¿Cuándo empezar a ir al ginecólogo?

La primera vez en el ginecólogo | Revista Consumer Eroski | Dexeus Mujer

¿Cuándo empezar a ir al ginecólogo?

Consumer.es

En 2007, el 72,7 % de las chicas de entre 12 y 19 años nunca habían ido al ginecólogo, según un estudio conjunto de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y Ausonia. Ocho años después, el Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer destacaba que un 54 % de las mujeres entre los 15 y 24 años tampoco lo había hecho.

Y en la última Encuesta Nacional de Salud de España 2017 aparece que el 74,12 % de las chicas de esa edad jamás se han sometido a una citología vaginal, una prueba básica para descartar el cáncer de cérvix o cuello de útero, que es el segundo tipo de cáncer más común entre las mujeres de entre 15 y 44 años, en cuyo origen interviene el virus del papiloma humano (VPH) transmisible en las relaciones sexuales.

Más vale prevenir

Si no hay un problema ginecológico (infecciones vaginales, pubertad precoz, etc.) o los progenitores no sospechan que su hija se ha iniciado en las relaciones sexuales, las chicas menores de 16 años no pisan la consulta de este experto, ni por el sistema público ni por lo privado.

En la adolescencia la visita no es obligatoria, pero sí «altamente recomendable» para las jóvenes sexualmente activas, comenta Manuel Marcos, coordinador de Ginecología de HM Hospitales.

Hacerles la prueba de Papanicolaou (citología), además de prevenirlas de embarazos no deseados y de las infecciones de transmisión sexual (ITS) es el objetivo.

Pero también se aconseja adelantarla a los 12-13 años. Y no porque la pubertad empiece cada vez más pronto -hay trabajos científicos que lo achacan a la obesidad infantil-, sino «para valorar el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (pechos, vello, genitales…

) y el establecimiento de la regularidad menstrual», sostiene Marcos.

Así las chicas se familiarizan con las revisiones y solventan todas sus dudas sobre su cuerpo, las leyendas urbanas de la regla, la higiene íntima, los hábitos saludables, la prevención de ITS y hasta los métodos anticonceptivos. «La primera consulta no suele requerir exploración.

Lo que quieren es información», reconoce Núria Parera, jefa de la Unidad de Ginecología de la Infancia y de la Adolescencia de Dexeus Mujer, en el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona.

Preguntas incómodas

Pero antes de responder a sus interrogantes, el profesional sanitario necesita abrir el historial de la nueva paciente con sus datos personales y médicos (operaciones, alergias, medicamentos, vacunas, etc.

), por lo que ir con los padres a esta cita que dura unos 20 minutos resulta muy útil. No faltan preguntas en torno a la regla: a qué edad fue la primera, cuándo la última, si tiene un ciclo regular o no, si es dolorosa o si utiliza compresas o tampones.

Por supuesto, también quiere enterarse de si la niña está preocupada por algo o tiene algún problema.

Y hay cuestiones íntimas más peliagudas: si ha tenido relaciones sexuales, usa anticoncepción y cuál y si tiene una pareja o más. Si le acompaña una amiga o un familiar -su madre, por lo general-, esta última parte de la entrevista se hace a solas. La confidencialidad está asegurada.

Es el momento de consultar con total libertad y, más que nunca, de responder con la verdad. El examen ginecológico dependerá de si ha habido relaciones sexuales con coito y de que la joven acepte hacerlo.

Pero, en todo caso, para que la exploración sea lo menos traumática posible, la información del experto antes y durante es fundamental, recuerda Parera. Además, intenta transmitir tranquilidad y procura ser cuidadoso. Pero si algo da miedo antes o duele durante ella, no hay que callarse.

«Cada vez acuden con menos miedo y sabiendo que el ginecólogo elegido es una mujer de mediana edad con la que se pueden sentir cercanas y empatizar», señala Marcos. Pero si es un hombre, debe haber otro facultativo femenino, como apuntan los especialistas.

Cómo prepararse

Sin la regla, aseada como siempre y muy tranquila. La enfermera le deja una bata para cubrirse, le explica cómo colocarse en la mesa ginecológica y le ayuda a hacerlo. Y es que tumbarse en esa silla, con las piernas abiertas y sobre los soportes fijados a cada lado, resulta un poco complicado. Tan solo queda respirar con calma y profundamente.

Tras palpar los pechos, el ginecólogo mira la región pubiana, es decir, los labios y la entrada de la vagina. En determinados casos, con la ayuda de un separador -llamado espéculo- observa la pared vaginal, el cuello del útero y el orificio del cuello. Y, a veces, extrae un poco de secreción vaginal para analizarla. Las molestias, como las que se notan al introducirse un tampón.

Además, si la chica es sexualmente activa, hay tacto vaginal, que «en principio tampoco duele, aunque puede ser algo desagradable», relata la ginecóloga.

Con mucho cuidado, el especialista mete un dedo en la vagina para palpar el útero y los ovarios, con el fin de evaluar la posición, la talla y la movilidad.

Quizás el médico vea necesario una ecografía o un análisis de sangre. En total han pasado solo unos 20 minutos.

Núria Parera, Jefa de la Unidad de Ginecología de la Infancia y de la Adolescencia del Hospital Universitario Dexeus de Barcelona

¿Cómo es la primera visita de una chica al ginecólogo?

La primera revisión depende de la edad y del motivo de consulta. Para las jóvenes que aún no han tenido relaciones sexuales no es traumático, porque solo miramos que las mamas no tengan bultos y que en la vulva sea todo normal. No tenemos que coger muestra alguna, ni hacer ninguna exploración intravaginal.

¿Cuál es el principal motivo de consulta?

El más frecuente es por problemas con la regla. El año pasado, de las consultas que tuvimos en nuestra unidad, el 40% era por esa causa. Y de ellas, lo más habitual es porque se retrasa, les duele y les viene demasiado o poco, tanto en cantidad como en frecuencia. Algunas vienen pensando que lo que les pasa no es normal, y no es así.

Cuando hay exploración ginecológica, ¿cómo la afrontan?

Al entrevistarnos con ellas les contamos lo que vamos a hacer para que sepan que en la mayoría de los casos no es una exploración dolorosa y que apenas dura unos minutos.

A lo sumo puede ser algo desagradable o dar vergüenza por el hecho de enseñar partes íntimas a personas que no conoces.

Pero lo normal es que tras la exploración la mayoría de las chicas nos confiesen que no ha sido para tanto. En esos miedos influye mucho el desconocimiento.

¿Pueden ir solas?

Depende de la madurez. A los 14 años reservamos un tiempo para mantener una conversación con ellas a solas y a los 16 ya tienen la mayoría de edad sanitaria, por lo que siempre podrán acudir solas.

Pero en ningún caso podemos revelar información sobre su sexualidad o que afecte a la intimidad de la persona.

Y en las menores, siempre informaremos a sus padres en el caso de que haya que tomar decisiones médicas en temas que podrían afectar a otras personas y en problemas graves para la salud de la paciente.

A estas edades la mayoría tienen puesta la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), pues en 6º de Primaria aparece en el calendario vacunal. ¿Hablan de ella?

En cualquier consulta de adolescentes, vengan por el motivo que vengan, siempre hablamos de prevención. Y a partir de cierta edad, de enfermedades de transmisión sexual y anticoncepción.

Así que cuando abrimos la historia clínica, les preguntamos si están vacunadas. Si no lo están, les explicamos en qué consiste y les damos la información. Aquí los padres tienen un papel muy importante, porque ellos deciden si se pone o no y por qué.

Y en cuanto a las reacciones, es como cualquier otra vacuna, con sus casos excepcionales.

5 consejos para primerizas

PUBERTAD Y ADOLESCENCIA

Entre los 9 y 15 años el reloj biológico activa el hipotálamo y el sistema endocrino, y las hormonas hacen de las suyas. El inicio de la pubertad depende de la edad, el sexo, el estrés, la nutrición, la hormona de crecimiento y las hormonas tiroideas, así como de factores sociales y genéticos.

El cuerpo sufre cambios: aparece la regla, acaba la pubertad y comienza la edad fértil. “Con naturalidad e intentando que se sientan respondidos”.

Así es como hay que tratar con los hijos la nueva etapa que inician, apunta Raquel Hurtado, sexóloga, psicóloga y coordinadora del área de intervención social de la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE).

CUÁNDO IR AL GINECÓLOGO

Según la ginecóloga Núria Parera, no hay que retrasar la visita al especialista en los siguientes casos: dolores durante o fuera de las reglas, picor o irritación en la vulva o la vagina, flujo vaginal o vulvar diferente al habitual, cambios en las mamas (nódulos, secreciones, dolor…), ciclos menstruales muy irregulares o sangrado muy abundante, retraso menstrual (si a los 15 o 16 años aún no hay regla), trastornos de la pubertad, acné o exceso de vello, abuso sexual, necesidad de información sobre anticoncepción…

DÓNDE ACUDIR

Además del ginecólogo o los programas de salud sexual y reproductiva del sistema sanitario, las jóvenes tienen más lugares donde informarse sobre esa primera visita y mucho más.

Son servicios amigables que atienden sobre sexualidad, ofrecen una atención integral y sin cita previa, como los de la FPFE.

“Es importante que conozcan su cuerpo (los genitales, para qué sirven y cómo funcionan) y ver que, igual que cuando algo del cuerpo no funciona bien, nos molesta o preocupa, acudimos al médico, también aquí hay que ir al especialista”, cuenta la psicóloga.

EDUCACIÓN SEXUAL

Algunos padres y madres no sienten que tengan las herramientas de comunicación suficientes para poder abordar con sus hijos estos temas. En los talleres de la FPFE les conectan con los recursos y les derivan a sus propios servicios o a la consulta de atención primaria o ginecológica.

Pero las familias tienen dos papeles diferentes a los del personal sanitario, indica Hurtado: “Inculcar valores, actitudes propias que sus hijos se encargarán de verificar o de desterrar en su vida, y hacer que ellos se sientan dignos de ser queridos, respetados, cuidados… Algo esencial de cara a las relaciones de pareja”.

CUIDADO CON LAS MODAS

No es una duda muy frecuente en las consultas, pero ya se atreven a formularla: ¿y si me hago un piercing genital? “No es recomendable realizarse perforación cutánea en el área genital por el riesgo de rechazos, desgarros e infecciones”, explica Manuel Marcos. Para la sexóloga también es importante que estas perforaciones no se hagan solo por moda: “Nuestros deseos son diferentes, como también las cosas que nos producen placer”.

Источник: https://www.dexeus.com/quienes-somos/sala-de-prensa/ultimas-noticias/primera-visita-ginecologo

Primera visita al ginecólogo: la confirmación del embarazo

¿Cuándo empezar a ir al ginecólogo?

Mi bebé y yo

Después de haber confirmado que estás embarazada mediante el test de embarazo, llega el momento de pedir tu primera cita con el ginecólogo con el fin de confirmar la gestación e informarte de las pautas a seguir a partir de ahora.

Cuándo es el momento adecuado

  • El primer control del embarazo suele realizarse entre la semana 6 y 9 de gestación, siempre contando desde la fecha de la última menstruación.
  • Acudir a esta primera cita antes de la sexta semana de embarazo es poco aconsejable, ya que difícilmente el examen ecográfico podrá obtener información útil del embrión, que todavía es muy pequeño y, con toda probabilidad, no se podrá detectar el latido fetal.
  • Durante esta primera visita, el ginecólogo realizará una ecografía vaginal para confirmar la presencia del saco amniótico, elaborará tu historial clínico y determinará la fecha probable del parto. Veámoslo por partes. 
  • Ecografía vaginal 
  • La realización de un ultrasonido transvaginal se realiza durante esta primera visita para confirmar el embarazo.
  • Además, esta ecografía vaginal permite comprobar si la gestación se ha formado dentro del útero, lo que descartaría el embarazo ectópico.
  • También permite ver la presencia del saco amniótico, que descarataría el embarazo anembrionario. 
  • Esta ecografía permite establecer el tipo de embarazo de la futura mamá, para ver si es único o múltiple, y en algunas ocasiones, aunque no siempre es posible, permite percibir el latido fetal.
  • Si todo va bien, el bebé estará anidando en el útero y el ginecólogo confirmará su correcto desarrollo.

Historial clínico 

Durante esta primera visita al ginecólogo, se elabora el historial clínico de la futura mamá.¿Qué cosas evalúa el especialista?

  • Para ello, el médico evaluará tu estado de salud y el de tu pareja, valorará vuestros antecedentes familiares, preguntará por enfermedades, alergias, intervenciones quirúrguicas y hábitos de vida y alimentación.
  • En lo relacionado con el embarazo, mirará si has sufrido abortos previos y, si ya has sido mamá, repasará cómo fue el primer embarazo y el parto, para tener en cuenta posibles complicaciones. 
  • Para evaluar tu estado de salud, el ginecólogo te tomará la presión, controlará tu peso y te mandará hacerte un análisis de sangre y de orina.
  • Con el análisis de sangre, se determina el grupo sanguíneo y el factor Rh de la futura mamá y se analizan posibles infecciones como la hepatitis, el SIDA o la toxoplasmosis.
  • Con el análisis de orina, se comprueban los niveles de azúcar y proteínas para descartar enfermedades.

(Te interesa: ¿Qué es la toxoplasmosis?)

Análisis de sangre y orina

Los análisis de sangre y orina sirven para detectar situaciones de salud que podrían ser nocivas para la salud del bebé. 

Análisis de sangre

  • Determinan si la futura mamá padece enfermedades de transmisión sexual, si tiene riesgo de toxoplasmosis y si sufre carencias alimentarias, como la anemia, que se caracteriza por un bajo número de glóbulos rojos, lo que puede provocar mucho cansancio durante el embarazo y aumentar el riesgo de parto prematuro.
  • El análisis de sangre también determina el factor Rh de los glóbulos rojos.
  • A las mujeres que no tienen el factor Rh se les denomina Rh negativas y, por lo general, necesitan someterse a un tratamiento para proteger a sus bebés de un problema potencialmente peligroso en la sangre.

(Te interesa: ¿Qué es el factor Rh en el embarazo?)

Análisis de orina

Determinan la existencia de uno de los siguientes problemas de salud: 

  • Bacterias en la orina. Indican una infección en las vías urinarias, que puede poner en riesgo la salud del bebé y la mamá. Algunas de las infecciones de las vías urinarias no presentan síntomas, pero son igualmente peligrosas. 
  • Azúcar en la orina. Puede indicar una diabetes, por lo que el ginecólogo posiblemente indicará pruebas adicionales.
  • Proteína en la orina. Puede indicar una infección de las vías urinarias o, en una etapa posterior del embarazo, alta presión arterial. 

Citología vaginal

  • Esta prueba permite recoger células, que se envían al laboratorio para ser analizadas con el fin de descartar problemas de salud como el cáncer.
  • Se practica con una espátula de madera, cepillo o esponja de algodón con el objetivo de raspar suavemente la superfície del cervix para recoger células.

Fecha prevista del parto 

Finalmente, durante este primer control del embarazo, el ginecólogo establecerá la fecha prevista del parto. Para calcularlo, el médico te preguntará por la última fecha de la menstruación.

  • El embarazo tiene una duración de 40 semanas contadas a partir del primer día de la última regla. Una vez disponga de esta información, el ginecólogo aplicará la denominada Regla de Negele, que consiste en restar tres meses y sumar siete días a esta fecha. 
  • Para realizar el cálculo de la fecha prevista del parto, los ginecólogos suelen utilizar unas ruedas con el cálculo ya hecho. En la rueda, se coloca la fecha de la última menstruación y automáticamente aparece la fecha de parto. 

(Te interesa: Calculadora de la fecha de parto)

Otras consideraciones importantes

  • Finalmente, el ginecólogo te dará algunos consejos sobre la alimentación. Saber qué debe comer la futura mamá es fundamental para su salud y la de su bebé.
  • Asimismo, te indicará cómo evitar malos hábitos, estrés y preocupaciones.
  • También fijará las próximas citas para los primeros exámenes que se deben efectuar.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/embarazo/primer-trimestre/primera-visita-ginecologo-237

¿Cuándo empezar a ir al ginecólogo?

La primera visita de ginecología suele realizarse entre la semana 6 y la semana 9 de embarazo, siempre contando desde la fecha de la última menstruación. En ella se determina la fecha probable de parto, se elabora la historia clínica y se realiza una ecografía vaginal para confirmar la presencia del saco amniótico y, si se detecta, también el latido fetal.

Esta se realiza en la primera visita al ginecólogo con la finalidad de confirmar el embarazo. Además, permitirá comprobar si la gestación se ha formado dentro del útero, lo que descartaría el embarazo ectópico. También permitirá ver la presencia del saco amniótico, lo cual descartaría el embarazo anembrionario.

Esta ecografía permite establecer el tipo de embarazo de la futura mamá, para ver si es único o múltiple y, en algunas ocasiones, permite percibir el latido fetal. Si todo va bien, el bebé estará anidando en el útero y el ginecólogo confirmará su correcto desarrollo.

Historia clínica y pruebas

Esta se elabora en la primera visita de la embarazada, el ginecólogo  evaluará tu estado de salud y el de tu pareja, valorará los antecedentes familiares de la pareja, preguntará si ha habido abortos previos, alguna enfermedad importante, alergias, intervenciones quirúrgicas, hábitos de vida, alimentación y cualquier información que pueda resultar de interés desde el punto de vista médico.

Si ya tienes hijos preguntará cómo fue el embarazo y el parto anterior, si ha habido alguna complicación o algo que reseñar.

Para evaluar tu estado de salud controlará el peso y la tensión arterial, los cuales se volverán a medir cada vez que acudas a los controles prenatales.

También te mandará hacer análisis de sangre y de orina.

El de sangre lo realizará con la finalidad de determinar tu grupo sanguíneo y el factor Rh, el nivel de hemoglobina, así como anticuerpos frente a algunas infecciones como la rubéola, la hepatitis y la toxoplasmosis, o de enfermedades como el SIDA y otras de transmisión sexual.

Y también determinar si la futura mamá tiene riesgo de toxoplasmosis y si sufre carencias alimentarias, como la anemia, que se caracteriza por un bajo número de glóbulos rojos, lo que puede provocar mucho cansancio durante el embarazo y aumentar el riesgo de parto prematuro.

El análisis de orina se realizará para detectar posibles infecciones y comprobar los niveles de azúcar y proteínas, cuyos niveles anormales podrían indicar la presencia de alguna enfermedad como:

Bacterias en la orina: indican una infección en las vías urinarias, que puede poner en riesgo la salud del bebé y la mamá. Algunas de las infecciones de las vías urinarias no presentan síntomas, pero son igualmente peligrosas. 

Azúcar en la orina: esta puede indicar una diabetes, por lo que el ginecólogo posiblemente indicará pruebas adicionales.

Proteína en la orina: puede indicar una infección de las vías urinarias o, en una etapa posterior del embarazo, alta presión arterial. 
 

Fecha probable del parto

Durante el primer control del embarazo, el ginecólogo establecerá la fecha prevista del parto. Para calcularlo, el médico te preguntará por la última fecha de la menstruación.

El embarazo tiene una duración de 40 semanas contadas a partir del primer día de la última regla.

Una vez disponga de esta información, el ginecólogo aplicará la denominada Regla de Negele, que consiste en restar tres meses y sumar siete días a esta fecha.

Para terminar, el ginecólogo te dará algunas recomendaciones: si no lo hacías desde antes del embarazo, te indicará que tomes ácido fólico y un suplemento de yodo. También definirá la fecha de la próxima cita a la que deberás acudir, la cual probablemente coincidirá con la próxima ecografía que se realiza alrededor de la semana 12.
 

¿Cómo serán el resto de las revisiones?

A partir de esa primera visita, lo normal es hacer revisiones cada 4 semanas, algunas con el ginecólogo y otras con la matrona.

En la semana 12 se tiene que hacer la primera ecografía importante, en la que se comprueba si el feto se ha desarrollado correctamente, la posición de la placenta y si existe riesgo de anomalías cromosómicas.

En la semana 20 se hace la ecografía morfológica, fundamental para comprobar el desarrollo del feto.

En la semana 33 se hace la última ecografía obligatoria para comprobar el peso del feto, su posición, el estado de la placenta, etc.

Entre medias, se hacen revisiones cada 4 semanas y análisis en cada trimestre para comprobar que todo marcha sin problemas.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/cuando-empezar-a-ir-al-ginecologo-9283

¿Cuándo hay que ir al ginecólogo? Guía por edades

¿Cuándo empezar a ir al ginecólogo?
¿Te ha gustado este artículo?Puntuación: 3.4 basado en 5 valoraciones

El cuidado de la salud es fundamental en todas las etapas de la vida, y dependiendo de nuestro género es importante seguir unas pautas bien definidas.

En el caso de las mujeres, esto significa que tenemos que acudir al ginecólogo de forma regular, algo que a menudo genera temores.

Hoy queremos acabar con algunos de estos mitos, además de comentar cuándo ir al ginecólogo por primera vez, las revisiones y si es necesario seguir haciéndolo una vez que entramos en la menopausia.

¿Cuándo ir al ginecólogo por primera vez?

Es importante destacar que en realidad no hay una edad concreta que marque cuándo ir al ginecólogo por primera vez.

Dependiendo de las circunstancias, puede que se necesite esta asistencia sanitaria antes de tiempo, como cuando una niña padece alguna patología específica (reglas muy dolorosas, sangrado abundante, flujo anormal, etc.) y el médico de cabecera decide mandarla al especialista.

Salvo que ocurra algún tipo de incidencia, lo normal es programar la primera visita al ginecólogo entre los 20 y los 25 años para una primera citología. No es bueno dejar pasar más tiempo, porque esta prueba es fundamental para anticiparse a problemas como en cáncer cervical, o para detectar posibles infecciones.

Es probable que tengas miedo a que te haga daño, pero en realidad esto no es así. Puede que sientas algunas molestias cuando se realiza la exploración, pero no tiene por qué ser algo traumático. Lo mejor es acudir a la visita calmada, y hacer todas las preguntas que creas necesarias.

¿Qué te hace el ginecólogo en esta primera consulta? Lo normal es realizar una exploración de las mamas para comprobar que no hay bultos, y después se explora la vulva. Además, puede que el especialista recomiende hacer una citología para tomar muestras del útero y analizar si todo es correcto.

Visitas de revisión

¿Cuándo es necesario ir al ginecólogo después de la primera vez? Lo normal es hacerse una revisión anual, salvo que el especialista detecte algún problema que requiera una frecuencia mayor. En cualquier caso, será el ginecólogo quien tenga que marcar las citas en la agenda para hacer un seguimiento adecuado.

¿Qué te hacen en una revisión ginecológica? Lo normal es realizar una exploración similar a la que se hace cuando vas por primera vez. Además, dependiendo de la edad se pueden hacer otras pruebas. Por ejemplo, a partir de los 40 se recomienda una mamografía para la detección precoz del cáncer de mama, cada 2 años en condiciones normales.

Durante el embarazo las visitas al ginecólogo son prioritarias, tanto para controlar el desarrollo del bebé como para cuidar tu salud. Incluso después de dar a luz te ayudará a recuperar la normalidad.

Visitas durante la menopausia

Al llegar a la menopausia puede que te relajes y pienses que no necesitas hacerte revisiones ginecológicas porque has dejado atrás la edad fértil. No obstante, el ginecólogo no se centra solo en la salud reproductiva, sino en anticiparse a los problemas que puedas tener en tus partes íntimas.

Por ejemplo, pueden aparecer infecciones causadas por hongos, sangrado irregular u osteoporosis. Por ello debes seguir acudiendo a tus citas con el ginecólogo, que puede solicitar pruebas específicas para evaluar tu estado de salud, como una densitometría.

No descuides tu salud

Para simplificar un poco, aquí tienes una tabla resumen con las edades y las principales pruebas a realizar por el ginecólogo:

EdadPruebasFrecuencia
¿Cuándo hay que ir al ginecólogo?*
20-25Primera visita
>25Revisión preventivaAnual
>40MamografíaBianual
MenopausiaDensitometríaCada 5 años

* En condiciones normales de salud. Para otros casos es imprescindible valoración del especialista.

En cualquier caso, es muy importante dejar a un lado el miedo a ir al ginecólogo. Piensa que la detección precoz de cualquier problema puede salvarte la vida.

Ahórrate un 80% en tu ginecólogo y tu pediatra de toda la vida y accede a otros 30.000 profesionales médicos privados.

Infórmate ahora

Источник: https://www.segurosbilbao.com/blog/cuando-ir-ginecologo/

¿Cuándo debes visitar al ginecólogo? — Mejor con Salud

¿Cuándo empezar a ir al ginecólogo?

El ginecólogo es el médico especializado en la salud reproductiva de las mujeres. Debido a que gran parte de nuestra vida se rige por el ciclo menstrual y los cambios hormonales, no podemos pasar por alto a este especialista.

Aquí te explicamos los tipos y los momentos en que debes acudir al ginecólogo y cómo encontrar al más adecuado.

¿No sabes si debes visitar al ginecólogo? Si nunca has ido a una revisión y no tienes muy claro si deberías hacerlo, aquí te dejamos los tres tipos de cita que puedes tener.

Primera vez

Lo ideal es acudir al ginecólogo desde la primera menstruación, que suele darse entre los 13 y 15 años de edad.

Sin embargo, muchas chicas lo visitan por primera vez varios años después, cuando inician su vida sexual. Otras no conciertan su primera cita hasta que tienen algún problema o molestia ginecológica o sospechan que están embarazadas.

Nuestra recomendación es visitar a este especialista tan pronto como sea posible. Aunque puede darte vergüenza hablar de temas relacionados con tu salud sexual, hacerlo puede evitarte problemas y complicaciones.

Visita en la menopausia

La salud reproductiva femenina sigue un ciclo que se inicia con la pubertad y concluye con la menopausia. Por lo tanto, es importante que visites al ginecólogo durante todos estos años y unos dos o tres después de la menopausia para detectar cualquier problema que pudiese surgir.

La mayoría de los ginecólogos recomienda a sus pacientes seguir con las revisiones anuales hasta los 70 años cuando tienen buen historial médico y su vida sexual ya no es activa.

No olvides leer: Licuado para tratar los efectos de la menopausia

Tanto si visitas al ginecólogo cada año como si acudes de forma puntual, en determinadas situaciones debes acudir al especialista tan pronto como sea posible:

Cambios en tu período menstrual

El ciclo menstrual normal suele durar de 3 a 7 días, así que si tus ciclos son más largos o, de pronto, cambian, puede ser una señal de alarma. Los cambios o la desaparición de tu período menstrual pueden estar indicando muchas cosas, desde padecimientos a embarazo.

En cualquier caso, es necesario que visites al ginecólogo para identificar el problema y darle una solución apropiada.

Sangrados irregulares

Cuando presentes sangrados fuera de tu período menstrual debes pedir cita con el ginecólogo tan pronto como sea posible. Sangrar fuera de tu período puede indicar desde una infección o problemas en el útero hasta problemas en el embarazo.

No dejes que el miedo o la preocupación te paralicen ni te confíes solo porque el sangrado es mínimo. Al contrario. Cuanto más rápido visites al ginecólogo, más rápido eliminarás toda duda.

Dolor o molestias

Síntomas como ardor, dolor y flujos vaginales de color y aroma particular pueden ser el síntoma de problemas muy graves.

Aunque estos pueden estar relacionados con infecciones en las vías urinarias, también pueden ser síntoma de infecciones bacterianas y enfermedades de transmisión sexual o algunos tipos de cáncer.

La única forma de diagnosticar y tratar estos problemas es a través de estudios muy precisos que el ginecólogo pide y puede analizar.

Menopausia

Cuando el ciclo reproductivo de las mujeres termina, da comienzo la menopausia. Muchas mujeres creen que a partir de este momento ya no necesitan ir a sus citas anuales con el ginecólogo.

Sin embargo, cada mujer es distinta y algunas pueden experimentar síntomas molestos como bochornos y molestias. Si es tu caso, visita a tu médico para que te indique qué puede ayudarte a aliviar estas molestias.

¿Quieres conocer más? Lee: 7 formas naturales de regular el ciclo menstrual

Sabemos que la primera vez que visitas a un ginecólogo lo haces con dudas y nervios. Esto es así, sin importar tu edad o tu situación. Para facilitar este proceso, sigue las siguientes recomendaciones y verás que todo resulta más fácil:

No te conformes con la primera opción

Muchas veces acudimos al mismo ginecólogo que nuestra madre o hermana solo porque nos han dicho que es muy bueno. Pero también es importante que busques a un médico con el que te sientas cómoda para preguntar lo que sea.

Pide a algún familiar que te acompañe

Las mujeres jóvenes tienden a sentir vergüenza cuando visitan a un ginecólogo. Si es tu caso, puedes pedirle a tu hermana, amiga o madre que te acompañen. Con el tiempo te sentirás más cómoda y ya no será necesaria esta compañía.

Asegúrate de que el ginecólogo tenga la preparación necesaria

Siempre busca referencias sobre los ginecólogos que tienes como opciones para asegurarte de tener la mejor atención posible.

Es fundamental recordar que, como mujer, el aspecto sexual determina muchas funciones como las hormonas y el embarazo.

Por ello, te recomendamos que busques a un ginecólogo que te inspire confianza y lo veas como parte importante de tu vida. Elige aquél con el que te sientas más cómoda y no tengas problema en preguntar cualquier duda que tengas.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/cuando-debes-visitar-al-ginecologo/

¿Cuándo empezar a ir al ginecólogo?

EFE/David de la Paz

“Cada día mueren dos mujeres en España con cáncer de cuello uterino”. Así de contundente es el doctor José María Lailla, presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) que explica la importancia de ir al ginecólogo.

Esa cifra podría disminuir considerablemente si las mujeres nunca aplazaran sus controles. Sin embargo, muchas lo hacen porque tienen mejores planes, porque lo olvidan, porque temen el encuentro con la incómoda silla ginecológica o porque se sienten bien. Grave error.

Ir al ginecólogo para prevenir

Lailla comenta que “lo ideal es que un 70% de las mujeres se controlen”, pero que las estadísticas se mantienen por debajo de ese promedio, por lo cual insiste en la “necesidad de la medicina preventiva” que salva vidas cada día.

“Ir al ginecólogo no es igual que ir al otorrino o al oftalmólogo. Hay mujeres que tienen cierto rechazo por temor, pudor o porque se sienten bien”, dice Alejandro Celma Bueso, ginecólogo de IDC Salud Fundación Jiménez Díaz para el Centro de Salud de Argüelles, y agrega que, a pesar de eso, la mayoría tiene claro que esta cita es muy importante, mucho más que cualquier tabú.

Celma coincide en la importancia de la prevención. Dice que el término “cita ginecológica” ha trascendido a “promoción de salud ginecológica de la mujer” y que diagnostican “gran cantidad de problemas que no tienen sintomatología”. Las que no le fallan al ginecólogo saben lo que hacen.

“En la visita nos centramos en los dos únicos tipos de cáncer ginecológico que podemos detectar de forma precoz y que podemos curar la mayoría de las veces: el cáncer de mama y el de cuello de útero”, explica Celma.

El cáncer de cuello uterino ocupa un gran porcentaje de las charlas de los ginecólogos con sus pacientes. Celma cita los datos de la Asociación Española contra el Cáncer: “es más frecuente entre mujeres de 35 a 50 años y se suelen diagnosticar unos 2.000 casos al año”. Conviene revisar esta enfermedad con lupa y por eso es tan necesario ir al ginecólogo.

Este cáncer siembra marcas silenciosas antes de atacar realmente: “conocemos la patología del cáncer de cuello uterino del que tenemos un indicador: la infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH); además están las lesiones benignas, pero con potencial de malignización. Si resolvemos estas lesiones, probablemente evitaremos este cáncer”, enfatiza Lailla.

EFE/Alberto Martín

Celma dice que, además, da un margen de tiempo para vencerlo: “Desde que se produce el contagio de VPH en parejas que no se cuidan hasta que aparecen las primeras lesiones precursoras, pueden pasar de 5 a 10 años”. Aún así, el número de casos no disminuye.

La Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia sugiere en su sitio web que a los 35 años las mujeres añadan un test de VPH a la citología y Celma recomienda ir al ginecólogo con frecuencia: “una citología cada año, durante dos años seguidos a partir de los 21 años, o tres años después de las primeras relaciones sexuales. Y, posteriormente, cada tres años, hasta los 65”.

El cáncer de mama es el otro gran enemigo que deja pistas con antelación. El principal grupo de riesgo es el de las mujeres entre 50 y 69 años, que deben hacerse la mamografía cada dos años, sí o sí.

Las mujeres más jóvenes no deben bajar la guardia: “Estamos viendo cánceres de mama en edades más tempranas, incluso por debajo de los 30 años. Se ha hablado de factores ambientales, de tabaquismo y de tóxicos que desconocemos, por desgracia”. Las mujeres entre 40 y 50 años deben estar atentas.

Cuándo, cada cuánto y cómo

La primera cita con el ginecólogo debe ser en el momento justo: “aconsejamos ir al ginecólogo desde que la mujer tiene sus primeras relaciones sexuales”, dice Celma y añade que las mujeres están entrando a consulta “cada vez en edades más tempranas, a partir de los 14, 15, 16 años”.

Este grupo recibe atención especial con fines educativos porque “los jóvenes se cuidan muy poco” y porque ven “cada vez más embarazos no deseados”. Los expertos también quieren inculcar en los adolescentes la importancia de prevenir enfermedades de transmisión sexual como el VPH.

“Estamos viviendo en una sociedad en la que hay mucha información, pero los jóvenes están muy desinformados al respecto”, sentencia Celma.

A partir de esa primera cita, el esquema debe ser riguroso y periódico. Aunque el número de visitas varía de una paciente a otra, porque se personaliza dependiendo de antecedentes y patologías, Lailla sugiere como norma general “una visita cada dos años, que coincidiría con una mamografía cada dos años y la posibilidad de hacer el resto de los estudios”.

EFE/David de la Paz

Cabe destacar que no todas las consultas requieren citologías o pruebas y que muchas consisten en una simple exploración después de una charla con la que los médicos buscan, como dice Celma, “crear hábitos saludables en relación a la salud sexual y reproductiva”. Pero, el éxito de esas charlas no sólo recae en el ginecólogo.

Lailla dice que la historia clínica es una obra con la firma del paciente y que los médicos sólo la transcriben y la interpretan, por eso, lo único que debe llevar una mujer al encuentro con su ginecólogo es la información clara (menstruaciones, anticonceptivos, irregularidades, embarazos, intervenciones, etc.), la confianza en alto para tocar todos los temas, por muy incómodos que sean, y la mente abierta para saber escuchar.

“Vivimos en una sociedad tecnificada en la que a veces nos olvidamos de hablar y, muchas veces, el 50, 70 u 80% de una visita médica es simplemente hablar, orientar, tranquilizar, informar y poca cosa más”, concluye Celma.

Cargando…

Источник: https://www.efesalud.com/la-cita-con-el-ginecologo-no-se-deja-para-despues/

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: