Consejos para que tu hijo deje de hacer pipí en la cama

Consejos para evitar que los niños se hagan pis en la cama

Consejos para que tu hijo deje de hacer pipí en la cama

Consejos para controlar los escapes nocturnos Getty Images

Si hablamos de problemas frecuentes en la etapa infantil, la enuresis es uno de ellos. La enuresis, según el DSM-V se refiere a la emisión inadecuada de pipí al menos 2 veces por semana durante al menos 3 meses en niños mayores de 5 años.

Hacerse pipí en la cama es un comportamiento incluso normal a ciertas edades en las que aún no se ha desarrollado un adecuado control de esfínteres, algo que no se consigue antes de los 4 años. Sin embargo, normalizar el problema provoca a veces que se alargue y que genere consecuencias negativas en el niño en cuanto a sus niveles de socialización, su autonomía y su estado emocional.

Resolver un problema de enuresis es relativamente fácil y rápido con la ayuda de un terapeuta experto en terapia psicológica en niños.

¿Es normal que mi hijo moje la cama?

La enuresis es un problema muy ligado a la edad ya que a medida que la edad aumenta, el porcentaje de niños afectados por el problema disminuye. Un 15% de los niños de 5 años, un 10% de niños de 6 años y un 7’5% de niños de 10 años se hacen pipí en la cama, según algunos estudios.

Pese a que estos datos parezcan altos, la enuresis infantil es un trastorno infradiagnosticado y por tanto infratratado. Muchos padres no le dan importancia a la ocurrencia de episodios nocturnos de pipí o lo consideran un “problema menor” o algo que “ya se solucionará por sí solo”.

En ocasiones los padres de niños enuréticos también tuvieron problemas con el control del pipí de niños por lo que todavía lo ven algo más normal y se deciden por no buscar tratamiento o por aplicar otras estrategias como por ejemplo colocar un pañal al niño para dormir.

Si bien es cierto que hay un alto índice de remisión espontánea (niños que superan solos la enuresis) la ausencia de tratamiento alarga el problema causando graves huellas a nivel psicológico en los niños como: altos niveles de ansiedad, menor autoestima, pobres relaciones sociales, etc. Además, los estudios indican que los casos donde se dan más de 4 episodios enuréticos semanales no suele darse la remisión espontánea y es absolutamente necesario un tratamiento psicológico.

¿Por qué un niño se hace pipí?

El desarrollo de un problema de enuresis suele deberse principalmente a tres factores. En primer lugar, una producción de orina elevada debido a altas ingestas de líquidos durante la tarde/noche o por la presencia de niveles elevados de la hormona ADH.

En segundo lugar, una reducida capacidad vesical, es decir, un tamaño de la vejiga reducido que hace que enseguida se llene.

Por último, un déficit de aprendizaje en cuanto a la detección de las señales que el cuerpo envía para indicar que la vejiga se ha llenado, así como una pobre capacidad de despertar.

Las consecuencias que rodean al niño tras los episodios enuréticos suelen contribuir al mantenimiento del problema.

En la mayoría de los casos los padres no aplican consecuencias negativas ante los episodios de pipí nocturnos, más bien al contrario, refuerzan con palabras de cariño (“no pasa nada, papá y mamá cambian la cama”) e incluso con sus comportamientos (cambian ellos mismos al niño de pijama, le besan, …). Si bien estos factores sociales no suelen ser decisivos en el origen del problema, sí que lo son a la hora de impedir que se soluciones.

Pautas para padres: Qué hacer para que el niño deje de hacerse pipí en la cama

Ya que la base del problema de la enuresis está en un aprendizaje deficitario del proceso de emisión del pipí durante la noche, el objetivo del tratamiento psicológico para los niños y sus familias consistirá en re-aprender dicho proceso. Para ello se utilizan intervenciones conductuales que buscan generar una asociación entre la sensación de pipí y el despertar.

Existen algunas consideraciones básicas que hacen que el problema pueda remitir en aproximadamente 3 meses:

  1. Explicar al niño, de forma sencilla, el funcionamiento del riñón y la vejiga, así como los mecanismos básicos por los que se produce la enuresis nocturna.
  2. Exponer al propio niño que no tiene ninguna culpa de la situación, sino que se trata de un retraso en esa área madurativa, ajeno a la voluntad del niño.
  3. No se debe reprender al niño ni avergonzarlo. Al contrario, es necesario reforzar la idea de que es, simplemente, un retraso madurativo que se solucionará más tarde o más temprano.
  4. Enseñar al niño que no debe beber excesivos líquidos después de las 7 de la tarde y que, al contrario, debe aumentar la ingesta líquida durante el día.
  5. Recomendar al niño que debe realizar ejercicios de “entrenamiento vesical” (aguantar un corto rato el deseo de orinar e interrumpir una vez el chorro urinario durante la micción).
  6. Aconsejar al propio niño que prepare el despertador para que suene a las 2 horas de haberse acostado o antes, si la micción involuntaria nocturna suele producirse antes de ese periodo de tiempo.
  7. Escribir un diario en el que el niño debe delimitar las “noches secas” y las “noches húmedas”, así como la ingesta de líquidos nocturnos.
  8. Ensalzar y premiar los éxitos conseguidos.

Una reducción de al menos un 50% de la frecuencia de episodios de pipí nocturno indican una mejoría del problema, sin embargo en algunos casos estas medidas no serán suficientes y habrá que optar por otras técnicas. De entre todas las existentes, el método de alarma es probablemente la más eficaz y efectiva para resolver los problemas de enuresis.

Qué es el método de alarma (o Pipi-Stop) y cómo se usa

El método de alarma fue desarrollado por Mowrer y Mowrer y consiste en un aparato que se coloca en el pantalón del niño y que se activa cuando las primeras gotas de orina alcanzan un electrodo que lleva integrado el aparato.

En ese momento comienza a emitir un sonido que despierta al niño y por tanto detiene la micción. Este proceso permite, mediante condicionamiento clásico, asociar las ganas de orinar con el despertar. Tras sonar la alarma, el niño debe ir al baño para acabar de orinar y parar la alarma.

Todo ello exige la colaboración de la familia, sobre todo al principio. Este método es el tratamiento de primera elección en casos donde los episodios son muy frecuentes (entre 5 y 7 episodios de pipí nocturno a la semana) y donde existe una gran motivación y participación de la familia y del niño.

También en aquellos niños que tienen dificultades para despertarse por la noche este método puede ser muy útil.

Antes de comenzar con el método de alarma se suele dar a los padres unas instrucciones para mejorar la implementación del sistema, en las cuales se le explica que el objetivo del método es crear una conexión entre las ganas de hacer pipí y el despertar.

Además, se le enseña al niño el funcionamiento del sistema mediante un simulacro mojando el electrodo y se le explica lo que debe hacer en el momento que suene la alarma: despertar, ir al baño, acabar de hacer pipí, cambiarse el pijama si se ha mojado y apagar la alarma.

El tratamiento mediante el método de alarma debe ser supervisado por un profesional médico o un psicólogo para su correcta aplicación y para ir resolviendo distintas cuestiones que vayan surgiendo durante el tratamiento.

La alarma es un método muy efectivo que busca la presencia de “noches secas”.

Así, tras 7 noches seguidas sin mojar la cama se aumentará la ingesta nocturna de líquidos del niño hasta conseguir otras 7 noches secas seguidas, momento tras el cual se considera que el problema se ha resuelto y por tanto se suspenderá el tratamiento.

Como conclusión se puede afirmar que la enuresis es un problema relativamente frecuente en la edad infantil y que suele tener remisión espontánea.

Sin embargo, resolver lo antes posible la situación previene el desarrollo de otro tipo de problemas que puedan afectar al niño en el presente y en el futuro. Recibir ayuda de un terapeuta infantil es una forma rápida y eficaz de reducir los episodios de pipí en la cama.

Esto mejorará la autoestima del niño y le protegerá del padecimiento de futuros problemas emocionales además de que reducirá el estrés que la situación genera en el entorno familiar

Источник: https://www.informacion.es/vida-y-estilo/salud/2018/10/15/consejos-evitar-ninos-hagan-pis-5688360.html

Los mejores consejos de los especialistas para evitar que tu hijo se haga pis en la cama

Consejos para que tu hijo deje de hacer pipí en la cama

Mojar las sábanas ha sido una preocupación recurrente para padres y madres tan importante que buscar una solución no puede depender de los «consejos» de Internet.

Se trata de un problema médico que ha sido investigado por especialistas y recibe el nombre de enuresis.

Teniendo en cuenta el alto porcentaje de niños que lo padece, resulta sorprendente que los últimos avances médicos no sean más accesibles.

Precisamente, con la intención de romper tabúes y mostrar la sencillez de su diagnóstico y tratamiento, el doctor Ruiz de la Roja, a partir de su amplia experiencia como especialista en urología, y Yolanda Zaragoza González, han escrito el libro ¿Qué hacer para que mi hijo no se haga pis en la cama? (Saludable) en el que los pacientes cuentan con sus propios testimonios lo que ha supuesto este obstáculo en sus vidas y cómo han conseguido superarlo.

En este extracto del mismo se ofrecen una serie de respuestas que explican las causas por los niños se despiertan mojados cada mañana, las consecuencias físicas y psicológicas que puede tener para él y lo más importante: cómo ayudarlo.

Consejos prácticos para evitar la enuresis

Para saber exactamente cuáles son las recomendaciones más aconsejables que deben seguir todos los pacientes que padecen enuresis, es imprescindible conocer previamente cómo madura la vejiga a lo largo de los años y cómo se puede modificar la producción de orina en estos niños.

Lo que ha quedado claro a lo largo del presente libro es que los que sufren el pipí nocturno no lo hacen porque quieren; así que lo primero que debemos evitar son los castigos, algo que se ha venido sucediendo a lo largo de los tiempos, incluso en la historia más reciente.

Yo he asistido en la consulta a niños que incluso tenían la obligación de lavar las sábanas los días que amanecían mojados, o aquellos a los que se les imponía como castigo el tener que hacerse la cama durante esos días, y no como medida para responsabilizarse de las tareas del hogar, sino como una forma de represión. Con este tipo de actitudes lo único que se consigue es dañar psicológicamente al menor, además de torpedear su autoestima.

Recuerdo que me contaron el caso de una madre que atemorizaba a su hijo diciéndole que si seguía orinándose le iba a colocar unas planchas encima del colchón para proporcionarle una descarga eléctrica cada vez que se hiciera pis.

Como es comprensible, esas amenazas lo único que hacen es incrementar el grado de ansiedad de estos muchachos, algo que agrava el problema de la enuresis.

Lo que se debe hacer es todo lo contrario, y tener unas palabras de ánimo y apoyo a pesar de que el niño moje las sábanas, así como gratificar de alguna forma cuando él mismo amanezca seco.

Es fundamental abordar el problema con palabras de apoyo y ánimo

Como hemos visto previamente, estos chavales suelen tener una mayor producción de orina por la noche, por lo que una de las primeras medidas que debemos adoptar es restringir el líquido por lo menos tres horas antes de que se vayan a la cama.

Eso sí, durante el resto del día pueden beber el líquido que ellos precisen sin ningún problema.

También habrá que tener en cuenta que los alimentos consumidos durante la cena no tengan un alto contenido en agua; es decir, se deben evitar platos como son un consomé o una sopa, y también frutas, como, por ejemplo, la sandía.

Es importante que estos jóvenes vacíen regularmente su vejiga, y para ello lo más recomendable es que lo hagan aproximadamente cada tres horas. Con ello conseguiremos que la vejiga se vaya adaptando a lo que se considera una micción normal y poder llegar a tener un control absoluto de la orina por la noche.

Sería también deseable que a los niños a los cuales dispensamos un tratamiento médico les retiremos de inmediato el pañal nocturno pues, de otra forma, existe riesgo de perpetuar el problema en el tiempo.

Así, también es aconsejable, que el propio muchacho elabore un calendario en el que vaya anotando, día a día, las mañanas que amanece seco y las que se despierta mojado, con el fin de ver los progresos adquiridos con el tratamiento instaurado. A la vez se puede premiar cuando se consiga el objetivo deseado durante varias noches seguidas.

Un problema que viene de lejos

Hace años era habitual emplear una forma de recriminar el pis nocturno, que consistía en tender las sábanas mojadas en un lugar visible para que el viandante las observara. Con esa actitud se intentaba ridiculizar al joven que se orinaba encima.

Y si nos remontamos unos siglos atrás, veremos que aún eran más despiadados con estos niños, ya que la forma de atemorizarlos a veces pasaba por obligarles a que apretaran entre sus manos un ratón vivo, o que se aproximaran a la cama de un moribundo que estuviera a punto de fallecer para que sintieran miedo de verdad.

Se debe restringir la ingesta de líquidos, sal y bebidas que contengan cafeína

A los dos o tres años es cuando los niños aprenden a vaciar la vejiga; por eso es importante que a esa edad sepan que el chorro de la orina debe ser continuo y que nunca deben cortarlo, algo que por desgracia desconocen muchos padres, ya que existe una creencia popular que afirma todo lo contrario.

Es determinante suprimir las bebidas, así como reducir la sal a la hora de la cena. Evitar el consumo de chocolate y de bebidas que contengan gas a lo largo de la tarde también son medidas que reducirán las posibilidades de que el niño moje la cama.

De hecho, si uno revisa libros de medicina de los siglos XVIII y XIX, se puede comprobar que ya se hacían recomendaciones culinarias para estos chavales, que pasaban no solo por reducir la sal de la dieta sino también por evitar los alimentos agrios o ácidos porque podían ser irritantes para la vejiga. También se insistía en que había que reducir el consumo de té y moderar la ingesta de carne, aunque esto último no tiene una explicación lógica en la actualidad.

Otra cosa a tener en cuenta es que si comenzamos un tratamiento prescrito por un médico, no es necesario que despertemos al niño varias veces en la noche para que vaya al cuarto de baño, ya que terminará mojando las sábanas igualmente. Además, tanto el niño como los padres verán muy mermado su descanso.

Hace años se pensaba que dormir tumbado boca arriba facilitaba la enuresis. Para evitarlo, fijaban a la espalda del menor una tablilla de madera que tenía adherida una punta metálica, y si el sujeto intentaba adoptar la posición supina se terminaba clavando el objeto.

En otras ocasiones se realizaban auténticas barbaridades como era aplicar un torniquete alrededor del pene, para evitar el escape de orina, aunque con ello lo único que conseguían era que el miembro se gangrenase por falta de riego sanguíneo.

Actualmente se es mucho más condescendiente con estos niños, y lo único que hay que hacer es seguir algunas pautas básicas como, por ejemplo, acostarles regularmente a la misma hora y siempre después de que hayan vaciado totalmente la vejiga.

Otra medida fundamental es evitar el estreñimiento, lo que quiere decir que el muchacho tiene que realizar más de tres deposiciones a la semana. De lo contrario, se puede producir una alteración en los músculos de la pelvis que colaboraría a que la vejiga no se vacíe adecuadamente después de cada micción.

Además, el estreñimiento puede favorecer que el niño tenga una sensación urgente de ganas de orinar, e incluso a veces se puede asociar con un escape de orina a lo largo del día.

Por ello, una alimentación rica en fibra a través de frutas y verduras, realizar una actividad física diaria o beber líquido a lo largo del día es muy recomendable.

Es conveniente incorporar alimentos ricos en fibra si el paciente padece estreñimiento

Cuando veamos que el niño tiene una sensación imperiosa de orinar y no haya un estreñimiento de fondo, podemos suponer que la vejiga tiene signos de ser todavía inmadura.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que en los adultos esa sensación de necesidad urgente de orinar se suele presentar en distintas situaciones, como cuando oímos el ruido de un grifo abierto, al entrar a la ducha o incluso ante un día frío y lluvioso.

A lo largo de los siglos, como no se sabía la forma de corregir el problema que suponía el pis nocturno, se recurría incluso a los rezos, con el fin de implorar a los santos para que aquello desapareciese.

Este es el caso de Alemania, donde se realizaban plegarias a San Vito cuando un niño se orinaba en la cama o padecía de estreñimiento. En Rumanía las oraciones se dirigían a Santa Catalina.

Lo cierto es que el chaval dejaba de hacerse pipí cuando maduraba su vejiga y no cuando el santo quería.

En ocasiones se les trataba a estos niños con una gran crueldad, obligándoles incluso a beber su propia orina, y tampoco era infrecuente hacerles dormir a la intemperie, ridiculizarles delante de los amigos e incluso rodearles al cuello el pijama mojado, con el fin de intentar darles un escarmiento.

Es fundamental que los padres sean discretos a la hora de contar el problema de su hijo. De lo contrario, el tema puede servir de burla o escarnio, pues los niños a estas edades suelen ser muy crueles y siempre se ceban con el más débil.

Lo más recomendable es sincerarse solo con aquellas personas que nos puedan prestar algún tipo de ayuda.

Aunque es un tema del que no se habla con frecuencia, es determinante que los chavales que se hacen pis en la cama sepan que no son los únicos, ya que son demasiados los que sufren el mismo problema.

Eso les supondrá darse cuenta de que no son bichos raros y que orinarse en la cama es más común de lo que piensan. Por otro lado, es bueno que todos estos muchachos, así como sus padres, sepan que existen tratamientos efectivos para solucionar la enuresis, para que de esta forma no se tenga que perpetuar el problema, y el trauma que supone, hasta edades avanzadas.

Los niños que mojan la cama deben saber que no son los únicos que sufren este trastorno y que su problema tiene solución

Recuerdo que un paciente me contó que se orinó hasta los dieciocho años. Era de un pueblo de Córdoba, y allí la costumbre era poner una piel de cordero seca (azalea) debajo de las sábanas, para que la humedad no traspasara al colchón.

Actualmente este tipo de medidas ya no tienen sentido puesto que hay otras formas de paliar la enuresis. Por eso a estos niños siempre les tenemos que mostrar con plena seguridad que su pipí nocturno se terminará corrigiendo.

Источник: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-11-28/guia-practica-para-evitar-que-tu-hijo-se-haga-pis-en-la-cama_1108527/

Mi hijo moja la cama, ¿qué hago?

Consejos para que tu hijo deje de hacer pipí en la cama

En el desarrollo de un niño pequeño no hay plazos fijos en lo referente a cuándo salen los primeros dientes, cuándo empiezan a caminar o cuándo dicen su primera palabra. Tampoco existe una fecha concreta para controlar los esfínteres hasta el punto de dejar de mojar la cama por la noche.

No obstante, se trata de una circunstancia que suele darse entre los dos y los cinco años, de manera que si pasada esa edad el niño sigue haciéndose pis en la cama (no hablamos de escapes ocasionales) quizá hay que plantearse consultar con su pediatra.

¿Qué es la enuresis nocturna?

La enuresis nocturna son escapes de orina mientras el niño está durmiendo después de la edad a la que se supone que debe controlar la micción de forma refleja, cosa que ocurre a partir de los cinco años de edad.

Los especialistas hablan de enuresis primaria si el pequeño nunca ha conseguido controlar los escapes y de enuresis secundaria si después de un periodo igual o superior a seis meses de haberlo logrado el niño vuelve a mojar la cama.

Se trata de un trastorno más frecuente en niños que en niñas y es bastante común. Suele desaparecer espontáneamente conforme el pequeño va creciendo, pero en ocasiones se prolonga, pudiendo beneficiarse de ayuda profesional.

Por qué ocurre

  • Estreñimiento crónico. La acumulación de heces en el intestino y su endurecimiento provocan una presión excesiva sobre la vejiga, que tiene más dificultades para retener la orina.
  • Antecedentes familiares. La genética juega un papel importante en la enuresis, ya que prácticamente todos los que la sufren tienen un familiar que también lo tuvo en su infancia.
  • Enfermedades subyacentes. Algunas malformaciones en el sistema urinario o la diabetes tipo 1 pueden repercutir en dificultades para controlar la micción, aunque en estos casos suelen producirse los escapes tanto por el día como por la noche.
  • Sueño profundo. A estos pequeños en realidad lo que les ocurre es que tienen un sueño muy pesado y no se despiertan con facilidad, de manera que se hacen pis en la cama sin darse cuenta.
  • Motivos psicológicos. Los pequeños que sufren acoso escolar, problemas familiares o angustia por ciertas situaciones (cambio de colegio, llegada de un hermanito…) pueden manifestarlo mojando la cama por la noche.

¿Cuándo preocuparse?

Aunque se trata de un problema que normalmente no reviste gravedad y que suele desaparecer de forma relativamente fácil, es conveniente consultar al pediatra cuando:

  • Se acompaña de escapes de orina durante el día (excepto si la causa es que el niño no va a orinar porque está atrapado por el juego, televisión, etc.) o escapes de heces.
  • Existe dolor, escozor, urgencia o dificultad para orinar u orinas turbias, malolientes o con sangre.
  • Vuelve a mojar la cama después de seis meses de haber logrado controlar la micción.
  • Interfiere en la vida normal del niño (no quiere ir a excursiones escolares o quedarse a dormir en casa de algún amigo, el problema le genera ansiedad o tristeza…).

En estos casos, es importante atajar el problema para descartar la existencia de trastornos o enfermedades del sistema urinario y problemas psicológicos que pueden estar detrás de los escapes de pis.

También podremos evitar de esta manera que desarrolle un trauma o un complejo por estar mojando la cama a una edad a la que se supone que no debería hacerlo y que dificulte sus relaciones sociales normales (ir a campamentos escolares, viajar, quedarse a dormir en casa de algún amigo…).

Qué hacer además de ir al pediatra

Ante todo, es necesario hablar con el pequeño para que sepa que el problema no es culpa suya y que los adultos van a tratar de ayudarle en todo lo necesario. Los castigos, el chantaje o las comparaciones con bebés o niños más pequeños tienen un efecto contraproducente.

Evitar que el niño beba mucho antes de acostarse y asegurarse de que hace pis antes de irse a la cama. Hay que evitar las bebidas con cafeína porque irritan la vejiga (además de interferir en el sueño).

Si el pediatra lo ve conveniente, puede instalarse en la cama un detector de humedad, llamado alarma de enuresis, que dispara una alarma sonora que despierta al niño cuando empieza a orinarse. No todos los especialistas son partidarios de su uso.

Para motivarle, es conveniente celebrar sus progresos e implicarle en el tratamiento que haya recomendado el pediatra animándole a cumplir las pautas prescritas y a tomar la medicación, en caso de que se la hayan recetado.

Además, es conveniente que el pequeño participe en las labores de retirar la ropa de cama mojada, llevarla a lavar, cambiar el pijama, asearse… pero sin que ello suponga una humillación, sino como parte de la terapia que tiene que cumplir para superar su problema.

Se podría motivar al niño con un calendario de noches secas y mojadas, con pegatinas y dibujos, que le muestren su progreso durante el tratamiento.

En ciertos casos, el pediatra puede prescribir medicación bien para reducir el volumen de orina y evitar que se escape por la noche (desmopresina) o bien para controlar la actividad muscular de la vejiga (oxibutinina).

Es muy poco frecuente que los niños necesiten tratamiento psicológico y mucho menos farmacológico contra la ansiedad o problemas emocionales, que se suelen resolver con el control de la enuresis y no dejar secuelas en la edad adulta.

Tanto la terapia con alarma de enuresis como la administración de medicamentos debe hacerse bajo supervisión médica para lograr lo que los especialistas denominan, éxito completo, que es la remisión de los escapes de orina habituales durante los dos años siguientes a la interrupción del tratamiento.

Источник: https://muysaludable.sanitas.es/padres/ninos/mi-hijo-moja-la-cama-que-hago/

Si tu hijo moja la cama, no te preocupes, tiene solución

Consejos para que tu hijo deje de hacer pipí en la cama

A día de hoy todavía muchos padres ven como algo normal que sus hijos se orinen en la cama aún siendo mayores (más allá de los 5 años), pero la realidad es que no lo es.

Esta situación es una seña de enuresis nocturna, un trastorno caracterizado por «el escape de orina involuntario que sucede durante el sueño y en niños de más de 5 años«, explica Juan Carlos Ruiz de la Roja, director del Instituto Urológico Madrileño, jefe del Servicio de Urología del Hospital Santa Cristina de Madrid y autor del libro ¿Por qué se orinan los niños en la cama?.

Eso sí, «tiene que darse un mínimo de cuatro noches al mes y durante, al menos, tres meses consecutivos para tratarse de una enuresis nocturna», puntualiza el experto.  Se trata de un problema con un componente hereditario.

«Es hereditaria en el 90 por ciento de los casos», afirma el urólogo. «Si el padre y la madre se hicieron pis en la cama de pequeños, en el 75 por ciento de los casos sus hijos también padecerán este problema,  y si sólo afectó a uno de los padres, el porcentaje será del 50 por ciento, por lo que hay casos en los que es inevitable». 

Aunque los 5 años es la edad que establecen las guías y en la que se basan los expertos para empezar a sospechar de que existe un problema, la realidad es que «no hay una edad en la que paren de orinar y es muy frecuente tratar pacientes que superan ampliamente los 20 años», señala Ruiz de la Roja.

Por eso, «hay que incidir en que el tratamiento se debe comenzar a partir de esa edad, ya que si se establece el diagnóstico exacto del escape de orina nocturno y se aplica el tratamiento adecuado a tiempo, la tasa de curación es alta».

De hecho, «los estudios señalan que una intervención temprana hace que los niños se dejen de orinar antes y sus complicaciones sean más leves y desaparezcan antes».

Por el contrario, advierte, «de no tratarse a tiempo, puede llegar hasta la adolescencia o la edad adulta, con consecuencias dramáticas».

Se trata de un problema bastante frecuente.

Según los datos de Ruiz de la Roja, «casi el 20 por ciento de los niños de 5 años y un 10 por ciento de los de 10 se hacen pis en la cama«.

Y es un problema que afecta mucho a la calidad de vida de los más pequeños. «Suelen ser niños con baja autoestima y que, además, tienen un menor rendimiento escolar», afirma Ruiz de la Roja.

Como apunta Venancio Martínez, médico de Atención Primaria y  pediatra del Centro de Salud el Llano de Gijón, «la enuresis provoca en algunos niños miedo a la oscuridad, pesadillas y terrores nocturnos y, relacionados con estos, pueden aparecer problemas de sueño, somnolencia diurna o que no descansen correctamente«. Además, «es más frecuente en niños estreñidos, con exceso de peso y con obstrucción respiratoria, por tener las anginas y vegetaciones grandes», añade el especialista de AP. 

Pero no sólo los niños lo pasan mal sino que los padres también sufren las consecuencias. Para ellos puede suponer «un trastorno el tener que despertarse por las noches a cambiar las sábanas», informa Ruiz de la Roja. Esto lleva a muchos padres a castigar a los hijos algo que «no deben hacer nunca», según ambos expertos. 

La educación, la solución

La buena noticia es que, adoptando las medidas higíenico-dietéticas adecuadas se puede revertir. Para eso es fundamental la educación del control de la micción que «deberá formar parte de la educación del niño en general y en sus hábitos de vida», recuerda Martínez. 

Este proceso es lento, por eso lo ideal es iniciarlo «cuanto antes y sin aplazamiento posible a partir de los 2 años«, señala el médico de AP. Para Ruiz de la Roja, «el pañal se debe retirar en el momento en que el niño ya no se orine por la noche que suele ser entre los 3 y los 5 años».

Si el niño sigue haciéndose pis a los 5 años, «se deberá comenzar con el tratamiento y en el momento en que lleve 8 días seguidos sin hacerse pis se retirará el pañal«, añade. En su opinión, «por empeñarnos en retirar el pañal si el niño tiene enuresis, no dejará de hacerse pis con el sueño y en vez de mojar el pañal mojará la cama». 

Además de esto, hay que acostumbrarle poco a poco a desarrollar su vida con rutinas. Para ello, «lo primero será ponerlo a hacer pis de forma regular varias veces al día, inicialmente acompañándolo y proponiéndoselo como un juego». De esta forma, empezará a pedirlo él. 

En todo el proceso, «es muy importante reforzarlo positivamente cuando va haciendo bien las cosas ya que reprender en exceso o castigar se ha probado que no funciona y que puede añadir otros problemas al de la enuresis». 

A estas medidas, Ruiz de la Roja añade otras como «reducir el líquido 2 o 3 horas antes de acostarse, evitar bebidas ricas en cafeína y orinar antes de acostarse». 

¿Hay tratamiento complementario?

Si las medidas antes mencionadas no son suficientes, se procederá a acudir al experto para que diagnostique el problema y ponga un tratamiento.

En el caso de la enuresis nocturna, «sólo dos tratamientos han sido estudiados de acuerdo a las exigencias de uniformidad en los criterios diagnósticos, poblaciones homogéneas y comparables y estimación de respuesta«, informa Martínez.

Éstos son los dispositivos de alarma y la desmopresina. El fármaco es «seguro, sin apenas efectos adversos y no crea dependencia, pero sólo puede ser prescrito por un médico», concluye Ruiz de la Roja. 

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/nino/2018/12/02/hijo-moja-cama-preocupes-solucion-168362.html

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