Cuando el embarazo llega… a los 40

Semana 40 de embarazo

Cuando el embarazo llega... a los 40

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¡Enhorabuena! Has llegado a las 40 semanas de embarazo y eso significa que tu peque estará a punto de venir a este mundo. Nadie sabe a ciencia cierta en qué momento sucederá e, incluso, puede ser que se alargue hasta la semana 42… Pero, por ahora, vamos a ver qué pasará durante estos días, ¿te parece?

Esta semana tú…

Un embarazo dura, de media, 40 semanas, que es justo en el momento en el que tú te encuentras.

En algunos casos los bebés nacen antes, como sucede normalmente con los gemelos o en caso de parto prematuro.

Y, si tu peque todavía no ha nacido, tu embarazo se alargará como mucho dos semanas más: si en la semana 42 de gestación todavía no has parido, lo más habitual es que te practiquen un parto inducido.

Los motivos por los que el parto puede atrasarse son muy diversos: para empezar, las 40 semanas se calculan en función de la fecha de tu última regla, pero el momento en que se produce la ovulación no tiene por qué ser, exactamente, 14 días después de que se te retirase el periodo. Esto puede afectar a la fecha de nacimiento del bebé, y solo es uno entre muchos otros factores.

¿Cómo saber que te has puesto de parto?

En los últimos días de gestación se producen diferentes señales que indican que el parto está cerca, pero este todavía no ha comenzado. Los más habituales son la expulsión del tapón mucoso y la presencia de contracciones, aunque estas no son regulares ni van aumentando en intensidad, cosa que sí sucede con las contracciones de parto. 

Una señal inequívoca de que te has puesto de parto es la rotura de la bolsa amniótica, lo que popularmente se conoce como romper aguas. La expulsión del líquido amniótico puede ser de golpe o paulatina, dependiendo de cómo se haya roto la bolsa.

Para cerciorarte de que has roto aguas, túmbate boca arriba y mantén la posición durante al menos 5 minutos: el líquido debería seguir fluyendo.

Si es así, acude al hospital porque el parto se iniciará en breve y, además, el bebé no puede pasar muchas horas en tu interior cuando la bolsa se ha roto.

Otra señal de que el parto ha empezado son las contracciones. Seguro que en las últimas semanas has experimentado contracciones de Braxton-Hicks y ya sabrás que su intensidad no va en aumento y desaparecen cuando cambias de posición.

En cambio, las contracciones de parto sí aumentan su intensidad, ¡y desde luego, no paran en cuanto cambias de postura! Verás que estas contracciones se vuelven más frecuentes e intensas, pero no tienes que salir corriendo al hospital: primero asegúrate de que ya tienes una cada 5 minutos, aproximadamente, y su duración es de unos 30 segundos. 

El periodo de dilatación en una madre primeriza puede llegar a durar 14 horas, y el periodo de expulsión (el momento en que el bebé llega al canal de parto y lo atraviesa) entre 1 y 2 horas; por último, una vez el o la peque haya nacido tendrás que expulsar la placenta, lo que suele suceder entre 15 y 30 minutos tras el parto. Si ya has tenido hijos antes, estos periodos se acortan porque los tejidos muestran menos resistencia.

Esta semana tu bebé…

Ahora mismo tu bebé ya está a punto para llegar al mundo. Su cráneo, que no está soldado todavía, se plegará para facilitar el paso a través del canal de parto: este es el motivo por el que algunos bebés tienen la cabeza ligeramente cónica después de nacer. Pero no te preocupes: ¡todo volverá a su lugar! Las fontanelas se recolocarán y seguirán soldándose poco a poco.

Una vez nazca, tu bebé sabrá distinguir tu voz entre las de todas las demás personas, aunque no puede verte: sus ojitos no son capaces de enfocar más allá de unos pocos centímetros de distancia.

Al principio notarás que se mantiene en posición fetal y es algo perfectamente normal: tras meses en esa postura y sin espacio para moverse en las últimas semanas, el peque tardará un rato en darse cuenta de que ahora puede mover su cuerpo con total libertad.

En estos días, especialmente tras el parto, es importante que cuides tu bienestar emocional. Es normal que te sientas un poco triste o nostálgica algunos días antes y después del parto.

Al fin y al cabo, estás a punto de traer un nuevo ser humano a este mundo y todo va a cambiar muchísimo a partir de ahora.

Es lógico que sientas que echas de menos tu antigua vida, incluso que te preguntes si has hecho lo correcto teniendo un hijo: les pasa a muchísimas más madres de las que te imaginarías.

Comparte estas emociones con tu pareja o con las personas más cercanas, ya que te ayudará a reducir la tensión que sientes. Además, el hecho de compartir estos pensamientos te hará ver que estás acompañada y que no es un cambio que debas afrontar tú sola, ni mucho menos. 

Sin embargo, si sientes que estas emociones te afectan demasiado, puede que estés entrando en el pantanoso terreno de la depresión posparto. Presta especial atención a los siguientes síntomas, especialmente si ya has tenido a tu bebé:

  • Te cuesta mucho dormir incluso sintiéndote agotada, o todo lo contrario: duermes mucho más de lo habitual y te cuesta salir de la cama.
  • Pensar en tu bebé te provoca ansiedad o angustia, o no puedes evitar pensar constantemente en que le puede pasar algo.
  • Tienes cambios de humor intensos o incluso sientes ataques de ira.
  • Tu apetito cambia drásticamente.

Puedes sentir algunos de estos puntos tanto antes como después de tener a tu bebé, pero la situación no debería alargarse más de dos o tres semanas. Si es así, habla con tus familiares y solicita ayuda profesional para dejar atrás estas emociones.

Y, muy importante, no te avergüences por sentirte así. Es algo muy común: según la OMS, 1 de cada 6 mujeres experimentan este tipo de sentimientos tras dar a luz.

¡Y tanto tu familia como los profesionales estarán ahí para ayudarte!

En la consulta

Si todavía no te has puesto de parto, tu ginecólogo o ginecóloga seguirá haciendo monitorizaciones para comprobar si el bebé está sufriendo por la falta de espacio. Es probable que te den una fecha máxima para inducir el parto, mientras le dan un poco más de margen al bebé para decidirse a venir al mundo.

En cambio, si ya has tenido al bebé… ¡Qué te vamos a contar! Una vez haya nacido le harán varias pruebas:

  • Medir su peso y su estatura, ¡es lo primero que te preguntará todo el mundo!
  • Limpiar las mucosas con una gasa.
  • Hacer una evaluación general.
  • Una inyección de vitamina K para prevenir coágulos.
  • Le pondrán un colirio o una pomada con corticoides en los ojos para prevenir que contraiga una conjuntivitis.

Le harán el test de Apgar nada más nacer y 5 o 10 minutos después del parto lo repetirán. Se trata de un test que analiza 5 parámetros: el color de la piel, los reflejos, el tono muscular, la respiración y la frecuencia cardíaca.

Se le dará una puntuación de 0 a 2 en la que 0 es que hay algún problema, 1 es una respuesta leve y 2 es una respuesta normal.

Si el bebé suma entre 8 y 10 puntos, su salud es perfecta; en cambio, si es inferior a 6 va a necesitar una monitorización especial.

En cuanto a ti, antes de darte el alta te harán varias revisiones para comprobar que tu tensión arterial sea correcta, que la matriz vaya volviendo a su tamaño normal de forma paulatina y que los puntos estén bien si han tenido que hacerte una episiotomía o una cesárea. También se asegurarán de que no tengas fiebre y, si te hicieron una cesárea o sangraste mucho en el parto, te harán una analítica.

Tu próxima visita

Si ya has tenido a tu bebé, lo más probable es que tu próxima visita sea la primera revisión tras el parto. A partir de ahora, ¡puedes seguir el crecimiento de tu peque con nuestra guía sobre el primer año de vida del bebé!

Aunque el trabajo duro del parto recae sobre la mamá, ¡la pareja y la familia también ocupáis un lugar importante! Vuestra función será tranquilizarla, darle el apoyo que necesite, mantener la calma y contar las contracciones para saber cuándo es el momento idóneo para ir al hospital. 

Para controlar las contracciones deberéis realizar dos mediciones: la primera, los segundos que pasan desde que empieza una contracción hasta que acaba (es decir, cuán largas son las contracciones); y la segunda, cuánto tiempo pasa desde que una contracción acaba hasta que empieza la siguiente.

Hacedlo con varias contracciones seguidas para ver su regularidad, pero no hace falta que las midáis absolutamente todas: volved a hacerlo cuando notéis que son más largas o que se suceden cada menos tiempo, y chequead 2 o 3 de estas nuevas contracciones.

Cuando la futura mamá lleve unas cuantas horas con contracciones cada 3 o 5 minutos y su duración sea de unos 40 segundos, ¡ya podéis salir para la clínica!

Cuando volváis a casa con el nuevo miembro de la familia, es habitual que no sepáis muy bien qué hacer para ayudar a los padres. Lo mejor en estos momentos es preguntar abiertamente qué necesitan.

Para los papás, una buena idea es responsabilizarse de ayudar en tareas que no recaen sobre la madre exclusivamente, como la lactancia.

Cambiar pañales, dar el biberón, cambiar la ropita del bebé… Todas estas tareas pueden ser realizadas por cualquier miembro de la familia: así todos estaréis involucrados en los cuidados del recién nacido.

Aun así, tened en cuenta que es probable que tanto familiares como amigos quieran conocer al peque, así que quizá los nuevos papás se sientan un poco abrumados y también tengan ganas de pasar un rato en soledad. Respetad su decisión y dejadles algo de tiempo para ellos cuando os lo soliciten. ¡Saber escuchar también es una forma excelente de mostrar vuestro apoyo!

Puntos clave

  • Si todavía no has tenido a tu bebé, ¡llegará en cualquier momento!
  • La gestación puede alargarse hasta 42 semanas: pasado este tiempo, te inducirán el parto.
  • Aprende a distinguir las señales que te indican que el parto ha comenzado.
  • Si rompes aguas, acude al hospital en cuanto puedas: el bebé no puede pasar muchas horas con la bolsa rota.
  • Presta atención a tus emociones y no te sientas mal por estar un poco triste o fatigada.

Источник: https://www.clubfamilias.com/es/semana-40-embarazo

Cambios en tu bebé esta semana

Los cambios de tu bebé a estas alturas son mínimos comparados con el desarrollo vertiginoso que ha experimentado estas 40 semanas. Ahora básicamente crece y coge peso.

Si al verle por primera vez crees que sería imposible quererle más, vas a alucinar al descubrir que tu amor por él va a crecer día tras día.

Tus cambios físicos y emocionales

Puede que expulses el tapón mucoso, lo cual no significa que vayas a ponerte de parto. Esto no es motivo de consulta ni mucho menos de ir a urgencias.

Hay mujeres que no ven el tapón, unas cuentan que les aumentó el flujo y que era algo más espeso y otras ven un claro tapón gelatinoso. Puede ser blanquecino, transparente, amarillento, rosado o marrón.

El cuello del útero lleva varias semanas preparándose para el parto (¿recuerdas cuando sentiste las primeras contracciones de Braxton-Hicks?) y este es un paso más.
Síntomas frecuentes en la semana 40 de embarazo

  • Estreñimiento
  • Dolor de espalda
  • Retención de líquidos
  • Ciática
  • Ardores
  • Calambres en las piernas
  • Varices
  • Hemorroides
  • Edemas en las piernas
  • Mareos
  • Calostro
  • Síndrome del túnel carpiano
  • Molestias en el pubis (pubalgia)

Repasa con tu pareja tus deseos en el parto. Elaborar un plan de parto te resultará muy útil a modo de guía, para que ningún punto se te olvide. Aquí te dejo un modelo de plan de parto realizado por el Ministerio de Sanidad.

Asegúrate de tener las ideas claras y saber que quien te va a acompañar el día del parto conoce tus deseos y velará por que se cumplan. Verás como esto te dará mucha tranquilidad.

Es muy aconsejable organizar antes del nacimiento toda la burocracia que viene detrás, puesto que puede ser una tarea algo tediosa, pese a que actualmente se facilita la inscripción del recién nacido en el Registro Civil desde el hospital:

  1. Deberás empadronar a tu bebé en primer lugar.
  2. A continuación, podrás inscribirle en la Seguridad Social, que le den su tarjeta sanitaria y le puedan asignar cuanto antes un pediatra y una enfermera, que se encargarán de sus revisiones y de atenderle si se pone malito.
  3. A ti deberá darte tu médico de familia un informe con el cual tramitarás el subsidio de maternidad (que es de 16 semanas para la mamá y de 5 semanas para el papá, aunque actualmente se está presupuestando ampliar la baja de paternidad).

Tener certificado digital puede ayudarte a agilizar estos trámites sin apenas tener que salir de casa.

Consejo

Cada vez más padres optan por contratar los servicios de alguna gestoría que se encargue de todo el papeleo tras el parto y poder centrarse así al 100% en su bebé.

Haciendo click aquí encontrarás toda la información del Gobierno sobre la tramitación de los permisos de maternidad y paternidad.

Exámenes médicos y pruebas en la semana 40

Si tu embarazo es normal, en esta semana es cuando han de realizarte la monitorización fetal, test basal, monitores o registro cardiotocográfico externo (RCTG).

Esta prueba se hace a toda embarazada que haya llegado hasta la semana 40 para valorar el bienestar fetal.

Te tumbarán en una cama o sentarán en un sillón y te colocarán sobre el abdomen 2 sensores sujetos por cinturones de goma. Uno irá registrando en un papel las contracciones que pudieras tener (puede ocurrir que no tengas ninguna) y el otro irá dibujando una gráfica del latido cardiaco fetal.

La prueba dura 20-30 minutos, pero puede alargarse un poco si se pierde a ratos la señal o tu bebé está dormido.

Si la prueba está bien, volverán a citarte para repetir el monitor en 1 semana o antes. Si estuviera alterada, te quedarías ingresada o te citarían para programar el parto con una inducción.

¡Ojo!

Es importante que no acudas en ayunas, puesto que tu bebé estaría menos activo y la prueba no se valoraría igual.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se que estas contracciones son de parto?, ¿voy ya al hospital?

Generalmente, si dudas… no son de parto.

Ingresar antes supone ingresar con pródromos de parto, los pródromos tienen una duración muy variable e indeterminada e incluso pueden llegar a detenerse.

Si ingresas antes de tiempo y esto ocurre, casi con total seguridad intervendrán tu parto administrándote medicación para acelerarlo, lo cual es más molesto y, como cualquier medicación, conlleva riesgos.

Hasta que no tengas 3-4 centímetros de dilatación, que es la fase activa del parto no deberían ingresarte. Por eso, aunque de muchísima impotencia, si vas a urgencias sin alcanzar mínimo esa dilatación, te pedirán que vuelvas a casa y regreses pasado un tiempo.

Las contracciones de parto son intensas, si estás caminando o hablando te obligan a pararte y callarte. Comienzan poniéndose la tripa dura, van a más, llegan a su punto máximo y poco a poco ceden. Todo este proceso dura aproximadamente 1 minuto.

Sabías que…

Es muy improbable que si llevas pocas contracciones molestas o estas son muy irregulares, hayas alcanzado la fase activa del parto.

Llegas al hospital finalmente y… ¡las contracciones se paran! Es muy habitual oír en urgencias a embarazadas muy apuradas prometer “de verdad que en casa tenía muchas más y no paraban”, y es totalmente cierto que pasa. Pero, ¿por qué?

Al entrar en el hospital todas piensan “a ver qué me hacen… ¿voy a parir ya?, ¿me va a doler?, ¿todo va a ir bien?, ¿me tocará alguien antipático?” y eso hace que se segregue adrenalina, cuya misión es detener las contracciones ante una potencial amenaza.

¿Te imaginas que una mamífera en plena naturaleza se pusiera a parir a sus crías sabiendo que algún depredador está al acecho? Estamos programadas para proteger a nuestros bebés ante un posible peligro. En cuanto te sientas segura y tranquila, las contracciones volverán.

¿Quieres saber más?

Nota: este contenido ha sido redactado por Jade Magdaleno, matrona con años de experiencia asistecial y académica. Aún así, esta información nunca debe sustituir el seguimiento de tu embarazo por parte de tu médico.

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Actualizado en enero 2021

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Источник: https://blogdelbebe.com/embarazo/semana-40/

Madre a los 40 | revista Mía | Dexeus Mujer

Cuando el embarazo llega... a los 40

Cada vez tenemos hijos más tarde, y eso afecta a la fecundación, el embarazo y el parto. La maternidad es distinta, pero igual de fascinante.

REPRODUCCIÓN ASISTIDA

DE MEDIA, la probabilidad de lograr un embarazo en un ciclo menstrual es de aproximadamente un 25 %, aunque este porcentaje «se reduce rápidamente a medida que una mujer envejece», apunta la doctora Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la Clínica Ginefiv (ginefiv.com). Más allá de los 40-41 años, la probabilidad de conseguir tener un hijo sano con óvulos propios es muy baja y se sitúa en torno al 5-7 %. La edad del hombre también importa, tanto en fallos de implantación, incremento de abortos y anomalías cromosómicas.

SE RECOMIENDA acudir a una clínica de reproducción asistida si tienes menos de 35 años, has estado un año intentando embarazo con relaciones sin protección y no lo has conseguido, o si tienes más de esa edad y han pasado seis meses en esas mismas circunstancias.

EL ÉXITO de los tratamientos para conseguir un embarazo es abrumador.

«En la actualidad, los avances en la reproducción asistida y técnicas en laboratorio cada vez más avanzadas están provocando que se eleven los índices de éxito.

Y además, con los tratamientos de fecundación in vitro con óvulos de donantes jóvenes y sin problemas de fertilidad, se consiguen tasas de gestación elevadas, en torno a un 55-60 % en cada intento», agrega la experta.

LA TÉCNICA más demandada es la fecundación in vitro y el método más novedoso, la vitrificación de óvulos: se congelan durante la edad fértil de la mujer para implantárselos en el futuro.

MENOS POSIBILIDADES

La fecundidad de la mujer comienza a decaer después de los 35 años, sufre una caída mayor después de los 37 y es muy baja después de los 40 años. Esto se debe a que existe un envejecimiento de los óvulos.

LA MUJER NACE con unas células 'prisioneras' dentro del ovario, pero estas funcionan con su propio reloj biológico de manera que, cuando su crecimiento se pone en marcha. ya lo hace con una muerte programada.

«Por ello, según avanza la edad de la mujer, la capacidad de supervivencia de las células comienza a disminuir», apunta el doctor Juan Ordás, director de la unidad de Reproducción Asistida de Vithas Internacional (vithasinternacio nal.com).

Esto explica que los embriones derivados de estos óvulos tengan mayor número de defectos genéticos y menor capacidad de implantarse en el endometrio del útero.

EL MAYOR ÍNDICE de fertilidad se da entre los 18 y los 20 años y es del 22 % (de cada 100 parejas sanas que tienen relaciones sin protección, tan solo 22 acaban en embarazo).

DESPUÉS DE LOS 37, el índice se reduce a un 10 % mensual y. pasados los 40. la posibilidad de embarazo espontáneo es menos de un 5%.

AMNIOCENTESIS Y TEST GENÉTICOS

Cuando el embarazo se produce con los propios óvulos de una mujer que ya ha cumplido los 40 años, hay seis veces más riesgo de tener un hijo con alteraciones cromosómicas (6%) y malformaciones estructurales en comparación con la población general (1%), según un estudio del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela de Madrid.

TRADICIONALMENTE Y HASTA HACE POCO se realizaba la amniocentesis entre las semanas 14 y 15 de embarazo.

Esto se hacía si los resultados de la prueba llamada «triple screening» (en la que se analiza la sangre de la madre) ofrecían sospecha de que había alteraciones cromosómicas en el feto (como síndrome de Down, por ejemplo) o también simplemente si la gestante tenía edad avanzada. Pero era una prueba controvertida por el riesgo de aborto (2 96) y está quedando superada por otros test no invasivos.

HOY DÍA SE UTILIZAN test genéticos en sangre materna. «Estos tienen ventajas considerables sobre la amniocentesis: se pueden efectuar a partir de la décima semana, no son una prueba invasiva para el feto y no comportan riesgo de aborto.

Además, la fiabilidad del análisis en sangre llega a ser de más de un 99 % e incluso permite el análisis de todo el genoma fetal, apunta el doctor Ordás. Esta tecnología se encuentra ampliamente implantada en España, pero en laboratorios de genética privados, y por lo tanto tiene un coste.

En Comunidades Autónomas como Madrid o Cantabria han comenzado a incluirse (tímidamente) financiadas en la sanidad pública.

LOS RIESGOS

ADEMÁS de los riesgos de alteraciones cromosómicas y malformaciones congénitas en el bebé, el embarazo en edad avanzada incrementa hasta en cinco veces las complicaciones durante la gestación y el parto (ver página siguiente).

EN MADRES tardías es mayor el número de trastornos hipertensivos (preeclampsia) o de diabetes, que pueden derivaren un parto prematuro.

TAMBIÉN HAY más riesgo de retraso de crecimiento intrauterino, que se produce cuando un feto no puede crecer todo lo que necesitaría porque no recibe la cantidad de alimento y/o oxígeno que necesita.

DE IGUAL MODO, en madres mayores se incrementan las posibilidades de que se produzca una insuficiencia placentaria. Esto sucede cuando la placenta no puede llevar oxígeno y nutrientes suficientes al bebé que está creciendo en el útero.

COMO LOS EMBARAZOS de 35 años en adelante se consideran de riesgo, «se hace un seguimiento ginecológico más exhaustivo y temprano, para realizar un diagnóstico precoz y detectar a tiempo esas posibles complicaciones», apunta la doctora Verdú. Esto supone entonces que, aunque el riesgo de problemas aumente con la edad, el estricto control durante la gestación contribuye a que se reduzcan las consecuencias para la madre y el feto.

EL PARTO

LOS EMBARAZOS y los partos de mujeres de más de 40 años son cada vez más habituales, «y de hecho, en algunos hospitales como el nuestro, se han duplicado en los últimos años y son ahora 1 de cada 5 mujeres atendidas», advierte la Dra. Marta Claramonte, ginecóloga y obstetra de Dexeus Mujer (dexeus.com).

UNA MUJER de 40 o más años «puede tener un parto tan normal como una de menos edad, siempre que la colocación del feto sea la correcta», subraya el doctor Ordás.

Es verdad que, en conjunto, existe una tendencia a que el parto transcurra más lentamente (peor dinámica uterina, tejidos maternos más rígidos), pero si no surgen complicaciones fetales el alumbramiento sucede con normalidad.

OTROS ESTUDIOS demuestran que el parto a partir de esta edad conlleva mayor riesgo de inducción, de necesidad de instrumentación (con ventosa, fórceps), de cesárea o de hemorragia postparto que en mujeres más jóvenes.

CESÁREAS

En España, el 25 % de los nacimientos se producen por cesárea, muy lejos de la tasa del 10-15 % recomendada por la OMS. Los datos varían por hospitales y protocolos.

EN MUJERES de 40 años, la tasa sube aún más y se ubica en el 40 96. casi el doble que en mujeres de 30. Y en mayores de 45 años sube hasta casi el 70 %.

EXISTEN distintos factores que aumentan el riesgo de cesárea en estas madres «como son el mayor número de partos inducidos, la mayor prevalencia de enfermedades crónicas maternas, mayores tasas de obesidad, cesáreas anteriores y que las complicaciones relacionadas con el embarazo son más frecuentes en mujeres de este grupo de edad», indica la doctora Claramonte. La edad por sí misma no es una indicación de cesárea y. siempre que se pueda, el parto vaginal es lo mejor.

PREMATUROS

La tasa de embarazo múltiple espontáneo es inferior al 1 %, pero supera el 25% en los conseguidos por reproducción asistida, a la que se recurre en casos de mujeres que quieren ser madres después de los 40.

Por su parte, los partos prematuros son mucho más comunes en los embarazos múltiples (entre el 30 y el 60%). lo que explicaría su mayor incidencia en niños de madres tardías.

Pero se sabe que en los extremos de la vida reproductiva, por debajo de los 20 años y por encima de los 40, existe mayor probabilidad de embarazo múltiple natural. «La tasa de gemelos se incrementa hasta 4 veces a partir de los 35.

Las técnicas de reproducción asistida son las responsables de la mayoría de los casos de embarazos gemelares en mujeres de más de 40 años, pero en embarazos espontáneos sigue existiendo una incidencia superior cuya causa no está del todo clara», dice Claramonte.

MADUREZ EMOCIONAL

Existen algunos estudios que muestran que, si bien a nivel biológico la maternidad tardía conlleva unos mayores riesgos obstétricos, a nivel psicológico pueden existir ciertas ventajas.

A LAS MADRES de edad más avanzada «se les atribuye más paciencia, métodos de crianza más respetuosos e incluso mejor capacidad cognitiva en los niños», resume Elena Valiente, fisioterapeuta de la Clínica Ginecológica Duque de Sevilla (elenavaliente.com).

Los estudios demuestran que las parejas «mayores» suelen tener una mejor relación familiar y un entorno más amigable para sus hijos. en los casos en los que se ha accedido a la maternidad mediante reproducción asistida, «la motivación es muy fuerte y afrontan la situación con gran entusiasmo, siendo raras las complicaciones psicológicas.

La inmensa mayoría de estas mujeres muestran una gran madurez emocional durante todo su embarazo. parto y puerperio». detalla Ordás.

LA VALORACIÓN es diferente en embarazos no deseados a esta edad. Si su estabilidad emocional no es fuerte, «se multiplican los síntomas derivados del rechazo, llegando incluso a alteraciones psiquiátricas graves», dice el experto.

RECUPERACIÓN

LOS MAYORES riesgos de cesárea, hemorragia posparto y hospitalización prolongada en mujeres de más de 40 años pueden condicionar la rehabilitación después de nacer el bebé.

PERO ESAS NO SON las únicas causas de una recuperación más lenta.

«La edad siempre es un factor de riesgo, ya que con el paso de los años la musculatura tiende a debilitarse, aunque existen otros factores más importantes que la edad a tener en cuenta para la recuperación del suelo pélvico, como son la ganancia de peso durante el embarazo, el tiempo de dilatación, el tamaño del bebé o si ha sido un parto instrumentado, entre otros», indica Elena Valiente.

COMO A CUALQUIER edad, el cuerpo de una mujer puede tardar un año en recuperarse del todo. Pero no siempre es así.

UN EJEMPLO es el suelo pélvico. Si no se rehabilita correctamente, puede llevar en un futuro a incontinencias, prolapsos o caída de órganos, dolor en las relaciones y molestias.

CUIDARSE DESDE ANTES

Con independencia de la edad, un correcto abordaje del suelo pélvico empezaría en el embarazo.

Las gestantes que realizan actividad física combinando ejercicios cardiovasculares de intensidad moderada (andar, nadar o elíptica) con otros de tonificación muscular (entre ellos suelo pélvico y transverso del abdomen) reducen considerablemente el riesgo de padecer lesiones de suelo pélvico en el parto.

Источник: https://www.dexeus.com/quienes-somos/sala-de-prensa/ultimas-noticias/maternidad-40

Embarazo a los 40 años y más: Preguntas y respuestas

Cuando el embarazo llega... a los 40

El problema es que las mujeres de 40 son consideradas «añosas» para la Obstetricia, que cada vez cuentan con más técnicas para llevar a cabo su sueño de ser madres. Con ayuda de la Dra. Miriam de la Puente, especialista en Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico de Madrid, contestamos a las preguntas más frecuentes que suscitan los embarazos tardíos.

¿Existen riesgos al tener el primer hijo a los 40 años?

Lo primero que cuesta más es quedarse embarazada porque baja la calidad y la cantidad de los ovocitos. Una vez que la mujer logra el embarazo con 40, para la Obstetricia ya es considerada como añosa. Es más, a muchas pacientes que vienen a consulta con esa edad les aconsejamos una fecundación in vitro ( FIV) o incluso una ovodonación, porque hay una mayor tasa de éxito.

¿Y si es el segundo o tercer hijo, cambia el embarazo a los 40?

No hay evidencia científica al respecto. Hay mujeres que se quedan embarazadas con 34 años pero con 37 no lo consiguen, y se ven obligadas a emplear técnicas de fertilidad. Es una cuestión hormonal: la reserva ovárica se ovocitos va disminuyendo con la edad. Lo que sí suele ser más fácil es el parto de las mujeres que ya tienen más hijos.

Las embarazadas más mayores, ¿preparan su embarazo mejor?

Sí, suelen acudir antes a la consulta preconcepcional, que es fundamental parar lograr un embarazo sano. Es básico que tomen ácido fólico para preparar la gestación, que se hagan las pruebas médicas que les prescribimos (estudio citológico, analíticas…) y tengan hábitos saludables de alimentación y ejercicio físico.

La dilatación del cuello del útero es lo que más les puede costar, porque lo normal es que estas embarazadas tengan ya alguna patología anterior como miomas, que también pueden modificar la dinámica uterina.

Muchos de estos embarazos pueden acabar en cesárea. Aunque hay casos excepcionales en los que una mujer mayor puede dilatar mejor que una joven.

La mentalidad de la mujer, independientemente de la edad,  influye mucho durante todo el embarazo y el parto

¿La recuperación posparto es diferente en la embarazada de 40 años o más?

Existe un mayor riesgo de hemorragia posparto en embarazadas de más edad. El útero puede tener más patologías y más riesgo de que se contraiga más lentamente que el de una mujer joven.

Y en cuanto a la lactancia, ¿alguna recomendación especial?

No hay contraindicación para la lactancia materna en madres mayores, pero sí hay un hecho cierto: con la edad disminuye la glándula mamaria y aumenta el porcentaje de grasa en el pecho. Este punto también debe tenerse en cuenta.

Ventaja no hay ninguna desde el punto de vista médico, no podemos recomendarlo. La única ventaja respecto a estos embarazos tardíos en otras épocas anteriores es que ahora contamos con muchos más tratamientos que antes no había: para mejorar la fertilidad y para patologías como atonía uterina o distocia de dilatación.

Quizá el grado de madurez psicológica de la madre y estabilidad sea mayor con 40 años. Pero si esta mujer no ha tenido estabilidad en su juventud, eso puede ser también una carencia…

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Источник: https://www.natalben.com/embarazo-a-los-40-anos

La duración del embarazo: ¿son realmente 9 meses?

Cuando el embarazo llega... a los 40

Miércoles, 07 Enero 2015

Una de las primeras cosas que aprende una mujer cuando está embarazada es a contar el tiempo por semanas. Pronto descubre que la gestación media dura un poco más que 9 meses, exactamente 9 meses y una semana. Pero, ¿por qué? Y, sobre todo, ¿por qué es importante calcular bien la duración del embarazo?

Cuando se inicia el embarazo

La razón es que históricamente se medía la duración del embarazo en meses lunares o periodos menstruales, habitualmente de 28 días, y por tanto la duración era de 10 meses lunares, es decir 280 días o 40 semanas.

Sin embargo, en realidad, el embarazo no empieza justo después de la fecha de inicio de la última regla, sino generalmente 14 días después, cuando el óvulo que cada mujer produce en la mitad de su ciclo menstrual es fecundado por el espermatozoide.

A partir de ese instante el embrión existe como tal. Así pues, estrictamente hablando, el embrión o feto tiene dos semanas menos de la duración del embarazo, de forma que el tiempo real desde la concepción hasta el parto es de 38 semanas.

A nivel práctico, y a pesar de conocer esta diferencia desde hace muchos años, por cuestiones prácticas seguimos contando el embarazo desde la última regla.

La importancia de la «edad gestacional»

Desde un punto de vista médico es muy relevante conocer el tiempo de embarazo, que técnicamente denominamos “edad gestacional”. Se considera que el embarazo ha llegado a término cuando el feto está preparado para nacer sin necesitar ayuda. En términos médicos, el embarazo, y por tanto el parto, es “a término” entre las semanas 37 y 42 de embarazo.

Esta franja de más de un mes nos da una idea de lo amplia que es la normalidad en la duración del embarazo. Así, un parto se puede producir entre los ocho meses y medio a los nueve meses y medio y lo consideraremos normal. Por debajo de las 37 semanas se considera una gestación o parto pretérmino, mientras que pasada la semana 42 se habla de un embarazo prolongado.

Ambas variaciones son relevantes.

Parto prematuro

Cuando un bebé nace con menos de 37 semanas puede tener problemas para sobrevivir sin recibir ayuda más allá del calor de la madre y la leche materna. Son los bebés prematuros.

Este límite es importante porque determina el momento de embarazo en el que si el parto se inicia, los médicos pueden recomendar medidas para intentar evitarlo, y en caso de no ser posible detenerlo, el parto se debe producir siempre con un pediatra preparado.

Por supuesto, tampoco se debe finalizar una gestación por causas médicas si no hay una razón importante que así lo justifique.

Gestación prolongada

Cuando el embarazo dura más de 42 semanas, existe un cierto riesgo de que la placenta, que está cerca de su fase final de vida, cause problemas respiratorios y de alimentación en el feto.

Aunque normalmente la placenta está programada para dejar de funcionar por encima de la duración normal del embarazo, en ocasiones “envejece” antes de tiempo.

En general, a partir de las 42 semanas existe un pequeño riesgo de que la placenta falle, y por este motivo es común inducir el parto para evitar riesgos a la madre y el feto.

Es importante recordar que la definición de “embarazo prolongado” es relativa según las características de cada gestación. Por ejemplo, en embarazos con un riesgo elevado, es habitual reducir el momento límite para inducir el parto a una o dos semanas antes de las 42, es decir, a las 40 o 41 semanas.

Cuál es la forma más correcta de calcular la duración de un embarazo

Precisamente porque las fechas son relevantes para saber si el embarazo está entre las 37 y 42 semanas es importante saber su duración real. La mejor manera de calcularlo es la ecografía de primer trimestre, que tiene una precisión muy superior a la fecha de última regla. La precisión es mayor por dos motivos.

En primer lugar, aunque parece difícil equivocarse, la realidad es que una proporción de mujeres pueden tener pequeños errores en la fecha de la última regla. El segundo y más importante, porque la ovulación no siempre se produce 14 días después del primer día de sangrado, y de hecho puede oscilar entre 7 y 21 días.

Estos factores combinados pueden hacer que en ocasiones un embarazo tenga una duración real de hasta 10 días de diferencia en relación a lo que se calcula por la última regla.

Está demostrado que corregir la duración del embarazo, y sobre todo, la fecha estimada de parto, mediante la ecografía, evita decisiones equivocadas.

Así, lo correcto es corregir la fecha estimada de parto aunque sea solo por un día, pues de esta forma se evitan inducciones del parto, posibles intervenciones innecesarias, molestias para las madres y gastos sanitarios.

Por Eduard Gratacós

Источник: https://inatal.org/noticias/blog-del-editor/488-la-duracion-del-embarazo-son-realmente-9-meses.html

Embarazo saludable
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