¿Cuándo puede un bebé dormir con almohada?

Cuando poner almohada a un bebé • Colchón Exprés

¿Cuándo puede un bebé dormir con almohada?

Para la mayoría de los adultos, las almohadas son una pieza indispensable del equipo de descanso, ya que nos ayuda a descansar al permitirnos mantener una correcta alineación de la espalda y el cuello.

Por ese motivo, son muchos los padres que se preguntan cuándo poner almohada a un bebé. Es normal, ya que si para un adulto es mucho más cómodo dormir con almohada, que pensemos que para un bebé también lo será. Pero la realidad es que el cuerpo de un bebé poco tiene que ver con el de un adulto y el uso de una almohada puede ser hasta peligroso para los más pequeños.

Hoy vamos a ver cuándo poner almohada a un bebé y a un recién nacido.

Los bebés no necesitan una almohada

Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos. Por eso, entre las dudas habituales, está el uso de la almohada. La realidad es que el uso de este complemento de descanso está totalmente desaconsejado en recién nacidos y bebés lactantes.

Tal y como recomienda la Asociación Americana de Pediatría (AAP) en este post, tampoco es recomendable el uso de edredones , sábanas poco sujetas o en general, cualquier cosa que pueda cubrirles la cabeza de manera accidental y suponer un riesgo de asfixia para el pequeño.

Mención especial a este respecto, merecen las almohadas para prevenir y tratar la plagiocefalia. Siempre han de ser prescritas por el pediatra del niño y no usarse si no es necesario.

Los bebés son físicamente diferentes a los adultos

Pese a que morfológicamente los bebés y los adultos son parecidos: tenemos tronco, cabeza y extremidades, las proporciones son muy diferentes.

Como decíamos, un adulto necesita una almohada para mantener la correcta alineación de la espina dorsal al descansar.

Los bebés tienen una cabeza mucho más grande en proporción a sus pequeños cuerpos, y no necesitan un apoyo adicional ni siquiera para dormir de costado o boca arriba.

Por descontado, dormir boca abajo está totalmente desaconsejado en los bebés, sobre todo cuando son recién nacidos y no pueden cambiar por ellos mismos de postura, ya que multiplica las posibilidades de sufrir muerte súbita.

Los bebés duermen más cómodos sobre una superficie plana. Cuando están tumbados boca arriba, que es como recomiendan los pediatras que tienen que dormir, su cabeza queda perfectamente alineada con la espalda.

Hay que tener en cuenta que sus cuellos son más cortos, y si pusiéramos una almohada bajo la cabeza obligaríamos a esta a estar inclinada hacia delante.

Esto, además de comprimir las vías respiratorias con todo lo que conlleva, obliga al cuello a adoptar una forma poco natural.

¿Cuándo poner almohada a un bebé?

En general niños pequeños comienzan a necesitar una almohada cuando sus hombros son más anchos que su cabeza.

En ese momento, es cuando pueden necesitar un pequeño apoyo para mantener la alineación de la espalda y el cuello, sobre todo si duermen de costado.

Lo normal es que este momento llegue entre los dos y los cuatro años de edad. Aunque, como siempre, cada niño se desarrolla a un ritmo y no todos necesitan lo mismo a la misma edad.

¿Cómo proporcionar el mejor apoyo para sus cabezas?

Como hemos dicho anteriormente, la mayoría de pediatras y neonatólogos coinciden en que está desaconsejado el uso de almohadas entre los más pequeños.

Lo que sí es importante, es contribuir a que el colchón donde va a dormir nuestro bebé, proporcione un adecuado apoyo para su cuerpo y su cabeza, evitando la aparición de las plagiocefalias posturales. Para ello, lo mejor es optar por un colchón, específicamente diseñado para esta etapa incipiente del desarrollo.

En Colchón Exprés, trabajamos muchos padres concienciados con el buen descanso de nuetros hijos y por ello, somos el primer e-commerce de descanso, con un amplio apartado dedicado a los más pequeños de la casa.

Entre nuestra cuidada selección de colchones de cuna, podrás elegir el mejor equipo de descanso para tus peques, tanto si necesitas un colchón de mini-cuna, como si lo necesitas para una cuna o para maxi-cuna.

De entre todos ellos, nuestro favorito es el colchón de cuna Goliath de Seda Confort. Se trata de un colchón con núcleo de espumación de alta densidad y poro abierto, que aporta un soporte firme pero adaptable al bebé.

Otra de sus características más importantes es que es anti-asfixia, ya que incorpora una funda con malla 3D de bambú, 100% hipoalergénica, que además es impermeable y completamente lavable.

Cuenta con todos los certificados nacionales e internacionales, que garantizan su idoneidad entre los más pequeños y además incorpora un sistema de fijación, que permiten el perfecto ajuste de una serie de accesorios opcionales, que pueden serte de gran utilidad en las distintas fases del crecimiento del bebé.

Consulta siempre a su pediatra

Como decíamos al principio del post, lo mejor es consultar con el pediatra del pequeño la conveniencia o no de comenzar a usar una almohada. Y en caso afirmativo, esa almohada deberá ser muy baja y mullida. Serán los propios niños los que hagan uso de ella o no según la necesiten.

Y si tienes niñ@s de más de dos años, que ya duerman en ‘cama de mayores’, en Colchón Exprés disponemos de la Mejor almohada viscoelástica infantil del mercado.

Se trata de la Almohada Visc-kids, de la marca Ingravity Kids.

Una almohada con núcleo viscoelástico perforado, con una altura perfecta para dormir en cualquier postura a partir de los 2 años de edad y que además cuenta con una funda de tejido exclusivo Ingravity kids.

Un tejido de máxima suavidad y transpiración que además repele los líquidos, por lo que el núcleo de la almohada estará siempre protegido del contacto con la saliva o el sudor. Y tu peque disfrutará de un descanso mucho más higiénico y saludable.

Y si tienes alguna duda o quieres que te asesoremos en la búsqueda de tus equipos de descanso, escríbenos en comentarios o si lo prefieres, llámanos a nuestros teléfono gratuito: 900897956.

Источник: https://www.colchonexpres.com/blog/cuando-poner-almohada-a-un-bebe

Compartir la cama con su bebé

¿Cuándo puede un bebé dormir con almohada?

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La práctica de que los padres compartan la cama con su bebé es un tema controvertido. Los que están a favor consideran que la cama de los padres es el lugar donde debe estar el bebé. Pero hay otros a quienes les preocupa que esta práctica no sea segura.

Dormir juntos, compartir la habitación y compartir la cama

Mucha gente utiliza las expresiones de «compartir la cama» y de «dormir juntos» para describir la misma cosa, pero no son exactamente lo mismo:

  • Dormir juntos: significa que un padre y su hijo duermen cerca desde el punto de vista físico y social, refiriéndose a que cada uno sabe que el otro está a su lado. Compartir la habitación y compartir la cama son dos formas diferentes de dormir juntos:
    • Compartir la habitación: es cuando los padres tienen la cuna del bebé en su habitación; una cunita portátil o un moisés colocado junto a la cama de los padres; o bien una cuna lateral donde duerma el bebé añadida al lateral de la cama de sus padres.
    • Compartir la cama: es cuando los padres y el bebé duermen todos juntos en la misma cama. Este tema ha generado preocupación porque compartir la cama con un bebé aumenta el riesgo de muerte relacionada con la conducta de dormir, incluyendo el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

¿Por qué hay personas que comparten la cama con su bebé?

Los partidarios de compartir la cama con el bebé creen, y hay algunos estudios que apoyan estas creencias, que compartir la cama:

  • favorece la lactancia materna, al hacer más cómodo el amamantamiento nocturno
  • facilita que la madre sincronice su ciclo de sueño con el de su bebé
  • ayuda a los bebés a dormirse más fácilmente, sobre todo durante los primeros meses y cuando se despiertan a media noche
  • ayuda a los bebés a dormir más por la noche (porque se despiertan con más frecuencia cuando las tomas son más cortas)
  • ayuda a los padres que se han de separar de sus bebés durante el día laboral a recuperar la cercanía con sus lactantes por la noche.

Pero, ¿acaso los riesgos de compartir la cama con el bebé superan sus ventajas?

¿Es seguro compartir la cama con el bebé?

En muchas culturas no occidentales, la práctica de compartir la cama con el bebé es habitual y la cantidad de muertes de lactantes relacionadas con ella es menor que en occidente. Diferencias en los colchones, la ropa de cama y otras prácticas culturales podrían explicar esa reducción del riesgo en esos países.

A pesar de sus posibles ventajas, varios grupos médicos de EE. UU. recomiendan a los padres que no coloquen a lactantes en camas de adultos debido a los graves riesgos para la seguridad del bebé que eso implica.

Compartir la cama expone a los bebés al riesgo de asfixia, estrangulación y SMSL.

Los estudios han constatado que compartir la cama es la causa más frecuente de muerte en los bebés, sobre todo en aquellos de tengan menos de tres meses de edad.

Una cama para adultos se asocia a muchos riesgos para la seguridad de un bebé, incluyendo los siguientes:

  • asfixia debido a un colchón blando, de agua o a la ropa de cama que queda suelta u holgada en almohadas, sábanas, mantas o colchas
  • quedar atrapado y asfixiarse al quedar aprisionado entre el colchón y la cabecera de la cama, la pared u otro objeto
  • estrangularse con el armazón o somier de la cama, que permiten que una parte del cuerpo del lactante los atraviese mientras que la cabeza se queda atrapada, o bien por la presencia de muelles sueltos

Entre los lactantes de más meses de edad (de 4 a 12 meses) que han muerto por compartir la cama con sus padres, el hecho de tener un elemento añadido (como una almohada o una manta) en la cama aumenta el riesgo de muerte. Los bebés siempre se deben acostar boca arriba (apoyados sobre la espalda) sobre un colchón firme y estable sin ninguna almohada, manta, juguetes, animales de peluche u otros objetos.

Debido a los riesgos implicados, tanto la Academia Americana de Pediatría (AAP) como la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo (de CPSC, por sus siglas en inglés) de EE. UU.

recomiendan que los padres no compartan la cama con sus bebés. La AAP sí que recomienda la práctica de compartir la habitación con el bebé sin compartir la cama.

Que un bebé duerma en la habitación de los padres pero en una superficie diferente reduce su riesgo de SMSL.

Aparte de los riesgos potenciales relacionados con la seguridad del bebé, el hecho de que los padres compartan la cama con su bebé puede impedir que ellos descasen y duerman bien por la noche.

Además, los lactantes que duermen con sus padres aprenden a relacionar el hecho de dormir con estar cerca de uno de sus padres y en la cama de sus padres, lo que se puede convertir en un problema a la hora de la siesta o cuando el bebé necesite acostarse antes que sus padres.

Compartir la cama y el SMSL

Compartir la cama aumenta el riesgo de SMSL, sobre todo en los bebés pre-término o (prematuros), en los bebés de bajo peso, y en los bebés a término sanos menores de cuatro meses de edad.

Otras cosas que aún incrementan más el riesgo de muerte de un bebé cuando comparte la cama son las siguientes:

  • que el bebé duerma en un sofá con uno de sus padres
  • que el bebé duerma entre sus dos padres
  • que su madre sea fumadora
  • que los padres estén realmente agotados
  • que uno de sus padres haya consumido drogas o alcohol hace poco
  • que haya almohadas o cubiertas en la cama
  • que haya más niños en la cama

Cómo compartir la habitación de una forma segura

Para evitar los riesgos de compartir la cama con el bebé al tiempo que se aprovechan las ventajas de compartir con él la habitación, los padres disponen de muchas opciones. Para mantener a su bebé cerca de usted por la noche, pero no en la misma cama, usted puede:

  • Colocar un moisés, cuna o cunita portátil junto a su cama. Esto permite mantener la proximidad que usted desea, lo que puede ser especialmente importante si usted amamanta al bebé. Hacer que el bebé duerma en su propio espacio dentro de la misma habitación que su madre reduce el riesgo de SMSL.
  • Considere la posibilidad de utilizar una cuna lateral que se pueda adosar a la cama de un adulto para garantizar la proximidad del bebé al tiempo que él descansa sobre una superficie independiente. La CPSC ha recomendado que las cunas laterales cumplan los criterios estándar de seguridad, pero no hay estudios sobre si estas cunas permiten prevenir el SMSL u otras muertes relacionadas con la conducta de dormir.

Cómo compartir la cama con el bebé de la forma más segura posible

A pesar de los riesgos implicados, algunos padres deciden que esta forma de dormir es la mejor para su familia. Si opta por compartir la cama con su bebé, siga las siguientes precauciones:

  • No comparta la cama con un bebé de menos de cuatro meses de edad: una cunita o moisés junto a su cama es una opción mucho mejor.
  • Coloque siempre al bebé a dormir boca arriba para reducir el riesgo de SMSL.
  • Vista al bebé con la mínima cantidad de ropa posible para evitar que se acalore demasiado.
  • No ponga al bebé a dormir en una cama para adultos cuando esté solo.
  • No ponga al bebé a dormir sobre una superficie blanda, como un colchón blando, un sofá o una cama de agua.
  • Asegúrese de que la cabecera y el pie de la cama no disponen de oberturas ni espacios donde podría quedar atrapada o enganchada la cabeza del bebé.
  • Asegúrese de que el colchón quede bien ajustado al armazón o somier de la cama, de forma que el bebé no pueda quedar aprisionado entre ambos.
  • No cubra la cabeza del bebé mientras duerma.
  • No utilice almohadas, mantas, edredones, colchas ni otros artículos blandos, almohadillados o afelpados en la cama. Vista a su bebé con un buen pijama en vez de utilizar mantas.
  • No beba alcohol ni utilice medicamentos o drogas que puedan hacer que usted no se despierte o que ruede sobre el bebé, lo que podría llevarle a aplastarlo o asfixiarlo.
  • No coloque la cama cerca de cortinas o persianas, pues su bebé podría enredarse y acabar quedando estrangulado en sus cordeles o tiras.
  • No se quede dormido con el bebé encima del pecho.
  • No se duerma con el bebé en sofás, mecedoras o sillas reclinables.

La transición del bebé a su propia habitación

Los expertos recomiendan que los bebés duerman en la habitación de sus padres hasta su primer cumpleaños. Si los padres prefieren que el bebé duerma en su propia habitación, es mejor esperar hasta que cumpla por lo menos seis meses.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: diciembre de 2016

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/cosleeping-esp.html

¿Cuándo un bebé debe dormir con almohada?

¿Cuándo puede un bebé dormir con almohada?

Si el sueño es importante para los adultos, ¡imagínate para un bebé que aún no tiene su cuerpo desarrollado completamente! Por tanto, el sueño en los recién nacidos es decisivo, ya que es en ese tiempo dónde actúa la hormona del crecimiento “Gh”.

Debido a su importancia es aconsejable que prestemos atención a su rutina de sueño y sobre todo entender que sus necesidades a la hora de dormir no son las mismas que las nuestras. Al contrario que nosotros, ellos no sólo no necesitan almohada sino que no es nada recomendable antes de los 2 años.

Hasta ese momento la cabeza del bebé es proporcionalmente más grande que su cuerpo y si duermen con ella podría molestarle o incluso forzar su postura causándole problemas respiratorios.

Indice

¿En qué momento puede el bebé dormir con almohada?

Las proporciones del cuerpo de un bebé son asimétricas cuando nace. El cuello aún es pequeño y la cabeza es mucho más grande con respecto al tamaño de su cuerpo. Por eso, la utilización de un cojín es inapropiada ya que los hombros son más anchos que su cabeza.

Aunque los expertos aseguran que es a partir de los dos años, lo más seguro es que la empieces a introducir cuando veas que tu bebé empiece a pedirla o necesitarla. Cada desarrollo es distinto y no hay ninguna fórmula mágica ni general que indique a qué edad exactamente es apropiado.

Aun así resulta muy útil seguir ciertas recomendaciones. Por ejemplo, podremos ponerle la almohada en el momento que veamos que los hombros del niño sean más anchos que su cabeza, y será cuando físicamente puedan empezar a reclamarla.

No obstante, la recomendación general es esperar hasta que sea el propio niño el que la reclame para dormir, y deben ser adaptadas –finas y pequeñas – para su propia constitución. 

La Asociación Española de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría desaconsejan también el uso de almohadas como parte de sus recomendaciones para que el bebé duerma seguro durante los primeros años de vida. Y no es para menos, ya que puede acarrear graves consecuencias.

Peligro de muerte súbita

Puede resultar incluso peligroso, ya que el uso de la almohada, así como de cojines o peluches en la cuna, puede provocar el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, ya que puede ponerse boca abajo durante el sueño y no ser capaz de darse la vuelta, o la cara del bebé puede hundirse demasiado en ella y, al darse la vuelta, puede causar problemas de respiración. Las recomendaciones para evitar la Muerte Súbita son: dormir boca arriba, tener un colchón firme y del mismo tamaño de la cuna, no colocar ningún tipo de objeto dentro de la cuna y evitar exceso de abrigo o sobrecalentamiento.

Problemas respiratorios y mala postura

Otra consecuencia podría ser que, al provocarle una mala postura porque su cabeza es proporcionalmente más grande que sus hombros, la almohada le impediría una alineación natural de su espalda al forzar la curvatura natural de su cuello.

Esto también podría desembocar en problemas respiratorios, al no entrar el oxígeno adecuadamente.

Por otra parte, debes evitar el uso de protectores para los barrotes de la cuna, cobertores, almohadas y juguetes suaves, como peluches… La zona donde duerme el bebé, ya sea en colecho o en una cuna, debe estar libre para evitar cualquier accidente.

Aunque existen algunas excepciones como en bebés prematuros, que se aconseja la colocación de almohadas con forma de rosco para corregir su postura durante un corto periodo de tiempo, lo mejor es que vayas introduciendo pequeños cambios como elevar su colchón unos 10 cm.

Por ejemplo puedes acostar al bebé sobre su espalda en una superficie firme o una cuna con una sábana ajustable.

Si el niño aún es pequeño pero tiene dificultades para respirar porque está acatarrado se podría colocar un cojín debajo del colchón o un alza en las patas delanteras de su cuna.

Si su cabeza y su tronco están ligeramente incorporados, las mucosidades nasales y faríngeas se deslizarán hacia el interior y puede que evitemos que el pequeño tenga dolor de oídos o tosa. Pero cualquier medida debe ser consultada con su pediatra previamente.

Mi hijo ya está preparado para usar almohada, ¿y ahora qué?

Si tu hijo/a ya supera los dos años o es evidente que la necesita para dormir lo mejor es que nos pongamos a analizar qué tipo de cojín les vendrá bien para su complexión.

Aunque dependerá de las particularidades de cada niño y del asesoramiento de tu pediatra, suele ser aconsejable que sea de un material que les permita respirar adecuadamente como el algodón.

El usar otros materiales como poliéster no es demasiado bueno, ya que además de dificultar la entrada y salida de oxígeno, podría provocar calentamiento excesivo en la zona de la cabeza y cuello del niño. Por motivos higiénicos, siempre será mejor una almohada que lleve una funda lavable de tejido suave.

Casos particulares: problemas respiratorios y de movilidad

Pero todo dependerá de cada caso particular, ya que por ejemplo para niños con problemas respiratorios se recomienda que duerman en un plano más incorporado (en 45° aprox.). Otros, con movilidad reducida, pueden verse beneficiados con el uso de cojines para posicionarse adecuadamente manteniendo una vía aérea permeable y puntos de apoyo adecuados.

La almohada según la edad

También dependerá de la edad, ya que entre los 2 y los 4 años los niños tienen a moverse mucho mientras duermen y muchas veces la almohada aparecerá a la mañana siguiente en cualquier parte excepto en su cabeza. Será a partir de los 4 años cuando el sueño de los niños será más tranquilo y profundo y la almohada será más práctica.

La almohada según la postura

Dependiendo de la postura habitual de tu peque, será mejor que le compres una almohada de unas determinadas características u otras.

Boca abajo: Si el niño duerme boca abajo se recomienda no usar almohada o usar una muy blanda y fina de no más de 10 centímetros.

Boca arriba: Si duerme boca arriba lo mejor es que le coloquemos una almohada fina que se acomode a su nuca (así el cuello no estará muy flexionado y favoreceremos su descanso). Algunos expertos recomiendan en esta postura la almohada tipo mariposa.

De lado: Si el niño suele dormir de lado los expertos recomiendan una almohada de grosor importante y firme que permita alinear la cabeza y la columna.

Si cambia mucho de postura se recomienda una almohada de firmeza y grosor intermedios.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/cuidados-bebe/cuando-un-bebe-debe-dormir-con-almohada-8710

¿Por qué el bebé no debe usar almohada?

¿Cuándo puede un bebé dormir con almohada?

Una de las principales cosas que debemos saber como madres es que el bebé no debe usar almohada para dormir.

Pero, ¿por qué? Muchas personas consideran que no está mal que los recién nacidos o los bebés pequeños usen almohadas, pero lo recomendable es que no lo hagan, debido a que las proporciones del cuerpo de un bebé son distintas al nacer a las de un adulto, el cuello aún es pequeño y la cabeza es mucho más grande en comparación con el resto de su cuerpo.

Lo más importante es evitar el uso de almohadas hasta que el bebé pueda utilizarlas, porque si duerme con almohadas antes de lo debido pueden presentarse diversos inconvenientes en la formación de su cuerpo e incluso puede sufrir el riesgo de ahogarse con la almohada. Aquí detallamos algunas razones de por qué el bebé no debe usar almohada durante las horas de sueño.

Por qué el bebé no debe usar almohada

  1. Puede provocar el síndrome de muerte súbita al lactante. Si le colocamos una almohada al bebé y se tumba boca abajo mientras duerme, no será capaz de darse la vuelta, provocando asfixia. De igual forma, esto puede ocurrir con peluches o cojines, por ello deben evitarse en el lugar de descanso del bebé.
  2. Que el bebé utilice una almohada puede generar que su espalda no tenga su alineación natural. Esta produce que se fuerce la curvatura natural del cuello, debido a que el bebé tiene un cuello más pequeño y la cabeza es proporcionalmente más grande que el resto del cuerpo.
  3. Para un bebé no es cómodo dormir sobre almohadas. Aunque es posible que se vean durmiendo muy a gusto sobre varias almohadas, realmente no se sienten cómodos. Si tienen un mal sueño, al día siguiente se despertarán irritados.

    además, el dormir con almohada podría perjudicar su descanso y causar problemas para conciliar el sueño.

  4. Puede desarrollar alergias. Este también es un factor importante a tener en cuenta ya que cuando lavamos la almohada o el cojín, generalmente utilizamos suavizante de telas con diversos aromas.

    Para los bebés no es recomendable, porque en este momento aún se encuentran desarrollando el sentido del olfato.

Cuándo pueden usar almohadas los bebés

La Asociación Española de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría recomiendan que el niño comience a utilizar almohadas a partir de los primeros 2 años de vida. A partir de entonces, si quieren comenzar a utilizar la almohada, lo preferibles es que escojan una fina, pequeña y firme.

De hecho, a partir de este momento es aconsejable que utilizan una almohada, ya que en este momento sus hombros son más anchos que su cabeza, y esta comienza a colgarles cuando duermen de lado.

La almohada debe ser de un material que les permita respirar correctamente, como el algodón.

Es mejor evitar usar materiales como el poliéster debido a que puede dificultar la oxigenación y podría provocar calentamiento excesivo en la zona de la cabeza y el cuello.

“Los expertos recomiendan evitar el uso de almohadas, peluches y mantas en las horas de sueño durante los primeros dos años de vida del bebé”

Además de evitar que el bebé duerma con almohada,  también existen otras formas de prevenir el síndrome de muerte súbita:

  • Dormir boca arriba. El bebé siempre debe dormir boca arriba. Debemos evitar a toda costa que duerma boca abajo.
  • El colchón debe tener exactamente las mismas medidas de la cuna y no debe ser demasiado blando.
  • El bebé debe dormir con los pies tocando el fondo de la cuna, por su parte, las sábanas deben estar muy bien fijadas debajo del colchón.
  • Es recomendable no utilizar mantas de tejidos elásticos o plastificados.
  • La temperatura de la habitación debería mantenerse entre los 18-20 grados.
  • Cuando duerme, es recomendable no ponerle ropa muy calurosa o mantas.
  • No es recomendable que el bebé comience a dormir con los padres antes de las 13 semanas de vida.
  • En los primeros meses, se recomienda que la cuna esté cerca de la cama de los padres.

Lo más importante es que el bebé no debe usar almohada hasta que tenga la edad suficiente para hacerlo. Se concluye que puede ser perjudicial para el niño tanto para su cuerpo, como para su salud. Cuanto más sencilla esté la cuna del niño para su descanso, mucho mejor.

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Источник: https://eresmama.com/por-que-el-bebe-no-debe-usar-almohada/

¿cuándo empezar a usarla y cómo hacerlo de forma segura?

¿Cuándo puede un bebé dormir con almohada?

Escrito por Clara Muñoz, Dra. en Biomedicina.

Brindarle un espacio de descanso cómodo y seguro a los bebés es algo que preocupa a madres y padres primerizos. La duda más recurrente es si es conveniente o no colocarles una almohada, algo que comprensiblemente suscita algunos miedos por los riesgos que puede implicar.

Si estás preparando la habitación de tu peque y quieres saber qué necesitarás para su cunita o si hasta ahora no ha utilizado almohada pero crees que es el momento de ponerle una, este artículo te interesará. Resolveremos todas las dudas que origina este tema, hablaremos del momento adecuado para que tu bebé empiece a usar una almohada y cómo tiene que ser esta.

¿Los bebés deben usar almohada?

El bebé es anatómicamente diferente al niño o al adulto.

Su cabeza es proporcionalmente más grande que el resto de su cuerpo y su cuello es pequeño, por lo que no necesita ni debe usar una almohada ya que esta ni le proporciona el apoyo correcto para su columna vertebral ni le brinda un descanso más cómodo. Además, hasta que alcanza su primer año de vida, la almohada puede aumentar el riesgo de asfixia.

Entre los dos y los tres años, su cuerpo cambia y adquiere proporciones más similares a las de un adulto, con lo que la almohada puede resultarle confortable para descansar y ya no conlleva riesgos. No obstante, hay que tener en cuenta que esta debe ser adaptada a su edad. Más adelante, en este mismo artículo, os explicaré qué características debe que tener la que escojamos.

Riesgos del uso de almohadas en bebés

Como hemos dicho antes, que los bebés usen almohada no solo no es necesario sino que puede resultar perjudicial para su salud y puede suponer un riesgo.

Por un lado, porque al usar almohada queda desalineada su columna vertebral y se fuerza la curvatura natural de su cuello.

Por el otro, porque el uso de la almohada en un bebé aumenta el riesgo de que sufra el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

¿Qué es la muerte súbita del lactante? Médicamente se define como la muerte repentina del bebé de menos de un año sin causa explicable.

Según los expertos, y en base a los casos analizados, una de sus principales causas podría ser acostar al bebé boca abajo porque, en esta postura, se puede provocar un bloqueo de sus vías respiratorias.

Si además el bebé está utilizando una almohada, boca abajo inhala el mismo aire que exhala y su nivel de oxígeno disminuye, siendo esto una probable causa de asfixia. Por el mismo motivo también se aconseja no dejar en la cuna cojines o peluches.

Así lo explica el pediatra Jesús Garrido en este vídeo:

Lo más adecuado y seguro es acostar al bebé siempre boca arriba.

Cuándo puede empezar a usar la almohada un bebé

Aunque para los adultos dormir sin almohada es raro e incluso poco recomendado, los bebés no la necesitan al menos durante sus primeros 24 meses de vida.

Entre los dos y los tres años, sin embargo, las características físicas de su cuerpo cambian. Sus hombros crecen y se vuelven más anchos que su cabeza.

Si se acuesta de lado, su cabeza quedará colgando si no tiene un apoyo y no será cómodo para su descanso.

Además, dada su madurez, ya tiene control sobre su cuerpo, puede girarse para encontrar la mejor postura para dormir y no corre riesgo de asfixia.

A partir de este momento podríamos decir que la almohada empieza a ser necesaria para brindarle más comodidad, ya que ahora sí le permite una correcta alineación de su cabeza, su cuello y su espalda.

Tipo de cojín que debería usar tu bebé

Cuando llegue el momento de empezar a usar almohada con tu peque, es importante que tengas en cuenta las recomendaciones de los expertos a la hora de elegir una y el desarrollo físico de tu bebé.

La almohada para el niño a partir de los 2 años tiene que ser:

Fina y de baja altura, de manera que permita que cabeza, cuello y espalda queden perfectamente alineados.

De firmeza baja (preferentemente mullida). Hay que tener en cuenta que los niños pesan poco y una almohada de firmeza media o alta que no se hunda podría provocarles problemas en las cervicales.

De la misma longitud de la cama, para que al moverse siga quedando apoyado en ella.

Con funda extraíble que se pueda lavar frecuentemente.

Almohada para prevenir o tratar la plagiocefalia

La plagiocefalia es una malformación asimétrica (aplanamiento o deformación) de la cabeza del bebé originada por presiones externas.

Sus causas pueden ser un largo período en la incubadora, el proceso durante el nacimiento, la posición del bebé en el útero o que el bebé pase mucho tiempo con la cabeza apoyada en la misma posición sobre una superficie plana.

Y es esta última la que se puede prevenir de varias maneras: haciendo que el bebé mientras esté despierto pase algo de tiempo boca abajo (siempre con supervisión), cambiando la orientación de su cabeza hacia un lado o hacia el otro o cargándolo en brazos más a menudo.

Si observamos que nuestro bebé puede padecer plagiocefalia, tenemos que consultar al pediatra.

Además de las recomendaciones que acabamos de mencionar, es posible que, si lo considera necesario, nos aconseje usar una almohada especial para tratar este problema. El diseño de esta almohada corrige la postura y elimina la presión ejercida por el cráneo del bebé.

Pero es importante no recurrir por nuestra cuenta y sin prescripción médica a este tipo de cojines, ya que podrían resultar peligrosos si se utilizan incorrectamente.

Resumen y recomendaciones finales

Aunque a los adultos nos pueda parecer que sin almohada es imposible dormir, ya hemos visto que, dadas las características físicas del bebé hasta los dos años, no solo no la necesita sino que su uso puede resultar perjudicial para su espalda o, aún peor, ser causa de muerte súbita por asfixia.

Respecto a las posturas recomendadas a la hora de acostarlo, sabemos que se aconseja colocarlo boca arriba y nunca ponerlo a dormir boca abajo. La comodidad respecto a la postura en la cama responde a una costumbre, con lo que si habituamos a nuestro bebé a dormir boca arriba desde el primer día, no necesitará almohada para encontrarse cómodo en esta posición.

Para evitar que su cabecita aún blanda se deforme por estar siempre en la misma posición, se aconseja ir cambiando su orientación de un lado a otro. En la cuna, puedes poner un juguete o algo que llame su atención en el lado hacia el que quieres que mire, pero no dentro, o acostar al bebé alternando entre la cabecera y los pies.

Y, por último, si a partir de los dos años quieres ponerle una almohada, recuerda elegir una bajita y mullida.

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Actualizado en enero 2021

Источник: https://blogdelbebe.com/almohada-bebe/

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