Consejos para padres en proceso de divorcio

Contents
  1. Consejos básicos para afrontar un divorcio con hijos
  2. Tres puntos a tener en cuenta en un divorcio con hijos
  3. La vía del mutuo acuerdo, la mejor opción
  4. ¿Qué tipo de custodia es mejor para los hijos?
  5. No hacer del hijo un arma en los juzgados
  6. Las emociones y las conductas
  7. Aliente a los niños a hablar sobre lo que sienten (positivo o negativo)
  8. Mantenga el conflicto entre los adultos alejado de los niños
  9. Trate de no usar a los niños como mensajeros o mediadores, especialmente cuando usted se está peleando
  10. Espere oposición y dificultades cuando los niños tengan que adaptarse a una nueva pareja suya o a los hijos de su pareja
  11. Trate de ver cómo puede reducir el estrés en su vida para ayudar a su familia
  12. Así es el divorcio ideal en un matrimonio con hijos
  13. La importancia de un buen abogado, y de pisar poco el juzgado
  14. La edad sí importa, pero no como creemos
  15. Presentar a una nueva pareja requiere escoger bien el momento
  16. 10 consejos para comunicar un divorcio a los hijos
  17. Cómo comunicar a los niños una separación
  18. 1. Debéis estar presente los dos
  19. 2. Hablad con todos vuestros hijos a la vez
  20. 3. Mostraos sinceros y facilitad la información apropiada
  21. 4. Decid a los niños que el divorcio no es culpa suya
  22. 5. Reafirmadles vuestro amor
  23. 6. Hablad del plan de vida
  24. 7. Preguntad a vuestros hijos qué desean saber
  25. 8. No juguéis al “juego del culpable”
  26. 9. Escuchar y observar
  27. 10. Hablad con vuestros hijos una y mil veces
  28. Cómo evitar el sufrimiento de los niños ante un divorcio
  29. ¿Qué podemos hacer? ¿Podemos evitar de alguna manera todo esto a nuestros hijos?
  30. “Necesitamos un plan”
  31. Y siempre va a tener en cuenta el “superior beneficio del menor”
  32. Consejos para padres que se están divorciando
  33. Anime a sus hijos a compartir sus sentimientos (positivos y negativos) sobre lo que está ocurriendo
  34. Mantener a los niños ajenos a los conflictos y las discusiones de los adultos
  35. Intente no usar a los niños como mensajeros, en especial cuando estén peleando
  36. Esté preparado para los problemas cuando los niños se ajusten a una nueva pareja o a los hijos de la nueva pareja
  37. Piense cómo reducir el estrés en su vida para ayudar a su familia

Consejos básicos para afrontar un divorcio con hijos

Consejos para padres en proceso de divorcio

Ponte en su piel. Casi de un día para otro, esa persona que te iba a buscar al colegio deja de hacerlo.

Tampoco está en casa, y es quien te enseñaba tantas cosas… no solo te ayudaba con los deberes, sino que también jugaba contigo, despertaba tu curiosidad y respondía a las muchas preguntas que te haces cada día. Te daba cariño, te protegía, y podías recurrir a ella en cualquier momento.

Pero no solo eso, en casa la situación también es rara. Hay tristeza en el ambiente, llamadas que cambian el rostro a ese adulto que ahora cuida de ti en soledad. Nervios, gritos, prisas. Preocupación. Todo ello, lógicamente, te afecta.

Y lo hace durante todo el día, en clase, en el deporte extraescolar, incluso jugando con tus amigos. Puede ser que la situación te llene de ira, no comprendas por qué, y tu carácter se vuelva irascible. Puede ser que en cambio decidas no hablar con nadie, ser tímido e introvertido.

O puede ser que no cambie nada y tu comportamiento sea el mismo que siempre, quién sabe.

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Acostumbramos a pensar en el divorcio como una situación entre dos partes.

Pero no debemos olvidar que, cuando hay hijos comunes de por medio, la ruptura matrimonial se debe afrontar si cabe con mayor responsabilidad para proteger a esos menores, velar por su interés, y asegurarse de que la situación en la pareja no afectará negativamente a su crecimiento. ¿Cómo conseguir eso?

Los padres deben asegurarse de que su divorcio o separación no repercuta negativamente en la calidad de vida de sus hijos menores y, además, les afecte lo menos posible. Para ello deben tener en cuenta sus circunstancias personales y profesionales para que ejerzan la custodia de forma correcta y adecuada.

José Manuel Sierra, abogado especialista en derecho de familia en Sierra Abogados

El bienestar de los pequeños pasa, en caso de ruptura, por el buen entendimiento entre sus progenitores. Y sí, es algo simple de decir, pero complejo de llevar a la práctica porque las relaciones personales están lejos de ser ideales.

Pero a pesar de todo ello, de todas las culpas, reproches, malos entendimientos o falta de amor que haya, siempre hay que tener presente en un divorcio a los hijos.

Porque son la parte más débil, la que además en el caso de ser preadolescentes ni siquiera consigue alzar su voz para defenderse.

A lo largo e 23 años de ejercicio como abogados, hemos visto numerosos casos en el que padres y madres divorciados, tras la ruptura, confunden el verdadero significado de interés del menor.

Son personas a las que el ego se ha apoderado de ellas, y que creen de verdad que sus propios intereses cubren las necesidades esenciales de sus hijos, anteponiendo sus intereses y deseos personales a las necesidades de sus hijos.

Javier González, Director Legal Casasempere abogados

Tres puntos a tener en cuenta en un divorcio con hijos

Los abogados de familia recomiendan siempre la negociación y la mediación, más aún cuando hay hijos comunes de por medio.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2019 más de la mitad de los divorcios se produjeron con hijos dependientes (todos los menores de edad, y aquellos mayores que económicamente dependan de sus progenitores). De un total de 91.645 divorcios en España, en el 82% de los casos (en 2019) hubo hijos involucrados en esa ruptura (ya sean menores, mayores dependientes o ambos).

Hay varios puntos que hay que tener en cuenta, o varios consejos que podemos asumir para intentar hacer que los hijos involucrados no se vean demasiado afectados. El primero como hemos dicho es el de la vía de divorcio. El segundo es el tema de la custodia. Y por último, si se opta por la ruptura contenciosa, el tratar de no llevar a los menores ante el juez.

La vía del mutuo acuerdo, la mejor opción

Que los progenitores mantengan una buena relación entre ellos va a suponer una inyección de ánimo para los hijos en común.

En el relato que hacíamos al principio de este texto (que no suene a exageración, porque la realidad siempre supera a la ficción) decíamos cómo un menor nota la ausencia de uno de sus progenitores.

Y cómo el ambiente se enturbia, se enrarece, y se crispa.

Todas las soluciones encaminadas a que los pequeños no tengan esa sensación será bien recibida. Si la buena relación lo permite, y aunque no exista convivencia entre las partes, es importante mantener las rutinas durante el tiempo que dure el procedimiento de ruptura.

Por ejemplo, si la madre lleva al pequeño al colegio y el padre le recoge, siga esa costumbre a pesar de la demanda de divorcio. Y eso, extrapolado al resto del día a día.

El hecho de acudir a la vía del mutuo acuerdo también supondrá evitar iniciar un procedimiento judicial farragoso donde el menor se va a ver salpicado. Y si existe esa cordialidad entre las partes también se van a evitar medidas cautelares emitidas por un tribunal encaminadas a proteger al menor, porque ese pequeño no se va a ver amenazado.

Además, si existe ese respeto entre las partes, los progenitores van a poder explicar qué ocurre a sus hijos sin recurrir a discursos de odio o de venganza.

Se recomienda dialogar con los hijos, contarles la nueva situación entre sus padres y los motivos que han llevado hasta allí.

Y sobre todo es fundamental que los hijos perciban el amor de sus progenitores para que no sientan miedo ni inseguridad. Además, deben comprometerse a enseñar a los pequeños a gestionar sus emociones.

También hay que atender a la edad de los hijos, ya que no es igual un bebé de un año, que un menor de siete, una adolescente de 13 o una de 19 años. Hay que saber adaptar el discurso a cada franja de edad y, cuando ya son capaces de emitir sus propios juicios, escuchar sus argumentos y tenerlos en cuenta.

¿Qué tipo de custodia es mejor para los hijos?

Sin duda, la custodia compartida es la opción recomendada por los abogados especialistas en Derecho de Familia.

Y la jurisprudencia cada vez avanza más en este sentido: aumentan año tras año las rupturas con custodia compartida, y en varias Comunidades Autónomas ya es la opción principal para los juzgados -Cataluña, Navarra, Comunidad Valencia, Euskadi y en el resto se camina en esa dirección-.

La custodia compartida implica que ambos progenitores mantienen la guarda y custodia de sus hijos y dedican a ellos un tiempo similar (que no tiene que ser exactamente al cincuenta por ciento). Eso conlleva vivir cerca el uno del otro y, otra cosa fundamental, que el pequeño pueda mantener sus rutinas como antes de la disolución matrimonial.

En estos casos normalmente no existe pensión alimenticia de una parte para otra ya que ambas responden por igual a los gastos de comida, sanidad, educación y vestimenta. En ocasiones sí que puede existir una pensión de alimentos en favor de los hijos si hay una gran diferencia de ingresos entre ambos progenitores.

Puede suceder que esta custodia no sea posible porque el juez entiende que no se dan las circunstancias necesarias para implantar la custodia compartida.

Ya que es su Señoría quien estudia los informes psicológicos, las opiniones de las partes implicadas, y decreta el tipo de custodia (puede decretar tenencia compartida incluso si los progenitores no están de acuerdo), en última instancia será esta autoridad quien una vez examinada la situación opte por esta vía, o en cambio asigne la custodia a uno de los progenitores estableciendo un régimen de visitas y una pensión alimenticia.

Para los casos más extremos, se habilita un Punto de Encuentro Familiar donde llevar y recoger a los niños, o incluso prohibir al progenitor no custodio salir de este espacio vigilado con su hijo.

Siempre hay que tener presente que el juez protege el interés del menor sobre el de sus progenitores, por lo que su decisión irá encaminada a velar por los hijos dependientes.

El interés superior del menor es un concepto subjetivo que consiste en que toda decisión relacionada con el niño considere primordialmente sus derechos, de forma que se oriente a permitir su desarrollo integral y una vida digna.

La protección del interés superior del menor es siempre el eje central de la resolución de situaciones de conflicto familiar, tratándose de un concepto que recogen las normas nacionales e internacionales y cuya protección ocupa un papel protagonista.

Se trata de una cualidad jurídica integral que hace que el interés jurídico del menor tenga preponderancia sobre los intereses de los demás.

Elena Crespo Lorenzo, abogada de familia en Barcelona

No hacer del hijo un arma en los juzgados

Si no se consigue una vía conciliadora y finalmente se acude al procedimiento contencioso, también hay consejos que se pueden seguir. El primero es no hacer del hijo un arma arrojadiza contra el ex cónyuge, manipulando su testimonio ante el juez. Parece lógico, pero la experiencia de jueces y abogados indica que esto pasa.

Los abogados de divorcios también piden no llevar a los menores ante el tribunal.

Si lo solicita alguna parte, las personas a partir de los 12 años tienen la obligación de acudir a una audiencia o someterse a los test psicológicos, e incluso a partir de los 10 años podrían ser requeridos por los juzgados si así lo solicita alguno de sus progenitores. Se trata de un trago de difícil digestión para el hijo.

Ante cualquier duda sobre cómo defender el interés de un hijo en un proceso de divorcio, confía en un abogado especialista en divorcios que te podrá asesorar, guiarte y protegerte a ti y a tu descendencia a lo largo del tiempo que dure la ruptura matrimonial.

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Источник: https://www.divorcios.me/consejos-basicos-afrontar-divorcio-hijos/

Las emociones y las conductas

Consejos para padres en proceso de divorcio

¿Cuál es la mejor manera de superar un divorcio? Cada situación, y cada familia, es diferente. Pero existen ciertas pautas de reducción de estrés que hacen más fácil la adaptación.

Estas sugerencias pueden hacer que el proceso sea menos doloroso para los niños, adolescentes y familias. Los padres tendrán que interpretarlas por sí mismos; la honestidad, la sensibilidad, el autocontrol y el tiempo harán más fácil superar el problema. Sea paciente; no todos funcionan a la misma velocidad.

Aliente a los niños a hablar sobre lo que sienten (positivo o negativo)

Es importante que los padres que se están divorciando, o los que ya están divorciados, se sienten con sus hijos y los alienten a hablar de lo que piensan y sienten. Pero debe aislar sus propios sentimientos de los de sus hijos.

Por lo general, los niños perciben una pérdida familiar y tenderán a culparlo a usted o al otro padre (o a ambos) por lo que está sucediendo en sus vidas.

Por lo tanto, usted tendrá que estar preparado para responder preguntas que su hijo tenga o para abordar sus preocupaciones.

Permita que el hablar del divorcio, y la manera que los está afectando, sea un proceso continuo. A medida que los niños crecen y maduran, es posible que tengan preguntas o preocupaciones que no tuvieron antes.

Aún en el caso que parezca que ya ha hablado del tema antes, mantenga la buena comunicación.

De ser posible, siéntese con el otro padre para planificar de qué manera van a hablar con sus hijos sobre lo que está pasando.

Si usted siente que se pondrá muy triste, pídale a alguien (quizás un familiar) que hable con ellos.

Está bien que los niños vean tristes a sus padres, pero si estos sentimientos son muy profundos, es posible que los niños se sientan responsables de su tristeza.

Existen programas en grupo para niños de padres divorciados organizados por las escuelas o por organizaciones religiosas que son una fuente excelente de apoyo para los niños y padres durante las primeras etapas del divorcio.

Es normal que los niños tengan diferentes reacciones acerca del divorcio. Es posible que estén enojados e imaginen que ellos “causaron” el problema. Esto ocurre en el caso que la pelea se inicie por algún problema relacionado con los niños. Los niños y los adolescentes podrían estar enojados o sentir miedo o preocupación sobre el futuro.

Si bien es posible que los niños sufran los efectos del divorcio por un tiempo, el impacto real sucede generalmente a los 2 o 3 años. En ese momento, algunos niños podrán expresar sus sentimientos, pero dependiendo de la edad y la madurez, otros niños no podrán hacerlo.

En vez de expresar sus sentimientos, tenderán a cambiar su conducta o a deprimirse. En el caso de los niños en edad escolar, será evidente un cambio en las calificaciones o en la pérdida de interés en ciertas actividades.

En el caso de los niños más pequeños, los sentimientos se reflejarán en el juego también.

Es posible que usted le diga al niño que no debe sentirse de esa manera, pero la realidad es que los niños (y también los adultos) tienen el derecho a sentirse de la manera que se sienten. Y si usted se fuerza a tener una “cara de felicidad”, sus hijos tenderán a compartir menos sus sentimientos con usted.

Mantenga el conflicto entre los adultos alejado de los niños

Esto es una de las cosas más difíciles. Pero es importante que nunca diga cosas malas del otro padre frente a los niños, o cuando lo puedan escuchar. Le sorprenderá ver lo eficientes que son los niños para detectar estos comentarios.

Los estudios de investigación indican que el factor más importante en la adaptación a largo plazo de los niños con padres divorciados es el nivel de conflicto entre los padres al que están expuestos.

Tener que escuchar cosas negativas de un padre o verse obligado a ponerse del lado de uno o del otro, pone a los niños en una posición muy difícil.

También es importante reconocer los acontecimientos reales. Si, por ejemplo, el padre abandonó a la familia, usted debe decirles a sus hijos lo que realmente pasó. No es su responsabilidad explicarles a los niños sobre el comportamiento de su ex – pero si los niños desean hacer preguntas, es importante que responda manteniéndose lo más neutral posible y que se limite a los hechos concretos.

Trate de no usar a los niños como mensajeros o mediadores, especialmente cuando usted se está peleando

Es tentador, pero no use a los niños como mensajeros. Existen muchas otras maneras de comunicarse con su ex-esposo.

Además, no haga preguntas sobre lo que está pasando en la otra casa -a los niños no les gusta que se les pida actuar como “espías”.

Siempre que sea posible, comuníquese directamente con el otro padre sobre asuntos importantes, como horarios, visitas, asuntos relacionados con la salud o problemas en la escuela.

Espere oposición y dificultades cuando los niños tengan que adaptarse a una nueva pareja suya o a los hijos de su pareja

Relaciones nuevas, combinación de familias y nuevos casamientos, son los aspectos más difíciles del proceso de divorcio.

La combinación con otra familia puede agregar estrés por un tiempo e iniciar otro período de ajuste. Mantenga una buena comunicación con sus hijos, y haga un esfuerzo para pasar tiempo a solas con ellos.

Observar que no existan síntomas de estrés puede ayudar a prevenir problemas.

Trate de ver cómo puede reducir el estrés en su vida para ayudar a su familia

El apoyo de los amigos, los familiares, la iglesia y los grupos y organizaciones religiosas pueden ayudar a los padres y sus hijos a adaptarse a la separación y el divorcio.

Los niños pueden hablar con otros niños que hayan formado relaciones exitosas con padres separados.

Buscar el apoyo de otros, suele ayudar a los padres a encontrar soluciones a todo tipo de desafíos prácticos y emocionales.

Siempre que sea posible, aliente a sus hijos a ver las cosas de una manera positiva. Aun cuando las circunstancias son las óptimas, la separación y el divorcio suelen ser dolorosos y difíciles para muchos niños.

Los padres también tienen que recordar que ellos también deben cuidarse. Deben encontrar la manera de reducir su propio estrés en sus vidas mediante la búsqueda de amigos que los apoyen y pedir ayuda cuando la necesiten.

Trate de mantener algunas tradiciones familiares pasadas, mientras crea nuevas. Mostrarles a los niños cómo cuidarse mental y físicamente durante este momento tan difícil puede ayudarlos a ser más fuertes en sus propias vidas.

Revisado por: D’Arcy Lyness, PhD
Fecha de revisión: octubre de 2013

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/consejos-para-los-padres-divorciados/

Así es el divorcio ideal en un matrimonio con hijos

Consejos para padres en proceso de divorcio

Para muchas parejas, las vacaciones de verano suponen una auténtica luna de miel, un respiro de la rutina o, simplemente, un ancla a la que agarrarse cuando la relación se tambalea.

Sin embargo, para otras, convivir las 24 horas del día puede suponer una auténtica pesadilla que acaba con un divorcio en septiembre. Así lo indican los datos ofrecidos por el Servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial.

Sin ir más lejos, en 2013 se llegaron a registrar en estas fechas el 28% del total de las separaciones, seguido por el período de después de las vacaciones de Navidad y Semana Santa. Pero ¿qué es lo que ocurre en estas épocas?

Para la presidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia (Aeafa), María Dolores Lozano, estos datos responden, en primer lugar, al hecho de que las parejas pasan más tiempo juntas durante las vacaciones: «Cuando los niños van colegio y los padres al trabajo, la vida resulta más organizada y hay menos tiempo para discutir». Pero más allá de las fricciones, existe otro factor determinante, y es que agosto es un mes inhábil para los juzgados. Por eso, señala la experta, «muchas personas prefieren esperar a septiembre en vez de hacerlo en julio y así evitar el parón legal».

Según el I Observatorio del Derecho de Familia en España elaborado por Aeafa, el 97% de los divorcios tiene un nivel alto o muy alto de conflictividad en parejas con hijos.

En comparación, el nivel de enfrentamiento se limita solo al 16% de los casos cuando no hay descendencia de por medio.

De manera consciente o inconsciente, durante el proceso de divorcio los progenitores tienden a cometer errores que causan dolor y que pueden dejar secuelas en los hijos. Saber cuáles son esos fallos es fundamental, puesto que es el primer paso para evitarlos.

La importancia de un buen abogado, y de pisar poco el juzgado

Igual que para un problema del corazón uno va al cardiólogo y no al médico de cabecera, para una disolución matrimonial es preciso recurrir a un abogado especializado en la materia. «Es un error muy frecuente no ir a un experto que, además de saber sobre derecho, tenga nociones de psicología y mediación.

Porque un divorcio es un asunto complicado que requiere una formación interdisciplinar», señala Lozano. En este sentido, destaca la importancia de que haya un proceso de mediación previo al juzgado.

«Nadie conoce mejor a una familia que ella misma, así que llegar a acuerdos facilitará las decisiones posteriores que se tomen sobre los hijos», advierte.

La falta de negociación y de acuerdo entre las partes frecuentemente deriva en una judicialización de la vida familiar.

«Cuando los progenitores no coinciden en nada y delegan toda decisión en el juzgado están convirtiendo a los jueces en los terceros padres», sostiene la presidenta de la Aeafa.

En la misma línea, la doctora en Psicología y directora del Centro de Resolución de Conflictos Apside, Trinidad Bernal, rechaza la idea de que sea el sistema judicial el que determine si el niño puede ir a una excursión escolar, hacer un viaje con amigos o seguir cierto tratamiento médico.

«Estas decisiones suelen ser irreversibles, por eso es interesante que previamente los padres reconstruyan de mutuo acuerdo la fórmula familiar, lleven a cabo un plan de parentalidad y permitan que los hijos sigan teniendo la misma relación con sus progenitores», sugiere.

La edad sí importa, pero no como creemos

Se tiende a creer que cuando los hijos reaccionan mejor al proceso de ruptura cuando son mayores. Sin embargo, según un estudio elaborado por la Fundación Atyme, en el que participaron más de 50 jóvenes que han pasado por esta experiencia, los niños afrontan estas situaciones mejor que los adultos.

Bajo el nombre ‘Hijos, mediación y divorcio’, el informe recoge que, si bien en el 87% de los casos hay una respuesta negativa ante la separación, el 38% de los hijos mayores y el 16% de los adolescentes sienten enfado por el divorcio, mientras que en los niños solo ocurre en el 3% de los casos.

Además, el documento explicita que los adolescentes son los que más miedo y tristeza sienten.

Con todo, «cuanto más pequeños son los hijos, menos recursos defensivos tienen y, aunque son menos conscientes, no por ello dejan de experimentar las consecuencias del divorcio.

Si además es muy conflictivo es probable que sea traumático y muy doloroso», refiere el doctor en Psicología y Pedagogía Valentín Martínez-Otero.

Esto puede llegar a traducirse en trastornos de ansiedad, depresión, en problemas digestivos, somatizaciones y, más frecuentemente, en un descenso del rendimiento escolar.

Para el especialista, la personalidad y el estilo de afrontamiento marcan la diferencia; en el caso de los adolescentes, que si canalizan negativamente la situación tienden a presentar un comportamiento muy rebelde y díscolo. «El mayor error es pensar que no les está afectando porque no se pronuncian al respecto», matiza.

Otro error común es utilizar a los hijos como mensajeros o como un medio para herir al otro.

Lo sabe bien la doctora Concepción Bonet de Luna, vocal de Pediatría de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Madrid –que ha publicado un decálogo sobre atención a menores con padres en proceso de divorcio conflictivo–, quien trata diariamente a hijos de parejas que se encuentran en un proceso de separación. «La inmadurez en las relaciones modernas genera un fuerte sentimiento de odio y agresividad cuando la relación se rompe. Por eso muchas personas aprovecha cualquier oportunidad para dañar al otro», reflexiona. A veces esa «oportunidad» son los hijos. «Es perverso que un padre o madre hable mal del otro delante del niño o la niña, o los utilice para mandar recados al otro progenitor cuando se encuentran en viviendas distintas. Los más pequeños necesitan tener siempre una imagen positiva de los padres», subraya.

Según detalla la experta, estas situaciones acostumbran a provocar en los hijos sentimientos de desorientación e inseguridad hacia ambos progenitores.

«Es importante que los padres asuman que separarse no es ningún fracaso, pero si hemos decidido tener hijos tenemos una responsabilidad con ellos y debemos usar todas las herramientas a nuestro manejo para garantizar que salgan lo menos dañados posible», concluye.

Presentar a una nueva pareja requiere escoger bien el momento

Aunque cada familia tiene sus tempos, presentar a los hijos a una nueva pareja con el proceso de divorcio aún en curso no siempre es una buena idea.

Se trata de una decisión, cuando menos, delicada.

Bernal recuerda que conviene tener cierta precaución, sobre todo si no se tiene muy claro la permanencia de la nueva relación y si uno de los excónyuges no ha superado la separación.

Para Martínez-Otero, también profesor de la Universidad Complutense de Madrid, el diálogo y la comunicación son esenciales en estos casos.

«Hay que explicar que de ningún modo se trata de sustituir al otro progenitor, aunque en algunos aspectos pueda tener una función análoga», detalla.

De esta manera –añade–, los niños pueden comprender y asimilar mejor, y completar el proceso de adaptación, que viene determinado por la edad. Pero no de la manera que creemos.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2019/09/24/buenavida/1569318448_839628.html

10 consejos para comunicar un divorcio a los hijos

Consejos para padres en proceso de divorcio

Tenemos algo muy importante que deciros. Papá y mamá no seguirán viviendo juntos. Nos vamos a divorciar. Queremos que sepáis que los dos os queremos con locura y continuaremos cuidando de vosotros. Siempre nos tendréis a vuestro lado, así como a vuestros hermanos y amigos.

Queremos que sepáis muy especialmente que no nos divorciamos por algo que hayáis hecho o dicho. Sois lo mejor que nos ha sucedido y siempre os amaremos.

Ambos nos sentimos muy tristes por la separación. Es probable que tengáis muchos sentimientos y preguntas. Podemos hablar de ello ahora o más tarde, cuando queráis. Siempre que deseéis hablar del tema, por favor decídnoslo.

El divorcio es doloroso para todos, pero al contrario de lo que muchos padres piensan, lo más dañino para los hijos es ser testigos de conflictos entre los adultos continuadamente y usarles como objeto de mediación entre ambos o alianza de uno de ellos.

Cómo comunicar a los niños una separación

Las separaciones en sí no son traumáticas para los niños. Es un proceso de cambio que como tantos en la vida conllevará un atravesamiento por distintas emociones que si se hace de manera correcta, será mejor para todos.

1. Debéis estar presente los dos

Aunque vuestra ruptura sea desagradable y dificil, dejadlo a un lado y hablad juntos con vuestros hijos. Es importante que os mostréis serenos y confiados durante esta conversación. Los niños necesitan saber que se puede confiar en sus padres incluso en una situación de crisis.

Elegid un momento en el que haya tranquilidad en casa: apagad la televisión y la radio, y aseguraos de que el teléfono no va sonar. Sentaos frente a los niños y, especialmente en el caso de los más pequeños, acariciadlos o cogedlos la mano mientras hablais con ellos.

2. Hablad con todos vuestros hijos a la vez

Si tenéis más de un hijo, tened esta conversación con todos a la vez. Con el tiempo, será necesario hablar a solas con cada uno de ellos, pero es importante que estén juntos cuando se enteren de la mala noticia.

Si lo hacéis individualmente, pueden surgir problemas que compliquen y hagan aun mas confusa si cabe la situación. Por ejemplo, los padres pueden primero comentarlo con un hijo mayor y pedirle que no diga nada a sus hermanos pequeños antes de que hablen con ellos.

Como resultado, el hijo mayor podría quedarse con el mensaje de que el divorcio debe guardarse en secreto y que su familia es incapaz de hablar abiertamente, con franqueza, del asunto.

Por otro lado, si la información se filtra y llega a los oidos de los mas pequeños, a menudo se sienten excluidos y tienden a preocuparse mucho más por lo que está ocurriendo.

3. Mostraos sinceros y facilitad la información apropiada

Explicad que os estáis separando y que viviréis en dos lugares diferentes.

Haced saber a los niños que habeis intentado con todas vuestras fuerzas solucionar las cosas, pero que la convivencia es dificil.

Decidles que lamentais que el matrimonio no haya funcionado pero que estais haciendo lo mejor para ambos. Es importante que les comentéis que no ha sido una decisión fácil para ninguno de los dos.

El objetivo consiste en contar a vuestros hijos lo que está sucediendo y cómo les afectará, así como asegurarles que vais a cuidar de ellos. No es adecuado que los niños sean testigos de vuestras disputas conyugales.

4. Decid a los niños que el divorcio no es culpa suya

Es probable que vuestros hijos crean que hicieron algo que provocó la separación. Aunque pueda parecer extraño, todos los niños suelen culparse a sí mismos de la separación de sus padres. Decidles, ahora y repetidamente, que la ruptura no es culpa suya, que lo problemas de la pareja no tienen nada que ver con ellos.

5. Reafirmadles vuestro amor

A menudo, los niños temen que a causa de que papá y mamá hayan dejado de amarse, también dejen de quererles a ellos. Decid a vuestros hijos que aunque en ocasiones los adultos dejan de quererse o de vivir juntos, el amor por sus hijos es eterno.

Contadles lo felices que fuisteis los dos cuando nacieron. Aseguradles que los padres nunca dejan de querer a sus hijos aunque no continuen juntos.

Si el otro padre está ausente o no va a tener ningun contacto con los niños por ahora, di a tu hijos que también les quiere mucho.

6. Hablad del plan de vida

Comentad a los niños que vais a ocuparos de todos los detalles relacionados con dónde van a vivir y cómo y cuándo van a poder estar con vosotros. Si ya habeis confeccionado una programación, explicádsela en términos generales.

Decidles que estáis dispuestos a tener en cuenta su opinión acerca del nuevo plan de vida. No les preguntéis con quién quieren vivir o cuánto tiempo desean pasar con cada uno de vosotros.

Dejad bien claro que sois vosotros los únicos responsables de este tipo de decisiones.

Facilitadles toda la información posibles en relación con los planes de vida, mudanzas y programación de visitas. Es posible que tengan preocupaciones concretas en relación a temas como dormitorios, animales de compañia, juguetes, amigos y actividades. Aseguradles que haréis todo lo que esté en vuestras manos para no alterar su vida.

7. Preguntad a vuestros hijos qué desean saber

Durante la conversación también es muy importante fomentar las preguntas. Muchos niños, especialmente los más pequeños no comprenden el divorcio y tendran innumerables preocupaciones y falsas interpretaciones.

Algunos padres dan por supuesto que saben lo que sus hijos están pensando y sintiendo, pero más tarde descubren que lo que les preocupa a los niños es totalmente diferente. Por ejemplo, una pareja explicó a su hija cómo iría y regresaría del colegio a partir de entonces.

La niña les escuchó con el ceño fruncido y la mirada triste, sin decir una palabra y dando la sensación de no prestarles atención. El padre de la niña dijo: “Veo que estás enfadada. ¿Te preocupa ir al colegio con dos autobuses escolares distintos?”.

La pequeña preguntó donde viviría su perro: “Siempre saco a pasear a Botones después del cole” dijo. “Qué le ocurrirá si no estoy allí?”. Invita a tus hijos a formular preguntas y a manifestar sus preocupaciones. Hazles saber que pueden preguntar cuanto se les antoje y en cualquier momento.

8. No juguéis al “juego del culpable”

La conversación con vuestros hijos será difiil, sobretodo si os preguntan por qué os estáis separando. Ante todo debeis responder siempre con la máxima sinceridad, aunque no es aconsejable compartir con ellos asuntos de adultos ni situarlos en medio de vuestras disputas.

Es importante que tanto tú como tu ex pareja no deis la impresión de culpabilizaros mutuamente. Tened en cuenta lo importante que es para vuestros hijos sentir que pueden amar y ser amados por los dos padres.

Si se culpa al otro miembro de la pareja, los niños se sentirán como en realidad los estuvieras culpando directamente a ellos.

Revelar detalles de los desacuerdos, hacer comentarios groseros o sarcásticos o sentarse en un silencio helador son signos muy visibles para vuestros hijos.

Ser testigos de la hostilidad o de un sentimiento de traición de sus padres pueden ocasionarles problemas a largo plazo.

Si las razones del divorcio incluyen cuestiones estrictamente relacionadas con la vida adulta, tales como discusiones o infidelidad, explicad a los niños que se trata de temas que no podeis compartir con ellos por su edad.

No mintáis, simplemente constatad que existe cierta información imposible de compartir con ellos porque, por un lado, deben seguir manteniendo la misma lealtad con los padres, y por otro, no están preparados emocionalmente o intelectualmente para comprender muchos de los asuntos de los adultos derivados de un divorcio.

9. Escuchar y observar

Cuando los niños oigan hablar del divorcio experimentarán múltiples emociones. Se pueden sentir preocupados, tristes, enfadados, confundidos, heridos, sorprendidos o incluso aliviados. Es posible que algunos de ellos den la impresión de no estar sintiendo nada.

Quizá simplemente se hayan encerrado en sí mismos para protegerse, lo cual no significa que las noticias no les afecten. A decir verdad, pueden sentirse tan abrumados que sean incapaces de afrontar la situacón en aquel momento. Cada niño absorbe la infromación de un modo diferente.

Prestad mucha atención y responded a cuanto oigais y veais (palabras, tono de voz, expresiones faciales y lenguaje corporal).

10. Hablad con vuestros hijos una y mil veces

Después de esta primera converación con los niños acerca del divorcio, vais a tener muchas más, tanto programadas como espontáneas, a lo largo de los próximos días, semanas, meses e incluso años. Si el pequeño parece estar extremadamente consternado o visiblemente indiferente, reanudad el diálogo cuanto antes.

Hablando no se solucionará todo; existen tantas formas de procesar emociones como emociones a procesar. Las necesidades de cada niño serán siempre diferentes. Algunos necesitan tiempo para hablar con más frecuencia que otros. Nadie mejor que vosotros conoce a vuestros hijos.

Pensad en cómo afrontaron otras situaciones de estrés en su vida y guiaros por aquellas experiencias. Será dificil, pero lo conseguiréis.

Источник: https://enmentepsicologos.com/10-consejos-para-comunicar-un-divorcio-a-los-hijos/

Cómo evitar el sufrimiento de los niños ante un divorcio

Consejos para padres en proceso de divorcio

A menudo veo en mi consulta hijos de padres recién separados. Son niños y niñas inmersos en una situación dramática, en la que no tienen ningún control ni posibilidad de escape.

Sufren mucho, a veces más de lo que los padres creen. Porque a ellos muchas veces no se lo cuentan. Porque otras, aunque se lo cuenten, están tan inmersos en su propio dolor que no pueden recoger el de otro.

Sea por lo que sea, a mí sí que me lo cuentan. Y es desgarrador:

  • “Echo tanto, tanto de menos a mi padre, que no lo puedo soportar”
  • “Si supieras cómo se odian…es horrible”
  • “Todo el tiempo interrogándome: ¡no lo soporto! Al final le miento para que me deje en paz!”
  • “Estoy harto de que me hablen mal uno del otro. ¿Es que no se dan cuenta que yo los quiero a los dos?”
  • “Se divorciaron por mi culpa. Yo me portaba tan mal…y ellos se peleaban por mí todo el rato”
  • “Estoy harta de hacer maletas. Ya no sé ni dónde vivo”

Todas estas frases son verídicas. Me las han dicho niños en la consulta.

¿Qué podemos hacer? ¿Podemos evitar de alguna manera todo esto a nuestros hijos?

Cuando una pareja toma la decisión de separarse, a menudo quiere “acabar cuanto antes”. Por ello, la gran mayoría de las veces se actúa de manera precipitada, en “caliente”, sin dar tiempo a planificar y organizar todo de la mejor manera, sin  preparar a los hijos…etc.

Después, cuando pasa la tormenta, y se materializa la separación, vienen los arrepentimientos. A menudo se ha actuado de manera impulsiva, movido por las emociones, y no de manera racional. A menudo, los padres recién separados, tras unos meses me cuentan que hubieran hecho las cosas de otra manera. Qué tal vez esta o aquella no fue la mejor decisión.

Por eso, ante una decisión TAN importante, y con un impacto tan grande en la vida de padres e hijos…creo que vale la pena tomarse el tiempo que sea necesario.

Cuando tomamos la decisión de casarnos, ponemos fecha para dentro de un año. Y esperamos pacientemente un año ese momento. Y nos vamos preparando. Pero cuando nos separamos, todo tiene que hacerse corriendo. Y eso tiene sus consecuencias. Puede que no sea agradable, pero a veces ese sacrificio por un tiempo vale la pena, sobre todo para los niños.

“Necesitamos un plan”

Eso me dijo una pareja que iba a separarse el otro día. Y así es.

En primer lugar: asesoramiento. Informarse. Y no solo de los aspectos legales. Informarnos de qué y cómo lo podemos hacer.

Hay varios profesionales que pueden orientaros en ese sentido: el mediador y el psicólogo. En España el uso de la mediación no está demasiado extendido, y es una lástima.

Porque confiar en una persona ajena a vosotros, neutral, objetiva, profesional, y que hayáis buscado conjuntamente facilita mucho las cosas.

El mediador va a tratar de conseguir acuerdos y os va a ayudar a negociar de una manera adecuada. Cuando uno entra en un proceso de mediación aparca la lucha. En el juzgado se “pelea”: uno gana y otro pierde. Aquí no. Aquí ganáis ambos porque aunque cada uno deba ceder en algunos aspectos, se busca el bien común. Y os aseguro que vale la pena.

Otro profesional que puede ayudarnos es el psicólogo forense. Estos profesionales están formados en psicología jurídica. Generalmente tienen también formación en psicología clínica.

Mejor buscarlo de manera conjunta, para sacudiros ese temor de que no sea imparcial, ya que aunque los profesionales siempre lo son, a los padres a veces les cuesta confiar si es el otro progenitor el que lo ha elegido.

Para evitar suspicacias, mejor buscarlo entre los dos.

¿Y cuál es su función? El psicólogo forense lo que hace es analizar la estructura familiar, evaluar a todos los miembros del sistema familiar y conocer en profundidad las dinámicas y relaciones familiares. De esta manera, este profesional puede hacer una recomendación sobre aspectos claves en una separación, como el tipo de custodia más recomendable.

Y siempre va a tener en cuenta el “superior beneficio del menor”

Psicólogo de pareja. Sí, parece paradójico, pero es otro profesional que puede ayudarnos en este proceso. Tenemos la idea de que la función de un psicólogo de pareja es “solucionar” los problemas de pareja. Pero a veces su función es ayudar a la pareja en el proceso de ruptura.

  También en ocasiones es necesaria una terapia individual. Si uno es capaz de resolver su duelo de una manera más adaptativa, probablemente actúe de una manera más sosegada, y no tan emocional. Y evitar actuar en los relativo a los hijos desde el odio, el despecho, la venganza etc. hacia la ex pareja.

Vale la pena invertir un poco de tiempo y dinero para intentar que el proceso de la separación sea lo más beneficioso posible para todos. Sobretodo para los más peques. Ellos, cómo decía, sólo son víctimas en este proceso. Sufren, y mucho.

Por Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

ConsejosPsicologíaSeparación y divorcio

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-preparar-los-hijos-antes-un-divorcio/

Consejos para padres que se están divorciando

Consejos para padres en proceso de divorcio

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¿Cuál es la mejor manera de ayudar a su familia a atravesar un divorcio? Cada situación y cada familia son diferentes. Pero las siguientes sugerencias pueden hacer que el proceso sea menos doloroso para los niños, los adolescentes y las familias.

Anime a sus hijos a compartir sus sentimientos (positivos y negativos) sobre lo que está ocurriendo

Es importante que los padres que se están divorciando (y los que ya se divorciaron) se sienten a hablar con sus hijos y los animen a decir qué están pensando y qué sienten.

Pero asegúrese de no mezclar esto con sus propios sentimientos. Asegúreles a sus hijos que sus sentimientos son importantes, válidos y normales.

Hágales saber que puede manejar una conversación sobre sentimientos que pueden ser incluso difíciles o dolorosos.

Durante estas conversaciones, evite tratar de resolver problemas y de cambiar lo que su hijo siente. Por el contrario, concéntrese en escuchar y agradecerles a sus hijos por su honestidad.

Casi siempre, los niños sienten una pérdida de la familia y es posible que lo culpen a usted o al otro padre (o a ambos) por lo que está ocurriendo en sus vidas.

Por lo tanto, tendrá que estar preparado para responder preguntas que tal vez sus hijos le hagan o hacer frente a sus preocupaciones.

Convierta las conversaciones sobre el divorcio y la forma en que está afectando a sus hijos en un proceso continuo.

A medida que crezcan y maduren más, sus hijos tal vez tengan preguntas o preocupaciones que no se les habían ocurrido antes. Aunque parezca que ya han hablado de los mismos temas antes, mantenga abierto el diálogo.

Si es posible, siéntese con el otro padre y planifiquen juntos cómo van a hablar acerca de lo que está ocurriendo.

Si cree que se angustiará mucho, pídale a otra persona (puede ser un pariente) que hable con sus hijos. Está bien y es saludable para los hijos que vean a sus padres tristes o angustiados, pero si sus emociones son muy intensas es posible que ellos se sientan responsables de los sentimientos de sus padres.

Si sus hijos lo ven enfrentar una emoción complicada, intente enfrentarla de la manera más saludable posible para darles un buen ejemplo. Intente:

  • Ponerle un nombre a su emoción («En este momento me siento triste»).
  • Dejar en claro que sabe que es normal sentirse así a veces («Está bien y es normal que me sienta triste»).
  • Hable sobre la manera en la que enfrentará este sentimiento («Algo que siempre me ayuda a sentirme mejor cuando estoy triste es cocinar galletas con ustedes y jugar al aire libre. ¿Qué les parece si lo hacemos?»).

Es normal que los niños tengan muchas emociones sobre un divorcio. Tal vez se sientan culpables e imaginen que ellos «causaron» el problema.

Esto es especialmente cierto si los niños escucharon a sus padres discutir muchas veces por ellos. Los niños y los adolescentes tal vez se sientan enojados, asustados o preocupados por su futuro.

Si expresan estas emociones, tranquilícelos diciéndoles que no es así y recuérdeles que se trata de un sentimiento normal.

Si bien los niños pueden sufrir por un divorcio durante bastante tiempo, el impacto real se suele sentir a lo largo de un período de aproximadamente 2 a 3 años. Durante este tiempo, algunos pueden expresar sus sentimientos. Pero, según la edad y el desarrollo, otros niños no tendrán las palabras para hacerlo.

Entonces, es posible que actúen los sentimientos o estén deprimidos. En el caso de los niños en edad escolar, esto puede significar que sus calificaciones bajen o que pierdan el interés por las actividades. En el caso de los niños más pequeños, estos sentimientos con frecuencia se expresan durante el juego.

Esté atento al «efecto durmiente» en los niños pequeños: es posible que al principio tomen los grandes cambios con calma, pero años después pueden tener comportamientos disruptivos o emociones desafiantes.

Comunicarse abiertamente con los niños y darles el ejemplo para hacer frente a los sentimientos de manera saludable, aun cuando parezcan estar bien con los cambios, puede reducir los problemas más adelante.

Tal vez esté tentado de decirle a un niño que no se sienta de determinada manera, pero los niños (e incluso los adultos) tienen derecho a tener sus propios sentimientos. Y si los obliga a tener una «carita feliz», es menos probable que sus hijos compartan con usted sus sentimientos reales.

Los programas grupales para niños que atraviesan un divorcio que se realizan en las escuelas o en organizaciones religiosas son un excelente recurso para los niños y las familias que necesitan ayuda para atravesar las primeras etapas.

Mantener a los niños ajenos a los conflictos y las discusiones de los adultos

Esta es una de las cosas más difíciles de hacer. Pero es importante no decir nunca cosas malas acerca de su expareja delante de sus hijos o en un lugar en el que puedan escucharlo. Los niños prestan especial atención a estas cosas.

Las investigaciones demuestran que el factor más importante para el ajuste a largo plazo de los niños con padres divorciados es el nivel de conflicto que ven entre sus padres.

Esto pone a los niños en un lugar difícil si tienen que elegir un bando o escuchar comentarios negativos sobre uno de los padres.

Igual de importante es reconocer los acontecimientos reales. Por ejemplo, si uno de los padres se muda o abandona a la familia, reconozca lo que ha ocurrido. No es su responsabilidad explicar la conducta de su expareja. Pero si sus hijos le hacen preguntas, es importante que las responda con la mayor neutralidad y sinceridad posible.

Intente no usar a los niños como mensajeros, en especial cuando estén peleando

Aunque resulte tentador, no use a sus hijos como mensajeros. Existen muchas otras formas de comunicarse con su expareja. Además, resista la tentación de preguntarle a su hijo qué ocurrió en la otra casa.

Los niños se ofenden cuando sienten que les piden que «espíen» al otro padre. Siempre que sea posible, comuníquese directamente con su expareja por temas como horarios, visitas, salud o problemas escolares.

Esté preparado para los problemas cuando los niños se ajusten a una nueva pareja o a los hijos de la nueva pareja

Las nuevas relaciones, las familias ensambladas y los nuevos matrimonios se encuentran entre una de las partes más complejas del proceso de divorcio.

Una nueva familia ensamblada puede sumar más estrés por un tiempo y requerir otro período de ajuste.

Mantenga abierta la comunicación, permita que los niños tengan tiempo a solas con los padres y esté atento a las señales de estrés para ayudar a prevenir los problemas.

Piense cómo reducir el estrés en su vida para ayudar a su familia

El apoyo de sus amigos, familiares, grupos religiosos y organizaciones como Parents Without Partners pueden ayudar a los padres y a los niños a adaptarse a la separación y el divorcio.

Los niños pueden conocer a otros niños que desarrollaron buenas relaciones con sus padres separados y pueden contarse sus secretos.

Obtener apoyo puede ayudar a los padres a encontrar soluciones a todo tipo de desafíos prácticos y emocionales.

Siempre que sea posible, debe animar a los niños a tener una mirada lo más positiva posible sobre ambos padres. Incluso en las mejores circunstancias, la separación y el divorcio pueden resultar dolorosos y frustrantes para los niños.

Los padres también deben recordar cuidar de sí mismos. Reduzca el estrés buscando amigos que le brinden apoyo y pidiendo ayuda cuando la necesite.

Intente mantener algunas de las viejas tradiciones familiares mientras construye nuevos recuerdos para compartir.

Mostrarles a los niños cómo cuidar bien de la mente y el cuerpo en los momentos difíciles puede ayudarlos a volverse más resilientes en su vida.

Recuerde que la honestidad, la sensibilidad, el autocontrol y el tiempo ayudarán en el proceso de sanación.

Revisado por: Maia Noeder, PhD

Fecha de revisión: julio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/divorce-esp.html

Embarazo saludable
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