Cómo prevenir la neumonía en bebés

Contents
  1. Neumonía
  2. ¿Cuáles son los signos y síntomas de la neumonía?
  3. ¿Cuáles son las causas de la neumonía?
  4. ¿Cómo se diagnostica la neumonía?
  5. ¿Cómo se trata la neumonía?
  6. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?
  7. ¿Cuánto dura la neumonía?
  8. ¿Es contagiosa la neumonía?
  9. ¿Es posible prevenir la neumonía?
  10. ¿Cuándo debería llamar al médico?
  11. Neumonía en bebes: Cómo reconocerla y prevenirla
  12. ¿Qué es la neumonía en niños?
  13. ¿Pulmonía en niños es igual que neumonía?
  14. ¿Cuáles son las causas de la neumonía en niños?
  15. Formas de contagio de la neumonía:
  16. ¿Es igual la neumonía en bebes y en adultos?
  17. ¿Hay diferencias entre la neumonía en recién nacidos y en niños?
  18. Síntomas de neumonía en bebes
  19. ¿Qué es el tiraje subcostal?
  20. ¿Qué es el aleteo nasal?
  21. ¿Mi niño tiene una Neumonía grave o severa? ¿Cómo saberlo?
  22. Tratamiento de la neumonía en niños
  23. ¿Cómo prevenir la neumonía?
  24. La neumonía infantil: todo lo que debes saber
  25. ¿Cuál es la causa de la neumonía?
  26. ¿Cuáles son los síntomas de la neumonía?
  27. ¿Es la neumonía contagiosa?
  28. ¿Cómo se le diagnostica la neumonía a un niño?
  29. ¿Cómo se trata la neumonía?
  30. ¿Se puede prevenir la neumonía?
  31. ¿Existe una vacuna para la neumonía?
  32. ¿Dónde mueren más niños de neumonía?
  33. ¿Qué relación tiene la contaminación del aire con la neumonía?
  34. ¿Qué hace falta para ponerle fin a la neumonía?
  35. Bronconeumonía en niños y bebés: tratamiento – Bupa
  36. ¿Cuándo acudir al medico si mi hijo tiene bronconeumonía?
  37. Acude al médico de cabecera si el niño hace ruidos quejumbrosos al respirar, si tiene la piel azulada o episodios repetidos de apnea
  38. ¿Es grave la bronconeumonía en niños? 
  39. Medicamentos para la bronconeumonía en niños y bebés
  40. Tratamiento de la bronconeumonía en niños
  41. Explicación
  42. Cómo tratar y prevenir la neumonía en los niños
  43. La prevención, la mejor medicina
  44. Qué hacer si sospecha que su hijo tiene neumonía
  45. Ver también:

Neumonía

Cómo prevenir la neumonía en bebés

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La neumonía es una infección de los pulmones. Los sacos de aire de los pulmones (llamados «alvéolos») se llenan de pus y otros líquidos, lo cual dificulta la llegada del oxígeno al torrente sanguíneo.

Una persona con neumonía tal vez tenga fiebre, tos o dificultad para respirar.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la neumonía?

Los síntomas varían según la edad de la persona y la causa de la neumonía, pero pueden incluir los siguientes:

  • respiración muy rápida (en algunos casos, este es el único síntoma),
  • respiración con sonidos tipo silbido o quejido
  • dificultad para respirar; esto puede incluir el ensanchamiento de las fosas nasales, la respiración con el estómago o el movimiento de los músculos entre las costillas,
  • fiebre
  • tos
  • congestión nasal (nariz tapada)
  • escalofríos
  • vómitos
  • dolor de pecho
  • dolor abdominal (porque el niño está tosiendo y esforzándose por respirar)
  • menor actividad
  • falta de apetito (en niños más grandes) o mala alimentación (en los bebés), que puede producir deshidratación, y
  • en casos extremos, color azulado o grisáceo en los labios y las uñas de las manos.

Si la neumonía es en la parte baja de los pulmones, cerca del abdomen, la persona podría tener fiebre y dolor abdominal o vómitos, pero ningún problema respiratorio.

¿Cuáles son las causas de la neumonía?

La neumonía es causada por una variedad de gérmenes (virus, bacterias, hongos y parásitos). Sin embargo, la mayoría de los casos se deben a virus. Entre ellos, se encuentran los adenovirus, rinovirus, el virus de la gripe (influenza), el virus sincitial respiratorio y el virus de la parainfluenza (que también puede provocar crup).

Con frecuencia, la neumonía comienza después de una infección del tracto respiratorio superior (una infección en la nariz y la garganta) y los síntomas comienzan después de 2 o 3 días de un resfriado o un dolor de garganta. Luego, pasa a los pulmones. En los espacios de aire de los pulmones, comienza a juntarse líquido, glóbulos blancos y desechos, y esto bloquea el pasaje de aire, lo cual dificulta el funcionamiento de los pulmones.

Los niños con neumonía provocada por bacterias suelen enfermarse bastante rápido, comienzan con fiebre repentina y elevada, y respiración inusualmente rápida.

Los niños con neumonía provocada por virus probablemente tendrán síntomas que aparecen más gradualmente y son menos graves, aunque puede ser más común el resuello.

Algunos síntomas dan pistas importantes acerca del germen que está causando la neumonía. Por ejemplo, en los niños mayores y los adolescentes, la neumonía debida al Mycoplasma (también llamada neumonía ambulante) es muy común y causa dolor de garganta, dolor de cabeza y una erupción, además de los síntomas habituales de la neumonía.

En los bebés, la neumonía provocada por la clamidia puede causar conjuntivitis con síntomas leves y sin fiebre.

Cuando la neumonía se debe a la tos ferina (pertussis), el niño puede tener accesos de tos prolongados, ponerse azul debido a la falta de aire o hacer el clásico «gallo inspiratorio» cuando trata de tomar aire.

Afortunadamente, la vacuna de la tos ferina puede ayudar a proteger a los niños contra esta enfermedad.

La cantidad de tiempo que transcurre desde la exposición al germen hasta el momento en el que una persona comienza a sentirse enferma varía según el virus o la bacteria que provocó la neumonía (por ejemplo, en el caso del virus sincitial respiratorio es de 4 a 6 días, pero en el caso del virus de la gripe esto ocurre en solo 18 a 72 horas).

¿Cómo se diagnostica la neumonía?

Los médicos suelen diagnosticar la neumonía después de un examen físico. Comprobarán el aspecto del niño, su respiración y sus signos vitales, y escucharán los pulmones para detectar sonidos anormales. Tal vez soliciten una radiografía de tórax o análisis de sangre, pero ninguno de estos estudios son necesarios para realizar el diagnóstico.

¿Cómo se trata la neumonía?

En la mayoría de los casos, la neumonía se debe a un virus que no requiere antibióticos; sin embargo, si la neumonía es causada por bacterias, se trata con antibióticos que se toman por boca en el hogar. El tipo de antibiótico que se recete depende del tipo de bacteria que se cree ha causado la neumonía.

En la actualidad, también hay medicamentos antivirales, pero se reservan para la gripe cuando se la detecta en las etapas iniciales de la enfermedad.

Es posible que los niños necesiten recibir tratamiento en un hospital si la neumonía les provoca fiebre elevada durante mucho tiempo, problemas respiratorios o si ocurre lo siguiente:

  • necesitan terapia con oxígeno
  • tienen una infección pulmonar que se puede haber extendido al torrente sanguíneo
  • tienen una enfermedad crónica que afecta el sistema inmunitario
  • están vomitando tanto que no pueden tomar medicamentos por boca
  • continúan teniendo neumonía
  • podrían tener tos ferina

El tratamiento en el hospital puede incluir antibióticos intravenosos, que se administran a través de una aguja en una vena) y terapia respiratoria (tratamientos para respirar). Los casos más graves se pueden tratar en la unidad de terapia intensiva.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

Las personas con neumonía necesitan descansar mucho y tomar mucho líquido mientras su organismo combate la infección.

Si su hijo tiene neumonía bacteriana y el médico le recetó antibióticos, dele el medicamento en el horario indicado, durante el tiempo que se lo indiquen.

Esto ayudará a su hijo a recuperarse más rápido y lo ayudará a evitar que otros integrantes de la familia se contagien la infección.

Para la sibilancia al respirar, es posible que el médico recomiende el uso de un nebulizador o un inhalador.

Pregúntele al médico antes de usar un medicamento para tratar la tos de su hijo porque los antitusivos impiden que los pulmones eliminen el moco, lo cual no es bueno para la neumonía. No se recomienda el uso de medicamentos de venta sin receta para la tos y los resfriados en niños menores de 6 años.

Tome la temperatura de su hijo al menos una vez cada mañana y cada noche, y llame al médico si supera los 102 °F (38.9 °C) en un niño o un bebé mayor, o si supera los 100.4 °F (38 °C) en un bebé de menos de 6 meses.

Revise los labios y las uñas de las manos de su hijo para asegurarse de que estén rosados. Llame a su médico si los tiene azulados o grises, lo cual es señal de que los pulmones no están recibiendo suficiente oxígeno.

¿Cuánto dura la neumonía?

Con tratamiento, la mayoría de los tipos de neumonía bacteriana se pueden curar en 1 a 2 semanas. La neumonía errante y la neumonía viral pueden demorar entre 4 y 6 semanas para desaparecer por completo.

¿Es contagiosa la neumonía?

En general, la neumonía no es contagiosa, pero los virus y las bacterias del tracto respiratorio superior que la provocan sí son contagiosos. Suelen estar presentes en los líquidos que salen de la nariz y la boca de las personas infectadas; por lo tanto, esa persona puede contagiar la enfermedad al toser o estornudar.

Compartir vasos o cubiertos, y tocar los pañuelos usados (de tela o desechables) de una persona infectada puede contagiar la neumonía. Por lo tanto, es mejor mantener a los niños alejados de cualquier persona con síntomas (congestión o goteo nasal, dolor de garganta, tos, etc.) de una infección respiratoria.

¿Es posible prevenir la neumonía?

Algunos tipos de neumonía se pueden prevenir con vacunas. Los niños suelen recibir inmunizaciones de rutina contra el neumococo Haemophilus influenzae y la tos ferina a partir de los 2 meses de vida.

La vacuna de la gripe está recomendada para todos los niños sanos de 6 meses a 19 años, pero en especial para niños con enfermedades crónicas, como asma o trastornos del corazón o los pulmones.

Como este grupo tiene un mayor riesgo de complicaciones graves, los bebés prematuros pueden recibir tratamientos que los protegen temporalmente contra el virus respiratorio sincitial, ya que puede provocar neumonía en los niños pequeños.

Los médicos tal vez le den antibióticos para prevenir una neumonía a los niños que han estado expuestos a una persona con ciertos tipos de neumonía, como la tos ferina. Quienes tienen una infección por VIH pueden recibir antibióticos para prevenir la neumonía a causa de Pneumocystis jirovecii.

Si alguna persona de su hogar tiene una infección respiratoria o una infección de la garganta, mantenga los vasos y los utensilios de comer separados de los del resto de la familia y lávese las manos con frecuencia, en especial si está manipulando pañuelos sucios.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Llame inmediatamente al médico si su hijo tiene alguna señal o síntoma de neumonía, pero en especial si presenta los siguientes síntomas:

  • problemas para respirar o respiración demasiado rápida
  • color azulado o gris en los labios o las uñas de las manos
  • fiebre de 102 °F (38.9 °C) o superior a 100.4 °F (38 °C) en bebés menores de 6 meses

Revisado por: Ryan J. Brogan, DO

Fecha de revisión: diciembre de 2017

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/pneumonia-esp.html

Neumonía en bebes: Cómo reconocerla y prevenirla

Cómo prevenir la neumonía en bebés

La neumonía es una enfermedad potencialmente grave, y más aún, la neumonía en bebes es la primera causa de muerte en menores de 5 años a nivel mundial.

Es importante tener en cuenta e implementar las medidas para prevenir esta enfermedad, y si la neumonía se presenta es muy importante identificarla y administrar tratamiento lo antes posible para evitar que empeore.

¿Qué es la neumonía en niños?

La neumonía es una infección a nivel pulmonar, que compromete seriamente la salud de los niños y puede tener un desenlace fatal si no se diagnostica y no se trata de forma oportuna.

¿Pulmonía en niños es igual que neumonía?

Son términos que se refieren a la infección que se produce a nivel pulmonar. Cabe mencionar que la neumonía es una infección seria, y que puede producir complicaciones no solamente a nivel pulmonar sino también en otros órganos.

Neumonía es lo mismo que Pulmonía. El nombre correcto es NEUMONÍA.

¿Cuáles son las causas de la neumonía en niños?

Las causas son principalmente infecciosas, y los microbios implicados son: virus, bacterias, hongos, parásitos.
Cabe señalar que las neumonías de causa viral son las que se presentan con mayor frecuencia en niños.

Es importante resaltar que hay vacunas que nos protegen contra microbios que pueden producir neumonía; como la vacuna contra virus como influenza, o las vacunas contra bacterias como neumococo o haemophilus influenzae.

Las neumonías por virus son las más frecuentes

Formas de contagio de la neumonía:

Las formas de contagio de los microbios que producen neumonía son:

  • Transmisión de microbios a través de secreciones con las manos, a través de la tos y/o estornudos
  • Secreciones de la faringe (garganta), ya que usualmente tenemos microbios en la garganta (“flora normal”)
  • Transmisión de microbios a través de la sangre desde otros órganos a los pulmones

¿Es igual la neumonía en bebes y en adultos?

Los virus y bacterias que producen la neumonía en niños son diferentes a los de los adultos, y por tanto el tratamiento es diferente.

Además, la neumonía en niños pequeños suele tener mayor grado de severidad, siendo muchas veces necesaria la hospitalización

¿Hay diferencias entre la neumonía en recién nacidos y en niños?

La neumonía del recién nacido difiere de la neumonía del niño porque es producida por microbios adquiridos de la madre a través de la placenta o durante el parto; por tanto, se usan antibióticos diferentes a los que se usan en niños con neumonía que adquieren microbios de la comunidad.

Además, la neumonía del recién nacido implica mayor riesgo y severidad, ya que el recién nacido tiene un sistema inmune inmaduro (“pocas defensas”). El recién nacido aún está aprendiendo a defenderse y una neumonía a esa edad es de alto riesgo.

Síntomas de neumonía en bebes

Los síntomas y signos que se presentan con mayor frecuencia son fiebre, tos, malestar general (sin apetito, juega poco, duerme más), dificultad para respirar (“respiración rápida” y/o “hundimiento de la zona debajo de las costillas”).

  • Tos seca o a veces con flema (los niños usualmente no pueden expectorar o botar la flema)
  • Fiebre
  • Malestar general o decaimiento (juega poco, más ganas de dormir)
  • Falta de apetito
  • Respiración rápida
  • Hundimiento de la piel debajo de las costillas.
  • Aleteo nasal

Los padres en ocasiones no se percatan que su niño tiene dificultad para respirar, por lo cual se recomienda que observen con detenimiento como respiran sus niños cuando están sin fiebre.

Es importante señalar que los niños con fiebre presentan mayor frecuencia respiratoria (“respiración rápida”), por tanto, se aconseja bajar la temperatura (que estén sin fiebre) antes de observar como respira un niño.

Se recomienda buscar atención médica ante la sospecha de que un niño tenga neumonía, ya que un retraso en el diagnóstico y en el tratamiento puede tener consecuencias fatales.

¿Qué es el tiraje subcostal?

El tiraje subcostal es una manifestación de dificultad para respirar. Consiste en el “hundimiento” de la zona que esta por debajo de las costillas durante la respiración.

Se recomienda retirar la ropa del niño para poder evidenciar la presencia de tiraje subcostal.

¿Qué es el aleteo nasal?

El aleteo nasal también es una manifestación de dificultad para respirar. Consiste en la apertura y cierre repetido de las narinas (“alas de la nariz”) durante la respiración. Se puede evidenciar en el niño incluso en reposo.

El niño trata de abrir al máximo sus fosas nasales para hacer ingresar el aire. Lo hace porque la neumonía le está causando mucha dificultad para respirar.

¿Mi niño tiene una Neumonía grave o severa? ¿Cómo saberlo?

La gravedad o severidad de la neumonía está en función del grado de dificultad para respirar que presenta el niño.

La neumonía severa o grave se caracteriza por producir manifestaciones de dificultad para respirar muy intensas como el tiraje subcostal, el aleteo nasal, el quejido al respirar, y otros.

  • Tiraje subcostal: hundimiento de la piel debajo de las costillas.
  • Aleteo nasal
  • Quejido al respirar

La neumonía severa condiciona que el niño requiera oxígeno y en algunos casos puede condicionar que el niño requiera el apoyo de un ventilador mecánico para poder respirar, lo cual es una situación de extrema gravedad.

Se recomienda buscar atención médica ante la sospecha de neumonía en un niño, y con mayor razón, si ya presenta dificultad para respirar (“respiración rápida”).

Tratamiento de la neumonía en niños

Si bien las neumonías de causa viral son las más frecuentes en niños, es muy difícil poder determinar con certeza cual es el microbio causante de la neumonía; por tanto, suelen usarse antibióticos como tratamiento principal cada vez que un niño es diagnosticado de neumonía.

Los antibióticos pueden administrarse vía oral si se decide tratamiento en casa, o vía endovenosa si se decide hospitalizar al niño.

También son importantes algunas medidas generales como el control de la fiebre, el control del dolor, y asegurar una ingesta adecuada de líquidos y alimentos.

El objetivo del tratamiento es controlar la infección, evitar complicaciones, y aliviar los síntomas.

Cabe resaltar que si la neumonía se trata en forma adecuada y oportuna se logra la curación, y en la gran mayoría de casos no queda ninguna secuela o compromiso de la función pulmonar.

La neumonía es curable y el niño se recupera casi al 100% en la mayoría de los casos.

¿Cómo prevenir la neumonía?

Entre las principales medidas preventivas tenemos:

  • Cumplir con el calendario de inmunizaciones (vacunas completas)
  • Evitar la exposición al humo dentro y fuera del domicilio
  • Lactancia materna exclusiva, mantener un adecuado estado nutricional
  • Medidas generales: lavado de manos, ventilar los ambientes de la casa, evitar contacto con personas que
  • estén tosiendo y/o estornudando

Источник: https://www.neumologiaperuana.com/neumo-pediatria/neumonia-bebes/

La neumonía infantil: todo lo que debes saber

Cómo prevenir la neumonía en bebés

Mucha gente asocia la neumonía con las personas mayores, pero la realidad es que es la enfermedad infecciosa que más muertes de niños ocasiona en todo el mundo. Cada año, más de 800.

000 niños menores de cinco años mueren de neumonía, de los cuales más de 153.000 son recién nacidos, un grupo especialmente vulnerable a la infección.

Esto significa que cada 39 segundos muere un niño a causa de la neumonía, y casi todas esas muertes son prevenibles.

Cada 39 segundos muere un niño a causa de la neumonía, y casi todas esas muertes son prevenibles.

¿Cuál es la causa de la neumonía?

La neumonía es una infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. No existe una sola causa, pero puede desarrollarse por la presencia de bacterias, virus u hongos en el aire.

Cuando un niño se infecta, los pulmones se le llenan de fluidos que le dificultan la respiración.

Los niños con sistemas inmunológicos inmaduros (como, por ejemplo, los recién nacidos) o débiles (a causa de la desnutrición o de enfermedades como el VIH) son más sensibles a la neumonía.

¿Cuáles son los síntomas de la neumonía?

Dado que se trata de una infección de los pulmones, los síntomas más comunes de la neumonía son la tos, las dificultades para respirar y la fiebre. Los niños que padecen neumonía suelen tener una respiración acelerada y cuando inhalan se les hunde o retrae la parte baja del pecho (el pecho de una persona sana tiende a expandirse con la inhalación).

¿Es la neumonía contagiosa?

La neumonía es contagiosa y puede transmitirse por partículas suspendidas en el aire (con la tos o un estornudo). También puede contagiarse por otros fluidos, como la sangre en un parto, o a través de superficies contaminadas.

¿Cómo se le diagnostica la neumonía a un niño?

Los profesionales de la salud pueden diagnosticar la neumonía realizando un reconocimiento físico; por ejemplo, analizando patrones respiratorios atípicos o auscultando los pulmones de un niño. En algunos casos, también pueden diagnosticar la enfermedad con rayos X o análisis de sangre.

En los países que carecen de sistemas sólidos de atención médica (por falta de médicos o acceso limitado a rayos X y laboratorios), muchos profesionales de la salud solo pueden diagnosticar la neumonía contando las veces que el niño respira por minuto.

Por ejemplo, si un niño de cinco meses respira 50 veces por minuto, se consideraría que respira demasiado rápido y que podría tener neumonía.

El número de respiraciones con el que se considera que la respiración es acelerada depende de la edad del niño: los niños más pequeños suelen respirar a un ritmo más rápido que los mayores.

¿Cómo se trata la neumonía?

El tratamiento de la neumonía depende de su tipo. En los países en desarrollo, la causa de un gran número de casos de neumonía se debe a las bacterias y puede tratarse con antibióticos de bajo coste.

Aun así, solo una tercera parte de los niños que padecen neumonía reciben los antibióticos que necesitan porque carecen de acceso a una atención médica de calidad.

Otros factores causantes de la neumonía son los virus o las micobacterias (como las causantes de la tuberculosis) que requieren otro tipo de tratamientos. La tuberculosis, en particular, a menudo no se diagnostica.

Los niños que padecen neumonía grave suelen necesitar oxígeno, ya que la inflamación de los pulmones impide el paso de suficiente oxígeno al torrente sanguíneo. Sin embargo, en muchos países que carecen de sistemas médicos sólidos, el oxígeno solo está disponible en centros de salud y hospitales de mayor nivel.

¿Se puede prevenir la neumonía?

En primer lugar, la neumonía puede prevenirse con un refuerzo de las medidas de protección, como, por ejemplo, una nutrición adecuada, así como con la reducción de factores de riesgo como la contaminación del aire (que hace que los pulmones sean más sensibles a la infección) y la adopción de prácticas de higiene adecuadas. Numerosos estudios demuestran que lavarse bien las manos con jabón reduce el riesgo de contraer neumonía en más de un 50%, ya que disminuye la exposición a las bacterias.

Numerosos estudios demuestran que lavarse bien las manos con jabón reduce el riesgo de contraer neumonía en más de un 50%

¿Existe una vacuna para la neumonía?

La neumonía causada por bacterias puede prevenirse fácilmente con vacunas. Sin embargo, en 2018, 71 millones de niños no recibieron las tres dosis recomendadas de la principal vacuna para prevenir la neumonía (PCV). En la actualidad, se está elaborando una nueva vacuna para una de las principales causas virales de la neumonía.

¿Dónde mueren más niños de neumonía?

Los países que registran el mayor número de muertes infantiles por neumonía se concentran en África Subsahariana y Asia: en concreto, Etiopía, India, Nigeria, Pakistán y la República Democrática del Congo. En conjunto, en estos cinco países se registran más de la mitad del total de muertes de niños menores de cinco años por neumonía.

Las muertes de niños por neumonía se concentran en los países más pobres del mundo. En esos países, los niños más desfavorecidos y marginados son los que más sufren.

Suelen tener acceso limitado o nulo a servicios básicos de salud y tienen más probabilidades de sufrir otras amenazas, como la malnutrición, las enfermedades infecciosas o el aire contaminado.

Generalmente, viven en entornos frágiles o humanitarios donde hay más factores de riesgo y los sistemas de salud están colapsados.

Alrededor de la mitad de las muertes infantiles por neumonía se asocian con la contaminación del aire

¿Qué relación tiene la contaminación del aire con la neumonía?

La contaminación del aire puede aumentar significativamente el riesgo de contraer una infección respiratoria como la neumonía. Alrededor de la mitad de las muertes infantiles por neumonía se asocian con la contaminación del aire.

La contaminación del aire exterior entraña un riesgo para los niños, sobre todo dadas las crecientes tasas de urbanización en países con alta carga de neumonía.

  Sin embargo, la contaminación del aire interior (generada por combustibles no limpios que se utilizan en la cocina y para las calefacciones) supone una amenaza mundial.

La contaminación interior contribuye al 62% de las muertes infantiles por neumonía relacionada con la contaminación del aire.

¿Qué hace falta para ponerle fin a la neumonía?

Lo que hace falta es una respuesta que logre reducir los factores de riesgo, proteger el sistema inmunológico de los niños y garantizar el acceso a una atención médica de buena calidad, que sea gratuita en el lugar de utilización y en la que haya profesionales de la salud con la formación y la preparación adecuadas a disposición de todos los niños.

Es posible prevenir la neumonía si los recién nacidos y los niños más pequeños se alimentan de leche materna desde el principio y si les proporcionamos vacunas, acceso a agua limpia y nutrición adecuada y limitamos su exposición a la contaminación del aire. 

Para tratar la neumonía es necesario que los profesionales de la salud se encuentren al alcance de las familias y que reciban formación, medicamentos e instrumentos de diagnóstico adecuados.

Tanto la prevención como el tratamiento requieren un sistema de atención primaria de la salud sólido, así como comunidades comprometidas y empoderadas. Sin embargo, solo el 68% de los niños de todo el mundo que presentan síntomas de neumonía acuden a un proveedor de atención médica.

Cada 39 segundos muere un niño a causa de la neumonía. Es necesario actuar de manera urgente para poner fin a esas muertes prevenibles. Los trabajadores de la salud que cuentan con la formación y la preparación necesarias para prevenir y tratar la neumonía pueden cambiar el curso de la enfermedad y ayudar a salvar la vida de los niños.

Источник: https://www.unicef.org/es/historias/neumonia-infantil-lo-que-debes-saber

Bronconeumonía en niños y bebés: tratamiento – Bupa

Cómo prevenir la neumonía en bebés

L a bronconeumonía es una enfermedad respiratoria. Es un proceso de tipo inflamatorio, por lo general infeccioso, y causado por la entrada en contacto del paciente con bacterias, virus, hongos, y otros patógenos. Comúnmente es secundario de otra enfermedad.

Los bebés que tienen entre tres y seis meses de edad son quienes resultan más comúnmente afectados, si bien la bronconeumonía en niños puede aparecer hasta los dos años. Se calcula que aproximadamente uno de cada tres bebés tendrá bronconeumonía en algún momento durante su primer año de vida.

Es más frecuente durante los meses de invierno.

  1. La bronconeumonía es la inflamación de los bronquiolos finos y sacos alveolares de los pulmones, producida generalmente por virus y bacterias. Los bronquiolos son los pequeños conductos que hay dentro de los pulmones.

    Cuando una persona respira, el aire entra en la tráquea y baja hacia los pulmones a través de una serie de conductos que se ramifican, llamados “bronquios”. Dentro de los pulmones, los bronquios se ramifican para formar bronquiolos, que son de menor tamaño y terminan en millones de diminutas bolsas de aire (los alvéolos).

    Cuando el aire ingresa en los alvéolos, el oxígeno del aire se transfiere hacia la sangre, que luego se transporta por todo el cuerpo.

    Si tu hijo tiene bronconeumonía, los bronquiolos se inflaman y se cubren con mucosidad excedente que puede dificultar la respiración.  

    La bronconeumonía es causada por varios tipos de virus y bacterias. En tres cuartos de los casos, es provocada por el virus sincitial respiratorio. 

  • Algunos síntomas de la bronconeumonía en tu hijo pueden ser:

    • fiebre (temperatura por encima de 37.5˚C)
    • escalofríos
    • tos (con mucosidad con sangre color amarillo)
    • dificultades para tragar
    • respiración acelerada
    • dificultades para respirar
    • sibilancias
    • detención de la respiración durante períodos muy breves (conocida como “apnea”)
    • dolor torácico cuando respira

    Para la mayoría de los niños, la bronconeumonía no es grave y ellos se recuperan en el transcurso de un par de semanas.

    ¿Cuándo acudir al medico si mi hijo tiene bronconeumonía?

    Si por alguna razón te preocupa que los síntomas empeoren, deberás llevar a tu hijo al médico de cabecera.

    Acude al médico de cabecera si el niño hace ruidos quejumbrosos al respirar, si tiene la piel azulada o episodios repetidos de apnea

    Es importante que prestes mucha atención para detectar los siguientes síntomas y buscar atención médica urgente si tu hijo:

    • está comiendo menos de la mitad del alimento que habitualmente come
    • está muy cansado o en letargo
    • mueve las narinas o hace ruidos quejumbrosos al respirar
    • tiene dificultades para respirar (tal vez notes que los músculos situados debajo de las costillas del niño o la piel que cubre el área de las costillas se contrae demasiado con cada respiración)
    • tiene la piel de color azulado (lo que se conoce como “cianosis”)
    • tiene episodios repetidos de apnea
    • fiebre alta asociada a manifestaciones respiratorias
  • En unos pocos casos, los niños pueden tener otra infección (conocida como “infección secundaria”) además del virus que provocó la bronconeumonía.

    La bronconeumonía puede derivar así en una neumonía (también conocida comúnmente como pulmonía), que afecta a todo el tejido pulmonar, y, generalmente, es de carácter más grave.

    Los síntomas pueden ser muy similares, por lo que distinguir una neumonía en niños de una bronconeumonía no siempre es una tarea fácil para los padres. Por ello, la actuación recomendable es siempre acudir al médico para un correcto diagnóstico de la enfermedad. 

    La bronconeumonía rara vez causa problemas respiratorios de largo plazo, pero es posible que un niño tenga tos con ruido durante bastante tiempo después de la enfermedad.

  • La bronconeumonía es causada por uno de varios tipos de virus. En tres cuartos de los casos, es provocada por el virus sincitial respiratorio.

    Los virus como el virus de la gripe o adenovirus pueden ser causante de bronconeumonía en niños. En diferentes casos se puede producir bronconeumonía en niños y bebés es secundario a un resfriado.

    Los tipos de bacterias más comunes que causan bronconeumonía son Staphylococcus aureus, Neumococo y pseudomonas aeruginosa.

    Los gérmenes que provocan la bronconeumonía pueden propagarse fácilmente entre personas. Se pueden trasladar por el aire cuando alguien tose o estornuda, o por contacto directo (de una persona a otra, a través de materiales con los que una persona infectada ha estado en contacto).

    ¿Es grave la bronconeumonía en niños? 

    Hay determinados factores que pueden aumentar las probabilidades de una bronconeumonía grave:

    • nacimiento prematuro
    • cardiopatía congénita
    • tabaquismo de los padres
    • lactancia artificial (en comparación con la lactancia materna)
    • compartir habitación con hermanos de mayor edad (especialmente hermanos que asisten a la guardería o a la escuela) 

    Mientras menor edad tenga el bebé y más prematuro haya sido su nacimiento, mayores probabilidades tendrá de necesitar tratamiento hospitalario contra la bronconeumonía.

  • El médico de cabecera te preguntará sobre los síntomas y la historia clínica de tu hijo.  Además, examinará al niño mediante la auscultación del pecho con un estetoscopio.  

    Si el médico considera que tu hijo muestra signos de bronconeumonía grave, lo derivará al hospital más cercano, donde otro médico hará más exámenes. Algunos de esos exámenes consisten en:

    • Colocar un oxímetro de pulso en el pie o en un dedo del pie del niño para medir el oxígeno que tiene en la sangre
    • Tomar una muestra de secreción de la nariz del niño, que puede servir para identificar el virus que ha causado la bronconeumonía      
  • Por lo general, si la enfermedad es leve, un niño se recupera en el transcurso de un par de semanas. 

    Si tu hijo necesita tratamiento, llevando un plan correcto de tratamiento, la bronconeumonía suele desaparecer en 4 a 6 semanas, aunque puede variar en función de la gravedad, de la infección, de la edad del paciente y de la salud en general.

    Medicamentos para la bronconeumonía en niños y bebés

    Hay una variedad de tratamientos y medicamentos que puedes seguir en el hogar a modo de ayuda para aliviar los síntomas de tu hijo.

    • El paracetamol líquido (por ej., Calpol) puede servir para bajar la fiebre y aliviar dolores. Puedes comprar paracetamol líquido en la farmacia, sin necesidad de receta. Siempre debes leer el prospecto de información al paciente que viene con el medicamento. Nunca le des aspirina a tu hijo
    • Las gotas nasales que se compran en cualquier farmacia pueden servir para tratar la nariz tapada
    • Medicamentos para la tos

    Tratamiento de la bronconeumonía en niños

    Para aliviar los síntomas de tu hijo, el tratamiento en el hogar puede incluir:

    • Dar de beber suficientes líquidos: cerciórate de que tu hijo tome suficiente liquido
    • Puedes usar un humidificador
    • Cerciórate de que tu hijo duerma lo suficiente.

    Si a tu hijo lo atienden en un hospital, puede recibir uno o más de los siguientes tratamientos.

    • Líquidos: si el niño tiene dificultades para alimentarse, puede deshidratarse. Los líquidos pueden administrarse a través de una sonda nasogástrica u orogástrica (un conducto que se coloca a través de la nariz o de la boca hasta el interior del estómago). Como alternativa, tu hijo puede recibir líquidos mediante infusión intravenosa.
    • La mucosidad que provoca congestión en la nariz puede extraerse mediante aspiración.
    • El niño puede recibir oxígeno adicional a través de una mascarilla o de una sonda en la nariz.
  • Es muy difícil impedir que un bebé o un niño contraigan bronconeumonía, ya que los virus que la causan son muy comunes.  

    Sin embargo, hay algunas medidas que puede adoptar para disminuir las probabilidades de que el niño se enferme. O, si él ya tiene la infección, puedes reducir al mínimo la posibilidad de que la contagie a otros.

    • Controla que todas las personas de tu hogar se laven las manos con frecuencia.
    • Mantén al niño o bebé en casa, sin llevarlo a la guardería o a la escuela, hasta que la fiebre haya bajado, la tos haya desaparecido y el niño se sienta suficientemente bien para asistir a clases.
    • Mantén a tu hijo alejado de personas que estén resfriadas o que tengan gripe.
    • Enseña a tu hijo a taparse la boca.
    • Utiliza pañuelos de papel desechables y arrójalos a la basura de inmediato después de usarlos.
    • No fumes ni permitas que otros fumen cerca de tu hijo.
  • El médico de cabecera me dijo que mi hijo tiene bronconeumonia. ¿Por qué no recetó antibióticos?

    El médico no te recetó antibióticos para tu hijo porque estos no son eficaces para tratar infecciones provocadas por virus.

    Explicación

    La bronconeumonía generalmente es causada por virus, de los cuales el más común es el virus sincitial respiratorio. Los antibióticos se recetan para combatir infecciones bacterianas; no son eficaces contra infecciones provocadas por virus.  

    En muy pocas ocasiones, los niños pueden tener una infección bacteriana además de la infección vírica que es la causa de la bronconeumonía. En esas circunstancias, los antibióticos pueden ser necesarios o pueden administrarse a modo de precaución.

    ¿Pueden los niños mayores y los adultos contagiarse del virus sincitial respiratorio?

    Sí, los niños de mayor edad y los adultos pueden infectarse con este virus, pero los síntomas por lo general son más leves que en los bebés.

    Cómo tratar y prevenir la neumonía en los niños

    Cómo prevenir la neumonía en bebés

    La neumonía es una de las enfermedades que más afecta a los niños menores de cinco años y que es responsable del 15 por ciento de las muertes infantiles, según la Organización Mundial de la Salud. Además, un 14 por ciento de los menores que la sufren tiene que ser hospitalizado.

    La asistencia a guarderías, estar expuestos al humo del tabaco y a la contaminación, el haber sido un bebé prematuro y el simple hecho de tener un sistema inmunológico menos desarrollado por su corta edad, aumentan el riesgo de contraer neumonía. Ante esta amenaza, es recomendable que los padres se preocupen por prevenir esta enfermedad y que aprendan a identificarla lo antes posible para tratarla rápido y que no se produzcan complicaciones.

    Cuando ya la ha contraído y tiene que ser hospitalizado, es probable que el pequeño se sienta triste y desorientado, por eso también es importante que los padres se impliquen en los cuidados médicos, vigilen al niño y le expliquen lo que le está pasando.

    Mª Araceli Caballero Rabasco, neomóloga infantil en el Hospital del Mar de Barcelona y miembro de la Sociedad Española de Neumología Pediátrica, explica cómo distinguir los primeros síntomas de esta infección: fiebre elevada y persistente, taquipnea, disnea o dificultad respiratoria, tos, silbancias y/o dolor torácico. La experta añade que estos síntomas pueden ir acompañados de dolor abdominal, vómitos y cefalea.

     “La fiebre y la tos son los signos referidos más constantes en un paciente con neumonía”, puntualiza. Sin embargo, cuando los síntomas son congestión nasal, dolor de garganta y fiebre de poca intensidad, el niño “probablemente no tiene una neumonía”.

    La prevención, la mejor medicina

    Los padres deben saber que es más o menos normal que un niño sufra un episodio de neumonía. “Hay que tener presente que puede tener entre cinco y ocho episodios de infección respiratoria aguda al año, de los cuales en una o dos ocasiones puede comprometerse el tracto respiratorio inferior”, explica Caballero.

    Dada que la incidencia es elevada (entre 30 y 36 nuevos casos por cada 1.000 niños) y que la mayoría son diagnosticadas y tratadas de forma ambulatoria, un niño con un episodio de neumonía aislado es relativamente frecuente en la edad infantil y habría que preocuparse en el caso de que los episodios fuesen recurrentes.

    La vacunación es la mejor forma de prevenirla. La antigripal se recomienda en niños de riesgo mayores de 6 meses. “La vacunación sistemática frente H.

    Influenzae tipo B ha causado una disminución efectiva y significativa de la enfermedad invasora por este microorganismo”, argumenta la especialista.

    Además, desde julio de 2016, la Seguridad Social española financia la vacunación frente a la S. Pneumoniae, que ha demostrado ser efectiva frente a neumonías de peor evolución.

     La lactancia materna ayuda a prevenir las infecciones respiratorias en el niño.

    Otras recomendaciones que Caballero ofrece para evitarla son:

    • Dar el pecho. La lactancia materna ayuda a prevenir las infecciones respiratorias en el niño.
       
    • Evitar la exposición al humo del tabaco disminuye el riesgo de adquirir infecciones respiratorias.
       
    • Ventilar los espacios cerrados para depurar el aire.
       
    • Evitar la transmisión de infecciones respiratorias a través del lavado de manos en casa y en la guardería dado que la mayoría de los patógenos causantes de neumonía se transmiten por el contacto con personas infectadas.
       
    • El retrasar la entrada a la guardería, sobre todo en niños con patología de base o prematuridad asociada.

    Además de estas recomendaciones, en los niños prematuros y con defensas especialmente bajas, la experta recomienda vigilar la alimentación. “El sistema inmunitario del niño puede debilitarse por malnutrición o desnutrición, por lo que es fundamental una nutrición adecuada junto con el tratamiento adecuado de la inmunodeficiencia”.

    Qué hacer si sospecha que su hijo tiene neumonía

    Ante los primeros síntomas, hay que acudir al médico para que le diagnostique mediante pruebas si el niño padece neumonía y si es vívida o bacteriana, con el fin de administrar los antibióticos más adecuados y evitar resistencias.

    “Habitualmente, en menores de 2 años, la etiología es vírica y el uso de antibióticos es innecesario. En el caso de neumonía adquirida en la comunidad no grave, la amoxicilina vía oral es el tratamiento más adecuado”, argumenta Caballero.

    La experta recomienda también una serie de medidas generales para mantener el confort del niño: “Tratar los síntomas de la fiebre y dolor, ofrecer líquidos y no forzar la alimentación sólida y no usar antitusígenos ni mucolíticos de forma rutinaria”.

    Si la enfermedad está avanzada y el niño ya está ingresado o en tratamiento, “hay que mantener la paciencia y la tolerancia con él, ya que se sentirá desorientado y triste, además de enfermo. Esto repercute en su carácter y costumbres, por lo que necesitará más apoyo y atención de lo habitual”, razona la neumóloga.

    Además, recomienda a los padres implicarse en los cuidados hospitalarios que tendrán su hijo e intentar explicarle de manera que lo entienda, lo que le está pasando y las cosas que le harán para que se sienta más seguro y acomodado a la situación.

    Una vez superada la enfermedad, es normal que los padres puedan alarmarse si vuelven a observar síntomas de neumonía en su hijo, por eso es importante que cumpla con el tratamiento prescrito y no lo abandone antes de tiempo.

    La especialista apunta esto como un error común por el que los niños pueden recaer. “Reincorporarse al colegio antes de la completa recuperación o no seguir una nutrición adecuada facilita que puedan coger otra nueva infección”, añade.

    Por eso, en el caso de que el niño sufra neumonías recurrentes, acuda a un especialista que amplíe el estudio para descartar alguna patología subyacente.

    Ver también:

    Cómo disciplinar eficazmente a los más pequeños 

    Síntomas de la carencia afectiva en los niños

    Cómo prevenir los piojos en los niños

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    Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/nino/2016/11/12/dia-mundial-neumonia-ninos-vulnerables-134689.html

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