¿Cómo saber si un niño tiene trauma?

Contents
  1. Trauma psicológico: qué es, síntomas, causas, prevención y tratamiento
  2. Pronóstico de la enfermedad
  3. Síntomas de un trauma psicológico
  4. Pruebas médicas para un trauma psicológico
  5. ¿Cuáles son las causas de un trauma psicológico?
  6. ¿Se puede prevenir?
  7. Tratamientos para un trauma psicológico
  8. ¿Qué especialista lo trata?
  9. ¿Cómo saber si un niño tiene trauma?
  10. Trauma infantil y posibles causas
  11. Signos para identificar el trauma infantil
  12. Factores que determinan el impacto de eventos traumáticos
  13. Traumas no tratados
  14. Traumas infantiles – Somos Psicología y Formación
  15. ¿A qué se deben los traumas infantiles?
  16. ¿Cuáles son los principales síntomas de los traumas infantiles?
  17. ¿Existen diferentes tipos de traumas infantiles?
  18. Miedo
  19. Rechazo
  20. Abandono
  21. Humillación
  22. Injusticia
  23. Traición
  24. Maltrato y abuso
  25. ¿Cómo se pueden tratar los traumas infantiles?
  26. Entendamos el estrés traumático infantil y cómo ayudar
  27. ¿Qué puede causar el estrés traumático infantil?
  28. ¿Cuáles son las señales del estrés traumático infantil?
  29. Niños preescolares
  30. Niños de la escuela primaria
  31. Niños mayores de la escuela secundaria
  32. El Impacto del Trauma
  33. ¿Qué puedo hacer para ayudar?
  34. ¿Cuál es la manera de tratar el estrés traumático infantil?
  35. Sobre La Red Nacional para Estrés Traumático Infantil
  36. Recursos en Español
  37. Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
  38. ¿Cuáles son las causas de un trastorno de estrés postraumático?
  39. ¿Cuáles son los signos y los síntomas del trastorno de estrés postraumático?
  40. ¿Quién puede desarrollar un trastorno de estrés postraumático?
  41. ¿Cómo se trata el trastorno de estrés postraumático?
  42. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?
  43. De cara al futuro

Trauma psicológico: qué es, síntomas, causas, prevención y tratamiento

¿Cómo saber si un niño tiene trauma?

Un trauma es un evento que, desde un punto de vista psicológico, ha supuesto un problema para el paciente.

Pueden ser hechos que hayan ocurrido de manera repentina o inesperada, excediendo la capacidad del individuo de manejar este problema y perturbando los marcos de referencia básicos por los que se guía la persona para entender y manejar las situaciones que le rodean.

Los traumas se pueden dividir dependiendo de la acción que los haya desencadenado. Así pues, puede haber traumas relacionados con la infancia, la violencia, el duelo, desastres naturales, accidentes

Pronóstico de la enfermedad

El trauma psicológico es una patología que se puede tratar mediante la Psicología. Existen diferentes técnicas usadas por los psicólogos para trabajar sobre el inconsciente y la parte emocional del cerebro, que es donde se produce el shock postraumático.

Tras experimentar una situación traumática, el cerebro entra en shock

Síntomas de un trauma psicológico

Tras experimentar una situación traumática, el cerebro entra en shock, lo que desencadena un trauma psicológico. Algunos síntomas que pueden indicar la existencia de un trauma psicológico son:

  • Insomnio y pesadillas
  • Irritabilidad
  • Ansiedad y nerviosismo
  • Miedo
  • Confusión
  • Sensación de culpa y vergüenza
  • Indiferencia emocional

Pruebas médicas para un trauma psicológico

Los síntomas del trauma psicológico son claves para el diagnóstico de esta patología. El especialista en Psicología evaluará al paciente y valorará el tipo de trauma y el efecto que ha podido tener en su día a día.

¿Cuáles son las causas de un trauma psicológico?

Las causas de los traumas psicológicos se basan en experiencias traumáticas que no se han superado y que han roto el equilibrio psicológico del individuo. Por lo tanto, estas causas serán individuales, ya que lo que para una persona puede ser una vivencia traumática para otras no.

No obstante, hay situaciones generalizadas que tienen un impacto emocional importante en muchas personas, como por ejemplo el maltrato físico y psicológico, los abusos, la muerte de alguien querido, las enfermedades con secuelas graves etc.

Además, hay factores que pueden propiciar la aparición de un trauma como la existencia de problemas psicológicos previos.

¿Se puede prevenir?

No es posible prevenir un trauma psicológico ya que el hecho que desencadena este trauma ocurre de manera repentina o inesperada. El tratamiento de este trauma será clave para que frenar su desarrollo.

Tratamientos para un trauma psicológico

Dentro de las técnicas más utilizadas se encuentran:

  • La técnica EMDR, una de las técnicas más vanguardistas dentro de la Psicología que se utiliza mucho para superar el estrés postraumático. Esta técnica estimula ambos hemisferios cerebrales mediante sonidos alternos en los oídos, las manos o mediante estimulación visual. Esto le da un significado a lo ocurrido, ya que se trabaja en los sonidos, olores, pensamientos, imágenes y sensaciones relacionadas con el momento traumático.
  • La hipnosis es otra técnica recurrente a la hora de superar un evento traumático. En este caso el paciente está relajado pero atento, lo que produce una disminución de la activación cortical. Esto permite reestructurar recuerdos y disminuir el impacto negativo que se produce en nuestras emociones.
  • Técnicas Minfulness que consiste en ejercicios mentales para combatir el impacto traumático. Es un tipo de meditación que ayuda al paciente a paliar los malestares mentales, prestando atención al momento y dejando de lado las cosas banales que le rodean.
  • Técnicas de integración cerebral es una de las técnicas más utilizadas para resolver traumas, ataques de pánico y ansiedad. Esta técnica trabaja, desde un abordaje neurofisiológico, cognitivo y eléctrico, el campo del pensamiento y la manera en la que el cerebro recopila la información.
  • Brainspotting: aborda los traumas desde una perspectiva profunda y transformadora, lo que ayuda al paciente a superar las heridas emocionales provocadas por el hecho traumático. La técnica consiste en conectar las reacciones emocionales y físicas con el objetivo de identificar el punto cerebral y liberar las emociones bloqueadas.

¿Qué especialista lo trata?

El especialista que trata esta patología es un experto en Psicología.

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¿Cómo saber si un niño tiene trauma?

¿Cómo saber si un niño tiene trauma?

La etapa infantil es delicada. El niño aún no comprende a la perfección los peligros y amenazas que le rodean y su manera de lidiar con el estrés está en su etapa inicial. Algunos eventos durante estos años pueden producirles problemas o un trauma que debe ser tratado.

Índice

Trauma infantil y posibles causas

El “trauma infantil” está relacionado con un evento aterrador, peligroso, violento o que pone en peligro la vida de un niño. Este trauma, además de perjudicar a la persona que lo sufre, puede influir también en los niños y adultos que lo rodean, ya que pueden verse afectados al escuchar sus experiencias o ver sus miedos.

Cuando suceden este tipo de experiencias, el niño puede sentirse muy abrumado, molesto o indefenso. Este tipo de experiencias pueden sucederle a cualquier persona en cualquier momento y a cualquier edad. No todos los eventos tienen un impacto traumático, ni influyen de igual manera en las personas.

No todas las experiencias abrumadoras o que amenazan la vida se consideran traumáticas. Los niños interpretan sus experiencias únicas de manera diferente, por lo que no todas las situaciones abrumadoras acabarán siendo traumáticas. Una experiencia de vida que es traumática para un niño puede no serlo para otro.

Un evento puede ser traumático cuando enfrentamos o presenciamos una amenaza inmediata para nosotros mismos o para un ser querido y, a menudo, va seguido de lesiones o daños graves. Cuando esto sucede, puede provocar emociones como miedo, pérdida o angustia.

A veces, los niños experimentan este tipo de emociones negativas fuertes como reacción a la experiencia o porque es posible que el niño no tenga la capacidad de proteger o detener el evento.

Las reacciones a un evento traumático también pueden tener efectos duraderos en el funcionamiento diario de la persona, incluidos posibles cambios en la salud mental, física, social, emocional o espiritual del niño. Algunos eventos que pueden tener carácter traumático son:

– Abuso

– Discriminación o exclusión

– Violencia familiar

–  Bullying

– Situación de pobreza

– Catástrofes naturales e incendios

– Actos vandálicos, terrorismo o robos Si bien muchos de los ejemplos enumerados anteriormente pueden identificarse más fácilmente como traumáticos, otros eventos pueden ser menos obvios cuando se piensa en el potencial de impacto traumático. Por ejemplo, muchas familias pueden necesitar reubicarse debido a cambios de trabajo, dificultades económicas… Estos son sucesos bastante comunes para algunas familias que podrían tener un impacto traumático duradero.

Signos para identificar el trauma infantil

Los signos o síntomas de un trauma infantil varían según la edad y el evento traumático que haya sucedido en cada caso. El trauma puede afectar a los niños de distintas maneras y, para identificarlo, tendrás que prestar especial atención  a su comportamiento y evolución. Algunos signos de trauma pueden ser:

Respecto a su cuerpo: incapacidad para controlar las respuestas al estrés, enfermedades cardiacas u obesidad

Cerebro (pensamiento): dificultad para pensar, aprender y concentrarse, deterioro de la memoria, dificultad para cambiar de un pensamiento o actividad a otro

Emociones (sentimiento): baja autoestima, sentirse inseguro, incapacidad para regular las emociones, dificultad para formar recuerdos, problemas con las amistades, problemas de confianza, depresión, ansiedad…

Comportamiento: falta de control de los impulsos, peleas, agresiones, huidas, abuso de sustancias…
 

Factores que determinan el impacto de eventos traumáticos

– Edad. Los niños más pequeños son más vulnerables. Incluso los bebés y niños pequeños que todavía no hablan, son capaces de conservar lo sucedido en sus «recuerdos sensoriales”, por lo que estos eventos traumáticos pueden afectar su bienestar en edad adulta.

Frecuencia. Experimentar el mismo tipo de varias veces, o múltiples tipos de traumatismos, es más dañino que un solo evento aislado.

Relaciones. Los niños que guardan una relación positiva con su entorno (familia, amigos, profesores…) tienen más probabilidades de recuperarse.

Habilidades de afrontamiento. La inteligencia, la salud física y la autoestima ayudan a los niños a afrontar la situación.
 

Traumas no tratados

Los niños tienen mucha energía y gran capacidad de resistencia. Algunas situaciones mínimamente estresantes como andar en bici por primera vez, o enfrentarse solo a alguna situación, ayudan a su cerebro a crecer y a desarrollar nuevas habilidades.

Sin embargo, por definición, el trauma ocurre cuando un estrés experiencia abruma la capacidad natural del niño para hacer frente a estos eventos.

La situación provoca una respuesta de «lucha, huida o congelación», lo que se traduce en el cuerpo como una frecuencia cardíaca más rápida y presión arterial más alta, así como cambios en la forma en que el cerebro percibe y responde al mundo.

En muchos casos, el cuerpo y el cerebro de un niño se recuperan rápidamente de una experiencia potencialmente traumática. Sin embargo, para otros niños, el trauma interfiere con su desarrollo normal y puede tener efectos duraderos.

Sin tratamiento de psicología, la exposición repetida durante la niñez a eventos traumáticos puede afectar al cerebro y al sistema nervioso y aumentar los comportamientos de riesgo para la salud  en un futuro: fumar, trastornos alimentarios, uso de sustancias y actividades de alto riesgo.

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/psicologia-infantil/como-saber-si-un-nino-tiene-trauma-11791

Traumas infantiles – Somos Psicología y Formación

¿Cómo saber si un niño tiene trauma?

Pocas cosas marcan tanto a un individuo como el haber experimentado traumas infantiles. Ninguna etapa en la vida de una persona es tan intensa, ni tan vulnerable, como la infancia.

Las vivencias de nuestra niñez tienen un peso decisivo sobre nuestra personalidad y nuestra forma de sentir y de actuar.

Por ello, cuando sufrimos un trauma en nuestra infancia, este puede tener un enorme peso a lo largo de nuestra vida.

Al igual que en la edad adulta, los motivos que pueden dar lugar a traumas infantiles son muchos. Sin embargo, no hace falta recurrir a los casos más extremos, como violencia o abusos sexuales, para hablar de trauma infantil; estos traumas pueden venir ocasionados por muchos otros motivos, como por ejemplo la falta de arraigo o de afecto.

Como todos los traumas, se trata de lesiones psicológicas que dañan de manera permanente el inconsciente.

Se trataría por tanto de un daño emocional, fuerte y duradero, que llega a marcar la personalidad del individuo. En este sentido, muchas personas ni siquiera son conscientes de la existencia de dichos traumas.

Y esto sucede, incluso, a pesar de que pueden estar condicionando gravemente la calidad de vida personal.

Por estos motivos, resulta de gran importancia detectar y tratar estos traumas a tiempo. En el caso de los niños, para evitar que terminen afectándoles en su edad adulta; y en el caso de los adultos, para solucionar un problema ya existente.

¿A qué se deben los traumas infantiles?

Un trauma es un elemento puramente subjetivo, totalmente variable en función del individuo de que se trate. Lo que para una persona puede ser un evento traumático, para otra puede resultar intrascendente.

La manera en que afrontamos las distintas situaciones es, por tanto, variable en función de nuestras circunstancias y capacidades personales.

Del mismo modo, algunas personas pueden sobreponerse rápidamente a un trauma, mientras que a otras se les hace imposible.

Esta situación de subjetividad es incluso más evidente en el caso de los niños. Esto significa que un menor puede vivir una determinada experiencia como traumática, incluso si los adultos no la perciben así.

Esto se debe, lógicamente, a que el niño dispone de menores herramientas y habilidades para afrontar sus emociones.

Un ejemplo sería un divorcio; mientras que los padres pueden pasar página y empezar una nueva relación, el menor solo sabe que su familia ha quedado destruida.

Como ya hemos explicado, un trauma se produce como reacción a una situación de amenaza o estrés. En este contexto, puesto que los niños son más inseguros, están expuestos a más situaciones potencialmente traumáticas. Por ello, podemos encontrar múltiples situaciones que den lugar a traumas infantiles, como por ejemplo:

  • Haber sufrido algún accidente o percance.
  • Ser objeto de acoso escolar.
  • Sufrir abusos o malos tratos.
  • Vivir en una familia desestructurada.
  • Falta de apego con los padres.
  • Abandono.
  • Divorcio o ruptura del matrimonio de los padres.
  • Duelo o pérdida de un ser querido.
  • Situaciones de discriminación o en las que se siente diferente (por ejemplo, exclusión racial o por pobreza)
  • Dolencias o enfermedades médicas repentinas.
  • etc.

¿Cuáles son los principales síntomas de los traumas infantiles?

Una de las principales secuelas de los traumas infantiles en la edad adulta es la frialdad emocional; quienes han pasado por esta experiencia suelen convertirse en personas distantes, frías y poco empáticas. O, en otras ocasiones, sucede justo lo contrario.

En estos casos, se suelen desarrollar patrones de dependencia, ya sea de una pareja, amigo o familiar. También son frecuentes secuelas como la falta de control emocional, la necesidad de aprobación o el miedo a la soledad.

Se trata en definitiva de las consecuencias habituales de los desórdenes relacionados con el apego, la seguridad y la autoestima.

Sin embargo, lo deseable sería poder abordar y solucionar estos problemas antes de que lleguen a la edad adulta.

Esto significa que, si detectamos y reparamos un posible trauma a tiempo, evitaremos la aparición de las secuelas anteriormente mencionadas.

Es por esto por lo que resulta tan importante el identificar cuanto antes la existencia de una vivencia traumática. Sin embargo, esto no es siempre sencillo, ya que el niño puede no expresar sus verdaderas emociones.

Por este motivo, puede ser importante permanecer alerta ante aquellos comportamientos del menor que puedan indicar un posible trauma. Algunos de estos indicios son los siguientes:

  • Dificultad para controlar las emociones, ataques de ira o llanto súbito e incontrolado.
  • Sensación de tristeza, melancolía o depresión.
  • Actitud confusa, desorganizada o con dificultades para concentrarse.
  • Estado de ansiedad o nerviosismo, dificultad para permanecer quieto.
  • Rechazo a la escuela o inhibición social, incluso de sus amigos.
  • Sensación de miedo, incluso a cuestiones aparentemente inofensivas o a las que anteriormente no temía.
  • Cambios o alteraciones en los patrones de sueño.
  • Cambios o alteraciones en los patrones de alimentación.
  • Respuesta excesiva a los sobresaltos o a acontecimientos imprevistos.

¿Existen diferentes tipos de traumas infantiles?

Tal y como hemos explicado, un trauma es por definición un problema totalmente subjetivo. Depende esencialmente de cómo una persona haya vivido una determinada experiencia. Por ello, pueden existir infinidad de diferentes tipos de traumas, tantos como personas hay.

Sin embargo, cuando hablamos de traumas infantiles sí que encontramos una serie de casuísticas que son más comunes que otras. En este contexto, se dan algunas problemáticas con cierta frecuencia, lo que hace que sean los traumas más habituales.

Algunos de estos son los siguientes:

Miedo

Puede darse por múltiples circunstancias, ya que en la infancia la sensación de desprotección es constante.

En este sentido, el niño tiene miedo cuando afronta una situación que percibe como amenazante y no se siente respaldado.

Este tipo de circunstancias pueden hacer que se genere un temor excesivo a estas mismas situaciones; así, gradualmente, ante un mismo estímulo se experimenta un miedo cada vez mayor.

Rechazo

Cuando los niños empiezan a madurar, comienzan a generar una autoimagen personal. Se trata de la percepción que tienen de sí mismos, y de en qué medida se valoran. Esta es, en definitiva, la base de la autoestima.

Cuando se está desarrollando esta autoestima, resulta fundamental contar con la aprobación de las figuras de referencia.

Es esta aprobación la que incrementará o disminuirá la percepción del niño de su propia valía. Por ello, cuando el menor siente que es rechazado por estas figuras de referencia, se ve seriamente dañado.

Si esta sensación de rechazo se produce reiteradamente, puede dar lugar a un serio trauma.

Abandono

El trauma por abandono es en cierto modo similar al del rechazo. En este caso, no se trata tanto de que el niño no se sienta aprobado, sino más bien indiferente.

Si el menor no ha podido desarrollar un apego sano hacia sus padres o amigos, se genera un déficit afectivo.

Este tipo de carencia suele manifestarse después con necesidades diversas, como por ejemplo la inseguridad o la dependencia emocional.

Humillación

Hablamos de humillación cuando se produce una denigración u ofensa a una persona. Es, por tanto, un ataque grave a la dignidad de una persona.

La humillación es en cierto modo similar al rechazo, en tanto que implica un menoscabo de la autoestima.

No obstante, aquí hablamos de un supuesto de mayor gravedad, ya que no solo se ataca la autoestima de la víctima, sino que también se genera un sentimiento de vergüenza.

La sensación de humillación es una de las más difíciles de soportar para una persona. Por ello, si ya es difícil de sobrellevar para un adulto, es casi insoportable para un niño.

Esto hace que los niños que han sufrido humillaciones de manera sistemática puedan desarrollar un trauma.

En estos casos, no es raro que las secuelas den lugar a actitudes agresivas o despóticas hacia otras personas; con estos comportamientos, el afectado intenta infligir esa misma humillación a otras personas para sentirse así menos inseguro.

Injusticia

Los niños desarrollan desde muy jóvenes un sentido de cómo se han de relacionar con el mundo externo. Parte importante de ese comportamiento implica normas sociales, en base a lo que es aceptable y lo que no. Para ellos, resulta aceptable todo aquello que implique dar a cada persona lo que corresponde.

Cuando un niño siente que no se le está dando aquello que merece, genera la sensación de injusticia. Evidentemente, esto es un elemento subjetivo, que depende de la escala de valores con la que se le ha educado. Así, hay niños tiránicos que creen merecerlo todo, y otros que no tienen esa autopercepción.

Sea como sea, el sentimiento de injusticia se produce cuando el niño, por alguna circunstancia, entiende que no se le da aquello que le corresponde. Este tipo de circunstancias pueden dar lugar a traumas relacionados con la inseguridad personal, donde no se creen merecer nada.

O, en otras ocasiones, a actitudes despóticas en las que se pierde por completo la noción de actuar justamente.

Traición

Aquí también encontramos los traumas por traición. Aquí hablamos de aquellos casos en los que el menor siente que ha sido tratado con deslealtad.

Esto, por supuesto, es tanto más grave cuanto más estrecha sea la relación con la persona que le traiciona. Con este tipo de traumas, suelen producirse secuelas en la capacidad de confiar en otras personas y establecer lazos afectivos.

Esto suele dar lugar a problemas de sociabilidad o, incluso, desórdenes emocionales graves.

Maltrato y abuso

Posiblemente los traumas por maltrato o abusos sean los más graves y de difícil tratamiento.

Algunas personas viven en su infancia situaciones en las que son sometidas a malos tratos psicológicos, físicos o sexuales; esta es, por lo general, una de las experiencias más traumáticas que puede vivir un niño.

En función del tipo de maltrato, de cuánto se ha prolongado, o de quien lo haya realizado, el trauma será de mayor o menor gravedad.

¿Cómo se pueden tratar los traumas infantiles?

Para superar un trauma de la infancia, el primer y más importante paso es afrontarlo. Esto es un requisito imprescindible para comprender lo que sucedió realmente y evitar que siga afectando en nuestra vida.

Los traumas son eventos que han producido un fuerte impacto emocional, por lo que no se pueden solucionar racionalmente. Esto significa que es necesario asimilar cómo los sucesos del pasado influyen en nuestras emociones, y aprender cómo gestionar estas. En este proceso, un psicólogo es un guía que nos podrá orientar en cada etapa del camino.

Su primer cometido es la de hacernos ver la propia existencia del trauma, del que muchas veces no somos conscientes. Posteriormente, se trabajará sobre la asimilación de que no tenemos responsabilidad, ya que no estuvo en nuestra mano evitarlo.

A partir de ahí, se podrá trabajar sobre los sentimientos de culpa y vergüenza, que son habituales en estos casos.

Un último paso en el tratamiento consiste en comprender cómo esos eventos del pasado afectan nuestra vida presente. Esto nos permitirá entender por qué actuamos de una determinada manera, lo que nos permitirá modificar nuestra conducta.

Así, poco a poco, recobraremos nuestro bienestar personal y retomaremos las riendas de nuestra vida cotidiana.

Al final del proceso, el trauma no se habrá olvidado, será algo que siempre esté ahí; sin embargo, no influirá en nuestra vida, habremos procesado lo ocurrido y conseguiremos eliminar por completo las secuelas que dejó.

Será, en cierto modo, como una cicatriz: sabemos que tuvimos una herida, y siempre quedará una señal, pero sin embargo ya no dolerá ni nos impedirá desarrollar una vida plena y satisfactoria.

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Cargando…Traumas infantiles was last modified: marzo 28th, 2019 by

Источник: https://www.somospsicologos.es/blog/traumas-infantiles/

Entendamos el estrés traumático infantil y cómo ayudar

¿Cómo saber si un niño tiene trauma?

Aprenda sobre los diferentes tipos de trauma que puedan impactar a los niños, las señales de estrés traumático y cómo usted puede ayudar.

El estrés traumático infantil ocurre cuando un niño o adolescente ha enfrentado eventos violentos o peligrosos que no han podido superar.

Es importante aprender como los eventos traumáticos afectan a los niños. Cuanto más sepa, más entenderá las razones por los comportamientos, y emociones de los niños, y más podrá a su vez ayudarles y ayudar sus familias a salir adelante.

¿Qué puede causar el estrés traumático infantil?

Un evento traumático puede incluir:

  • La negligencia y el abuso psicológico, físico o sexual
  • Los desastres naturales, el terrorismo y la violencia comunitaria o en la escuela
  • Presencia o vivir violencia en las relaciones de noviazgo
  • La explotación comercial y sexual de los niños
  • Los accidentes serios o una situación precaria de salud, o la muerte violenta o pérdida súbita de un ser querido
  • Las experiencias de guerra o de ser refugiado
  • El estrés de las familias militares como las partidas militares, la muerte de un padre o cuando un padre regresa cambiado debido a heridas

¿Cuáles son las señales del estrés traumático infantil?

Las señales del estrés traumático son diferentes en cada niño. Y los niños reaccionan diferentemente que los niños mayores.

Niños preescolares

  • La ansiedad de separarse de sus padres o cuidadores primarios
  • Los llantos o los gritos frecuentes
  • La falta de apetito y la pérdida de peso
  • Las pesadillas

Niños de la escuela primaria

  • Tener ansiedad o miedo
  • Sentirse culpable o avergonzado
  • Tener dificultades para concentrarse
  • Tener dificultades para dormir

Niños mayores de la escuela secundaria

  • Sentirse deprimido o solitario
  • Desarrollar trastornos alimenticios y conductos autodestructivas
  • Empezar a abusar el alcohol o las drogas
  • Empezar actividades sexuales
  • Evitar lugares que pueden revivir el trauma
  • Indicar que no tienen emociones sobre el evento traumático
  • Demostrar cambios de comportamiento

Para algunos niños, estas reacciones pueden interferir con su vida diaria y su habilidad de interactuar con otras personas.

El Impacto del Trauma

El impacto del estrés traumático sobrepasa la etapa de la niñez. De hecho, las investigaciones han mostrado que los niños que sobreviven el trauma están particularmente en alto riesgo de tener:

  • Problemas de aprendizaje, bajo promedio escolar, y más suspensiones y expulsiones de la escuela
  • El aumento de uso de servicios médicos y de la salud mental
  • El aumento de uso del sistema de bienestar infantil y el sistema de justicia juvenil
  • Problemas de salud a largo plazo (p. ej., diabetes y enfermedades cardíacas)

El trauma es un factor de riesgo para casi todos los desórdenes mentales y de uso de sustancias.

¿Qué puedo hacer para ayudar?

Niños pueden recuperarse de los eventos traumáticos. Y algunos niños no demuestran señales de estrés después de su experiencia traumática. Con el apoyo adecuado, muchos niños pueden adaptarse y superar tales experiencias.

Como padre o adulto cercano, Ud. puede ser un agente central en la recuperación de un niño. Recuerde:

  • Tenga paciencia. No hay tiempo predefinido para recuperarse. Algunos niños se recuperan rápidamente, mientras otros se recuperan más despacio. Trate de no exigir que “se le pase”, y dígale que no se debe de sentir culpable por sus sentimientos.
  • Reasegúrele al niño que él no es responsable de lo que pasó. Los niños pueden culparse por lo ocurrido, aunque los eventos estuvieron fuera de su control.
  • Haga sentir seguro al niño. Hable sobre las medidas de seguridad realizadas en la casa y las medidas realizadas en la escuela.

¿Cuál es la manera de tratar el estrés traumático infantil?

Aun con el apoyo de miembros de familia y otras personas, algunos niños no se recuperan naturalmente. Cuando la angustia relacionada con el evento traumático continúa por varias semanas, un profesional de salud mental con pericia en el trauma puede ayudar al niño y a la familia a recuperarse.

Los tratamientos tal como la terapia conductual cognitiva han demostrado ser efectiva en ayudar a los niños a manejar el estrés traumático. Hay varias prácticas basadas en la evidencia y prometedoras para aliviar el estrés traumático.

El tratamiento de cada niño depende del tipo, el tiempo y la duración del trauma expuesto. Para más información sobre tratamientos (en inglés solamente), visite La Red Nacional para el Estrés Traumático Infantil.

Pregunte a su pediatra, su médico familiar, un consejero escolar, o un líder religioso para una referencia a un profesional de salud mental y hable sobre las opciones de tratamiento para su niño.

Sobre La Red Nacional para Estrés Traumático Infantil

La Red Nacional para el Estrés Traumático Infantil tiene la misión de transformar el cuidado de la salud mental para niños y adolescentes traumatizados a lo largo del país por mejorar la calidad de los tratamientos de trauma basados en las comunidades y por aumentar el acceso a servicios efectivos.

Recursos en Español

Источник: https://www.samhsa.gov/child-trauma/entendamos-el-estres-traumatico-infantil-y-como-ayudar

Trastorno de estrés postraumático (TEPT)

¿Cómo saber si un niño tiene trauma?

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Cuando alguien es víctima (o experimenta la amenaza) de una situación de violencia, lesión o daño, puede desarrollar un problema de salud mental conocido como trastorno de estrés postraumático (TEPT). El TEPT puede aparecer en las primeras semanas tras el suceso violento o incluso años después.

Las personas con TEPT a menudo vuelven a experimentar su trauma en forma de imágenes de escenas retrospectivas o «flashbacks», recuerdos, pesadillas o pensamientos de miedo, especialmente cuando se ven expuestos a acontecimientos u objetos que les recuerdan el trauma.

Los psicólogos u otros terapeutas pueden ayudar a las personas con TEPT a afrontar los pensamientos dañinos y los sentimientos difíciles, y a volver a llevar una vida normal.

¿Cuáles son las causas de un trastorno de estrés postraumático?

El trastorno de estrés postraumático se asocia con frecuencia a soldados y otras personas que han estado en frentes de guerra. Pero cualquier persona, incluso los niños, puede desarrollar este trastorno tras vivir un suceso traumático.

Los sucesos que pueden provocar un trastorno de estrés postraumático incluyen la muerte inesperada o violenta de un familiar o un amigo cercano, así como un daño grave o amenaza de muerte o de lesión que recibe la persona o un ser querido.

Las situaciones que pueden causar este tipo de traumas incluyen:

  • ataques violentos, como una violación
  • incendios
  • malos tratos físicos o abusos sexuales
  • actos de violencia (como tiroteos escolares o en el vecindario)
  • desastres naturales o provocados por el hombre
  • accidentes de tráfico
  • combates militares (lo que a veces se llama el «shock de las trincheras»)
  • presenciar cómo otra persona sufre este tipo de sucesos traumáticos
  • recibir el diagnóstico de una enfermedad de riesgo vital

En algunos casos, el trastorno de estrés postraumático puede ocurrir tras la exposición repetida a este tipo de sucesos. La culpa del superviviente (sentimientos de culpa por haber sobrevivido a un suceso donde murieron amigos o familiares) también puede contribuir a que se produzca un trastorno de estrés postraumático.

¿Cuáles son los signos y los síntomas del trastorno de estrés postraumático?

Las personas con trastorno de estrés postraumático presentan síntomas de estrés, ansiedad y depresión, entre los que se incluyen cualquiera de los siguientes:

Pensamientos invasivos o recuerdos del suceso

  • recuerdos recurrentes no deseados del suceso
  • trastornos del sueño o pesadillas
  • actuar o sentirse como si el suceso estuviera volviendo a ocurrir (flashbacks)
  • angustia y miedo al recordar el suceso
  • asustarse, sobresaltarse o ponerse nervioso cuando algo desencadena recuerdos del acontecimiento
  • los niños pueden recrear lo sucedido en sus juegos o dibujos

Evitar cualquier cosa que recuerde el suceso

  • evitar pensar o hablar sobre el trauma
  • evitar actividades, lugares o personas que despierten recuerdos del suceso
  • incapacidad de recordar aspectos importantes de lo que sucedió

Estado de ánimo o pensamientos negativos desde que ocurrió el suceso

  • preocupaciones y creencias continuas respecto al mundo y las personas como inseguros
  • culpabilizarse a sí mismos por el suceso traumático
  • ausencia de interés en participar en actividades habituales
  • emociones de ira, vergüenza, miedo o culpa por lo sucedido
  • desapego o distancia respecto a las personas
  • incapacidad de experimentar emociones positivas (felicidad, satisfacción, cariño)

Sensaciones de ansiedad o reacciones físicas de ansiedad duraderos

  • dificultades para conciliar el sueño o para mantenerlo
  • sentirse irritable, malhumorado o enfadado
  • problemas para prestar atención o para concentrarse
  • estar siempre al acecho de posibles peligros o señales de alarma
  • sobresaltarse fácilmente

Los síntomas se suelen iniciar durante el primer mes tras producirse el trauma, pero es posible que no se manifiesten hasta meses o incluso años después.

Estos síntomas suelen proseguir durante años tras el suceso traumático o, en algunos casos, se pueden aliviar y reaparecer más adelante en la vida si otro acontecimiento desencadena recuerdos sobre el trauma.

(De hecho, los aniversarios del suceso desencadenan a menudo desbordamientos de emociones y de recuerdos dolorosos).

El TEPT también puede aparecer como una respuesta repentina a corto plazo (llamada reacción a estrés agudo, también conocida como trastorno por estrés agudo) ante un suceso y puede durar de varios días o hasta un mes.

Las personas con trastorno de estrés postraumático pueden no buscar ayuda profesional porque piensan que es comprensible sentirse asustadas después de un suceso traumático. A veces, pueden no reconocer el vínculo existente entre sus síntomas y el trauma.

Los profesores, médicos, orientadores escolares, amigos y familiares que conocen bien al niño o al adolescente pueden desempeñar un papel importante en la detección de los síntomas del trastorno de estrés postraumático.

¿Quién puede desarrollar un trastorno de estrés postraumático?

No todas las personas que viven un suceso traumático desarrollan un trastorno de estrés postraumático.

Las probabilidades de desarrollarlo y el nivel de gravedad varían en función de la personalidad, los problemas de salud mental sufridos previamente, el apoyo social, los antecedentes familiares, las experiencias durante la infancia, el nivel de estrés en la actualidad y la naturaleza del suceso traumático.

Los estudios indican que las personas con trastorno de estrés postraumático a menudo presentan concentraciones atípicas de hormonas que participan en la respuesta al estrés.

Por ejemplo, las investigaciones han mostrado que presentan concentraciones de cortisol inferiores a las normales y concentraciones de adrenalina y noradrenalina superiores a las normales.

Todas estas hormonas desempeñan un papel importante en la reacción de «lucha o huida» del cuerpo ante el estrés repentino. (Se llama de «lucha o huida» porque el cuerpo se prepara exactamente para eso: para luchar contra el peligro o para huir de él).

¿Cómo se trata el trastorno de estrés postraumático?

Muchas personas se recuperan de un suceso traumático después de un período de readaptación. Pero si su hijo ha experimentado un suceso traumático y presenta síntomas de trastorno de estrés postraumático durante más de un mes, solicite la ayuda de un experto.

La terapia puede ayudar a abordar los síntomas de evitación, los pensamientos invasivos y negativos y el estado de ánimo deprimido o negativo. El terapeuta trabajará con su familia para ayudarlos, a usted y a su hijo, a encajar lo ocurrido y a volver a vivir la vida.

Los profesionales de la salud mental que pueden ayudar incluyen a:

  • los psicólogos
  • los psiquiatras
  • los trabajadores sociales clínicos titulados
  • los terapeutas titulados
  • expertos en traumas titulados
  • especialistas en el duelo

La terapia cognitivo-conductual es muy eficaz para las personas con trastorno de estrés postraumático.

Este tipo de terapia enseña estrategias para reemplazar los inútiles pensamientos y sentimientos negativos por pensamientos más positivos.

Las estrategias conductuales pueden usarse, adaptadas al ritmo de cada niño, para ayudarlo a desensibilizarse de los aspectos traumáticos de lo sucedido, a fin de que deje de sentir tanto miedo ante ellos.

En algunos casos, los medicamentos pueden aliviar los síntomas graves de depresión y ansiedad.

Esto puede ayudar a las personas con trastorno de estrés postraumático a hacer frente a la escuela y a otras actividades diarias mientras están en tratamiento.

A menudo, se usan medicamentos solo hasta que la persona se siente mejor; luego, la terapia puede ayudarlos a recuperarse del trauma y a retomar sus vidas.

Por último, los grupos de apoyo o la terapia de grupo pueden ser de gran ayuda, porque los niños y adolescentes se dan cuenta de que no están solos. Los grupos también ofrecen un lugar seguro para compartir emociones. Pregunte al terapeuta de su hijo si puede derivar a su hijo o ponerles en contacto con alguno de estos grupos.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

Ante todo, su hijo necesita que le preste apoyo y comprensión. A veces también necesitarán apoyo otros miembros de la familia, como los padres y los hermanos. Aunque los familiares y los amigos pueden tener un papel clave para ayudar a alguien a recuperarse, generalmente se necesita la intervención de un terapeuta bien preparado.

He aquí algunas de las cosas que los padres pueden hacer para apoyar a sus hijos con trastorno de estrés postraumático:

  • La mayoría de los niños necesitarán un período de readaptación tras un suceso estresante. Durante este tiempo, es importante que los padres les proporcionen apoyo, amor y comprensión.
  • Trate de mantener los horarios y la vida de su hijo lo más parecidos posible a como eran antes del suceso. Esto significa que no le permita faltar demasiado a la escuela ni que deje de realizar sus actividades, aunque al principio le resulte difícil.
  • Déjele hablar sobre el suceso traumático cuando se sienta preparado y si esté dispuesto a hacerlo. Felicítelo por ser fuerte cuando logre hablar sobre ello, pero no lo fuerce si no tiene ganas de compartir sus pensamientos. Algunos niños pueden preferir dibujar o escribir sobre sus experiencias. En cualquier caso, el hecho de animarlos y elogiarlos puede ayudarles a expresar sus emociones.
  • Asegure a su hijo que sus sentimientos son normales y típicos y que no se está «volviendo loco». El apoyo y la comprensión de los padres puede ayudar a un niño a afrontar sus sentimientos difíciles.
  • Algunos niños y adolescentes encuentran ayuda en los grupos de apoyo para supervivientes de traumas. Busque en Internet o consulte a su pediatra o al orientador escolar del centro escolar de su hijo para encontrar grupos en su zona.
  • Solicite ayuda profesional de inmediato si teme que su hijo pueda tener ideas de hacerse daño a sí mismo. Las ideas de suicidio son graves a cualquier edad y se deben tratar con urgencia.
  • Fomente la confianza en sí mismo en su hijo, animándole a tomar decisiones cotidianas cuando sea adecuado. El trastorno de estrés postraumático puede hacer que los niños se sientan impotentes, de modo que los padres pueden ayudarlos enseñándoles que tienen control sobre algunos aspectos de sus vidas. Dependiendo de la edad del niño, sus padres le podrían dejar elegir una actividad para el fin de semana o decidir cosas como qué comer a la hora de cenar o qué ropa ponerse.
  • Explique a su hijo que el suceso traumático no es culpa suya. Anímelo a hablar sobre cualquier sentimiento de culpa, pero no deje que se culpe por lo sucedido.
  • Manténgase en contacto con las personas que cuidan a su hijo. Es importante hablar con sus profesores, cuidadores y otras personas que participen en la vida de su hijo.
  • No critique su conducta regresiva (o de retroceso a un nivel de desarrollo previo). Si su hijo quiere dormir con las luces encendidas o llevarse a la cama su animal de peluche favorito, estas conductas le podrían servir de ayuda para atravesar un momento tan difícil. Hable con el médico o el terapeuta de su hijo si no está seguro de cómo lo puede ayudar.

De cara al futuro

No olvide cuidarse también usted. Ayudar a su hijo a afrontar un trastorno de estrés postraumático puede suponer un gran reto y requerir mucha paciencia y apoyo. El tiempo cura, y el hecho de que su familia se siente bien apoyada contribuirá a que todos puedan avanzar.

Revisado por: Shirin Hasan, MD

Fecha de revisión: julio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/ptsd-esp.html

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