida, poniendo énfasis en los desafíos que implica cada uno para los padres:

1. Tener hermanos puede ser una montaña rusa emocional: Si hay algo que define la relación entre hermanos, es el fuerte componente emocional que las caracteriza. Es casi un mito el que los hermanos se quieren por el mero hecho de compartir la misma sangre, ya que es normal que también existan emociones negativas.

2. Los hermanos comparten una intimidad cotidiana: El tiempo que pasamos con nuestros hermanos y ese espacio compartido, resulta ser único en la vida de un niño.

Con ellos nos levantamos y nos acostamos todos los días si vivimos juntos, lo que lleva a que podamos llegar a conocerlos mejor que a nadie.

Nuestros hermanos son los primeros maestros de vida, con ellos empezamos a practicar el cómo relacionarnos con otros niños, practicamos juegos y aprendemos a entender el mundo desde otra perspectiva diferente a la de nuestros padres y a la nuestra.

3. Cada hermano es un mundo de posibilidades: No hay relación de hermanos igual a otra, y esto debiese ser ley para padres y madres.

Cada uno de los hermanos aporta algo distinto y es muy importante poder promover esta diferencia.

Es una ficción pensar que seremos igual como padres con todos nuestros hijos, ya que al ser diferentes también establecemos una relación distinta con cada uno.

4. Todos tenemos lugares distintos en la familia: Claramente no es lo mismo ser el hermano mayor que el menor o el hermano del medio.

Cada uno ocupa un lugar en la familia, nació en un momento particular de la vida familiar, conoció a sus padres en un momento particular de su relación y desde este punto de vista, cada hermano tiene una historia única en la biografía familiar.

Cada hijo es único

Hay un punto fundamental en la encrucijada de fomentar una relación cariñosa y de respeto entre hermanos: que los padres sean capaces de comprender la particularidad de cada hijo y nutrir su relación desde los recursos de cada uno, en vez de entrar en constantes que incentivan la competencia y rivalidad.

“La hermandad podrá desarrollarse siempre y cuando los padres seamos capaces de atender las necesidades de unos y otros sin etiquetarlos, sin encerrar a cada hijo en un personaje determinado, sin considerar que uno es bueno y el otro es malo, uno inteligente y el otro tonto, uno es rápido y el otro lento”, tal como plantea Laura Gutman, psicopedagoga argentina.

¿Qué hacer si tus hijos se llevan mal?

Entonces, si nuestros niños se están llevando mal, si creemos que hemos hecho todo lo posible y nos sentimos en un callejón sin salida, ¿qué recursos podemos usar para cambiar esto?

– Evitar comparaciones: es básico para poder nutrir una relación de hermanos que tenga su raíz en la seguridad emocional. Al compararlos, lo único que aportamos es enfrentarlos como enemigos o rivales y con esto se cimienta el camino hacia la distancia afectiva, más que hacia la proximidad.

– Nutrir la confianza desde que los hermanos llegan a la vida: para esto es importante que cada hijo sienta que tiene la escucha y atención de sus padres, y que lo que pierde con la llegada de un hermano, es menos de lo que realmente gana.

  • Te puede interesar: Guía para padres – La llegada de un hermano

– Aceptar las emociones que tienen nuestros hijos con sus hermanos: escuchar lo que sienten y no tratar de esconderlo o minimizarlo, sino que tomarlo y ayudarles a elaborar esas emociones.

Muchos niños o adolescentes sienten culpa de tener celos o rabia con sus hermanos, llegando a tratar de anular esta carga emocional y luego expresándola con conductas que llevan a relaciones conflictivas.

– Fomentar los espacios de comunicación constructiva y orientada a encontrar soluciones: si hay momentos en nuestras casas para que las emociones aparezcan y sean contenidas, es decir, hablar de lo que necesitamos y ponerle nombre a lo que sentimos, es probable que a largo plazo nuestros hijos aprendan a resolver mejor sus dificultades. Lo peor es hacer como si nada pasara y pensar que los conflictos mermarán con el tiempo; el tiempo no cura las heridas de la infancia, el compartirlas, elaborarlas y expresarlas, sí.

– El lenguaje crea realidad: si estamos todo el tiempo diciendo (a veces hasta inconscientemente): “¿Por qué no te quedas quieto como lo hace tu hermano?” o “¡Mira lo bien que lo hace tu hermana!”, solo fomentamos que nuestros hijos creen una representación negativa de sí mismos y configuren su identidad en contraposición a la de sus hermanos. Estar siendo contrastados con nuestros hermanos, solo hace que crezcamos sintiéndonos en deuda con nuestra familia.

– Reforzar y elogiar a nuestros hijos cuando hacen las cosas bien: y no solo educarlos y corregirlos cuando se equivocan.

Las familias tienen el desafío de ser “expertos” en destacar los recursos de sus hijos para resaltar lo bueno que cada uno hace y aporta a la familia, así disminuye la competitividad y se afianza la confianza y el valor que cada hijo tiene para su sistema familiar.

– Enseñarles a mirar la perspectiva del otro: es importante que la relación entre hermanos vaya transitando desde la dependencia en los padres, hacia una independencia, y que vaya a lo largo del tiempo teniendo espacios propios. Vale la pena motivar a los hijos a llegar a acuerdos, negociar y ceder, más que el hecho de que sean los adultos los que ponen punto final a las diferencias.

– Motivar la colaboración y la cooperación: una buena idea es asignar tareas y responsabilidades conjuntas a los hijos, de modo que tengan que buscar cómo organizarse en función de una meta colectiva, compartiendo una finalidad en común.

– No buscar culpables, sino enseñarles a gestionar sus emociones: no sirve solo perseguir culpables cuando hay peleas o conflictos, sino resolverlas y ayudar a nuestros hijos a entender los sentimientos generados. Esto es básico para desarrollar la empatía, apoyándolos en la comprensión del otro como un ser distinto.

– Incentivar el juego conjunto: es el mejor laboratorio para que nuestros hijos aprendan y practiquen modos positivos de relacionarse. Así también el incorporar a la familia completa, para tener espacios donde disfrutar e ir sumando experiencias positivas que logreen hacer frente a los momentos de mayor tensión y adversidad.

Cada acción que tomemos para incentivar la relación entre hermanos, será sin duda una inversión a largo plazo y les enseñará también a forjar relaciones con otras personas significativas para su vida… Esos otros hermanos que podemos elegir: nuestros amigos o “hermanos del alma”.

¿Qué relación tienes con tus hermanos?

Источник: https://eldefinido.cl/actualidad/plazapublica/10233/Hermanos-que-se-quieren-estos-consejos-te-pueden-ayudar-a-lograrlo/

6 consejos para que tus hijos se lleven bien

Cómo hacer que se lleve bien con su hermano

Seguro que si tienes más de dos hijos te encuentras con el problema de que los hermanos se pelean frecuentemente. Es normal que se peleen de vez en cuando, pero si se repite muy a menudo puede afectar a la vida familiar. Si se pelean mucho, tienes que intentar que tus hijos se lleven bien.

Para ayudarte a conseguirlo, te vamos a dar seis consejos para que puedas ayudar a tus hijos en su convivencia diaria.

Hermanos y rivales: ¿cómo hacer que tus hijos se lleven bien?

Muchas veces estas peleas surgen por la llamada rivalidad entre hermanos. A veces, con esto, quieren mostrar su necesidad de atención, sus celos por su hermano o simplemente su aburrimiento.

El hecho de tener hermanos es muy positivo para las niñas y los niños, ya que les ayuda a relacionarse desde el primer momento con otros pequeños, a compartir juegos, alegrías y penas. Además, desde los primeros años de vida, aprenden valores como el de negociar, ayudar, compartir, etc.

Por eso, las madres ylos padres tienen que intentar siempre que sea posible fomentar una buena relación entre los hijos, creando entre ellos vínculos afectivos profundos. Para ello, es primordial escuchar los problemas de todos los hijos y pensar cómo puede ayudarles sus hermanos.

La buena relación entre hermanos ayudará a establecer un ambiente familiar relajado y positivo. Por este motivo, te vamos a dar seis consejos que te vendrán bien para que tus hijos se vayan llevando cada día mejor.

1. Aprender a trabajar juntos

Es muy importante que los niños trabajen juntos más que compitan en el trabajo de casa. Por ejemplo juntos pueden ayudarse a mantener ordenada su habitación o a poner la mesa. Ayúdales a entender que si lo hacen juntos lo harán más rápido y seguro que mejor. Entre todos crearán un buen equipo si logran hacer las tareas unidos.

2. Fomenta el juego entre hermanos

Otra buena idea es fomentar que jueguen todos juntos, por ejemplo a las cartas o a algún juego de mesa. Seguro que se pelearán un poco pero eso también forma parte del juego si luego saben retomar el juego sin problemas.

También es bueno que hagan actividades y deportes juntos, como jugar al fútbol, ver películas o ir con ellos a algún museo o centro comercial que les guste.

Puedes inscribirles en las mismas clases extraescolares a varios de los hermanos. Esto, les ayudará a compartir tiempo fuera de casa y los mismos intereses y aficiones.

Seguro que en casa hablarán de lo que les ha ocurrido en la clase de fútbol o en la de informática.

3. Deja que cada uno tenga su espacio

Hay que intentar que cada uno tenga sus propios amigos, sus juguetes, sus actividades e intereses. Cada niño tiene que tener su propio espacio y no sentir que está obligado siempre a cargar con su hermano.

Esta situación es muy habitual cuando le encargamos al hermano mayor que cuide del menor, que lo acompañe al colegio o que le ayude con los deberes. Si ves que él lo hace encantado, perfecto. Pero si para él es una pesada carga, intenta dosificarla o darle espacio para él solo.

Deja, por ejemplo, que vaya a jugar con sus amigos al parque sin tener que llevar obligatoriamente a su hermano pequeño. Puede ser también buena idea que se vaya sin su hermano a dormir a casa de un amigo.

4. Establece reglas en casa

Es muy importante que los niños conozcan perfectamente las reglas de la casa. Por ejemplo, que sepan que no pueden botar el balón en el salón o que tienen que acostarse a una hora determinada.

Cada uno es responsable de su comportamiento y tiene que saber qué consecuencias tiene que no cumplan con sus obligaciones y deberes.

5. Evitar favoritismos

También es importante que sepan lo que pueden hacer según su edad para que no vean el trato hacia un hermano como favoritismo. Por ejemplo, tienen que saber por qué el de 15 puede salir a dar una vuelta con sus amigos por la tarde los viernes solo, y el de 12 años no.

6. No compares a tus hijos

Si estás todo el día comparando a un niño con otro al final esa actitud creará rivalidad entre los niños. Seguro que alguno de ellos se sentirá tarde o temprano mal y tratará de competir con sus hermanos por tu atención.

Intenta valorar a todos tus hijos por sus actitudes positivas pero comprendiendo sus defectos y problemas. A uno se le pueden dar muy bien las matemáticas, pero no trabajar lo suficiente. Y otro, puede trabajar mucho, pero no obtener la nota deseada.

También puedes intentar establecer un sistema de recompensas justo cuando los niños se porten bien o hagan sus tareas y deberes.

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Источник: https://eresmama.com/6-consejos-tus-hijos-se-lleven-bien/

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