Cómo tratar con un adolescente

Contents
  1. Cómo tratar con un adolescente y no morir en el intento
  2. La confrontación adolescente: un señuelo
  3. Las respuestas frente al conflicto
  4. Cómo alcanzar soluciones a los conflictos
  5. Las 13 cosas que no debes hacer si eres padre o madre de un adolescente
  6. Exigirles más de lo apropiado
  7. Tratarlos de forma condescendiente
  8. No escucharlos o interrumpirlos cuando están hablando con nosotros
  9. Interrogarles o forzarlos a que nos cuenten sus cosas
  10. Evitar hablar de sexualidad con ellos
  11. Burlarnos o reírnos de sus intereses
  12. Hacer comparaciones
  13. Criticar a sus amistades o relaciones
  14. Darles completa libertad
  15. Enseñarles malos hábitos
  16. Invadir su privacidad
  17. Tratarlos como si ya no nos necesitaran
  18. Guía para sobrevivir a la adolescencia de su hijo
  19. Entender la adolescencia
  20. Rebeldes
  21. Consejos para educar a un hijo durante la adolescencia
  22. Edúquese
  23. Hable con su hijo antes de que sea tarde
  24. Póngase en el lugar de su hijo
  25. Escoja sus batallas
  26. Fíje expectativas realistas
  27. Informe a su hijo y manténgase informado
  28. Sepa identificar las señales de alarma
  29. Respete la intimidad de su hijo
  30. Supervise lo que ve y lo que lee su hijo
  31. Establezca normas apropiadas
  32. ¿Se acabará alguna vez?
  33. 6 claves para entender y tratar a un hijo adolescente
  34. La adolescencia es una etapa complicada
  35. Consejos para entender y tratar a un hijo adolescente
  36. 1. Ten voluntad para entender
  37. 2. Piensa en cuando tú eras adolescente
  38. 3. Respeta sus necesidades
  39. 4. Deja que cometa sus propios errores
  40. 5. Comunícate con él o ella
  41. 6. Escucha activamente
  42. ¿Cómo comportarse frente a un adolescente rebelde?
  43. Cómo tratar con un adolescente
  44. ¿Por qué se comportan así los adolescentes?
  45. Pautas para tratar con adolescentes

Cómo tratar con un adolescente y no morir en el intento

Cómo tratar con un adolescente

A un adolescente le encanta debatir, especialmente con los padres y con las figuras de autoridad. No lo hacen porque sí: en realidad están avanzando en su proceso de crecimiento.

Quieren probarse a sí mismos que tienen identidad propia y que pueden reafirmarla. En el fondo, estas confrontaciones son saludables.

Pero si te descuidas, también pueden dar lugar a un campo de batalla totalmente tóxico y en el que las dos partes salgáis perdiendo.

Cualquier adolescente típico pone a prueba la madurez de sus padres. No es raro que los progenitores cedan a la tentación de bajar de nivel y terminar discutiendo con ellos como si fuera una relación simétrica. Por otro lado, tampoco es raro que terminen utilizando su autoridad para imponer conductas o silencios y generando así aún más distancia con el adolescente.

“Los jóvenes siempre han tenido el mismo problema; cómo ser rebelde y conformarse al mismo tiempo”.

-Quentin Crisp-

Piensa que la adolescencia no solamente la viven los propios adolescentes, sino que también lo hacen las personas que les rodean, especialmente sus padres.

También ellos tienen que pasar por ese arduo proceso de decirle adiós al niño y darle la bienvenida al joven adulto.

Así como el adolescente a veces se siente más niño de lo que es y a veces más adulto de lo que puede ser, también sus padres experimentan las mismas contradicciones.

La confrontación adolescente: un señuelo

Es usual que el adolescente ponga sobre la mesa más de una idea loca.

En parte porque quiere atreverse a todo, en parte porque quiere probar hasta dónde sus padres son capaces de consentir.

Intuyen que los límites entre los que se pueden mover ahora dejan un espacio más amplio que el que tenían cuando eran niños y quieren explorar exactamente hasta dónde llega la linde de sus posibilidades.

Por eso no es raro que durante la comida digan que ahora son los grandes amigos de un chico que acaba de salir de la cárcel. O que quieren hacerse un tatuaje en los ojos. O simplemente que hay una fiesta el fin de semana y no entienden por qué a ellos les exigen una hora de llegada a casa, cuando los padres de todos sus amigos no reparan en esas “tonterías”.

Por muy buena relación que tenga con sus padres, el adolescente siente la necesidad de necesidad de probarlos, al igual que tiene inquietud por probar otras muchas cosas. La mayoría de las veces no lo hará de manera consciente.

Él mismo no sabe por qué lo hace, pero siente un deseo irrefrenable por ponerles a prueba, por sentirse dueño de la situación. Forma parte de su estrategia para afianzar una personalidad diferenciada.

Quiere probar que tiene criterio propio y que ese criterio también puede producir buenos resultados.

Las respuestas frente al conflicto

Los estudios indican que el adolescente suele tener cuatro tipos de respuesta frente a las discusiones con sus padres: atacan, se retiran, obedecen o solucionan el enfrentamiento. Todo depende de la personalidad de cada adolescente y de la estructura familiar en al que crezca.

Los que atacan se van fácilmente a los gritos y justifican sus acciones en los defectos de sus padres. Así, si le dices que no puede ser amigo de un ex delincuente, te dirá que eres intolerante y que jamás ofreces una segunda oportunidad, por tu insoportable soberbia.

Los que se retiran, resuelven todo con un portazo, o simplemente se niegan a hablar. Establecen distancia con los padres y dejan de comentar lo que les ocurre. Tanto estos como los anteriores, son los más propensos a desarrollar depresión, ansiedad o conductas delictivas. Lo mismo ocurre con los que obedecen: suelen dar lugar a trastornos del estado de ánimo.

El adolescente que soluciona problemas es aquel que tiene lazos de confianza con sus padres. No es que adopten una actitud madura, sino que en el fondo de ellos mismos quieren conservar, en una nueva versión, la conexión con los progenitores.

Cómo alcanzar soluciones a los conflictos

Esas confrontaciones en casa son también una excelente oportunidad para ajustar los patrones de comportamiento con los que el adolescente saldrá de esta etapa.

Constituyen, sin duda alguna, un espacio inmejorable para ofrecerle al adolescente un modelo detallado y ejemplificado en el que quede registrada la mejor manera de resolver conflictos.

Piensa que es muy probable que él reproduzca ese modelo durante el resto de la vida.

De lo que se trata es de lograr que el adolescente vea otros puntos de vista diferentes al suyo. A esta edad ya ha desarrollado el pensamiento abstracto, así que está en condición de exponer y comprender razones. Su pensamiento es más evolucionado que el de un niño y es precisamente a esa racionalidad, recién estrenada, a la que deben acudir sus padres.

La principal dificultad estriba en mantener el control. Casi cualquier adolescente acudirá a argumentos hirientes a la hora de ganar una confrontación. Recuerda: a ellos les gusta provocar. Lo importante es no morder el anzuelo, sino probarle quién es el adulto. Y el adulto es el que conserva el control y mantiene el diálogo en unas formas a decuadas.

Si el adolescente aprende que los problemas se resuelven mediante el diálogo, habrá aprendido una de las lecciones más valiosas de la vida. Probablemente podrá tener relaciones afectivas sanas, tanto en el presente como en el futuro. Y tanto el respeto como la confianza hacia sus padres, saldrá intacta de esta difícil etapa de la vida.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/confrontar-adolescente-no-morir-intento/

Las 13 cosas que no debes hacer si eres padre o madre de un adolescente

Cómo tratar con un adolescente

La adolescencia es una etapa llena de muchos cambios y retos para todos. Comenzando por el propio adolescente, que está pasando por una etapa transformadora en la que comienza a definir su identidad, hasta el resto de la familia, que deberá acompañarlo de la mejor forma posible durante su adolescencia.

Si bien los padres continuamos siendo sus guías y responsables, durante esta etapa hay muchas cosas que cambiarán de acuerdo a la evolución de ellos y hay algunas que deberemos tener cuidado de evitar. Te compartimos 13 cosas que no debes hacer si eres padre o madre de un adolescente.

La adolescencia es una etapa llena de grandes cambios físicos y psicológicos. Los adolescentes ahora se encuentran descubriéndose a sí mismos y tratando de comprender la transformación por la que están pasando. Un tema que puede ser difícil para ellos, son los cambios físicos que se presentan en esta etapa.

Por ello, debemos evitar hacer cualquier comentario negativo acerca de su cuerpo, ya que esta es una etapa complicada por todos lo cambios físicos que está experimentando. Recordemos que durante la adolescencia, es cuando pueden comenzar a aparecer trastornos alimenticios, por lo que es importante cuidar cómo nos expresamos acerca de su imagen.

Exigirles más de lo apropiado

Los adolescentes ya no son unos niños, pero eso no significa que debamos tratarlos como adultos y les exijamos más de lo que pueden sus capacidades. Es cierto que como padres debemos vigilar que continúen mejorando y teniendo un buen desempeño tanto social como académico, pero debemos tener presente que en esta etapa hay muchas cosas que antes no eran tan importantes.

Desde obtener buenas notas, verse bien y encajar socialmente, nuestros adolescentes comienzan a sentir esa presión por tratar de llegar a todo. Hagamos lo posible por motivarlos a hacer las cosas bien y cumplir sus metas, pero teniendo cuidado de no exigirles más de lo apropiado.

Tratarlos de forma condescendiente

«Yo sé lo que es mejor para ti», «He elegido esto porque te conviene/queda mejor», «Yo lo hago, que tú aún no sabes de esas cosas», son algunas frases condescendientes que podemos decir a nuestros hijos, muchas veces sin mala intención.

Es cierto, nosotros somos los adultos y seguramente sabemos más que ellos, pero decirles frases como éstas puede minar nuestra relación con ellos al minimizar sus capacidades de decisión y/o acción simplemente por el hecho de que sean menores de edad.

No escucharlos o interrumpirlos cuando están hablando con nosotros

Es cierto que durante la adolescencia la relación entre padres e hijos cambia, y es común que ellos pidan más espacio, comiencen a ser más reservados y deseen mayor independencia. Sin embargo, aún habrá ocasiones en que deseen compartirnos algo y como padres debemos estar siempre dispuestos a escucharlos.

No importa si se trata de algo serio o de algo que a nosotros puede parecernos absurdo. Para ellos, es importante y han elegido compartirlo con nosotros. Escuchémosles sin interrumpirles o ignorarles y dejémosles siempre claro que en nosotros tienen un espacio seguro y de confianza.

Interrogarles o forzarlos a que nos cuenten sus cosas

En este mismo tema, hay otra cosa que debemos evitar: forzarlos a que nos cuenten sus cosas o tratar de interrogarlos. Para algunos padres puede costar un poco de trabajo entender que ellos ahora pidan mayor privacidad, pero debemos entender que ellos necesitan este espacio.

Lo que sí podemos hacer, es continuar fomentando un vínculo cercano con ellos a base de respeto y amor, de modo que se sientan con la seguridad y confianza de acudir a nosotros para consultar temas importantes o contarnos las cosas que les interesan.

Evitar hablar de sexualidad con ellos

Tener «la conversación» puede ser algo inquietante o vergonzoso para algunos padres, pero no es necesario que lo hagamos como se muestra en las películas: los padres nerviosos (o demasiado serios) que le piden al hijo sentarse a conversar sobre algo muy importante ahora que ha llegado a cierta edad.

Hablar de sexualidad con nuestros hijos es algo que debemos hacer de la forma más natural posible, y no solamente durante una conversación en la que los saturemos de información y consejos, sino de forma gradual desde que son pequeños e ir enseñándoles más sobre este tema conforme vayan creciendo y desarrollándose.

Durante la adolescencia, es cuando más importante y necesario es hablar con ellos sobre sexualidad, y no porque ya pueden tener un embarazo, sino porque hacerlo les ayudará a evitar conductas sexuales de riesgo (como sexo sin protección) y favorecerá una actitud positiva y responsable ante el sexo.

Burlarnos o reírnos de sus intereses

Que si se viste de una manera, que si comienza a escuchar otro tipo de música, etcétera. La adolescencia es una etapa experimental en la que los jóvenes van definiendo sus gustos, por lo que es normal que comiencen a interesarse por otras cosas, como la ropa o cantantes que están de moda.

Admitámoslo, a veces esos nuevos gustos o intereses pueden parecernos ridículos, pero eso no significa que tengamos derecho de burlarnos o reírnos de ellos. Siempre y cuando sea seguro, permitámosles tener esta experimentación en la que poco a poco definen quiénes son.

Hacer comparaciones

«A tu edad yo ya…», «¿Por qué no eres como…?». Nunca es bueno comparar a tu hijo con alguien más, ni hacerle sentir que estuvieras más orgulloso si fuera como otra persona. Pero especialmente durante la adolescencia, hacer comparaciones, solo ocasionará que sienta que hay algo mal en él o ella, alimentando las inseguridades que suelen aparecer en esta etapa.

Si lo que buscas es ayudarlo para que mejore, la única persona con la que debes compararlo es con él mismo, pues suficiente tendrá él con las presiones y cambios de esta etapa, que harán que comience a compararse con otros. Mejor, apóyalo de una manera amable y respetuosa, reafirmando todo lo positivo que hay en él.

Criticar a sus amistades o relaciones

Debido a todos los cambios físicos que están experimentando, durante la adolescencia los amigos comienzan a tomar mayor importancia al estar viviendo lo mismo que ellos, por lo que los padres comienzan a pasar a un segundo plano.

Es cierto, debemos estar atentos a la clase de personas con las que se relacionan, pero no debemos criticarlas solo por el hecho de que no nos agraden pues esto ocasionará justamente un efecto opuesto al que deseamos: se aferrarán más a ellos. Lo ideal, es educarlos para que sepan elegir de forma inteligente sus relaciones y amistades.

Darles completa libertad

Ahora, el hecho de que ya no nos necesiten tanto como antes e inicien el camino hacia la vida adulta al comenzar a tomar su propio camino, no significa que debamos dejarlos a su buena suerte y permitirles que hagan lo que deseen.

Nosotro seguimos siendo responsables de ellos en esta etapa en la que aún hay muchas dudas y también, es cuando más suelen ser vulnerables a ciertos comportamientos de riesgo para su salud, como las drogas, el alcohol, el tabaco o el sexo sin protección.

Enseñarles malos hábitos

Claro, como padres nunca buscaremos hacerle algún daño a nuestros hijos, sin embargo, esto va de la mano con el punto anterior.

La adolescencia es una etapa experimental en la que descubrirán muchas cosas acerca del mundo que les rodea y también, es una etapa en la que comienzan a definir la persona que son.

Probablemente tendrán su primer acercamiento con el alcohol, algo que muchos padres prefieren enseñar ellos mismos en casa.

Y aunque es bueno hablar de estas cosas antes de que las conozcan por alguien más, es importante dejarles claro las consecuencias de consumirlo. Tengamos cuidado de no caer en el error de que puedan adquirir malos hábitos, al pensar que porque nosotros bebemos ocasionalmente, significa que es algo que no tiene importancia o que deba tomarse a la ligera.

Invadir su privacidad

Actualmente es común que al llegar a la adolescencia, muchos jóvenes tengan un móvil o tablet para su uso personal. Desde luego, como padres debemos hacer lo posible por seguir cuidando el tipo de contenido al que tengan acceso, en especial en esta etapa en la apenas están comenzando a madurar psicológicamente.

Pero también debemos entender, que en esta etapa ellos comienzan a necesitar mayor privacidad y tienen derecho a tener intimidad. Leer sus mensajes a escondidas o espiar lo que hacen, no solamente es violar su intimidad, sino traicionar su confianza en nosotros y herir nuestra relación.

Lo que debemos hacer, es buscar fortalecer nuestro vínculo con ellos, a través de una comunicación clara y abierta, dirigiéndonos uno al otro con respeto. Claro está, que si tenemos sospechas de que está sufriendo bullying o siendo acosado por alguien más, entonces sí que deberemos tomar cartas en el asunto.

Tratarlos como si ya no nos necesitaran

Esta es una etapa en la que dejan de ser niños y comienzan a formar su propio camino. La relación con los padres evoluciona a una menos apegada, pero el hecho de que ya acudan tanto a nosotros como cuando eran pequeños, no significa que no nos necesiten.

De hecho, durante la adolescencia es cuando más nos necesitan, y aunque puedan aparentar que desean estar solos, aún desean que les acompañemos, aunque no de forma tan cercana como en la infancia, sino a la distancia.

La adolescencia puede ser una etapa complicada o retadora para toda la familia, sin embargo, hay formas de llevarla de mejor manera, por lo que esperamos que estos consejos acerca de las cosas que no debes hacer si eres padre o madre de un adolescente los ayuden a mantener una relación respetuosa y de confianza.

Fotos | iStock

Источник: https://www.bebesymas.com/ser-padres/13-cosas-que-no-debes-hacer-eres-padre-madre-adolescente

Guía para sobrevivir a la adolescencia de su hijo

Cómo tratar con un adolescente

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Usted ya ha sobrevivido a tener que levantarse a las 2 de la madrugada para alimentar a su hijo cuando era un lactante, a las rabietas de cuando tenía 2 años y a las protestas de hoy-no-quiero-ir-al-colegio propias de la etapa escolar. Entonces, ¿por qué la palabra «adolescencia» le provoca tanta ansiedad?

Si consideramos que la adolescencia es un período de intenso desarrollo, no solo físico, sino también moral e intelectual, es comprensible que sea una etapa tumultuosa y confusa para muchas familias.

A pesar de las percepciones negativas que tienen algunos adultos sobre los adolescentes, estos a menudo son enérgicos, considerados, idealistas y tienen un gran interés por lo que es justo y correcto.

De modo que, a pesar de que puede ser un período conflictivo entre padres e hijos, la adolescencia también es un período para ayudar a los chicos a madurar y convertirse en las definidos individuos que serán en el futuro.

Entender la adolescencia

Pero, ¿cuándo empieza exactamente la adolescencia? El mensaje que hemos de transmitir a nuestros hijos es que todo el mundo es diferente.

Hay niños que hacen el cambio muy pronto y niños que lo hacen muy tarde, unos que maduran a la velocidad de la luz y otros que lo hacen lenta pero paulatinamente.

En otras palabras, existe un amplio abanico de posibilidades sobre lo que se considera normal.

Pero es importante establecer una distinción (aunque un tanto artificial) entre la pubertad y la adolescencia. La mayoría de nosotros pensamos en la pubertad como en la etapa en que se desarrollan las características sexuales adultas: los senos, el período menstrual, el vello púbico y la barba.

Estos son, desde luego, los signos más visibles de la pubertad y de la adultez inminente, pero los chicos que presentan estos cambios físicos (aproximadamente entre los 8 y los 14 años), pueden estar experimentando un montón de cambios que no se pueden percibir desde afuera.

Estos son los cambios de la adolescencia.

Muchos niños dan muestras de que ya han entrado en la adolescencia al hacer un cambio drástico en la forma de relacionarse con sus padres. Empiezan a separarse de «mamá y papá» y a ser más independientes.

Al mismo tiempo, los chicos de esta edad cada vez dan mayor importancia al modo en que los ven los demás, especialmente los demás chicos de su edad, e intentan desesperadamente «encajar» en el grupo y ser aceptados.

Sus amigos se vuelven mucho más importantes, en comparación con sus padres, a la hora de tomar decisiones.

Los chicos de esta edad a menudo empiezan a «probar» cómo se sienten en diferentes apariencias físicas, estilos e identidades, y adquieren mayor conciencia de en qué difieren de los demás chicos de su edad y esto puede generar momentos de tensión y conflicto con los padres.

Rebeldes

Uno de los estereotipos más extendidos sobre la adolescencia es la del chico rebelde e indomable que lleva constantemente la contra a sus padres. Aunque ésto puede darse en algunos casos y ésta es una etapa de altibajos emocionales, ese estereotipo no es representativo de la mayoría de los adolescentes.

Pero la principal meta de un adolescente es lograr la independencia.

Para que ésto ocurra, los adolescentes empezarán a alejarse de las figuras paternas, sobre todo del progenitor con quien hasta ahora habían mantenido una relación más estrecha.

Ésto puede ponerse de manifiesto en la tendencia de los adolescentes a discrepar de sus padres y a no querer pasar tanto tiempo con ellos como antes.

A medida que van madurando, los adolescentes empiezan a pensar de un modo más abstracto y racional. Se están formando su propio código ético, su propia escala de valores. Y los padres es posible que constaten que sus hijos, que antes tendían a conformarse para complacerles, de repente, empiezan a autoafirmarse (y a afirmar sus opiniones) con fuerza y a rebelarse contra el control paterno.

Tal vez sea un buen momento para que analice detenidamente cuánto espacio deja a su hijo para que sea un individuo y que se formule preguntas como: «¿Soy un padre controlador?» «¿Escucho realmente a mi hijo?» o «¿Permito que sus opiniones y gustos difieran de los míos?»

Consejos para educar a un hijo durante la adolescencia

¿Necesita un buen mapa de carreteras que le guíe durante ésta etapa? He aquí algunos consejos:

Edúquese

Lea libros sobre la adolescencia. Piense en su propia adolescencia. Recuerde su lucha contra el acné o la vergüenza que le daba estar desarrollándose «demasiado» pronto o «demasiado» tarde.

Prepárese para los altibajos emocionales en un niño que antes era una castañuela y para tener cada vez más conflictos mientras su hijo madura como individuo. Los padres que saben qué les espera pueden afrontarlo mejor.

Y, cuánto más sepa sobre la adolescencia, mejor se podrá preparar.

Hable con su hijo antes de que sea tarde

Hablar con un hijo sobre las poluciones nocturnas (sueños húmedos) o sobre la menstruación cuando ya haya tenido esas experiencias es llegar demasiado tarde.

Responda a las primeras preguntas sobre el cuerpo que le haga su hijo cuando todavía sea un niño, como las diferencias entre chicos y chicas o de dónde vienen los niños. Pero no le sature con demasiada información; limítese a responder a sus preguntas.

Si no conoce las respuestas, ayúdele a encontrar a alguien que las conozca, como un amigo de confianza o su pediatra.

Usted conoce a su hijo. Cuando constate que empieza a contar chistes sobre sexo o que se preocupa más por su aspecto físico, será un buen momento para que usted se lance con sus propias preguntas, como:

  • ¿Has notado cambios en tu cuerpo?
  • ¿Tienes sentimientos y/o sensaciones extrañas?
  • ¿A veces te pones triste sin saber por qué?

La revisión médica anual puede ser una gran oportunidad para sacar a colación este tipo de cuestiones. El pediatra puede explicarles, a su hijo preadolescente y a usted, qué cambios pueden esperar en los próximos años.

Puede utilizar el exámen física como punto de partida para mantener una conversación abierta con su hijo.

Cuanto más retrase esa conversación, más probabilidades habrá de que su hijo se forme ideas equivocadas y sienta vergüenza o temor ante los cambios corporales y emocionales que irá experimentando.

Además, cuanto antes empiece a hablar abiertamente sobre estos temas, más probabilidades tendrá de mantener abiertos los canales de comunicación durante toda la adolescencia.

Déle a su hijo libros sobre la pubertad escritos para chicos que están atravesando esta etapa. Comparta con su hijo los recuerdos de su propia adolescencia.

Para tranquilizar a un chico, no hay nada como saber que «mamá o papá» también han pasado por eso.

Póngase en el lugar de su hijo

Practique la empatía con su hijo. Ayúdele a entender que es normal que esté un poco preocupado o cohibido y que también es normal que a veces se sienta «mayor» y otras como si todavía fuera un «niño».

Escoja sus batallas

Si su hijo adolescente quiere teñirse el pelo, pintarse de negro las uñas de los pies o vestir de forma estrafalaria, tal vez valga la pena que usted lo piense dos veces antes de oponerse.

A los adolescentes les gusta sorprender a sus padres y es mucho mejor dejarles que lo hagan con cosas que son temporales e inofensivas.

Guárdese las objeciones para las cosas que importan de verdad, como el tabaco, las drogas, el alcohol o cambios permanentes (e irremediables) en su aspecto.

Pregunte a su hijo por qué quiere vestirse o tener un aspecto dentro de una determinada manera e intente comprender cómo se siente. Es posible que también le interese comentarle cómo lo percibirán los demás: ayude a su hijo a entender como lo verán los demás cuando vista o se vea de ese modo.

Fíje expectativas realistas

Es probable que a un adolescente le desagraden las expectativas que sus padres tienen sobre él.

De todos modos, los adolescentes suelen entender y necesitan saber que sus padres se preocupan lo suficiente por ellos como para esperar determinadas cosas, como que saquen buenas notas, se comporten correctamente y respeten las normas de la casa.

Si los padres tienen unas expectativas apropiadas, es más probable que los adolescentes intenten cumplirlas. Si usted no tiene unas expectativas razonables sobre su hijo adolescente, es posible que él sienta que no se preocupa por él.

Informe a su hijo y manténgase informado

La adolescencia suele ser una etapa de experimentación y a veces esa experimentación incluye comportamientos arriesgados.

No eluda los temas relacionados con el sexo, las drogas, el alcohol y el tabaco; si conversa con su hijo abiertamente sobre estos temas antes de que se exponga a ellos, habrá más probabilidades de que actúe de forma responsable cuando llegue el momento. Comparta los valores de su familia con su hijo y hable con él sobre lo que considera correcto e incorrecto.

Conozca a los amigos de su hijo y también a los padres de sus amigos. La comunicación habitual entre los padres puede hacer maravillas para crear un ambiente seguro para todos los adolescentes que pertenecen al mismo grupo. Los padres pueden ayudarse los unos a los otros a hacer un seguimiento de las actividades de sus hijos sin que éstos se sientan vigilados.

Sepa identificar las señales de alarma

Que una persona experimente cierta cantidad de cambios es algo normal durante la adolescencia, pero un cambio demasiado drástico o duradero en la personalidad o comportamiento de un adolescente puede indicar que existe un problema real que requiere ayuda profesional. Esté pendiente de si su hijo presenta una o varias de las siguientes señales de alarma:

  • aumento o pérdida excesiva de peso
  • problemas de sueño
  • cambios rápidos y drásticos en su personalidad
  • cambio repentino de amigos
  • faltar a clase continuamente
  • sacar peores notas
  • hablar o, incluso, bromear sobre el suicidio
  • indicios de que fuma, bebe alcohol o consume drogas
  • problemas con la ley

Cualquier otro comportamiento inadecuado que dure más de 6 semanas también puede ser un signo de algún problema subyacente.

Durante esta etapa, usted puede esperar que su hijo tenga algún que otro tropiezo en los estudios o en el comportamiento, pero un estudiante de notables y sobresaliente no debería de repente empezar a fallar, ni una persona que suele ser extrovertida debería aislarse de todo el mundo. En tal caso, el pediatra de su hijo, o bien un psicólogo o psiquiatra, podrían orientarle para encontrar la ayuda profesional adecuada para él.

Respete la intimidad de su hijo

A algunos padres, comprensiblemente, les cuesta mucho respetar la intimidad de su hijo. Sienten que todo cuanto hacen sus hijos es asunto suyo.

Pero, para ayudar a su hijo a convertirse en un adulto joven, deberá respetar su intimidad.

Si usted detecta señales de alarma de que su hijo podría tener problemas, entonces no tendrá más remedio que invadir su intimidad hasta llegar al fondo del problema. Pero, en caso contrario, deberá mantenerse al margen.

En otras palabras, el dormitorio de un adolescente, sus libros, sus correos electrónicos y sus llamadas telefónicas deben ser algo completamente privado. Tampoco debe esperar que su hijo comparta con usted todas sus ideas o actividades.

Está claro que, por estrictos motivos de seguridad, usted siempre debe saber dónde está, qué está haciendo, con quién está y cuándo volverá su hijo, pero no necesita conocer todos los detalles.

Y, por descontado, ¡no espere que le pida que le acompañe!

Empiece por la confianza. Deje que su hijo sepa que usted confía en él. Pero, si se rompe la confianza, su hijo deberá disfrutar de menos libertades hasta que la recupere.

Supervise lo que ve y lo que lee su hijo

Programas de televisión, revistas, libros, Internet; los chicos pueden acceder a un montón de información. Esté al tanto de lo que ve y lee su hijo. No tema fijarle límites sobre la cantidad de tiempo que puede pasar delante del televisor o de la computadora. Sepa qué aprende su hijo de los medios de comunicación y con quién se comunica a través de Internet.

Cuando están a solas, los adolescentes no deben tener un acceso ilimitado a la televisión o a Internet; ambas deberían ser actividades de carácter público.

El acceso a la tecnología también se debería restringir a partir de determinada hora (por ejemplo las 10 de la noche) para favorecer una cantidad adecuada de horas de sueño.

Es razonable prohibir el uso del teléfono móvil y la computadora a partir de determinada hora.

Establezca normas apropiadas

La hora a la que su hijo adolescente debe acostarse ha de ser la adecuada para su edad, como cuando era un bebé. Los adolescentes todavía necesitan dormir de 8 a 9 horas por la noche. Recompense a su hijo por ser una persona digna de confianza.

¿Respeta el «toque de queda» de las 10 de la noche los fines de semana? En tal caso, desplácelo hasta las 10:30.

¿Tiene un adolescente que participar siempre en las salidas familiares? Fomente que su hijo pase una cantidad de tiempo razonable con la familia.

Decida cuáles son sus expectativas y no se sienta ofendido cuando su hijo no quiera pasar tanto tiempo con usted como antes. Piense en su propia adolescencia: probablemente usted sentía lo mismo con respecto a sus propios padres.

¿Se acabará alguna vez?

A medida que su hijo avance por los años de la adolescencia, usted notará que disminuyen los altibajos emocionales propios de esta etapa. Y, al final, se convertirá en un joven independiente, responsable y comunicativo.

O sea que recuerde el lema de muchos padres que tienen hijos en edad adolescente: ¡Estamos pasando por esto juntos y también lo superaremos juntos!

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/adolescence-esp.html

6 claves para entender y tratar a un hijo adolescente

Cómo tratar con un adolescente

La adolescencia es una etapa de cambio y en ocasiones de rebeldía, por lo que puede ser difícil para un padre gestionar la relación con un hijo de esta edad. En este periodo vital, los adolescentes pueden experimentar cambios hormonales, situaciones de búsqueda de identidad y frustraciones que pueden determinar su conducta y la relación con sus seres queridos.

La relación con los padres, debido a su cercanía y al intento de éstos por controlar su comportamiento, puede provocar situaciones complejas y conflictos de gran intensidad. En gran parte porque los adolescentes desean ser más independientes y vivir la vida a su manera.

Muchos padres pasan por situaciones delicadas a la hora de lidiar con sus hijos. En este artículo, te propongo unos consejos para entenderles y tratar con tu hijo adolescente.

La adolescencia es una etapa complicada

La adolescencia es una etapa difícil y muchos padres pueden llegar a sentirse desbordados. Todos hemos sido adolescentes, y sabemos cómo la relación con nuestros progenitores puede llegar a ser tensa durante esta etapa.

Es en este momento cuando las personas comenzamos a explorar nuevos horizontes y entendemos que hay un mundo esperando fuera de la familia.

Un adolescente es más sensible a los acontecimientos que van sucediendo lejos del núcleo familiar, lo que les prepara para las etapas posteriores y para la vida adulta.

Esta etapa es clave para lograr la confianza suficiente, una personalidad fuerte, y para ser un adulto exitoso en las diferentes áreas de la vida, y en estos años uno aprende a ganarse la aceptación de los demás, especialmente los de la misma edad.

Ya no es suficiente que la familia acepte y apoye a sus hijos, y aquellos padres que comprendan este cambio, ayudarán a éste a crezca más sano en el aspecto psicológico y esté más preparado para afrontar los retos que la vida puede exigirle en el futuro.

Consejos para entender y tratar a un hijo adolescente

Ser padre de un hijo adolescente puede tener momentos arduos, y los conflictos pueden aparecer en cualquier momento. Por eso es necesario saber gestionar la situación de manera efectiva. Ahora bien, antes de nada es imprescindible ser empático y comprender el comportamiento de nuestros hijos adolescentes. ¿Cómo hacerlo? Siguiendo los consejos que se muestran a continuación.

1. Ten voluntad para entender

Es fácil dejarse llevar por las emociones y entrar en conflictos cuando un hijo parece ir a la suya. Pero las relaciones interpersonales con hijos de esta edad son complicadas por una serie de motivos. No se trata de ceder a los caprichos de un hijo, pero entender la situación tal y como es te ayudará a gestionar mejor los conflictos y a tomar decisiones sabias.

Así pues, hay que esforzarse por adoptar la perspectiva del hijo o hija, y tener en cuenta todo el conjunto de elementos que están influyendo en su manera de vivir la vida y de valorar su propia felicidad y preocupaciones.

2. Piensa en cuando tú eras adolescente

Siguiendo la línea del punto anterior, recuerda cómo eras tú en tu etapa como adolescente. Para entender a tu hijo es bueno que te pongas en su piel y pienses ti a su edad.

Quizás no erais iguales, pero tampoco eras perfecto.

La necesidad de independencia, el querer explorar, la búsqueda de identidad… son comportamientos característicos de esta edad que pueden generar conflictos familiares.

3. Respeta sus necesidades

Es fácil pensar que, por el hecho de ser padre, puedes adoptar una postura autoritaria sobre tu hijo. Sin embargo, siempre es mejor escuchar sus necesidades y llegar a acuerdos.

De esta manera, puedes saber dónde están los límites y permitirle ciertos niveles de independencia sin que deban pasarlos. Esta alternativa es mucho mejor que hacer uso de la dominancia, lo cual introduce un obstáculo más en la relación y dificulta que haya una comunicación eficaz.

4. Deja que cometa sus propios errores

La experiencia puede ser una buena manera de aprender, porque el impacto que tiene en nosotros puede marcarnos positivamente si sabemos analizar la situación y desarrollar recursos para no volver a cometer errores. No seas un padre excesivamente protector. En la medida de lo posible, y siempre que no exista un gran riesgo para tu hijo, deja que experimente.

5. Comunícate con él o ella

Uno de los mayores errores que pueden cometer los padres es adoptar una posición de superioridad y dominación sobre sus hijos. Porque, como en cualquier relación interpersonal, la comunicación es siempre más efectiva. Si tu hijo se siente respetado, querido, y la comunicación fluye, encontrará en ti el apoyo que necesita para crecer como persona.

6. Escucha activamente

Este punto está muy relacionado con el anterior, y porque mejora la comunicación. No se trata de oir lo que dice, sino de escucharle tanto en su lenguaje verbal como no verbal. Si recuerdas tu época de adolescente, sabrás que no fue fácil.

Ahora es el momento de estar al lado de tu hijo.

A fin de cuentas, uno de los motivos por los que muchos hijos e hijas adolescentes menosprecian la posibilidad de hablar con sus padres es que supuestamente estos últimos no les entienden, y no escuchar activamente confirma este prejuicio.

¿Cómo comportarse frente a un adolescente rebelde?

Algunos padres, aquellos con hijos rebeldes, pueden pasarlo realmente mal por cómo su hijo se comporta. Son jóvenes cuestionadores, enfadados, que muchas veces no respetan las normas y que pueden llegar a ver a los padres como los enemigos.

Muchos padres en esta situación no saben cómo reaccionar y qué deben hacer frente a las situaciones diarias que viven. Pese a no ser culpables, pueden encontrarse en contextos complejos y dolorosos. No es fácil gestionar esta situación.

Si te sientes identificado con estas líneas, en el artículo “Adolescentes rebeldes: 6 consejos y reflexiones para padres en apuros” puedes saber más sobre cómo lidiar con esta situación.

Источник: https://psicologiaymente.com/desarrollo/entender-tratar-a-hijo-adolescente

Cómo tratar con un adolescente

Cómo tratar con un adolescente

Que, ante esta actitud irritable e incluso agresiva de sus hijos adolescentes, muchos acaban imponiéndose y consiguen pasar de la discusión al conflicto abierto.

Lo que realmente le molesta al adolescente no es que sus padres opinen o que le marquen los límites, sino que le impongan lo que debe hacer en una situación concreta.

El adolescente reacciona enfadándose, discutiendo con sus padres y atacándoles.

Otros adolescentes reaccionan aceptando todo lo que sus padres le digan y no discutirán, pero, cuando los padres se den media vuelta satisfechos, su hijo/a hará lo que le apetezca.

Es importante recordar que los padres son eso, padres. No son amigos ni colegas, pero tampoco son jefes ni figuras de autoridad férrea. El adolescente preferirá compartir antes contigo que con un amigo temas importantes como la elección de la carrera, bachillerato o grado medio.

Es habitual oír a los padres y las madres de los adolescentes que vienen a consulta del psicólogo decir cosas como “es que tú no sabes que difícil es mi hija” o “¡es imposible conversar con mi hijo!” e incluso “a ver si eres capaz de llegar tú a un acuerdo con ellos”. Lo cierto es que la inmensa mayoría de las veces sí se consigue conversar o llegar a acuerdos en terapia, siempre y cuando cada uno haga las tareas que se le asignan y no identifiquen a la otra parte como el enemigo.

¿Por qué se comportan así los adolescentes?

Durante esta etapa, el adolescente necesita diferenciarse de sus padres, pero también del niño que ha sido y que ya no es. Hasta ahora veía, razonaba y entendía el mundo a través del filtro de sus padres, pero, en este momento, necesita ver, razonar y entender el mundo por sí mismo.

El apoyo de su grupo de iguales se convierte en una herramienta vital que permite al adolescente encontrar respuestas a miedos y preocupaciones que ya no le pueden proporcionar sus padres.

Esta nueva forma de razonar es la responsable de que durante la adolescencia se comporten de manera distinta con sus padres, respondiendo a lo que éstos dicen incluso antes de que hayan acabado.

Este es el origen de multitud de discusiones.

Pautas para tratar con adolescentes

Aunque durante una discusión los adolescentes llegan a decir barbaridades del tipo “te odio”, “el día menos pensado me voy de casa” o “estoy deseando cumplir los 18 para no verte más”, lo cierto es que en la consulta y tras un rato de charla, consigue reconocer que sus padres tienen algo de razón e incluso se replantean si deben pedir perdón. Por eso conviene establecer las siguientes pautas para conectar con los adolescentes.

Atención. Ya lo sé, todos tenemos una vida muy ajetreada pero tu hijo, por muy adolescente que sea, sigue necesitando de ti, de tu cariño y de tu atención. Piensa que de alguna manera es una persona que se ha perdido en un mar de dudas y tú le puedes y le debes ayudar.

Como he dicho antes, si tiene un problema importante, te consultará a ti antes que a sus amigos y, sólo si compartes con el algunas actividades e intereses, podrás reconocer sus signos de alarma.

Sí, hay que respetar su privacidad, pero también debes ser cercano con él para que se lo piense más de una vez antes de tomar alcohol, abusar de las drogas o de tener sexo sin protección.

Escúchale. A veces como adultos ocupados pensamos que los problemas de los adolescentes son poco importantes y ponemos el piloto automático mientras nos hablan.

Si el adolescente se acerca al adulto para contarle algo es porque quiere ese algo es importante y, por tanto, necesita ser escuchado, no sólo oído.

Si actuamos así, en lugar de intentar imponer nuestra opinión a toda costa, le estaremos diciendo que podemos confiar en sus decisiones.

Háblale desde la calma y el respeto. El modo en el que se dicen las cosas es tan importante como las cosas que se dicen. Nuestra capacidad de autocontrol es importante tanto en la relación como en las que mantenemos con nuestro hijo.

Dar opciones. Si el adolescente expresa sus preocupaciones contigo, es importante que le des varias opciones de solución porque, de esta forma, tu hijo estará más abierto a las recomendaciones que le hagas y sentirá que la decisión es suya aunque tome una de las decisiones que le estás dando.

Normas y consecuencias. Deben existir normas claras para toda la familia y las consecuencias de su incumplimiento deben ser también explícitas.

Источник: https://www.siquia.com/blog/como-tratar-con-un-adolescente-cuando-la-comunicacion-se-ha-convertido-en-un-imposible/

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