¿Cómo saber si mi hijo adolescente tiene depresión?

Guía para padres sobre la depresión del adolescente

¿Cómo saber si mi hijo adolescente tiene depresión?

A diferencia de los adultos, que tienen la capacidad de buscar ayuda por su cuenta, los adolescentes confían en los padres, maestros u otros tutores para reconocer su sufrimiento y obtener la ayuda que necesitan.

Así que, si usted tiene un adolescente en su vida, es importante aprender acerca de la depresión del adolescente y qué hacer si detecta las señales de advertencia.

Puede parecer que reconocer la depresión en el adolescente es fácil, pero las señales no siempre son muy obvias. Por un lado, los adolescentes con depresión no necesariamente aparentan estar tristes.

Irritabilidad, enojo y agitación pueden ser los síntomas más prominentes.

Señales y síntomas de la depresión en adolescentes

  1. Inquietud y agitación
  2. Sentimientos de inutilidad y culpa
  3. Falta de entusiasmo y motivación
  4. Fatiga o falta de energía
  5. Dificultad para concentrarse
  6. Molestias y dolores inexplicables
  7. Pensamientos de muerte o suicidio

Señales de advertencia de suicidio en los adolescentes

Adolescentes con depresión grave a menudo piensan acerca de, hablan de, o hacen intentos de suicidio «para llamar la atención». Pero un alarmante y creciente número de intentos de suicidio de adolescentes son exitosos, por lo quelos pensamientos o comportamientos suicidas siempre deben tomarse muy en serio.

Para la inmensa mayoría de los adolescentes suicidas, la depresión u otro trastorno psicológico juegan un papel primordial.

En adolescentes deprimidos que también abusan de alcohol o drogas, el riesgo de suicidio es aún mayor.

Debido al peligro muy real de suicidio, los adolescentes que están deprimidos deben ser vigilados muy de cerca para detectar cualquier señal de pensamientos o conductas suicidas.

Señales de alerta de suicidio

  1. Hablar o bromear sobre suicidarse
  2. Decir cosas como, «Yo estaría mejor muerto», «Ojalá pudiera desaparecer para siempre» o «No hay salida».
  3. Hablar positivamente de la muerte o romantizar morir («Si yo muriera, la gente podría amarme más»)
  4. Escribir historias y poemas sobre la muerte, el morir o el suicidio
  5. Participar en comportamientos imprudentes o tener muchos accidentes que resulten en lesiones
  6. Regalar pertenencias preciadas
  7. Decir adiós a amigos y familiares como si fuera por última vez
  8. Buscar armas, píldoras u otras formas letales para suicidarse

No ignore el problema

La depresión es muy perjudicial cuando se deja sin tratamiento, así que no espere y diga “ojalá” que los síntomas preocupantes desaparecerán.

Si usted sospecha que su hijo está deprimido, hable con él o ella de sus preocupaciones de una manera amorosa, sin prejuicios. Incluso si no está seguro de que la depresión es el problema, los comportamientos problemáticos y las emociones que está viendo son señales de un problema que debe hablarse.

Abra un diálogo y hágale saber a su hijo o su hija qué señales específicas de depresión usted ha notado y por qué le preocupan. Luego pídale a su hijo o a su hija que comparta lo que a él o ella le está pasando y esté listo y dispuesto a escuchar verdaderamente.

Deténgase de hacer un montón de preguntas (a los adolescentes no les gusta sentirse acorralados), pero aclaren que están listos y dispuestos a proporcionar el apoyo que necesitan.

Consejos para comunicarse con un adolescente deprimido

Concéntrese en escuchar, no en sermonear. Resista cualquier impulso para criticar o juzgar cuando su hijo o hija comience a hablar. Lo importante es que su hijo o hija se está comunicando. Le hará un bien a su adolescente si usted le deja saber que está ahí para ayudarle incondicionalmente y sin juicio.

Sea suave pero persistente. No se rinda si se cierra y le deja fuera al principio. Hablar de depresión puede ser muy difícil para los adolescentes. Incluso aunque quieran hablar, pueden tener dificultades para expresar lo que están sintiendo.

Sea respetuoso con el nivel de comodidad de su hijo o hija mientras que usted enfatiza su preocupación y su disposición a escuchar.

Reconozca sus sentimientos. Incluso si sus sentimientos o preocupaciones parecen tontos o irracionales para usted.

Los intentos bien intencionados de explicar por qué «las cosas no son tan malas» sólo parecerá como si no toma en serio sus emociones.

Para que se sientan comprendidos y apoyados, simplemente reconozca el dolor y la tristeza que están experimentando, les hará sentir comprendidos y apoyados.

Confié en sus instintos. Si su adolescente afirma que nada está mal, pero no tiene ninguna explicación para lo que está causando el comportamiento deprimido, usted debe confiar en sus instintos.

Si su hijo o hija adolescente no se abre a usted, considere la posibilidad de recurrir a una tercera persona de confianza: un consejero escolar, un maestro favorito o un profesional de la salud mental.

Lo importante es conseguir que hable con alguien.

Anímele a conectarse socialmente

Los adolescentes deprimidos tienden a aislarse de sus amigos y de las actividades que solían disfrutar. Pero el aislamiento sólo empeora la depresión, así que haga lo que pueda para ayudar a su hijo a volver a conectarse.

Que el tiempo de conversar cara a cara sea una prioridad. Separe tiempo cada día para hablar, tiempo en donde esté totalmente enfocado en su hijo (sin distracciones o haciendo multitareas). El simple hecho de conectarse cara a cara puede jugar un papel muy importante en la reducción de la depresión de su adolescente.

Luche contra el aislamiento social. Haga lo que tenga que hacer para mantener a su hijo conectado a otros. Anímele a salir con sus amigos o invite a los amigos a venir a casa a visitarle. Participe en actividades que involucren a otras familias y dele a su hijo la oportunidad de conocer y conectarse con otros adolescentes.

Involucre a su adolescente. Sugiera actividades como deportes, clubes después de la escuela o clases de arte, danza o música que aprovechen los intereses y talentos de su hijo o hija. Mientras que su adolescente puede carecer de motivación e interés al principio, a medida que se reconecte con el mundo, comenzará a sentirse mejor y mantendrá su entusiasmo.

Estimule a su adolescente a hacer servicios voluntarios. Hacer cosas por los demás es un poderoso antidepresivo y fortalece la autoestima. Ayude a su hijo a encontrar una causa en la que esté interesado y eso le da un sentido de propósito. Si usted es voluntario con ellos, también puede ser una buena experiencia de conexión.

Haga de la salud física una prioridad

La salud física y mental están íntimamente conectadas. La inactividad, el sueño inadecuado y la mala nutrición, hacen que la depresión empeore. Desafortunadamente, los adolescentes son conocidos por sus hábitos poco saludables: quedarse despiertos hasta tarde, comer comida chatarra y pasar horas y horas en sus teléfonos, computadoras o aparatos electrónicos.

Pero como padre, usted puede combatir estos comportamientos estableciendo un ambiente familiar sano y de apoyo.

¡Haga que su adolescente se mantenga en movimiento! El ejercicio es absolutamente esencial para la salud mental, haga lo que sea necesario y consiga que su adolescente este activo.

Idealmente, los adolescentes deben de hacer por lo menos una hora de actividad física al día, pero no tiene por qué ser aburrido o miserable.

Sáquelo del encierro con actividades en contacto con la naturaleza como: Caminar al perro, bailar, jugar algún deporte, ir a caminar, montar bicicleta, andar en patineta, siempre y cuando se mueva, es beneficioso.

Establezca límites en el tiempo de la computadora. Los adolescentes a menudo entran a las redes sociales para escapar de sus problemas, pero el uso excesivo de la computadora sólo aumenta su aislamiento y su depresión.

Proporcione comidas nutritivas y balanceadas. Asegúrese de que su hijo está recibiendo la nutrición que necesita para una salud óptima del cerebro y apoyo para el estado de ánimo: cosas como grasas saludables, proteínas de calidad y productos frescos.

Motívele a dormir lo suficiente. Los adolescentes necesitan dormir más que los adultos para funcionar de manera óptima, de 9 a 10 horas por noche.

Saber cuándo buscar ayuda profesional

El apoyo y los cambios de estilo de vida saludable pueden hacer una gran diferencia para los adolescentes deprimidos, pero no siempre es suficiente.

Cuando la depresión es grave, no dude en buscar ayuda profesional de un psicólogo o psiquiatra.

Un profesional de la salud mental con entrenamiento avanzado y un trasfondo fuerte en atender la depresión en el adolescente es la mejor opción para el cuidado de su hijo.

Involucre a su hijo en las opciones de tratamiento

Al elegir a un especialista o buscar opciones de tratamiento, siempre obtenga la opinión de su adolescente.

Si desea que su adolescente esté motivado y comprometido en su tratamiento, no ignore sus preferencias ni tome decisiones sin hacérselo saber. Ningún psicoterapeuta hará milagros, y ningún tratamiento funciona igual para todos.

Si su hijo se siente incómodo o simplemente no está conectándose con el psicólogo o el psiquiatra, busque uno que encaje mejor con su hijo o su hija.

Explore sus opciones

El especialista que usted ha elegido le informara sobre las opciones de tratamiento para la depresión de su hijo o hija. La terapia conversacional es a menudo un buen tratamiento inicial para casos de depresión leve a moderada. Durante el transcurso de la terapia, la depresión de su adolescente puede resolverse. Si la depresión no se resuelve, entonces el medicamento está justificado.

Desafortunadamente, algunos padres se sienten presionados a elegir medicamentos antidepresivos sobre otros tratamientos que pueden ser muy costosos o muy extensos.

Sin embargo, a menos que su hijo esté actuando arriesgadamente o en riesgo de suicidio (en cuyo caso puede ser necesario medicamento y / u observación constante), usted tiene tiempo para considerar cuidadosamente sus opciones antes de comprometerse a cualquier tratamiento.

En todos los casos, los antidepresivos son más efectivos cuando son parte de un plan de tratamiento más amplio.

El medicamento viene con riesgos

Los antidepresivos fueron diseñados y probados en adultos, por lo que su impacto en los cerebros jóvenes y en desarrollo aún no se entiende. Algunos investigadores están preocupados porque el exponerse a medicamentos como el Prozac puede interferir con el desarrollo normal del cerebro, particularmente la forma en que el cerebro administra el estrés y regula las emociones.

Los antidepresivos también vienen con riesgos y efectos secundarios propios, incluyendo una serie de preocupaciones de seguridad específicas para niños y adultos jóvenes. También se sabe que aumentan el riesgo de pensamientos y conductas suicidas en algunos adolescentes y adultos jóvenes.

Los adolescentes con desorden bipolar, antecedentes familiares de trastorno bipolar o antecedentes de intentos previos de suicidio son particularmente vulnerables. El riesgo de suicidio es mayor durante los dos primeros meses de tratamiento antidepresivo.

Los adolescentes que toman antidepresivos deben ser supervisados muy de cerca para observar cualquier señal que indique que la depresión está empeorando.

Llame a un médico si nota…

  • Irritabilidad nueva o peor
  • Comportamiento agresivo, enojado o violento
  • Actuar sobre impulsos peligrosos
  • Lenguaje o comportamiento hiperactivo (manía)
  • Otros cambios inusuales en el comportamiento

Cuídese usted y al resto de la familia

Como padre que está lidiando con la depresión del adolescente, usted puede encontrarse enfocando toda su energía y atención en su hijo o hija. Mientras tanto, usted puede estar descuidando sus propias necesidades y las necesidades de otros miembros de la familia. Sin embargo, es extremadamente importante que usted continúe cuidándose durante este tiempo difícil.

Sobre todo, esto significa que usted necesita buscar ayuda y apoyo. Usted no puede hacer todo por usted mismo. El intentar hacerlo, sería muy agotador y sin resultados alentadores. Como dice el dicho: «Se necesita un pueblo.» Consiga la ayuda de familiares y amigos. Tener su propio sistema de apoyo le ayudará a mantenerse saludable y positivo mientras trabaja para ayudar a su adolescente.

No reprima sus emociones. Es normal sentirse abrumado, frustrado, impotente, o enojado. Contacte a sus amigos, únase a un grupo de apoyo, o vea a un psicoterapeuta para usted. Hablar de cómo usted se siente ayudará a calmar la intensidad de sus emociones.

Cuide de su salud. El estrés que le causa la depresión de su hijo puede afectar su estado de ánimo y emociones, Así que cuide su salud y bienestar comiendo bien, durmiendo suficiente, y haga tiempo para las cosas que disfruta hacer.

Sea abierto con la familia. No evada el tema de la depresión de su adolescente intentando “proteger” a los demás hijos. Los niños saben cuándo algo está mal. Cuando no se les toma en cuenta, dan vuelo a su imaginación y saltan a peores conclusiones. Sea receptivo acerca de lo que está pasando e invite a sus hijos a hacer preguntas y compartir sus sentimientos.

Recuerde a los hermanos. La depresión en un hijo puede causar estrés o ansiedad en otros miembros de la familia, así que asegúrese de que los niños «sanos» no sean ignorados. Los hermanos pueden necesitar atención especial individual o ayuda profesional para manejar sus sentimientos acerca de la situación.

Evite el juego de la culpa. Es fácil echarse la culpa o culpar a un familiar por la depresión de su adolescente, pero solo resultara en una situación más estresante. Sin embargo, la depresión es causada normalmente por una serie de factores, por lo que es poco probable, excepto en el caso de abuso o negligencia, que algún ser querido sea “responsable o culpable”.

Источник: http://ceril.net/index.php/articulos?id=362

Conoce las señales de depresión en niños y adolescentes

¿Cómo saber si mi hijo adolescente tiene depresión?

El estado de ánimo y el comportamiento de los niños puede variar mucho en el mejor de los casos, lo que presenta a los padres ante un torbellino de emociones. Crecer es duro para los menores.

Si los periodos de negatividad suceden con mayor frecuencia que los de comportamientos positivos, y tienes dificultades de que tu hijo o hija salga de ese círculo vicioso, entonces puede que esté sufriendo esta enfermedad que provoca al menor experimentar un conjunto de emociones distintas a las habituales.

Cuando estas situaciones de bajo estado anímico suceden durante un tiempo prolongado, puede indicarte que esta persona sufre depresión. En lugar de ser únicamente un estado de humor negativo, la depresión es un estado de salud serio que impacta en la integridad mental, emocional y física de la persona.

Las estadísticas indican que la depresión en niños y en adolescentes sucede en un 3-4% de la población por debajo de los 18 años en España y en el resto del mundo.

Los niños diagnosticados con problemas de salud mental pueden continuar con los mismos en la etapa adulta.

Esa es la razón por la que es importante comprender las señales y los síntomas de la depresión en adolescentes y en niños para una intervención rápida.

Señales de la depresión

Las señales y los síntomas de depresión en niños y adolescentes son similares generalmente a las de los adultos. No obstante, puede haber diferencias a menudo en la forma en la que se presentan. Por ejemplo, entre las señales de que tu hijo pueda estar sufriendo una depresión se incluyen:

  • Sentimientos de bajo estado de ánimo y tristeza, presentes la mayoría de los días
  • Cambios en los hábitos del sueño – insomnio o exceso de sueño
  • Falta de energía o incapacidad para relajarse
  • Irritabilidad
  • Cambios en la alimentación – falta de apetito o comer en exceso. Esto puede reflejarse en un aumento o pérdida de peso poco frecuente
  • Quejas de dolores estomacales, de cabeza y otros problemas físicos
  • Pérdida de rendimiento (por ejemplo, en el colegio o instituto)
  • Mal comportamiento

La depresión en niños

Los niños generalmente procesan lo que está sucediendo en su mundo a un nivel concreto “lo que ves es lo que obtienes” se dice en inglés.

Por tanto, ven frecuentemente las cosas en blanco y negro, y un tema como la depresión, puede crear mucha confusión, dolor e incertidumbre.

Estos menores todavía están aprendiendo sobre sus emociones y cómo gestionarlas, y puede resultar difícil para ellos reflexionar sobre los sentimientos causados por enfermedad, particularmente para conocer de dónde vienen los síntomas y por qué.

La depresión en adolescentes

El cerebro de los adolescentes suele procesar la información de una manera más abstracta que un niño, por lo que el adolescente deprimido puede entender lo que es la depresión y cómo se presenta, de una forma más detallada. Pero todavía puede ser complejo para ellos gestionar la enfermedad, en especial si están en una fase de su vida en la que experimentan cambios rápidos a nivel físico, hormonal, social y emocional.

Dónde conseguir ayuda para la depresión

La depresión en adolescentes y niños no es algo que puedan gestionar los padres por sí mismos.

Si sospechas que tu hijo o hija puede estar sufriendo una depresión, entonces debes de solicitar una cita con su doctor, para que puedan enviarle a un especialista capaz de tratar sus cambios de estados de ánimo.

Algunas sesiones con un psicólogo pueden ser beneficiosas tanto para ti como para tu hijo, para aprender cómo gestionar la depresión y trabajar juntos en familia.

¿Qué más puedo hacer?

Reflexionar y empatizar con ellos es un buen inicio. Es importante mantener abierta la comunicación, ya que es común en niños y en adolescentes que sufren esta enfermedad que se aíslen y dejen de hablar.

Es vital el uso de habilidades para sobrellevar el problema y normalizar los sentimientos difíciles de tratar. Piensa en llevarles a dar un paseo para que puedan respirar aire fresco, que participen en eventos familiares y que mantengan una rutina constante todo lo posible, porque puede ayudarles a gestionar un periodo de depresión.

Existen apps móviles relacionadas con la atención plena y la relajación que permiten que tanto tu hijo como tú podáis desarrollar habilidades que os permitan abordar la situación con nuevas técnicas.

Headspace y Smiling Mind son ejemplos de apps de atención plena disponibles al público en general.

También hay algunas páginas web como Youth BeyondBlue, que se han desarrollado específicamente para dar soporte a niños y adolescentes que puedan tener dificultades con esta enfermedad.

Tratar con la depresión en adolescentes y niños puede ser complicado para los padres pero recuerda que no estás solo.

Источник: https://muysaludable.sanitas.es/salud/psicologia/conoce-las-senales-de-depresion-en-ninos-y-adolescentes/

Cómo ayudar a su adolescente deprimido

¿Cómo saber si mi hijo adolescente tiene depresión?

Cuando los niños son pequeños, los padres están acostumbrados a involucrarse y rescatarlos cuando necesitan ayuda.

A medida que sus hijos se hacen mayores y sus problemas se vuelven más complejos, hay que hacer la transición hacia un papel más de apoyo, y eso puede ser difícil.

Esto es especialmente cierto con los adolescentes que están luchando con la depresión. Necesitan ayuda para mejorar, pero primero tienen que querer esa ayuda.

Señales de que su hijo está deprimido:

  • ¿Ha estado triste o irritable la mayor parte del día, la mayoría de los días de una semana durante al menos dos semanas?
  • ¿Ha perdido interés en las cosas que solía disfrutar?
  • ¿Ha cambiado su hábito de comer o dormir?
  • ¿Tiene muy poca energía, muy poca motivación para hacer cualquier cosa?
  • ¿Se siente inútil, sin esperanza acerca de su futuro, o culpable de cosas que no son su culpa?
  • ¿Ha bajado sus calificaciones o le resulta difícil concentrarse?
  • ¿Ha tenido pensamientos suicidas? Si es así, es crucial que la evalúe inmediatamente un profesional de salud mental. Si los pensamientos son realmente graves y hay una amenaza inminente, tendrá que llevarla a una sala de emergencias.

Si su hija muestra varias de estas señales, puede que tenga depresión y necesite atención profesional. Aunque usted no pueda hacer que ella quiera mejorar, hay algunas cosas que usted como su padre (o madre) puede hacer. Y comienza con simplemente estar allí para ella.

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Muestre su apoyo

Una de las cosas más importantes que puede hacer por su adolescente es trabajar en el fortalecimiento de su relación. Trate de mostrar empatía y comprensión poniéndose en sus zapatos.

Es posible que usted se sienta frustrado porque su hijo parece estar desanimado e irritable la mayor parte del tiempo y no parece estar haciendo mucho para ayudarse a sí mismo.

Pero si no hay mucho en su vida que lo haga feliz, o si le ha pasado algo intensamente decepcionante, es comprensible que quiera evitar las cosas que solía disfrutar y retirarse a su habitación. La depresión hace que incluso las cosas más pequeñas sean más difíciles.

Trate de validar sus emociones, no su comportamiento poco saludable. Por ejemplo, podría decir: “Parece que has estado realmente deprimido últimamente. ¿Es eso cierto?” Deje claro que usted quiere tratar de entender lo que le preocupa sin tratar de resolver el problema.

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Muestre curiosidad y compasión con él. Hágale preguntas sobre su estado de ánimo sutilmente, sin ponerse emotivo. Incluso los padres con las mejores intenciones, a menudo no se dan cuenta de que su preocupación puede sonar como una crítica en lugar de una expresión de amor.

No juzgue o trate de resolver sus problemas, incluso si no está de acuerdo con su punto de vista. Escucharle hablar de sus problemas podría parecer como si estuviera resaltando lo negativo, pero de hecho, está diciéndole que usted lo escucha, lo ve, y está tratando de entender, no de arreglarlo a él. A la gente no le gusta que la arreglen.

Escucharlo sin juzgarlo, en realidad, hará que sea más probable que él lo vea como un aliado y alguien a quien puede recurrir cuando esté listo para hablar.

Trate también de darle opciones para hacer cosas sin ser crítico con él. En vez de decir: “Cariño, realmente deberías levantarte y hacer algo.

¿Qué tal si llamas a un viejo amigo?”, podría decir: “Voy al centro comercial a hacer un mandado. Déjame saber si quieres venir conmigo y tal vez podamos almorzar juntos”.

Para algunos padres, esto puede sentirse algo pasivo, como si no estuviera haciendo lo suficiente.

Pero estar allí para él y comunicarle su aceptación de él es exactamente lo que necesita de usted en ese momento. En realidad, es una forma muy activa de fortalecer su relación.

Acentúe lo positivo

También asegúrese de reconocer las cosas positivas que hace su hijo adolescente. Ir a la escuela, mantener un trabajo a tiempo parcial, lavar los platos o recoger a su hermano de la práctica de fútbol: Estas son todas las cosas buenas que está haciendo, y es importante reconocerlas en lugar de pensar: “Esto es lo que debería hacer”.

A todos nos gusta ser apreciados y reconocidos por hacer un buen trabajo incluso cuando hacemos lo que se espera de nosotros. 
Pregúntese, ¿cuántas cosas positivas le ha dicho hoy? ¿Cuántas cosas negativas ha dicho? ¿Cuántas veces ha resaltado sus problemas o ha intentado solucionarlos? Lo positivo debe superar lo negativo.

Hágale saber que usted está orgulloso de ella, que está haciendo un buen trabajo si usted ve que ella cuida de sí misma, está haciendo su tarea, está interactuando con la familia, o si está haciendo otras cosas que requieren esfuerzo. Ella probablemente apreciará que se lo haya reconocido.

Del mismo modo, no es necesario mencionar que usted está decepcionado de que ella no está saliendo tan a menudo con sus amigos, o de que ya no muestra el interés que tenía en tocar la guitarra, por ejemplo. Ella probablemente se siente decepcionada también, y no necesita que le recuerden lo que no va bien en su vida.

Ella no quiere sentirse así. Si pudiera sentirse mejor en un abrir y cerrar de ojos, lo haría.

Ayudar a que los niños con depresión reciban tratamiento

Algunos adolescentes querrán ir a la terapia cuando usted les pregunte y algunos no. Para aquellos que se resisten, sepa que no van a abrirse de repente a la idea de la terapia (o a usted), pero usted puede ayudar a guiarlos hacia el tratamiento, abriéndoles la puerta y luego esperando pacientemente para que caminen a través de ella.

Trate de decir: “Sé que la estás pasando mal y tengo algunas ideas de cosas que podrían ayudar. Si quieres hablar conmigo sobre esas ideas, házmelo saber. Estoy aquí para lo que necesites”. También es una buena idea preguntarle si tiene alguna sugerencia sobre cómo usted podría ayudarla. Puede que se sorprenda con lo que le diga.

Tenga en cuenta que su adolescente podría decirle que lo deje en paz. Está bien; es su manera –aunque un poco irritable– de decirle que necesita espacio. Es normal que los adolescentes quieran independencia y es importante que usted respete eso.

Puede responder diciendo: “Te daré más espacio, pero quiero que sepas que estoy aquí para ti si alguna vez quieres hablar o escuchar mis sugerencias”.

Si ella se le acerca en busca de ayuda, esté preparado. Haga su investigación.

Encuentre dos o tres terapeutas que ella pueda entrevistar y dígale que ella puede elegir con el que se sienta más cómoda, y el que piensa que le ayudará más.

Encontrar un terapeuta que encaje bien es extremadamente importante y hacer que la elección sea de ella le ayudará a empoderarse de su propio tratamiento, lo cual es muy importante para los adolescentes, y prepara el terreno para una terapia eficaz.

También es importante saber que hay diferentes tipos de terapia que pueden ser útiles para su hijo adolescente, incluyendo algunas terapias de comportamiento bien estudiadas. Se ha demostrado que la terapia interpersonal (TIP), la terapia cognitivo-conductual (TCC), la terapia conductual dialéctica (TCD) y la activación conductual son útiles para los adolescentes con depresión. Asegúrese de que su hijo haya tenido una evaluación exhaustiva que incluya recomendaciones de tratamiento que le ayuden a guiarlo.

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Muchos adolescentes con depresión se benefician del uso de medicamentos, como un antidepresivo.

Aunque la terapia por sí sola puede ser eficaz para depresión de leve a moderada, los mejores resultados se obtienen generalmente con una combinación de medicamentos y terapia.

Si los medicamentos para la depresión están bajo consideración, se recomienda vehementemente que usted haga una cita con un psiquiatra de niños y adolescentes certificado por el consejo (en lugar de un médico general) para asistir a la consulta.

¿Por qué el tratamiento de la depresión puede no estar funcionando?

Si su hijo ya está en tratamiento pero no le está ayudando, pregúntele por qué piensa que eso es así. ¿Qué no es útil o qué no le gusta de la terapia? ¿Hay cosas sobre la terapia que le gustan? Tal vez ustedes pueden trabajar juntos para encontrar un terapeuta que haga más de las cosas que le gustan.

Si usted considera cambiar de terapeuta, es importante que lo discuta con su terapeuta actual antes de tomar la decisión de cambiar. Muchas veces, se puede mejorar la terapia y/o la relación terapéutica.

Tenga en cuenta que la terapia, por lo general, no es eficaz si la persona en tratamiento no está comprometida con la terapia, o si lo está haciendo sólo para agradar a otra persona. Su hijo debe querer mejorar para sí mismo. Desafortunadamente, a veces la gente tiene que empeorar antes de que quieran ayuda.

Pero la buena noticia es que si usted pone las bases al fortalecer su conexión con él ahora, será más probable que acuda a usted por apoyo cuando finalmente esté listo.

Cuídese usted mismo

Por último, es importante asegurarse de que usted está cuidando de sí mismo. Puede ser emocional y físicamente agotador ser padre de alguien que está luchando con la depresión. Sepa que no está solo y obtenga apoyo para usted. Asegúrese de sacar tiempo para hacer cosas que disfrute y salir con amigos. La frase: mamá feliz (o papá) = bebé feliz (léase: adolescente) ¡todavía aplica!

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Источник: https://childmind.org/article/como-ayudar-su-adolescente-deprimido/

Depresión

¿Cómo saber si mi hijo adolescente tiene depresión?

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Es normal que los niños se pongan tristes, se sientan desanimados, estén irritables o decaídos de vez en cuando. Pero, cuando los sentimientos y los pensamientos negativos se prolongan durante mucho tiempo y limitan la capacidad del niño para funcionar con normalidad, se puede tratar de una depresión.

La depresión es un trastorno del estado del ánimo. Su principal signo es estar triste, desanimado o irritable durante semanas, meses o incluso durante más tiempo. Otro signo de que un niño puede estar deprimido son sus pensamientos negativos. Estos incluyen centrase en los problemas y los errores, ser muy crítico con todo, sobre todo consigo mismo, y quejarse mucho.

La depresión puede interferir en el nivel de energía, la capacidad de concentración, el sueño y el apetito. Los niños deprimidos pierden el interés en las actividades y las tareas escolares, parecen cansados, se dan por vencidos con facilidad y se aíslan de sus amigos y de su familia.

Cuando un niño está deprimido, le cuesta mucho esforzarse hasta para hacer cualquier cosa, incluso aquello con lo que antes solía disfrutar.

La depresión puede hacer que un niño se sienta inútil, incapaz, rechazado o indigno de que alguien lo quiera. Puede hacer que los problemas de cada día parezcan más difíciles de lo que son en realidad.

Cuando la depresión es grave, puede llevar al niño a pensar en hacerse daño a sí mismo e, incluso, en el suicidio.

Cómo reconocer la depresión en un niño

Puede ser difícil, tanto para los padres como para otros adultos, saber si un niño está deprimido. El malhumor y la irritabilidad se pueden ver como una actitud negativa e irrespetuosa.

El nivel de energía bajo y la falta de interés se pueden ver como vagancia y el no querer ni siquiera intentarlo.

Los padres (al igual que los mismos niños y adolescentes implicados) pueden no ser conscientes de que este comportamiento sea un signo de depresión.

Debido a que la depresión se puede manifestar de formas diferentes y puede ser difícil ver, va muy bien explicar al médico si los sentimientos de tristeza o de decaimiento parecen persistir durante varias semanas.

El diagnóstico de la depresión y de otros trastornos del estado de ánimo

Al diagnosticar una depresión y otros trastornos similares del estado de ánimo, los médicos y los profesionales de la salud mental distinguen entre varias categorías distintas. Todas ellas se asocian a un estado de ánimo decaído como síntoma principal, pero se desarrollan de formas diferentes. Por ejemplo:

  • La depresión mayor es un fuerte o intenso episodio depresivo de desarrollo reciente y que dura un mínimo de dos semanas.
  • La depresión crónica (también conocida como “distimia”) es una depresión más leve que se desarrolla de una forma más gradual y que dura dos años o más.
  • El trastorno de adaptación con ánimo depresivo es una depresión que se desarrolla a consecuencia de un acontecimiento angustioso, desde una catástrofe natural hasta la muerte de un ser querido.
  • El trastorno afectivo estacional es un tipo de depresión que está relacionado con la exposición al sol. Se desarrolla cuando se reducen las horas de luz solar; por ejemplo, en los meses de invierno.
  • El trastorno bipolar (también conocido como depresión maníaca o depresión bipolar) es una afección caracterizada por episodios de depresión mayor que se alteran con episodios de manía (energía y alegría exacerbadas).
  • El trastorno de desregulación del estado de ánimo disruptivo (o perturbador) es un patrón de rabietas intensas y frecuentes; estallidos de agresividad y enfado; y un estado habitual de irritabilidad de una duración mínima de un año en un niño mayor de 6 años.

Buscar ayuda

La depresión y otros trastornos del estado de ánimo pueden mejorar cuando reciben la atención y los cuidados adecuados. Los problemas prosiguen o empeoran cuando no se tratan.

Si cree que su hijo podría estar deprimido o tiene problemas en su estado de ánimo:

Hable con su hijo sobre la depresión y sobre el estado de ánimo. Los niños pueden ignorar, ocultar o negar cómo se sienten.

O pueden no darse cuenta de que están deprimidos. Los niños mayores y los adolescentes pueden actuar como si no quisieran que los ayudaran, pero hable con ellos, de todos modos.

Escúchelos, ofrézcales su apoyo y demuéstreles que los quiere.

Concierte una visita con el pediatra se su hijo. Lo más probable es que le haga una exploración física completa. Esta exploración le ayudará a descartar posibles afecciones que le podrían provocar síntomas depresivos. Si le pediatra creyera que su hijo podría padecer una depresión, lo derivaría a un especialista para que lo evaluara y lo tratara.

Póngase en contacto con un especialista en salud mental. La depresión puede mejorar. Pero si se deja sin tratar, puede empeorar. Un psiquiatra o un psicólogo de niños o adolescentes puede evaluar a su hijo y recomendar un tratamiento.

Los terapeutas tratan la depresión y otros trastornos del estado del ánimo con psicoterapia, a veces con medicinas o con ambas a la vez. Asesorar a los padres también forma parte del tratamiento. Este asesoramiento se centra en las formas en que los padres pueden apoyar y responder mejor a un niño o adolescente que está atravesando una depresión.

Más formas de ayudar a su hijo

El tratamiento con un terapeuta es importante. Pero usted también tiene un papel importante. En casa, las siguientes pautas, sencillas pero muy poderosas, pueden ayudar a su hijo a afrontar una depresión.

Asegúrese de que su hijo sigue una alimentación nutritiva, duerme lo suficiente y hace ejercicio físico cada día. Todo esto tiene efectos positivos en el estado de ánimo.

Disfrute del tiempo que pasan los dos juntos. Pase tiempo con su hijo haciendo cosas que les gusten a los dos. Vayan a dar un paseo, jueguen, cocinen, hagan manualidades, vean una película divertida juntos.

Si favorece las emociones y estados de ánimo positivos (como disfrutar haciendo algo, relajarse, entretenerse y pasárselo bien) en su hijo, le podrá ayudar a superar poco a poco el estado de ánimo decaído que forma parte de la depresión.

Sea paciente y comprensivo. Cuando la depresión hace que niños y adolescentes estén irritables y cascarrabias, es fácil que los padres se enfaden y se sientan frustrados.

Recuérdese a sí mismo que este comportamiento forma parte de la depresión, en vez de ser una falta de respeto voluntaria. Evite discutir con su hijo y hablarle mal. Trate de tener paciencia y sea comprensivo con él.

El hecho de mantener una relación positiva con su padre o su madre ayuda a reforzar la resiliencia de un niño ante la depresión.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

Fecha de revisión: agosto de 2016

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/understanding-depression-esp.html

Cómo descubrir si nuestro hijo tiene ansiedad o depresión

¿Cómo saber si mi hijo adolescente tiene depresión?

Ansiedad y depresión son dos trastornos que, habitualmente, relacionamos con la edad adulta. Sin embargo, los niños y los adolescentes también pueden padecerlos.

Niños que están irritables por cualquier cosa, que no pueden dormir o que tienen dolores de cabeza o estómago constantes.

Los padres tienen que estar atentos a estos síntomas y acudir al especialista lo antes posible para que los valore.

Los adultos solemos sufrir episodios de ansiedad y depresión cuando tenemos problemas laborales, familiares, de salud e, incluso, cuando nos resulta difícil la conciliación de la vida personal y laboral.

Pero los niños y los adolescentes también pueden estar sometidos en algunos momentos de su vida a una gran presión.

Aunque, por definición, un niño siempre debería ser feliz, hay que tener en cuenta que, a veces, también ellos pueden pasar por etapas difíciles.

La nueva generación de adolescentes sufre de ansiedad y depresión. La depresión es una alteración grave del estado de ánimo cualitativamente distinta a la tristeza y que requiere tratamiento específico. ”Numerosos especialistas señalaron que este panorama es el resultado de un momento emocional angustiante que muchos jóvenes atraviesan actualmente.

La ansiedad y la depresión en niños y adolescentes han ido en aumento desde 2012, después de varios años de aparente estabilidad, como un fenómeno que afecta a toda una generación sin distinción de edad, género o clase social”, se explica en el artículo Ansiedad y depresión adolescente: un inquietante drama en ascenso.

Los padres debemos estar atentos desde la infancia a sus síntomas y consultar con los especialistas.

Síntomas de la depresión infantil

En muchas ocasiones, los casos de ansiedad y depresión infantil pasan inadvertidas para los padres y profesores. Incluso se piensa que esta situación es pasajera y que los niños ya lo superarán. Pero, normalmente, el problema se suele agravar y complicar con el paso de los años.

Las cifras hablan por sí solas. “El 5 % de los niños y el 8 % de los adolescentes presentaban depresión. Una patología que, a su vez, parece estar acelerando su ascenso como causa de ingreso.

De hecho, en el mismo informe se recoge que en los niños de 10 a 14 años, la depresión es la 43ª causa de ingreso hospitalario”, señala el informe sobre los problemas de salud en los países desarrollados recogido en Depresión en niños: información para padres y familiares.

Entre los síntomas para detectar la depresión en niños se pueden citar, entre otros: un estado de ánimo irritable o depresivo constante, pérdida de interés por todo, aislamiento social, problemas de conducta/disciplina o autoestima baja.

Pueden también mostrar sentimientos de que no valen nada, llanto frecuente y trastornos del sueño o el apetito. Incluso, manifestar una conducta dirigida a lastimarse a sí mismos y hasta hablar acerca del suicidio o intentarlo.

A pesar de que un niño puede presentar uno o más síntomas de depresión, generalmente, se considera un trastorno depresivo si se observan 4 o más síntomas por un largo período de tiempo.

Consejos para mejorar el estado de ánimo

Sin embargo, tampoco podemos asustarnos al primero de los síntomas. Los niños pueden mostrar sentimientos de infelicidad, tristeza, desaliento o irritabilidad durante la infancia. La mayoría de ellos se recuperará rápidamente de estos estados de ánimo. Sin embargo, un pequeño porcentaje convivirá con síntomas depresivos durante su infancia y/o adolescencia.

1. Acudir al especialista

Si tenemos la sospecha de que nuestro hijo puede estar sufriendo depresión infantil, tenemos que acudir al especialista. Dada la existencia de distintos tipos y causas de depresión, se pueden necesitar diferentes tratamientos. Cuando los síntomas de depresión son persistentes y severos, se debe buscar la ayuda de un profesional, normalmente un psicólogo o un psiquiatra.

2. Mejorar su autoestima

Si nuestro hijo tiene tendencia a criticarse a sí mismo, una buena idea es elogiar en la familia al niño con frecuencia y con sinceridad. Debemos remarcar lo positivo y poner en tela de juicio sus críticas hacia sí mismo. Hay que intentar que cambie estos pensamientos negativos o, al menos, ayudarlo a neutralizarlos.

3. No preguntarle constantemente por su estado

Aunque es importante que los niños puedan expresar cómo se sienten en el seno familiar, no es aconsejable estar todo el día preguntándole sobre sus problemas de depresión o ansiedad. Podemos dedicar algunos momentos para hablar de sus problemas ello, pero hay que intentar que centren su atención en otras cuestiones y que aprendan a evadirse.

4. No dejar que se aísle

Los niños con ansiedad y depresión tienen tendencia a aislarse de los demás. A veces, para no molestarlos, intentamos respetar este aislamiento.

Pero es fundamental sugerirles (nunca obligarlos) varias actividades y que ellos decidan entre diversas opciones. Se trata de evitar que piensen constantemente en lo que les preocupa, de que se sientan más aliviados.

Por ejemplo, podemos proponerles alguna actividad física, manualidades o juegos de mesa; incluso, alguna tarea en familia, como cocinar o poner la mesa.

5. Estabilidad familiar

Otro aspecto importante es mantener la rutina y disminuir los cambios en asuntos familiares. Las sorpresas no son una buena idea porque pueden aumentar la ansiedad.

Lo mejor es planificar la vida familiar con horarios para las comidas y el sueño.

La planificación ayudará a nuestro hijo a estar preparado ante cualquier eventualidad, a hablar de lo que le preocupa y a buscar una estrategia para ayudarlo.

6. Un ambiente sin fracasos ni culpa

Los niños en esta situación se suelen hundir cuando ven que las cosas no salen como ellos esperaban. Los suspensos, los exámenes, las tareas incompletas o los fallos pueden incrementar su angustia.

Los padres sienten que en algún momento se han equivocado e, incluso, tienden a echarse la culpa. Es importante crear un ambiente familiar en el que no importe el fracaso, sino el esfuerzo.

Tenemos que valorar todos sus pequeños logros y apoyarlo en todo momento.

Como conclusión, ante un problema de ansiedad y depresión, lo mejor es acudir a un especialista para que nos indique estrategias concretas con las que combatir sus síntomas. Se trata de encontrar soluciones.

Ten en cuenta que nadie quiere ver a su hijo sufrir y que es normal que, en ciertos momentos, la situación nos cause angustia.

Es importante confiar en el especialista y en el tratamiento, y mostrarnos seguros de que nuestro hijo pronto logrará gestionar de otra forma sus emociones.

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-descubrir-hijo-ansiedad-o-depresion-ayuda/

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