¿Cómo saber si las amistades de nuestros hijos son de calidad o no?

Contents
  1. Cómo pueden influir en el futuro de nuestros hijos los amigos de toda la vida
  2. La influencia de los amigos en el futuro de nuestros hijos
  3. Cómo pueden influir los amigos
  4. Cómo intervienen en las relaciones futuras
  5. Desviación de conductas en la adolescencia
  6. ¿Cómo cambia el comportamiento de tu hijo según sus amistades?
  7. ¿Cómo afectan las amistades a los niños más pequeños?
  8. Gestionar sus amistades
  9. La influencia en el adolescente
  10. Consejos para alejarlos de las malas influencias
  11. ¿Pueden los padres escoger los amigos de sus hijos?
  12. Los padres no deben escoger los amigos de sus hijos
  13. ¿Cómo ayudar a que tu hijo goce de amistades sanas?
  14. Enséñale qué es un buen amigo
  15. Fomenta su autoestima
  16. Escucha y aconseja
  17. Escoger los amigos es una tarea personal
  18. ¿Por qué no podemos ser amigos de nuestros hijos?
  19. Por qué no podemos ser amigos de nuestros hijos
  20. Definición de amistad, definición de ser padre y madre
  21. La angustia psicológica y los padres que actúan como amigos
  22. Confianza con los hijos sí, pero no “todo vale”
  23. ¿Por qué no podemos ser amigos de nuestros hijos? Porque con ello construimos un apego inseguro
  24. Ayuda a tu hijo a entender quién es un amigo verdadero — Mejor con Salud
  25. Ayuda a tu hijo a entender quién es su amigo verdadero
  26. ¿Cómo identificar a un amigo de verdad?
  27. Cómo ayudar a tu hijo a superar amistades tóxicas
  28. Hazle saber cuánto vale
  29. Ser el amigo verdadero de los demás
  30. ¿Cómo saber si las amistades de nuestros hijos son de calidad o no?
  31. ¿Cómo podemos los padres ayudar a los niños a desarrollar emociones de calidad?

Cómo pueden influir en el futuro de nuestros hijos los amigos de toda la vida

¿Cómo saber si las amistades de nuestros hijos son de calidad o no?

Elegir buenos amigos puede ser decisivo para la vida nuestros hijos, pues deben ser un apoyo para los momentos complicados y en las decisiones complejas.

Las amistades de toda la vida suelen conocerse en la infancia y pueden ser decisivas para el futuro de nuestros hijos.

Incluso para los adultos resulta en ocasiones complicado alejarse de amistades de toda la vida poco convenientes. Pero entonces, ¿cómo puede afectar la influencia de los amigos?

Las amistades tóxicas pueden convertirse en un problema para nuestros hijos. Una amistad tóxica es aquella relación que establecemos con una persona en la que hay una interacción complicada que nos produce malestar con enfados y conflictos continuos.

A veces no nos damos cuenta de que una amistad no es conveniente y esto sucede de forma aún más compleja en la etapa de la infancia.

Los niños y los adolescentes apoyan de forma ciega a sus amigos y sus decisiones y en pocas ocasiones son capaces de alejarse de ellos.

La influencia de los amigos en el futuro de nuestros hijos

Las amistades que hacemos en la infancia suelen ser sinceras e inocentes. El estudio Good Friendships among Children: A Theoretical and Empirical Investigation explica que a partir de los cuatro años los niños eligen a sus amistades por su disponibilidad para compartir, ser honestos y ayudar. Buscan amistades que les procuren bienestar y apoyo.

Durante la adolescencia, sin embargo, estos amigos se convierten en nuestro grupo de referencia. Nos ayudan a situarnos en el mundo y a aprender a saber quiénes somos y qué queremos.

Romper con los de toda la vida aunque comprendamos que no son convenientes para nosotros sigue resultando complicado. En la vida adulta empezamos a desarrollar una selección de las amistades hasta el momento de priorizar la calidad a la cantidad.

Nos solemos apartar de relaciones conflictivas y complejas, aunque se conozcan de toda la vida.

Cómo pueden influir los amigos

La influencia de los amigos en nuestros hijos es más fuerte de lo que podemos llegar a pensar. Una vez que los niños y adolescentes han encontrado a esos compañeros indispensables resulta complicado que se alejen de ellos, incluso hasta la edad adulta. El problema es que pueden influir de forma muy negativa en la vida de nuestros hijos.

Por todo ello, los padres tenemos que estar muy atentos a la influencia de los amigos e intentar que nuestro hijo se pregunte si esa amistad es beneficiosa o no para él. Unas amistades no adecuadas pueden ser perjudiciales a la larga para nuestros hijos.

Pueden influirles por ejemplo a la hora de seguir estudiando o no, elegir lo que quieren hacer o en su forma de divertirse.

Incluso pueden fomentar una actitud grosera o violenta, a probar sustancias tóxicas como drogas o alcohol e incluso a mantener relaciones amorosas complicadas.

Cómo intervienen en las relaciones futuras

En un estudio publicado en Psicología del desarrollo, investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Arizona, investigaron el impacto a largo plazo de la familia y los amigos en las relaciones amorosas de los adultos. Descubrieron que las influencias de los compañeros, además de la crianza, estaban asociadas con conductas antisociales que conducían a relaciones coercitivas con adultos.

Los investigadores estudiaron a 230 adultos que tenían en la actualidad una relación como parte de un gran estudio longitudinal que había comenzado casi 20 años antes. Los participantes tenían entonces entre 28 y 30 años y fueron seguidos desde los 11 o 12 años.

Cuando los participantes tenían entre 16 y 17 años, se les pidió que trajeran a un amigo del mismo sexo al laboratorio de la investigación.

Mientras estaban siendo grabados en vídeo, los adolescentes hablaron sobre temas como planear una fiesta o una actividad juntos, un problema del alguno de ellos, las metas para el año siguiente, el consumo de drogas y alcohol, los amigos y grupos de compañeros o las citas amorosas. Lo curioso es que, aunque los adolescentes sabían que estaban siendo grabados, ya que podían ver la cámara de vídeo, algunos discutieron sin inmutarse sobre temas inapropiados y luego los amigos reforzaron sus opiniones. Por ejemplo, un adolescente podía decir alguna opinión que iba contra las normas sociales y el otro se reía. Lo curioso es que ambos terminaban disfrutando de esta conversación.

Desviación de conductas en la adolescencia

Este refuerzo de conductas inapropiadas o conversaciones entre pares se denomina “desviación”.

Una conducta que se suele dar en la adolescencia y en la que se refuerzan conductas inapropiadas o ilegales al contacto con las amistades.

Por ejemplo, cuando un adolescente convence a los demás de tomar alcohol o cuando habla de forma irrespetuosa de una compañera y al final todos alientan estas conductas.

Los investigadores demostraron que los participantes que mostraron esta conducta inapropiada a los 16 y los 17 años, tenían más probabilidades de mostrar un comportamiento coercitivo en sus relaciones amorosas entre los 28 y los 30 años ya fueran hombres o mujeres.

Amenazar y controlar los comportamientos de la pareja en las relaciones amorosas puede llevar a la violencia. Los investigadores se dieron cuenta de como esas conductas podían aparecer en la adolescencia e influir en sus relaciones de pareja en el futuro.

ConsejosPsicologíaAdolescencia (13-17 años)

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-influir-hijos-amigos-toda-vida/

¿Cómo cambia el comportamiento de tu hijo según sus amistades?

¿Cómo saber si las amistades de nuestros hijos son de calidad o no?

«A quien buen árbol se arrima…» seguramente es uno de los primeros refranes que aprendemos en nuestra infancia, a base de la repetición parental.

Nuestros padres, en su momento, se preocuparon de transmitirnos la importancia de juntarnos con cierta gente, y evitar otra. En el caso de los nuestros hijos, a las malas amistades solemos referirnos como «malas influencias».

  Y hacemos bien en llamarlas así, porque en edades infantiles, y muy especialmente en la adolescencia, los amigos juegan un papel fundamental.

No debes hablar a tu hijo mal de su amigo, porque se lo podría tomar como una afrenta.

¿Cómo afectan las amistades a los niños más pequeños?

En el caso de los niños más pequeños (desde aproximadamente los seis años hasta la preadolescencia), es habitual que en los grupos infantiles exista un líder o persona más dominante en la que se fijan los demás y a la que imitan. Ese líder puede llegar a ser un auténtico influencer para los demás.

En algunas ocasiones, en estas dinámicas se establecerán relaciones de «pseudorreinado» en la que esa figura será venerada por el resto. Sucede mucho así entre las niñas.

En estos casos podrían establecerse relaciones de abuso o incluso bullying si el líder promueve los comportamientos de acoso, tanto activamente mediante el hostigamiento directo, o pasivamente, dejando a un niño de lado y socialmente solo. En otras ocasiones, y afortunadamente, el líder puede serlo para bien.

Si tu hijo tiene un mejor amigo no pasa nada, pero es mejor que amplíe su círculo a más niños

Gestionar sus amistades

En edades tempranas deberemos escuchar lo que nos cuentan y ver si tienden a imitar a algún amiguito en concreto.  Mientras sea una imitación positiva, de cosas razonables y sin obsesiones, no debemos preocuparnos.

Por ejemplo, querer apuntarse al mismo deporte que su amigo o comprar las marcas que llevan los demás e ir a los mismos sitios que van todos, podría considerarse normal. Dejar de lado de repente a un buen amigo y sustituirlo por otro debería hacernos como mínimo preguntar qué ha pasado y por qué.

Deberemos ver si, tras un cambio de amigos, nuestro hijo presenta asimismo algún cambio, y si es a peor, investigar el tema.

En general, socialmente será mejor aconsejarlos que abran su campo social y no se empeñen en mantener el fenómeno «mejores amigos» (también conocido como «BFF» –Best Friend Forever-) con una sola persona. Sobre todo si el amigo es muy dominante o, por el contrario, excesivamente pasivo. En este último caso ese amigo aportaría muy poco a tu hijo, en el sentido de no presentar iniciativas ni ser motivante.

Los padres deberemos intervenir desde el diálogo si vemos que nuestro hijo tiene malas compañías y pedir ayuda profesional si se nos va de las manos

La influencia en el adolescente

Si en los más pequeños la variable social de sus compañeros de edad es relevante, en el caso de los adolescentes es esencial.

La influencia que pueden tener unos niños en otros a estas alturas tendrá consecuencias en forma de toma de decisiones que podrán afectarle posteriormente en la vida.

Y, a riesgo de pecar de antiguos, podemos afirmar que los problemas de los adolescentes de hoy son muy parecidos a los de las generaciones anteriores.

Como padres ya hemos sido adolescentes y por tanto sabemos dónde están en mayor medida los focos de problemas: las notas y el consumo de sustancias.

Así, las malas amistades serán las que empujen al adolescente a faltar a clase, a suspender, o a iniciarse en el exceso de consumo de drogas o alcohol.

En general, aquellas que lo alejen del buen camino o supongan cualquier tipo de lavado de cerebro, ideologías extremas o autolesiones. También deberemos tener los ojos abiertos a las primeras relaciones sentimentales, para evitar casos de violencia de género.

Las buenas amistades, por el contrario, son las que impulsarán al joven a mejorar, a buscar la aprobación por méritos académicos y a evitar el consumo abusivo de sustancias.

Partiendo de que los niños quieren impresionar a sus compañeros, lo mejor es que esos compañeros tengan motivaciones saludables y positivas.

Si sucede lo contrario, lo más práctico será ir a un profesional (psicólogo o mediador familiar), ya que los adolescentes tienden a desoír los consejos parentales y a hacer justo lo contrario.

En la adolescencia los niños se motivan entre sí comportamientos muy buenos o muy malos, según sea la influencia

Consejos para alejarlos de las malas influencias

Cuando sabemos, positivamente, que nuestro hijo se está viendo afectado por las malas influencias, debemos pasar a la acción. No será fácil y no deberá intentarse bajo la prohibición de ver a esos amigos, ya que los adolescentes, tienden a rebelarse ante la autoridad de la imposición.

El mejor consejo va a ser introducir una figura que medie en este conflicto en el que, recordemos, hay dos partes que tienen algo que decir. Si puedes ir a un psicólogo o mediador con experiencia en terapia familiar o adolescentes, ni te lo pienses.

 En cualquier caso, puedes seguir estos consejos básicos:

  • No critiques repetidamente a las amistades de tu hijo. Además de molestarse, siempre los va a defender, digas lo que digas.
  • En vez de a los amigos, mejor critica el comportamiento de esos amigos, si el problema está ahí, bajo el pretexto de que le van a meter en líos también a tu hijo. Por ejemplo, «esos niños fuman porros y les van a expulsar del colegio. Si vas con ellos pensarán que tú también fumas».

El deseo de pertenencia al grupo puede llevar a los niños o adolescentes a hacer lo que no les conviene

  • Establece normas de comportamiento, definiendo lo que no es aceptable en casa. Por ejemplo, suspender, llegar borracho o faltar al colegio o a clases particulares.
  • Trata de tener su agenda controlada y saber dónde está (o se supone que debe estar) en cada momento. Hazle saber que te interesan sus actividades y estás informado, desde el diálogo, sin que se sienta perseguido.
  • Intenta ser flexible en el tema de salidas nocturnas negociando un horario. Ten en cuenta que si le prohíbes salir y hacer lo que hacen todos los demás niños le puedes estigmatizar.
  • Posiciónate en el «no a las drogas», aunque tú mismo hayas experimentado con ellas. Ten en cuenta que afectan a su desarrollo cerebral, pueden generar psicosis y ataques de pánico, además de adicción y dependencia.
  • Sin incomodarlo, debes hablar a tu hijo de sexo y de métodos anticonceptivos, informándole también del riesgo de las ETS.
  • Saca el tema de conversación de las parejas incidiendo en lo afectivo (no sólo lo sexual), para que aprenda a distinguir una relación sana de una abusiva.
  • Interésate por sus amigos para detectar si le tratan bien.  A veces se establecen relaciones de acoso dentro del propio grupo de «amigos».

Источник: https://theluxonomist.es/2020/01/14/como-cambia-el-comportamiento-de-tu-hijo-segun-sus-amistades/patricia-peyro

¿Pueden los padres escoger los amigos de sus hijos?

¿Cómo saber si las amistades de nuestros hijos son de calidad o no?

Las amistades tienen una gran influencia a lo largo de todo nuestro ciclo vital, pero cobran especial relevancia durante la infancia y la adolescencia.

Estas nos acompañan durante el crecimiento e influyen de forma importante en nuestra autoestima y modo de ver el mundo.

Por ello, muchos padres pueden sentir la tentación de escoger los amigos de sus hijos, con el fin de evitarles posibles sufrimientos.

Contar con unas amistades inadecuadas durante la etapa escolar puede herir a los niños y jóvenes; puede hacerles sentir rechazados e insuficientes o, incluso, constituir una mala influencia que los presione a tomar decisiones erróneas.

Todo es cierto y, por lo mismo, es lícito, como padres, sentir cierto temor ante la vida social de nuestros hijos y desear que esta sea lo más satisfactoria posible. Sin embargo, en ningún caso resultará positivo que los adultos tomen una decisión tan personal y priven al menor del derecho a escoger con quién compartir su tiempo.

Los padres no deben escoger los amigos de sus hijos

Es probable que, durante el camino de la maternidad, tengas ciertas preferencias acerca de la clase de personas con las que te gustaría que tu hijo se relacionase.

También es posible que en varios momentos sientas dudas respecto a los amigos elegidos por tu pequeño. No obstante, criticar y juzgar a esas personas que tanta importancia tienen para él en ese momento solo generará una brecha entre vosotros dos.

Del mismo modo, recuerda que la sobreprotección genera graves secuelas en nuestros hijos, tales como inseguridad, falta de confianza y baja autoestima. Y, sin duda, decidir por ellos cuáles han de ser sus amistades es sobreprotección.

Sin embargo, como padres, nuestro papel será fundamental y crucial en ese asunto, aunque de una forma indirecta. Realmente, hay mucho que podemos hacer para asegurarnos de que nuestros hijos gocen de relaciones sociales sanas y felices.

¿Cómo ayudar a que tu hijo goce de amistades sanas?

A continuación, hablamos sobre algunas de las estrategias que se pueden llevar a cabo para ayudar a los niños a que gocen de unas amistades sanas.

Enséñale qué es un buen amigo

Ya que es el niño o adolescente quien va a decidir de qué personas desea rodearse, es importante que le enseñemos en qué consiste una buena amistad. Hemos de transmitirle que un amigo es quien nos quiere, nos respeta, nos acompaña en los buenos momentos y en los malos, con quien nos divertimos y en quien podemos confiar.

Sin embargo, las palabras no son suficientes: nuestros hijos no harán lo que les digamos, sino lo que nos vean hacer a nosotros.

Por ello, permítele observar tus propias relaciones y el modo saludable y amoroso en que os relacionáis tus amigos y tú.

Trata de rodearte de la clase de personas que te gustaría que rodeasen a tu hijo; muéstrale con tu ejemplo el valor de la amistad.

Fomenta su autoestima

Del mismo modo, presta atención a la forma en la que tratas a tu hijo y te diriges a él.

Los niños aprenden en el seno de la familia cuánto valen y cómo deben ser tratados, y esperarán de los demás lo mismo que recibieron en casa.

Por ello, asegúrate de amarlo, respetarlo, aceptarlo y apoyarlo para que crezca sabiendo que eso es lo que merece en todos los ámbitos de su vida.

Escucha y aconseja

Es posible que tu hijo experimente conflictos en algunas ocasiones con sus amistades y acuda en busca de tu consejo. En estos momentos, trata de recordar que resulta mucho más valioso que le ayudes a analizar la situación y hallar soluciones por sí mismo, en lugar de decirle lo que debe hacer.

Especialmente, si el amigo con el que ha tenido problemas no es de tu agrado, procura ser imparcial, no juzgues ni trates de boicotear esa amistad a propósito. Simplemente, ayuda a tu hijo a reflexionar al respecto.

Escoger los amigos es una tarea personal

Finalmente, tendrás que armarte de valor y paciencia y permitir que tu pequeño recorra el camino y aprenda de sus tropiezos. Acompáñalo, apóyalo y ófrecele tu consejo siempre que lo requiera. Mas, en última instancia, permítele decidir y confía en que le has transmitido los valores necesarios para tomar buenas decisiones.

Un niño que se siente amado y seguro de sí mismo, al que se le han proporcionado oportunidades de conocer diferentes tipos de personas, sabrá escoger aquellas que se ajusten a su personalidad y sus ideales.

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Источник: https://eresmama.com/pueden-padres-escoger-amigos-hijos/

¿Por qué no podemos ser amigos de nuestros hijos?

¿Cómo saber si las amistades de nuestros hijos son de calidad o no?

¿Por qué no podemos ser amigos de nuestros hijos? Muchos padres siguen sorprendiéndose cuando se les indica que no es bueno ni recomendable ser el mejor amigo de sus hijos pequeños o adolescentes. Aspirar a convertirnos en sus iguales nos resta autoridad y nos sitúa en una posición contradictoria, incómoda y contraproducente; tanto para ellos como para nosotros.

Sin embargo, son muchos los que se empeñan en tal fin. Las mamás desean convertirse en la mejor amiga de su hija esperando con ello ser su mejor confidente.

También los papás quieren ser esa figura polivalente que se alza como el mejor compañero de juegos, ese colega con el que hablar de todo y esa figura con la que bromear de cualquier cosa.

Todo ello, claro está, es positivo y enriquecedor.

No obstante, hay límites que no pueden sobrepasarse. Los padres no pueden estar al mismo nivel que sus hijos porque hacerlo puede restarles autoridad.

Así, en el momento en que se diluye el estatus, las reglas dejan de tener poder, dejan de haber límites y el niño puede llegar a pensar que todo es permisible.

En un mundo donde todos son amigos, no hay razón para cumplir unas normas.

Reflexionemos sobre ello.

Por qué no podemos ser amigos de nuestros hijos

En el libro La epidemia del narcisismo, los autores Jean Twenge y W. Keith Campbell, reflexionan sobre este tema.

Para ellos, una de las razones del aumento de narcisistas en nuestra sociedad tiene que ver con el aumento de la simetría en las relaciones entre padres e hijos.

Si nos preguntamos por qué no debemos ser amigos de nuestros hijos esta es una parte importante de la respuesta.

Es fácil que en este intento por acercarnos a ellos igual que lo haríamos con una amigo perdamos autoridad.

Una autoridad que luego necesitaremos para imponer límites que les sirvan de referencia en su evolución.

En este sentido, es necesario hacer uso de paternidad o maternidad cercana y afectuosa, pero también saber mantener la autoridad, ya que favorece el desarrollo de los más pequeños. Veamos por qué.

Definición de amistad, definición de ser padre y madre

Antes de tratar de responder a por qué no podemos ser amigos de nuestros hijos, vale la pena detenernos en un aspecto: en las definiciones. Ser amigo de alguien es mantener un vínculo afectivo desinteresado entre dos o más personas. Esa relación se basa además en un sentido de igualdad absoluta en la que nadie ejerce el control de uno sobre el otro.

Ahora bien, ser padre o madre significa amar, educar, proteger, guiar y atender a alguien de menor edad. Todo ello se ejerce desde una posición de autoridad. Esa atención, para que sea válida y enriquecedora, requiere de la aplicación de una serie de reglas y dichas reglas otorgan seguridad al niño. Porque le recuerdan en cada momento aquello que se espera de él.

De este modo, la persona que busque solo ser la mejor amistad de sus hijos estará aplicando una elevada negligencia.

La angustia psicológica y los padres que actúan como amigos

En un estudio realizado en la Universidad de Illinois por parte de la doctora Susan Silverberg se descubrió algo relevante. Hay madres divorciadas que ven en sus hijas adolescentes el mejor apoyo, hasta el punto de buscar ser sus mejores amigas. Ello les insta a volcar sobre ellas preocupaciones o inquietudes que no les son propias ni adecuadas.

Por ejemplo, en este trabajo pudo verse que muchas madres hablaban de sus problemas financieros, de los altibajos laborales o problemas emocionales con nuevas parejas a sus hijas adolescentes o preadolescentes con normalidad. Sin embargo, lo que no sabían es que esto genera en las niñas un elevada angustia psicológica.

Ese tipo de intimidad en la que los hijos se convierten en “amigos-volquetes” sobre los que proyectar preocupaciones e inquietudes es altamente contraproducente. Nuestra tarea es restar angustias en los hijos, no intensificarlas.

Confianza con los hijos sí, pero no “todo vale”

A la hora de establecer un vínculo de confianza con nuestros hijos, no todo vale -en este caso, el fin tampoco justifica los medios-. En este sentido, existen estrategias inteligentes que nos permiten mantener las vías de comunicación abierta y una relación cercana sin comprometer nuestra autoridad para marcar determinados límites. Esa es la clave.

  • Es recomendable establecer un vínculo de calidez, confianza, afecto absoluto y compañerismo, pero sin dejar de establecer límites.
  • Esa confianza establecida con nuestros pequeños debe orientarse a impulsar en ellos la responsabilidad, el autoconocimiento y la madurez emocional. Un hijo no es nuestro igual, es una persona que está bajo nuestro cuidado y a quien debemos ayudar a convertirse en alguien maduro e independiente.
  • Así, en ese lazo impulsor siempre es recomendable guardarnos ciertas cosas para nosotros mismos. Un niño no tiene por qué cargar sobre él la ansiedad, los miedos o las inquietudes emocionales de sus padres.

¿Por qué no podemos ser amigos de nuestros hijos? Porque con ello construimos un apego inseguro

Si nos preguntamos por qué no podemos ser amigos de nuestros hijos, hay otra razón de peso.

Un buen vínculo entre los padres y los hijos es más sencillo cuando las dos partes cuentan con estilos de apego seguros.

Ese en el que conseguir que los niños vean en nosotros a un referente capaz de validar sus necesidades, alguien que orienta, que siempre es accesible y que busca lo mejor para él.

Si basamos la relación en la amistad, gran parte de esto se diluye. El niño o adolescente nos ve como un igual, alguien que está en su misma posición, alguien que puede tener las mismas inseguridades y necesidades que él.

Todo ello deriva en apego inseguro, en la contradicción constante, en esa cárcel sin rejas en la que no saber cómo moverse por el mundo. Tengámoslo presente, la crianza y la educación de un niño requieren lo queramos o no saber posicionarnos para ser siempre el mejor apoyo de nuestros pequeños.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/por-que-no-podemos-ser-amigos-de-nuestros-hijos/

Ayuda a tu hijo a entender quién es un amigo verdadero — Mejor con Salud

¿Cómo saber si las amistades de nuestros hijos son de calidad o no?

Los padres somos los primeros amigos de los hijos. Compartimos sus juegos y vivencias, pero es natural que a medida que vayan creciendo empiecen a tener nuevas relaciones. Conocen amigos en el colegio, en el vecindario o entre los niños de la familia. ¿Cómo ayudarles a entender quién es un amigo verdadero durante esta experiencia emocional que significa crecer?

El trabajo arranca a partir de los 4 o 5 años, cuando nuestros pequeños comienzan a desarrollar una de las habilidades sociales más importantes: aprender a tener amigos verdaderos y conservarlos. Luego les tocará aprender a reconocer cuándo una amistad se está convirtiendo en foco de angustia o preocupación.

Enseñarles desde pequeños el valor de la amistad es una de las principales tareas que tenemos como padres. Sobre todo si queremos que las amistades de nuestros hijos tengan el potencial de brindarles felicidad.

Ayuda a tu hijo a entender quién es su amigo verdadero

Si eres padre o madre puede parecerte obvio que la amistad debe ser una experiencia positiva. Pero no para todos los pequeños es así, deben entenderlo. Y si no lo experimentan de esta forma es que algo no está funcionando. Los niños deben aprender desde temprano quién es un amigo verdadero y que las amistades son una fuente para expresar amor.

¿Cómo identificar a un amigo de verdad?

Especialmente en la adolescencia es cuando se producen las mayores amistades.

No podemos elegir las amistades de nuestros hijos.

Sobre todo durante su etapa de adolescencia, que es cuando los amigos desplazan cualquier interés y pasan a ser lo más importante en sus vidas.

Lo que sí podemos es guiarlos para que sepan construir relaciones valiosas, en las que se reine el respeto y la sinceridad.

Puedes plantearle de forma amable a tu hijo que revise cuáles de sus amistades tienen los siguientes signos, para que pueda determinar por sí mismo quién es un amigo verdadero y quién no lo es tanto:

Un buen amigo…

  • Celebra tus logros y te apoya en los malos momentos. Grita contigo cuando sacas la nota que esperabas o cuando anotas un gol. También está a tu lado cuando algo te preocupa y te anima a superarlo.
  • Te ayuda con lo que necesites.
  • Te trata bien. Es amable contigo, nunca se burla de ti ni de tus opiniones.
  • Es honesto. Te dice la verdad sobre lo que piensa y no cambia de carácter hacia ti cuando menos lo esperas.
  • Se mantiene alejado de los conflictos y no se burla de la gente.
  • Es leal y constante. Incluso cuando discuten, no te preocupa perder su amistad.
  • Se ríen y divierten juntos.
  • No le importa que tengas otros amigos. Las amistades que no admiten a otras personas tienden a ser tóxicas.
  • Respeta tu opinión y te deja hablar. Aunque no esté de acuerdo contigo, valora tus creencias.
  • No te obliga a hacer lo que no quieres. Si no quieres ir a una fiesta, o consumir alcohol o drogas, respeta tu decisión sin calificarte.

Nuestro hijo puede estar seguro de que si tiene al menos un amigo que cumpla con la mitad de estas características está, sin duda, ante una relación significativa de amistad.

Ver también: 8 tips para crear relaciones de amistad fuertes 

Cómo ayudar a tu hijo a superar amistades tóxicas

Enseñale a expresar sus emociones y hablar sobre sus amigos.

Todas las tardes al regresar del instituto, Marina se encierra en su cuarto.

Su madre sabe que es su forma de aislarse para lidiar con el trato que recibe de una de sus mejores amigas que un día no se separa de ella, y al otro la ignora por completo y la aparta del grupo.

Marina no sabe cómo reaccionar ante una amiga que la ama y la odia a la vez. Es completamente normal.

Como en toda relación humana, la comunicación es fundamental. Para guiar a tu hijo ante una experiencia de amistad tóxica, la comunicación es la herramienta de oro. En primer lugar, escúchalo y sé un oyente paciente. Recorre el viaje emocional que le hace sentir el conflicto que vive. Que exprese sus emociones ya es una forma de liberación.

Hazle saber cuánto vale

Puedes ayudar a tu hijo a alimentar su autoestima. Una forma es que dedique más atención a otras actividades en las que se destaca y que le permitan acceder a otros grupos de amigos. También puedes animarlo a que se concentre en la amistad con otros chicos de la clase, entre los cuales puede encontrar verdaderos amigos.

Pero sobre todo, debemos ayudar a nuestros hijos a superar el desafío al que se están enfrentando al vivir una amistad nociva. Orientarlos para que aprendan y entiendan sobre las relaciones que entablan. Ello los ayudará a tener una posición estable para ir trascendiendo los trastornos de la adolescencia.

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Ser el amigo verdadero de los demás

El poeta y filósofo estadounidense Ralph W. Emerson escribió que “la única manera de poseer un amigo es serlo”. Es un buen concepto para que nuestros hijos entiendan quién es un amigo verdadero.

 Cuando se trata bien a las demás personas, cuando muestran las cualidades de un verdadero amigo y hacen lo correcto, la gente buena se sentirá atraída hacia ellos.

Por lo tanto, es muy probable que su forma de ser atraiga a un buen amigo.

Los niños que reciben la atención y orientación de sus padres para construir buenas amistades tienen más oportunidad no solo de identificar quién es un amigo verdadero, sino también de lograr relaciones a prueba de fuego, llenas de experiencias satisfactorias.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/ayuda-hijo-entender-amigo-verdadero/

¿Cómo saber si las amistades de nuestros hijos son de calidad o no?

¿Cómo saber si las amistades de nuestros hijos son de calidad o no?

Es habitual que los padres se preocupen por las amistades de sus hijos, especialmente cuando llegan a la adolescencia ya que las amistades influyen mucho en el desarrollo y las elecciones del chico, pudiendo motivarle para estudiar y ser mejor, o para faltar a clase y probar las drogas o el alcohol.

Por eso, investigadores del desarrollo infantil en la Universidad de Illinois han querido analizar lo que predice la calidad de las amistades de los niños, para que se pueda saber si estás serán buenas o no para el niño en el futuro.

Para ello, los investigadores midieron las cogniciones de un niño acerca de los eventos de pares negativos pero ambiguos (sesgos de atribución) y la tendencia del niño a experimentar y expresar emociones fuertes (intensidad emocional).

«Estábamos más interesados ​​en comprender cómo las cogniciones y las emociones de los niños trabajaban juntas para predecir si las interacciones entre niños y niñas eran más cooperativas y positivas o más negativas y conflictivas», dice Nancy McElwain, profesora del Departamento de Desarrollo Humano y Estudios Familiares en la Universidad de Illinois.

Xi Chen, estudiante de doctorado en el departamento y autora principal del estudio, explica que fue un interés en las emociones lo que la llevó a hacer el estudio. «Pero la emoción no se sostiene sola. Se combina con la cognición en un contexto social cuando un niño interactúa con los demás».

Para el estudio, Chen y McElwain examinaron los datos de 913 niños (el 50% eran niños, el 78% eran blancos no hispanos) y sus amigos que participaron en el estudio NICHD sobre cuidado infantil temprano y desarrollo juvenil. Los niños y sus amigos fueron observados durante una serie de tareas interactivas en 4º y 6º grado.

Los sesgos de atribución de los niños se evaluaron durante las entrevistas en 4º, durante el cual se presentaron escenarios que mostraban eventos negativos pero ambiguos (por ejemplo, un compañero rompe tu radio) y se les preguntó cómo interpretarían la intención del compañero en cada escenario (en este caso, ¿fue un accidente o no?).

Las respuestas que indicaban que el compañero pretendía causar daño indican un sesgo hostil. Las respuestas que decían que no, indican un sesgo benigno. Los maestros también informaron sobre la intensidad emocional de los niños de este curso.

Los prejuicios de los niños predijeron la calidad de la interacción niño-amigo en 6º, pero solo cuando los niños tenían niveles altos de intensidad emocional.

Por ejemplo, un sesgo de atribución más hostil, combinado con una gran intensidad emocional, predijo una interacción más negativa entre niños y compañeros.

Pero, en contraste, un sesgo de atribución más benigno, combinado con una gran intensidad emocional, predijo una interacción más positiva entre niños y amigos.

«La intensidad emocional puede actuar como 'combustible' que motiva o estimula el comportamiento», explica Chen.

«Al mismo tiempo, los sesgos pueden actuar como la 'brújula' que señala el comportamiento de los niños en una determinada dirección.

Los niños que tienen un sesgo más hostil, por ejemplo, pueden ser más propensos a actuar y participar en interacciones negativas con amigos cuando el sesgo hostil se alimenta de emociones intensas».

«Del mismo modo, los niños que tienen un sesgo más benigno pueden participar en un comportamiento más positivo con los amigos, especialmente cuando este sesgo es alimentado nuevamente por emociones intensas», agrega McElwain.

Aunque no abordaron comportamientos específicos en el estudio, Chen afirma que los niños que tienden a percibir las intenciones de los compañeros como benignas, y también tienden a experimentar emociones intensas, pueden estar más comprometidos emocionalmente cuando juegan con un amigo, pueden iniciar más comportamientos pro-sociales, y compartir más risas e interacciones positivas.

Mientras que los niños que tienden a percibir las intenciones de sus compañeros como hostiles y que también tienden a experimentar emociones intensas, es más probable que actúen, peleen o ataquen a sus amigos o se retiren de las interacciones con amigos.

¿Cómo podemos los padres ayudar a los niños a desarrollar emociones de calidad?

El mensaje positivo que los investigadores del estudio quieren transmitir a padres y profesores es que las emociones intensas pueden ser beneficiosas siempre que se combinen con cogniciones positivas, lo que puede promover la interacción positiva con amigos.

«Un desafío para todos –explica Chen- es ayudar a los niños que muestran cogniciones negativas. Los adultos pueden ayudar a modelar puntos de vista positivos sobre un acontecimiento negativo.

Un ejemplo sería decirle al niño: “No creo que Juan tuviera la intención de manchar tu dibujo, seguro que fue un accidente”.

También se le puede preguntar, sin prejuicios, sobre los pensamientos del niño sobre eventos negativos involuntarios para ver cómo se los toma y actuar en consecuencia.

A menudo, un primer buen paso para minimizar los sesgos es reconocer que existen. «Durante la adolescencia, los niños son cada vez más capaces de discutir y reflexionar sobre sus propias cogniciones. Por lo tanto, este período de desarrollo, en particular, puede ser uno en el que las cogniciones negativas y los sesgos están abiertos al cambio», explica McElwain.

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Embarazo saludable
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