¿Cómo saber si mi bebé viene sano?

Diagnóstico de defectos de nacimiento | CDC

¿Cómo saber si mi bebé viene sano?

Los defectos de nacimiento se pueden diagnosticar durante el embarazo o después de que nazca el bebé, según el tipo de defecto.

Pruebas de detección

Las pruebas de detección son un tipo de prueba o procedimiento que se usa para determinar si la madre o el bebé podrían tener ciertos problemas. Estas pruebas no proporcionan un diagnóstico específico; para ello es necesario hacer pruebas de diagnóstico (ver más adelante).

Las pruebas de detección a veces pueden dar un resultado anormal, aun cuando la madre o el bebé no tengan ningún problema. Con menos frecuencia, pueden dar resultados normales y no detectar un problema que sí existe. A las mujeres embarazadas se les suelen ofrecer pruebas para la detección de defectos de nacimiento o de otros problemas en la madre o el bebé.

Hable con su médico si tiene inquietudes acerca de las pruebas prenatales.

Pruebas de detección del primer trimestre

Las pruebas de detección del primer trimestre son una combinación de exámenes que se realizan entre las semanas 11 y 13 del embarazo. Se utilizan para identificar ciertos defectos de nacimiento en el corazón del bebé o alteraciones cromosómicas, como el síndrome de Down. Estas pruebas de detección consisten en pruebas de sangre de la madre y ecografías.

  • Pruebas de sangre de la madreLas pruebas de sangre de la madre son un simple análisis de sangre. Miden los niveles de dos proteínas, la gonadotropina coriónica humana (hCG, por sus siglas en inglés) y la proteína plasmática A asociada al embarazo (PAPP-A, por sus siglas en inglés). Si los niveles de las proteínas resultan anormalmente altos o bajos, el bebé podría tener una alteración cromosómica.
  • EcografíaLa ecografía crea imágenes del bebé. En la ecografía del primer trimestre, se buscan signos de acumulación de líquido detrás del cuello del bebé. Si se observa una cantidad de líquido mayor de lo normal, el bebé podría tener una alteración cromosómica o un defecto del corazón.

Pruebas de detección del segundo trimestre

Las pruebas de detección del segundo trimestre se llevan a cabo entre las semanas 15 y 20 del embarazo. Se utilizan para identificar ciertos defectos de nacimiento en el bebé.

Las pruebas de detección del segundo trimestre incluyen un análisis de suero materno y una evaluación ecográfica integral del bebé a fin de detectar si hay anomalías estructurales (a esta ecografía también se la llama ecografía de detección de anomalías).

  • Análisis de suero maternoEl análisis de suero materno consiste en un simple análisis de sangre de la madre para determinar si la mujer presenta un mayor riesgo de tener un bebé con ciertos defectos de nacimiento, como defectos del tubo neural o alteraciones cromosómicas, como el síndrome de Down. También se le llama prueba de detección “triple” o “cuádruple”, según el número de proteínas que se midan en la sangre de la madre. Por ejemplo, la prueba de detección cuádruple mide los niveles de 4 proteínas AFP (alfafetoproteína), hCG, estriol e inhibina A. La prueba de detección en suero materno generalmente se realiza durante el segundo trimestre.
  • Ecografía de detección de anomalíasLa ecografía crea imágenes del bebé. Esta prueba normalmente se realiza alrededor de las semanas 18 a 20 del embarazo. La ecografía se utiliza para ver el tamaño del bebé y para detectar defectos de nacimiento u otros problemas en el bebé.

Pruebas de diagnóstico

Si los resultados de una prueba de detección son anormales, los médicos generalmente usan pruebas de diagnóstico para determinar si el bebé tiene defectos de nacimiento u otros posibles problemas.

Estas pruebas también se ofrecen a las mujeres con embarazos de alto riesgo, como las mujeres de 35 años o más, las mujeres que han tenido un embarazo anterior afectado por defectos de nacimiento, las mujeres con enfermedades crónicas como lupus, presión arterial alta, diabetes o epilepsia, y mujeres que usan ciertos medicamentos.

Ecografía de alta resolución

La ecografía crea imágenes del bebé. Esta ecografía, también llamada ecografía de segundo nivel, se utiliza para observar más de cerca los posibles defectos de nacimiento u otros problemas que se hayan indicado en los resultados de las pruebas de detección anteriores. Generalmente se realiza entre las semanas 18 y 22 del embarazo.

Muestreo de vellosidades coriónicas (CVS)

En la prueba de vellosidades coriónicas (CVS, por sus siglas en inglés), el médico extrae una pequeña muestra del tejido de la placenta, denominado vellosidad coriónica, para analizar y determinar si el bebé tiene alteraciones cromosómicas o genéticas.

Por lo general, se ofrece la prueba CVS a las mujeres que hayan recibido un resultado anormal en una prueba de detección del primer trimestre o que podrían estar en mayor riesgo.

Esta prueba se hace entre las semanas 10 y 12 del embarazo, antes que la amniocentesis.

Amniocentesis

La amniocentesis es una prueba en la cual el médico extrae una pequeña cantidad de líquido amniótico del área que rodea al bebé. El líquido se analiza para medir los niveles de proteínas del bebé, que pueden indicar ciertos defectos de nacimiento.

Las células del líquido amniótico pueden analizarse para observar si hay alteraciones cromosómicas, como síndrome de Down, y problemas genéticos, como fibrosis quística o enfermedad de Tay-Sachs. Por lo general, la amniocentesis se ofrece a las mujeres que hayan recibido un resultado anormal en una prueba de detección del primer trimestre o que podrían estar en mayor riesgo.

Se realiza entre las semanas 15 a 18 del embarazo. Algunas de las proteínas que se analizan en la amniocentesis son las siguientes:

  • AFPAFP es la sigla de alfafetoproteína, que es una proteína que produce el bebé en gestación. Los altos niveles de AFP en el líquido amniótico pueden indicar la posibilidad de que el bebé tenga una abertura anómala en el tejido, como un defecto del tubo neural (anencefalia o espina bífida), o una anomalía en la pared del cuerpo, como onfalocele o gastrosquisis.
  • ACEACE es la sigla correspondiente a acetilcolinesterasa, una enzima producida por el bebé en gestación. La enzima puede pasar del bebé al líquido amniótico que lo rodea si tiene una abertura en el tubo neural.

Después de que nazca el bebé

Ciertos defectos de nacimiento podrían no diagnosticarse hasta que nazca el bebé. A veces, el defecto de nacimiento se observa tan pronto nace el bebé. Pero en el caso de otros defectos de nacimiento, como algunos defectos del corazón, puede que no se diagnostiquen hasta más adelante en la vida.

Cuando hay un problema de salud en un niño, el proveedor de atención primaria podría revisar si tiene un defecto de nacimiento al recopilar sus antecedentes médicos y familiares, hacerle un examen físico y a veces al recomendar más pruebas.

Si después del examen no se puede hacer un diagnóstico, el proveedor de atención primaria podría remitir al niño a un especialista en genética y defectos de nacimiento. Los médicos genetistas son médicos con capacitación especializada en evaluar a los pacientes que puedan tener afecciones genéticas o defectos de nacimiento.

Aun cuando el niño vea a un especialista, es posible que no se obtenga un diagnóstico exacto.

Источник: https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/birthdefects/diagnosis.html

¿Cómo saber si mi bebé viene sano?

¿Cómo saber si mi bebé viene sano?

Cuando la mujer embarazada se entera que va a ser mamá por primera vez es normal que se vuelva loca de contenta, pero pasarán algunas semanas e incluso algunos meses para que la familia lo sepa, pues lo más habitual es esperar algo de tiempo para dar la gran noticia a los seres queridos por si algo va mal.

Índice

Ecografías y otras pruebas del embarazo

Actualmente, y gracias a todos los avances con los que nuestra sanidad cuenta, es muy bajo el porcentaje de partos que ponen en riesgo la vida del bebé y la mamá. Además, gracias también a las ecografías que las mamás se van haciendo durante todo el embarazo, los obstetras, ginecólogos y matronas pueden conocer el estado del bebé y saber si todo va bien y viene sano.

Antiguamente, las mamás embarazadas no tenían una prueba de embarazo con la que detectar si estaban o no embarazadas, pues en la Antigüedad, por ejemplo, las mujeres egipcias se valían de su orina, que guardaban en un recipiente al que le ponían unas semillas de cebada y trigo. Si crecían, la mujer sabía que estaba embarazada e, incluso, si el trigo llegaba a germinar decían que sería niña, pero si lo hacía la cebada sería niño. Pero de eso hace ya mucho tiempo.

Hoy en día, no nos hace falta en absoluto recurrir a este método “tan original”, porque tenemos las pruebas de embarazo que son muy precisas y rápidas (test).

Otra manera muy fiable también de saber si se está o no embarazada es que el médico realice a la mujer un análisis de sangre, que al igual que las pruebas de embarazo también busca detectar una hormona especial en la sangre o en la orina que solamente está presente cuando la mujer está embarazada, la hormona GHC (Gonadotropina Coriónica Humana).

Y al igual sucedía antiguamente con el estado del bebé: ¿vendrá sano? ¿estará bien? Claro, no se disponía de ningún elemento para observar al bebé y descubrir si estaba todo bien o no.

Sin embargo, hoy, por suerte, contamos con unos muy buenos equipos que incluso nos dejan ver al niño o a la niña en 3D, 4D y 5D.

Las ecografías, también llamadas ultrasonografías o ecosonografías, son los procedimientos de diagnóstico usados en los hospitales que emplean el ultrasonido para crear imágenes bidimensionales o tridimensionales.

Un pequeño instrumento muy similar a un «micrófono» llamado transductor emite ondas de ultrasonidos. Estas ondas sonoras de alta frecuencia se transmiten hacia el área del cuerpo bajo estudio, y se recibe su eco.

El transductor recoge el eco de las ondas sonoras y una computadora convierte este eco en una imagen que aparece en la pantalla, que es a lo que denominamos ecografía.

En las ecografías, la mujer embarazada va a acostarse sobre una mesa y el médico o ginecólogo va a mover el transductor sobre la piel que se encuentra sobre la parte del cuerpo a examinar. Antes es preciso siempre colocar un gel sobre la piel para la correcta transmisión de los ultrasonidos.

Durante el embarazo, las ecografías que se deben realizar necesariamente son las siguientes:

– La primera ecografía, o ecografía «de determinación de fecha» porque puede revelar la edad gestacional, es la que se realiza en las semanas 11–13 y sirve para ver la situación de la placenta, el número de fetos y el pliegue nucal. Las sociedades profesionales ginecológicas recomiendan hacerla a partir de la semana 12 desde la última regla y una ecografía anterior (normalmente transvaginal) también suele ser de utilidad.

– La segunda ecografía se realiza en la semana 18–20 para ver la formación de órganos y las posibles anomalías de desarrollo. Aquí se suelen ver claramente los genitales para descubrir si viene niño o niña.

– Finalmente, la tercera ecografía se hace entre la semana 33–34 para valorar el crecimiento fetal o detectar una malformación tardía (estas se suelen manifestar en el anterior ultrasonido). Después de esta ecografía, lo que nos recomendarán cuando se acerque la fecha prevista de parto son los monitores.

Estas distintas pruebas se realizan a lo largo del embarazo, aunque siempre prestando mucha más atención en el primer y segundo trimestre, de ahí la importancia de las ecografías de la semana 12 y 20 de gestación, pues es realmente ahí cuando descubrimos el estado del bebé, si viene sano o no.

Las diferentes pruebas pueden ser diagnósticas o de valoración de riesgo, pero hay que tener en cuenta que dichas pruebas no cubren el diagnóstico de todas las enfermedades, como por ejemplo la enfermedad del autismo.

¿Todavía no es suficiente para tu tranquilidad?

1. Tu bebé se mueve. La presencia de movimientos fetales es un indicador de que el bebé está bien y activo.

2. Tu presión arterial es normal.

El control de la presión arterial es uno de los parámetros clínicos que más de cerca deben seguirse durante el embarazo ya que un aumento de esta puede provocar graves complicaciones para el bebé, pero también para la mamá.

El hecho de que la presión arterial de la mamá se mantenga en límites normales será un indicador de que al bebé le llega suficiente cantidad de oxígeno y nutrientes para crecer normalmente.

3. La curva de la tolerancia a la glucosa está dentro de los valores normales. Alrededor del 4% de las embarazadas desarrollará diabetes durante el embarazo.

La diabetes gestacional es una condición en la cual el organismo tiene dificultad en manejar los niveles de azúcar en la sangre produciendo glucemias elevadas.

La diabetes gestacional, cuando no se trata, puede tener consecuencias severas para el bebé, llegando incluso a presentar un elevado peso al nacer, malformaciones congénitas o muerte fetal intraútero.

4. Crece en forma armónica y su líquido amniótico es adecuado. En la ecografía del primer trimestre se verificará que el saco gestacional se encuentre dentro de la cavidad uterina y hacia las cinco semanas de gestación que el embrión presente latidos cardiacos.

5. El triple screening de Síndrome de Down fue normal (detección de trisomía 21).

Esta prueba de detección prenatal, translucencia nucal, se hace mediante una ecografía entre las semanas 11 y 14 de embarazo.

Se mide el espacio claro o translúcido en el tejido de la nuca del bebé. Esta medición ayuda a evaluar el riesgo de que el bebé tenga síndrome de Down u otras anomalías genéticas.

6. Tomaste ácido fólico. El ácido fólico es una vitamina que se encuentra en forma natural en muchas frutas, verduras y cereales y resulta esencial para el bebé porque ayuda a la formación del tubo neural (parte del embrión que posteriormente se convierte en el cerebro y en la médula espinal).

Cuando el tubo neural no llega a cerrarse, los bebés nacen con un serio defecto de nacimiento llamado “defecto del tubo neural”. Son muchos los embarazos afectados por esta enfermedad que terminan en abortos espontáneos o en nacimientos de niños sin vida.

7. Monitorización. El monitoreo fetal debe realizarse de rutina a partir de la semana 37 de gestación en embarazos normales y en casos puntuales aún desde antes. De hecho, la monitorización está generalizada en los hospitales españoles y se le aplica prácticamente al 100% de las futuras mamás.

Hay dos tipos de resultado: reactivo y no reactivo. Si el resultado es reactivo se trata de un indicador de salud fetal, pero si el resultado es no reactivo, podría tratarse de un embarazo de riesgo, aunque no necesariamente implica una enfermedad. Pero nada de preocupaciones.

Lo que está claro es que, si a la mamá se le ha realizado un monitoreo y resultó reactivo, todo está bien.

Recordemos finalmente que, según la Organización de Naciones Unidas (ONU) “las muertes infantiles en el mundo se han reducido casi a la mitad desde 1990”. Esto fue publicado en la página oficial de la OMS y, aunque haya cada día progresos, desafíos, y también acciones mundiales y nacionales para mejorar la salud infantil, todavía queda mucho camino por recorrer.  

De las primeras preguntas que se hace una primeriza es «¿cómo saber mi fecha de parto?». La respuesta es sencilla, la fecha probable de parto se calcula sumando 280 días al primer día de la última menstruación que tuvo la mujer.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/como-saber-si-mi-bebe-viene-sano-9631

Cómo saber si nuestro bebé está bien: el aspecto exterior‏

¿Cómo saber si mi bebé viene sano?

Desde el momento en que somos padres miles de dudas nos asaltan porque tememos hacerlo mal, porque mucha gente nos regala su opinión sabiendo o sin saber y porque volcamos muchas de nuestras ilusiones en nuestro hijo, deseando que tenga una vida mejor que la nuestra.

De saber si nuestro bebé va bien suelen encargarse los pediatras y enfermeras, que cada pocas semanas le hacen una revisión para ver cómo crece, cómo se desarrolla, cómo evoluciona y si es normal lo que hace o deja de hacer.

Sin embargo, somos muchos los padres que deseamos saber cómo crece nuestro hijo y cómo se desarrolla, y de hecho es necesario que sea así porque los primeros que suelen observar que algo no va bien somos nosotros, que vemos a nuestros hijos a diario.

Por esta razón vamos a explicar algunas cosas que debemos tener en cuenta para saber si nuestro hijo está bien, relacionadas con su aspecto exterior.

El bebé recién nacido

Un bebé recién nacido tiene más para ofrecer de lo que nos pensamos, porque no sólo come, duerme y caga, sino que además es capaz de oler y distinguir el olor de su madre, puede vernos, sabiendo que está mirando a personas hasta el punto de poder imitar las caras, oye a su madre y conoce su voz, sintiéndose más a gusto escuchándola y viene «equipado» con varios reflejos que le ayudan en sus primeros derroteros por este extraño mundo en que vivimos.

Las primeras dudas de los padres: el aspecto exterior

Cada día desnudamos a nuestro hijo para bañarlo, cambiarlo, vestirlo o para tenerlo un ratito en contacto con nuestra piel haciendo eso que se llama «método madre canguro», que tan útil es para que los niños estén tranquilos y ganen más peso.

En esos momentos solemos darnos cuenta de algunas cosas que nos generan dudas, como granos, el pelo que se le está cayendo o manchas que no habíamos visto antes. Vamos a hablar de ello para conocer las posibles cosas que pueden generarnos dudas.

  • Ya nada más nacer se nos queda una cara un poco rara al ver a nuestro hijo cubierto del vérnix caseoso, una capa grasa que le servía de protección de la piel dentro del vientre materno. Siempre se le ha quitado al bebé enseguida, al bañarle, pero ahora no se hace porque se ha visto que no hace falta, pues se va yendo solo, y porque su piel sigue protegida fuera mientras lo tiene.
  • En la piel podemos ver también la presencia de bello en los hombros, la espalda y a veces incluso en la cara. Es el llamado lanugo, esa capita de pelo que luego desaparece a medida que pasan los días (o semanas).
  • Siguiendo con el pelo, a medida que nuestro hijo crece se va quedando sin pelo, porque va perdiendo el que traía «de serie» al nacer. Esto significa que se quedará calvo o calva durante un tiempo, a veces incluso con cara de abuelillo por llevar un peinado a lo Alfredo Landa, con pelo en los costados y atrás, pero sin él en la parte superior. Es normal y, lógicamente, poco a poco va saliendo pelo nuevo (excepto Caillou, todos los niños tienen pelo).
  • Podemos ver también algunas manchas en la piel, como la mancha mongólica o como angiomas, que son dilataciones de los vasos sanguíneos que hay bajo la piel y que le dan un tono rojizo a la mancha. En el segundo caso pueden verse en cualquier parte del cuerpo, aunque son habituales en la zona occipital, sobre la nuca. Tanto la mancha mongólica como los angiomas suelen desaparecer con el tiempo y por ello no hay que darles importancia.
  • En los dos primeros meses tienen granos en la cara, y no pocos. Suelen ser motivo de consulta y se suele preguntar qué crema hay que utilizar. La realidad es que no hace falta ninguna crema especial. Estos granitos, que muchos conocen como engordaderas, aparecen porque muchos poros de la piel de los niños están aún cerrados pero las glándulas sebáceas de la piel están ya funcionando. Al no poder salir el sebo al exterior se produce el grano, que a los pocos días desaparece solo.
  • Puede suceder también que tras haber estado varios días con un colorcito de piel más bien rosado le notemos que va cogiendo un tono amarillento. Es lo que se conoce como ictericia fisiológica, que suele ceder a los pocos días a medida que va haciendo caca (sacarlo al sol no sirve de mucho), o que puede persistir si el niño toma leche materna, momento en que pasa a llamarse ictericia por lactancia materna, que puede llegar a durar hasta tres meses, y que no requiere ningún tratamiento especial.

Dentro de unos días hablaremos de algunas cositas más relacionadas con los bebés y niños, para ver si están evolucionando bien o si es normal lo que tienen o lo que hacen.

Foto | vividexpressionsphotography en FlickrEn Bebés y más | Un mal día lo tiene cualquiera: “Tiene una semana y esta noche se ha despertado un montón”, ¿Hay que bajarle a los bebés la piel del prepucio para que no tengan fimosis?, La primera visita del bebé en el centro de salud, La primera exploración al recién nacido

Источник: https://www.bebesymas.com/recien-nacido/como-saber-si-nuestro-bebe-esta-bien-el-aspecto-exterior

Embarazo saludable
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