Consejos para padres que no viven con sus hijos

Padres que no dejan ir a los hijos, que no les dan alas

Consejos para padres que no viven con sus hijos

Hay padres que no dejan ir a los hijos. Los hijos necesitan sentirse seres individuales, independientes de sus padres, con diferentes opiniones, creencias y valores.

Así es como construyen su propia identidad y se encaminan hacia la vida adulta. El problema viene cuando los padres no permiten que este desarrollo natural se produzca.

Es entonces, cuando atan a sus hijos, queriendo que no se separen de su lado, o que hagan como ellos. 

Padres que dependen de los hijos para ser felices 

Cuando llega la adolescencia surgen los primeros conflictos, muchas veces motivado porqué se origina una brecha entre la relación de los padres con los hijos. Es el inicio de la separación emocional, el cambio esperado para un desarrollo adecuado.

Algunos padres la viven con preocupación y sufrimiento porque muchas veces los hijos se rebelan y hacen contrario a lo que ellos querrían, o luego otros hijos, que siguen a pies juntillas lo que los padres el camino que los padres han preparado o esperan de ellos.

Se trata de familias que bajo el disfraz del amor, poseen y atrapan a los hijos: te invitamos a comer, te regalamos una nevera, te ordenamos la habitación, te compramos ropa…te lo damos todo para que así no tengas ganas de irte hijo. En realidad, estos padres pueden suplir su falta de amor, con la necesidad de tener a sus hijos cerca. 

Padres que no dejan volar a sus hijos

Hay algunos padres que desde ese momento van cortando las alas a sus hijos para que nunca vuelen y les abandonen, para que nunca se alejen del hogar, que no se vayan del nido. Es decir, son padres que no dejan ir a sus hijos y los mantienen “secuestrados” para que suplan sus propias carencias emocionales.

Los hijos por su parte, cuando no logran independizarse emocionalmente de los padres, se convierte en adultos con una gran carga emocional. Se sienten culpables por tener una vida propia, alejada de su familia de origen.

Por ejemplo, imagina un adulto que con 30 años tiene que dar explicaciones de lo que hace en su tiempo libre. Debido a que sus padres se preocupan cuando sale demasiado con gente que no conocen, llega tarde a casa o se ha retrasado por tomar unas copas después del trabajo.

El síndrome del nido vacío o como sufren la ausencia de sus hijos

El síndrome del nido vacío se refiere al conjunto de emociones que les suceden a los padres  cuando los hijos se marchan definitivamente de casa. Los padres necesitan resituarse. Es un momento de incertidumbre y de pérdida, ya que la pareja se encuentra sola después de largos años de crianza.

Hablamos de síndrome cuando las emociones no son pasajeras, cuando permanecen en forma de soledad, melancolía, tristeza, sentimiento de vacío.De repente, se crea una sensación de vacío que se manifiesta en el nido, en la casa: hay espacios más grandes, la nevera con menos comida, el baño más ordenado. La pareja necesita adaptarse al cambio de volver a ser dos.

Por ejemplo, una madre que se siente amenazada cuando su hijo está conociendo a alguien o tiene pareja, porque eso significa que se puede alejar. Imagina a un padre que se siente amenazado por un hijo ambicioso que quiere irse a trabajar al extranjero y eso puedo suponer no tenerlo cerca.

La dependencia también es de hijos a padres

Las manifestaciones del síndrome se agravan cuando los padres perciben una mayor ruptura emocional y pierden influencia o papel en la vida de los hijos. Es decir cuando los hijos se marchan a vivir en pareja con el futuro de formar una familia, ya que los padres sienten que otra persona ocupa su lugar y que el hijo ya no les va a necesitar.

Esta dinámica se ha ido construyendo por ambas partes. Por un lado, los padres por el miedo a la soledad de no estar con los hijos. Por otro, los hijos han aprendido porque han sido entrenados a no poder vivir sin los padres.  Esto deja paso a un sentimiento de vulnerabilidad cuando una de las dos partes se aleja e intenta hacer su propia vida.

“Cuando dejo ir lo que soy, me convierto en lo que podría ser. Cuando dejo ir lo que tengo, recibo lo que necesito”.  -Lao Tzu –

Siempre que hablamos del síndrome del nido vacío tendemos a hablar de los sentimientos de soledad de los padres, pero no está de más ver el mismo síndrome desde las consecuencias emocionales en los hijos. Como ocurre con el cuento de la caperucita roja contado por el lobo.

¿Cómo separarse emocionalmente de los padres?

Primero de todo es importante saber que hay una deuda emocional que nunca se salda con los padres. El hecho de que los padres dan la vida a sus hijos. Por mucho que como hijos nos empeñemos a intentar devolverles todo lo que han hecho por nosotros, no lo vamos a conseguir. Partiendo de esa base, podemos utilizar diferentes estrategias para separarnos de nuestros padres: 

  • Ahorra para tener tu propio dinero para no sentirte en deuda económica con ellos. 
  • Aprende a realizar tareas cotidianas. Por ejemplo, cocinar, lavar para no depender de ellos
  • Soluciona los problemas tu mismo o con la ayuda de tu pareja, no recurras a ellos a la primera de cambio. 
  • Invítales tu a comer porque ahora ya no eres el hijo que necesita a los padres
  • Dosifica la información para que no te digan lo que tienes que hacer
  • Pon límites, marca el ritmo y la frecuencia con la que necesitas verlos
  • Valórate a ti mismo, ya no necesitas su aprobación

Es ley de vida emanciparse y la función de los padres debería ser dar herramientas a los hijos para que se puedan valer por sí mismos el día de mañana, por eso, los padres que cortan las alas a sus hijos les enseñan a depender de ellos y a sentirse culpables si se alejan. Si eres padre o madre, actúa y empieza a tratar a tus hijos como adultos. Si eres hijo, actúa y empieza a responsabilizarte de tu vida. 

El hijo debe ser consciente de la situación y poder poner límites para encontrar el equilibrio y poder gozar de la compañía de sus padres sin que eso le repercuta en su libertad.

Sí aún así, crees que te está costando hacer tu vida como hijo, o ves que eres de los padres que no dejan ir a los hijos.

Es decir, que no puedes darle libertad , contacta con Psicoemocionat para realizar una psicoterapia. 

Источник: https://www.psicoemocionat.com/padres-que-no-dejan-ir-a-los-hijos/

5 cosas que los hijos jamás olvidan de sus padres

Consejos para padres que no viven con sus hijos

Todos los padres quieren tener hijos maravillosos. Que de niños sean afables y de adultos se comporten como gente responsable y útil para la sociedad.

Sin embargo, se pone mucho más empeño en pensar ese mañana que en sembrar sus bases durante el presente sobre el que caminamos.

Algunos padres piensan que cuando los hijos son pequeños solo deben obedecer y que de eso se trata la crianza.

El resultado es que cada vez tenemos más niños inconformes y más adultos infelices. Cuando no hay criterio para la crianza consistente, lógico y estable, aumenta la probabilidad de que los hijos muestren comportamientos rebeldes y/o herméticos.

Quizás caprichosos, quizás autoritarios y, en todo caso, inestables. Así, los hijos no logran establecer un vínculo afectuoso y estrecho con sus padres, sino que, por el contrario, viven en una guerra sorda o abierta con ellos.

“El problema con el aprendizaje de ser padres es que los hijos son los maestros”

-Robert Braul-

Una de las partes más importantes de nuestra vida es la infancia. Es allí donde se construyen los cimientos de una mente saludable y de un corazón limpio. De este modo, algunas actitudes de los padres dejan una huella para siempre: a veces positiva, a veces negativa, pero la mayoría de las veces profunda. Estas son 5 de esas conductas que los hijos pocas veces olvidan.

1. Los hijos jamás olvidan el maltrato

Ninguna relación es perfecta, y mucho menos una tan intensa como la de los padres con sus hijos. Siempre habrá momentos de contradicción o de conflicto y eso es algo perfectamente normal. Lo que cambia es la manera de sortear esas dificultades y, lamentablemente, muchos padres asumen equivocadamente que el maltrato es una herramienta para educar.

Puede que con el maltrato se logre intimidar a un hijo para que haga exactamente lo que el padre quiere. Pero esos malos tratos se convertirán en el germen de la falta de autoestima y en una fuente de rencor.

Ponen al niño en una situación muy compleja: ama y odia al mismo tiempo. También aprende a temer. El corazón de un niño es muy susceptible, y si se hiere de manera constante, con el tiempo se convertirá en alguien insensible.

2. El trato que se le da al otro padre

La relación entre los padres es el patrón de que parte el niño para forjar una actitud frente a las relaciones de pareja. Es muy probable que, consciente o inconscientemente, de adulto repita con su pareja lo que vio en casa entre sus padres. Antes probablemente lo repita con las personas que quiere.

La manera en la que se relacionen los padres, influirá en las relaciones futuras de los hijos.

Piensa que los conflictos entre los padres generan angustia en el hijo. Una de las posibles consecuencias será que se meterá en problemas solamente para atraer la atención de unos padres que no le atienden porque están centrados en el conflicto que mantienen. Además, disfrutará o no de las relaciones afectivas según esos patrones aprendidos.

3. Los momentos en que se sintieron protegidos

Los miedos de los niños son más grandes e insidiosos que los de los adultos. Los pequeños no logran distinguir bien la frontera entre realidad y la imaginación.

Los padres son las personas en las que más confían para obtener la sensación de seguridad que necesitan para aprender y explorar lo desconocido.

Así, si son los padres los que causan este miedo van a sentirse totalmente desprotegidos.

Los padres deben escuchar con atención esos temores, sin criticarlos, ni minimizarlos. Deben hacerles entender que no se encuentran en peligro. Esto incrementará el sentimiento de seguridad de los hijos y hará mucho más fuerte el vínculo de amor y de respeto con los padres.

4. La falta de atención

Para un niño, el amor que le profesan sus padres está íntimamente relacionado con la atención que reciben de ellos. Para los hijos no existen expresiones de afecto tales como trabajar más de la cuenta para poder pagarle un colegio caro. Ellos no creerán que tú los amas si no compartes tiempo con ellos para conocerlos y estar al tanto de su mundo.

Los hijos no necesitan regalos, necesitan que les dediques tiempo.

Los hijos nunca olvidan que el padre o la madre les regalaron una camisa verde, cuando habían dicho hasta la saciedad que quería una morada o que prometió algo que jamás cumplió.

Experimentan la falta de atención como una suerte de abandono, como un mensaje que dice: “no eres suficientemente importante”. Por eso quedará una huella de dolor en sus corazones.

5. La valoración de la familia

Los hijos van a recordar siempre que su padre o su madre fueron capaces de poner como prioridad a la familia en distintas circunstancias. Los niños necesitan y disfrutan de las celebraciones, no importa si es con más o menos regalos. También para ellos es muy importante que el padre y la madre tomen en serio la Navidad.

Si los padres ponen a la familia por encima de todo, el hijo aprenderá el valor de la lealtad y del afecto. De adulto, también será capaz de dejar de lado otros compromisos para ir a ver a sus padres cuando ellos lo necesiten. Se sentirá compensado y tendrá mayor capacidad para dar y recibir afecto.

Todas esas huellas que se imprimen durante la infancia nos acompañan durante el resto de nuestra vida. Muchas veces representan la diferencia entre tener una vida saludable mentalmente y una vida plagada de conflictos. Una crianza impregnada de amor y cariño es el mejor regalo que puede hacerle un ser humano a otro.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/5-cosas-los-hijos-jamas-olvidan-padres/

Padres separados: consejos para tratar a los niños

Consejos para padres que no viven con sus hijos

Los padres separados pueden realizar una serie de acciones para evitar problemas en sus hijos, mantener una calidad de vida adecuada, bienestar y en definitiva mantener la felicidad. Las rupturas de pareja nunca son plato de buen gusto para nadie.

Para los adultos supone un proceso doloroso y difícil, para los niños un cambio de vida inesperado, que no siempre comprenden o comparten. Son situaciones desagradables que les vienen “de regalo”, sin que nada puedan hacer o decidir para cambiarlo.

Si bien la ruptura a veces es inevitable, su abordaje con respecto a los más pequeños puede llevarse de un modo menos doloroso, evitando sufrimientos inesperados. Los niños son los más vulnerables a la noticia de la inminente separación, y la nueva situación puede interferir mucho en la estabilidad emocional de los hijos.

Las 3 leyes básicas de los padres separados

Aunque en este artículo te vamos a dar muchos más consejos, estas tres directrices son las más básicas a seguir con los hijos ante una separación:

Los niños tienen derecho a ver a sus dos progenitores por igual

Los que se separan son los adultos, que han decidido no continuar con la relación. Pero los hijos no se separan de ninguno de los padres, y estos no deben poner trabas para que los niños vean al otro progenitor.

Los más pequeños necesitan a sus dos padres: a ti, y a tu expareja. Recuerda que tú puedes decidir cambiar de pareja, pero tus hijos no pueden cambiar de padre o madre.

Los niños tienen derecho a recibir una imagen “limpia” de ambos padres

Es común caer en el error de soltar descalificaciones sobre la expareja, tonos sarcásticos, malas miradas o desdén. Aunque algunos comentarios y tonos pueden ser sutiles, lo cierto es que los niños son sensibles a esta negatividad, aunque no sepan muy bien ponerle nombre.

Es importante para el desarrollo emocional y afectivo de los más pequeños que mantengan a sus padres con una buena imagen, pues ambos son sus pilares de referencia.

Los hermanos y/o hermanas tienen derecho a vivir y crecer juntos

Los hermanos y hermanas son personas claves en el desarrollo infantil. Son figuras de apego temprano, y se debe evitar la separación entre ellos, pues viven exactamente la misma situación. Pueden comprenderse, mimarse, jugar juntos y “sanar heridas emocionales” desahogándose entre ellos.

El momento de dar la noticia a los hijos

Que la situación sea difícil de comprender para un niño, no significa que no tenga capacidad para entender lo que ocurre.

Los niños viven en un mundo donde las separaciones (o los divorcios) son cada vez más comunes, de manera que si saben que las cosas no van bien entre sus padres, habrá un momento en que una posible separación será una idea que rondará por sus cabezas.

Estas son algunas recomendaciones para el momento de dar la noticia:

  • Ante todo, la noticia deben darla ambos padres juntos, pues es signo de interés y preocupación por los hijos. Es el momento de explicar que ya no estáis bien juntos, que lo hacéis por el bien de todos y que eso no significa que vayáis a dejar de verlos a ninguno de los dos.
  • Los padres deben hacerle saber a los hijos que es una decisión conjunta, aunque en realidad no sea así. De este modo, se evita que haya “un malo” para los hijos, que es el que (a visión de un niño) ha decidido dejar la relación.
  • La información debe estar ajustada a la edad de los niños. No es lo mismo cuando tus hijos tienen 5 años que 15, y las palabras que utilices y las explicaciones que des deben adaptarse a su edad.
  • Es importante que solo se de la información a los hijos que puedan entender, y que no invada la intimidad de los padres. No es necesario que tus hijos sepan, por ejemplo, que hubo una 3º persona.
  • Los padres deben intentar controlar la emotividad que puede que sientan al dar la noticia. Es tan importante lo que comunicáis como cómo lo comunicáis. Comunicar esta noticia de manera demasiado apasionada (esto es, con ansiedad, depresión, llanto sin control…) puede hacer que tus hijos se preocupen más de lo debido y se sientan inseguros.

De los primeros meses después de la separación en adelante

Al principio, la nueva situación será difícil para todos. Los padres viven un proceso de duelo, con los posibles problemas que han llevado a la ruptura, la separación de bienes, mudanza, abogados, etc.

Son muchos los factores que pueden potenciar el malestar de los padres, pero, por difícil que sea, deben intentar evitar que los hijos sufran, en la medida de lo posible, las consecuencias de estas desavenencias.

Debes saber que la adaptación llevará su tiempo, pero llegará. Los seres humanos estamos hechos para adaptarnos a las nuevas circunstancias. Con paciencia, cariño y respeto, todo se estabilizará. Para los primeros meses desde el momento de la separación, puedes seguir los siguientes consejos:

Evitar discusiones

Lo que más ayuda a la adaptación psicológica de los más pequeños es la ausencia de conflictos. En ningún caso es producente que los niños vean discutir a sus padres, faltas de respeto, o signos de desprecio entre ellos. Las discusiones en casa desestabilizan con fuerza a niños y jóvenes, siendo la principal causa de desajuste emocional en los casos de separación.

Acordar rutinas y turnos

Otro aspecto clave desde el momento de la separación en adelante es la comunicación entre los propios progenitores. Como padres, debéis acordar desde un principio las rutinas y turnos con los hijos, y trabajar juntos en favor de una educación conjunta.

Ambos debéis estar informados y haceros cargo de todas las necesidades de vuestros hijos, incluyendo las económicas, emocionales y afectivas, de vestimenta, higiene, etc.

En la medida de lo posible, sería bueno que los hijos mantuvieran las mismas actividades de siempre, como ir al mismo centro escolar, mantener sus actividades extraescolares, y hacer esas salidas que hacía con su madre o con su padre normalmente (ir a ver partidos de fútbol, al centro comercial, senderismo…).

Evitarle inseguridades

Es importante hacerles saber que no deben preocuparse, porque sus necesidades siempre van a estar cubiertas.

En las separaciones, es común que los hijos sientan cierta desesperanza y sobretodo inseguridad ante la nueva situación y quién se hará cargo de según qué cosas (como pagarle los gastos, la ropa, la carrera universitaria…). Cuanto más mayores sean los hijos, más fácil será que sientan esta inseguridad de la que hablamos.

Tomar decisiones conjuntas

Las decisiones que vayan a ir surgiendo sobre los hijos, también deben ser siempre conjuntas, pues los hijos son de los dos. Estas decisiones son educativas, de normas, las pagas cuando son adolescentes, etc.

No hacer chantaje emocional

Es necesario evitar el chantaje emocional inconsciente que aparece ante frases como “con tu padre estás mejor que conmigo” o “prefieres estar con tu madre antes que conmigo”.

Los hijos sienten esa rivalidad y celos por parte de sus padres, y esta situación les coloca en una posición incómoda, en la que se sienten culpables por el hecho de disfrutar con el otro progenitor. Esto les llevará con el tiempo a no comentar qué hacen con el otro, al percibir las malas caras o los comentarios desagradables.

Evitar sobreprotección

Hay que tener cuidado con caer en la sobreprotección o ser demasiado permisivos con los hijos a raíz de la separación. A veces, por sentimiento de culpa, hay padres que caen en el error de permitir conductas que no tolerarían para “evitar más sufrimiento al hijo”.

Sin embargo, lo único que se consigue es sumar a las consecuencias emocionales de la separación, aquellas conductas típicas de hijos de padres permisivos que no son las más deseadas.

Disfruta de tu hijo

El tiempo que los adultos permanezcan con sus hijos, debe centrarse en el disfrute de su compañía. Es el momento de disfrutar de tu hijo, y olvidarte de los malos rollos que pudieras tener con tu excónyuge.

Evita hacer preguntas con segundas intenciones acerca del otro progenitor (para sonsacar información, para ver cómo es su relación con el otro…), pues como ya hemos dicho, los niños y jóvenes no son tontos, y se sentirán fatal al ver las intenciones deshonestas de su padre o madre al preguntarle.

La familia más allá de los padres

A veces, con la separación, los más pequeños no solo pierden su relación con uno de sus padres, sino que también rompen la relación con la familia del adulto con quién ya no viven.

Es importante tener claro que los abuelos paternos y maternos, siempre serán los abuelos de los niños, igual que su padre y su madre siempre lo serán, aunque ya no estén juntos. Lo mismo ocurre con los tíos, primos, etc.

En ocasiones esta “ruptura” del niño con el resto de la familia es motivada por el progenitor que vive con el niño, que corta la relación con la que fue su familia política como medio de romper el vínculo que le unía a su expareja.

De este modo, los niños y jóvenes pierden dos abuelos, con el sufrimiento que esto conlleva por la pérdida de personas que forman parte de su familia y su desarrollo emocional y afectivo.

En vez de esto…

  • La familia de ambos progenitores sigue siendo familia de los niños. En lugar de motivar la separación, lo mejor que puedes hacer es motivar que tus hijos sigan viendo al resto de su familia.
  • La familia de tu excónyuge es un aliado en la salud emocional de tus hijos. Éstos pueden apoyarse en ellos, y de algún modo, compensar la soledad que suelen sentir los niños al dejar de vivir con uno de sus padres. Para ello, hay que hacerle saber a los 4 abuelos (y a la familia cercana) lo importante que es para los niños que no entren a juzgar a nadie, y que se centren en ser un apoyo para los más pequeños.
  • Hay familias que no aceptan la separación. En la medida de lo posible, sería necesario convencerles de que, independientemente de su opinión, lo más importante es que los niños estén bien en estos momentos duros para ellos.

Las nuevas parejas de los padres

Para los hijos supone un cambio muy importante el momento en que alguno de sus padres tiene una nueva pareja, se casa o se van a vivir juntos, más aún cuando esta nueva pareja también trae hijos consigo.

La transición que conlleva la integración de una nueva pareja no es fácil ni para los hijos ni para el padre o madre, pero en general, los hijos terminan por aceptar a esta nueva pareja sin demasiada dificultad y el padre o madre no se arrepiente de dar el paso.

Algunas cosas a tener en cuenta en caso de una nueva pareja:

  • Lo primero de todo, es no tener prisa en dar los pasos. Antes de dar la noticia a los hijos, hay que esperar un tiempo a que la situación de separación se estabilice, y los hijos se hayan adaptado a los cambios y estén mejor psicológicamente. Una vez ocurra esto, puedes dar el paso, para luego ir introduciendo a la nueva pareja a tus hijos.
  • Después, es esencial estar seguro del paso que vas a dar. Este punto tiene mucho que ver con el anterior, puesto que los niños lo que requieren es estabilidad por parte de sus adultos de referencia. Si le dices a tu hijo que te vas a vivir con alguien, y a los dos meses se va a volver a ir, es mejor que no tomes esa decisión.
  • Una integración armoniosa de la nueva pareja pasa por aclarar explícitamente a los hijos que esta nueva persona no va a sustituir ni sustituirá nunca al otro progenitor. Muchas veces los hijos sienten que la nueva pareja de su padre o madre adopta el rol de su otro progenitor, puesto que asume tareas, rutinas y papeles que corresponden a un padre o una madre.

Lo mejor para que esto no ocurra es que la integración de esta persona se haga muy poco a poco, y no adopte rápidamente responsabilidades de cuidador. Así, los hijos no sentirán que nadie intenta sustituir a nadie, puesto que la autoridad se mantiene en sus padres y no en extraños, mientras estos aún lo sean.

Referencias

  1. Bolaños, I. (1998). Conflicto familiar y ruptura matrimonial. Aspectos psicolegales. En Marrero, J.L. (Comp.) Psicología Jurídica de la familia, Madrid: Fundación Universidad Empresa, Retos jurídicos en las Ciencias Sociales.
  2. Cafcass (2015). Separated Parents. Information Programme.
  3. Espada, S., Calvo, L. (2010). Nos hemos separado… ¿Y nuestros [email protected]? Gobierno de Aragon. Departamento de Servicios sociales y familia.
  4. Laucirica, N., Villar, G., Abal, M. (2008). Guía para padres y madres en situación de separación y/o divorcio. Programa municipal de mediación. Ayuntamiento de Vitoria.

Источник: https://www.lifeder.com/consejos-padres-separados/

Embarazo saludable
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