Cuándo no se debe amamantar

Contents
  1. La edad natural del destete: ¿hasta cuándo amamantar al bebé?
  2. ¿Connotaciones sexuales?
  3. ¿Sigue siendo la leche materna un alimento nutritivo?
  4. Pero en niños de más de 5 años, ¿qué sentido tiene?
  5. La lactancia materna en niños mayores, ¿no genera dependencia?
  6. Y entonces, ¿cuál es la edad natural del destete?
  7. 10 mitos sobre lactancia materna – inatal – El embarazo semana a semana
  8. 1/ Hay madres que no producen suficiente leche
  9. 2/ La madre que amamanta debe tener una dieta especial y restringir ciertos alimentos, para evitar gases y cólicos en los niños
  10. 3/ Algunas mujeres producen leche de mala calidad y por eso el bebé no aumenta bien de peso
  11. 4/ Una mujer tiene que beber leche para producir leche
  12. 5/ El niño debe vaciar los dos pechos en cada toma
  13. 6/ Los bebés amamantados no duermen bien durante las noches
  14. 7/ La extracción de la leche materna es una buena forma de saber cuánta leche tiene disponible la madre
  15. 8/ La baja producción de leche se hereda
  16. 9/ Dar pecho a demanda, genera niños dependientes y trastornos de pareja
  17. 10/ El éxito de la lactancia depende del tipo de parto, de la forma de los pezones y del tamaño de los pechos
  18. Preguntas frecuentes sobre la lactancia materna: ¿Cuánto y con qué frecuencia?
  19. ¿Con qué frecuencia debo amamantar a mi bebé?
  20. ¿Cómo cuento los intervalos entre tomas consecutivas?
  21. ¿Cuánto tiempo duran las tomas?
  22. ¿Cuándo debería alternar ambas mamas?
  23. ¿Con qué frecuencia debo hacer eructar al bebé durante las tomas?
  24. ¿Por qué tiene mi bebé mucha más hambre que de costumbre?
  25. ¿Durante cuánto tiempo debería seguir amamantando a mi bebé?
  26. Principales causas que hacen imposible amamantar
  27. 1. La salud del bebé
  28. Fenilcetonuria
  29. Galactosemia
  30. MSUD (orina con olor a jarabe de arce)
  31. 2. Enfermedades en la madre
  32. Existen problemas que impiden la lactancia

La edad natural del destete: ¿hasta cuándo amamantar al bebé?

Cuándo no se debe amamantar

Así como hace una década ver a un niño de 2 o más años tomar teta era relativamente extraño (la gente alucinaba bastante cuando veía a Miriam, mi mujer, darle el pecho a Jon con esa edad), en la actualidad sigue siendo una práctica controvertida, pero cada vez más normalizada, sobre todo porque cada vez más gente sabe que lo recomendable es que un niño sea amamantando hasta los 2 años o más.

Lo que pasa ahora es que muchos niños están llegando a sobrepasar esa cifra holgadamente y no es difícil ver a niños de 3 o más años dejar un momentito lo que estén haciendo, acercarse a mamá, mamar un instante y seguir a lo suyo. Incluso niños aún más mayores, de más de 5-6 años que siguen mamando en ocasiones en casa.

Esto genera debate porque hay quien lo considera inadecuado porque ve connotaciones sexuales, hay quien asevera que al niño o niña ya no le aporta nada a nivel nutritivo y hay quien cree que es negativo porque podría producir dependencia del niño hacia la madre, o incluso problemas psicológicos. ¿Hasta cuándo amamantar al bebé? Para dar respuesta a esto vamos a ver cuál es la edad natural del destete.

¿Connotaciones sexuales?

Me detengo de momento en este punto, aunque tampoco quiero darle mucho pábulo porque no creo que lo merezca.

Cuando una madre amamanta a su bebé recién nacido no hay ninguna connotación sexual.

Le está dando de comer y se está relacionando con él del modo más natural que existe, ofreciéndole el pecho como hacen los animales mamíferos: para dar alimento, calor, consuelo, amor, cobijo, etc.

Si hablamos de un niño o niña de, pongamos, 6 o 7 años, que sigue mamando, lo único que decimos es que se trata de un niño que lo hace desde bebé, que simplemente se sigue relacionando de ese modo con su madre.

Igual que no había connotación sexual en sus primeros días de vida, no la hay cuando el niño tiene esa edad, porque tanto para el niño como para la madre es un modo de relacionarse tan normal y habitual, que ya no atiende a más razones.

Es decir, cuando una mujer da el pecho a un hijo de esa edad ya no lo hace porque considere que sea el mejor alimento, ni lo hace por las defensas, ni porque le hayan dicho que así será más inteligente ni por ninguno de los beneficios que la gente explica acerca del amamantamiento; lo hace porque lo ha hecho así desde el principio, porque es una manera de estar con su hijo que perdura en el tiempo, como quien cada noche le cuenta un cuento a su bebé y lo sigue haciendo cuando tiene 7 años, como quien cada noche le canta una nana a su bebé y lo sigue haciendo hasta que el niño le dice a la madre que ya no hace falta.

Es solo un detalle más, un momento íntimo de los dos, que es el mismo que han tenido siempre: una rutina, un abrazo entre madre e hijo, una excusa como cualquiera otra para estar juntos. Por eso es absurdo hablar de vicio y un insulto hacer creer que detrás de ese instante hay algún tipo de abuso o deseo sexual del uno hacia el otro.

¿Sigue siendo la leche materna un alimento nutritivo?

Hace unos años se decía que a partir de los seis meses la leche materna ya no tenía sentido porque era ya como agua.

Desde hace un tiempo lo que más se escucha es que este extraño fenómeno de transformación de la leche en agua sucede a los 12 meses. Y sin embargo son falsos los dos.

La leche materna sigue siendo un alimento nutritivo tenga el niño la edad que tenga. Es más, cuanto más mayor es, más grasa contiene y mayor es la cantidad de calorías que aporta.

Los principales organismos en términos de salud dicen que lo recomendable es que un bebé sea amamantado de manera exclusiva hasta los 6 meses de edad, que a partir de ese momento la lactancia se complemente con comida hasta los 12 meses de edad y que entre los 12 y los 24 meses la leche materna sea un alimento más dentro de todos los que un niño puede llegar a comer. A partir de los 2 años se dice que el bebé puede seguir siendo amamantado hasta que la madre o él decidan dejarlo.

De esto se desprende que no hay una fecha límite. No se establece una edad a partir de la cual se considere que la leche materna ya no le aporta nada al niño o sea negativo, así que a nivel nutricional no hay razón para dejarlo.

La Asociación Española de Pediatría (AEP), de hecho, publicó hace unos meses un informe para hablar de ello. Citando un extracto de dicho informe:

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. A partir del primer año de lactancia, la cantidad de grasa en la leche aumenta con respecto a los primeros meses, resultando un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca.

Se ha visto que un bebé mayor de un año que toma pecho obtiene aproximadamente 1/3 de sus necesidades calóricas y proteicas diarias a través de la leche materna (a veces más, sobre todo durante períodos de enfermedad), además de una cantidad muy importante de vitaminas y minerales.

Por otro lado, los niños mayores que toman pecho siguen disfrutando de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos que no son amamantados.

Las ventajas de mantener más tiempo la lactancia materna no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete.

Se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil, de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) y un mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna, efecto que permanece durante años y que incluso puede llevar a alcanzar un mayor nivel de estudios y de ingresos económicos en la vida adulta.

Pero en niños de más de 5 años, ¿qué sentido tiene?

Dice la AEP que la leche materna aporta defensas a los niños y que por eso es positivo que los niños sigan mamando pasados los 2 años.

Pero cuando el sistema inmunitario es ya bastante maduro, en esa edad a partir de los 5 o 6 años en que ya apenas enferman como cuando eran bebés, ¿qué le aporta? Porque mucha gente se hace siempre esta pregunta y la defiende con el siguiente argumento: «Es que probablemente ya no le ayude apenas, y como alimento es prescindible dentro de una dieta equilibrada».

Pues tienen razón. Si hablamos de niños de cinco años en adelante es muy probable que a nivel de defensas la ayuda ya no sea tan necesaria, y que a nivel nutricional la leche materna sea un alimento prescindible. Pero que sea prescindible no quiere decir que sea peor que los demás, porque prescindibles son en realidad todos los alimentos.

Es prescindible la leche de vaca (y más si un niño puede tomar leche humana), son prescindibles los huevos, las manzanas, el apio, el brócoli, el yogur, las lentejas, las patatas, el pan…

Si quitamos uno o dos alimentos y el resto de la dieta es saludable, el niño no va a tener ninguna carencia, así que se podría decir que no existe ningún alimento imprescindible per se.

Sin embargo, si al niño le gusta el huevo, ¿por qué quitárselo? Y si le gustan las manzanas, ¿por qué no darle? ¿Sólo porque puede vivir sin ellas?

Es más, hay otros alimentos también prescindibles que no generan tanta controversia como la leche humana: las galletas, las patatas fritas, el chocolate, la crema de cacao, los caramelos, los refrescos con gas, la bollería, los zumos y batidos, la leche con cacao megaazucarada… y esto lo están comiendo los niños del mundo todos los días y parece que no genera tanto conflicto.

Vamos, que la leche materna es el alimento más nutritivo que existe, más que ningún otro alimento, y fíjate, para un niño que la toma en vez de toda la comida basura que venden en los supermercados resulta que lo debería dejar porque es «prescindible». Pues no, no hace falta que lo haga. Mejor que siga con ello.

La lactancia materna en niños mayores, ¿no genera dependencia?

No tiene por qué. En el informe de la AEP leemos lo siguiente. Breve pero muy clarificador:

No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad (…) La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño.

A mayor duración, se ha descrito una menor incidencia de maltrato infantil, una mejor relación con los padres en la adolescencia, una mayor percepción de cuidado y una mejor salud mental en la vida adulta.

También se han observado beneficios emocionales en niños adoptados provenientes de un entorno difícil en los que se realizó lactancia inducida.

Hace casi 20 años (en 1997), Lawrence Gartner, presidente del grupo de trabajo de lactancia de la AAP (Academia Americana de Pediatría) explicó en una declaración sobre la lactancia en niños mayores, que:

La Academia no ha establecido un límite (para la lactancia). Hay niños que son amamantados hasta los 4, 5 o 6 años. Esto puede ser poco frecuente, pero no perjudicial.

Si como he explicado al principio la lactancia es el modo de relacionarse normal y natural del niño y la madre desde siempre, lo habitual es que el niño vaya dejando de tomar pecho con el paso del tiempo, y que cada vez suceda menos.

Esto es así porque a medida que un niño crece y adquiere nuevas herramientas de relación social y de control emocional, la dependencia hacia la madre se va diluyendo.

Cuando tiene hambre puede comer cualquier otra cosa si quiere, cuando siente miedo es mucho más racional y no tiene que correr a por la teta de mamá, y cuando se hace daño, lo mismo.

El niño (o niña) se hace mayor, tiene más recursos adaptativos y de una manera natural se va «destetando» de la madre, dejando las tomas para los momentos en que mamá y él simplemente quieren estar juntos un rato.

Y entonces, ¿cuál es la edad natural del destete?

Tanto hablar y aún no he explicado lo de la edad natural del destete. Lo he dejado para el final con toda la intención del mundo porque quería dar peso a todos los argumentos que sirven para defender la lactancia en niños mayores sin tener que utilizar este, que es más anacrónico.

¿Qué sentido tiene decir que es correcto dar el pecho a un niño de cinco años en la actualidad porque hace miles de años se hacía así? La vida ha cambiado, las sociedades han evolucionado, hemos incorporado a nuestro día a día costumbres que hace milenios no se conocían… el lavado de manos hospitalario, sin ir más lejos, no empezó a considerarse necesario hasta el siglo XIX.

Antes de eso nadie se las lavaba para atender a un enfermo y la gente moría por infecciones fácilmente evitables.

Pues de todo lo que hacían nuestros antecesores hace milenios seguro que ya no hacemos ni la mitad de las cosas, así que aunque el argumento de «los niños eran amamantados hasta los cuantos años» le sirve a mucha gente, a mí no me dice nada en la actualidad. Me parece curioso, pero nada más, porque los argumentos que he explicado más arriba tienen, a mi parecer, mucho más peso.

De todas maneras, habéis llegado hasta aquí porque queréis saberlo, así que sigo. Hace unos años hablamos en Bebés y más con una de las personas que más ha estudiado sobre este tema, la antropóloga Kathy Dettwyler, que nos explicó que la edad natural del destete va de los 2 años y medio a los 7 años.

Pero la teoría de Dettwyler, basada en el estudio de primates no humanos, no es la única al respecto, de manera que podríamos decir, en base a los estudios sobre este tema, que la edad del destete natural se fundamenta en base a las siguientes tres teorías:

  • Cuando el niño adquiere cuatro veces su peso al nacer (aproximadamente 2,5 años).
  • Cuando la edad del niño es seis veces la longitud de la gestación (4,5 años).
  • Cuando aparece el primer molar (a los 6 años).

De todas ellas deducimos que el destete natural, cuando al niño no se le insta a dejarlo, va desde los 2,5 años hasta los 6 años, y agregando la teoría de Dettwyler, hasta los 7,5 años. Pero esto son teorías actuales sobre algo que se hacía hace milenios, en base a la vida que se llevaba por entonces.

¿Cuál es la edad natural del destete en la actualidad en el mundo occidental? Esta es la pregunta clave. Y respondo: no se sabe. No, porque la mayoría de niños no tienen un destete natural.

Habría que estudiarlo y tampoco sabríamos muy bien cómo discriminar la naturaleza de los datos, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad que no ve bien que un niño mame muchos años, y sus deseos, sus intenciones, su naturaleza, podría verse contaminada por los comentarios despectivos de otros niños y adultos.

Por eso insisto en lo que acabo de decir: saber cuál es la edad natural del destete de los niños que vivían hace miles de años aporta poco. Lo que necesitamos saber ya lo sabemos: la leche sigue siendo el mejor alimento posible y no provoca problemas de dependencia ni psicológicos en los niños.

Así que lo siguiente, lo que necesitamos, lo que hace falta es RESPETO. Porque al final todo este tema va a parar ahí.

En el respeto por una opción que es normal, que es natural y que forma parte de la intimidad de una madre y de sus hijos, sobre la que nadie (ningún profesional de la salud, familiar, amigo o desconocido) debería opinar.

Fotos | iStock
En Bebés y más | Por qué se aconseja lactancia materna hasta los dos años o más, ¿Tiene sentido hablar de lactancia prolongada?, Lactancia materna sin fecha de caducidad: hasta que madre o niño decidan

Источник: https://www.bebesymas.com/lactancia/la-edad-natural-del-destete-hasta-cuando-amamantar-al-bebe

10 mitos sobre lactancia materna – inatal – El embarazo semana a semana

Cuándo no se debe amamantar
( Lactancia materna, ¿por qué? )

Se ha demostrado que amamantar es algo positivo para la madre y el bebé, sin embargo hay muchos mitos alrededor del tema que preocupan a muchas madres.

Si no produces suficiente leche, si es de mala calidad, si se debe vaciar los dos pechos en cada toma. A continuación desmentimos algunos de los más comunes.

Digan lo que digan, la lactancia materna siempre es la mejor opción para el bebé. 

1/ Hay madres que no producen suficiente leche

Es prácticamente imposible que una madre no tenga la capacidad de producir leche. El bebé, al igual que cualquier cría mamífera, controla la cantidad de leche que debe producir su madre. Hay que respetar la demanda del bebé, es decir, dejarlo que tome todas las veces que el bebé lo necesite, asegurando una correcta posición al pecho.

2/ La madre que amamanta debe tener una dieta especial y restringir ciertos alimentos, para evitar gases y cólicos en los niños

Es muy frecuente escuchar que la madre que amamanta no debe tomar gaseosas o ciertos alimentos que puedan cambiar el sabor de la leche, como ajo, coles o cebollas, que, además, pueden ser la causa de gases en los bebés.

Si bien es cierto que una determinada alimentación puede influir en el sabor y color de la leche, el bebé amamantado se habitúa sin ningún problema a alimentarse con leche de distintos sabores.

Posiblemente esto favorecerá que se acostumbre a la variedad de su comida cuando sea más mayor.

No obstante, es conveniente recordar que el consumo de sustancias que contengan cafeína o bromocriptina, como café, colas, té, mate y chocolates, no están contraindicadas, pero deben consumirse de forma moderada, y si es posible no inmediatamente antes de dar el pecho.

3/ Algunas mujeres producen leche de mala calidad y por eso el bebé no aumenta bien de peso

Se ha comprobado que incluso las madres desnutridas y que viven en situaciones de pobreza y precariedad extremas producen leche materna de calidad.

Aunque comas mal y tu dieta no sea del todo equilibrada puedes estar tranquila, ya que las células que se encargan de fabricar la leche se las arreglan para extraer de las reservas maternas todo lo necesario para que no le falte de nada al bebé.

En la mayoría de casos de bajo peso del niño, la causa es o bien un consumo insuficiente de leche materna o algún tipo de problema que el pediatra solucionará.

4/ Una mujer tiene que beber leche para producir leche

Ningún otro mamífero necesita tomar leche para producirla. Es muy frecuente escuchar que la madre lactante debe aumentar el consumo de leche para hacer frente a una demanda de calcio aumentada por la lactancia.

Sin embargo, una dieta saludable rica en verduras, frutas, cereales y proteínas es todo lo que una madre necesita para nutrirse y producir leche. Es conveniente no aumentar el consumo de lácteos más allá del habitual.

De hecho, el calcio se puede obtener de una gran variedad de fuentes no relacionadas con los lácteos, como las verduras de hoja verde, las semillas, los frutos secos y pescados, como la sardina y el salmón.

5/ El niño debe vaciar los dos pechos en cada toma

Es mejor que el niño termine de tomar del primer pecho antes de ofrecer el segundo, aunque esto signifique que rechace el segundo durante esa toma. La leche del final de la toma es rica en grasas (aporta mayor cantidad de calorías) y se obtiene gradualmente a medida que el niño va vaciando el pecho.

Si se cambia al niño de pecho antes de que éste se vacíe, el bebé sólo consumirá la primera leche y no obtendrá el equilibrio natural entre la leche del principio y la del final de la toma, reduciendo el consumo de calorías.

Esto puede provocar insatisfacción por parte del bebé, y puede ser una de las causas de baja progresión de peso durante las primeras semanas.

6/ Los bebés amamantados no duermen bien durante las noches

Que los bebés duerman solos toda la noche es una pretensión culturalmente aceptada, que en realidad difiere de las necesidades nutricionales y psicológicas de los niños.

Los bebés crecen a un ritmo acelerado y, en la mayoría de ellos, el 25% de su consumo de leche se produce durante la noche. Por otro lado, al ser inmaduros, los bebés tienen un sueño superficial, que es un mecanismo protector de su sueño.

En la naturaleza todo tiene un sentido, y eso es lo mejor para los niños. A medida que el bebé crece, se irá adaptando a la vida y no necesitará despertarse tan a menudo.

De todas formas, el bebé puede dormir cerca de su madre, así en el caso de que su hijo se despierte, podrá colocarloa junto a ella y darle de mamar acostada y volver a dormir una vez que el niño haya terminado.

7/ La extracción de la leche materna es una buena forma de saber cuánta leche tiene disponible la madre

No es una medida confiable. La cantidad de leche que se extrae varía por muchos factores, pero, en general, el bebé que se alimenta bien extrae más leche de la que su madre puede extraer artificialmente.

8/ La baja producción de leche se hereda

La producción de leche no tiene nada que ver con la suerte o la herencia, sino que tiene que ver con la frecuencia con la que se da de mamar al niño, y con la posición de éste al hacerlo.

No obstante, sí es importante reconocer que la presencia de otra madre que no haya vivido una buena experiencia en el entorno de una pareja lactante puede influir en la confianza de la madre, disminuyéndola por culpa de comentarios desafortunados.

Esto no ocurrirá si la madre está bien informada.

9/ Dar pecho a demanda, genera niños dependientes y trastornos de pareja

El pecho a demanda es una necesidad de los bebés. El bebé debe tener una relación de dependencia con su madre, porque la cría humana es inmadura desde el punto de vista fisiológico y psicológico.

Las necesidades del bebé son muy intensas al principio, pero van disminuyendo con el tiempo.

Además, el trabajo en equipo que se realiza al cuidar de un recién nacido puede unir a una pareja conforme aprenden a ser padres juntos.

10/ El éxito de la lactancia depende del tipo de parto, de la forma de los pezones y del tamaño de los pechos

El éxito de la lactancia está relacionado con la información y soporte que recibe la madre, su confianza en sí misma, y la colocación frecuente y eficiente del bebé al pecho. No tiene que ver con la forma de los pezones, tamaño de los pechos o tipo de parto.

Los pechos pequeños amamantan tan bien como los más grandes. La forma de los pezones en general no afecta la lactancia.

Es cierto que en algunas situaciones particulares, tales como pezones umbilicados o extremadamente grandes, se pueden tener más dificultades al principio, pero pueden solucionarse con un adecuado apoyo profesional.

Finalmente, el tipo de parto, la medicación que recibió la madre o incluso las complicaciones asociadas al posparto pueden retrasar un poco el inicio de la lactancia, pero no tienen ninguna influencia una vez ya se ha iniciado.  

Si tienes más dudas, te recomendamos acudas a algún grupo de soporte a la lactancia materna, que pueden ser de gran apoyo. Están formados por madres voluntarias que han dado el pecho y se asocian para dar soporte a otras mamás. Normalmente se reúnen con cierta periodicidad y disponen de un teléfono de contacto para consultas.

En los grupos siempre hay como mínimo una asesora en lactancia. Es recomendable que además de la ayuda profesional de tu matrona o pediatra conozcas los grupos que tienes próximos a tu domicilio, ya que complementan la asistencia que ofrecen los servicios de salud.

Los servicios que ofrecen son gratuitos y la asistencia es voluntaria.

Источник: https://inatal.org/el-parto/lactancia/66-lactancia-materna-por-que/395-10-mitos-sobre-lactancia-materna.html

Preguntas frecuentes sobre la lactancia materna: ¿Cuánto y con qué frecuencia?

Cuándo no se debe amamantar

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Amamantar a un bebé es lo más natural, pero la lactancia materna suele venir con su parte correspondiente de preguntas. He aquí lo que necesita saber sobre con qué frecuencia y durante cuánto tiempo debe amamantar a su bebé.

¿Con qué frecuencia debo amamantar a mi bebé?

Durante el primer mes de vida, los recién nacidos deben alimentarse entre ocho y 12 veces al día. La leche materna se digiere fácilmente, por lo que los recién nacidos tienen hambre a menudo. Además, el hecho de amamantar frecuentemente a su bebé favorece su producción de leche durante las primeras semanas.

Cuando tienen entre 1-2 meses de vida, la mayoría de los bebés suelen hacer entre siete y nueve tomas al día.

Durante las primeras semanas de vida, usted deberá amamantar a su bebé «a demanda» (cuando tenga hambre), lo que suele ser cada hora y media a tres horas.

Conforme los recién nacidos vayan creciendo, necesitarán mamar con menos frecuencia y desarrollarán un horario de lactancia más regular y predecible.

Algunos maman cada 90 minutos, mientras que otros pueden aguantar dos o tres horas entre tomas consecutivas.

Los recién nacidos no deben pasar más de unas cuatro horas sin alimentarse, ni siquiera por la noche.

¿Cómo cuento los intervalos entre tomas consecutivas?

Los intervalos entre tomas se cuentan desde el momento en que el bebé empieza a mamar (en vez de cuando termina) hasta el inicio de la próxima toma.

En otras palabras, cuando el pediatra le pregunte con qué frecuencia mama su bebé, le puede contestar «aproximadamente cada dos horas» si empieza a amamantarlo a las 6 de la mañana, la siguiente toma empieza en torno a las 8, la otra en torno a las 10 y así sucesivamente.

Sobre todo al principio, es posible que usted tenga la sensación de que amamanta al bebé continuamente, lo que es completamente normal. Pero, en poco tiempo, su bebé aguantará más tiempo entre tomas consecutivas.

¿Cuánto tiempo duran las tomas?

Los recién nacidos pueden alargar las tomas hasta 20 minutos o más, mamando de uno o de ambos pechos. Conforme van creciendo, los bebés van siendo más eficaces al mamar, de modo que pueden tardar solo entre cinco y 10 minutos en vaciar cada pecho.

La duración de las tomas es algo que dependerá de su bebé y de usted, así como de otras cosas, como:

  • si ya le ha subido la leche (lo que suele ocurrir entre 2 y 5 días después de que nazca el bebé)
  • si su reflejo de eyección (o bajada de la leche), el que hace que la leche fluya desde el pezón cuando el bebé empieza a succionar, es inmediato o tarda varios minutos en cada toma
  • si su flujo de salida de la leche es lento o rápido
  • si su bebé se agarra bien al pecho, abarcando con la boca la mayor parte posible de la areola mamaria (el círculo oscuro de piel que hay alrededor del pezón)
  • si su bebé «va al grano» desde el principio o se toma su tiempo para mamar
  • si su bebé está adormilado o se distrae con facilidad

Llame al médico si le preocupa la duración de las tomas de su bebé, porque le parecen demasiado cortas o demasiado largas.

¿Cuándo debería alternar ambas mamas?

Alterne entre ambos pechos y procure que su bebé mame aproximadamente la misma cantidad de tiempo de cada uno de ellos cada día. Esto ayuda a mantener su producción de leche en ambos pechos y previene la dolorosa congestión mamaria (cuando sus pechos están llenos o saturados de leche).

Puede cambiar de pecho a media toma e ir alternando qué pecho que le ofrece antes en tomas consecutivas.

¿No recuerda qué pecho le ha ofrecido primero a su bebé en la última toma? Le puede ayudar el uso de recordatorios, como ponerse un alfiler de seguridad o atarse una pequeña cinta en la tira del sostén del pecho que ha ofrecido a su bebé en segundo lugar para ofrecérselo en primer lugar en la siguiente toma. O bien, anóteselo en una libreta o use una aplicación de lactancia materna para llevar esos registros.

Es posible que su bebé prefiera mamar de ambos pechos en cada toma o que prefiera mamar solamente de un pecho en cada toma. En este segundo caso, ofrézcale el otro pecho en la próxima toma. Sigan la pauta que mejor les funcione y que les resulte más cómoda a ambos.

¿Con qué frecuencia debo hacer eructar al bebé durante las tomas?

Si le ofrece al bebé ambos pechos en cada toma, intente hacerlo eructar cuando lo cambie de pecho y también al final de la toma. A menudo, el mismo movimiento de cambiar al bebé de pecho puede hacerlo eructar.

Algunos bebés necesitan eructar más y otros menos, y esto puede variar de una toma a otra.

Si su bebé regurgita mucho, trate de hacerlo eructar más a menudo.

Aunque es normal que los bebés regurgiten una pequeña cantidad de leche después las tomas o mientras eructan, un bebé no debe vomitar después de mamar.

Si su bebé vomita toda la toma o gran parte de ella, podría haber un problema que requeriría atención médica. Si a usted le preocupa que su hijo regurgite demasiado, llame al médico.

¿Por qué tiene mi bebé mucha más hambre que de costumbre?

Cuando los bebés están atravesando períodos de crecimiento rápido (o estirones), tienen más hambre. Esto puede ocurrir en cualquier momento. Pero durante los primeros meses de vida, los bebés suelen hacer estirones cuando tienen:

  • siete a 14 días de vida
  • dos meses de edad
  • cuatro meses de edad
  • seis meses de edad

Durante esos períodos y siempre que su bebé parezca estar especialmente hambriento, siga las pistas que él le dé. Es posible que deba aumentar temporalmente la frecuencia de las tomas.

¿Durante cuánto tiempo debería seguir amamantando a mi bebé?

Se trata de una decisión personal. Los expertos recomiendan que los bebés se alimenten exclusivamente de leche materna (sin tomar leche de fórmula, otro tipo de leche que no sea materna, agua, jugo ni comida sólida) hasta que cumplan 6 meses. Puede alargar la lactancia materna hasta los 12 meses (y más) si funciona tanto para usted como para su bebé.

La lactancia materna resulta muy beneficiosa tanto para la madre como para el bebé.

Los estudios indican que la lactancia materna puede reducir las probabilidades de que un bebé tenga diarrea, infecciones de oído y meningitis bacteriana, o reducir la gravedad de sus síntomas.

La lactancia materna también protege a los bebés del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), la diabetes, la obesidad, y el asma.

En las madres, la lactancia materna quema calorías y ayuda a que el útero se encoja. De hecho, las madres que amamantan a sus bebés suelen volver a tener la figura y el peso que tenían antes de quedarse embarazadas más deprisa que las que optan por la lactancia artificial. La lactancia materna también reduce el riesgo de las madres a padecer enfermedades como:

  • el cáncer de pecho
  • la hipertensión arterial
  • la diabetes
  • las enfermedades cardíacas

Es posible que la lactancia materna también proteja a las madres del cáncer de útero y del cáncer de ovarios.

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/breastfeed-often-esp.html

Principales causas que hacen imposible amamantar

Cuándo no se debe amamantar

Si bien no son el común denominador, existen ciertas condiciones que hacen imposible amamantar al bebé. Por ejemplo, cuando la madre no experimenta la subida de leche entre las 42 y 72 horas después del parto.

A pesar de que lo ideal es amamantar a los bebés desde que nacen, a veces, existen riesgos que indican que esta no es la opción más saludable ni para la madre ni para el bebe.

La Organización Mundial de la Salud indica que no se debe interrumpir el proceso de la lactancia a menos que exista una razón de peso para ello.

Pueden existir barreras que impidan la lactancia materna, son las siguientes.

1. La salud del bebé

Está claro que son muchos los beneficios que recibe el bebé por medio de la leche materna. Así lo evidencia un estudio publicado en Asia Pacific Journal of Public Health. Pero en algunos casos, este mismo alimento le puede ocasionar problemas, debido a ciertas condiciones que se conocen como: enfermedades del lactante.

En estos casos, los bebés no pueden  ser alimentado directamente con leche y, por consiguiente, es preciso recurrir a fórmulas especiales. 

Los principales padecimientos que hacen imposible amamantar son:

  • Fenilcetonuria.
  • Galactosemia.
  • MSUD (orina con olor a jarabe de arce).

Cabe destacar que las enfermedades del lactante suelen ser transitorias, por lo que una vez que el médico lo aprueba, es posible amamantarlo. Por otra parte, cuando se trata de condiciones permanentes, lo más importante es velar por la salud del bebé.

Fenilcetonuria

En el caso de la fenilcetonuria, el bebé puede ser tratado por medio de dietas a base de la enzima fenilalanina hidroxilasa. ¿Por qué? porque es esta sustancia la que el organismo no produce e impide la descomposición correcta de fenilalanina (un aminoácido presente en las proteínas), según un estudio publicado en Lancet.

Esta enfermedad es hereditaria y puede causar una sobre acumulación de fenilalanina, que no fue descompuesta correctamente, causando trastornos cerebrales.

El tratamiento de esta enfermedad permite que el bebé reciba cierta cantidad de leche materna de manera intermitente.

Galactosemia

Al igual que la fenilcetonuria, es una enfermedad hereditaria. La galactosemia impide que el organismo del bebé pueda descomponer la galactosa (un azúcar simple que el compuesto principal de la leche).

En tal caso, un bebé que padece galactosemia, al ingerir la leche materna, puede sufrir serios daños en el cerebro, hígado, ojos y riñones.

Al no poder descomponer la galactosa, esta se acumula en el organismo y causa molestias. Cabe destacar que los síntomas de esta enfermedad se presentan a los pocos días de haber comenzado la lactancia.

MSUD (orina con olor a jarabe de arce)

Esta enfermedad es conocida como MSUD (según sus siglas en inglés) pero en español se conoce como: enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce.

Se trata de una afección que se puede presentar de manera leve pero que, cuando es profunda, podría causar daños severos al organismo, especialmente en el cerebro.

La MSUD es la incapacidad del sistema para metabolizar aminoácidos tales como la valina, la leucina y la isoleucina; las cuales están presentes en la leche materna. En tal sentido, esta anomalía podría llevar a la acumulación excesiva de estas sustancias en la sangre.

2. Enfermedades en la madre

Por otra parte, existen afecciones y circunstancias que afectan a la madre y que hacen imposible amamantar. De hecho, los médicos no recomiendan que las madres amamanten cuando tienen problemas de salud, ya que puede suponer un riesgo tanto para ella como para el bebé.

  • VIH. Es una de las principales enfermedades por las cuales resulta imposible amamantar. De hecho, está totalmente desaconsejado.
  • Quimioterapia citotóxica. Se interrumpe la lactancia materna, cuando la madre está recibiendo este tratamiento, pero solo hasta que termine el proceso.
  • Cirugía de reducción mamaria. Se trata de una causa que imposibilita la lactancia. Sin embargo, existen procedimientos quirúrgicos que permiten continuar realizando la lactancia
  • Mastitis. Se trata de una condición que impide la lactancia solo de manera temporal y cuando es muy doloroso. En este caso, se recomienda que la madre pueda extraer de manera mecánica la leche de su seno, hasta que haya disminuido la inflamación.
  • Herpes en el pezón. Esta afección hace imposible amamantar cuando se trata de una condición que puede ser contagiosa o cuando la madre a sufrido septicemia, que requiere cuidados médicos que impiden a esta hacerse cargo del bebé.
  • Altos niveles de yodo en la sangre. Una madre que ha recibido altas cantidades de povidona yodada o yodo, no puede amamantar al bebé hasta que haya disminuido esta sustancia en su sistema.

Existen problemas que impiden la lactancia

Algunas madres o niños desarrollan problemas que impiden que la lactancia materna se desarrolle con normalidad. En este caso es necesario buscar alternativas a este método de alimentación para asegurar el correcto desarrollo.

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Источник: https://eresmama.com/principales-causas-hacen-imposible-amamantar/

Embarazo saludable
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